T-902-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-902-09  

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Procedencia excepcional   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Evolución jurisprudencial   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Requisitos   generales   y  especiales  de  procedibilidad   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Error en la interpretación   

Un  error  en  la  interpretación  podría  conducir  a  la  materialización  de  una  causal especial de procedencia de la  tutela  contra  providencias  judiciales  en  las  siguientes  hipótesis: i) la  contradicción  de  la  Constitución  Política, los principios superiores y el  bloque   de   constitucionalidad;   ii)   la   contradicción   de  un  criterio  hermenéutico   establecido  por  esta  Corporación;  iii)  el  desconocimiento  injustificado  de  un  precedente  establecido  por  este  Tribunal o un órgano  judicial   superior;   iv)   que   el   sentido   fijado   por  el  ‘juez         natural’   resulte   caprichoso   –sin  fundamento  jurídico  adecuado  o  suficiente-     o     arbitrario     –carente  de  justificación-;  y  v)  que  la interpretación fijada  desconozca  el  derecho  a  la  igualdad  porque  se adopten decisiones dispares  frente a casos similares.   

ACCION   DE   TUTELA  CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-El  actor  acude a este medio para subsanar  los  errores  producto  de  su  falta  de  diligencia  en el proceso contencioso administrativo   

Referencia: expediente T-2344951  

Acción  de  tutela  instaurada  por Néstor  Gregory  Díaz  Rodríguez contra la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Manizales  y  el  Juzgado  Quinto  Civil del Circuito de  Manizales.   

Magistrado Ponente:  

Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Bogotá,  D.C., tres (3) de diciembre de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Octava  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados Humberto Antonio Sierra Porto,  Juan  Carlos  Henao  Pérez  y  Jorge Iván Palacio Palacio, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente.   

SENTENCIA  

En  el  trámite  de revisión de los fallos  emitidos  por  la  Sala  de Casación Laboral y la Sala de Casación Civil de la  Corte  Suprema  de  Justicia  dentro  del proceso de tutela iniciado por Néstor  Gregory  Díaz  Rodríguez contra la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Manizales  y  el  Juzgado  Quinto  Civil del Circuito de  Manizales.   

     

I. ANTECEDENTES     

Néstor  Gregory Díaz Rodríguez demanda la  protección  de  los derechos al debido proceso y el acceso a la administración  de  justicia,  los  cuales estima vulnerados con las actuaciones surtidas por la  Sala  Civil Familia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales y el  Juzgado  Quinto  Civil  de  Circuito  de Manizales en el trámite de una acción  popular, con base en los hechos que a continuación se exponen:   

    

1. Quien  funge  como  demandante  en  la  presente  acción  de tutela  interpuso  una  acción  popular  en  contra  del  Banco  Popular  S.A., Agencia  Manizales,  que  fue repartida al Juzgado Quinto Civil de Circuito de Manizales.  Dicha  acción  popular  fue  presentada con el propósito de que se ordene a la  entidad   bancaria  demandada  “modificar,  adecuar,  ampliar,  la  construcción  de  acceso  existente  para  ejecutar la respectiva  obra-rampa  o  similar-con  sus  accesorios  (pasa  manos) de conformidad con la  Ley”  para,  de esta forma, asegurar el bienestar de  la  población  discapacitada  que pretenda hacer uso de los servicios de dichas  instalaciones.1     

    

1. El  despacho  asumió el conocimiento y mediante Auto de marzo 11 de  2008   se   admitió   la   demanda   de   acción   popular   y   se   ordenó,  además, “la vinculación a la presente acción a la  Secretaría  de  Planeación  Municipal  de  Manizales  como entidad encargada de velar por el cumplimiento de  las  obras de urbanismo en la ciudad y porque sería ella la llamada a emitir un  concepto   técnico   sobre   el   particular   y   otorgar   los  permisos  del  caso”.2     

    

1. Mediante  providencia  expedida  el  día 23 de Junio de 2008, no se  acogieron  las  súplicas  de  la demanda y se condenó en costas al accionante.  Dentro   de   los   argumentos  expuestos  por  el  juzgador  para  denegar  las  pretensiones  de la demanda se dijo que “la ley sólo  prevé  dos posibilidades para la interposición de la acción popular: una, que  la  interponga  directamente la persona afectada por la violación de derechos o  intereses  colectivos y dos, que el afectado lo haga por intermedio de apoderado  judicial  constituido  para  el  efecto,  y  a decir verdad el promotor de esta,  señor  Néstor  Gregory  Díaz  Rodríguez,  no  acreditó  ni  la  calidad  de  afectado,  ni  la  de  apoderado  de alguno de ellos lo cual lo deslegitima para  promoverla”.                    3     

    

1. El  día  2  de  Julio  de  2008, el accionante interpuso recurso de  apelación  en  contra  de  dicha sentencia, el cual fue concedido mediante Auto  del  9  de  Julio  de  2008  expedido por la Sala de Decisión Civil-Familia del  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales.     

    

1. El  día  8  de  Julio de esa misma anualidad, el actor solicitó la  declaratoria  de  nulidad  de  la  sentencia  de  primera instancia por falta de  competencia  y  jurisdicción.  El  día  5  de Agosto se corrió traslado de la  solicitud   de   nulidad,   frente   a   la  cual  la  parte  demandada  guardó  silencio.     

    

1. La  solicitud  de  nulidad  fue resuelta mediante Auto 020 del 20 de  Agosto  de  2008,  en  el  que  la  Sala de Decisión Civil-Familia del Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Manizales definió que en el caso dilucidado  no  se  presentaba alguna de las causales para la alteración de la competencia,  pues  la  vinculación  de  la  Secretaría  de  Planeación  del  Municipio  de  Manizales,  en el proceso iniciado en contra del Banco Popular, no hacía variar  esa  competencia.  Tal determinación se fundó en los artículos 15, 16 y 44 de  la   Ley   472  de  1992.  En  suma,  el  fallador  resolvió  que  “en  el presente caso, no estamos frente a un fuero de atracción,  por  cuanto  la  demanda  no  fue  dirigida  en  contra  del  Banco Popular y el  Municipio  de Manizales, sino, se repite, la demanda solo fue dirigida contra el  Banco                   Popular”4.  Con base en ello se negó la  solicitud de declaratoria de nulidad del proceso en cuestión.     

    

1. Mediante   providencia   del   1   de   octubre  de  2008,  la  Sala  Civil-Familia   del   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales  “declaró   desierto   el   recurso  de  apelación  formulado  por  el  señor  Nestor  [sic]  Gregory Díaz Rodríguez respecto del  fallo  proferido  por  el  Juzgado  5° Civil del Circuito de Manizales el 23 de  Junio  de  2008,  dentro de la acción popular instaurada por el mismo en contra  del  Banco Popular” porque el recurrente “no  alegó  ante  la Sala dentro del citado término –el     de     traslado-,    así    como    tampoco    sustentó   el   recurso   ante   el  a-quo”.       5     

El  ciudadano  Díaz  Rodríguez  interpone  acción  de  tutela  con  el  fin de obtener el amparo de los derechos al debido  proceso  y  al  acceso a la administración de justicia, que afirma violados con  el  sentido  de  los  fallos  proferido por el Juez Quinto Civil del Circuito de  Manizales  y la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Manizales.   

El actor alega la ocurrencia, de un lado, de  un      defecto     por     desconocimiento     del  precedente  fijado por el Consejo de Estado en materia  de  fuero  de  atracción  con base en el cual la competencia para conocer de la  acción  popular  en  cuestión  correspondía  a  la  jurisdicción contencioso  administrativa  por  haberse vinculado a una entidad pública; de otra parte, se  arguye  la  comisión de un defecto por interpretación  inadecuada  del numeral primero del artículo 12 de la  Ley  472  de  1992  en  relación  con los requisitos para la formulación de la  acción,  pues  el  juez popular de primera instancia negó las pretensiones del  actor  porque  éste  “no acreditó la condición de  discapacitado   para   su  prosperidad”. 6   

Con  base  en lo anterior, el actor pretende  la  “declaratoria  de  nulidad de toda la actuación  referida  a  la acción popular donde se vinculo [sic] una entidad pública como  lo  fue  la  Secretaría  de  Planeación  Municipal  de  manera oficiosa por el  Fallador,  cirucnstancia  [sic]  que  obligaba  a  la  remisión  inmediata  por  competencia  [sic]  la  justicia contencioso administrativa, representada en los  Juzgados   Administrativos   del   Circuito  de  Manizales  (…)”.7   

III.  Decisiones  Judiciales OBJETO DE REVISIÓN   

Primera Instancia  

La  Sala  de  Casación  Civil  de  la Corte  Suprema  de Justicia, por medio de fallo expedido el día 23 de abril de dos mil  nueve  (2009),  resolvió  denegar  la  protección  impetrada  por el ciudadano  Néstor  Gregory  Díaz  frente  a  las  actuaciones  surtidas por los despachos  demandados.  Las  razones  para  la  negativa  se centran en la primacía de los  principio  a la autonomía e independencia que facultan a los administradores de  justicia    para    interpretar    y    aplicar    la    ley    e   “inhiben   al   juez   constitucional  para  entrometerse  en  las  mismas   –las   decisiones  del  juez  ordinario-  y  sustituir  a  aquel  como si la tutela fuera un mecanismo alternativo y no, como  ciertamente   lo   es,  un  instrumento  excepcional  y  residual”.  Se  replicó,  además, que la falta de sustentación del recurso  de  apelación  hace  del  comportamiento  del  actor encasillable dentro de las  “hipótesis  de improcedencia de que trata el inciso  3º  del  artículo 86 de la Constitución Política, en armonía con el numeral  1º  del artículo 6º del decreto 2591 de 1991, lo que impone denegar el amparo  constitucional  impetrado,  puesto  que  de  otra manera se desnaturalizaría su  carácter  especial”.  8   

Segunda Instancia  

Mediante sentencia con número de radicación  24541,  expedida  el  día  2  de  junio  de  dos  mil  nueve (2009), la Sala de  Casación  Laboral  de la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo de tutela  impugnado  con  base en el carácter subsidiario de la tutela y la razonabilidad  de  la  actuación surtida por el juez popular de segunda instancia. Se afirmó,  por  un  lado,  que  “resulta claro que el accionante  presentó  extemporáneamente  el  recurso  de apelación de la sentencia que le  decidió  desfavorablemente  la  acción popular”, lo  que   condujo   a  defender  el  incumplimiento  de  los  presupuestos  para  la  prosperidad  de  la  acción de tutela contra una decisión judicial. Y por otra  parte  se  encontró,  en  relación  con  la  solicitud  de  nulidad,  que  las  actuaciones  de  “la Sala Civil Familia del Tribunal  Superior  de  Manizales  que  estudió  lo  pertinente  a la competencia, que se  radicó   en   el   Juzgado   Quinto   (…)   se   ajustaron   al  ordenamiento  jurídico”.     9   

IV.           Pruebas   

Los elementos probatorios de mayor relevancia  obrantes    en    el    expediente    de    tutela    serán    relacionados   a  continuación:   

* Copia  del  Auto  expedido el 11 de marzo de dos mil ocho (2008) por  el  Juzgado  Quinto  Civil  del  Circuito  de  Manizales,  por medio del cual se  admitió  la  demanda  de  acción  popular  elevada  por  Néstor Gregory Díaz  Rodríguez  contra  el  Banco  Popular  Agencia Manizales y se ordenó, además,  vincular  a  la  misma  a  la  Secretaría de Planeación Municipal de Manizales  (Folios 102 a 105, cuaderno 3)     

    

* Copia  de la Sentencia N° 096 expedida en el trámite de la acción  popular  el  veintitrés  (23)  de  junio  de dos mil ocho (2008) por el Juzgado  Quinto   Civil   del   Circuito   de   Manizales   (Folios  18  a  28,  cuaderno  3)     

    

* Copia  del  Auto  020  de  2008  expedido  por  la Sala de Decisión  Civil-Familia  del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Manizales el veinte  (20)  de  agosto  de  dos  mil  ocho  (2008)  a  través  del  cual se resolvió  negativamente  la  solicitud  de  nulidad  por  falta de competencia elevada por  Néstor Gregory Díaz (Folios 87 a 92, cuaderno 3)     

    

* Copia  del  Auto  de 1º de Octubre de dos mil ocho (2008) por medio  del  cual  la  Sala  Civil-Familia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Manizales  declaró  desierto  el  recurso  de apelación presentado por Néstor  Gregory Díaz (Folios 56 a 57, cuaderno 3)     

    

* Copia  de  la sentencia de tutela proferida en primera instancia por  la  Sala  de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el día 23 de abril  de dos mil nueve (2009) (Folios 128 a 137, cuaderno 3)     

    

* Copia  de  la sentencia de tutela proferida en segunda instancia por  la  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia el día 2 de junio  de dos mil nueve (2009) (Folios 19 a 26, cuaderno 4)     

V. CONSIDERACIONES  

Competencia  

1.  Esta  Corporación  es  competente  para  revisar  la  presente  acción  de  tutela,  de conformidad con los artículo 86  inciso  2°  y  241 numeral 9° de la Constitución Política, los artículo 33,  34,   35   y   36   del   Decreto   2591   de   1991   y   demás  disposiciones  pertinentes.   

Planteamiento  y  formulación  del problema  jurídico.   

2. El actor alega que, en el trámite de una  acción   popular,   los   despachos   demandados   incurrieron  en  actuaciones  susceptibles  de  ser  atacadas  a  través  de  la  tutela. Se afirma, pues, la  ocurrencia  de  un  defecto  por  desconocimiento  del precedente del Consejo de  Estado  en  materia  de fuero de atracción, porque al ser vinculada una entidad  pública  la  competencia  para  estudiar  la acción debía ser trasladada a la  jurisdicción  contencioso  administrativa, y no permanecer bajo el conocimiento  de  la  jurisdicción  ordinaria.  De  otra  parte,  se aduce la comisión de un  defecto  por  interpretación inadecuada del numeral primero del artículo 12 de  la  Ley  472  de 1992 en relación con los requisitos para la formulación de la  acción  popular,  toda  vez  que  el  fallador  de  primera  instancia negó la  pretensiones  del  actor  popular  porque  éste  “no  acreditó  la  condición  de  discapacitado  para su prosperidad”.     10   

3.  Corresponde  a  esta  Sala  de Revisión  determinar  si  los  cargos que plantea el actor coinciden con las causales para  la  procedencia  de  la  tutela  contra  providencias judiciales. Con ese fin se  examinará,  de  manera  preliminar,  el cumplimiento de las causales generales,  como  presupuesto  para  la  valoración  de  las  causales  especiales. Para el  efecto,  se  procederá  a  tocar  los  siguientes  tópicos: i) las causales de  procedibilidad  de  la acción de tutela contra providencias judiciales y ii) el  caso concreto.   

Causales  de procedibilidad de la acción de  tutela   contra   providencias  judiciales.  Defectos  por  desconocimiento  del  precedente e interpretación inadecuada.   

4.  El  artículo  86  de  la  Constitución  Política  señala que la acción de tutela es procedente contra toda actuación  de        una        autoridad        pública11  con  la  que se perturbe un  derecho  fundamental.  Dicha  norma  no  establece  distinción  alguna sobre la  naturaleza  de  la  autoridad  susceptible de tutela, por lo que, de acuerdo con  este  mandato,  es posible interponer esta acción incluso contra la providencia  de  un juez, autoridad pública cuyas decisiones pueden ser sometidas al control  estricto  de constitucionalidad en eventos en los cuales se vislumbre la amenaza  o vulneración de derechos de esta entidad.   

5.   Inicialmente,   el  Decreto  2591  de  1991,   expedido   por  el  Presidente  de  la  República  en  desarrollo de las facultades extraordinarias  conferidas  por  el  artículo  5º  transitorio  de  la Constitución nacional,  reglamentó  la  acción  de  tutela, y en sus artículos 11, 12 y 40 trataba el  tema  de  la  interposición  de  esta acción contra decisiones judiciales. Sin  embargo,   dichos   artículos   fueron   objeto   de   control   abstracto   de  constitucionalidad  y  una  consecuente declaratoria de inexequibilidad mediante  sentencia  C-543  de  1992,  en la que la Corte Constitucional definió que esos  artículos  eran  contrarios  a  los  principios  de  cosa  juzgada,  autonomía  funcional del juez y a la seguridad jurídica.   

6. No obstante, en un aparte de esa sentencia  se  planteó  una  excepción  a  la intangibilidad de las decisiones judiciales  que, por su importancia, será presentada en extenso:   

“De   conformidad   con   el   concepto  constitucional  de  autoridades públicas, no cabe duda de que los jueces tienen  esa  calidad  en  cuanto les corresponde la función  de administrar justicia y  sus  resoluciones  son  obligatorias  para  los  particulares y también para el  Estado.   En esa condición no están excluidos de la  acción  de  tutela  respecto  de  actos  u  omisiones  que  vulneren o amenacen  derechos  fundamentales,  lo  cual no significa que proceda dicha acción contra  sus  providencias.   Así,  por  ejemplo, nada obsta para que por la vía de la  tutela  se  ordene  al  juez  que  ha incurrido en dilación injustificada en la  adopción  de  decisiones  a su cargo que proceda a resolver o  que observe con  diligencia    los   términos   judiciales,   ni   riñe   con   los   preceptos  constitucionales  la  utilización de esta figura ante actuaciones de  hecho imputables al funcionario por  medio  de  las  cuales  se desconozcan o amenacen los derechos fundamentales, ni  tampoco  cuando  la  decisión  pueda  causar un perjuicio irremediable, para lo  cual  sí   está  constitucionalmente autorizada la tutela pero como mecanismo  transitorio  cuyo  efecto,  por  expreso mandato de la  Carta  es  puramente  temporal  y queda supeditado a lo que se resuelva de fondo  por  el juez ordinario competente (artículos 86 de la Constitución Política y  8º  del  Decreto  2591 de 1991).   En hipótesis como estas no puede hablarse  de  atentado  alguno  contra  la seguridad jurídica de los asociados, sino que  se  trata  de  hacer  realidad  los  fines que persigue la justicia. (Subrayas por fuera del texto original)   

   

7.  De  acuerdo con este punto, la tutela no  procedería  contra  una  decisión  judicial  propiamente dicha, sino contra la  actuación  de un operador judicial que encarnara el desconocimiento de derechos  fundamentales  o  la creación de un perjuicio irremediable. Lo esencial es que,  a   través   de   este   fallo  se  sentó  la  doctrina  de  las  vías   de   hecho,  que  permitiría  en  adelante  justificar  la  procedencia  de  una  acción  de  tutela en contra de  omisiones  o  acciones  provenientes  de  jueces  con  las  que se ocasionara la  violación de derechos fundamentales.   

8.  La  vía  de  hecho    fue    conceptuada    como    ‘una  trasgresión protuberante y grave  de   la   normatividad’  fundada  en  el capricho o el arbitrio de un funcionario, completamente extraña  al     ordenamiento     jurídico     e    irrespetuosa    de    los    derechos  fundamentales12.  En  un  primer  momento,  se  identificaron cuatro circunstancias  generadoras  de  una  vía  de  hecho  o  un  defecto judicial grave: “si este  comportamiento  -abultadamente  deformado respecto del postulado en la norma- se  traduce  en  la  utilización  de un poder concedido al juez por el ordenamiento  para  un  fin  no  previsto en la disposición (defecto  sustantivo),  o  en el ejercicio de la atribución por  un  órgano  que  no es su titular (defecto  orgánico), o en  la  aplicación  del derecho sin contar con el apoyo de los hechos determinantes  del   supuesto   legal  (defecto  fáctico),  o  en  la  actuación  por  fuera  del procedimiento establecido  (defecto   procedimental)  (…)”13 (Cursivas por fuera del texto original).   

9. Mucho después, la sentencia T-441 de 2003  incorporó  las  condiciones  que  hasta  la  fecha  se  habían calificado como  configurativas  de  una  vía  de  hecho  judicial  y las denominó causales   especiales   de   procedibilidad   de  la  tutela  contra  providencia  judicial; redujo las tradicionales cuatro  primeras  a  dos  -el  defecto  sustantivo  y  el fáctico-;  y   adicionó   a  ese  par  otros  cuatro  vicios,  a  saber:  la  vía   de   hecho  por  consecuencia  o  error  inducido,   la   insuficiente   sustentación   o  justificación  del  fallo, el  desconocimiento    del    precedente    judicial,   y  la  violación directa de la Constitución.  A  estas  se  adicionó,  como  requisito  para la viabilidad del  amparo,  la  exigencia  de  unos  requerimientos  generales  relativos a los que  tradicionalmente    se    han    reclamado    para    la   prosperidad   de   la  acción.   

Así pues, las causales de procedibilidad de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales,  en  la  forma en que  aparecen  formuladas  actualmente,  son  el  resultado  de  la  evolución de la  doctrina de las vías de hecho.   

10. Posteriormente, mediante sentencias T-606  y  la T- 698 de 2004, esta Corporación revalidó lo dicho en fallos precedentes  sobre  la  existencia  de  unos  requisitos  generales  y  otros  especiales  de  procedibilidad  de  la  tutela contra una providencia judicial. En relación con  los  primeros  se  sostuvo  que  “hacen referencia al  deber  de asegurar, para la procedencia de la tutela contra providencias, que se  de:  a)  la  inexistencia  de  otro  o  de  otros  medios  de defensa judiciales  (recursos  ordinarios o extraordinarios) como se ha visto, y b) la verificación  de  una   relación  de  inmediatez entre la solicitud de amparo y el hecho  vulnerador  de  los derechos fundamentales, bajo los principios de razonabilidad  y  proporcionalidad”.  De otra parte, los requisitos  especiales  “están asociados directamente al control  excepcional  por  vía  de  tutela  de  la  actividad judicial, y tienen que ver  específicamente con el concepto de vía de hecho”.   

11.  Finalmente, la sentencia C-590 de 2005,  que  estudió  un cargo sobre la constitucionalidad del artículo 185 parcial de  la  Ley  906  de 2004 por una supuesta disparidad con los artículos 4º y 86 de  la                   Constitución14   

,  reunió  los  criterios jurisprudenciales  sobre  la procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales.  Se   dijo,  entonces,  que  los  presupuestos  o  causales  generales  implican:   

a.  Que  se  trate  de un asunto de evidente  relevancia  constitucional.  Lo  cual significa que la cuestión esté enmarcada  en  el  ámbito de interés de la jurisdicción constitucional, y no se trate de  un   asunto   de   simple  legalidad  carente  de  conexidad  con  los  derechos  fundamentales    o   el   control   de   constitucionalidad   que   esta   Corte  efectúa.   

b. Que se hayan agotado todos los medios de  defensa  judicial,  salvo  que éstos no resulten efectivos para la garantía de  los  derechos  involucrados  o  que con la aplicación de los mismos no se logre  evitar la consumación de un daño iusfundamental irremediable.   

   

c.  Que  se  cumpla  el  requisito  de  la  inmediatez,  esto  es, que haya trascurrido un lapso razonable entre la fecha de  presentación  de  la  demanda  de  tutela  y  la  aparición  de los hechos que  produjeron  la  afectación  de  los derechos fundamentales, a menos que existan  razones objetivas que justifiquen la demora.   

d. Si se trata de una irregularidad procesal,  ésta   debe  causar  ‘un  efecto     decisivo     o     determinante     en    la    sentencia’  atacada.   Sin  embargo,  sobre este  punto   se   hizo  la  advertencia  de  que  “si  la  irregularidad  comporta  una  grave  lesión de derechos fundamentales, tal como  ocurre  con  los  casos  de  pruebas  ilícitas  susceptibles  de imputarse como  crímenes  de  lesa  humanidad,  la  protección  de  tales  derechos  se genera  independientemente  de  la  incidencia  que  tengan en el litigio y por ello hay  lugar a la anulación del juicio.”   

   

e. Que la parte actora identifique de manera  razonable  tanto  los  hechos  que  generaron  la vulneración como los derechos  vulnerados  y  que  hubiere  alegado  tal  vulneración  en  el proceso judicial  siempre que esto hubiere sido posible.   

f.  Que  no se pretenda la interposición de  una tutela contra otra tutela.   

En   adición   a   los  antedichos,  debe  acreditarse  la  satisfacción  de  otros  requisitos  para la procedencia de la  acción   de   tutela  contra  fallos  de  autoridades  judiciales,  denominados  ‘causales  especiales’.    Estos  corresponden  a  los defectos imputables a los funcionarios y fueron reunidos en  la referida sentencia de la siguiente manera:   

   

“a.  Defecto  orgánico,  que  se presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia impugnada, carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

   

b.  Defecto  procedimental  absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

   

c.   Defecto  fáctico, que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

   

d.  Defecto  material o sustantivo, como son  los   casos   en   que   se   decide   con   base   en   normas  inexistentes  o  inconstitucionales   [10] o  que  presentan  una evidente y grosera contradicción entre los  fundamentos y la decisión.   

   

f. Error inducido, que se presenta cuando el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño  lo    condujo    a    la   toma   de   una   decisión   que   afecta   derechos  fundamentales.   

   

g.   Decisión sin motivación, que implica  el  incumplimiento de los servidores judiciales de dar cuenta de los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en  esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.   

   

h.    Desconocimiento   del   precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente   vinculante   del  derecho  fundamental  vulnerado   [11].   

   

i.     Violación    directa    de   la  Constitución.”   

En  vista  de  que  el  demandante arguye la  ocurrencia   de   un  “defecto  por  interpretación  inadecuada”,    se    hará   referencia   a   las  circunstancias  interpretativas  que  pueden  dar  lugar  a  la ocurrencia de un  defecto,  es  decir de una causal específica de procedencia de la tutela contra  providencias, cuando acaece un error en una interpretación.   

En algunas sentencias de esta Corporación se  ha  concebido el error en la interpretación, bien como una de las hipótesis de  las  que trata el defecto sustantivo, ora como un error con carácter autónomo.  Inicialmente,   éste   fue  tratado  de  manera  independiente,  tendencia  que  coincidió  con la aparición de las primeras sentencias de esta envergadura. No  obstante,    con    posterioridad    se    entendió    como   un   ‘comportamiento  abultadamente deformado  respecto  del  postulado  de  la  norma’,  criterio  similar  al que define la estructuración de un defecto  sustantivo.  En  términos  de  la teoría de la interpretación contemporánea,  representaba  una  falta  de  correspondencia  entre  lo ordenado por un mandato  superior  y  lo  decido por el juez, que era atribuido a un entendimiento errado  de       la       disposición       normativa.15   

Así,  por  ejemplo, la sentencia T-538 de  1994  estimó  que  la  interpretación  más  aproximada a la Constitución que  sobre  un artículo del Código de Procedimiento Penal se hiciera, debía ser la  que   asegurara   el   respeto   íntegro  de  los  derechos  fundamentales  del  procesado.   

13.  De  manera  específica, la    sentencia  T-462    de   2003,   que  aglomera  algunos  parámetros  establecidos  por  la  jurisprudencia  constitucional  hasta  la  fecha  para  la interposición de una  tutela  contra  una  decisión  judicial,  hace  referencia al error grave en la  interpretación  como  integrante  del  defecto  sustantivo.  La sentencia dice:  “una  providencia  judicial  adolece  de  un defecto  sustantivo  (i) cuando la norma aplicable al caso es claramente inadvertida o no  tenida  en cuenta por el fallador, (ii) cuando a pesar  del  amplio  margen  interpretativo  que  la  Constitución  le  reconoce  a las  autoridades  judiciales,  la  aplicación  final  de la regla es inaceptable por  tratarse de una interpretación contraeviden   te (interpretación contra legem) o claramente perjudicial  para   los   intereses   legítimos   de   una  de  las  partes (irrazonable  o  desproporcionada),   y  finalmente  (iii)  cuando  el  fallador   desconoce   las  sentencias  con  efectos erga  omnes tanto  de  la  jurisdicción   constitucional  como  de  la  jurisdicción  de  lo  contencioso  administrativo,  cuyos precedentes se ubican en el mismo rango de la norma sobre  la  que  pesa la cosa juzgada respectiva.” (Subrayado  por fuera del texto original)   

En   este   sentido,   un   error   en  la  interpretación  podía  ser visto como una modalidad del defecto sustantivo, el  cual  tiene  lugar  siempre  que  el  funcionario judicial se apoye en una norma  indiscutiblemente inaplicable al caso concreto.   

14.  De otro lado, cabe destacar que en este  marco  la interpretación se valora de conformidad con la Carta y los principios  que          le          son         propios16   

,   pues   el  juez  de  tutela  no  puede  involucrarse  en  asuntos  que  escapan a su órbita. Es al llamado ‘juez        natural’    al   que   le   corresponde   la  interpretación  del  caso  a  la  luz  de  la  legislación aplicable al mismo;  mientras  que  al  juez  constitucional  le  toca  velar  por  el  respeto de la  Constitución,  en  seguimiento  de los principios de autonomía e independencia  judicial  y  las  reglas  de  competencia funcional.17   

15.  Ahora  bien,  no cualquier discrepancia  interpretativa  representa  un  error  en  la  interpretación.  Para  que  ello  acaezca,    la    inconsistencia    interpretativa    debe   ser   protuberante,  insuficientemente  fundada y de gran magnitud; por el contrario, la apreciación  adoptada  por  el  juez  natural  que  corresponda  a una aplicación objetiva y  razonable    del    mandato    legal,    no    da    lugar    a    un    defecto  interpretativo.18   

Esta  previsión  permite, incluso, que se  desconozca  el precedente judicial, lo cual únicamente es admisible si el fallo  que    comprende    un    alejamiento    del    precedente   está   debidamente  motivado.19   

Mediante  sentencia  SU-120  de  2003,  se  estableció     que     un     defecto     en    la  interpretación,  como  manifestación  de una vía de  hecho,  tiene  ocurrencia  si  se  fija  el  sentido  de  un enunciado normativo  “(i)  contraviniendo o haciendo caso omiso de los postulados, principios  y          valores          constitucionales20   

, (ii)  imponiendo  criterios irracionales o desproporcionados21   

, (iii)  sin  respetar el principio de igualdad22   

,        y        (iv)   en   desmedro   de  los  derechos  sustantivos en litigio”.   

16.   En   síntesis,   un   error  en  la  interpretación  podría  conducir  a la materialización de una causal especial  de  procedencia  de  la  tutela contra providencias judiciales en las siguientes  hipótesis:  i)  la contradicción de la Constitución Política, los principios  superiores   y   el  bloque  de  constitucionalidad23   

;  ii)  la  contradicción  de  un  criterio  hermenéutico  establecido  por  esta  Corporación24   

; iii) el desconocimiento injustificado de un  precedente    establecido    por   este   Tribunal   o   un   órgano   judicial  superior25   

;   iv)  que  el  sentido  fijado  por  el  ‘juez natural’   resulte   caprichoso  –sin  fundamento  jurídico  adecuado o  suficiente-     o     arbitrario    –carente      de      justificación-26   

;  y  v)  que  la  interpretación  fijada  desconozca  el  derecho  a  la  igualdad  porque  se adopten decisiones dispares  frente        a        casos        similares.27   

Caso concreto  

17. Ahora sí, procederá la Sala a resolver  el  problema jurídico propuesto, consistente en la procedencia de la acción de  tutela  contra  las decisiones proferidas por la Sala Civil-Familia del Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Manizales  y  el  Juzgado Quinto Civil del  Circuito  de  Manizales  en el trámite de la acción popular interpuesta por el  ciudadano Díaz Rodríguez contra el Banco Popular.   

18.  Para  tal fin, inicialmente es menester  verificar  la  satisfacción  de  las causales generales de procedibilidad de la  acción  de  tutela  contra  decisiones judiciales. En efecto, el asunto reviste  importancia   constitucional,   pues  con  las  actuaciones  antedichas  se  ven  comprometidos  derechos  fundamentales  como  el debido proceso y el acceso a la  administración  de  justicia;  se cumple con el requisito de inmediatez, puesto  que  las  providencias atacadas fueron falladas el 23 de junio y el 20 de agosto  de  2008, mientras que la acción de tutela fue radicada, originalmente, el 3 de  febrero              de             200928;   la   parte   accionante  identificó  plenamente  los  derechos menoscabados, los hechos vulnerantes y se  acreditó,  además,  el  impacto  de  los  mismos  en  los fallos cuestionados.   

19.  Sin  embargo,  en  relación  con  el  agotamiento   de   los   recursos  ordinarios  para  la  defensa  judicial,  las  apreciaciones  no  resultan  positivas.  Esta  causal  exige que el promotor del  amparo  haya  acudido  previamente a un medio alternativo de defensa judicial, a  menos  que  éste recurso no logre conjurar la amenaza o impedir la consumación  de  un  perjuicio  irremediable.  Es  decir,  la  procedencia de la tutela está  condicionada  a que los medios ordinarios de protección judicial sean efectivos  e idóneos para el restablecimiento de los derechos perturbados.   

20. Aclarado este punto, es forzoso destacar  que  el actor actuó de manera descuidada al obviar la sustentación del recurso  de  apelación,  lo  que  condujo  a  su declaratoria como desierto. Igualmente,  resulta  inaceptable  para  el juez constitucional que éste haya esperado hasta  avanzada  la  segunda instancia para solicitar la nulidad de todo lo actuado por  el  juez popular de primera instancia. Lo anterior hace pensar que el demandante  en  la acción popular acude ahora a la tutela para subsanar los yerros producto  de  su  falta de diligencia en el proceso contencioso administrativo. Desconocer  tal  omisión,  implicaría  reconocer  en  la  tutela  un mecanismo destinado a  corregir  los  errores  atribuibles  a  las  partes  involucradas  en el proceso  ordinario,  lo  cual  raya  con el mandato del artículo 6 numeral 1 del Decreto  2591  de  1991  y  la  naturaleza  de  esta acción extraordinaria de defensa de  derechos  fundamentales. Así lo sostuvo esta Corporación en sentencia T-606 de  2004,  en  la  que  se  preceptúo  que  el  respeto de las competencias en este  sentido,    “obedece   además   a   una   especial  consideración  sobre  el  valor  sustantivo  de los recursos en el curso de los  procedimientos  ordinarios, sede por antonomasia del ejercicio dialéctico entre  las  diversas  posiciones  de  las  partes  y donde el rol del juez como tercero  imparcial  y  perito en derecho, cobra todo sentido.”  Justamente,  la  destinación  de otros escenarios propios para la continuación  de  un  proceso se funda en la necesidad de asegurar la  legalidad,  la  racionalidad  y  la  uniformidad  de las decisiones,   tarea   que   en   cabeza  de  la  autoridad  con  competencia  y  jurisdicción para ello.   

21. Así pues, en vista de que el actor tuvo  a  su  disposición  unos  medios  ordinarios,  efectivos  e  idóneos  para  la  protección  de los derechos involucrados, inaplicados por razones imputables al  mismo,  la  tutela  será  declarada  improcedente  sin efectuar consideraciones  referentes adicionales.   

VI. DECISIÓN  

La  Sala  Octava  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la  Constitución,   

RESUELVE  

Primero.         – CONFIMAR los  fallos  emitidos  por  la Sala de Casación Laboral y la Sala de Casación Civil  de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,   en   el   sentido  de  DECLARAR  IMPROCEDENTE  la tutela iniciada  por  Néstor  Gregory Díaz Rodríguez contra la Sala Civil Familia del Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Manizales  y  el  Juzgado Quinto Civil del  Circuito de Manizales con base en las razones expuestas.   

Segundo. – LIBRENSE  por  la Secretaría General de esta Corporación las comunicaciones de que trata  el   artículo   36   del   Decreto   2591   de  1991  para  los  efectos  allí  contemplados.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

   

   

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

 Ausente   en  comisión   

   

   

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

   

   

   

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ  

Secretaria General    

1 Folio  2, cuaderno 3.   

2 Folio  102 a 105 cuaderno 3   

3  Folios 27, cuaderno 3   

4 Folio  91, cuaderno 3   

6 Folio  17, cuaderno 4   

7 Folio  13, cuaderno 4   

8  Folios 128 a 136, cuaderno 3   

9  Folios 19 a 27, cuaderno 4   

10  Folio 17, cuaderno 4.   

11  “(…)  Los  términos  “autoridades  públicas” se  reservan  para designar aquellos servidores públicos llamados a ejercer, dentro  del  ordenamiento  jurídico  que  define sus funciones o competencias, poder de  mando   o   decisión,   cuyas   determinaciones,   por  tanto,  afectan  a  los  gobernados”.      Sentencia     C-543    de  1992   

12  Sentencia T-212 de 1995   

13  Sentencia T-231 de 1994   

14 En  aquella   ocasión  se  demandó  la  inexequibilidad  de  la  expresión  “ni  acción”  contenida  en  el  artículo  185  de  la  Ley 906 de 2004 porque su  incorporación  en  el  texto  del  mismo  daba  a  entender que contra un fallo  dictado  en  sede  de  casación  ni  siquiera  la  acción  de tutela resultaba  procedente.  El  aparte  en  el  que se encontraba la fórmula demandaba rezaba:  “Artículo           185.  Decisión. Cuando la Corte aceptara como  demostrada  alguna  de  las causales propuestas, dictará el fallo dentro de los  sesenta   (60)   días  siguientes  a la audiencia de sustentación, contra el  cual     no     procede     ningún     recurso ni  acción, salvo la de revisión.”   

La  Corte  decidió declarar inexequible la  precitada expresión.   

   

15 Por  ejemplo,  Juan  Antonio  García Amado ha planteado que, en términos generales,  la  interpretación  es “la actividad consistente en  establecer  el  concreto  y   preciso  sentido  de ese “algo” de que el  derecho  se  compone”;  de  otra parte, Wróblewski  habla  de  la coexistencia de dos dimensiones de la actividad interpretativa: la  primera,   dada   por   la  comprensión  inmediata  a  través  de  los  signos  lingüísticos;  y  la  segunda, que tiene ocurrencia cuando surgen dudas acerca  del  sentido  atribuible  al  objeto. Ahora, en relación con la correspondencia  con  un  mandato  superior,  es  pertinente  citar a Aulis Aarnio, cuando afirma  que  “la interpretación  jurídica  (…)  se  caracteriza  por la existencia de fundamentos de autoridad  para  la  interpretación (fuentes de derecho) así como de principios que rigen  su  utilización,  que  han  sido  interiorizados  por  la  comunidad  jurídica  (…)”   

16 En  la   sentencia   T-1078  de  2003  se  recalcó  que  la  razonabilidad  de  una  interpretación  depende  de  de su conformidad con la  normatividad  constitucional,  la  jurisprudencia  y  dogmática constitucional,  así como el sistema axiológico contenido en la Carta.”   

17Al  respecto,  ver  Sentencias  T-492/95,  T.073  de  1997, SU-087 de 1999, T-260 de  1999, T-1031 de 2001.   

18  “No  puede  caerse en la ligereza de manifestar que  por  el hecho de que el juez no obre conforme con la opinión de quien se siente  afectado  por el acto judicial, incurra en una vía de hecho. Es decir, no puede  predicarse  como vía de hecho una interpretación legítima que el juez hace de  la ley.” Sentencia T-336 de 1995.   

19 Al  respecto, ver Sentencia T-345 de 1996.   

20Sobre  la  posibilidad  de controvertir interpretaciones judiciales  que  resulten  contrarias  a  la  Constitución,  y   con  relación  a  la  procedencia  de  la acción de tutela en los casos en que la interpretación que  el  juez  hace  de una norma contraria un criterio hermenéutico establecido por  esta   Corporación,   ver   Sentencias   T-001   de  1999,  T-522  y  T-842  de  2001.   

21La  Corte  se  ha  referido  a  los casos en que la interpretación judicial resulta  contra  evidente  o  irracional,  ver  Sentencias  T-1017  de  1999  y T-1072 de  2000.   

22Sobre  las decisiones proferidas en contravención del principio de  igualdad  se  pueden consultar, entre otras, las Sentencias T-123 de 1995, T-008  y T-321 de 1998, T-068, SU-1300 y T-1306 de 2001.   

23 Al  respecto,  ver  Sentencias  T-001  de  1999,  T-522,  T-842  de 2001 y T-1078 de  2003   

24 Al  respecto,  ver Sentencias T-538 de 1994, T-123 de 1995, T-212 de 1995, SU-327 de  1995, T-001 de 1999, T-1006 de 2004.   

25  Sentencia T-345 de 1996.   

26 Al  respecto,   ver  Sentencias  T-1017  de  1999  y  T-1072  de  2000  y  T-701  de  2004.   

27  Sentencia T-321 de 1998.   

28  Cabe  precisar  que  una  primera  acción  de tutela fue radicada por el señor  Díaz  Rodríguez  en  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, pero ésta fue  remitida por competencia a la Corte Suprema de Justicia.     

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