AC2103-2014 [2014-00555-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

AC2103-2014  

Radicación           nº  11001-02-03-000-2014-00555-00   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de abril de dos  mil catorce (2014).   

La  Corte  decide el conflicto de competencia  suscitado  entre  los  Juzgados  Segundo  Promiscuo  Municipal de Puerto Berrío  (Antioquia)   y   Veintitrés   Civil   Municipal  de  Medellín,  derivado  del  conocimiento del asunto que ha dado lugar a la presente actuación.   

ANTECEDENTES  

          1.  La Corporación Interactuar, por conducto de apoderado judicial,  instauró  demanda  ejecutiva  contra  XXXXXXXXXXXXXXXXX  y  XXXXXXXXXXXXXXXXXXX  XXXXXX,  en  procura  de obtener el pago de la obligación dineraria incorporada  en el pagaré allegado como basamento de la acción.   

2.  El  escrito  introductorio del pleito fue  dirigido  al «Juez Promiscuo  Municipal  de  Puerto  Berrío»,  indicando  que  los  demandados  pueden  ser  notificados en la «Carrera 1  No.   11-21  Apto  303,  Barrio  El  Puerto  del  Municipio  de  Puerto  Berrío  –   Ant»;     así     mismo,     en    el    acápite    de    «competencia»,  se  adujo: «Por  razón  de  la  cuantía  que  estimo  como  mínima,  y  el  domicilio   del   deudor,   es   usted   competente   para   conocer   de   este  proceso»  (fls.  9  y  10,  c.1).   

            

3.  El funcionario judicial destinatario del  libelo,  libró  mandamiento  de  pago  el  26  de  septiembre de 2012, el 13 de  noviembre  siguiente  decretó  medidas cautelaras y, mediante providencia de 30  de  octubre  de  2013,  se  declaró  sin  competencia para seguir tramitando el  asunto,  bajo  el  argumento de que el procurador judicial de la actora informó  una  nueva  dirección  en  la  ciudad  de  Medellín  para  notificar  el  auto  compulsivo,  por  lo  que dispuso la remisión de las diligencias a los Juzgados  Civiles   Municipales   de   ese   lugar   (fl.  36,  c.1).   

          4.  El  titular  del  despacho  a  quien  se  envió  la actuación,  repelió           la «competencia»  argumentando  que esta residía en el funcionario remitente, dado que asumió el  conocimiento  del  caso,  pues  profirió  la  orden de pago, sin que se hubiera  formulado  en  su  contra  recurso  de  reposición, ni declarado la nulidad del  proceso       (fl.      38,      c.1).   

5.-  Se  surtió  el traslado previsto en el  precepto   148   del   Estatuto   Procesal   Civil,   el  cual  transcurrió  en  silencio.   

CONSIDERACIONES  

1. Como esta controversia enfrenta a Juzgados  de  diferente  Distrito  Judicial,  corresponde  entonces, a la Corte desatarla,  según  lo  dispuesto por los cánones 28 del Código de Procedimiento Civil, 16  de  la  Ley  270  de  1996, modificado por el 7° de la 1285 de 2009, y 18 de la  referida     normatividad     Estatutaria     de     la    Administración    de  Justicia.   

2. En virtud de que la discusión se generó  en  vigencia  de  la  «Ley 1395 de 2010»,  la  determinación  que aquí se adopta será de Ponente, como lo  ha  precisado  esta  Sala,  entre  otras, en providencia calendada 20 de mayo de  2013, rad. 2013-00614.   

3. En relación con los debates suscitados en  punto  de  la  competencia  para  tramitar  un proceso, el legislador ha trazado  directrices  encaminadas  a consagrar su conservación y a partir de ellas, esta  Corporación  ha  orientado  el  proceder  de  los jueces con miras a evitar que  después  de aprehendido el conocimiento de un asunto, se sorprenda a las partes  variándola por iniciativa de aquellos.   

Así,    en    proveído    CSJ    SC,   8   jul.   2011,   rad.   2011-01131-00   reiteró:   

Las  discusiones  que  surgen respecto a la  facultad  de  tramitar  un  proceso  han  impuesto al legislador la fijación de  pautas  destinadas  a  consagrar  la  ‘inmutabilidad         de         la         competencia’   y  en  ese contexto tiene por  sentado     la     Corte     que    ‘(…)  luego  de  ser  aceptado el conocimiento de un asunto por el  Juez  ante  quien  se  presentó,  de dicha aprehensión no se puede desprender,  salvo  en  los casos específicos que la ley tiene previsto (artículo 21 del C.  de  P.  C.).  Lo  anterior  denota  el  propósito inequívoco del legislador de  brindar  a  las partes y al propio administrador de justicia la seguridad de que  no  se  verán  sorprendidos  por decisiones futuras que varíen el conocimiento  del  pleito’ (auto de 9 de  junio de 2008, exp. 00538-00).   

Tal  situación  implica  que no se invadan  órbitas    que    son    propias   de   las   partes,   ya   que   ‘Si   por   alguna  circunstancia  la  manifestación  del demandante resultare inconsistente…, es carga procesal del  extremo  demandado  alegar  la  incompetencia del juez, lo que debe hacer en las  oportunidades   procesales   que   se   establecen  para  el  efecto’  (auto  312  de  15  de diciembre de  2003,  exp.  00231-01  y  reiterado  en  auto  del  11  de  marzo  de 2010, exp.  1001-02-03-000-2010-01617-00)».   

Igualmente, en auto  CSJ    SC,   26   ago.   2009,   rad.   2009-00516-00  señaló:   

(…)    al  juez,   en   línea   de  principio,   le   está  vedado  sustraerse  por  su  propia  iniciativa  de  la  competencia  que  inicialmente  asumió, pues una vez admitida la demanda, sólo  el  demandado  puede  controvertir  ese  aspecto  cuando  se  le  notifica de la  existencia     del     proceso.     Dicho    de    otro    modo,    ‘en   virtud   del  principio  de  la  «perpetuatio  jurisdictionis», una vez establecida la competencia territorial,  atendiendo  para  el  efecto  las  atestaciones  de  la  demanda, las ulteriores  alteraciones   de  las  circunstancias  que  la  determinaron  no  extinguen  la  competencia del juez que aprehendió el conocimiento del asunto.   

‘Si   el  demandado,  dice  la  Corte,  en doctrina que es aplicable al caso, no objeta la  competencia,  a  la  parte  actora y al propio juez le está vedado modificarla,  inclusive  en el evento de que hubiere existido cambio de domicilio o residencia  de     las     partes.     Las     ‘circunstancias  de  hecho  respecto  de la cuantía del asunto, del  factor  territorial,  del domicilio de las partes y de su calidad, existentes en  el   momento   de   proponerse  y  de  admitirse  una  demanda  civil,  son  las  determinantes   de   la  competencia  prácticamente  para  todo  el  curso  del  negocio (…).   

4.  Pues  bien,  en  el  presente  asunto se  encuentra  que  el  funcionario ante quien inicialmente se radicó la actuación  se  apersonó  de  ella  profiriendo  mandamiento  de  pago,  circunstancia  que  limitaba  su  facultad  para separarse de su prosecución; sin embargo, dado que  por  su  propia iniciativa abdicó de continuar tramitándola, ello evidencia su  equivocación,  pues  según  lo expuesto, cuando ha avocado el conocimiento del  proceso,   sólo   a   las  partes  les  es  dable  cuestionar  la  «competencia  judicial»,  mediante  los  mecanismos legalmente previstos, dentro de los que  se   cuentan   las   excepciones   previas,   en   este   caso,   por   vía  de  reposición.   

5.  En  este  orden  de  ideas,  se  impone  asignarle   al   juzgado  Segundo  Promiscuo  Municipal  de  Puerto  Berrío  la  continuación  del  trámite  que  originalmente  aprehendió, sin perjuicio del  cuestionamiento  que de manera oportuna y de acuerdo con la ley, puedan formular  los convocados.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

Primero: Declarar  que  el  Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Puerto Berrío (Antioquia) es el  competente para seguir conociendo de la presente controversia.   

Segundo: Remitir el  expediente  al  citado  despacho judicial y comunicar lo decidido al Veintitrés  Civil    Municipal    de   Medellín,   haciéndole   llegar   copia   de   esta  providencia.   

Tercero: Librar por  Secretaría los oficios correspondientes.   

Notifíquese  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada    

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