AC6191-2014 [2003-00114-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

AC6191-2014   

Radicación    n°  7600131100032003-00114-01   

(Aprobado  en  sesión de  veintiuno de agosto de dos mil catorce).   

Se decide a continuación  sobre  la  admisibilidad  del libelo presentada por los demandados Leonor Concha  de  Carvajal, María Elizabeth Mena Franco, Nubia Concha Nossa, Ramón, Yolanda,  Mary  y  Jorge  Concha  Bejarano,  para  sustentar  el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  frente  a  la sentencia de 4 de marzo de 2013, proferida  por  la  Sala  de  Familia  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali,  dentro  del proceso ordinario de petición de herencia de Gerardo Alfonso Concha  Concha  contra los recurrentes y Rosa María Concha de Peña, Hernán, Francia y  Soledad  Concha  Nossa,  así  como  Virginia  Rodríguez  Concha  como sucesora  conocida  de Martha Ligia Concha de Rodríguez y los herederos indeterminados de  esta.    

ANTECEDENTES   

1.-  El accionante pidió  declarar  que,  en  su calidad de hijo extramatrimonial del causante Luis Carlos  Concha  Franco,  tiene  vocación  hereditaria en el primer orden, que excluye a  los  demás,  entre  ellos  los  demandados,  y,  en consecuencia, se decrete la  reforma  de  la  partición,  liquidación  y  adjudicación  de  bienes  que se  realizó  en sentencia de 4 de diciembre de 2002, emitida por el Juzgado Segundo  de  Familia  de  Buenaventura,  indicando  que  el  gestor  detenta el derecho a  recoger  todos  los  bienes  que conforman la masa herencial que dejó el occiso  (fls. 116 a 127 del c. 1.).   

2.- Frente a las súplicas  del     libelo     inicial,    los    convocados    asumieron    la    siguiente  posición.   

a.-) Rosa María Concha de  Peña,  Ramón Antonio Concha Bejarano, Hernán y Francia Concha Nossa guardaron  silencio.   

b.-)  Jorge  Humberto  y  Yolanda  Concha  Bejarano se resistieron a las aspiraciones de su contradictor y  excepcionaron  “ilegitimidad  en   la   causa   en   el   demandante”           e          “inexistencia  de  la  calidad  de  heredero”.   

c.-) Soledad Concha Nossa  se opuso a lo perseguido por el actor.   

d.-)  Leonor  Concha  de  Carvajal,  Mary  Concha  Bejarano  de Bravo, María Elizabeth Mena Franco, Nubia  Concha  Nossa y Jorge Humberto Concha Bejarano refutaron lo pretendido al aducir  la  inexistencia  del  reconocimiento  que  del  actor se hizo por el interfecto  mediante  la  escritura  pública n° 644 de 22 de noviembre de 1995, y a su vez  plantearon respecto de ese instrumento tacha de falsedad.   

e.-)   El   curador  ad-litem de Virginia Rodríguez Concha y de los herederos  indeterminados  de Martha Ligia Concha Bejarano dijo atenerse a lo que resultare  probado en el juicio.    

3.- El a-quo  dictó sentencia en la que desestimó las excepciones de mérito y  la  tacha  de  falsedad  esgrimidas;  indicó  que  el  actor  goza de vocación  hereditaria  para  suceder  a  su  padre  Luis Carlos Concha Franco en el primer  orden  hereditario,  que  tiene  derecho  a  la  adjudicación  de la respectiva  herencia  y  que  debe  procederse  a  la  restitución de los bienes de la masa  hereditaria  en  la  proporción  que  establece  la  ley;  dispuso  rehacer  la  partición  de  Concha  Franco  y  condenó a Rosa María, Leonor Concha, María  Elizabeth  Mena  Franco,  Nubia,  Soledad  Concha  Nossa,  Yolanda, Jorge, Mary,  Ramón  y  Martha Concha Bejarano a pagar al promotor el valor de los frutos que  “les hubiere correspondido  y  produjeren  los  bienes  herenciales”  (fls.  727 a 732).           

4.- Apelada la decisión  por  Leonor  Concha  de  Carvajal,  María  Elizabeth  Mena Franco, Nubia Concha  Nossa,  Mary  Concha Bejarano de Bravo, Jorge Humberto, Ramón Antonio y Yolanda  Concha  de  Bejarano,  el  Tribunal la ratificó en lo atinente a las defensas y  tacha  de  falsedad;  la  modificó para establecer que el gestor es heredero de  mejor   derecho   que   sus   oponentes;   y   la   revocó  “en   el  punto  tercero”,  para  a  cambio  ordenar  “la  cancelación  de  la  inscripción  de  la  sentencia  aprobatoria de la partición dictada el 4 de diciembre de 2002 por el  Juzgado  Segundo  de  Familia  de  Buenaventura  dentro del proceso de sucesión  intestada   del   causante   Luis   Carlos  Concha  Franco”  en  las oficinas y respecto de los bienes allí  especificados;   determinó   reanudar   la   causa   mortuoria   pertinente   y  “modificó   el   punto  quinto” para imponer a los  convocados  “la restitución  de  los  frutos  naturales  y  civiles  percibidos  por  los  bienes herenciales  después  de  la  contestación de la demanda, en su condición de poseedores de  buena  fe” (fls. 241 a 265  del c. 7).    

Los   argumentos  que  sirvieron para dicha determinación se sintetizan así:   

a.-)  En  la  acción de  petición  de  herencia  regulada  en  el  artículo  1321 del Código Civil, el  debate  se contrae a definir si el actor es heredero concurrente o excluyente de  los  demandados,  ocupantes  de  la herencia a título de herederos, evaluación  que  fue  positiva  en  el  presente  caso,  porque  el juzgador de primer grado  concluyó  que  Gerardo  Alfonso  Concha  Concha  es  hijo de Luis Carlos Concha  Franco,  al atribuirle valor pleno al registro civil de nacimiento de él, donde  consta  como  antecedente  la  escritura pública 644 de 22 de noviembre de 1995  otorgada  en  la  Notaría  de  Restrepo, en la que obra el reconocimiento de la  paternidad proveniente de Luis Carlos Concha Franco.   

b.-) La apreciación del  a-quo  es de recibo porque se sustenta en el artículo  103  del Decreto 1260 de 1970, con el cual “se  presume  la autenticidad y pureza de las inscripciones hechas  en   debida   forma   en  el  registro  del  estado  civil”, sin perjuicio de que puedan “rechazarse,  probando  la  falta  de identidad  personal,  esto  es, el hecho de no ser una misma la persona a que se refiere la  inscripción  o  los  documentos  en  que esta se fundó y la persona a quien se  pretende  aplicar”, amén de  que  a  tenor  del  artículo  siguiente,  son  nulas  desde  el  punto de vista  formal  “cuando no existen  los  documentos  necesarios  como  presupuestos  de  la  inscripción  o  de  la  alteración   o  cancelación  de  esta”.   

d.-) Por el contrario, en  el   proceso   resplandece   como  verdad  que  la  alegada  “falsedad”  no  existió,  como  se sigue de las decisiones  adoptadas   por   la  justicia  penal,  que  decretaron  la  preclusión  de  la  investigación  en  ese  sentido, por lo que la insistencia en ese planteamiento  linda  con  la temeridad “al  atribuirle  sin  fundamento  deficiencias  a  las pericias en que se apoyaron, e  imputarle   al   juez   tomado   apoyo   en  ellas,  lo  que  no  obedece  a  la  realidad”.   

e.-)  Los  recurrentes  fallidamente  pretendieron  subsanar  su omisión, al traer al expediente con su  escrito  de  alegaciones  un  dictamen pericial, que no es de recibo a la luz de  las   reglas   de  los  artículos  174  y  361  del  Código  de  Procedimiento  Civil.   

f.-)  No  se  aprecia  preterición  en  la  valoración  de  la  copia  de  las causas instauradas por  Gerardo  Alfonso  Concha  Concha  y  María  Rosa  Concha  Gil,  con  las que se  persiguió,  respectivamente,  la  declaración de sociedad de hecho y de unión  marital  de  hecho,  en  virtud  de  que  no  se  adjuntaron “regularmente”.   

Con  todo,  el  reclamo  estructurado   a   partir   de   esos  escritos  cae  en  el  vacío,  dado  que  “el objeto de la prueba es  la  demostración  del  hecho  de la falsedad de la escritura de reconocimiento,  más  exactamente  que  no  la  otorgó  el  causante,  por  haber sido la tesis  enarbolada  por los recurrentes como eje toral de su planteamiento defensivo, lo  que  se  trae  a  cuento  por ser irrebatible de cara a la conducencia del medio  probatorio,  ya  que  en este ámbito la lógica descarta que la formulación de  esa demanda sea demostrativa de la alegada falsedad”.   

g.-) Como el quinto punto  de  la  resolución  de  la  sentencia apelada es defectuoso, cumple ajustarlo a  objeto  de  que  inequívocamente se declare a los demandados como poseedores de  buena     fe,     y     se     fije     el    alcance    de    la    obligación  restitutoria.   

h.-)  Para  abundar  en  motivos  que  descartan  la  oposición,  se  recuerda que los convocados Leonor  Concha  de  Carvajal,  María Elizabeth Mena Franco y Nubia Concha Nossa dijeron  que   Gerardo   Alfonso  Concha  era  el  “hijo     de    crianza”  del  causante, afirmación de gran riqueza por cuanto por esa vía  puede  inferirse  la existencia de un trato paterno filial entre los últimos, y  que  se  trae  a  cuento  puesto  que  esa  situación  razonablemente  aleja la  posibilidad  de  que  el  occiso  no  hubiese sido quien acudió a la notaría a  otorgar la escritura de reconocimiento.   

Se suma a lo anterior, que  los  testigos  Emérita  Leudo Ferro, Nohora Rita Carvajal Concha, Luis Hernando  Mena   Concha  y  Argemiro  Soto  creíblemente  relatan  que  era  de  público  conocimiento   que   el   de  cujus compartió vivienda por  largo  tiempo  con  María Rosa Concha Gil, madre del actor, “hecho  bastante ilustrativo del contexto en el  que  se  suscitó  y  desarrolló el aludido trato paterno filial […] más que  probable”, y que contribuye  a  “descartar razonablemente  que   el   acto   de   reconocimiento  obedeciese  a  una  maniobra  dolosa  del  reconocimiento”.   

i.-) De cara a lo que se  aprecia  como el verdadero detonante de la inconformidad, cumple decirse que una  cosa  es la falsedad de la escritura de reconocimiento, y otra muy diferente que  tal  acto  no derive realmente del hecho cierto de la procreación, aspecto este  que  no  se  puede  involucrar en esta  discusión por ser materia ajena al  debate   suscitado   y   propia   de   la   impugnación   de   la   paternidad,  “acción   fallidamente  incoada   en   esta   especie  a  causa  de  la  caducidad”.   

5.-  Leonor  Concha  de  Carvajal,  María  Elizabeth  Mena  Franco, Nubia Concha Nossa, Ramón, Yolanda,  Mary  y  Jorge Concha Bejarano interpusieron recurso de casación, que concedido  por  el  Tribunal,  fue  admitido  por  la  Corporación  (fl.  5  del  c. de la  Corte).   

6.- En tiempo hábil, se  presentó la correspondiente sustentación (fls. 24 a 28).   

CONSIDERACIONES   

1.-  El  numeral 3º del  artículo  374  del  Código  de  Procedimiento  Civil consagra que el texto por  medio     del    cual    se    provoca    esta    vía    extraordinaria    debe  contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los     fundamentos     de     cada     acusación     en    forma    clara    y  precisa”,  lo que conlleva  la  obligación  de  cumplir  con  los  parámetros  técnicos  que  permitan su  entendimiento,  sin  que  sea  labor  de la Corporación suplir las deficiencias  argumentativas     de     quien    la    propone,    por    ser    eminentemente  dispositiva.   

2.-     La  demanda  de  los  impugnantes no reúne las exigencias formales,  por lo que se indica a continuación:   

a.-)  El numeral tercero  del     precepto    aludido    exige    la      formulación      por  separado  de  los motivos contra la sentencia del Tribunal, con  la    debida    exposición    de    sus    fundamentos   en   forma   clara   y  precisa.   

Esa  obligación  no  la  cumplieron   los  recurrentes  en  su  libelo,  porque  si  bien  anunciaron  la  presentación     de    varios     “cargos”:  “Primero”, “Segundo”,  “Tercero”      y  “Cuarto”, al  desarrollarlos  no  se  efectuó la respectiva individualización de los mismos,  al  punto  que  solo  el inicial indica la causal elegida, primera del artículo  368                     ibídem,   por  error  de  hecho  en  la  apreciación  de una prueba, en tanto que los otros, a  parecer,     intentan     ser     desarrollo     de     este     desatino.    En  efecto:   

En el “segundo” se aduce que   

“No se tuvo en cuenta  el  dictamen  pericial  grafológico  efectuado  por el Dr. Carlos Alfonso de la  Carrera  Franky  toda vez que se refiere a una prueba válidamente practicada en  un  proceso  en  el que figuran como partes las que tuvieron tal carácter en el  primero  lo  que  nos  dice  que  dicha  prueba es válida de allegarla en dicho  proceso  es  decir  en  el de petición de herencia, y será apreciable sin más  formalidades…”.     

En   el  tercero  que   

“Las pruebas de oficio  cuando   se   consideran   útiles  no  es  discrecional  decretarlas  sino  una  obligación  del  juzgador.  En  la  contestación  de  la  demanda se solicitó  oficiar  a  los  diferentes  juzgados  donde  el  señor  Gerardo Alfonso Concha  interpuso  diferentes  demandas  mencionadas  como  un  camino  que transitó el  señor  Gerardo Alfonso Concha para hacerse a los bienes del difunto Luis Carlos  Concha  Franco.  Estos documentos aportados en el expediente tampoco se tuvieron  en  cuenta y se viola así el artículo 180 del Código de Procedimiento Civil y  la imposición que hace el artículo 37 [ib]”.   

El  “cuarto” que   

“Los agraviados por la  ejecutoria  de  la  acción  impugnada  sienten  que  la misma afecta derechos o  garantías  fundamentales  y  se  aprecia  una  violación  indirecta  de la ley  sustancial  pues  hay  una  manifiesta inclinación del ad-quem a dar certeza, a  razonar   subjetivamente   en   el  punto  once  de  las  consideraciones  y  no  objetivamente  motivación  de la sentencia donde se expresa su juicio sobre los  hechos,  así  como  las  razones de argumentos por los que llega a formarse tal  juicio,  y  es aquí, donde el ad-quem, toma los testimonios de Hemérita Leudo,  Nora  Rita  Carvajal, Luis Hernando Mena Concha, como si ellos hubieran afirmado  el  parentesco entre Luis Carlos Concha Franco y Gerardo Concha Gil, cosa que no  es  así,  si  se entienden dichos testimonios y además se devela la intención  del   demandante   Gerardo  Alfonso  Concha  de  engañar  a  los  jueces…”.   

En  suma,  la  labor que  realizaron  los  impugnantes  no  fue  más allá del agrupamiento de diferentes  argumentos  encaminados  a  enfrentar  la sentencia de segunda instancia, por lo  que  de  contera  se  desconoció  que  las  causales  deben  individualizarse y  sustentarse  autónomamente,  sin  yuxtaponerse unas con otras, y que es preciso  que  cada  cargo mencione uno de los cinco motivos previstos en el artículo 368  del  Código  de  Procedimiento  Civil, siendo su respectiva presentación   concreta, completa y exacta.   

Al  respecto,  la  Corte  expresó  en  providencia  de   17 de junio de 1975, que     “La  resultante  de  esta extraña manera de impugnar la sentencia  es  un  hibridismo que choca con el elemental  postulado de la técnica del  recurso   extraordinario,   conforme   al   cual   se   atribuye   autonomía  e  individualidad     propia     a     cada     una     de    las    causales    de  casación…”.   

Posteriormente, CSJ SC de  16    de    diciembre    de    2005,    Rad.    1993-0232-01,     se indicó que   

“[L]a Corte insiste que  dada  la  autonomía  de  las  distintas  causales  previstas  en la ley para la  procedencia  del  recurso  de casación y el modo independiente como cada una de  ellas  debe  operar  de  acuerdo con la índole del error judicial de fondo o de  forma  que tienden a corregir, es claro que no queda al arbitrio de quien a este  medio  de  impugnación  acude,  hacer  uso  de  dichas  causales  como mejor le  parezca,   tomándolas   como   un  simple  asunto  de  nomenclatura  sin  mayor  importancia,  pues cosa diferente se observa en la sustentación de esta demanda  de  casación, en la que el recurrente, por mencionar sólo un ejemplo, se dio a  la  tarea  de  reproducir extensamente sus mismos  argumentos en uno y otro  cargo,  como  si  ello  no  tuviera ninguna relevancia o se tratara de lo mismo,  desconociendo  abiertamente  que  la  causal  invocada  en  cada  censura tenía  naturaleza  y  características  diversas, que, por obvias razones, le imponían  distintas    responsabilidades    de   cara   al   recurso”.   

b.-)  El numeral 3º del  artículo  51  del  Decreto  2651 de 1991, convertido en legislación permanente  por  el  162  de  la  Ley  446  de  1998, autoriza integrar en un solo cargo los  formulados de forma separada e incompleta.   

No   obstante,   esa  hipótesis  normativa  no  es  viable  aplicarla  aquí,  como  para superar los  defectos  atrás  anunciados,  dado  que,  en todo caso, al señalarse de alguna  manera  que  es  la  causal  primera  a  la  que  se  acude,  los impugnantes no  expresaron  la norma sustancial que consideran vulnerada, y mucho menos la forma  en la que tal infracción se produjo.     

En torno a ese particular,  la Sala ha enseñado que   

“[A]l señalar que se  incurrió  en la infracción de normas de derecho material, en cualquiera de sus  dos    extremos,    ello    conlleva    la  obligación  de citar, de manera específica,  el precepto quebrantado que sirva de sustento  al  pronunciamiento  del  ad  quem,  además  de  un planteamiento sobre en qué  consiste  la  misma,  de tal manera que el postulado sea completo y sin que haya  lugar  a  tratar  de esclarecer las exposiciones vagas o los esbozos genéricos,  máxime  cuando  carecen  de respaldo legislativo de apoyo”     (resaltado  fuera  del  texto,  CSJ  AC  de 22 de nov. de 2011, Rad.  00069-01).   

4.- En consecuencia, como  el  libelo  no  se aviene a las formalidades que debe reunir la sustentación de  esta vía extraordinaria, no se aceptará a trámite.   

DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero:  Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de  casación interpuesto dentro del proceso de la referencia.   

Segundo:  Devolver    por    la    Secretaría    el    expediente    al    Tribunal    de  origen.   

Notifíquese   

(Presidente    de  Sala)   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *