AC1238-2014 [2007-00600-02]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC1238-2014  

Radicación    n°  11001-3103-023-2007-00600-02   

(Aprobado en sesión de dieciocho de diciembre  de dos mil trece)   

Bogotá.  D.C.,  catorce (14) de marzo de dos  mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda presentada por Liberty Seguros S.A. para sustentar  el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 3  de  octubre  de  2012,  proferida  por  la  Sala Civil del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  dentro  del proceso ordinario de Martha Rocío  Cabeza  Vargas  y  Rosa  Vargas  vda  de  Flórez  contra la Corporación de los  Trabajadores    de    la   Empresa   Colombiana   de   Petróleos   –       Cavipetrol       y       la  impugnante.   

ANTECEDENTES  

    

1. Las  promotoras,  en  calidad  de  beneficiarias  instituidas  por  Jorge  Flórez  Vargas,  pidieron ordenar a sus  oponentes  el pago de ciento treinta y seis millones veintitrés mil novecientos  noventa    y    seis    pesos    ($136’023.996),  «por  concepto  del seguro de  vida  grupo  no  contributivo  que consta en la respectiva póliza o certificado  individual    de    vida    grupo    no    contributivo    cuyo    tomador   fue  Cavipetrol», con sus intereses.     

    

1. Basaron sus reclamos en los hechos  que se compendian (folios 1 al 14, cuaderno 1):     

     

a. Jorge Flórez Vargas trabajó para  Ecopetrol  por más de veintiséis (26) años y se pensionó el 15 de septiembre  de 2004.     

a. Jorge se afilió a la Corporación  de  los  Trabajadores  de la Empresa Colombiana de Petróleos – Cavipetrol el 23  de  enero  de  1980, fecha desde la cual se incluyó en seguro de vida colectivo  contratado  por esa entidad. Señaló inicialmente como beneficiaria a su esposa  Zunilda  Meza  Perez,  a  quien  reemplazó  por  las  accionantes  luego  de su  separación.     

     

a. Flórez  Vargas  falleció el 8 de  diciembre  de 2005 y, desde su vinculación a la empresa hasta el deceso, estuvo  «asegurado  por  diversas  aseguradoras,  según  el  criterio  del  Tomador,  -que  entre  otras cosas- siempre fue Cavipetrol, entre  ellas,  la compañía Liberty Seguros S.A. (…) y jamás le practicaron ningún  tipo  de  exámenes  médicos  y  menos  se los exigieron, puesto que Cavipetrol  dependía  en  todos los casos de las argumentaciones médicas y dictámenes del  Departamento Médico de Ecopetrol S.A.».     

     

a. En  oficio  SCB-CS-246-2004  se  informó  a  Jorge Flórez que para la vigencia del 1° de julio de 2004 a igual  fecha  de  2005, «[l]a Compañía Liberty S.A. será  quien  nuevamente  respalde  nuestra póliza (…) Le recordamos que los riesgos  cubiertos  por  su  póliza  son: Amparos básicos: – Muerte por cualquier causa  con  permanencia sin límite de edad», como se renovó  hasta el año 2006.     

     

a. En las condiciones particulares del  seguro  «se observa “5.- Continuidad de amparo: Se  otorga  continuidad  de  valores,  amparos,  condiciones  de  cada  uno  de  los  asegurados  que  hoy se encuentran vigentes en la anterior compañía, se otorga  de  cinco  años  atrás. Esto significa que cualquier enfermedad, tratamiento o  lesión  que  se  presente  en  este  período la compañía no las considerará  preexistentes”».     

     

a. El  14  de  febrero  de  2006,  en  comunicación  S-GEN-129-06-1,  se  objetó  la  reclamación  para  el pago del  seguro  de  vida,  sin  que fuera reconsiderada el 23 de marzo de esa anualidad,  «con  fundamento  en  que el asegurado Jorge Flórez  Vargas,   padecía   una   enfermedad   que   le   ocasionó   su  muerte  desde  1994».     

     

a. Jorge  Flórez  se  sometió  a  exámenes  médicos  el  18 de noviembre de 2005, “y  el  dictamen médico fue satisfactorio, lo que nunca lo hizo temer por su vida y  menos  comunicarle  a  Cavipetrol  o  a  Liberty  Seguros S.A. que se encontraba  gravemente enfermo”.     

     

a. El Decreto 1543 del 12 de junio de  1997,  por  el  cual  se  reglamenta  el manejo de la Infección por el Virus de  Inmunodeficiencia  Humana y otros padecimientos relacionados, en su artículo 40  consagra  una  prohibición,  entre  otras a las Aseguradoras, de exigir pruebas  diagnósticas para la cobertura de servicios.     

     

a. En  el  proceso  de separación de  bienes  entre  Zunilda  Meza Pérez y Jorge Flórez Vargas, obra prueba suscrita  por  un  médico  “en  cuyo dictamen no aparece por  ninguna  parte  que  no  padecía  de  enfermedades  diferentes  a  las comunes,  asociadas  éstas  con  serios problemas y compromisos gástricos”.     

    

1. Notificadas ambas contradictoras se  opusieron   y  plantearon  defensas.  Liberty  las  que  denominó  «inexistencia  de  obligación  de indemnizar por nulidad relativa  del  contrato  de seguro por reticencia del asegurado al momento de suscribir la  declaración    de   asegurabilidad»,   «carencia  de derecho» y la «genérica».    Cavipetrol   las   de  «falta  de  legitimación  en  la causa por parte de  Cavipetrol», «inexistencia  de   las   obligaciones   demandadas»,  «cobro  de  lo  no debido», «imposibilidad  de Cavipetrol de disponer del patrimonio por fuera  de     los    cánones    legales»,    «buena  fe  por  parte  de  Cavipetrol»,  «prescripción»    y  «genérica  o  ecuménica»  (folios 96 al 104 y 139 al 147, cuaderno 1).     

    

1. El  Juzgado  Séptimo  Civil  del  Circuito   de   Descongestión   de  Bogotá  declaró  prósperas  «las  excepciones  formuladas  por  la  parte pasiva»  y  negó  los  pedimentos.   Apelaron   las   promotoras   (folios   650   al   678,   cuaderno  1).     

    

1. El  Tribunal revocó la decisión,  para  desestimar  la  «inexistencia de obligación de  indemnizar  por  nulidad  relativa  del  contrato  de  seguro por reticencia del  asegurado     al     momento     de     suscribir     la     declaración     de  asegurabilidad»,     y    la    «carencia  de  derecho»  aducidas  por la  aseguradora;  tener  por  establecida  la falta de legitimación en Cavipetrol y  condenar  a  Liberty  Seguros  S.A.  al  pago del seguro de vida en las sumas de  ciento  ocho  millones  diecinueve  mil  ciento noventa y seis pesos con ochenta  centavos  ($108’019.196,80)  a  Martha  Rocío  Cabeza  Vargas  y veintisiete millones cuatro mil setecientos  noventa     y    nueve    pesos    con    veinte    centavos    ($27’004.799,20)  a  los  herederos  de Rosa  Vargas  Vda.  de  Flórez,  «junto con los intereses  moratorios  comerciales a la máxima tasa autorizada por la ley, a partir del 16  de    enero    de    2006    y    hasta    la   fecha   del   pago».     

Fundamentó  lo  resuelto  como se sintetiza  (folios 42 al 56, cuaderno 6):   

     

a. Se   destaca   la  ausencia  de  legitimación  en  Cavipetrol  «dado  que  no  es al  tomador  a  quien  le  corresponde» satisfacer el pago  del valor asegurado por la muerte de Jorge Flórez Vargas.     

     

a. En  lo  que  se  refiere a Liberty  Seguros  S.A., está probado que al asegurado se le diagnosticó el Síndrome de  Inmunodeficiencia  Adquirida en 1994, «fecha desde la  cual  recibió  tratamiento  para su enfermedad», como  se  desprende  de  las  historias  clínicas  remitidas  y  el dictamen pericial  rendido  con base en las mismas; así mismo, que guardó silencio al respecto al  «suscribir las declaración de asegurabilidad que le  presentó  Colseguros  el 21 de noviembre de 2000», lo  que  era  vinculante  a  quien  asumió  la  condición  de aseguradora en 2002.     

     

a. Sin  embargo,  debe  establecerse  «si   la   acción  de  relativa  de  ese  contrato  prescribió,  como  se  adujo  por  la  parte  demandante  al replicar ese medio  exceptivo»,  en  la  forma  señalada en el artículo  1081     del     Código     de     Comercio,     ya     sea     ordinaria     o  extraordinariamente.     

Los  plazos de dos y cinco años a que alude  la  norma  «no  solo se aplican cuando el asegurador  ejerce  la  acción  de  nulidad propiamente dicha, sino también cuando plantea  esa  misma  rescisión  por  vía exceptiva». Además,  «no  es  posible entremezclar, confundir o amalgamar  la  acción  de  reconocimiento  de la indemnización o del valor del seguro que  ejerce  el  beneficiario,  con  la acción de invalidez del negocio aseguraticio  que puede formular el asegurador».   

     

a. La      «acción  de nulidad relativa del contrato de seguro ejercida -por  vía    de    excepción-    por    Liberty    Seguros    S.A.    se   encuentra  prescrita»,  porque del 14 de febrero de 2006, cuando  se  objetó  la  solicitud de pago del seguro, a su planteamiento el 29 de abril  de   2008,   transcurrieron   más   de   dos   años,   si   se   trata  de  la  ordinaria.     

En  cuanto  a  la  extraordinaria,  también  estaban  superados  a  esa última data los cinco años exigidos, si se tiene en  cuenta que los riesgos se asumieron desde el 1° de julio de 2002.   

Por ende, «no era  viable   acoger   las  excepciones  propuestas  por  la  aseguradora  demandada,  relativas  a  la carencia del derecho por reticencia que daba lugar a la nulidad  relativa,    toda   vez   que   esa   acción   estaba   prescrita».   

     

a. Las      pretensiones  prosperan     porque  «las  demandantes  probaron el contrato de seguro de  vida  en  el  que  son beneficiarias, vigente entre el 1° de julio de 2005 y el  mismo  día  y  mes  de  2006,  así  como la muerte del asegurado Jorge Flórez  Vargas, ocurrida el 8 de diciembre de ese primer año».     

Hay  lugar  «al  reconocimiento    del    valor   del   seguro   por   el   amparo   ‘básico        vida’  en  cuantía  de  $135’023.996,oo»,  en una proporción del veinte por ciento (20%) para los herederos  de  Rosa Vargas Vda. de Flórez, en virtud de su fallecimiento, y el ochenta por  ciento   (80%)   restante  para  Martha  Rocío  Cabeza  Vargas,  con  intereses  moratorios comerciales desde el 17 de enero de 2006.   

    

1. La aseguradora interpuso recurso de  casación,  el  que  concedió  el  Tribunal luego de que se constituyó póliza  para  suspender  los efectos de la decisión (folio 91, cuaderno 6). La Corte lo  admitió en auto de 5 de septiembre de 2013  (folio 3).     

    

1. En  tiempo  hábil se sustentó la  impugnación (folios 12 al 54).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual  se  provoca  esta  vía  extraordinaria  debe contener  «[l]a  formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida,  con  la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación en forma clara y  precisa»,  derivándose para el censor la obligación  de  respetar  las  reglas  de  técnica  que  faciliten  la  comprensión de los  argumentos  con  que  pretende  rebatir  los  sustentos  del  proveído atacado.  Precisamente   esa  característica  dispositiva  impide  que  las  deficiencias  observadas   sean   subsanadas   directamente  y  a  iniciativa  propia  por  la  Corporación.     

(…) sin distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que       incurran      los      litigantes      al      plantearlos.   

    

1. Se  formulan  contra la sentencia del ad quem dos  ataques,  el  segundo  de  ellos acusando la resolución de ser  violatoria  de  normas  de  derecho  sustancial  por  errores  de  hecho  en  la  apreciación  de algunas pruebas, señalando como preteridos los artículos 863,  864,  871,  1044,  1054, 1056 y los segundos incisos del 1077 y 1078 del Código  de  Comercio;  1495  al  1498,  1501,  1618,  1620,  1621  y  1622  del Civil; e  indebidamente  aplicados el 1080, 1072, primer inciso del 1077 del de Comercio y  1608  numeral  1°  del Código Civil, este último por remisión del 2 y el 822  del estatuto mercantil.     

Lo fundamenta en estos términos:  

     

a. Se  apreció  incorrectamente  la  solicitud   individual   de   seguro  de  vida,  la  carta  de  objeción  a  la  reclamación,  las historias clínicas recibidas, el dictamen pericial, el texto  de  las  condiciones  generales  y  particulares de la póliza, la confesión de  Liberty  Seguros  sobre  la  fecha  de  su  ingreso como aseguradora al programa  Cavipetrol  y  el informe anual de 2005 elaborado por esta última, «al  cercenar  el  alcance  de  tales pruebas en cuanto a su labor  demostrativa  de  los hechos en que se funda la excepción de “inexistencia de  la  obligación  de  indemnizar por exclusión expresa”, planteada por Liberty  Seguros  S.A.  dentro  del  término  del  traslado del correspondiente dictamen  pericial”,    dejando    de    lado   «la   plena   prueba   de   la   evidente   actuación   de   mala  fe»  del  asegurado cuando solicitó su inclusión en  el  contrato  y  de  los  demandantes  al  elevar  la reclamación, dándose los  supuestos  de  hecho  del  inciso  segundo  del  artículo  1078  del Código de  Comercio   que   castigan  tal  proceder  con  la  pérdida  del  derecho  a  la  indemnización.     

     

a. El  principio de la buena fe tiene  especial  trascendencia  en  los  contratos  de  seguros,  donde  el  alea es un  elemento    esencial,    si   se   tiene   en   cuenta   que   la   «medición  de  posible  ocurrencia  y  valor de indemnización la  hace  el  asegurador  basado fundamentalmente en las declaraciones del asegurado  sobre  un  “estado y valor del riesgo” que se supone permanecerá invariable  durante todo el tiempo del contrato».     

Su   inobservancia   está   «penalizada  por las normas que regulan el nacimiento y desarrollo  del  contrato  de  seguro  de diversas formas”, entre  ellas   la  pérdida  del  derecho  a  la  indemnización  por  la  «mala  fe  en  la reclamación o comprobación del derecho al pago  de determinado siniestro».   

     

a. Adicionalmente,  es  usual  que la  aseguradora  decida  amparar  hasta  cierto  límite, bajo ciertas condiciones o  «asumir  todos  o solamente algunos de los riesgos a  que  estén  expuestos  el  interés  o  la  cosa  asegurada, el patrimonio o la  persona  del asegurado”, constituyéndose en ley para  los   contratantes   que   obliga   a   ejecutarlo  de  buena  fe,  «estando  obligadas  la  partes  del negocio a respetar no solo lo  que  en  él  se  expresa sino todo aquello que emane de su naturaleza o que por  ley pueda pertenecerle”.     

     

a. En  la contestación de la demanda  Liberty    Seguros    S.A.    invocó    las    excepciones    de   «inexistencia  de  obligación  de indemnizar por nulidad relativa  del  contrato  de seguro por reticencia del asegurado al momento de suscribir la  declaración    de   asegurabilidad»,   «carencia  de derecho» y la «genérica»,  esta  última para que se  reconociera   «cualquier  excepción  de  fondo  que  resultare  de  los  hechos  probados  en  el  curso  del  proceso, todo ello con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el artículo 306 del C. de P.C.»   y  que  ni  siquiera  era  necesario  invocar  expresamente,  por  imperativo legal reconocerlo aún de oficio.     

     

a. Durante  el  traslado del dictamen  pericial  esa  misma  demandada  «propuso  una nueva  excepción,  denominada  “inexistencia  de  la  obligación  de indemnizar por  exclusión  expresa”»,  con  fundamento  en  que en  ejercicio  de  la libertad contractual se podían asumir o no ciertos riesgos, o  señalar  las  condiciones  en que los ampararían, y en este caso se excluyeron  del  seguro  las  «enfermedades preexistentes de los  asegurados  que  no  hubiesen  sido declaradas ni autorizadas previamente por la  compañía».     

Insistió  sobre la misma en los alegatos de  conclusión  de  primer  grado  y  «al  descorree el  traslado   de   la   apelación   en  el  curso  de  la  segunda  instancia  del  proceso”.   

     

a. Los  hechos en que se apoyaron las  defensas  de  «exclusión  expresa,  y en su caso la  genérica»,  se  demostraron  con  múltiples pruebas  como  son:  la  confesión de la impugnante «sobre la  fecha   de   ingreso   como  aseguradora  al  programa  Cavipetrol»,  desde  el  1  de  julio  de  2002;  las  condiciones  generales y  particulares  de  la  póliza vigente para la fecha de ocurrencia del siniestro;  la  copia  de  solicitud  de  ingreso  de  Jorge  Flórez  Vargas para que se le  incluyera  como  asegurado  en el seguro de vida grupo tomado por Cavipetrol con  Colseguros;    la    manifestación   en   el   libelo   de   que   «las  pólizas  eran  directamente entregadas a los asegurados por  Cavipetrol»,    con    lo   que   se   «demuestra  que  el señor Flórez Vargas conocía el texto de las  condiciones  generales  del  contrato»;  el  dictamen  rendido  por  experto médico sobre el estado de salud del asegurado desde 1994;  las  historias  clínicas enviadas por la Fundación Oftalmológica de Santander  y  la  Oficina  de  Servicio  Médico  de  Ecopetrol; y la carta de objeción al  reclamo.     

     

a. De esas probanzas se deduce que el  asegurado  contrajo  «desde 1994 la mortal enfermedad  del  SIDA»,  se le había diagnosticado y recibido el  tratamiento  pertinente;  que  mintió  al  suscribir la solicitud e informar su  estado  de  salud, omitiendo información específica que se le solicitó; y que  las  promotoras  «se  enteraron,  por  lo  menos  al  recibir  de  Liberty  Seguros  S.A.,  si  no  antes,  la carta de objeción a su  reclamación».     

     

a. Se equivocó el juzgador al no darle  el    alcance    pleno    a    esos    medios    de   convicción   «limitándose  únicamente  a analizarlas a la luz de un evento de  nulidad  del  contrato  por  reticencia  del asegurado a la hora de declarar las  verdaderas  circunstancias  que  determinaban el estado del riesgo»,   cuando   con   los  mismos  «estaban  plenamente  acreditados  los  hechos  en  que  se  fundaban  las  excepciones de  “inexistencia  de  la obligación de indemnizar por exclusión expresa” y la  excepción   genérica”,   expresamente   planteadas   por   Liberty   Seguros  S.A.”.     

    

1. Cuando se acusa la incursión en un  error  de hecho en la valoración de las pruebas, además de invocar el precepto  sustancial  infringido,  se  requiere una labor demostrativa de la relevancia de  la  equivocación, por haberse proferido una sentencia contraria a lo que arroja  una  idónea  tasación de los medios de convencimiento, desde la perspectiva de  la  estimación  objetiva  que  de  ellas  se  hizo,  ya  sea  por  incurrir  en  suposición o preterición.     

La   Corte   en  sentencia  de  15  de septiembre de 1993, citada en la  del  13  de  octubre  de 1995, expediente 3986 y reiterada, entre otros, en auto  del    13    de    enero   de   2013,   exp.   2009-00406,   expuso   sobre   el  particular:   

Desde  el punto de vista de la técnica del  recurso  (…),  la  demostración  de los yerros de apreciación probatoria por  cuya  causa  puede  el  sentenciador  llegar  a transgredir una norma de índole  sustancial  comprende  dos  fases: Una, que es la de la trascendencia del error,  común  a  ambas clases de error, comporta que una vez establecido el desacierto  cometido  por  el  juzgador  al  apreciar  la  prueba, se demuestre que éste lo  llevó  forzosamente  a  la  determinación  enjuiciada  como  violatoria  de la  ley.   La  otra,  en  cambio,  asume diferente significación según sea la  clase  de error, pues al paso que en el de hecho la apreciación cumplida por el  juzgador  debe  ser  examinada  teniendo como punto de referencia la objetividad  del  medio  probatorio,  en el de derecho la estimación cumplida se ha de pasar  por  el  tamiz  de las normas que disciplinan la actividad probatoria.  Sin  embargo,  vista  la  cuestión desde otra perspectiva, se trata, en ambas clases  de  error,  de  llevar a cabo una labor de confrontación, cuyos pasos deben ser  los  siguientes:  (…)  En  el  error de hecho debe ponerse de presente, por un  lado,  lo  que  dice,  o  dejó  de  decir,  la  sentencia  respecto  del  medio  probatorio,  y,  por  el  otro,  el  texto concreto del medio, y, establecido el  paralelo,  denotar  que  existe  disparidad  o  divergencia  entrambos y que esa  disparidad es evidente.   

    

1. El ataque referido no cumple con los  parámetros  de técnica que exige este medio extraordinario de impugnación, en  vista  de  que  entremezcla  en  su  formulación  aspectos propios de la causal  segunda,   que   es  en  últimas  la  razón  de  ser  de  sus  planteamientos,  coincidiendo  en  un  todo  con  la primer censura por incongruencia a la que se  dará curso.     

Si  bien  se  relacionan  diferentes medios  demostrativos  y  se  cohesionan,  el descontento radica en que el hecho que con  ellos  se comprueba «constituía el fundamento de una  excepción  que  enervaba  el  derecho  de  las  demandantes  a  la  pretensión  reclamada,  y  por  lo  tanto  ha  debido  ser  declarada,  como  los señala el  artículo  305  del  C.  de  P.C.,  en  desarrollo  de  la excepción genérica,  expresamente invocada, o aún de oficio».   

Por   ende,   no  hay  un  reparo  a  las  conclusiones   del   fallador   en   relación  con  los  puntos  que  encontró  establecidos,  sino  la exposición de argumentos que refuerzan la defensa de la  aseguradora,  a manera de un alegato de instancia, para insistir en que quedaron  puntos pendientes por definir en el fallo.   

Al respecto esta Corporación, en autos del  29  de  marzo  y  16  de  noviembre  de  2012,  exp.  2007-00935  y  2006-00045,  recordó:   

(…) si la acusación debe ser perceptible  a  la  inteligencia,  es claro que, entre otras cosas, no puede entremezclarse o  hacerse  mixtura  de  las  causales,  porque  en  lugar  de  diafanidad, todo se  prestaría  a  confusión (…) Sobre el particular la Corte tiene explicado que  no      resulta      técnico      ‘denunciar   un   error  de  juzgamiento  y  desarrollarlo  como  de  procedimiento,  o acusar errores de hecho o de derecho en la apreciación de las  pruebas  como fundamento de la violación directa de la ley sustancial, sino que  es  necesario  identificar,  en  primer  lugar,  el tipo de error en que se pudo  incurrir,  y  luego aducirse la causal o la vía que para el efecto se encuentra  legalmente  prevista’(Auto  147    de    2    de    agosto   de   2004,   expediente   04780)”.   

1. Consecuentemente,  al no reunirse  las   exigencias   de  forma  respecto  del  motivo  analizado,  no  procede  su  aceptación.     

    

1. No  obstante lo anterior, como el  otro  cumple los requerimientos que le son propios, se le dará el impulso en la  forma  y  términos  previstos  en el artículo 373 del Código de Procedimiento  Civil.     

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero:   No  admitir  el cargo segundo de la demanda presentada por Liberty Seguros S.A. para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  frente  a la  sentencia  de  3  de  octubre  de 2012, proferida por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  dentro del proceso ordinario de  Martha  Rocío  Cabeza  Vargas  y  Rosa Vargas vda de Flórez contra Luis Helmer  Vélez Osorio.   

Segundo: Aceptar  el primero.   

Tercero: Correr,  en consecuencia, traslado de la misma a la parte opositora.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

RUTH  MARINA  DÍAZ  RUEDA   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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