AC2190-2014 [2009-00084-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

         Magistrada  Ponente   

AC     2190-2014   

Radicación n°  73168  31 03 001 2009 00084 01   

(Aprobado  en sesión de veintinueve de enero  de dos mil catorce)   

Bogotá   D.  C.,  treinta  (30)     de abril de dos mil catorce (2014).  

La  Corte  procede  a  resolver  sobre  la  admisibilidad   de  la  demanda  de  casación  que  XXXXXXXXXXXXXX  XXXXXXXX  y  XXXXXXXXXXXXXXX,  demandados,  presentaron  con  miras  a  sustentar  el recurso  extraordinario  de  casación que formularan en contra de la sentencia proferida  el  cuatro  (4)  de diciembre del dos mil doce (2012), por la Sala Civil-Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Ibagué (Tolima), dentro del  proceso  ordinario  que en su contra y de la sociedad XXXXXXXXXXXXX, instauraron  XXXXXXXXXXXXXXX, XXXXXXXXXXXXX XXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXX.   

I. ANTECEDENTES  

        1.  Los   actores  pidieron  que  la  parte  demandada  fuera  declarada  civilmente  responsable  por  los  daños  de  orden  material (emergente, lucro cesante), y  moral  a  ellos  generados  por  el  fallecimiento  del  esposo  y  padre,  XXXX  XXXXXXXXX,  en  el  accidente de tránsito acaecido el nueve (9) de diciembre de  dos mil siete (2007).   

2. Los siguientes hechos, narrados de manera  sucinta, constituyen el fundamento de las peticiones elevadas:   

a). Debido a algunos compromisos deportivos,  el  occiso  y  otras  personas,  decidieron  contratar  el vehículo aerovans de  placas  SOD  075, con número interno 21569, afiliado a la sociedad XXXXXXXXXXX,  cuya     propiedad     inscrita     aparece     en     cabeza     del     señor  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX.   

b). Cumplido el objetivo del desplazamiento,  de  retorno  a su lugar de origen, el conductor del automotor XXXXX XXXXXXXXXXX,  cumplía  dicha  labor  en  estado  de  embriaguez,  pues,  antes  y  durante el  recorrido,  ingirió  bebidas alcohólicas; además, maniobraba la buseta a alta  velocidad.     

c). Varios pasajeros le recomendaron entregar  la  llaves  y,  luego,  al  negarse  a  ello,  le pidieron reducir la velocidad,  solicitud a la que también se negó.   

d). A la altura del kilómetro 11 de la vía  Ortega-Chaparral,  se  produjo la colisión mencionada y, entre otros pasajeros,  murió   el   señor   XXXXXXXXXX,  quien  era  el  soporte  económico  de  los  demandantes.   

             

3. El Tribunal cuya sentencia es objeto de la  censura  que  ocupa  a  la  Corte,  confirmando  la  decisión  del a-quo,  consideró que los demandados eran  responsables  de los perjuicios generados a los accionantes y, por ello, a todos  ellos,  incluyendo  la  llamada  en  garantía,  decidió mantenerles la condena  impuesta.   

II. LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          Los   promotores   del   recurso   extraordinario,  en  dos  cargos,  formalizan  la impugnación presentada. El primero lo patentizan a través de la  causal  primera,  vía  indirecta,  debido  a  los  errores en que supuestamente  incursionó  el  ad-quem  al  momento  de  valorar  la  prueba y, en particular, cuando dio por establecida la  propiedad  del  automotor  en  cabeza  del  señor  XXXXXXXXXXXXX. En el segundo  reproche,  trazado  por  la  causal quinta, sostiene el casacionista que los dos  funcionarios  desconocieron  el hecho de estar en curso un proceso penal y,  sin  embargo, a pesar de la influencia que ese fallo tendría en la causa civil,  continuaron  con este último hasta imponer la condena de que tratan los fallos.   

III.  CONSIDERACIONES   

1.  Por  sabido  se  tiene  que  el  recurso  extraordinario  de casación es de naturaleza dispositiva y formalista, tal cual  se  desprende del texto de los artículos 374 del Código de Procedimiento Civil  y  51  del  Decreto  2651  de 1991, adoptado como legislación permanente por el  artículo  162  de  la Ley 446 de 1998, así como de la multitud de providencias  proferidas   por   la   Corte   Suprema   de   Justicia.   Por  razón  de  esas  características,   cuando  una  de las partes invoca sus beneficios asume,  de   manera   ineludible,   unos  compromisos  cuya  inobservancia  comporta  la  deserción de la censura.   

2.  Así,  en  lo  que  interesa  al  asunto  sometido   al  estudio  de  esta  Corporación,  oportuno  resulta  memorar  los  siguientes  requisitos  que  identifican  la  causal  primera  de  casación, en  particular, cuando concierne con los errores de hecho:   

Atendiendo   que  el propósito de este  mecanismo   excepcional   es   la   sentencia   proferida    «thema     decissus»,     es  decir,  su  argumentación  y  resolución,  el  recurrente,  al  estampar  los  términos en que funda el ataque propuesto, debe dirigir el mismo  a  los aspectos medulares del fallo; bajo esa perspectiva, focalizar su reproche  en  asuntos  que  no  fueron  basilares  del  mismo, implica, concomitantemente,  presentar  una acusación desenfocada, asimétrica y, por tanto, inidónea en el  propósito   de   derruir   los  cimientos  de  la  determinación  cuestionada.   

                            Sobre el particular, la Sala así se ha pronunciado:   

(…)     en     materia     casacional    la    demanda    ‘debe contener una crítica concreta y  razonada  de  las partes de la sentencia que dicho litigante estima equivocadas,  señalando  asimismo  las  causas  por las cuales ese pronunciamiento materia de  impugnación  resulta  ser  contrario  a la ley. Y para que este requisito quede  satisfecho  del  modo  que  es  debido, es indispensable que esa crítica guarde  adecuada  consonancia  con  lo  esencial  de  la  motivación  que  se  pretende  descalificar,  vale decir que se refiera directamente  a  las  bases  en  verdad  importantes y decisivas en la construcción jurídica  sobre  la  cual  se  asienta  la  sentencia,  habida cuenta de que si blanco del  ataque  se hacen los supuestos que delinea a su mejor conveniencia el recurrente  y  no  a  los  que  constituyen  el  fundamento  nuclear  de  la providencia, se  configura  un notorio defecto técnico por desenfoque que conduce al fracaso del  cargo   correspondiente’  (…)    –  las  líneas  no son originales- (CSJ AC 17 Jul. 2012, Rad. 00055,  reiterado en providencia CSJ AC 18 Dic. 2012, Rad. 00262 01).   

         

Exigencia por lo demás lógica, pues dirigir  el  reproche  a  aspectos  diferentes de los argüidos por el Tribunal, es dejar  incólumes  las  verdaderas  motivaciones  de  la sentencia,  mostrándose,  así, al impugnación vano e inútil.   

          3.  Analizados  los  dos cargos que el casacionista presentó, ambos  adolecen  de ciertas deficiencias que impiden, siquiera, imprimirles el trámite  de rigor.   

3.1. Respecto del primero, obsérvese lo que  el  actor  expuso  como  soporte del mismo  en folio 15, del cuaderno de la  Corte:   

No  obstante  el  Tribunal,  prohijando   la   sentencia   de   primera   instancia,  tuvo  como  propietario  del  vehículo  en  mención  a  XXXX XXXXXXXXXXXX, con base en una  certificación    expedida    por    la    empresa  “XXXXXXXXXXX”,   para   fundarle   responsabilidad   en   cabeza  de  éste,  desconociendo   en  primer  término  la  norma  que  define  la propiedad,  en  claro  error  de  vía  de  hecho por aplicación  indebida    de    la   prueba   (….)   donde   se  avizora   la  certificación  expedida  (….)  estos  documentos  no tienen la  virtualidad  de demostrar  dominio en cabeza de XXXXXXXXXXXXXXX  (…).  Es  decir,  para  el  censor, la  sentencia  cuestionada  dio  por  establecido  que  el  señor Salcedo era quien  detentaba   el   dominio   del  automotor  involucrado  en  el  accidente.    

          Pero,  contraria  a tal afirmación, al respecto, el Tribunal, en el  fallo cuestionado expuso con total claridad:   

          Ahora   del   contrato   de  Compraventa  de  vehículo  Automotor,  celebrado  entre XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXX XXXX, celebrado en agosto  7  de  2007;  y  la  certificación  expedida  por XXXXXXXXXXX en la que se dice  “…que  el  señor  XXXXXXXXXXX  XXXXXXXXX, a partir del mes de septiembre de  2007,  ha  venido  reclamando  extractos, saldos a favor, ordenes de servicios y  otros,   correspondiente   a   la  buseta  de  placas  SOD-075  afiliada  a  esa  empresa…”  es  plena  prueba  que para le época de los hechos, si  bien  no  aparece  debidamente  registrada  dicha  venta  en la  oficina   de   Tránsito   Transportes,  si  ostentaba la calidad de poseedor y tenedor del citado automotor  ejerciendo  actos  de  dueño  y  señor  de  la misma.  –La    Sala    hace  notar-.   

          La  confrontación  de  los dos textos, lo sostenido por el Tribunal  como  fundamento  de su sentencia y el cuestionamiento que al mismo realizara el  recurrente,  evidencia,  sin  duda  alguna,  el desenfoque en que incurrió este  último.  Mientras  el fallador alude, por un lado, que los documentos referidos  (contrato  de  compraventa  y certificación expedida por la empresa demandada),  no  están  inscritos  en  la  oficina de tránsito y, por otro, que develan una  posesión  del  señor  XXXXXXXXXX,  evidenciando  actos  de señor y dueño, el  impugnante  acusa  la  decisión  emitida  de haber reconocido, a partir de esos  mismos  escritos,  una  propiedad  por  parte  de  la  misma persona y, bajo esa  precisa calidad, se impuso la condena atacada.   

          No   es   atinada   la   fundamentación   de   la   acusación;  la  responsabilidad  impuesta al recurrente lo fue por unas razones diferentes a las  que  esgrime  el  casacionista,  aunque  se  hayan  tenido  en cuenta los mismos  documentos,  el ad-quem dedujo  de  ellos  posesión,  ánimo  del  mencionado  Salcedo de ser propietario de la  cosa,  la  que  resultó  suficiente  para  la  responsabilidad impuesta; por su  parte,  el  reproche  presentado  refiere  que  la  calidad reconocida fue la de  propietario,  aspecto  que  no  concuerda  con  la  realidad  procesal;  no  hay  simetría  entre  lo  decidido  por  el  fallo  emitido y la réplica propuesta,  reflejando,    contrariamente,    un    desenfoque    que    torna    inane   la  censura.     

          Así las cosas, no puede admitir el recurso.   

          3.2.  En  lo que hace al segundo cargo, trazado por la causal quinta  del  artículo  368  del  C.  de  P.C.,  el  actor  también  incurre en algunas  deficiencias que impiden dar curso a la acusación pertinente.   

          No  hay discusión alguna en torno a la consagración expresa, en la  norma  aludida, a que las circunstancias constitutivas de nulidad insertas en el  artículo  140  del  C. de P. C., pueden dar lugar a la formulación del recurso  extraordinario de casación. Así lo previene aquella disposición:   

          «Haberse  incurrido  en  alguna  de  las  causales   de   nulidad   consagradas    en  el  artículo  140 (…)»   

          Sin  embargo,  el  ejercicio  de esa prerrogativa no es absoluta, en  cuanto  que,  en  la  misma  disposición,  existen algunos condicionamientos al  momento  de  materializarla.  En  otros  términos, aquellas irregularidades que  estructuran  una  nulidad  pueden  ser  causa  de  una evaluación, acudiendo al  recurso  de  casación,  «siempre  que no se hubiere  saneado.»,  como, de manera  perentoria,  lo  regula  el  ya  referido artículo 140.     

          Y,  en  el  presente asunto, el actor invocó como causal de nulidad  la  prevista  en  el numeral 5º de la citada norma, es decir, cuando el proceso  «se  adelanta después de ocurrida cualquiera de las  causales  legales  de  interrupción  o  de  suspensión, o si en estos casos se  reanuda  antes  de  la  oportunidad  debida».             Y,   entre  las  causales  de  suspensión  de  un  proceso, ciertamente, aparece la regulada en el numeral 1º  del   artículo  170  de  la  obra  procesal  civil,  al  decir:  «Cuando  iniciado  un procesal penal,  el fallo que corresponda  dictar  en él haya de influir necesariamente  en la decisión del civil, a  juicio del juez que conoce de éste».   

Luego,  en  una  desprevenida  lectura, bien  podría  concluirse  que  existiendo  la  causal  de suspensión, derivada de la  existencia  de un proceso penal, que, sin duda, estando vinculado con los hechos  expuestos  como  fundamento  de  la  responsabilidad  punitiva, incidiría en el  proceso  civil,  por tanto, al ser desconocida esa circunstancia por el juzgador  de  esta  especialidad,  sobrevendría  la  nulidad.              Agrégase que el proceso  debió  suspenderse,  de  haberse  dado  las circunstancias requeridas para ello  «mediante   la   prueba   de   la   existencia  del  proceso   que  la determina»; y   «una  vez  que  el  proceso que debe suspenderse se encuentre en  estado de dictar sentencia».   

          No  empece esa garantía, aparece el artículo 143 del C. de P.C., y  en el penúltimo inciso, consagra:   

          «Tampoco  podrá  alegar  las  nulidades  previstas   en  los  numerales  5o.  a  9o.  del  artículo 140, quien haya  actuado  en  el  proceso   después  de  ocurrida  la respectiva causal sin  proponerla».            Regla que es validada por el numeral 1º  del  artículo  144  ib., al  contemplar  como  circunstancia  que  determina el saneamiento de la nulidad, lo  que sigue:   

Por manera que, aún en el evento de haberse  presentado  el  vicio  de que alude el gestor de la impugnación extraordinaria,  es  decir,  nulidad  de  lo  actuado  por  haberse desconocido las implicaciones  derivadas  de  la  prejudicialidad penal, dicha irregularidad debió ser alegada  por   el   recurrente  en  la  oportunidad  debida,  que  no  era  otra  que  su  participación,  por primera vez, en el proceso. Para este momento la actuación  ya  se  mostraba  viciada;  sin  embargo,  el  casacionista,  cuando  inició su  actuación,  lo  hizo ante el Tribunal acusado habiendo presentado dos escritos:  el  primero  de  ellos el trece (13) de junio de dos mil dos (2012) –folios 9 a 13, cuaderno del Tribunal-;  el  otro,  el  seis  (6)  de  agosto  de  la  misma  anualidad  (folios  40 a 44  ibidem),  y,  en  ninguno de  ellos,  tampoco en documento separado, reclamó el trámite y la declaratoria de  dicha  nulidad. Es decir, a pesar de la supuesta irregularidad y de haber tomado  parte  en  el  trámite  observando  ante  el  ad-quem,  el impugnante guardó silencio.    

          Bajo  esa  perspectiva,  cuando el sentenciador de segunda instancia  abordó  el  estudio  de  la  apelación  formulada, ya se encontraba saneado el  vicio  que  hoy,  en el trámite del recurso extraordinario, sí se solicita que  sea   elevado   a   la   categoría  de  nulidad,  determinación  por  completo  improcedente,  debido,  precisamente, al saneamiento referido. Y como esa es una  condición  expresamente  prevista en el numeral 5º del artículo 368 del C. de  P.C.,  no  resulta  atendible  la  impugnación ya que, como quedó reseñado en  precedencia,       hay      clara      restricción       sobre     el  particular.   

          4.  Por las razones expuestas, la Corte suprema de Justicia, en Sala  de Casación Civil,   

RESUELVE:  

Primero.  Inadmitir  la demanda de casación  atrás citada.   

         Segundo.  Subsecuentemente,  declarar desierto el recurso de casación formulado  por la parte demandante.   

         Tercero.  Ejecutoriada  esta  providencia,  el  expediente  deberá  retornar al  Tribunal   de   origen.   La  Secretaría  dejará  las  constancias  del  caso.   

NOTIFÍQUESE  

JESUS VALL DE RUTEN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH   MARINA   DÍAZ  RUEDA   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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