AC7142-2014 [2005-00241-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC7142-2014   

Radicación    n°.  1100131030042005-00241-01   

(Aprobado  en  sesión de  veintisiete (27) de agosto de dos mil catorce)   

Bogotá D. C., veinticuatro (24) de noviembre  de dos mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda presentada Técnicos Asesores en Riesgos y Seguros  Ltda.  “Tars  Ltda.” para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  que interpuso frente a la  sentencia  proferida  el  20  de  septiembre  de  2012  por  la  Sala  Civil  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro  del   proceso   ordinario  que  promovió  contra  BBVA  Seguros  Colombia  S.A.   

1.-  La  actora reclamó de manera principal  declarar    que    su    contradictora   le   “debe  pagar”   el  capital  de  ocho  facturas  adjuntas,  libradas  por concepto de comisiones y sobrecomisiones que le corresponden de lo  recaudado  por  primas  de  seguros  expedidas  a  clientes,  de acuerdo con las  respectivas  planillas,  más los intereses respecto de dichos valores y los que  se  generaron  por la mora en la cancelación de otros dos instrumentos de igual  índole;  además,  que debe indemnizarle los perjuicios que le causó al abusar  de su posición dominante.   

En  subsidio pidió reconocerle “…la  suma que resulte probada por concepto de sobrecomisión de  productos  de  carga otros transportadores, según documento de fecha junio 6 de  1995,    emitido    por    L.A.   Roldán,   Vicepresidente   de   Servicio   al  Cliente”  de  la demandada, más los réditos por la  tardanza.   

2.-     La     causa     petendi  se  compendia  así  (fls. 119 al  124, cuaderno 1):   

a.-)    Como   intermediaria   en  la  colocación  de las pólizas que expide su contraparte, tiene derecho a percibir  comisiones  por  las  primas  que  ésta recibió a raíz de los negocios que le  gestionó.   

b.-) Para cobrarlas presentó las respectivas  facturas,   pero   la  convocada  le  negó  el  pago,  sosteniendo  que  no  ha  “existido  un  ajuste  de  primas  por  parte de los  asegurados”.   

c.-)   Los   cuatro   primeros   títulos  corresponden  a  la  conciliación  en  la  que  Transportes  Sánchez Polo S.A.  reconoció        a        la        aseguradora        unas        “primas”  atrasadas,  pero para evadir  su  retribución,  en  el  mismo  acuerdo  anularon  el  contrato  entre junio y  noviembre    de    2000,    período    que    precisamente   justificó   dicho  desembolso.   

d.-) El quinto instrumento tuvo origen en los  “ajustes a primas de clientes varios” que  Cootrasoran  Ltda., Cootransrisaralda, Transportadora Boyacense  Ltda.  y  Transportes  Cetta  Ltda.  le  adeudaban  a  BBVA, que se “cruzaron”   con  lo  que  ésta  les  indemnizó por siniestros.   

e.-)  En  asuntos  similares,  como  los  de  Proveedor  y  Sercarga  S.A.  y  Transportes Rodríguez y Cía., la convocada le  reconoció    la    participación,    lo    que    revela    la    “injusticia”  que comete al negársela  en los casos anteriores.   

f.-)  Las  restantes  facturas  (6  al  8)  “hacen  alusión  a  una  sobre  comisión según el  detalle  en  ellas  incorporado”, que es “el  resultado  del  acuerdo  realizado  entre  el demandante y el  demandado   según  consta  en  el  documento  denominado  fax…” emitido por éste el 6 de junio de 1995.   

g.-) En cumplimiento del mismo, Tars              Ltda.   “hizo  parte   de   las   mesas  de  trabajo  del  Ministerio  de  Transporte  para  la  reglamentación  del  artículo  994  del  Código  de  Comercio,  sobre  seguro  obligatorio     para     el     transporte     de     carga”;     igualmente,  obtuvo  poder de asociaciones gremiales como Defencarga  y  Colfecar  para llevar a dicha Cartera “su opinión  autorizada  sobre  el  tema del seguro…”, lo que le  generó mayor mercado a su oponente.   

h.-) Lo anterior se concretó en los Decretos  1553  y  1558 de 4 de agosto de 1998 mediante los que se ampliaron los seguros a  ese  sector,  de lo cual y su beneficio inmediato enteró a su contrincante el 8  y 16 de marzo de 1999.   

i.-)  Del resultado de esa labor no recibió  retribución  ni  pudo obtener datos completos y confiables, por lo que hace una  estimación   aproximada   “…con   base   en   la  información  del  mercado  de  transporte,  reservándose el derecho a que como  resultado de este proceso ese valor se determine concretamente”.   

3.-  Notificada  del admisorio, la convocada  contestó  cada  uno  de los hechos y excepcionó “La  aseguradora  no obró indebidamente en contra del intermediario, al estipular en  el  contrato  de  transacción celebrado con transportes Sánchez Polo S.A., que  el  contrato de seguro celebrado con el mismo había estado vigente hasta el mes  de  mayo de 2000”, “El intermediario obró indebidamente en el desempeño de  su  labor”,  “El  contrato de seguro celebrado con Transportes Sánchez Polo  S.A.  terminó  anticipadamente,  en  virtud  del  incumplimiento  por parte del  asegurado  de  la  obligación que establece el artículo 1093 del C. de Co.”,  “A  partir  de  los  contratos de transacción celebrados entre la aseguradora  demandada   y  Transportes  Sánchez  Polo,  Transportes  Cetta  y  Cootransoran  respectivamente,  no  existió ningún pago de primas adicional por parte de los  asegurados,  razón  por  la  cual,  la  comisión cobrada por el intermediario,  nunca  se  causó”,  “El  cobro  de  comisión  a partir de los ‘acuerdos’   celebrados   entre   BBVA  Seguros  Ganadero  Compañía  de  Seguros  S.A.  y Transrisaralda y Transportes Boyacá,  respectivamente,  carece  del  soporte  necesario  para ser reconocido”, “La  sobre  comisión  cobrada  por  el intermediario, nunca se causó, por cuanto la  aseguradora  nunca expresó su voluntad en los términos indicados en el mensaje  de  fax  remitido el 6 de junio de 1995”, “La sobre comisión cobrada por el  intermediario,  nunca  se  causó,  por cuanto nunca se verificó el presupuesto  fáctico  establecido  para el efecto” y “Prescripción”  (211 al 244, cuaderno  1).   

4.-  El Juzgado Veinte Civil del Circuito de  Descongestión   de   Bogotá   dictó  sentencia  negando  las  aspiraciones  y  condenando  en  costas  a la sociedad promotora (folios 602 al 624, ibídem).   

5.- Impugnada la decisión por la perdedora,  el  Tribunal  la  confirmó,  exponiendo  los  argumentos que a continuación se  sintetizan (fls. 59 al 67, cuaderno 8):   

a.-) El extremo activo está legitimado como  recurrente.   

b.-) De un detenido examen de la demanda, se  observa  que  la  actora  parte de la base de considerar probado el supuesto que  apenas  es  lo  que  constituye  la  razón  y objeto de la controversia, que la  aseguradora  “está obligada a pagar, pues, es de esa  demostración  de  donde  deviene  la  sustentación  en  que  ha  soportarse la  declaración  de existencia de la obligación y, por consecuencia, la condena al  pago…”.   

c.-)   En   efecto,   en  la  pretensiones  principales  reclama  declarar “que la demandada debe  pagar”  el  valor  de  unas  facturas  “a   la   vista”,  dando  “la  idea  de  hallarse  ya”,  en  los  términos   de  tales  instrumentos  “comprobada  la  existencia  de  la  obligación,  en  momentos en que apenas constituye una mera  intención”  que  requiere  plena  comprobación  de  provenir de la intermediación.   

d.-) Debió allegarse prueba del “antecedente”  que  hiciera posible lo  perseguido;   conforme  el  artículo  1494  del  Código  Civil, un acuerdo de voluntades, ya que según lo  dijera  el  a-quo se trata de  una  responsabilidad  derivada  de  un contrato en el que se deben demostrar sus  cláusulas para poder endilgar su incumplimiento.   

e.-) Atañe a la demandante acreditar que su  contraparte  se  obligó  a  entregarle  los  dineros  de  que  dan  cuenta  los  instrumentos  cambiarios.  Por ello, “fuerza reclamar  en  los autos el reporte de su real origen; para lo cual se requiere saber cómo  se creó la obligación de pagar”.   

f.-)  Las  súplicas  aluden  a  situaciones  fácticas   “que   a   la   demandante  le  parecen  suficientes  para  respaldar  el objeto de los cobros facturados”,  pero  los  hechos  no contienen ninguna información que evidencie  “cuál es el origen de los productos cobrados en las  facturas  de  venta,  ya que tales se limitan a decir, en abstracto, como en las  facturas    de    folios    80    a    87   que   se   remite   a   ‘comisiones   sobre  recaudos  cliente  transportes    Sánchez   Polo   S.A.’;   y   así,  similar,  en  las  otras;  generándole  al  juzgador  imposibilidad  para  averiguar  si  realmente  esas  comisiones traducen para la  demandada obligación de pago”.   

g.-)   De  ahí  que  el  juez  “se  entretuviera” en el análisis de  los   dictámenes   periciales,   para  “encontrarle  sentido   a   los   cobros…fracasando   en   ese  empeño…”,  por  lo  que reconoció la ineficacia de los mismos pese al esfuerzo  de  los  auxiliares.  De  modo que si tales conceptos no alcanzaron la finalidad  probatoria,  “…en ello ha de entenderse implícita  la  falta  de adecuada información en la demanda sobre el origen directo de los  factores  involucrados  en los cobros de que dan cuenta las aludidas facturas de  venta, creándose así la dificultad encontrada por los peritos”.   

6.- Tras comprobar el interés de la vencida  para   acudir  en  casación,  el  ad-quem   le   concedió  el  recurso  (fls.  71  al  73  del  cuaderno  de  apelación),   admitido   por   la   Sala  el  14  de  junio  de  2013  (fl.  3,  Corte).   

7.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria  (fls. 5 al  18).   

II.- CONSIDERACIONES  

1.-  El  numeral  3º del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil consagra que el escrito con el cual se provoca  esta  vía  debe  contener  “[l]a  formulación por  separado  de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de los  fundamentos  de  cada  acusación  en  forma  clara  y  precisa”, derivándose  para  el censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los sustentos del proveído que ataca. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y a iniciativa de la Corporación.   

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que   

“Sin  distinción  de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que  incurran  los litigantes al plantearlos” (CSJ AC  16  ag.  2012,  Rad.  2009-00466,  reiterado  CSJ  AC,  12 jul. 2013, Rad.   2006-00622-01).   

2.-  Contra la sentencia de segundo grado se  formula  un  ataque  por  la  causal  primera de casación, vía indirecta, como  consecuencia   de  error  de  hecho  por  falta  de  apreciación  de  los  tres  dictámenes periciales recibidos en el curso del proceso.   

La   censora   asegura  que  esa  omisión  constituye  violación  de los artículos 187 y 241 del Código de Procedimiento  Civil,  que  conllevó  la  inaplicación  del  4º del Decreto 2605 de 1993, el  numeral  2  del  207 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero y el 1341 del  Código de Comercio.   

Lo sustenta así:  

1°)  El  juez  tiene  discrecionalidad  al  realizar    la    valoración    de   la   prueba,   pero   está   obligado   a  hacerla.   

2°)  Las experticias rendidas por Nubia  Esther  Ortiz  Orejuela,  Antonio  José  Sánchez Zambrano y Luis Orlando Peña  Hernández,  junto con el acervo probatorio que les sirvió de base, demuestran:  i) que hubo una compensación  entre  primas  no  pagadas por las empresas transportadoras y siniestros a cargo  de  la  aseguradora;  ii) que  fue  voluntad  de  ésta  realizar  el  ajuste  de  las  pólizas;  iii)  que la sobrecomisión que convino con  su  oponente  cubría  todo  tipo de transporte, no sólo de carga; iv)  el  valor  de  sus comisiones en cada  caso  particular;  y  v)  el  daño emergente y el lucro cesante a su favor.   

3°)  De  la  sola  lectura  de aquéllas se  observa  que los colaboradores de la justicia sí determinaron los montos que se  le  adeudaban,  “…con base en el contrato aceptado  por  las  partes,  que determinaba al comisión a aplicar: 20% sobre los valores  correspondientes a primas”.   

3.-  El cargo planteado no puede aceptarse a  trámite, por lo siguiente:   

La censura es incompleta porque deja intacto  el  argumento  primario  y  esencial  en  el que se edificó el fallo de segunda  instancia,  esto  es,  que  la demanda presenta deficiencias tales que no le dan  apoyo  fáctico  a lo pretendido, como quiera que la sociedad actora se adentró  a   reclamar   la   declaración   de   que   la   aseguradora  le  “debe  pagar”, pero olvidó especificar  la causa de la cual surgía esa obligación.   

Para  el efecto, basta ver cómo el Tribunal  develó  claramente desde un comienzo de sus motivaciones que el objeto de ellas  era     el     pliego    introductorio,    al    señalar    que    “[v]erificado  detenido  examen  de  la demanda…”;   prosiguió   poniendo   en   evidencia   que   las   “pretensiones     principales     persiguen…”;    y   continuó   que  “en  la  referencia  literal  de  cada  una de las pretensiones principales y subsidiarias se alude a  situaciones  fácticas que a la demandante le parecen suficientes para respaldar  el  objeto  de  los  cobros  facturados;  sin embargo, la cuestión, tal como se  viene   analizando,   en   verdad   no  resulta  tan  sencilla”,  y    destacó    que   “…en  el  aparte  fáctico  de la demanda no se hace contener ninguna  información  que  de  alguna manera ponga en evidencia cuál el (sic) origen de  los  productos  cobrados  en  las  facturas  de venta, ya que tales se limitan a  decir,  en  abstracto,  como  en  las facturas de folios 80 a 87 que se remite a  ‘comisiones    sobre  recaudos    cliente    Transportes    Sánchez   Polo   S.A…”   (resalta la Sala).   

Sólo  a  partir  de  la  constatación  de  falencias   del   libelo   como   las   resaltadas   fue   que  el  ad-quem    postuló   que   “la   prueba   a  reportarle  al  proceso  debe  consistir  en  el  antecedente  que  les  hiciera  posible…”,  como un  contrato,  y  ya  en  ese  escenario  añadió  que  conforme  lo  advirtió  el  a-quo,   los   dictámenes  periciales  no  eran suficientes para ese fin, concluyendo de manera que no deja  dudas   

“De  modo  que si los expertos en la  materia  no alcanzaron la finalidad probatoria que se les encargó, en   ello   ha  de  entenderse  implícita  la  falta  de  adecuada  información  en la demanda sobre el origen directo de los factores involucrados  en  los  cobros  de  que  dan cuenta las aludidas facturas de venta (…)”;      negrillas     de     la  Sala.   

En  ese orden de ideas, la censura ha debido  enfocarse  por  la  misma  causal  indirecta de violación de la ley sustancial,  pero  referida  a  la  indebida  interpretación  del  pliego genitor, es decir,  “…de  qué  manera el significado que se le dio al  libelo,  era  diferente  al  contenido  en  la  demanda,  y  su incidencia en la  decisión…”   (CSJ   ACC,   26  jun.  2014,  exp.  2008-00116-01).   

Así  las  cosas,  al  quedar  en  pie  la  fundamentación  del  fallo  reprochado,  acorde  con  la  cual,  se reitera, la  demanda  es  insuficiente  por  no  dar  el  debido  soporte  a las pretensiones  indemnizatorias  contractuales,  el  reproche  a la supuesta preterición de las  experticias deviene inane por incompleto para derruir aquél.   

En relación con el desenfoque de cuestionar  la  errónea  apreciación  probatoria,  cuando  el  fallo  enjuiciado  se funda  esencialmente  en la manera como la segunda instancia asumió el contenido de la  demanda, la Corte ha expuesto que   

“Y   en  cuanto  a  los  demás  yerros  fácticos,   alusivos  a  probanzas  tales  como  documentos  arrimados  con  la  contestación  de  la  demanda y los restantes que se relacionaron al compendiar  el  cargo, habría que decir que, aun resultando ciertos, son ineficaces, porque  frente  al  defecto  procesal  que  el  tribunal  advirtió en segunda instancia  “para  nada  influyen  los  medios probatorios allegados durante el proceso”  (Cas.  Civ.  de  21  de  julio de 1987, proceso ordinario de Lorenzo Castellanos  Cuervo     contra     la     Urbanizadora     Mesitas    Ltda.).    Ciertamente,  la  exigencia  que  hizo el tribunal tiene que ver es  con  la confección misma del libelo demandatorio, como punto de partida para el  trámite  del  proceso” (se destaca, CSJ SCC, 19 jul.  2002, exp. 7239).   

Igualmente ha puntualizado que  

“(…)  la  demanda  de  casación  que  formula  el  impugnante  debe  contener  una crítica concreta y razonada de las  partes  de  la  sentencia  que  dicho  litigante  estima equivocadas, señalando  asimismo  las  causas por las cuales ese pronunciamiento materia de impugnación  resulta  ser  contrario a la ley. Y para que este requisito quede satisfecho del  modo   que  es  debido,  es  indispensable  que  esa  crítica  guarde  adecuada  consonancia  con  lo  esencial  de  la motivación que se pretende descalificar,  vale  decir  que  se  refiera  directamente  a las bases en verdad importantes y  decisivas  en  la construcción jurídica sobre la cual se asienta la sentencia,  habida  cuenta  de que si blanco del ataque se hacen los supuestos que delinea a  su  mejor  conveniencia  el  recurrente y no a los que constituyen el fundamento  nuclear  de  la  providencia,  se  configura  un  notorio  defecto  técnico por  desenfoque  que  conduce  al  fracaso  del cargo correspondiente” (CSJ ACC, 15 sep. 2014, exp. 2008-00718-01).   

                                                                         

4.-   Consecuentemente,   no  procede  la  aceptación a trámite del cargo único.   

III. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto  por  Técnicos  Asesores  en  Riesgos  y  Seguros  Ltda. dentro del  proceso de la referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

(Presidente    de  Sala)   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA   

    

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