AC1409-2014 [2012-01401-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    REPÚBLICA    DE  COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado Ponente  

AC1409-2014  

Radicación           N°  11001-02-03-000-2012-01401-00   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de marzo de dos  mil catorce (2014)   

Procede   la   Corte  a  decidir  sobre  la  admisibilidad  del  recurso  extraordinario  de revisión interpuesto por María  Stella,  Emma  Sofía e Iván Darío Uribe Blanco contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  el  30  de  marzo  de  2009  por la Sala Civil Familia del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Barranquilla, dentro del proceso  ordinario  de  pertenencia  promovido por María del Pilar Rodríguez Álvarez y  Roberto  Suárez  Ballesteros contra Tarquino Aguilar Velasco, Alfredo Paternina  Vergara,  Esneider  Muñoz  Galindo,  Francisco J. Libreros Arias, Jorge E. Vega  Márquez,  José  Urbaney  Quintero  Castaño,  Alfaro José González Garavito,  Noel  Benavides  Mariño,  Miguel  Suárez  Ballesteros,  Juan  C. Racedo Uribe,  Ramón   E.   Padilla  Maderas,  Agrícolas  Ganadería  y  Urbanización  Ltda.  “MAGUR”,  Laboratorios  Heves  Ltda.,  Inversiones La Merced Ltda., Almacén  Autovil  Ltda.,  Navarro  V.  &  Cía. Ltda. Muebles y Cunas Moblex, Navarro  Vives  e  Hijos  Ltda.,  Ganadería y Agricultura “GANAR”, Carlos A. Martín  Maury,  Cecilia  E.  Meza de Martín, José D. Gutiérrez Alvarino, Nelly Tamayo  de  Gutiérrez,  Carlos  Insignares  Parra, Rita E. Rubiano de Palacio, Gallardo  José  Urbano,  Francisco  Urrego,  Márquez Urrego de López, Rosalba M. Poveda  Daza,  Julio  C. Mejía Arias, Luis F. Albarracín Córdoba, José Pava Toscano,  Jaime  Blanco  Dugand,  Eduardo  Martínez  De  La Rosa, Horacio Avendaño Mora,  Henao  Ramón  Cristian, Alba Ceballo Fontalvo, Elizabeth Bueres del Toro, Sixto  Patiño  De  La  Hoz,  Rafael  I. Dugand González, Enrique E. Molinares Dugand,  Beatriz  Eugenia  Molinares  Dugand, Luz Mary Pupitra de Mejía, Josefina Blanco  Dugand  de  Mazorra, Luis A. Gómez Lubo, Emiro A. Quintero Rodríguez, Federico  Rivera  &  Cía.  Ltda.,  José  F.  Gutiérrez Quintero, Esther Etel Susana  Flandorfer,  Levis  de Jesús Vallejo Restrepo, José Ramón Santamaría, Nelson  Falquez  Dugand,  Héctor  J.  Ribaldo  Pardo,  Katia  M. Saieh Jamis, Denubbila  Lizcano  Ítalo, Luis A. Macías Vargas, José L. Curiel Mendoza, Ramiro Moncada  Martínez,  Wilfrido  A.  Vargas Meriño, Diana E. Hernández Sánchez, Victoria  E.  Santamaría Hernández, Gumercindo Serge Ahumada, José L. Dugand González,  Roberto  González  P.,  Jorge  Gómez  Hoyos,  Horacio Puerta Zuluaga, Nidia S.  Donado  Rueda,  Rubén  Darío  Gómez Castro, Enna Sofía Castellano P., Wilgen  Yepes  Torres,  Alfonso Macías Vargas, Armando Blanco Dugand, Martín A. Varela  Bovea   e   Industria   de   Maderas   Ruant   Ltda.,   a   cuyo  propósito  se  considera:   

1.            Las  causales de revisión invocadas por  los  recurrentes  son  las  contenidas  en los numerales 1°, 6º, 7° y 9° del  artículo 380 del Código de Procedimiento Civil.   

2.            Por auto de 18 de julio de 2013 (fls. 33  a  37),  este  Despacho inadmitió la solicitud de marras a efectos de que fuera  subsanada  por  los  impugnantes  -so pena de rechazo- en el sentido de señalar  las  personas  que  fueron  parte  en  el  proceso  en  el  cual  fue dictada la  providencia  atacada,  precisar  cuál es ésta providencia, el domicilio de las  partes y el lugar de notificaciones del allí demandante.   

3.            El 29 de julio último, los peticionarios  radicaron  un  escrito  por  el  cual  dicen  subsanar  su  solicitud  inicial y  pretenden  la admisión de la demanda, del que se desprende que con relación de  las  causales  7ª  y  9ª  de  revisión nada indicaron, por lo que respecto de  ellas será rechazado el presente recurso extraordinario.   

Pertinente  resulta  precisar  que aunque el  apoderado  de  los proponentes del recurso extraordinario declaró, en relación  con   los   hechos   que   soportan   la   causal   9ª,   que   “prescindo   de   la   misma”  (fl.  53  precedente),  tal petición no reúne las exigencias del artículo 345 del C. de  P.C.  para  darle  el trámite de un desistimiento, por lo que, como se anotó a  espacio, será rechazada por no haber sido subsanada.   

4.            Ahora, en el proveído que inadmitió el  medio  impugnativo  extraordinario  se  solicitó  a  los  recurrentes  señalar  concretamente  los  hechos  que  configuran  las causales 1ª y 6ª de revisión  alegadas,  para  lo cual resultaba necesario que precisaran los hechos concretos  y  específicos  de la obra de la parte demandante en el proceso de pertenencia,  así  como  cuál fue y cómo se fraguó la colusión o maniobra fraudulenta que  le  imputa;  sin  que  el  memorial  con el que pretenden subsanar las falencias  acotadas hubiese atendido lo requerido por este Despacho.   

Ello  porque  los impugnantes se limitaron a  señalar  que  a  pesar  de  que  el  inmueble  de  su  propiedad  es diverso al  pretendido  por  vía  de  pertenencia,  al  punto  que ambos tienen matrículas  inmobiliarias  independientes,  los demandantes, una vez obtuvieron la sentencia  recurrida   en   revisión,  han  intentado  ante  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos  y  ante  el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, que  sea  cerrado  el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  del  predio  de los ahora  recurrentes  así  como  la  cédula  catastral, lo cual ha generado actuaciones  administrativas  ante  tales  entidades en las que ellos se han opuesto a dichas  pretensiones.   

          En  efecto, indicaron en su demanda de revisión que “una   vez  obtenida  la  sentencia  y  ejecutoriada  la  misma  los  demandantes   RAMON   PADILLA   y   MARIA   DEL  PILAR  RODRÍGUEZ  –esposos entre sí- iniciaron acciones  en  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos,  tendientes  a hacer  desaparece    (sic)   la  matricula   (sic)   inmobiliaria   N°   040-361982   inmobiliaria  (sic)  del  predio  de los hermanos URIBE  BLANCO,  y  anular  la  cédula  catastral  del  mismo  predio ante el Instituto  Geográfico  Agustín  Codazzi  seccional  Barranquilla,  tratando de sobreponer  sobre  este  predio  con  tradición  limpia  y  legal  superior  a 60 años, la  extensión  de  terreno  declarada  en  la sentencia de pertenencia.” (fl. 49 precedente).   

          Y      agregaron      más      adelante     que     “[e]n ningún momento se menciona ni mucho  menos  se  incluye  ni  encamina en tal demanda de prescripción adquisitiva, el  predio  distinguido  con  la  matrícula  N°  040-361982,  antes con matrícula  040-81711   de  propiedad  de  los  señores  CARLOS  MAURICIO  URIBE  BLANCO, IVAN DARIO URIBE BLANCO, ENNA SOFIA URIBE BLANCO, MARIA  STELLA  URIBE BLANCO y MARIO ALBERTO URIBE BLANCO, a quienes tampoco se menciona  como  persona  determinadas  … tampoco hay pronunciamiento en contra o a favor  de  ellos  en  la  sentencia, PERO RESULTA, que con la  sentencia  los  señores  prescribientes  han  pretendido  incluir  dentro de la  extensión  de tierras adjudicadas incluir (sic) el predio de los hermanos URIBE  BLANCO,  y  han solicitado ante la OFICINA DE REGISTRO DE INSTRUMENTOS PÚBLICOS  DE  BARRANQUILLA,  la  anulación  de la matrícula inmobiliaria de este predio,  así  como  ante  el  INSTITUTO  GEOGRAFICO  AGUSTIN CODAZZI la anulación de su  cédula catastral” (fls. 50 a 51).   

          Por  último  señalaron que con ocasión de la queja radicada en la  Procuraduría  General  de  la  Nación,  ese  órgano  de  control  expidió el  “oficio  N°  006103  fechado noviembre 27 de 2012,  [y]  respondió,  que ni el  predio  de  la  señora  RUTH  BLANCO  DE  ANDRADE ni el que se relaciona con el  señor  EDUARDO  URIBE  BLANCO pueden ser afectados por la sentencia del Juzgado  Primero  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla,  que profirió la prescripción  adquisitiva de otro predio” (fl. 52).   

En síntesis, en el texto de subsanación los  peticionarios   censuran   el   comportamiento   adoptado   por  quienes  fueron  demandantes  en el proceso de pertenencia, con posterioridad a la expedición de  la  sentencia,  esto  es,  cuando procedieron a inscribirla ante las autoridades  pertinentes,  sin  aproximarse  a  narrar situaciones que coincidan mínimamente  con  los  motivos  de  revisión  alegados,  es  decir, reveladoras de un actuar  malintencionado,  torticero,  ilícito  o censurable por parte de los convocados  para  obtener  el  referido  fallo  que acogió sus súplicas, razón suficiente  para      rechazar      el     petitum.   

En  otros  términos,  en  la  demanda no se  prestó  atención  a  que  sobre  los  hechos  que  soportan la causal 1ª esta  Corporación ha establecido lo siguiente:   

“ha de verse que  para  la  cabal  demostración del referido motivo, como condición sine qua non  determinante  del  éxito  del  recurso de revisión, es indispensable probar de  modo  fehaciente:  a)  que  las  pruebas documentales de que se trate hayan sido  localizadas  con  posterioridad  al  momento  en  que fue dictado el fallo, pues  ‘la prueba de eficacia en  revisión  y  desde  el  punto  de  vista  que  se  está  tratando,  debe tener  existencia  desde  el  momento mismo en que se entabla la acción (…) de donde  se  sigue que no constituyendo esa pieza documental -bien por su contenido o por  cualquier  otra  circunstancia- una auténtica e incontestable novedad frente al  material  probatorio  recogido  en  el  proceso,  la predicada injusticia de esa  resolución  no  puede  vincularse  causalmente  con  la  ausencia del documento  aparecido’ (Sentencia 237  de  1º  de  julio  de  1988); b) que el alcance del mérito persuasivo de tales  probanzas  habría  variado  la decisión contenida en ese proveído, por cuanto  ‘el documento nuevo, per  se,  debe  ser  decisivo  y  por  tanto  tener  la  suficiente  fuerza como para  determinar   un   cambio   sustancial   de  la  sentencia  recurrida’;  y  c)  que  no  pudieron allegarse  oportunamente,  debido  a  fuerza  mayor  o caso fortuito o por obra de la parte  contraria,   razón   por   la   que  ‘no  basta  que  la  prueba exista para que la revisión sea viable,  sino  que  es  necesario  para  ello  que haya sido imposible aducirla, o por un  hecho  independiente  de  las  partes,  o  por  un  hecho  doloso  de  la  parte  favorecida’  (G.J. t. LI  bis  pág.  215)” (sentencia de 23 de junio de 2010,  Exp. 11001-0203-000-2006-00492-00).   

Específicamente   en  relación  con  la  imposibilidad   de  aportación  de  los  documentos  al  proceso,  la  Sala  ha  manifestado   que   “no  basta  con  que  se  haya  encontrado  los  documentos  a  ultranza,  si  el  recurrente  no  demuestra que  ‘no  pudo  aportarlos al  proceso   por   fuerza   mayor   o   caso  fortuito  o  por  obra  de  la  parte  contraria’; es él quien  debe   asumir   la  carga  probatoria  de  que  se  presentó  alguna  de  estas  circunstancias;  de  allí  que  la  causal  de revisión tampoco puede alcanzar  éxito  si,  por  el contrario, ellos no se adujeron por falta de diligencia del  interesado  o  por  no  averiguar  dónde reposaban, o porque no se aprovecharon  debidamente  las  oportunidades  probatorias  propias  de  las instancias.   Dicho  en  otras  palabras,  debe constatarse, por fuera de cualquier género de  duda,  que  para  el  litigante perjudicado no fue posible aportar oportunamente  los  documentos  que  trae  a  propósito  de la impugnación, no obstante haber  agotado  con  la  debida diligencia todos los medios a su alcance; no basta, por  lo  tanto,  que  se le haya presentado una dificultad, por grave que ésta pueda  ser,  siendo  superable  de algún modo”  (Sentencia  de  revisión  de 22 de septiembre de 1999, expediente  6946).   

Y en relación con la causal 6ª también ha  indicado lo siguiente:   

«si se trata de la  causal  contenida  en  el  numeral  6°  del  artículo 380 los hechos concretos  harán  relación,  como  es  natural  suponerlo,  a maniobras que el recurrente  señale   como  fraudulentas  o  colusivas,  las  cuales  deben  corresponder  a  situaciones  o hechos externos al proceso, no conocidos por el juez y producidos  por  fuera  de aquél, y que comporten ‘una  actividad  engañosa  que  conduzca  al fraude, una actuación  torticera,  una  maquinación capaz de inducir a errar  al  juzgador al producir el fallo en virtud de la deformación artificiosa y mal  intencionada  de los hechos (…). Es en síntesis, un  artificio  ingeniado  y  llevado a la práctica con el  propósito  de  obtener  por ese medio una sentencia favorable pero contraría a  la          justicia          …’ (auto de 29 de octubre de 2001, exp.  2001-010501.)     (…)     También    se    ha    dicho    que    ‘la            ‘colusión’,  conforme  lo  indica  su acepción  idiomática,  implica  un pacto ilícito en perjuicio de un tercero ‘y        que       ‘la    hipótesis    de    revisión  contemplada  en  el  numeral  6°  del  artículo  380  del  C.  de P. C …hace  relación  a  eventos ajenos al desenvolvimiento de las etapas del proceso y que  se  entretejen,  precisamente,  en zonas aledañas al mismo con el propósito de  defraudar    sus    resultas    (auto    de   2   de   abril   de   2009,   exp.  2009-00173-00).»  (Resaltado  ajeno al texto. Autos de  27   de   abril   de   2011,   exp.   00102,  y  27  de  agosto  de  2012,  exp.  01285).   

          5.        Luego,  como  quiera  que los recurrentes se sustrajeron de precisar  los  hechos  que  servirían  de  soporte  idóneo  a  las causales de revisión  alegadas,  como  se  exigió,  pues se limitaron a criticar el comportamiento de  los  adquirentes  por  el  modo  de  la  prescripción  adquisitiva  de dominio,  adoptado  con  posterioridad  a  la  sentencia  que  los  favoreció, forzoso es  repeler el trámite implorado.   

          6.        Se  agrega a lo anterior que, según se desprende de las constancias  secretariales  de  folios  31  y  55  precedentes,  sólo  se  aportó una copia  completa  de  la  demanda  de revisión y sus anexos para surtir los respectivos  traslados  de  que  trata  el artículo 84 del C. de P.C. en concordancia con el  numeral  2°  y  el  inciso final del artículo 382 de la misma obra, a pesar de  que  ese libelo está dirigido contra 78 personas y que, por ende, era necesario  allegar  una  copia  para  cada  una de ellas, tal cual fue señalado en el auto  inmediatamente anterior.   

7.             Por   mérito   de   lo  expuesto,  de  conformidad  con  los artículos 85 y 383 del Código de Procedimiento Civil, se  impone  RECHAZAR la demanda de  revisión presentada, pues no hubo la debida enmienda del libelo.   

Devuélvanse  los  anexos  sin  necesidad de  desglose.   

Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *