AC4837-2014 [2010-00514-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

AC4837-2014   

Radicación    n°  0500131030072010-00514-01   

(Aprobado  en  sesión de  veinticinco de junio de dos mil catorce).   

Bogotá, D. C., veintidós  de agosto de dos mil catorce (2014).   

Se decide a continuación  sobre  la  admisibilidad  del libelo presentado por el demandante para sustentar  el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 8  de  octubre  de  2013,  proferida  por  la  Sala Civil del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  dentro  del  proceso  ordinario  de  Gabriel  Arbeláez    Velásquez     contra    Gaseosas    Posada   Tobón   S.   A.   

ANTECEDENTES   

1.- El accionante pidió  declarar  que  el  contrato  comercial  de compraventa y distribución celebrado  entre  Gaseosas Posada Tobón S. A. y la E.U. DISI El Porvenir, representada por  Gabriel  Arbeláez  Velásquez  es simulado, y que el negocio realmente ajustado  entre  ellos fue una agencia comercial de hecho, según las reglas del artículo  1331   del  Código  de  Comercio.  Consecuentemente,  reclamó  condenar  a  la  convocada  a  pagarle,  por  cesantía  comercial, seiscientos millones de pesos  ($600.000.000),   o   la   suma   superior   que   resulte  probada  durante  el  juicio.   

Solicitó, asimismo, se  señale  que  el  acuerdo de voluntades fue terminado o revocado unilateralmente  por  Gaseosas  Posada  Tobón S. A. desde el 25 de mayo de 2006, por lo que esta  debe    cancelarle   por   indemnización,   novecientos   millones   de   pesos  ($900.000.000),  “o la suma  superior   que   resulte   probada   dentro   del  proceso”;   los  perjuicios  morales  en  cien  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes;  la cláusula penal equivalente a veinte  s.m.l.m.v.;      todo      con      la      respectiva  indexación.   

Subsidiariamente, deprecó  declarar   que   la  demandada  abusó  de  sus  derechos  en  la  ejecución  y  terminación  de  la  convención,  y  que  en  tal  virtud  debe pagarle veinte  millones  de  pesos  ($20.000.000) por daño emergente y seiscientos millones de  pesos  ($600.000)  por  lucro  cesante,  o “la    suma    superior    que    resulte   probada   dentro   del  proceso”.   

2.-    La    causa  petendi    se    compendia    así    (fls.    73    a  76):   

a.-) La sociedad Gaseosas  Posada  Tobón  S. A. frente a la situación de orden público que reinaba en el  año  2000 en la zona de Rionegro, contactó a Gabriel Arbeláez Velásquez para  acreditar,  distribuir y comercializar los productos Postobón, relación que se  desarrolló  de  manera  personal  y  directa  hasta el 2004, cuando a Arbeláez  Velásquez  se  le  obligó  a  constituir una empresa, EU DISI El Porvenir, y a  firmar    un    acuerdo    denominado    “contrato         comercial         de        compraventa        y  distribución”, so pena de  no continuar con el negocio.   

b.-) Esa nueva convención  resultó   simulada,   toda   vez  que  la  relación  continuó  con  Arbeláez  Velásquez,  pues,  fue  a  quien  se  le  exigieron garantías, reclamaciones y  condiciones,  y  al  que  Postobón S. A. certificó como su “distribuidor  mayorista”.    

c.-)    En    el  “contrato  comercial  de  compraventa      y     distribución”  se  estipuló  que  la  duración  sería  de un año y que si las  partes  no  manifestaban  su  voluntad  de  prorrogarlo, el mismo se entendería  terminado  unilateralmente, hipótesis esta última que en efecto se dio, con lo  que   el   25   de   octubre   de   2005   resurgió  a  la  vida  jurídica  la  “agencia comercial de hecho  que   se   venía   presentando   desde   el   año   2000”.   

d.-)  A  pesar  de  las  limitaciones  contractuales  que  impuso  Postobón  S.  A.  como  asistencia  a  reuniones,  fijación de precios, aperturas de establecimientos días domingos y  festivos,  exclusividad con la empresa, etc., el accionante lo cumplió en forma  continua  e  ininterrumpida,  tanto  que  las  ventas  se  incrementaron  en  la  zona  establecida y la competencia desplazada.   

e.-)  El  25  de mayo de  2006,  se terminó unilateralmente el acuerdo de voluntades, lo que da pie a las  indemnizaciones reclamadas.    

3.- La sociedad Gaseosas  Posada  Tobón  S.  A.  negó  la  existencia  de una relación comercial con el  citante,  rebatió  que  el  convenio suscrito con EU DISI El Porvenir fuera una  agencia  comercial  y  desestimó que la convención realizada hubiera culminado  por  fuera  de los términos contractuales. Además, se opuso frontalmente a las  súplicas   del  libelo  inicial  y  formuló  las  excepciones  de  mérito  de  “compromiso  o  cláusula  compromisoria”,  “falta de legitimación en  la       causa”,  “ausencia  de  agotamiento  del      requisito      de      procedibilidad      de      la     conciliación  previa”,  “indebida  acumulación de  pretensiones”,  “inexistencia  de contrato  con   el   señor   Gabriel   Arbeláez”,  “inexistencia  de     la     agencia     mercantil”,    “inexistencia    de    abuso    del  derecho”,  “ausencia      de  perjuicios”      y  “ausencia de sustento de la  cuarta     pretensión     principal” (fls. 89 a 112).   

4.-  El Juzgado Séptimo  Civil  del  Circuito  de  Medellín  dictó  sentencia  en la que desestimó las  pretensiones  de  la  demanda  y  no  condenó  en  costas  al  gestor por estar  beneficiado con el amparo de pobreza.   

5.-  Apelada  por  el  vencido,  fue  confirmada integralmente por el Tribunal el 8 de octubre de 2013,  con los argumentos que a continuación se sintetizan:   

a.-)  En  este evento se  encuentran       satisfechos       a       cabalidad       los      presupuestos  procesales.   

b.-) La actora pretende se  declare  la  simulación  relativa del acto jurídico que las partes denominaron  “contrato  comercial  de  compraventa      y     distribución”,  y  en  consecuencia  se  señale que lo realmente pactado fue una  agencia comercial de hecho.   

c.-)  El agente asume el  encargo  con  estabilidad,  a  diferencia  del mandatario, que carece de ella; a  aquél  se  le  encomienda la promoción y explotación de negocios en una serie  sucesiva   e   indefinida,  lo  que  también  lo  distingue  del  comisionista.   

La  cesantía  comercial  tiene  por  finalidad,  según  reciente  sentencia  de  la  Corte, retribuir el  esfuerzo           del           “agente” por  las  ventas  efectivamente  realizadas  o  la gestión dirigida a la conclusión  infructuosa  de  las  mismas,  no  siendo  la  prestación prevista en el inciso  primero  del artículo 1324 del estatuto mercantil de naturaleza indemnizatoria,  como  si  lo  es  la  del  inciso  segundo,  referida  al  restablecimiento  del  patrimonio  por  el  rompimiento abrupto y abusivo del negocio por cualquiera de  los contratantes.   

d.-)  La  prueba  por  excelencia  en  el campo de la simulación es casi siempre de indicios; esto es,  que  circunstancias  anteriores  a  la  celebración  del acuerdo unidas a otras  concomitantes,   son   suficientes  para  descorrer  el  velo  tendido  por  los  interesados y sacar a la luz el acto prevalente.   

e.-)   Las  probanzas  acopiadas  no  evidencian  hechos  indicadores de la simulación alegada; por el  contrario,  en  la demanda se afirmó que en el 2000 Postobón S. A. solicitó a  Gabriel  Arbeláez  Velásquez,  comerciante  conocido  de  Rionegro, acreditar,  distribuir  y  comercializar  sus productos de forma directa y personal, pero en  el   2004   se   le   obligó   a   constituir  una  empresa  unipersonal.    

Es  más,  la  demandada  allegó  copia del contrato comercial de compraventa celebrado el 2 de noviembre  de  2000  con  Gabriel  Arbeláez  Velásquez,  en  nombre  y representación de  distribuidora  DISI  El Porvenir, lo que significa que desde esa época existió  la   mencionada   empresa  unipersonal  y,  por  lo  tanto,  “falso  de  toda  falsedad  que Postobón S. A.  hubiese  intimado  la  constitución  de  dicha  persona  jurídica  en  el año  2004”. También se adjuntó  pantallazo  de  consulta  de  la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño que  señala  que  tal  empresa  unipersonal  fue  matriculada  el  27  de octubre de  2000.   

Así las cosas, si desde  el  2000  existió contrato comercial de compraventa y distribución, del que no  se  ha afirmado simulación alguna, lo que plasma el firmado el 25 de octubre de  2004  es  la  reiteración de las condiciones pactadas al inicio de la relación  contractual materializada con EU DISI El Porvenir.   

Finalmente,  el  testigo  Oscar  Javier Naranjo dijo que desde el 2000 existió el contrato con la empresa  unipersonal,  que  desvirtúa  la  afirmación  de la demanda según la cual ese  hecho  aconteció  en  el 2004; contradicción que se predica, igualmente, de la  declaración  de  la  cónyuge  del actor, Yadira Elena Quintero, quien aseveró  que  “al  tiempo,  tres  o  cuatro  años  después, fue que exigieron la creación de la empresa EU DISI EL  PORVENIR,   aspecto   totalmente  desvirtuado  como  se  expresó  en  acápites  anteriores”.   

En  conclusión,  no hay  indicios  que  permitan  deducir  la  agencia  comercial  invocada, restando por  señalar  que  Oscar  Javier Naranjo Osorio y Jorge Alberto Zapata Marín fueron  contestes  en  manifestar  que  el riesgo, transporte y distribución lo hizo el  reclamante de manera íntegra desde la planta de Rionegro.   

f.-) En lo relativo a las  pretensiones  subsidiarias,  fundadas en el abuso del derecho de la demandada en  la  ejecución  y  terminación  del  contrato  celebrado  entre  ella y Gabriel  Arbeláez  Velásquez,  como  dueño  y representante de EU DISI El Porvenir, la  doctrina  y  jurisprudencia  aplicable  al  caso,  CSJ  SC  T.  LXXX, pág. 655,  descarta  la  estructuración de ese fenómeno, ya que el negocio de 2004 no fue  nada  diferente a la repetición de los convenios que las partes aceptaron en el  2000,  vínculos  que  ligaron a Postobón S. A. y a la empresa y no a Arbeláez  Velásquez como persona natural.   

En  todo caso, ese pacto  surgió  de  la  facultad  otorgada  por el ordenamiento a los particulares para  idearse   “toda  clase  de  abigarradas  figuras, siempre y cuando no contraríen ni el orden público de la  Nación,   ni   las  buenas  costumbres”.   

7.-  Gabriel  Arbeláez  Velásquez  interpuso  recurso de casación, que concedido por el Tribunal (fls.  48   a   52),   fue   admitido   por  la  Corporación  (fl.  4  del  c.  de  la  Corte).   

8.- En tiempo hábil, se  presentó la correspondiente sustentación (fls. 15 a 23).   

CONSIDERACIONES   

1.-  El  numeral 3º del  artículo  374  del  Código  de  Procedimiento  Civil consagra que el texto por  medio     del    cual    se    provoca    esta    vía    extraordinaria    debe  contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los     fundamentos     de     cada     acusación     en    forma    clara    y  precisa”,  lo que conlleva  la  obligación  de  cumplir  con  los  parámetros  técnicos  que  permitan su  entendimiento,  sin  que  sea  labor  de la Corporación suplir las deficiencias  argumentativas     de     quien    la    propone,    por    ser    eminentemente  dispositiva.   

2.-     Se  formula  un  único  cargo “con  apoyo  en  lo  preceptuado  en  los artículos 368 a 375 del  C.P.C.”,   por   ser  la  sentencia      del      Tribunal      “directamente  violatoria”  de  los  artículos  1,  2,  5,  29, 228 y 229 de la Constitución  Política,  1318, 1324, 1325 y 1331 del Código de Comercio, 101, 174, 175, 177,  178,  179,  183, 187, 188, 189, 190, 191, 194 y 217 del Código de Procedimiento  Civil,  y de la sentencia de casación de la Corte Suprema de Justicia CSJ SC de  2 jul. 2010, Rad. 2001-00847-01.   

En   su   desarrollo  expone:   

a.-) El objeto del ataque  es  demostrar el desacierto del juzgador al darle prevalencia a las formas sobre  la   realidad,   incurriendo   en   un   “error  de  procedimiento”.   

b.-)  En  la providencia  censurada  se  indicó  que entre las partes no se dio o suscitó un contrato de  agencia  comercial  de hecho, sin dar mayor relevancia a las pruebas recaudadas;  pasando  por  alto  que  en  el  expediente se lograron acreditar circunstancias  “de hecho y derecho que dan  cuenta  inequívocamente  que  en  desarrollo  del contrato existió un interés  común  en el desarrollo del mandato, que no tenía otro objeto diferente que el  de  vender,  distribuir  y posicionar unos productos representativos de la marca  Postobón     en     una     zona     prefijada     y     [a]    unos    precios  prefijados”.    

c.-) No se comparten las  motivaciones  del  Tribunal  sobre el abuso del derecho, pues, con las maniobras  contractuales          por         “adhesión”  realizadas   por   Postobón   S.   A.,   se   tuvo   la   clara  intención  de  “desdibujar,   ocultar,  simular    el    contrato    realidad”,  siendo  prueba de esto la relación de los libros contables de la  contratante,  y  las certificaciones, recomendaciones, reclamaciones, garantías  personales  y  reales  que  se  hicieron  siempre a nombre de la persona natural  Gabriel Arbeláez y no de EU DISI El Porvenir.    

e.-) La institución de la  agencia  comercial,  consagrada en los artículos 1324, 1325 y 1331 del estatuto  mercantil,  no fue “revisada  ni     analizada    en    profundidad”       por       el       ad-quem, y menos  se trajo a colación la doctrina de expertos sobre el tema.   

f.-)  Así las cosas, la  sentencia     reprochada     violó     “indirecta  e  indirectamente (sic) el artículo 1324, inciso 2°,  1325  y  331  del  Código  de  Comercio, a consecuencia de error de derecho por  quebrantar  las  normas  probatorias  de los artículos 101, 174, 175, 176, 177,  178,  179,  183, 187, 188, 189, 190, 191, 194 y 217 del Código de Procedimiento  Civil”.   

También  los  preceptos  1318  y  1324, inciso 2° del estatuto de los comerciantes, por manifiesto error  de  hecho  en  la  apreciación de algunas pruebas, con omisión de los cánones  174 y 176 del C. de P. C.   

Se     aúna  “la violación directa del  artículo   1318   del   Código  de  Comercio,  al  invertir  la  carga  de  la  prueba”   y   del   1324  ibídem    por   denegar   la   indemnización   allí  prevista.   

3.- La acusación que se  examina      no      cumple      las     exigencias     formales,     por     lo  siguiente:   

a.-) Carece de claridad y  precisión,  por  cuanto  además de no indicarse de manera puntual la causal de  casación  invocada,  no es posible deducirla al denunciarse en ella, a un mismo  tiempo,    errores    in  iudicando       e  in  procedendo.   

En  efecto,  dijo  el  impugnante,   genéricamente,   que  acusaba  la  sentencia  “con  apoyo en lo preceptuado en los artículos  368   a  375  del  C.P.C”,  relación  que  hace  referencia a todos los motivos del recurso extraordinario.   

Luego,  esgrimió  la  vulneración  directa  de normas constitucionales, del Código de Comercio y del  estatuto  procesal  civil, censura propia de la causal primera; pero, a renglón  seguido  apuntó  que  “el  cargo  se  propone demostrar el desacierto del sentenciador al darle prevalencia  a    las    formas   sobre   la   realidad,   incurriendo   en   un   error   de  procedimiento”,  defecto  este  último  que   no  encaja  en  el  numeral  1° del artículo 368 del  Código de Procedimiento Civil.   

De  tal  manera  que  al  entremezclarse  en  una sola censura aspectos propios de diferentes causales, no  es  posible  estructurar una solo de manera autónoma, ni siquiera por el camino  de  la  causal  primera,  ya  que en el epílogo del ataque se adujo, paralela e  indebidamente,  la  violación  directa  e indirecta de normas sustanciales, por  errores   de   hecho   y   de   derecho   “en  la  apreciación  de  algunas  pruebas” y   por   “invertirse    la   carga   de   la   prueba”.   

Sobre  lo  expuesto,  ha  señalado la Corte que   

“[S]i  la  acusación  debe  ser  perceptible  a  la  inteligencia, es claro que, entre otras cosas, no  puede  entremezclarse  o  hacerse  mixtura  de  las causales, porque en lugar de  diafanidad,  todo  se prestaría a confusión (…) Sobre el particular la Corte  tiene  explicado  que  no resulta técnico ‘denunciar un  error  de juzgamiento y desarrollarlo como de procedimiento, o acusar errores de  hecho  o  de  derecho  en  la  apreciación de las pruebas como fundamento de la  violación  directa  de la ley sustancial, sino que es necesario identificar, en  primer  lugar,  el  tipo  de  error en que se pudo incurrir, y luego aducirse la  causal  o  la  vía  que  para  el  efecto  se  encuentra legalmente prevista”  (CSJ  AC  de  2 de Agos. de  2004,   Rad.   04780,   reiterado   CSJ   AC   de  29  de  Mar.  de  2012,  Rad.  2007-00935).   

Igualmente,   ha   resaltado   la   Sala  que   

“[S]i el ataque se enfila por una causal  específica,  trátese  de  una  de carácter in iudicando o bien in procedendo,  resulta  ineluctable siempre al impugnador situarse exclusivamente en ese motivo  de  casación,  evitando  a  toda costa refundir los fundamentos que al mismo le  dan  piso  con  otros  propios  de  diferente causal, por cuanto mixturas en ese  ámbito  hieren sin ambages la claridad y precisión, tanto más si en la cuenta  se  tiene  que tratándose de conceptos en cierta forma antagónicos, mal pueden  entremezclarse  e  invocarse  a  un tiempo, pues en esas condiciones no puede ni  debe   la   Corte   tomar   partido   por   una   u  otra  vía”  (CSJ AC de 20 de ene. 2006, Rad. 00682-01).   

b.-)  Si  hipotéticamente  se asumiera el  ataque  por la vía indirecta en la modalidad de error de hecho, rápidamente se  encontraría  que  este  no  fue  demostrado,  toda  vez  que,  primero,  no  se  precisó   en  qué consistió el yerro, esto es, si fue por preterición o  por   suposición  de  las  pruebas;  y  segundo,  no se especificó por el  recurrente  lo que objetivamente indica cada uno de los medios de acreditación,  circunscribiéndose  su  labor  a  una  descripción genérica de las probanzas,  como se constata con la transcripción de estos pasajes:   

1°) “Se allega  al  plenario  y  en cumplimiento a oficio remitido por el a-quo, senda relación  –  libros  contables  de  Postobón  S.  A., en la que se detallan las ventas efectuadas por dicha empresa  en  la  zona  prefijada y por intermedio, óigase, de la persona natural Gabriel  Arbeláez.  Si fuera como lo arguye el ad-quem en la sentencia atacada, debería  entonces  aparecer  en sus libros contables y para efectos tributarios (buena fe  y  fe  pública)  la  persona  jurídica  EU  DISI El Porvenir. Certificaciones,  recomendaciones,  reclamaciones,  garantías  personales  y  reales  se hicieron  siempre  a  nombre  de  la  persona  natural Gabriel Arbeláez…”.   

2°) “Todos los  elementos  fácticos  debidamente  probados desnaturalizan, desdibujan el citado  contrato  escrito  y  por adhesión de compraventa y distribución, suscrito por  la  accionada  y  la  empresa  EU  DISI El Porvenir, son la vida muestra, prueba  fehaciente  de  las maniobras simulatorias que la accionada planeó, estructuró  y  ejecutó  de  manera  consciente,  libre y voluntaria a la hora de elaborar y  obligar   a   sus   agentes   a   suscribir   dicho   contrato…”.   

Además,  no se hizo la labor de contraste  entre  lo que dicen esos medios  y lo que de ellos extrajo el sentenciador,  para   deducir   así   la  discrepancia  o  error  endilgado  a  la  decisión.   

Sobre ese tema, la Corte  ha expresado, reiteradamente, que   

“En el error de hecho  debe  ponerse  de  presente,  por  un  lado,  lo  que dice, o dejó de decir, la  sentencia  respecto  del medio probatorio, y, por el otro, el texto concreto del  medio,  y,  establecido el paralelo, denotar que existe disparidad o divergencia  entrambos    y    que    esa    disparidad   es   evidente”     (CSJ  AC,  13 ene  2013, Rad. n° 2009-00406).   

4.- Consecuentemente, al  no  reunirse  las  exigencias de forma respecto del embate analizado, no procede  su aceptación a trámite.   

DECISIÓN   

En   mérito  de  lo  expuesto,    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Civil,   

RESUELVE  

Primero:  Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de  casación  interpuesto por Gabriel Arbeláez Velásquez dentro del proceso de la  referencia.   

Segundo:  Devolver    por    la    Secretaría    el    expediente    al    Tribunal    de  origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE  RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

RUTH   MARINA   DÍAZ  RUEDA   

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS   ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *