AC7001-2014 [2013-01180-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA  DE  CASACIÓN CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

AC7001-2014  

Radicación           n°  11001-02-03-000-2013-001180-00   

(Aprobada  en sesión de cuatro de septiembre  de dos mil catorce)   

Bogotá,  D.C.,  catorce (14) de noviembre de  dos mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver el recurso de  queja  interpuesto  por Martha Inés y Natalia Andrea Montañez Pérez frente al  auto  de  3  de abril de 2013, proferido por la Sala Civil del Tribunal Superior  del   Distrito  Judicial  de   Bogotá,  que  negó  el  extraordinario  de  casación  dentro  del  proceso ordinario que adelantan las impugnantes y Carlos  Hernán,  Blanca  Cecilia,  Ana  Isabel,  Gabriel  Eurípides,  Luz Mary, Nelson  Antonio,  Magda  Patricia,  Gustavo  Adolfo  y María Carolina del Sol Montañez  Pérez,  contra  Famisanar  EPS, la Caja de Compensación Familiar Cafam  y  la  Clínica  del Occidente S.A., con llamamiento en garantía de la Aseguradora  Colseguros S. A.   

ANTECEDENTES  

    

1. Los demandantes pidieron que dichas  entidades  fueran  declaradas solidaria y extracontractualmente responsables por  el  fallecimiento  de  Pedro Alonso Montañez Pérez ocurrido el 27 de diciembre  de  2004,  y  consecuentemente,  condenarlas por los daños que les ocasionaron,  discriminados así: (folios 1-32, cuaderno 1).     

     

1. Para Carlos Hernán, Blanca Cecilia,  Ana  Isabel,  Gabriel  Eurípides,  Luz  Mary,  Nelson  Antonio, Magda Patricia,  Gustavo  Adolfo  y Martha Inés Montañez Pérez, «en  su  calidad  de  herederos  del causante Pedro Alonso Montañez Pérez, en forma  proporcional,  los perjuicios morales que éste sufrió en su última enfermedad  cuyo  quantum  deberá  ser  fijado  por  el  señor  Juez a su justo criterio y  siguiendo las pautas jurisprudenciales».     

     

1. A   favor  de  los  precitados,  «en  nombre  propio,  los  perjuicios morales por la  muerte  de  su  hermano  legítimo  Pedro  Alonso Montañez Pérez, cuyo quantum  deberá  ser  fijado  por  el  señor  Juez  a su justo criterio y siguiendo las  pautas          jurisprudenciales».     

     

1. En pro de María Carolina del Sol y  Natalia  Andrea Montañez Pérez, ésta última representada por su madre Martha  Inés  Montañez  Pérez,  «en  nombre  propio,  los  perjuicios  morales por la muerte de su tío Pedro Alonso Montañez Pérez, cuyo  quantum  deberá  ser  fijado por el señor Juez a su justo criterio y siguiendo  las pautas jurisprudenciales».     

     

1. En beneficio de Ana Isabel Montañez  Pérez,  «los  perjuicios materiales por el concepto  de  daño  emergente, correspondiente a los gastos funerarios del causante Pedro  Alonso   Montañez  Pérez,  en  cuantía  de   $2.032.000,  junto  con  su  corrección monetaria».     

     

1. Para  Gustavo  Adolfo  Montañez  Pérez,  «los  perjuicios materiales por el concepto  de   daño  emergente,  correspondiente  al  saldo  por  la  atención  médica,  farmacéutica,   quirúrgica  y  hospitalaria  prestada  a  Pedro  Pedro  Alonso  Montañez  Pérez,  por  la IPS Clínica Cafam en cuantía de $421.807, y por el  Hospital  Universitario  Clínica  San  Rafael en cuantía de $15.774.396, junto  con la  corrección monetaria».     

     

1. A  Martha  Inés Montañez Pérez,  «los  perjuicios materiales por el concepto de lucro  cesante,  presente  indexado  y  futuro,  sufridos  por  la muerte de su hermano  legitimo  Pedro  Pedro  Alonso  Montañez  Pérez,  que  se establezcan mediante  dictamen».     

     

1. Y  para  María Carolina del Sol y  Natalia  Andrea Montañez Pérez, ésta última representada por su madre Martha  Inés,  «los perjuicios materiales por el concepto de  lucro  cesante,  presente  indexado  y  futuro, sufridos por la muerte de su tio  Pedro   Pedro   Alonso   Montañez   Pérez,   que   se   establezcan   mediante  dictamen».     

     

    

1. El      a-quo   negó  las  pretensiones  al  no  encontrar  probados  los  presupuestos  sustanciales de la responsabilidad civil  contractual  y  extracontractual,  respecto de las sociedades demandadas (folios  41-56, cuaderno 1).     

    

1. Luego de apelada, la Sala Civil del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en fallo de 8 de febrero de 2012, confirmó la  decisión.     

    

1. El 13 de  junio  de  2012,  tras  presentarse  dictamen  para justipreciar el interés, el  recurso  extraordinario  de  casación que propusieron todos los demandantes, se  concedió  únicamente  respecto de Martha Inés Montañez Pérez (folios 91-120  y      121      a     123,     ibídem).     

    

1. Dicho auto  quedó  en firme, ya que ningún reparo se presentó por parte de los aspirantes  fracasados, incluida Natalia Andrea Montañez Pérez.      

    

1. El 24 de  septiembre  siguiente,  se  declaró por la Corte prematura dicha concesión, al  exponer que     

La  Sala  considera  que  en  el asunto sub  exámine,  el  Tribunal  que  concedió  el recurso no realizó una ponderación  adecuada  del  dictamen  rendido  conforme  lo  prescrito  por  el artículo 241  ibídem,  ya  que  los  fundamentos  de  la  experticia carecen de la precisión  inherente  a  un  análisis  detallado  y reflexivo como el que debe acometer el  perito,  situación  que  le  resta  eficacia  a  las  conclusiones  a  las  que  arribó.En  efecto,  para  determinar  el valor que reclama la demandante MARTHA  INÉS  MONTAÑEZ  PÉREZ por concepto de lucro cesante, en lugar de realizar los  cálculos  pertinentes  como  lo  demanda  su oficio, el auxiliar de la justicia  optó  por  basarse  en  el  dictamen  pericial  que  en el trámite del proceso  realizó  otra  perito,  cuyos  fundamentos no fueron siquiera considerados para  establecer  su  fuerza  demostrativa.  El  aludido  dictamen  original,  que fue  materia  de adición, para el cálculo de los mencionados perjuicios partió del  hecho  hipotético  de  estimar  la  suma de $3.000.000 como ingreso mensual del  fallecido  PEDRO  ALONSO  MONTAÑEZ PÉREZ, premisa que motivó su objeción. En  desarrollo  de  tal  actuación un nuevo auxiliar de la justicia determinó como  lucro  cesante  un total de $101.339.129,08 (fl. 333 cd.1 t.3) suma notoriamente  inferior  a  la  registrada  en  el  primer  dictamen,  toda  vez que la segunda  experticia  tomó  como  base  del  ingreso  mensual  del  causante  la  suma de  $358.000,oo.  De  allí  resulta  evidente,  entonces,  que  el  auxiliar  de la  justicia  a  quien  se  encomendó el justiprecio del interés del recurrente en  casación  no realizó personalmente su trabajo, sino que se limitó a seguir un  dictamen    cuya    fuerza    demostrativa   no   mereció   el   más   mínimo  escrutinio.   (folios  3-8,  cuaderno 6).   

    

1. Regresadas  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen,  el perito designado presentó nueva  aclaración  y  complementación  de la experticia (folios 137-155, cuaderno 5).     

    

1. Se  rechazó de plano la objeción  parcial  y  solicitud  de  aclaración  y  adición  presentadas  por las partes  demandada    y    demandante,    respectivamente    (folio   164,   ibídem).     

    

1. El  juzgador de segunda instancia,  por  auto  de  3 de abril de 2013, no otorgó la impugnación extraordinaria con  base en los siguientes argumentos (folios 165 y 167):     

     

a. El rubro de perjuicios morales solo  puede  ser  tasado  por  el juez, empero, la jurisprudencia de esta Corporación  «últimamente    ha    situado    ese   valor   en  aproximadamente $50.000.000».     

     

a. El  perito,  con  apoyo  en  lo  manifestado  en  el libelo incoatorio y al realizar las operaciones matemáticas  relacionadas  con  el  lucro cesante, tomó como base un salario mensual de tres  millones   de   pesos   ($3.000.000),  sin  tener  presente  que  «en   ninguno   de  los  otros  medios  de  convicción  que  fueron  recopilados  en  la  actuación  se  puede establecer que dicho rubro era el que  devengaba  el causante para la fecha del fallecimiento, de ahí, que dicho monto  no será tenido en cuenta».     

     

a. En  atención a la aclaración del  dictamen  allegada  y  que  tuvo  como  soporte el salario mínimo legal mensual  vigente,  se  indicó que el daño emergente y lucro cesante ascendían a ciento  ochenta  y  cinco  millones  ciento  dos  mil  trescientos ochenta y nueve pesos  ($185.102.389).     

     

a. La  suma  de  tales  guarismos  no  superan  la  cuantía  del  perjuicio  que  debe  ser igual o mayor a doscientos  cuarenta   millones   ochocientos   cuarenta   y   siete  mil  quinientos  pesos  ($240.847.500),  correspondiente  a  cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios  mínimos mensuales legales vigentes a febrero de 2012.     

     

a. Frente a Ana Isabel, Gustavo Adolfo,  María  Carolina  del Sol y Natalia Andrea Montañez Pérez, tampoco  es  viable  la  concesión  del recurso  solicitado,  ya  que  las  cantidades  señaladas  por  el  auxiliar  no reúnen  «la     cuantía     prevista     en    la    ley  adjetiva».     

    

1. Martha  Inés  y  Natalia  Andrea  Montañez          Pérez         interpusieron   reposición   por  considerar  que  hace  parte  del  thema     decidendum  «demostrar  precisamente que el causante tenía unos  ingresos   superiores   a   $3.000.000»,  y  que  la  liquidación  de  los  rubros solicitados a reconocer con base en dicha premisa,  supera  el  monto  establecido para la concesión y, en subsidio, la expedición  de copias para acudir en queja (folios 168 a 170, cuaderno 5).     

    

1. Por auto de 24 de abril de 2013 se  negó  la  revocatoria  impetrada, en vista de que se determinó el “interés  para  recurrir  en  casación  por  cada  una  de  las  personas     que     integran     el     extremo     demandante     –Litis    consorcio    facultativo-  acudiendo  a lo solicitado en el petitum de la demanda, la naturaleza del asunto  y  los  medios  de  convicción  que  militan  en  el  expediente» (folios 173-174, ibídem).     

    

1. En el mismo proveído se ordenaron  las  reproducciones  pedidas  de  manera  alterna  y el 30 de abril siguiente se  suministraron  la  expensas  con  tal  fin (folio 174), acudiendo a presentar la  sustentación el 21 de mayo (folios 1-9).     

    

1. En  sustento  de su inconformidad  exponen  que ha sido mal denegado el recurso extraordinario, retomando los   argumentos   esgrimidos  en  el  documento  por  medio  del  cual  se  interpuso  reposición y en subsidio copias.     

    

1. Por  secretaría  se  corrió  el  correspondiente  traslado  mediante  fijación  en  lista,  habiéndose guardado  silencio por sus contradictores (folio 12-13).     

CONSIDERACIONES  

    

1. Conforme  al  artículo  29  del  estatuto  procesal civil, reformado por el artículo 4º de la ley 1395 de 2010,  vigente   a   partir   de  su  promulgación  el  12  de  julio,  «[c]orresponde  a las salas de decisión dictar las sentencias y los  autos  que  resuelvan  sobre  la  apelación contra el que rechace o resuelva el  incidente  de  liquidación  de  perjuicios de condena impuesta en abstracto. El  magistrado  sustanciador dictará los demás autos que no correspondan a la sala  de  decisión»,  pero, como  aquí  se  declarará indebidamente negada la casación para en su lugar ordenar  su concesión, deberán desatarse por la Sala de Decisión.     

No  obstante la modificación que introdujo  al  artículo  29  del Código de Procedimiento Civil, el precepto 4º de la Ley  1395  de  2010,  en  cuanto a la facultad otorgada al “magistrado sustanciador  [para]   dictar[…]  los  demás  autos  que  no  correspondan  a  la  sala  de  decisión”,   en   lo   que   concierne   a   la   impugnación  por  vía  de  “casación”,  de  conformidad  con el inciso final del canon 370 ibídem, es  imperativo  tomar  en  cuenta  que  “[i]nterpuesto  el recurso en tiempo y por  parte  legitimada,  el  tribunal lo concederá en sala  de  decisión  si fuere procedente”, de donde surge  diáfano  que  el “Ponente” no está facultado individualmente para resolver  cuestiones  atinentes  a  esa materia. (CSJ AC, 15 nov.  2012. 2012-02507).   

    

1. El  artículo  366  del Código de  Procedimiento  Civil  contempla  que «[e]l recurso de  casación  procede contra las (…) sentencias dictadas en segunda instancia por  los   tribunales   superiores,   cuando   el  valor  actual  de  la  resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes así; (…) 1. Las dictadas en los  procesos     ordinarios     o    que    asuman    ese    carácter».     

    

1. En relación con la determinación  del  perjuicio económico del censor, se tiene por establecido que corresponde a  la   sumatoria   de   los  conceptos  que,  siendo  parte  de  sus  expectativas  económicas,  no tienen reconocimiento en la providencia atacada, estimados a la  fecha en que se emite.     

Así  advirtió  la Corte que «se  ha  establecido  como  criterio  pacífico  que  el  detrimento  determinante  del  interés para impugnar por esta vía extraordinaria es el que  emerge  el  día  en  que  se  pronuncia  la  providencia que decide de fondo el  litigio,  por  regla general, en segunda instancia y, por excepción, en primera  en  la  casación per saltum, que dicho sea de paso no es la circunstancia aquí  ventilada»  (auto  del  11  de  julio  de  2011, exp.  11001-0203-000-2010-01697-00)   

    

1. Para los efectos que interesan a las  presente   situación,   se   tiene   por   demostrados  los  siguientes  hechos  relevantes:     

     

1. Que en las pretensiones del libelo  inicial  se  reclamaron  perjuicios morales para todos los demandantes, para Ana  Isabel  y Adolfo Montañez Pérez resarcimiento por concepto de daño emergente,  y  para Martha Inés, María Carolina del Sol y Natalia Andrea Montañez Pérez,  lucro  cesante  tanto presente indexado como futuro, advirtiendo que dicho valor  sería    el    «que    se   establezca   mediante  dictamen».  Agregaron  los  convocantes que antes del  fallecimiento,  el occiso «tenía unos ingresos netos  mensuales  superiores  a  los  tres millones de pesos ($3.000.000)».     

     

1. El 13 de junio de 2012, se concedió  la  alzada  extraordinaria únicamente respecto de Martha Inés Montañez Pérez  y  se  negó  en  relación  con los demás pretensores, sin que fuera impugnada  dicha  decisión  por  Natalia  Andrea Montañez Pérez en forma individual o en  conjunto (folios 121 a 123, cuaderno 5).     

     

1. Al arribar a esta Corporación, el  24  de  septiembre  siguiente  se declaró prematura la concesión, por defectos  atinentes   al   dictamen   rendido   y   su   posterior  valoración  (cuaderno  6).     

     

1. Reelaborada  la  experticia,  se  estimó  que,  con base en el salario de Pedro Alonso Montañez Pérez señalado  en  la  causa petendi, Martha  Inés  Montañez  Pérez  sufrió  un perjuicio por lucro cesante de ochocientos  setenta  y  cinco millones novecientos noventa y siete mil ochocientos noventa y  siete pesos ($875.997.897).     

    

1. Hay lugar a acceder parcialmente a  los reclamos de las promotoras, por las siguientes razones:     

5.1.  El  medio  impugnativo  que  ahora  se  revisa,  fue  instituido en favor de la parte que ve fracasada su pretensión de  alzada   extraordinaria,   la  que  podrá  acudir  al  mismo  sólo  cuando  la  providencia  le  haya  sido  desfavorable o contenga decisiones que le causan un  agravio,  siempre y cuando agote previamente el recurso de reposición. Dicho de  otra  forma,  quien  no  recurrió  en la oportunidad procesal contemplada en el  artículo   348  y  377  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  para  plantear  inconformidad  o  desacuerdo,  ningún interés le asiste con posterioridad para  discrepar de lo resuelto o de sus consecuencias.   

Respecto de Natalia Andrea Montañez Pérez,  es  indudable  que  en  el  presente caso no siguió los pasos que con estrictez  debía  recorrer para que la Corporación estudiara de fondo su queja, ya que en  su   momento   omitió   la   interposición   de   remedio   alguno  contra  el  pronunciamiento  que  denegó la casación el 13 de junio de 2012; esto, bajo el  entendido  de  que  fue  declarado  prematuro  el  24  de  septiembre  siguiente  únicamente  lo  que  respecta  a  la  concesión  que favoreció a Martha Inés  Montañez  Pérez,  pues,  frente  a  los  demás accionantes la decisión ya se  encontraba   ejecutoriada   como   lógica   consecuencia   de  la  aquiescencia  evidenciada,  tanto  así,  que  el  perito  designado  presentó  aclaración y  complementación  de  la  experticia  solamente  en  lo  que  a dicha quejosa se  refiere.   

Así  las  cosas,  se  trunca el estudio del  recurso  de queja frente a aquella, derivando en la ausencia de legitimación de  quien  no  presentó  reparo  alguno en la oportunidad señalada para el efecto,  pues,  el  proveído  de  la Corte que resolvió declarar la prematura, no puede  ser   entendido   como   una   nueva   oportunidad  para  quienes  no  mostraron  inconformidad  con  la  providencia  del  13 de junio de 2012, que no otorgó la  impugnación extraordinaria.   

5.2.  La  valoración  del  detrimento  se  obtiene  con la sumatoria de todos los conceptos con alcances económicos que le  son  adversos  al  litigante  insatisfecho.  En  caso  de que los mismos no sean  perceptibles  o  determinables  por  la  experiencia  del  juzgador, éste puede  acudir  a  la  ayuda  de  un  profesional idóneo que lo justiprecie, en informe  serio  y  motivado,  sometido  a escrutinio bajo las reglas de la sana crítica,  como   lo   autoriza   el   artículo   370   del   Código   de   Procedimiento  Civil.   

5.3.  En el asunto objeto de escrutinio, la  recurrente  pretende  el  reconocimiento  del lucro cesante y perjuicios morales  con  fundamento en la muerte de su hermano, los cuales debían ser estimados por  perito  con  base  en  el salario que, según se dijo en el libelo, devengaba el  occiso,  es  decir,  tres  millones  de  pesos  mensuales.  Como  se anotó, esa  aspiración  fue negada en ambas instancias, pues, a juicio de los falladores no  se    estructuraron    los   elementos   de la responsabilidad civil deprecada.   

El           ad-quem,  en  consecuencia,  al  resolver  sobre  la  procedencia o no de conceder la casación debió limitar el análisis  a  esos  específicos parámetros, al margen de su viabilidad, porque como lo ha  explicado  la  Sala, el interés económico cuando la sentencia es completamente  desestimatoria,  se  determina a partir de lo pretendido en la demanda inicial o  su   reforma,   «independientemente   de   si   las  aspiraciones  del  recurrente  tenían  asidero  jurídico, pues lo que debe ser  objeto  de valuación es la pretensión frustrada, al margen, obviamente, de que  se  tuviera  derecho a la misma, de ahí que en orden a restablecerlo, necesario  es  tener  en  cuenta  todos  los  bienes  o  derechos  que,  solicitados por el  recurrente,  no  fueron  concedidos»  (auto  de 29 de  febrero  de  2008,  rad 2008-00009, reiterado en auto del 10 de febrero de 2014,  rad. 2013-02523).   

5.4.  Así  las  cosas,  a  pesar de que en  estricto   sentido,   no  se  cuantificaron  los  perjuicios  que  se  solicitó  reconocer,  dado que los litigantes manifestaron en tal aspecto estarse a lo que  se   estableciera   «mediante  dictamen  pericial»,  ello  no  autoriza para no tener en cuenta parámetros  que   aportó  la  propia  parte  actora,  pues,  claramente  esa  labor  debía  realizarse  con  venero  en  lo  declarado  como salario del occiso en el pliego  inicial.   

Por   tanto,  no  encuentran  asidero  los  juicios  de apreciación  realizados  por  el  ad-quem,  al  desconocer  los  lineamientos  señalados  en  la jurisprudencia, sin que se  pueda  fijar  la  cuantía del interés a partir de lo efectivamente probado, ya  que  lo cierto es que el menoscabo parte del reclamo económico frustrado en los  precisos  términos  solicitados  en  la  demanda, independientemente de que las  aspiraciones  de  la  gestora fueran o no plausibles, habida cuenta que se ha de  fijar  «mirando únicamente su aspiración denegada y  olvidándose  de la juricidad de sus pedimentos» (auto  de 20 de enero de 2000, rad. 7897).   

Visto  lo anterior, si la quejosa solicitó  el  pago  de  perjuicios  materiales  liquidados  con base en un salario de tres  millones  de  pesos  ($3.000.000),  monto  que arroja, para el caso Martha Inés  Montañez   Pérez,  una  cantidad  de  ochocientos  setenta  y  cinco  millones  novecientos  noventa  y siete mil ochocientos noventa y siete ($875.997.897), la  cifra  excede  en  mucho  el  equivalente  a  cuatrocientos veinticinco salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  tope  legal necesario para acceder a la  concesión  del recurso y que de contera revela que las motivaciones vertidas en  el  auto  opugnado  en  queja,  según  las cuales, no contaba con interés para  recurrir, son erradas.   

5.5. Tal proceder se encuentra acorde con el  criterio de la Sala en el sentido de que   

«el  valor del  interés   para   recurrir   en   casación,   cuando  se  trata  de  sentencias  completamente  desestimatorias,  está  constituido  por  aquello  que  esperaba  recibir  el  demandante y que, a la larga, no le fue concedido. Desde luego, esa  expectativa  aparece  recogida  en la demanda, pues es en las pretensiones donde  el  demandante determina cuál es el alcance concreto de sus aspiraciones. (…)  Así,  en  tratándose  de  procesos  de responsabilidad civil, el interés para  recurrir  del  demandante  cuando son denegados sus pedimentos, estará dado por  el  monto  de  los  perjuicios  cuyo resarcimiento reclama, como que esa medida,  plasmada  desde un comienzo en la demanda, refleja la extensión del agravio que  aquél    considera   haber   sufrido.   (…)  De  hecho, el ordenamiento jurídico es tan respetuoso de la  estimación  del  daño que hace el demandante al formular sus pretensiones, que  impide  al juez desconocer esa manifestación, para cercenarla o extralimitarla,  a   no   ser   que  la  ley  expresamente  autorice  lo  contrario»  (ACS  AC  de  23 de marzo de 2011, Rad.  2011-00289).   

6.-  Puestas  así las cosas, se declarará  mal  denegado  el recurso de casación respecto de Martha Inés Montañez Pérez  por  las  razones  anteriormente  expuestas,  y  se rechazará de plano la queja  planteada por Natalia Andrea Montañez Pérez.   

DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE   

Primero:         Rechazar  de  plano  el recurso de queja de Natalia Andrea Montañez  Pérez.   

Segundo: Declarar  mal   denegado  el  recurso  extraordinario   interpuesto   por  Martha  Inés  Montañez  Pérez  contra  la  sentencia  que  clausuró  la  segunda instancia del proceso ordinario promovido  por  ésta  y  Natalia  Andrea  y  Carlos  Hernán,  Blanca Cecilia, Ana Isabel,  Gabriel  Eurípides,  Luz Mary, Nelson Antonio, Magda Patricia, Gustavo Adolfo y  María  Carolina  del  Sol  Montañez  Pérez  contra  Famisanar EPS, la Caja de  Compensación  Familiar  Cafam  -en su calidad de propietaria de la IPS Clínica  Cafam-,  y  la  Clínica  del Occidente S.A., con llamamiento en garantía de la  Aseguradora  Colseguros  S.A,  decisión proferida el 3 de abril de 2013, por la  Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá.   

Tercero:         Conceder  el  recurso  de  casación  formulado por dicha demandante  contra  la  sentencia  señalada. Solicítese al Tribunal de origen que remita a  la  Corte  el  expediente  contentivo  del proceso. Por Secretaría, líbrese el  oficio correspondiente.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Presidente de Sala  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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