AC7000-2014 [2009-00050-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC7000-2014   

Radicación    n°  1100131030282009-00050-01   

(Aprobado  en  sesión de  veintisiete  de  agosto de dos mil catorce).   

Bogotá  D.  C., catorce (14) de noviembre de  dos mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por  Libia  Escobar  González  para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  frente  a la  sentencia  de  17  de  enero  de  2014, proferida por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario de la  impugnante    contra   Fiduagraria  S.  A.  y  Fiduciaria  Popular  S.  A.,  integrantes del Patrimonio Autónomo de Remanentes PAR Telecom.   

ANTECEDENTES  

1.-  La accionante  pretende,  en  forma  principal,  se  declare que celebró con su contraparte un  acuerdo  de  condonación  de  intereses,  así  como  de la forma de pago de la  obligación  hipotecaria  que  se cobraba compulsivamente en un juzgado civil de  la  capital  de  la  República,  incumplido  por la convocada por no informarlo  oportunamente  a  ese Despacho. En consecuencia, depreca que se condene  al  extremo  citado  a  cancelarle los perjuicios causados, por subastar el inmueble  en  el  que  habitaba,  así:  ciento  treinta  millones de pesos ($130.000.000)  correspondientes  al  valor del apartamento; los intereses comerciales desde que  el  bien  se  enajenó  de manera forzada; cien millones de pesos ($100.000.000)  por  los  daños  materiales  y  setenta millones de pesos ($70.000.000) por los  morales.   

Subsidiariamente,  solicita  indicar  que la  accionada  abusó  de  su  posición  dominante al llevar a cabo el remate de su  fundo,  por lo que debe imponérsele la respectiva condena en perjuicios, en las  cantidades relacionadas anteriormente.   

2.-     La     causa     petendi  admite  el  siguiente  compendio  (fls. 62 a 65):   

a.-)  Libia Escobar González y Telecom  suscribieron  un  mutuo  con  garantía  hipotecaria,  con  el propósito de que  aquella adquiriera una vivienda.   

b.-)   Al  atrasarse  en  sus  compromisos  contractuales,  la  acreedora  inició  en  febrero  de  2003  un  ejecutivo con  garantía  real frente a su deudora, que correspondió al Juzgado Once Civil del  Circuito de esta ciudad.   

c.-)  En  el  2005,  Telecom en Liquidación  convocó  públicamente  a  las  personas  que  estuvieran  en  mora para que se  pusieran  al  día,  incentivándolos  con la rebaja de intereses,  bajo el  acatamiento de ciertas condiciones.   

d.-) Escobar González se acogió a ese plan,  por  lo  que el 26 de octubre siguiente consignó a la mutuante catorce millones  de  pesos ($14.000.000) y se comprometió a seguir depositando una cifra mensual  hasta   cubrir  lo  adeudado,  dándose  así  “una  novación  del  crédito, por cuanto se cambió el monto, el plazo y la forma de  pago   y   la   empresa   Telecom   se   comprometió  a  suspender  el  proceso  ejecutivo”.   

e.-)  El  7  de marzo de 2006, el juzgado de  conocimiento  remató  el inmueble de la deudora, dejándola en la calle, pese a  que  satisfizo  “todas las exigencias que le fueron  impuestas     para     dar     por     terminado    el    proceso”.   

f.-)  PAR Telecom asumió la administración  de  la empresa de comunicaciones, y en tal condición hizo una nueva invitación  en   el   2007,   atendida   también  por  la  aquí  demandante,  “celebrando   así   entre   las   partes  un  nuevo  acuerdo  de  condonación   de   intereses   y   forma   de   pago  del  saldo”,  siendo  así  como el 12 de diciembre de dicha anualidad le pagó  un  millón  quinientos  noventa  y  seis  mil  seiscientos  pesos ($1.596.600),  quedando  “a  paz y salvo por todo concepto con las  sociedades   fiduciarias   y   por   consiguiente   con   el  PAR”.   

g.-)  El 3 de diciembre de 2008, el juez del  ejecutivo  informó que no atendía la petición de terminación del coactivo en  mención,    ya    que   PAR   Telecom   no   la   formuló   por   “intermedio     de     apoderado”.   

3.-        El       a-quo  tuvo  por no probadas las defensas  propuestas   por   la   parte   convocada,   esto   es,   las   de  “ausencia  total de responsabilidad” y  “buena fe”; declaró que  esta   última  es  civil,  contractual  y  solidariamente  responsable  por  el  incumplimiento  de  los  acuerdos  de  condonación de intereses y forma de pago  suscritos  con  Libia Escobar González; condenó al extremo citado a cancelar a  su  contraparte  el  equivalente  a  cien  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,   a   título   de   daño   moral   subjetivo  y  negó  “las  pretensiones  principales  de  condena  7,  8,  9 y 10 y de  condena  subsidiarias  4,  5 y 6 de la demanda” (fls.  580 a 597 del c. 1).   

4.- Apelada la decisión por las dos partes,  el  Tribunal la revocó y, en su lugar, desestimó las aspiraciones “principales   y   subsidiarias   de   la  demanda” y condenó en costas a la gestora (fls. 23 a 41).   

5.-        El       ad-quem, en resumen, razonó:   

a.-) La responsabilidad contractual encuentra  fundamento  en  la  ausencia  de  cumplimiento,  o  la  satisfacción  tardía o  defectuosa de la prestación.   

b.-)  La  carga  de  la  prueba  es  para la  gestora.   

c.-)  Las  demandadas  no  concurrieron  al  interrogatorio  de parte para el cual fueron citadas, lo que acarrea la sanción  procesal   de   tenerlas   por  confesas  de  los  hechos  susceptibles  de  ese  medio.   

d.-)       El       a-quo  tuvo  por  acreditados  los hechos  quinto  y sexto de la demanda, y aceptadas con la contestación los ítems  uno,  tres, cuatro, siete, nueve,  once y doce contenidos en el escrito introductor.   

e.-)  En ese contexto, resulta pacífico que  entre  las  partes  se  celebró  un contrato de mutuo con garantía hipotecaria  para  la adquisición de vivienda; que debido al incumplimiento de la deudora se  instauró  proceso  ejecutivo;  que  en  el  2005  Telecom otorgó rebaja de los  intereses;  que  en  el 2007 Par Telecom convino con la deudora un nuevo acuerdo  de  condonación  de  réditos  y  otra forma de solución; y que aún cuando su  vivienda  fue  rematada, la obligada continuó haciendo sus pagos hasta julio de  2007, quedando totalmente al día.   

f.-) No obstante, de lo que no obra prueba es  de  que  Telecom o el PAR Telecom se hubiesen hecho cargo de las costas y de los  honorarios  de  su  abogado, por lo que no puede achacárseles incumplimiento de  lo  pactado por el remate del bien. Lo cierto es que la ejecución reclama, para  su  finalización,  la  cancelación  del crédito y de dichas expensas, a voces  del artículo 537 del Código de Procedimiento Civil.   

h.-) De esta suerte, contrario a lo sostenido  por  el  juzgado,  el  patrimonio  autónomo no incurrió en inobservancia   negocial ninguna, pues,   

“si  bien es cierto los contratos obligan  no  solo a lo pactado en ellos, sino a todo a lo que corresponda a la naturaleza  de  los  mismos,  como  lo  señala  el  artículo  871 del Código de Comercio,  también  lo  es  que  la  interrupción  de la almoneda no pendía del pago del  crédito  sino  también  de  las  costas,  como  se desprende de la providencia  emitida  el  21 de octubre de 2003 por el Juzgado Once Civil del Circuito, en la  que  ordenó  el  remate  del  inmueble  de  la demandada Escobar González para  cancelar   el   crédito   y   las   costas   de   dicho   proceso  –folios    94-96   cuaderno   prueba  trasladada-”.   

i.-)  Según  los lineamientos del artículo  830  del  Código  de  Comercio,  quien  abuse  de  sus  derechos  está  en  la  obligación  de  indemnizar  los  perjuicios  que  cause,  cuando  actúe con la  intención   de  causar  un  daño  o  si  la  efectúa  sin  motivo  legítimo.   

De  manera  que  la  petición de remate por  parte  de  las  enjuiciadas  no  se  enmarca  en  un  proceder abusivo, doloso o  negligente  de  su  parte,  ya  que la composición total del litigio exigía el  pago  del  capital  y  de  los intereses, además de las costas procesales y los  honorarios,   

“no solo porque así lo había sentenciado  el  juez  que  conoció de aquella causa, sino porque al fin de cuentas la misma  tuvo  como  génesis  su  incumplimiento  en el pago del crédito. Por tanto, al  solucionarse  lo  primero,  quedando  pendientes  las  costas  y  honorarios del  proceso,  la  vía  adecuada para garantizar su satisfacción no era otra que la  realización  del  remate  del bien otorgado en garantía, de donde se sigue que  en  ningún  momento  pudo  constituirse  un  actuar  dañino o negligente de la  ejecutante,  con  mayor razón cuando Libia Escobar González era conocedora del  mandato  que  le  imponía  su  pago,  según  lo  expuesto por su apoderada”.   

6.-  El  Tribunal  concedió  el  recurso de  casación  interpuesto  por  la  actora  (fls.  44  a  47 del c. de apelación),  admitido   por   la   Sala  el  7  de  abril  de  2014  (fl.  3  del  c.  de  la  Corte).   

7.-   En   tiempo  hábil  se  radicó  la  correspondiente  sustentación  de  la  impugnación extraordinaria (fls. 9 a 20  ib).   

CONSIDERACIONES  

1.-  El  numeral  3º  del artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  consagra que el escrito por medio del cual se  provoca  esta  vía debe contener “[l]a formulación  por  separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación en forma clara y precisa”, derivándose  para  el  censor la obligación de respetar las reglas  de  técnica  que  faciliten  la comprensión de los argumentos con que pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado. Precisamente esa característica  dispositiva  impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente  y      a      iniciativa      propia     por     la     Corporación.   

Así lo tiene advertido la Sala al exigir que   

“[S]in distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que  incurran  los litigantes al plantearlos” (CSJ AC  16  agost.  2012,  Rad.  2009-00466,  reiterado CSJ AC, 12 jul. 2013, Rad.   2006-00622-01).   

2.-  Contra  la  sentencia  del ad-quem   se  proponen  dos  ataques,  fundamentados  en  la  causal  primera de casación.   

a.-)  En  el  inicial  se  acusa el fallo de  violar     indirectamente,    “por    falta    de  aplicación”, los artículos 1494, 1495, 1602, 1603,  1604,  1608,  1613,  1614  y  1615  del  Código  Civil, a causa de “evidentes   errores   de   derecho   y  de  hecho”,  que  a  su  vez  derivaron en el desconocimiento de los preceptos  187,  194,  195, 209, 210, 251, 253, 254, 258 y 264 del Código de Procedimiento  Civil.   

En su desarrollo manifiesta:  

1°)   Se   incurrió   en   “error  de derecho” como quiera que no  se  dio  por  probado,  estándolo,  que  la demandada se obligó a notificar al  juzgado  y  parar  el remate lo antes posible, y que la convocada no estableció  exclusiones   al   paz   y   salvo,   por   lo   que  se  incluyeron  todos  los  rubros.   

2°)  Se  incursionó  en  yerro fáctico al  efectuar    la   indebida   y   parcializada   apreciación   del   “paz  y  salvo” obrante a folio 56 del  cuaderno    principal,    y    la    documental    (25    y    26   ibídem),  que  no  fue  desconocida  ni  tachada de falsa.   

3°) A los precitados escritos (fls. 25 y 26)  no  les  concedió  mérito  demostrativo el Tribunal con el argumento de que no  aparecen  suscritos por la jefe de cartera de Telecom en Liquidación. La razón  esgrimida        es        “errónea        y  contradictoria”,  teniendo  en  cuenta que esa misma  Corporación   en   providencia  de  15  de  noviembre  de  2013  concluyó  que  “la  falta  de  firma  de un documento no es óbice  para  darle  certeza  sobre la autoría del mismo”, y  que  acorde con el fallo de la Corte Constitucional, T-268 de 2010, “aún  cuando la firma es uno de los medios o formas que conducen  al  reconocimiento  de la certeza sobre la autoría de un documento, e incluso a  la  presunción  de  su  autenticidad,  no  es el único, pues existen otros que  también  dan  lugar  a  la  certeza  de  su  autenticidad,  cuando  se trata de  elementos  elaborados  o manuscritos como las marcas, las improntas, o cualquier  señal  física  y/o electrónica”.      

4°)  El  juzgador de segundo grado dejó de  aplicar  el artículo 187 del Código de Procedimiento Civil, y por lo mismo, no  reparó  en  la  comunicación  escrita  n°  043737  de 8 de septiembre de 2005  signada  por  la  jefe de cartera de Telecom, que puso en marcha a partir de ese  mes  un plan de condonación de intereses, lo que es congruente con el que no se  ponderó  por  “carecer  de  firma”,  “pues  al  valorarlos  en  su  conjunto  se  puede  concluir  que  existe  certeza sobre el  mismo”.  Y, además, “la  prueba  documental  está  corroborada en la prueba de confesión espontánea de  la   parte   demandada   expresada  en  la  respuesta  al  hecho  cuarto  de  la  demanda”.   

En apoyo del ataque indicó que las costas y  las  agencias  en  derecho  no fueron objeto del recurso de apelación que en su  momento   interpuso,   “razón   suficiente   para  determinar  que el Tribunal incurrió en rebeldía con el ordenamiento jurídico  vigente,  más  aún  si  se  tiene  en  cuenta  que de evidenciar el objeto del  pronunciamiento  excedió  la  competencia otorgada”.   

3.-  Los  cargos planteados en la demanda de  casación no cumplen las exigencias formales, por lo siguiente:   

a.-) En lo atinente al primero:  

1°)  Se  denuncian  a  un  mismo tiempo, es  decir,  se  confunden  o  entremezclan, errores de hecho y de derecho sobre unas  mismas  pruebas,  pese a que en varias ocasiones la jurisprudencia de la Sala ha  reiterado  que  cada  uno  de ellos  detenta identidad propia, lo que en el  marco  de  la  técnica  de  casación  se  traduce  en  que no pueden delatarse  indistinta y simultáneamente.    

En  efecto,  en  el  ataque  en cuestión la  impugnante  indica  que  hay  “error  de derecho”  cuando  el  Tribunal  da por probado, sin estarlo, que  “la  parte  demandada hubiera efectuado exclusiones  al  paz  y salvo”, pero a renglón seguido y bajo una  perspectiva  diferente  denuncia   “errores de  hecho”  por la “indebida  y   parcializada”   apreciación  del  “paz  y  salvo  emitido  por  la  parte  demandada”  y “la documental obrante a folios 25 y  26”.   

Sobre  el  particular, la Corte ha enseñado  que   

“[E]n el campo de la casación, el error  de   hecho   y   el   de   derecho,   ‘no   pueden   ser   de   ninguna   manera   confundidos’,    pues    aquél    ‘implica  que  en  la  apreciación se  supone   o   se   omitió  una  prueba’,   mientras   que   éste   parte   de  la  base  de  ‘que   la   prueba   fue   exacta   y  objetivamente  apreciada  pero  que,  al  valorarla,  el juzgador infringió las  normas    legales    que    reglamentan    tanto    su   producción   como   su  eficacia’ (sentencia 187  de  octubre  19  de  2000,  exp.  #  5442);  esta  diferencia  permite decir que  ‘no es admisible para la  prosperidad  del  cargo en que se arguye error de hecho, sustentarlo con razones  propias  del  error  de  derecho,  ni  viceversa, pues en el fondo implica dejar  enunciado  el  cargo pero sin la sustentación clara y precisa que exige la ley;  y,  dada  la  naturaleza dispositiva del recurso de casación, le está vedado a  la  Corte  escoger  a  su  libre  arbitrio  entre  uno  y otro yerro’      para      examinar      las  acusaciones’ (sentencias  077  de  15  de  septiembre  de 1998, exp. # 4886; 112 de 21 de octubre de 2003,  exp.   #   7486;   entre  otras)  (Sentencia  de  23  de  abril  de  2009,  Exp.  11001-31-03-011-2002-00607-01).      En      igual     sentido,     ‘es  claro  que como el yerro de hecho  puede  tener  lugar  únicamente  en  la  suposición o en la preterición de la  probanza,      por      cuanto     ‘atañe  a  la  prueba como elemento material del proceso, por creer  el  sentenciador  que existe cuando falta, o que falta cuando existe, y debido a  ella     da     por     probado    o    no    probado    el    hecho’  (G.  J,  t.  LXXVIII, pag. 313), un  embate  por  esa  senda obliga al impugnador a que su crítica se circunscriba a  cualquiera   de   tales   aspectos,  dejando  de  lado,  como  es  natural  toda  disconformidad   en   relación  con  ‘las  pautas  de  disciplina  probatoria  que  regulan su admisión,  práctica,   eficacia  o  apreciación’  (sentencia  número  124  de 5 de noviembre de 2003, exp. #7052),  pues  estos  últimos  factores  son  típicos  de  esa causal pero por error de  derecho,  como así se desprende del artículo 368, numeral 1°, inciso 2°, del  aludido  código”  (reiterada  en  Auto  de  10  de  diciembre  de  2009, exp.  11001-3103-036-2006-00312-01)”  (CSJ  SC  de  15  de  octubre  de 2010, Rad. 1994-04370-01; reproducida en CSJ AC de 7 de diciembre de  2012,  Rad.  2006-00017-01,  replicado  en  CSJ  AC  de 31 de oct. de 2013, Rad.  2003-00517-01).   

2°) La anfibología del cargo se hace más  evidente,  cuando  se  repara  en  que  la recurrente censura del Tribunal la no  apreciación  conjunta  de las pruebas, aspecto inmanente al error de derecho, y  sin   embargo,   a   continuación,  lo  soporta  en  no  apreciar  “la  comunicación  escrita  n°  043727  de  8  de septiembre de  2005”,   tema   este   último  concerniente  a  la  preterición de una prueba y que ajusta al error de hecho.   

3°)  En el supuesto hipotético de superar  las  anteriores  falencias, y asumir como planteada la incursión en un error de  hecho,  el cargo resulta incompleto porque la demandante, si bien relacionó los  medios  demostrativos  indebidamente apreciados (paz y salvo y documento obrante  a  folios  25  y  26),  no  dio cuenta de su contenido material, esto es, lo que  ellos  prueban, así como tampoco lo confrontó con las específicas deducciones  que  sobre  el  asunto ofreció el ad-quem,   paralelo  indispensable  para  denotar  que  existe  divergencia  entrambos y que esa disparidad es evidente y trascedente.   

b.-) Se evidencia asimismo la ineptitud del  segundo cargo, puesto que:   

1°)     Le     falta    claridad  y precisión, en la medida en que se invoca delateramente  el  motivo  inicial  de  casación, vía directa, pero su desarrollo parte de lo  normado  en  el  artículo  305  del  Código de Procedimiento Civil, lo cual es  propio del segundo medio de impugnación extraordinaria.   

Lo  anterior  se  corrobora,  cuando  se  advierte  que  la recurrente manifiesta que “en este  evento  el ad-quem incurre en violación directa bajo la modalidad de violación  medio,  el  cual  consiste  en efectuar un pronunciamiento más allá del objeto  [que]  pretendí del recurso de apelación, lo cual indefectiblemente se hizo al  no  tener  en  cuenta lo normado en el artículo 305 del C.P.C., situación esta  que  derivó  en  el  efectivo  desconocimiento  de  las  normas sustanciales en  cita…”.    

En ese orden de ideas,  al  juntarse  en una sola censura aspectos propios de diferentes causales, no es  posible  estructurar  una sola de manera autónoma, ni siquiera por el camino de  la  causal  primera,  ya  que  al  esgrimirse  la  violación  recta  de  normas  sustanciales,   en  ninguna  forma  se encuentra explicación de cómo ella  pudo  ocurrir, centrándose su explicación en una incongruencia cuyos contornos  tampoco se explicitan.   

Sobre  el  punto,  ha  señalado la Corte que   

“[S]i  la acusación  debe  ser  perceptible  a  la  inteligencia, es claro que, entre otras cosas, no  puede  entremezclarse  o  hacerse  mixtura  de  las causales, porque en lugar de  diafanidad,  todo  se prestaría a confusión (…) Sobre el particular la Corte  tiene  explicado  que  no resulta técnico ‘denunciar un  error  de juzgamiento y desarrollarlo como de procedimiento, o acusar errores de  hecho  o  de  derecho  en  la  apreciación de las pruebas como fundamento de la  violación  directa  de la ley sustancial, sino que es necesario identificar, en  primer  lugar,  el  tipo  de  error en que se pudo incurrir, y luego aducirse la  causal  o  la  vía  que  para  el  efecto  se  encuentra legalmente prevista”  (CSJ  AC  de  2 de Agos. de  2004,   Rad.   04780,   reiterado   CSJ   AC   de  29  de  Mar.  de  2012,  Rad.  2007-00935).   

Igualmente,   ha   resaltado   la   Sala  que   

“[S]i el ataque se enfila por una causal  específica,  trátese  de  una  de carácter in iudicando o bien in procedendo,  resulta  ineluctable siempre al impugnador situarse exclusivamente en ese motivo  de  casación,  evitando  a  toda costa refundir los fundamentos que al mismo le  dan  piso  con  otros  propios  de  diferente causal, por cuanto mixturas en ese  ámbito  hieren sin ambages la claridad y precisión, tanto más si en la cuenta  se  tiene  que tratándose de conceptos en cierta forma antagónicos, mal pueden  entremezclarse  e  invocarse  a  un tiempo, pues en esas condiciones no puede ni  debe   la   Corte   tomar   partido   por   una   u  otra  vía”  (CSJ AC de 20 de ene. 2006, Rad. 00682-01).   

4.-  Consecuentemente,  al  no reunirse las  exigencias   de  forma  respecto  de  los  embates  analizados,  no  procede  su  aceptación a trámite.   

DECISIÓN  

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto   por   Libia   Escobar   González   dentro   del   proceso  de  la  referencia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

(Presidente    de  Sala)   

MARGARITA CABELLO BLANCO   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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