AC6999-2014 [2008-00075-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

AC6999-2014  

Radicación           n°  11001-31-03-041-2008-00075-01   

(Aprobada   en   sesión   de         veintisiete de  agosto de dos mil catorce)   

Bogotá D.C., catorce (14) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

Se  decide  la  reposición formulada por los  accionantes  frente  al  auto  de  28  de  agosto  de  2013, mediante el cual se  inadmitió  el  libelo  y  se  declaró  desierto  el  recurso  de casación que  interpusieron  respecto de la sentencia de 25 de enero de 2012, proferida por la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del  proceso  ordinario  de  María Eugenia Jaramillo Arteaga y Jorge Pinilla Cogollo  contra  Alecser Ltda. y la entidad Cooperativa Aseguradora Solidaria de Colombia  Ltda.   

ANTECEDENTES  

    

1. Los demandantes presentaron escrito  de  sustentación en esta vía extraordinaria, planteando cuatro cargos con base  en   las   causales   primera  y  segunda  del  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento   Civil,   el  inicial  por  ser  la  sentencia  del  ad  quem  directamente  violatoria  de los  artículos  2349 y 2356 del Código Civil, «a raíz de  una  interpretación errónea que condujo a que no se aplicaran dichas normas al  caso    concreto»;   el   segundo   por   infringir  indirectamente  los  artículos  1568, 1571, 1572, 1604, 2302, 2341, 2343, 2344,  2349  y  2356  de  la  misma  codificación,  por haber incurrido «en   error   de   hecho   manifiesto   en  la  apreciación  de  las  pruebas»;  el tercero aduce el quebranto indirecto de  los  artículos 1045, 1054, 1072, 1073, 1077, 1079, 1080, 1083, 1127, 1128, 1131  y   1133   del   Código  de  Comercio,  como  consecuencia  del  «error    de   hecho   manifiesto   en   la   apreciación   de   las  pruebas» y el último, por no estar en consonancia el  fallo   «con  las  excepciones  propuestas  por  los  demandados  o  que el juez debió reconocer de oficio»  (folios 6 al 33).     

    

1. Esta Corporación, mediante el auto  recurrido,  concluyó  que algunas exigencias formales establecidas para admitir  a  trámite  la  impugnación  no  fueron cumplidas a cabalidad por los actores,  razón por la cual, dispuso inadmitir la censura.     

    

1. Oportunamente,  los  impugnantes  interpusieron  reposición,  que  sustentan  del  modo  que  pasa a compendiarse  (folios 54 a 58):     

     

a. Sobre la primera causal, referida a  la  interpretación  errónea  de  los artículos 2349 y 2356 del Código Civil,  aducen  que  no se intentó cuestionar la interpretación de los hechos a la que  arribó    el   ad   quem,  «pero  evidentemente  no  puede  caerse en el purismo  jurídico  de  considerar  que  la  vulneración  directa  exige  prescindir por  completo  de  la  cuestión  fáctica del litigio», ya  que  el  ataque  debe surgir de la apreciación dinámica de la norma frente los  hechos,  tal  como  lo  señala  el  artículo  177 del Código de Procedimiento  Civil.     

     

a. La segunda y tercera, soportadas en  la   infracción   indirecta  de  los  preceptos  sustanciales,  partió  de  la  indicación  de  estos  y,  además,  «se señalan los  medios  de  prueba en los que se incurrió en yerro» y  se  especifica  en  qué  consistió  el  mismo,  con  lo  que  se  descarta  la  apreciación     «in     genere»     que   la  providencia  cuestionada  atribuye  a  la  argumentación,  «análisis  in  extenso a partir del cual se refuta y  controvierte  las  conclusiones  y afirmaciones infundadas del Tribunal Superior  de Bogotá».     

Además,  «se hace  un  análisis  profundo  de la póliza de responsabilidad civil extracontractual  otorgada  por  la  aseguradora  Solidaria  de  Colombia  Ltda.  y contratada por  Alecser  Ltda»,  razonamiento  que  evidencia el error en la valoración realizada en  la  sentencia  y  «permiten  deducir  que  el  acervo  probatorio  que  obra  en el expediente surge que los demandantes han demostrado  la  ocurrencia  del siniestro así como la cuantía del perjuicio y que, de otra  parte,  los  demandados  no lograron demostrar los hechos, ni las circunstancias  excluyentes  de responsabilidad», todo lo cual conduce  al quiebre del proveído.   

     

a. En   relación  con  la  cuarta  acusación,  insisten  en  que no se trata de un error de juicio en el análisis  del  sentenciador,  que  hiciera abandonar la causal in  procedendo    para    situarse   como   in   judicando,  sino  que  «surge  prima  facie  de  la  confrontación  de la sentencia con las  excepciones  alegadas por la parte demandada o las que el juez de instancia deba  reconocer».     

     

a. Rematan   diciendo  que  en  la  determinación  fustigada  se  hizo  un  análisis ligero y contraevidente de la  demanda    formulada,    dando    apreciaciones    que   estima   «infundadas»,  aunado a que la alzada aún  no  se  encuentra  en  la  oportunidad procesal para calificar el mérito de los  cargos.     

1. La  Secretaría  dio al recurso el  trámite de rigor, y los opositores guardaron silencio (folio 59).     

CONSIDERACIONES  

1.-  En  la  providencia  que  es  objeto de  estudio  se estableció que la demanda incumplía los requerimientos necesarios,  ya que:   

     

1. En el primer cargo, a pesar de que  se  anunció la vulneración directa de la ley sustancial, se sustentó con base  en  las  conclusiones  a  las  que  llegó  el  ad-quem  sobre  los  hechos,  como resultado de la apreciación  incorrecta   de   las  pruebas  y  no  de  un  debate  estrictamente  jurídico.     

     

1. El segundo y tercero que esgrimieron  la  trasgresión  indirecta de los preceptos sustantivos, resultaron incompletos  al  señalarse  únicamente  los  medios  de  convicción  que  considera  no se  valoraron  o  lo  hicieron  de  manera inadecuada, para finalizar exponiendo sus  personales  apreciaciones  en torno del tema como si se tratara de un alegato de  conclusión  en  sede de instancia, sin mediar siquiera labor de contraste entre  la objetiva valoración y lo apreciado por el tribunal.     

     

1. En el cuarto cargo, el casacionista  se  limitó  a  controvertir  la  comprensión  que  de  las defensas propuestas  realizó   la   autoridad   judicial,   por  tanto,  al  estar  comprometido  el  entendimiento  «que  el ad quem dio a los escritos de  respuesta  y  a  los elementos de juicio es este asunto recaudados, solo podría  proponerse  a  la luz de la causal primera de casación, lo que, por sí, devela  que   el   cargo   ahora   analizado   no  cumple  las  exigencias  que  le  son  propias».     

2.-  No  prospera la reposición interpuesta  por estas razones:   

2.1.- Cuando se escoge como motivo de censura  la  causal  primera  en la modalidad de violación directa de la ley sustancial,  se  debe  partir  de la aceptación completa de las conclusiones fácticas de la  sentencia,  pasando  por alto las diferencias que se puedan tener sobre aspectos  relativos  a  la  prueba,  obligándose  el  censor  únicamente  a  revelar  la  existencia  de falsos juicios sobre las normas materiales que gobiernan el caso,  ya sea por falta o indebida aplicación o interpretación.   

Acá,  alegaron  los  actores  en  el primer  cargo,  que  la  providencia  vulnera  rectamente los artículos 2349 y 2356 del Código Civil, «a  raíz  de  una  interpretación  errónea que condujo a que no se  aplicaran  dichas  normas al caso concreto», pero para  acreditar  ello  se  requería  de un esfuerzo tal que, con prescindencia de las  diferencias   con  el  estudio  de  las  pruebas  realizado,  se  percibiera  la  violación  directa  de la ley sustancial, sin que se cumpla tal cometido por el  mero  desacuerdo  con  el  examen  de  uno de los aspectos de la responsabilidad  realizados en el fallo.   

Es  decir, aducen los opugnantes que, una de  las  entidades  convocadas,  al  prestar  el  servicio de seguridad y vigilancia  privada,  utilizaba  armas  de  fuego  y caninos, siendo por tanto una actividad  peligrosa  «en la cual se presume la culpa»,   sin  que  hubiere  lugar  a  demostrar  la falla del servicio, la culpa de la entidad o de  sus  agentes  en  la producción del hecho que dio lugar al daño, solución que  no  resulta  alterada  por  el  hecho  de  que  hayan sido unos terceros quienes  asaltaron  el  lugar de residencia de los actores, añadiendo únicamente que el  ad   quem,  al  desatar  el  litigio  en  la  forma  como lo hizo, “quebrantó por  falta  de  aplicación el Artículo 2356 del Código Civil, habida cuenta que es  incuestionable  que  dentro del desarrollo jurisprudencial y doctrinario moderno  el    caso    litigioso    en   estudio   queda   abarcado   por   el   precepto  descrito»,  aspectos  que  se  contraen  al escenario  probatorio  y  no  a  la  objetividad  de las normas, que debió ser el punto en  relación con el cual se afianzara y desarrollara el ataque.   

De  otro  lado,  en  aras  de no incurrir en  «purismo  jurídico», no es  aceptable  el  apartamiento  de  las  reglas  mínimas  exigidas para la idónea  formulación  de  un  cargo,  máxime  cuando,  por mandato legal, el recurso de  casación,  como extraordinario que es, no constituye una tercera instancia y no  es  labor  de la Corte suplir las falencias en que incurran los litigantes en la  disciplina  que  impone  esta  forma  de  recurrir  y, eso fue, precisamente, lo  argüido  por  la  Sala  al  inadmitir la sustentación, señalando aspectos que  repercutían  en  la  aptitud  de  las  acusaciones  sin  que  ello implique una  desmesurada exigencia.   

Teniendo  en  cuenta  lo  expuesto,  no  se  desarrolló  el  reclamo  advertido,  pues,  los  razonamientos en virtud de los  cuales  se  sustenta  la  presunta infracción, exceden el ámbito del análisis  estrictamente   jurídico   inmanente   a   la  «vía  directa».   

2.2.-  Sobre  el  segundo y tercer motivo de  remedio,  alusivos  a  la  infracción indirecta de los preceptos referidos, por  haber  incurrido  el  Tribunal  «en  error  de  hecho  manifiesto   en  la  apreciación  de  las  pruebas»,  recientemente  indicó  la  Sala  que  en  esa  clase  de  yerros «debe  ponerse  de  presente,  por  un  lado, lo que dice, o dejó de  decir,  la  sentencia  respecto  del  medio probatorio, y, por el otro, el texto  concreto  del medio, y, establecido el paralelo, denotar que existe disparidad o  divergencia   entrambos   y   que   esa   disparidad   es   evidente» (CSJ AC, 13 ene 2013, Rad. n° 2009-00406).   

Bajo  ese entendido, la  acusación  que  se  examina es deficiente, pues, al enrostrar la configuración  de  un  defecto  de hecho, le incumbía al censor la carga de demostrarlo, tanto  con  la indicación precisa de lo que objetivamente dice cada uno de esos medios  en    paralelo    con    lo    que    dijo    o    debió    decir    el   fallo  cuestionado.   

Los petentes se limitaron  a  exponer  su visión particular sobre el acervo probatorio, y olvidaron que la  forma  de  derrumbar  la  resolución  del  juzgador  es  confrontándola  en su  verdadera  dimensión,  resaltando  las  equivocaciones  manifiestas  en  que se  incurrió,  pero  sin  desfigurarla  con  añadidos  o  supuestos  ajenos  a las  motivaciones  del proveído impugnado que favorezcan los propósitos de la parte  inconforme, como si se tratara de un alegato de instancia.   

En  efecto,  los pretensores precisan en la  segunda  de  las  causales  que, de la prueba documental, los interrogatorios de  parte,  los  testimonios rendidos por los señores Eugenia Arteaga de Jaramillo,  Jaime  Cerón Coral, Lina María Pinilla, Jorge Andrés Pinilla y Eladio Fúquen  y  los  dictámenes  periciales,  se  puede  colegir  la  responsabilidad  civil  extracontractual   de   los   demandados   con   fundamento   en  «el  actuar descuidado, imprevisivo y negligente de los vigilantes y  la  relación  de causalidad entre el hecho imputable a la sociedad demandada en  virtud  del  actuar  de  sus  dependientes  y  el  daño  ocasionado»;   presentando   a   continuación   lo  que,  en  su  opinión,  «(d)e  dichas  pruebas sin  mayor   esfuerzo   se   puede   extraer»,  sin  hacer siquiera mención al contenido o reproducir apartes  de  las  señaladas  probanzas;  para  posteriormente advertir que, respecto del  error   de   hecho   denunciado   en   la  tercera,  se  atienen  «a  lo expresado sobre el particular en la sustentación del segundo  cargo».   

Así las cosas, omitieron  su  deber  de contraponer el texto de la respectiva prueba con lo que sobre ella  se  dijo  en  concreto,  como  tampoco  cumplieron  con  la  tarea de mostrar la  divergencia  entre  uno  y otro y que esa disparidad es evidente y trasciende en  la resolución del asunto.   

Al  respecto,  la  Sala  señaló que   

“[S]i  la  censura se  hace  mover  en  el terreno propio del motivo primero de casación y se aduce la  violación  de normas de derecho sustancial, como consecuencia de error de hecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas,  es  necesario, además, que el acusador  ‘adelante  la  labor  dialéctica  que implica la  confrontación   entre  lo  que  real  y  objetivamente  fluye  de  la  probanza  respectiva  y la conclusión que de ella derivó el sentenciador, pues que sólo  así  podrá…,  dentro  de  los  confines  exactos  de  la  acusación, ver de  establecer   si   en  verdad  se  presentó  el  desatino  que  con  ribetes  de  protuberancia  le  endilga  el casacionista’  (G. J. T.  CCXLVI,  Vol.  I,  página  270;  CCXLIX,  II, página 1338), lo que aquí no es  posible      precisamente      por      ausencia      absoluta      de     dicho  paralelo”  (CSJ  AC 10 de  agos.  2011,  raD.  N°  2004-00384,  reiterado  CSJ  AC  27 mar. 2012, Rad. N°  2007-01425-01).   

2.3.- En  lo  que  atañe  a  las  exigencias  formales  de  la  falta  de  consonancia  del  fallo  judicial,  debe  el interesado en acreditar esta causal  poner   en   evidencia  que  no  existió  una  respuesta  armónica  entre  las  pretensiones  y  hechos  de  la  demanda  incoativa  del  litigio  frente  a  la  contestación o excepciones formuladas.   

Ello  es precisamente a lo que se refiere el  censor  al  afirmar  que  lo  decidido  es  completamente ajeno a «las  excepciones propuestas por los demandados o las que juez debió  o  pudo  reconocer de oficio», no obstante, se observa  que   los   criterios   expuestos  no  son  más  que  la  reiteración  de  una  interpretación  particular  que formulan los accionantes frente al contenido de  la providencia del Tribunal.   

Se  insiste  por  los  recurrentes en que el  ad  quem no debió confirmar  la  decisión que declaró probadas las excepciones propuestas por Alecser Ltda.  y  la  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia  Ltda.,  denominadas  «ausencia    del    hecho    culposo»   y  «no  haber  ocurrido  el riesgo asegurado»,   por  cuanto  para  la  primera  «no  existen  elementos probatorios o de juicio que permitan concluir la ausencia del  hecho  culposo,  (…)  y  por tal razón dicha declaratoria está en contravía  del  acervo  probatorio», y respecto de la segunda no  se  probó y la acogida por los sentenciadores fue «la  excepción   de  mérito  denominada  ‘no         ha        ocurrido        el        siniestro’»,  así  entonces aducen que resulta  evidente  «la  incongruencia entre la sentencia y las  excepciones  propuestas»,  que  configura  la  causal  segunda   de   casación   que   establece  el  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

Ahora,   la   recriminación   compendiada  desconoce  la  autonomía  de las causales de casación, puesto que le imputa al  sentenciador  un  error de procedimiento, concretamente, la falta de consonancia  del  fallo  con  los hechos exceptivos que declaró probados y que supuestamente  no  fueron  acreditados ni alegados, pero su fundamentación está encaminada en  realidad  a  evidenciar  el «error de hecho manifiesto  en  la  apreciación  de  la  demanda,  de  su  contestación  o  de determinada  prueba»  con  fundamento  en  la violación de la ley  sustancial (numeral 1º, artículo 368 C. de P. C.).   

En  síntesis,  al estructurar el ataque, el  censor  procede  a  señalar  que  no  se  probaron los argumentos venero de las  excepciones  propuestas,  es  decir,  no  se  limita, de manera exclusiva, a una  divergencia  entre  lo excepcionado y lo decidido en la sentencia, pues también  se  increpa  por  haber  llegado  a  tal  conclusión aun cuando las defensas se  encontraban  huérfanas de probanzas, desatino que riñe ostensiblemente con los  dictados  propios de la inconsonancia, que exigen únicamente que «el     vicio     aflore     del     simple    cotejo    –o  confrontación-  objetivo  entre la  decisión  y  el  libelo  petitorio,  su  respuesta  y,  en  su  caso,  la norma  jurídica,  del  cual  se  pueda deducir que el juez concedió más de lo pedido  (ultra  petita),  o  se abstuvo de pronunciarse sobre algo que le fue solicitado  (mínima  petita),  o  decidió por objeto o causa diferente a la invocada en la  demanda  (extra petita), según las hipótesis que consagra el artículo 305 del  estatuto  procesal» (CSJ, SC 15 mar. 2004, rad. 7132,  reiterado 22 jul. 2010, rad. 00536).   

Sobre  el  particular  señaló  la Sala que   

Valga  recordar que la mezcla de errores de  hecho  y  de  derecho  impide  a  la  Sala  conocer  los  verdaderos  motivos de  inconformidad  del recurrente con la decisión del juez de instancia, defecto de  técnica  que  cierra  las  puertas  al recurso extraordinario dado el carácter  dispositivo  del  mismo,  yerro  que  es  irremediable a través de la solución  contemplada  en el Decreto 2651 de 1991 (…) Así las cosas, no es admisible la  mixtura  de errores, con las sutiles deficiencias de nomenclatura o inclusive de  presentación  formal  del documento que no estorban la claridad y precisión de  los  ataques  contra el fallo de segundo grado, exigidas en el artículo 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  deficiencias  que  de  menor  entidad pueden  superarse   en   aplicación   del   aludido   Decreto  (auto    de    27   de   febrero   de   2012,   exp.  2004-00336).   

3.-  Así  las  cosas,  se  mantendrá  el  pronunciamiento objeto de censura.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Civil, NO REPONE el auto mediante el cual se  declaró  inadmisible  la  demanda  y  consecuentemente  desierto  el recurso de  casación, dentro del asunto de la referencia.   

Notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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