AC6997-2014 [2011-00111-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC6997-2014  

         

Radicación    n°     08001-31-03-012-2011-00111-01   

(Aprobado  en sesión de cuatro de septiembre  de dos mil catorce)   

Bogotá D.C., catorce (14) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada por el contradictor para sustentar el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto frente a la sentencia de 4 de  marzo  de  2013,  proferida  por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del  Distrito   Judicial   de   Barranquilla,   dentro   del   proceso  ordinario  de  Congregación   de   Hermanas  Franciscanas  Misioneras  de  María  Auxiliadora  Clínica  La Asunción contra el Fondo Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales  de Colombia.   

ANTECEDENTES  

    

1. La  accionante  pidió condenar al  Fondo  a pagar cuatrocientos cuarenta y siete millones cuatrocientos cincuenta y  seis    mil    seiscientos    cincuenta    y    ocho   pesos   ($447’456.658), con sus intereses moratorios  e indexación.     

    

1. Fundamenta  su  reclamo  en  que  contrató  con  la  Unión  Temporal  Mediservir  la prestación de servicios de  salud   a  los  beneficiarios  del  Fondo  de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia  –  División  Magdalena.     

Como  la  intermediaria quedó adeudando las  sumas   cobradas,   éste  último  es  solidario  en  el  cumplimiento  de  las  obligaciones,  de  conformidad con el artículo 67 de la Ley 715 de 2001 (folios  1 al 12, cuaderno 1).   

    

1. Notificado el contendor, se opuso y  excepcionó  «inexistencia de solidaridad a cargo del  Fondo   de   Pasivo   Social  de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia  y  en  consecuencia   la   inexistencia   de   la  obligación  demandada»,   «falta  de  integración  al  litis  consorcio    necesario    por   pasiva»,  «las  obligaciones demandadas son a cargo exclusivo de la unión  temporal   Mediservir  U.T.  y  no  a  cargo  del  Fondo  de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia»,   «falta  de  requisitos  del  título  presentado  como  recaudo  ejecutivo»,  «falta  de  claridad  de  la procedencia para el cobro del título ejecutivo de las facturas  de  ventas y facturas cambiarias de compraventa que pretende valer el demandante  al      demandado»,  «inembargabilidad  de  las  rentas  y  recursos  incorporados en el presupuesto  general   de   la  Nación,  sobre  los  cuales  recae  la  medida  cautelar  de  embargo»  e «ineptitud de  la  demanda  por falta de los requisitos formales o por indebida acumulación de  pretensiones»   (folios   359   al   384,   cuaderno  1).     

    

1. La  primera instancia culminó con  fallo  que  desestimó  las defensas y ordenó al opositor cancelar «cuatrocientos       ocho       mil  (sic)  millones  ciento setenta y dos mil ochocientos  treinta    y    cinco   pesos   ($408’172.835)»,  representada  en  noventa  y  nueve  (99)  facturas  y  sus  cuentas  de  cobro,  con  sus  intereses  legales  comerciales  individuales.  Apeló  el  vencido  (folios  444  al  479, cuaderno  1).     

    

1. El  ad  quem  modifico  la sentencia para aclarar que el monto  real  a  reconocer es de «cuatrocientos ocho millones  ciento  setenta  y  dos  mil ochocientos treinta y cinco pesos ($408’172.835)» y  la tasa por los réditos es del 6% anual.     

Soportó  la  decisión como sucintamente se  expone (folios 27 al 46, cuaderno 4):   

     

a. Está  plenamente  establecido que  entre  el  Fondo y Mediservir UT se celebró acuerdo de prestación de servicios  de  salud  «a la población usuaria de los Programas  Ferrocarriles   y   Puertos   en   la   regional  del  Magdalena»  y   que  ésta  última  subcontrató  a  su  vez  a  la  promotora,  incumpliéndole en los pagos.     

     

a. La   solidaridad   opera   por  estipulación  de  las  partes o «cuando se establece  expresamente  por  mandato  legal», y en este caso el  Decreto  050  de  2003  la  establece  «frente a las  Administradoras  del  Régimen  Subsidiario y Entidades Promotoras de Salud, con  ocasión  de  los  incumplimientos  en  que  incurra la entidad que adelantó la  subcontratación,   siempre   que   aquella   la  haya  autorizado»,   y  como  «la  normatividad  no  hace  referencia  respecto  al carácter de la autorización, (…) conduce a señalar  que    esta    puede   darse   de   manera   expresa   o   tácita».     

     

a. La cláusula quinta, literal b, del  convenio  entre el Fondo y Mediservir, estipula como una de las obligaciones del  contratista  la  de  «disponer  la  práctica de los  exámenes   y   procedimientos  en  sus  instalaciones  o  por  fuera  de  ellas  y  en los casos que sea necesario, a través de otras  instituciones»  (resaltado  del  fallo),  lo  que determina «cuando menos a prima  facie,  la existencia de la responsabilidad solidaridad  (sic)   legal  en  la  obligación  predicable  a  la  institución demandada».     

     

a. Como la apelante discute que no le  es  aplicable  el  Decreto  050 de 2003, hay que tener en cuenta que esa entidad  fue    institucionalizada    en   el   Decreto   1591   de   1989   «como   un   establecimiento   público  de  orden  nacional,  con  personería    jurídica,    con    autonomía   administrativa   y   patrimonio  independiente,   adscrito   al   Ministerio   de  Obras  Públicas»,  entre  cuyas  funciones  está  la  de  atender  las prestaciones  económicas  y  asistenciales  de los exempleados de Ferrocarriles Nacionales de  Colombia.     

Adicionalmente,       «la  Ley  100  de 1993 autorizó a los Fondos, para la prestación  de  los  referidos  servicios», el Decreto 205 de 2003  señaló  que  pertenecía  al Ministerio de Protección Social y el Decreto 489  de  1996  lo autorizó para seguir prestando los servicios de salud «en  los  términos  establecidos  en  el Capítulo II del Decreto  1890 de 1995».   

     

a. Si  bien  dicho  establecimiento  «no  ostenta  la  misma  naturaleza  de  una E.P.S.,  cumple  con  las  funciones de prestación de los servicios de salud, conforme a  lo  establecido  en  la  Ley 100 de 1993 y el Decreto 1890 de 1995»,  lo  que posibilita una interpretación extensiva del artículo 41  del Decreto 050 de 2003.     

    

1. El contradictor formuló recurso de  casación  que  le concedió el Tribunal (folios 51 y 52, cuaderno 4) y la Corte  admitió el 20 de junio del año en curso (folio 55).     

    

1. En  tiempo  hábil se presentó el  correspondiente libelo (folios 57 al 64).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual  se  provoca  esta  vía  extraordinaria  debe contener  “[l]a  formulación  por separado de los cargos contra la sentencia recurrida,  con  la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación en forma clara y  precisa”,   derivándose   para   el   censor   la  obligación  de respetar las reglas de técnica que faciliten la comprensión de  los  puntos  con  que  pretende  rebatir  los  sustentos  del proveído atacado.  Precisamente   esa  característica  dispositiva  impide  que  las  deficiencias  observadas   sean   subsanadas   directamente  y  a  iniciativa  propia  por  la  Corporación.     

Así  lo  precisó la Sala en autos de 16 de  agosto  de  2012  y  12  de  julio  de 2013, rad. 2009-00466 y 2006-00622-01, al  exigir que   

(…) sin distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que       incurran      los      litigantes      al      plantearlos.   

    

1. Para   sustentar   este   medio  extraordinario  de  contradicción,  se  allega  un  texto  del  que  se  pueden  extractar como puntos de inconformidad (folios 57 al 64):     

     

a. No tienen asidero las conclusiones  del   ad  quem  porque  el  Decreto  1591  de  1989 «jamás le dio a mi defendida  funciones  de Empresa Promotora de Salud (E.P.S.), como erróneamente lo dice la  apoderada  de  la  parte  actora.  Además  es  claro  que de manera alguna y en  contravía  a las manifestaciones de la actora, mi defendida cumple funciones de  E.P.S.».     

     

a. El artículo 41 del Decreto 050 de  2003  «determina que será solidariamente responsable  la  Administradora del Régimen Subsidiado (ARS) y la Entidad Promotora de Salud  (EPS)     de     los     incumplimientos     en    que    ocurra    (sic)  la  entidad  que  adelantó la sub  contratación,   cuando  haya  sido  autorizada  para  tal  efecto»  y  el  Fondo  no  tiene  alguna  de  esas  calidades,  puesto  que  «comporta  en materia de salud unas características  propias  y sui generis como Entidad Adaptada. no como E.P.S. ni mucho menos como  una  Administradora  del  Régimen  Subsidiado,  para atribuirle y radicarle una  solidaridad  comercial  o  contractual  que en estricto derecho no existe, ni ha  nacido a la vida jurídica».     

     

a. Los      «efectos  contractuales  surgidos  o  que  sobrevinieron  entre la  Unión  Temporal  Mediservir U.T. y las empresas o sociedades que aparecen en el  sub    lite    como    accionantes   –  Clínica  La  Asunción,  de  manera  alguna pueden trasladarse o  extenderse  al  (…)  Fondo  de  Pasivo  Social  de Ferrocarriles Nacionales de  Colombia»,  porque  las  obligaciones  incumplidas no  estaban a su cargo.     

Además,   «en  atención  a  lo dispuesto en los pliegos de condiciones numerales 3.1. y demás  apartes  pertinentes, se reitera que las partes que conforman la Unión Temporal  Mediservir  U.T.,  responderán  solidariamente  por el incumplimiento total del  contrato  a ejecutar» y su Director era quien definía  «las  condiciones  contractuales  y  comerciales del  vínculo    jurídico   a   celebrar   con   los   subcontratistas»,  por  lo  que  ellas  eran  las  únicas  obligadas  a  los  pagos  incumplidos.   

     

a. Al proceso se allegaron «de   manera  incompleta  y  además  en  fotocopia  simple,  unas  presuntas  facturas  cambiarias  de  compraventa,  según  se  desprende  de  la  anotación   realizada  en  cada  uno  de  los  documentos  que  aportaron  para  configurar  el título ejecutivo», sin que reúnan las  exigencias  del  artículo 774 del Código de Comercio  «en  donde  se  señalan  las  características que deben contener las facturas  para   ser   consideradas»,  por  no  corresponder  a  «una  venta efectiva de mercaderías entregadas real  y materialmente al comprador».     

Esos     documentos     «no  ligan  de  ninguna  manera  al  demandante  con  mi mandante,  difieren   en   muchos   de   sus   elementos   a   un   negocio   jurídico  de  compraventa».   

    

1. El memorial presentado no cumple con  los  presupuestos  del  artículo  374  del  Código  de Procedimiento Civil, en  cuanto  a  la  «síntesis del proceso y de los hechos  materia    del    litigio»    ni   la   «formulación  por  separado  de los cargos, con la exposición de  los  fundamentos  de  cada  acusación,  en  forma clara y precisa».     

Esa exigencia no quiere decir cosa distinta a  que  se  especifique  cuál  de  las  causales  del  artículo  368 ibidem  es  la que se configura y en qué  consiste  la  anomalía  que  da  lugar  al  quiebre  del  fallo,  dentro de las  particularidades  que  exige  cada uno de ellos, sin que se cumpla esa labor con  la  exposición  de simples inconformidades con lo resuelto o el replanteamiento  del  litigio,  puesto  que  no  se  trata  de  una  nueva  instancia o una etapa  adicional para alegar.   

En  esta oportunidad los ocho (8) folios que  conforman  la  argumentación  del  inconforme  y  que  sólo  tienen un título  «de  los hechos», con seis  ordinales,  nada  dice  del trámite procesal. Tampoco propone un solo motivo de  inconformidad  de  los  que  expresamente consagra el referido artículo 368, ni  cuenta   con  un  planteamiento  lógico  y  ordenado  que  dilucide  alguno  de  ellos.   

Es así como no acusa la infracción frontal  o  indirecta  de  normas  sustanciales, la inconsonancia del fallo, resoluciones  contradictorias,  que en segunda instancia se le hizo más gravosa la situación  al  apelante  único  o la existencia de alguna nulidad no saneada que afecte lo  actuado.   

Si bien se citan varias normas y se reproduce  su   contenido,   no   se   especifica  si  fueron  infringidas,  inaplicadas  o  indebidamente  interpretadas, ni siquiera se revela una equivocación manifiesta  del  juzgador  al  valorar  los  medios  de  convicción o un desvío del camino  trazado por las partes con sus escritos.   

Quiere decir que los argumentos del censor no  constituyen   un   solo   cargo   o   la   confluencia  de  varios,  debidamente  estructurados,   sino   que   corresponden   a  la  exposición  de  razones  de  inconformidad  frente  a  lo  resuelto,  sin  discutir  de una manera integral y  sistemática  el  pronunciamiento  del  Tribunal,  como si se tratara más de un  alegato de instancia.   

Es más, en algunos párrafos se cuestiona la  calidad  de  títulos  ejecutivos  de  las facturas que se allegaron como prueba  documental    y,    en   otros,   se   hace   hincapié   en   la   «inembargabilidad  de  las  rentas  y  recursos incorporados en el  presupuesto  general  de  la  Nación,  sobre  los  cuales  recae  la  medida de  embargo».   Tales   elucubraciones,  propias  de  un  trámite  de  cobro  coercitivo, son completamente ajenas a la acción ordinaria  de  que  se  trata,  cuyo fin era precisamente crear un título ejecutivo contra  quien  se  considera  obligado  solidariamente  a  pagar  unas  sumas  de dinero  insatisfechas.   

    

1. Ésta  Corporación en AC de 22 de  agosto de 2011, rad. 2007-00620-00, recordó como     

La   Sala   tiene   dicho   que,  por  la  “naturaleza   excepcional,  extraordinaria  y  eminentemente  dispositiva  del  recurso  de  casación”,  éste  “comporta en la normatividad procesal civil  una  especial atención por parte del legislador a los requisitos formales de la  demanda  que  lo  sustenta”,  de  manera que su admisión resulta improcedente  cuando  quiera  que  el  recurrente  soslaye,  obvie,  desatienda u omita “las  exigencias  estatuidas.   Es  así  como  entre  los  requisitos del libelo  impugnaticio,  resultan  en  extremo  relevantes  para  el  asunto  que ocupa la  atención  de  la  Corporación,  los contenidos en el numeral 3° del artículo  374  del  Código  de Procedimiento Civil, con arreglo al cual para la admisión  de   la  demanda  han  de  exponerse  ‘los   fundamentos   de   cada   acusación   en   forma   clara   y  precisa’, pues la propia  naturaleza  del  medio de impugnación impone a la Corte el moverse sólo dentro  de  los  estrictos  límites  demarcados  por la censura (…), requisito que se  explica  porque  no es el litigio mismo la materia sobre la que opera el aludido  recurso  extraordinario  -pues  en tal caso constituiría una tercera instancia,  no  prevista  por  la  ley- sino la sentencia impugnada, a efectos de que por la  Corte  se  decida,  dentro de los límites trazados por la demanda de casación,  si  esa  sentencia  se  ajusta  a la ley sustancial, o, en otra hipótesis, a la  procesal”      (auto      de     19     de     enero     de     2009,     exp.  11001-3103-004-2002-00192-01).   

Y  en  AC  de  12  de  mayo  de  2009,  rad.  2001-00922-01, expuso que   

Desde  los  mismos  inicios  del  recurso  extraordinario  de casación en Colombia (1886) hasta la fecha, La Corte Suprema  de  Justicia, con fundamento, desde luego, en la Constitución y la ley, como en  la  facultad  y  las  atribuciones  que  le  corresponden  como  máximo órgano  judicial  ordinario,  ha asentado claras reglas en torno a los requisitos, tanto  de  forma  como  de  técnica,  que  debe  cumplir este excepcional mecanismo de  impugnación.  Por ello, a partir de su naturaleza y características, así como  de  lo previsto en los Decretos 522 de 1988 y 2651 de 1991; de leyes como la 446  de  1998 y, claro está, de lo regulado en el Código de Procedimiento Civil, ha  habido  una constante línea jurisprudencial sobre la labor que debe acometer el  recurrente  para  lograr  que su reproche sea considerado en el fondo del asunto  (…)  Así,  como  es  sabido, al momento de su sustentación, su promotor debe  cumplir  un  mínimo de formalidades tal cual lo demandan los artículos 374 del  Código  de  Procedimiento  Civil  y  51 del Decreto 2651 de 1991, adoptado como  legislación  permanente  por el artículo 162 de la Ley 446 de 1998, exigencias  respecto  de  las  cuales  estableció  diversas  pautas  encaminadas a fijar el  alcance   de   las   disposiciones  evocadas.  Esa  orientación,  precisamente,  determina  que el escrito a través del cual se pretende fundamentar el recurso,  debe  observar,  de  manera  ineludible, dichos requerimientos, pues es palpable  que  apartarse  de  ellos, tal cual ha sido establecido, genera la deserción de  la  censura (…) En síntesis, la Corte inadmitirá la demanda de casación por  ausencia  de requisitos formales, cual lo regula el artículo 374 del Código de  Procedimiento Civil.   

    

1. Como el respaldo del ataque revisado  no   se   aviene   a   las   formalidades  que  debe  cumplir,  es  inviable  su  aceptación.     

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto  en  el  proceso  de  la  referencia  por  el Fondo Pasivo Social de  Ferrocarriles Nacionales de Colombia.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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