ATC1530-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA    DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

MAGISTRADO  PONENTE   

ATC1530-2014  

Radicación           nº  41001-22-14-000-2013-00055-02   

(Aprobado en sesión de treinta y uno de marzo  de dos mil catorce)   

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de marzo de  dos mil catorce (2014).   

          Se  decide  el grado jurisdiccional de consulta de la providencia de  4  de  marzo  del año en curso, proferida por la Sala Civil-Familia-Laboral del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Neiva, que sancionó a Hernando  Gaitán  Gaona,  Juez Segundo de Familia de esa misma capital, por desatender el  fallo de 15 de marzo de 2013.   

ANTECEDENTES  

          1.-  El  19  de  diciembre  de  2013,  la  Defensora  del  Instituto  Colombiano  de Bienestar Familiar del Huila, Centro Zonal La Gaitana, obrando en  nombre  de  los  menores  YMQC,  JCBQ  ACBF, solicitó sancionar por desacato al  citado  por  cuanto, a esa fecha, no había dado cumplimiento a la sentencia que  resguardó  las garantías fundamentales de aquéllos, pues, a pesar de resolver  el  asunto  que  motivó  la  acción,  se  pronunció  en  idéntico sentido al  proveído  que  se  dejó  sin  efectos,  como  quiera que utilizó <<los            mismos  argumentos>>  y  persistió  <<en  su  posición  de  no ser el  competente        para        declarar        la       adoptabilidad>> de los  niños;  seguido  de  lo  cual  remitió  el expediente a dicha entidad, con ese  específico  objetivo.  Fuera  de ello y como orden diferente a las inicialmente  impartidas,  dispuso  que  se  adelantaran  las  gestiones  administrativas para  establecer        la        <<verdadera               filiación              materna>>   de  ACBF,  lo que a su juicio es impertinente porque con la adopción se decretaría  la  terminación  de  la  patria  potestad  de  los padres de ésta. Finalmente,  señaló  que no se ha definido la situación jurídica de los pequeños a pesar  de  llevar  más  de dos años en dicha controversia, denotando con ello que sus  prerrogativas continúan siendo vulneradas (fls. 1-4).   

          2.-  Previa  incorporación al plenario de la providencia, copias de  la  actuación  surtida  en  el  trámite de restablecimiento de tales derechos,  enviadas  por  el  ICBF  y del escrito arrimado por el funcionario encartado, se  dio apertura al incidente (fls. 6-35).   

RESPUESTA DEL INCIDENTADO  

         Se  refirió  al  procedimiento  verbal sumario adoptado con base en  los  artículos  432,  435  y 436 a 440 del Código de Procedimiento Civil, para  asegurar  las  prerrogativas  de  los  infantes y de sus progenitores, a quienes  designó  curador  ad-litem.   

Detalló las audiencias practicadas, y que en  sentencia  de  9  de  diciembre  de 2013 decidió lo conducente, aplicando entre  otros,  los  principios  de independencia y autonomía judicial señalados en el  artículo 228 y 230 de la Constitución Política.   

Advirtió   que   definió  la  situación  planteada  en  el  tiempo  legal  establecido  para ello y que, por lo tanto, no  incurrió  en  desacato, además de no asistirle responsabilidad alguna desde el  punto de vista subjetivo (fls. 30-33).   

LA DECISIÓN CONSULTADA  

          La  Sala  Civil-Familia-Laboral  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Neiva  sancionó al incidentado con un (1) día de arresto y multa  de  un  (1)  salario  mínimo  legal  mensual  vigente, con fundamento en que el  resguardo  no  fue  cumplido  en  la  forma en que se dispuso, toda vez que, sin  razón  válida  alguna,  insistió  en su falta de competencia para resolver en  torno  a  la  adoptabilidad  de  los infantes, razón por la cual envió todo lo  actuado  a  la  Dirección  Regional  del  ICBF  del  Huila  con  tal finalidad,  desconociendo  con ello una vez más que, esa facultad estaba preestablecida por  el  Consejo  de  Estado,  que esa Corporación le trazó esa directriz  con  apoyo  en  jurisprudencia  de la Corte Constitucional y que esta Sala estimó lo  mismo.   

          Luego,    puntualizó    que    no    era   admisible   <<la  invocación del principio de  la  autonomía  del  fallador  en  la  labor de interpretar las normas o valorar  pruebas,  como  quiera  que  no  se  trata  aquí de la actividad jurisdiccional  natural  sino del cumplimiento de una sentencia de tutela, es decir de una orden  unívoca  y  sin  posible  discusión,  situación  por entero diferente, que no  admite  versión  distinta,  y  menos  cuestionamiento a lo decidido>>,    insistiendo    en    que,  <<el aspecto central  quedó  sin  estudio  alguno  debido  a  la confusión que está entronizando el  señor    juez    accionado>>,    dada   su   deliberada   intención  <<de   eludir   el  cumplimiento     del     fallo>>.   

         Complementariamente      dispuso      la     consulta     de     la  providencia.   

CONSIDERACIONES  

          1.-  Atendida la  naturaleza  y  los  principios  que  orientan  este  mecanismo  excepcional,  el  desacato  se  instituyó  como  un  instrumento jurídico adicional, dirigido al  particular  objetivo  de escarmentar al accionado en caso de que no satisfaga lo  que  se  manda  en  el  fallo y, por tanto, contribuye a su cumplida ejecución,  todo  en  procura  de  la  completa  y  efectiva  operatividad  de  los derechos  fundamentales del agraviado, protegidos en tal pronunciamiento.   

          2.-  Por  medio de esa institución, sostuvo la Corte en providencia  de  23  de septiembre de 2008, expediente 2008-01369-00, se castiga <<la  rebeldía,  la resistencia o  la  indiferencia de aquellas personas que, a pesar de  conocer la orden del  juez  constitucional,  hacen  caso  omiso frente a sus concretas determinaciones  (…).  Precisamente,  desacato  significa  para  la  Real Academia de la Lengua  Española  una  ‘falta del  debido   respeto   a   los  superiores’      o      una      ‘irreverencia    para    con    las    cosas    sagradas’,  conceptos  que sirven a la idea de  hacer  notar  que  ese  mismo  término, en el ámbito constitucional, denota un  irrespeto,  una  desobediencia o, si se quiere, un comportamiento desconsiderado  que,   por   las  consecuencias  nocivas  que  puede  tener  para  los  derechos  fundamentales,   amerita   ser   sancionado   con  arresto  y  multa>>    (criterio    reiterado   en  proveídos  de  19  de  agosto  de dos 2010, exp. 2010-01137-00 y 30 de abril de  2013, exp. 2012-01890-01).   

          3.- En este trámite se encuentra demostrado:   

          3.1.     Que    el    a-quo  constitucional  concedió  el resguardo implorado por la Defensora  de  Familia  del  Centro  Zonal  <<La      Gaitána>>   del  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar  <<CAIVAS>>           Regional  Huila,  en nombre de los niños JMQC, JCBQ y ACBF, dejando  sin  efectos la actuación surtida por el funcionario judicial acusado, para que  éste,   <<en   el  término  de  cuarenta  y ocho (48) horas, inicie los trámites pertinentes para  reponer  la  actuación con observancia de los lineamientos aquí señalados. La  actuación  que se surta no podrá superar el término previsto en el parágrafo  del     artículo     119     de     la    Ley    1098    de    2006>>.  (15  de  marzo  de  2013) fls.  132-143, cuaderno 1, del expediente de tutela.   

          3.2.        Que,        en        suma,       los       “lineamientos”  fijados  en  el fallo  consistieron  en  que  el juzgador encartado debía vincular al  Ministerio  Público;  agotar  los  medios  de  notificación  dispuestos  en  el Código de  Procedimiento  Civil para enterar a la progenitora de los menores el proceso que  adelantaba;   recaudar   los  elementos  de  juicio  tendientes  a  soportar  su  resolución;  agotar  las  etapas  correspondientes  al juicio verbal sumario, y  pronunciarse  sobre la adoptabilidad de los infantes. (fls. 132-143, cuaderno 1,  del expediente de tutela).   

          3.3.  Que  esta  Sala  confirmó  la  determinación  anterior  y la  adicionó   en  el  sentido  de  <<disponer  la  remisión de copias del expediente a la Procuraduría  General  de  la  Nación  para  lo pertinente>>,  señalando,     dentro     de    la    ratio    decidendi,   que   “la  violación a las prerrogativas de los infantes la constituye  no    solo   la   falta   de   definición   de   su  situación,  sino la inobservancia por parte del Juez  de  Familia  de  las  ritualidades  prescritas en el Código de la Infancia y la  Adolescencia,  así  como  de lo ordenado por el Consejo de Estado…aunque…le  dio  la  orden  de  resolver  de  fondo  el  caso  de  los niños, aquel omitió  notificar   a   la   progenitora,   al   Ministerio   Público,  y  no  se  pronunció  sobre la adoptabilidad de aquellos, postergando  su     estado    de    incertidumbre”  (8  de  mayo  de  2013)  fls.  4-21,  cuaderno 2 del expediente de  tutela, resaltado fuera del texto.    

          3.5.  Que  el  Juez  Segundo  de Familia de Neiva, a partir de 16 de  abril  de  2013,  adelantó  el trámite señalado (fls. 128-238, cuaderno 2 del  incidente)   

          3.6.   Que   al   decidir   nuevamente   la   situación  planteada,  ratificó            la           <<vulneración  de  derechos  de  los  menores  (…) contenida en la  Resolución  No.  052  del  14  de  agosto de 2011 y 05 del 31 de enero de 2012,  proferidas   por   el   Comisario  de  Familia  del  Municipio  de  Algeciras  –  Huila>> y  que  los  niños  continuaran  en  el  hogar sustituto de Yolanda  Arciniegas  Vargas.  Asimismo,  remitió  el expediente al Director Regional del  ICBF  para  que  lo sometiera a reparto entre los Defensores de Familia de Neiva  <<y en razón de sus  competencias,  examine la posibilidad de declararlos en estado de adoptabilidad,  como   medida   de   protección>>  y dispuso que la Defensoría de Familia  de  esta  misma  ciudad  gestionara  lo  pertinente para establecer la verdadera  filiación  materna  de  ACBJ  (9 de diciembre de 2013) fls. 238-258, cuaderno 2  del incidente.   

         

          3.7.  Que  el  19  de  diciembre  del  año  anterior, la accionante  informó  al  juzgado  de  conocimiento  que  el  convocado no había acatado lo  resuelto   en   la   sentencia   de   tutela   (fls.   1-4,   cuaderno   1   del  incidente).   

          3.8.  Que  frente al requerimiento previo, el involucrado manifestó  que  no procedía la aplicación de sanción alguna por cuanto había satisfecho  los     requerimientos     dispuestos    (fls.    26-33,    cuaderno    1    del  incidente).   

          3.9.  Que  el 30 de enero de 2014 se dio apertura al desacato, de lo  cual    se    enteró    al    vinculado    (fls.    34-37,   cuaderno   1   del  incidente).   

          3.10.   Que   dentro   del   término,  Gaitán  Gaona  reiteró  el  pronunciamiento  del  28  de  enero  del  año  en  curso  y el ICBF remitió el  expediente  relacionado con el restablecimiento de los derechos reclamados (fls.  38-44, cuaderno 1 del incidente y cuadernos 3, 4 y 5)   

          3.11.  Que  el  7  de  febrero  siguiente  se decretaron las pruebas  pedidas (fls. 44-47, cuaderno 1 del incidente).   

          3.12.   Que  el  4  de  marzo,  el  a-quo  declaró  que  el  funcionario atacado no satisfizo lo  dispuesto  en  el  fallo  de  tutela y le  aplicó las sanciones materia de  consulta (fls. 48-47, cuaderno 1 del incidente)   

          3.13.  Que  frente  a  esa  decisión  el  encartado  manifestó  su  inconformidad  con  fundamento  en  que  no  se  le  ordenó,  de manera clara y  precisa,   que   dispusiera  como  medida  de  protección  la  declaratoria  de  adoptabilidad,  por  lo  que,  con  estribo  en  los  artículos 228 y 230 de la  Constitución  Política,  optó  por  dejar  a  los  niños en hogar sustituto.  También  señaló  que  las  penas impuestas corresponden a una responsabilidad  objetiva,  lo  que  va en contravía del artículo 12 del Código Penal y que se  le    está    investigando    disciplinariamente    dos    veces     (fls.  62-68).   

          4.-  Se  refrendará  la providencia consultada, por las razones que  pasan a anotarse:   

          4.1.  En primer lugar, advierte la Corporación que el ejercicio del  derecho  al debido proceso y contradicción del juez convocado, Hernando Gaitán  Gaona,  fue garantizado por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva,  en  la  medida  que  se  le  notificó,  tanto  el  requerimiento previo como la  iniciación  del  incidente  de desacato, al punto que en ambas oportunidades se  pronunció  para  controvertir la aspiración de la quejosa, aunado a lo cual no  existe  ninguna  discusión  o  controversia  en  cuanto a la notificación para  obtener su intervención.   

          Por  tal  motivo,  se  descarta la presencia de circunstancia alguna  que  vicie  la  actuación  revisada,  máxime  cuando,  desde  el principio, se  individualizó     el     sujeto     encargado    de    cumplir    el    mandato  constitucional.   

4.2. En la sentencia de tutela de 15 de marzo  de   2013,   se  conminó  al  Juez  Segundo  de  Familia  de  Neiva  para  que,  siguiendo  las pautas allí  trazadas,  no  sólo  iniciara  los trámites tendientes a rehacer la actuación  procesal  relacionada  con  el  restablecimiento  de los derechos de los niños,  sino   para  que  definiera  la  cuestión  en  un  término  no  mayor  de  dos  meses.   

Se  le  advirtió  particularmente  que  lo  rituado   debía  ajustarse  al  procedimiento  del  verbal  sumario;   que  resultaba  necesario  vincular al Ministerio Público, noticiar en legal forma a  la  progenitora  de  dicho  trámite,  decretar  y  practicar  las  pruebas  con  observancia  del derecho de contradicción; y, específicamente, se le llamó la  atención   en   cuanto   que   <<No  es  cierto,  como lo indica la autoridad judicial accionada, al  replicar  la  tutela, que el juez no pueda declarar la adoptabilidad>>,   conclusión   que  sustentó  citando  providencia  de  la  Corte  Constitucional, según la cual <<si  bien  el  artículo  96  del  Código  de la Infancia y la Adolescencia establece como autoridad competente en  materia  de restablecimiento de derechos a los Defensores de Familia, y que, por  tanto,  podría  argüirse  que  sólo  esas  autoridades están facultadas para  tomar  decisiones  sobre  la  adoptabilidad  de  un  niño, niña o adolescente,  lo  cierto es que el mismo estatuto otorga potestades  y  competencias al Juez de Familia con igual objeto. Ello se refleja no sólo en  lo  explicado  en  precedencia,  sino también en el contenido del artículo 100  del  Código  que  justamente establece la posibilidad de que incluso el juez de  familia  decrete  la adoptabilidad>>. (Negrillas de la Sala).   

En idéntico sentido, la Corte remarcó, con  suficiente  nitidez,  ese mandato para el juez de resolver sobre la “adoptabilidad”,  al  considerar  que   

“…los  responsables  de definir su situación se han negado a asumir la competencia y a  adoptar  una  decisión  definitiva,  pese  a que el Consejo de Estado, de forma  precisa,  radicó  la  facultad  en  el  juez de familia, quien en garantía del  interés  superior  no puede postergar más tiempo la  definición  del  asunto,  menos  invocando  aspectos  de  linaje  legal que, en  primacía  del  beneficio de los niños, es preciso superar” […]  Ahora, con abstracción del término que  tomó  el  Comisario de Familia para resolver la situación de los infantes y la  renuencia  del  Defensor a asumir el conocimiento del caso, observa la Corte que  la  violación  a  las  prerrogativas  de  los infantes la constituye no solo la  falta  de  definición  de  su  situación,  sino  la  inobservancia  por  parte  del Juez de Familia de las ritualidades prescritas en  el  Código  de  la  Infancia y la Adolescencia, así como de lo ordenado por el  Consejo  de  Estado;  es  decir,  aunque  el órgano límite de la jurisdicción  contencioso  administrativa  le dio la orden de resolver de fondo el caso de los  niños,  aquel omitió notificar a la progenitora, al  Ministerio  Público,  y  no  se  pronunció sobre la  adoptabilidad  de  aquellos,  postergando su estado de incertidumbre   (…)   (Negrillas fuera de  texto).   

Sin  embargo,  el  destinatario del mandato,  como  lo  sostuvo  la Sala Civil-Familia-Laboral del Tribunal Superior de Neiva,  no  procedió  de  conformidad, pues, en lo esencial, dejó de lado la directriz  atinente  al  análisis  y  consiguiente  resolución  respecto  de la señalada  <<adoptabilidad>>,  en  tanto  se  le  hizo  claridad que sí tenía competencia para  pronunciarse al respecto.   

6.-  El  trámite  de  desacato señalado en  el   artículo  52  del Decreto 2591 de 1991, justamente permite establecer  si  el  receptor  del  mandato,  bien  sea  autoridad  pública o particular, ha  incurrido   en   un  comportamiento  renuente  o  desobediente  ante  superiores  propósitos,  al  punto  de  obstaculizar  la  vigencia de los derechos de rango  fundamental  de  suyo protegidos por la jurisdicción constitucional, pues, como  lo ha dicho esta Corte,   

(…) “…un fallo proferido en virtud de  una  acción  de  tutela  no  sólo  goza de la fuerza vinculante propia de toda  decisión  judicial,  sino  que,  al  encontrar  fundamento  directo en la Carta  Política  y  estar  consagrada  aquélla  de  modo específico para la guarda y  protección  de  los  derechos fundamentales de rango constitucional, se reclama  la  aplicación urgente e integral de lo ordenado, comprometiendo a partir de su  notificación,  la  responsabilidad  del  sujeto pasivo de ese mandato judicial,  por  lo  que  está  obligado  a  su  cumplimiento,  so  pena de incurrir en las  sanciones  de  ley”.  En  ese  sentido, corresponde, por esta vía, determinar  “cuál  fue el comportamiento asumido por quien al tenor de lo dispuesto en el  fallo  precisa sujetarse a sus lineamientos.  De advertirse una conducta de  completa  obstinación  a lo resuelto, es decir, que voluntariamente persista la  negativa  de  cumplir  el mandato por cuya virtud se busca proteger los derechos  infringidos,  en  regla  de  principio,  resulta  viable  la  imposición de las  respectivas    sanciones”    (auto    16    de   noviembre   de   2011,   exp.  11001-02-03-000-2011-02456-00).  Como  lo  ha  comprendido la jurisprudencia, el  desacato  “(…)  supone  una  responsabilidad subjetiva del trasgresor, en la  medida  que  es  imperativo apreciar, no solo el incumplimiento, sino, también,  las  condiciones  en  las  que  éste  se  produjo,  vale  decir,  el descuido o  negligencia  que  le  sean  imputables, a través de juicios valorativos que den  cuenta  de  su  ánimo  rebelde”.  (Auto  de  14 de  septiembre  de  2009.  M.P.  Dr.  Pedro  Octavio  Munar  Cadena,  exp. 01417-00,  reiterado el 20 de noviembre de 2013, exp. 2007-00091-02)   

7.- En ese orden de ideas, con todo y que el  implicado  acreditó  el  acatamiento  de  algunas  de  las  actividades  que en  ejercicio  de sus funciones estaba obligado a asumir, indefectible aparece   que  se  abre  paso la sanción por su renuencia a satisfacer el tema central de  la  controversia  suscitada,  consistente  en  definir, independientemente de su  resultado,  cuál  era la suerte de los menores respecto de su adoptabilidad tal  y  como  lo  concluyó  el  Tribunal  Constitucional de primera instancia, quien  dicho  sea  de paso no solo analizó el asunto desde el punto de vista objetivo,  sino  que  se  ocupó  del  aspecto  subjetivo,  dado que la desatención que se  censura  es aquella que proviene de una actitud consciente y voluntaria de parte  de  quien  debía  satisfacer  el  mandato  judicial,  resultando  las sanciones  impuestas  consonantes  con  la  conducta  objeto  de  censura  y  razonable  la  previsión adoptada para proteger los derechos de los infantes.   

En   consecuencia,   se   confirmará   la  providencia  consultada  ante  el  desacato  de  la  sentencia  de  tutela y por  evidenciarse  que  la  multa  y el arresto impuestos son coherentes  con el  rango  previsto  en  el  artículo  52  del Decreto 2591 de 1991; además de que  ningún  reparo  cabe  hacerle  a  las  demás  determinaciones del a-quo, porque de todas formas subsiste la  obligación  del  acusado  de acatar el fallo de tutela, sino porque la compulsa  de  copias  para  que  inicie la investigación disciplinaria, es facultativa de  los funcionarios públicos.   

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Confirmar  la  decisión  consultada  de  4  de  marzo  de  2014,  proferido  por  la  Sala  Civil-Familia-Laboral  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Neiva.   

Segundo: Devolver  a  la  oficina  de  origen  y por conducto de la Secretaría, todo lo actuado en  estas   diligencias,   previa   comunicación   de   lo  aquí  decidido  a  los  intervinientes, por el medio más idóneo.   

Notifíquese   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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