AC1849-2014 [2008-00347-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL  

AC1849-2014  

          Radicación n° 05001-3103-017-2008-00347-01   

Bogotá  D.C.,  diez (10) de abril de dos mil  catorce (2014).   

ANTECEDENTES  

1.   En  el  escrito  introductorio  del  juicio,   una   vez  se  efectuó  la  subsanación  ordenada  por  el  juez  de  conocimiento, se concretaron los siguientes pedimentos:   

         

          a).  Declarar  la  nulidad  absoluta del contrato de compraventa que  consta  en  la  E.P.  n° 3873 de 16 de septiembre de 2005 de la Notaría 4ª de  esta  ciudad,  celebrado  entre María Margarita Jaramillo de Montoya y Peñagro  Ltda.,  por  objeto  ilícito,  y  disponer  la  cancelación  del  título y su  registro.   

          b).   Como  pretensión eventual fue solicitada la «simulación»   del   citado   negocio  jurídico,  y en subsidio de esta, la «resolución por  lesión enorme» de ese mismo acto.   

2.   En  el  fallo  de  primer  grado se  desestimaron  las  defensas  planteadas  por  la  persona natural accionada y se  acogió  la  súplica  concerniente  a la «simulación  absoluta»,  adoptándose las medidas requeridas a fin  de    «cancelar   la   escritura   pública   y   su  inscripción» (c.1, fls.252-264).   

3.  Impugnada la citada decisión por la  codemandada  María  Margarita Jaramillo, el Tribunal la confirmó, «salvo  el  numeral primero el cual se revocará, pues en verdad la  codemandada  (en mención) no propuso ningún medio exceptivo de fondo, en tanto  las   defensas   por   ella  propuestas  no  constituyen  hechos  modificativos,  extintivos  u obstativos (sic)  del  derecho  sustancial  invocado  por la demandante»  (c.8, fls.50-60).   

4.  El ad quem  concedió  el  «recurso  de  casación»  formulado  por  la  antes  nombrada,  al  considerar  satisfechos  los  presupuestos  derivados de los preceptos 366 y 369  del  Código  de Procedimiento Civil, y al respecto precisó que el valor de los  intereses  adversos  a  la  recurrente,  compromete  una suma superior a los 425  salarios   mínimos   legales   mensuales,   que  equivalen  a  $250’537.500, «al  tiempo  que  el valor del inmueble sobre el que pesa la pretensión asciende, de  acuerdo  a  lo  establecido  en prueba pericial decretada en curso de la primera  instancia  (…),  a  la suma de $2.239’300.000,  la  que  excede  el tope legal exigido (…)»   (c.8,   fls.65-66),  y  de  otro  lado  expuso  que  «la  concesión  del presente recurso impedirá que la sentencia se  cumpla   por   tratarse   de   sentencia   meramente   declarativa».   

CONSIDERACIONES  

          1.    Uno  de  los  requisitos  para  otorgar  el  «recurso  de  casación», de conformidad  con  el  precepto  artículo  366 ibídem,  se concreta a que «el valor actual de la  resolución   desfavorable   al   recurrente   sea  o  exceda  de  cuatrocientos  veinticinco    (425)    salarios    mínimos   legales   mensuales».   

            2.   Lo anterior implica, que cuando sea necesario establecer  la   «cuantía   del   interés   para  recurrir  en  casación», esta se determinará a partir del agravio  o  perjuicio que al recurrente le ocasione la decisión impugnada en el contexto  del litigio planteado.     

          De  ahí  que  de  manera  reiterada,  la  Sala acerca del reseñado  factor,  entre  otras,  en  providencia  CSJ  AC,  28  sep.  2012-00065-01, haya  expuesto lo siguiente:   

Uno de los aspectos a tener en cuenta para la  concesión  del  recurso  extraordinario  de casación, corresponde al monto del  perjuicio  que  la  decisión  atacada  ocasiona  al  impugnante  al momento que  [esta]  se profiere, para lo  cual  se debe apreciar la calidad de la parte, los pedimentos de la demanda, las  manifestaciones  de los oponentes y las demás circunstancias que conlleven a su  delimitación,   así  como  las  decisiones  definitorias,  toda  vez  que  las  expectativas  económicas  de  los  intervinientes  varían  de  acuerdo con las  particularidades   que   le   son   propias  a  cada  uno  de  ellos.           

          3.   En  el caso examinado se constata, como se indicara en los  antecedentes,   que  el  Tribunal  ratificó  la  decisión  concerniente  a  la  declaración  de  simulación absoluta de un contrato de compraventa que aparece  celebrado  entre  María  Margarita  Jaramillo  de  Montoya,  como  vendedora  y  Peñagro  Ltda.,  en calidad de compradora, con relación al inmueble ubicado en  el  paraje  Peñolcito  del  municipio  El  Peñol  (Antioquia), con un área de  veintiocho  mil  metros  cuadrados, registrado al folio de la M.I. n° 018-34369  de  la  Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Marinilla, por valor de  37’115.000.   

          Lo  anterior conduce a que el derecho de  dominio  del  mencionado  predio  se radicará en cabeza de la impugnante.   Por  lo  tanto,  es  evidente  que  con  relación  a  ella como codemandada, el  «detrimento  patrimonial»  derivado  del  fallo  no  se  halla  ligado  al  valor  comercial  del  fundo en  cuestión,  porque  ese elemento del activo no está saliendo de su «patrimonio»,   por  el  contrario,  se  reintegra nuevamente al mismo.   

         

          4.   Ante  esas circunstancias, los aspectos que se traducen en  un   «agravio  económico»  para  la  recurrente  extraordinaria,  en  el  contexto del aludido convenio, en  principio,  podrían  estar  representados  por  la  utilidad  que  aquella pudo  obtener  a  raíz  de  la  celebración  del  reseñado  negocio jurídico, y en  general,  por  los  factores  que  de manera objetiva estarían generándole una  pérdida  al  haberse decretado su invalidación, todo en el entendido de que el  «menoscabo  patrimonial»,  como  lo ha reiterado la Corte, «(…) fluye de lo que  desde  un  punto de vista material o pecuniario pierde el impugnante por haberse  dictado   el   fallo  recurrido  y  en  el  preciso  momento  en  que  éste  se  dicta» (CSJ AC, 5 feb. 2004, rad. 4801).   

          Cabe  acotar,  que  los  comentados  aspectos, cuando sea necesario,  habrán  de  precisársele  al perito al momento de ordenar el justiprecio, toda  vez  que  no  es el experto a quien le compete fijar los puntos sobre los que ha  de  versar  la  experticia,  sino al Tribunal, como también las partes, las que  conformidad  con  la  regla  4ª  del artículo 236 del Código de Procedimiento  Civil,  podrán  participar  en  esa  labor  «hasta la  diligencia     de     posesión     (…)    y    durante    ésta».   

         

          5.   Lo  analizado  permite  concluir,  que  en este caso no se  estableció  de  manera  adecuada  el  requisito  en  comento  para  conceder la  «impugnación       extraordinaria»,  por  lo  que el pronunciamiento que en ese sentido hizo, se torna  precipitado  y  por  ende, no es viable entrar a decidir sobre su admisibilidad,  debiéndose  en  su  lugar,  adoptar  las  medidas  pertinentes para corregir la  aludida irregularidad.   

III.  DECISIÓN   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         

Primero: Considerar  prematuro    el   otorgamiento   del   «recurso   de  casación»   formulado   por   la  convocada  María  Margarita  Jaramillo  de  Montoya,  frente  a  la sentencia de 6 de diciembre de  2013,   proferida   en  el  proceso  reseñado  en  la  parte  inicial  de  esta  providencia.   

         

Segundo: Devolver  el expediente a la Corporación de origen para lo pertinente.   

Notifíquese  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada    

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