SC7004-2014 [2004-00209-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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SALA DE CASACIÓN CIVIL  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

Magistrada ponente  

SC7004-2014  

          Radicación n° 11001-3103-042-2004-00209-01   

(Aprobado  en  sesión de seis de mayo de dos  mil catorce)   

          Bogotá   D.C.,   cinco   (5)   de   junio   de   dos   mil  catorce  (2014).   

          Procede  la  Corte  a  decidir el recurso de casación formulado por  NJGC……………………………….,  frente a la sentencia de 26 de marzo  de  2012 proferida por la Sala Civil de Descongestión del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  esta  ciudad,  en  el  proceso ordinario reivindicatorio  promovido    por    la    sociedad    «C………  78  S.C.A.,  en liquidación»  contra   el   recurrente,  quien  a  su  vez  mediante  reconvención  solicitó  declaración  de  pertenencia, trámite este al que se citó a la actora inicial  y  a LFNA…………………………….., como a las personas indeterminadas  que pudieran tener derechos sobre el bien objeto del litigio.   

I. ANTECEDENTES  

1.   En  el  escrito introductorio de la  demanda  inicial  (c.1,  fls.245-252),  se solicitó declarar que pertenece a la  accionante   el   derecho  de  dominio  del  apartamento  301  del  «Edificio  C……78  P.H.», ubicado en  la  carrera  1ª  Este  n°  78-44  de  esta  ciudad,  comprendido dentro de los  linderos  especiales  y generales ahí reseñados; en consecuencia, se ordene al  convocado  restituir el citado inmueble, y se le condene a pagar los respectivos  frutos  naturales  y  civiles,  al  igual  que  las  reparaciones, las cuotas de  administración,  intereses  y  multas que hubiere dejado de cancelar durante el  tiempo que ha ejercido posesión.   

2.   La  causa  petendi, admite el siguiente compendio:   

a).   La sociedad promotora del proceso,  adquirió  el  lote  de  terreno  por compra a Inversiones y Construcciones A…  Ltda.,  según  consta  en la «E.P. n° 3630 de 28 de  diciembre  de  1988 de la Notaría 33 de Bogotá» y la  construcción por haberla levantado a sus expensas.   

b). El edificio en mención está sometido al  régimen  de propiedad horizontal, plasmándose el reglamento en la «E.P.   n°   3838   de  29  de  diciembre  de  1989»  del citado despacho notarial, reformado conforme lo indicado en la  «E.P. n° 2008 de 20 de marzo de 2003 de la Notaría  19  de  esta  ciudad»,  habiéndose  registrado tales  títulos en el folio de M.I. 50C-319973.   

c).   Cada uno de los accionistas de la  compañía  actora,  adquirieron  una  unidad  residencial  en  el  «Edificio  C……  78 P.H.», y quedaron  para  la  enajenación  a  terceros los «apartamentos  101,    102    (sic)   y  301».   

d).    Se   celebró   «promesa  de  permuta»  con relación a  los   «apartamentos  101,  201  y  301»   del   citado   edificio,   entre   la   demandante   «C….  78 S.C.A.» y LH…………….,  concretándose  la  transferencia  del dominio solo respecto de los dos primeros  inmuebles,  por  lo  que  con posterioridad, el último de ellos se prometió en  venta  a  LVDB………….., extendiéndose la respectiva escritura pública el  12  de mayo de 1993, aunque por razón de que la antes nombrada no compareció a  suscribirla,  «se  deshizo  el negocio».   

3.   El  convocado  al  litigio una vez  notificado  del  auto  que  admitió  la demanda, contestó manifestando que las  súplicas  no  podían prosperar, porque la actora carecía de derecho, toda vez  que  la «posesión» por él  ejercida  era  de  origen  contractual y además por estimar que en virtud de la  «agregación     de     posesiones»,     se     consolidó     en     su    favor    la    «prescripción  adquisitiva  del  derecho de dominio».   En  cuanto  a  los  supuestos  fácticos  fundamento de las  peticiones,  estuvo  de  acuerdo  con  los  que  aluden  a  los  títulos y a la  tradición  en que sustenta la accionante el «derecho  de  propiedad»,  como  también en lo relacionado con  los  convenios celebrados por ella con LH………, aunque precisó que fue este  quien     le    solicitó    a    dicha    sociedad    que    la    «escritura  pública» para formalizar el  negocio  respecto  del  inmueble  materia  del litigio, se hiciera a favor de la  señora  LVDB…………………  ……….., y se apoya en esa circunstancia  para   rechazar   el   incumplimiento  que  le  es  enrostrado  respecto  de  la  «promesa  de  venta»; así  mismo     manifestó     que     es     «poseedor  regular»  del  predio, por lo que inclusive la actora  admitió   que   debía   otorgarle   a  su  favor  la  respectiva  «escritura  pública»,  y  propuso  las  defensas  intituladas  «prescripción adquisitiva del  dominio  en  el demandado y consiguiente prescripción extintiva del mismo en el  demandante,  origen  contractual  de  la  posesión  ostentada por el demandado,  temeridad   y   mala   fe  en  el  demandante»  (c.1,  fls.279-294).   

En  escrito  separado,  formuló  mediante  reconvención  (c.2,  fls.7-14),  declaración  de  pertenencia por «prescripción  adquisitiva  ordinaria»,  convocando  a  esa  controversia  a  la  propietaria  inscrita,  lo  mismo que a  LFNA………………..  ……….  y  a  las  personas  indeterminadas que se  creyeran con derechos sobre el predio en cuestión.   

Adujo  en  los  hechos,  que es «poseedor   regular»   a   partir   de  septiembre     de     1996,     siendo     causahabiente     de     «LEH……..  ………..», quien tenía  bajo  su  poder  el  apartamento  desde  el 18 de diciembre de 1992, por haberlo  recibido  de  HA……  ….., quien para entonces era el representante legal de  «C……78    S.C.A.»,  habiéndoselo     entregado     en     cumplimiento    de    una    «promesa de compraventa».   

También   aseveró   que   «el  señor   LEH…………………..,  dado  que teniendo  una  sociedad de hecho con el señor NJGC…….. ………..debían liquidarla,  al  efectuar  esa  operación,  saliendo a deberle algunos dineros a éste, para  pagarle  le cedió o traspasó los derechos acciones (sic), y la posesión sobre  el   citado   apartamento»,   y   que   «C……..  78  S.C.A.» conoció de esa  situación  y la aceptó, de ahí que mediante escrito  de   noviembre  once  (11)  del  año  dos  mil  (2000),  dirigido  por  el  Dr.  JJM………………..,  liquidador  de  la  sociedad  y por ello representante  legal  de  la  misma,  a la administración del Edificio C……. 78, manifestó  que  el  señor  NJGC…………………………..  estaba  en  posesión del  apartamento  301  de ese edificio desde septiembre del año 1996, encontrándose  en trámite la escrituración a su favor.   

Sostuvo  igualmente  el  convocado, que al  agregar            la            posesión            de            «LEH………………….»,  el  poder  de  hecho  que  él  ostenta ha de contabilizarse a partir de 18 de diciembre de  1992,    por    lo    que   se   concretó   en   su   favor   la   «prescripción  adquisitiva  ordinaria»,  además  porque  ha  ejecutado  actos  de  dominio  como  el  de  habitar  en el  apartamento  con  su  familia,  sin reconocer derecho ajeno, pagar los servicios  públicos, realizar mejoras y arrendamiento total o parcial.   

Los  accionados  en  reconvención,  en  la  réplica  se  opusieron a las peticiones deprecadas en su contra (c.2, fls.30-40  y   46-49),   y   «C……  78  S.C.A.»       manifestó      que      «LEH  ………………»,  no  cumplió  la  «promesa  de  permuta» de 22 de octubre  de  1992,  por  lo  que  el  gerente  de  entonces no suscribió la «escritura   pública»,  además  hace  cuestionamientos       a      la      «posesión  regular»  planteada  por  el  usucapiente,  y culmina  resaltando  las  pérdidas  que ha soportado al estar privada del uso y disfrute  del inmueble.   

La curadora ad litem  de las personas indeterminadas emplazadas, expresó no  constarle  los supuestos fácticos y en cuanto a las súplicas señaló que para  su prosperidad se tuviera en cuenta lo probado (c.4, fls.122-123).   

4.  En la sentencia de primera instancia  (c.5,    fls.548-564),    el    a-quo   desestimó    las    defensas    propuestas    por    el   accionado  NJGC…………………………….,  al  igual  que  las  peticiones  de  la  demanda   de   reconvención,   acogió  las  pretensiones  de  la  «acción  reivindicatoria»,  salvo  las  concernientes    al    pago    de    frutos   y   demás   condenas   dinerarias  solicitadas.   

5.  La parte vencida, interpuso recurso  de  apelación  respecto de la señalada decisión, limitando su inconformidad a  lo  resuelto  sobre la «reivindicación»,    al    desestimar    la    excepción    de    su   «posesión  de  origen contractual» y el  ad   quem   la   confirmó  integralmente,  condenando  al  recurrente  a  cancelar  las respectivas costas,  dejando   luego   sin   efectos   este   último   punto   (c.7,   fls.36-52   y  73-77).   

II. FUNDAMENTOS DEL FALLO IMPUGNADO  

          El  juzgador de segundo grado, comienza por hacer un recuento de los  antecedentes  del  caso, verifica la concurrencia de los presupuestos procesales  y  precisa  que  centra  el  estudio  en  lo atinente a los cuestionamientos del  impugnante  sobre  la  manera  como  se  analizó  y  resolvió el aludido medio  enervante,  no  obstante  se  aparta  de  ese  propósito  y orienta el examen a  aspectos de la declaración de pertenencia.   

En tal sentido, luego de rememorar que en la  «demanda    de    mutua    petición»    se   reclamó   la   «prescripción  adquisitiva   ordinaria»,  sostiene  el  ad   quem   que  de  conformidad  con  el  artículo   2528  del  Código  Civil,  en  armonía  con  el  764  ibídem,       la       «posesión  regular»  es la que procede  de  «justo título», por el  que  «se entiende todo hecho o acto jurídico que por  su  naturaleza  y  por  su  carácter  de  verdadero y válido, sería apto para  atribuir   en   abstracto   el   dominio»,   y  cita  jurisprudencia  de  esta Corporación respecto de esa temática, concluyendo que  no  se  trata  simplemente  de que el poseedor sea de  buena   fe,  sino  que  por  disposición  de  orden  legal,  para  adquirir  la  prescripción  adquisitiva  ordinaria  un  bien  inmueble,  es necesario que ese  poseedor  a  la buena fe le agregue la existencia de justo título, (…), luego  como  en  este  caso  ese  justo título no está presente, es decir, no obra la  escritura  pública  que contenga el contrato de venta a la que solo le falte el  registro,  no era procedente o de recibo atender en forma positiva la excepción  relativa  al  caso  en  estudio  y  menos  la demanda de pertenencia,  por  lo  que  halla  ajustada  a derecho la orden al accionado de  restituir el inmueble a la propietaria.   

III. DEMANDA DE CASACIÓN  

          Se  apoya la impugnación extraordinaria en dos (2) reproches, ambos  cimentados  en la causal primera, aduciéndose en el inicial la violación de la  ley  sustancial  por  vía indirecta, derivada de error de hecho y en el segundo  se  plantea  la  transgresión  por  la  senda recta de disposiciones de aquella  índole,  los  que  es  viable  conjuntarlos  para su estudio en razón a que no  resultan  incompatibles  y  se tornan complementarios, toda vez que la decisión  atacada  está  fundada  en  una  inferencia  probatoria  concerniente  a que se  acreditaron  los  requisitos  axiológicos  necesarios para la prosperidad de la  «acción de dominio», tema  este  que  se  cuestiona  en  el reproche por yerro fáctico, y de otro lado, se  argumenta     que    faltó    acreditar    «justo  título», no solo para respaldar la posesión regular  invocada  para sustentar la acción de «prescripción  adquisitiva  ordinaria», sino la excepción relativa a  la  «posesión  de  origen contractual»  propuesta  para enervar la «pretensión  reivindicatoria»,  situación  esta  última  que  es  controvertida  en  el  ámbito  meramente  jurídico,  y  de  ahí  que  solo el  análisis  asociado  de  los  embates permitirá garantizar la efectividad de la  impugnación extraordinaria.   

             

CARGO PRIMERO  

         

1.  Está sustentado en la «causal  primera» del artículo 368 del  ordenamiento  procesal  civil,  y  se  denuncia  que  con  el fallo impugnado se  infringieron  «por aplicación indebida»,   los  cánones  946,  947,  950  y  952  del  estatuto  civil,  y  «por falta de aplicación»  los  preceptos  «1494, 1502, 1503, 1517, 1602, 1603,  1610,  1611,  subrogado  por  el  89  de  la  Ley 153 de 1887, 1618, 1620, 1959,  subrogado  por  el  33  de  la  [citada ley],  1860  y  1992  sobre la aceptación tácita por el deudor de la  cesión   del  crédito»,  lo  que  se  originó  por  «error de hecho» al omitir  la  apreciación  de las pruebas documentales, la confesión ficta del demandado  y  los  testimonios  de  los  deponentes  asomados  por  el recurrente, de donde  infiere  que  «entre  la sociedad demandante y quien  represento    [demandado]  existe   un  vínculo  contractual  que  debe  ser  resuelto  previamente  a  la  prosperidad        de       la       acción       reivindicatoria».   

          3.  Sostiene  el  impugnante  que  los elementos de convicción cuya  valoración se omitió, se concretan a los siguientes:   

          a).   La   promesa  de  permuta  suscrita  por  C…….  78  SCA  y  LEH………………………,     respecto     de    la    que    «aparecen  los  documentos  denominados, en su orden, ‘convenio’         y        ‘otro          sí’»,  plasmándose   en   el  primero  que  ‘[e]l promitente  vendedor  declara que en lo que se refiere a la presente promesa de compra-venta  ha  entregado  real  y  material  los  aptos.  101,  201  y 301 y ha firmado las  escrituras  públicas de los mismos y además ha recibido a entera satisfacción  los  pagos  pactados  en  esta  promesa’  y  en  literal  b,  que:  [e]l  promitente  comprador  a  su  vez  declara  que ha recibido los  aptos.  101,  201 y 301 a entera satisfacción que se han firmado las escrituras  públicas  de  los  mismos, mientras que en el segundo  instrumento,  suscrito  el 25 de enero de 1993, se contempla que la «fecha  para  la entrega real de los inmuebles: El apartamento 301  fue  entregado al sr. LH……… el 18 de diciembre de 1992, y los apartamentos  101  y  201  se  entregarán  el 15 de abril de 1993»,  agregando  que la actora allegó ese documento al proceso sin tacharlo, y en él  encuentra  el  «nexo  contractual que se torna en la  fuente   que   legitima  el  derecho  del  demandado  G………..»,  ya  que  el  nombrado  contratante «le  cedió  los  derechos en la promesa en relación al apartamento 301 del edificio  C……..  78,  razón  por  la  cual  este  como cesionario, entró a poseer el  inmueble desde 1996».   

          b).  Afirmación  contenida en el escrito introductorio «según  la  cual  efectivamente  existió  una promesa de permuta  entre  C…………  78  SCA y LEH………………………….»,  circunstancia que armoniza con los señalados instrumentos, y fue  inobservada por el sentenciador.   

          c).  Memorial  de  convocatoria  a  la  conciliación extrajudicial,  donde  la actora manifiesta: No obstante de la noche a  la   mañana  aparece  un  señor  NG………………..  un  tiempo  después,  alegando  que  el señor H…………… le había vendido el apartamento y que  estaba  dispuesto  a  comprarlo  y  a  pagarlo  en  su  justo  precio. Con dicho  argumento     en     forma     irregular     tomó    posesión    [d]el  apartamento  301, habiendo recibido  las  llaves  del  señor LEH ………………………, trasladó sus bienes y  se   tomó  irregularmente  la  vivienda  sin  haber  cumplido  ninguna  de  las  ofertas,  resaltando de ahí  que   ese   escrito   prueba   la   forma   como   el   accionado   accedió  al  inmueble.   

         

d). Comunicación de 11 de noviembre de 2000,  dirigida  por JJM…………………………., liquidador de la demandante, a  la  administración  de  la propiedad horizontal en mención, en la que expresa:  En  mi condición de liquidador y representante legal  de  la  sociedad  C……..  78 S.C.A., liquidación, a cuyo nombre figura en la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos  de Bogotá, la propiedad del  apartamento  301  de  dicho  edificio,  manifiesto a ustedes que desde el mes de  septiembre  de  1996  lo  ocupa  y  está  en  posesión de él, el señor NJGC,  portador     de     la     cédula    de    ciudadanía    n°    19’154.996  de Bogotá, y que a la fecha  nos  encontramos  en  trámite  de  escrituración  a  su  nombre, [e]scritura  de  venta  que  no  se había  protocolizar   (sic)  por  encontrarse        dicho        inmueble       embargado       (…).   

          Infiere   el   censor   del  aludido  documento,  que  contiene  una  «confesión» acerca de la  posesión  por  el  demandado  de  la  mencionada  unidad  residencial  y que al  referirse  al  «compromiso  de  escriturar  a nombre  GC……………..  el inmueble, deja patente su reconocimiento como cesionario  de       los       derechos       que       en       su       momento       tuvo  LEH…………………….», y que aun en el evento  de   no   tener  tal  condición,  el  instrumento  evidencia  que  «existe  un  acuerdo  de  voluntades  entre  la  sociedad C…. 78  S.C.A.  en  liquidación  y  NJGC……………………………., (…), y el  mismo  tiene  virtualidad  para  cerrarle  el paso a la acción reivindicatoria,  independientemente  de si el correspondiente acto jurídico bilateral es válido  o no».   

          e).   «Confesión   ficta»  que  operó  por  la  inasistencia  del  representante legal de la  sociedad  accionante  al  interrogatorio  de  parte  convocado  a  petición del  demandado,  de  la  que  infiere  el recurrente se concretó con relación a los  siguientes  hechos:  a)  Que  C……  78  S.C.A.  le  entregó  la  posesión  del  inmueble  a mi poderdante. b) Que dicha entrega se  hizo  en  desarrollo  de  la promesa suscrita con LEH…………………… b)  (sic)  Que  el  precio  del  apartamento  fue  pagado  íntegramente  por … LEH……………… c) Que la  posesión  del  inmueble  le fue entregada por H…….. a GC………. e) (sic)  Que   G……………………   notificó  a  C……..78  la  obligación  de  suscribir  en  su favor la escritura de venta del apartamento, por cesión hecha  por  H…….,  y  que aquel le reclamó en varias ocasiones que se suscribiera.  f)  Que C….. 78 S.C.A. dirigió a GC…………… la comunicación del 11 de  noviembre    de    2000    precisamente   porque   lo   sabía   cesionario   de  LEH…………………….  g)  Que desde 1996 C….. 78 ha tenido a G……..  como  poseedor  del apartamento 301. h) Que C…..78 está en mora de otorgar la  escritura  de  compraventa del apartamento.   

          f).  Testimonios rendidos por LJPA…………………. ……… y  JMRM……………………….,   de  los  que  el  impugnante  transcribe  lo  referenciado  sobre  los  negocios  celebrados  entre  NJG……………….. y  LH………………….,  respecto  del  reseñado  inmueble, indicando que son  contestes con las demás probanzas obrantes en el plenario.   

          4.   Concluye  el  censor  que  los yerros del sentenciador son  notorios  y  ostensibles,  toda  vez  que  orientó  su análisis a «buscar  pruebas  de  lo  que  no  estaba en litigio (el demandado  había  desistido de la demanda de pertenencia al no impugnar lo resuelto por el  a  quo), y a[l] omitir indagar sobre las pruebas del extremo del proceso que sí  lo   estaba:   la   existencia   de   nexo   contractual   entre   demandante  y  demandado»,  situación  esta que lo condujo a omitir  los  elementos  de  juicio  antes relacionados; además resalta los aspectos que  según  su  parecer patentizan la trascendencia del desacierto planteado, por lo  que  pide  casar  el  fallo  del  ad quem,  y revocar el proferido por el juez de primer grado, para que en su  lugar  se  acoja  la  defensa  atinente  al  «origen  contractual   de   la   posesión   ostentada   por  el  demandado».   

SEGUNDO CARGO  

          1.   Se  funda  en  la  causal  primera  del  artículo 368 del  Código  de  Procedimiento Civil y se acusa la sentencia de violar directamente,  por  interpretación  errónea,  los  preceptos  765,  946,  947,  950 y 952 del  Código Civil.   

         

2.   Manifiesta  el  impugnante, que el  fallo  del  Tribunal  es  claro  al  precisar que «el  apelante  delimitó su recurso en el sentido de cuestionar la prosperidad de las  pretensiones  reivindicatorias  de  C……  78 S.C.A., por cuanto consintió lo  resuelto  por  el a quo respecto de la acción de pertenencia por él incoada en  la  demanda  de  reconvención»,  y  que  al  dar por  acreditados  los  requisitos  de  la acción de dominio, alude que era necesario  verificar  «si  existe  o no el nexo contractual que  impida  la prosperidad de la reivindicación», para lo  cual  entró  a  examinar  lo  concerniente al «justo  título»   como   elemento   de   la   prescripción  adquisitiva    invocada,    por    lo    que   cataloga   de   incongruente   la  argumentación.   

          No  obstante  dicha  situación,  advierte que el reseñado cargo lo  propone,  porque  si  «bien pudo el Tribunal entender  que   el   nexo   contractual   que   impide   la  prosperidad  de  una  acción  reivindicatoria  necesariamente  debe  revestir las características de un justo  título,  y que este es el que debe aducir el poseedor demandado para impedir la  reivindicación», tal criterio es desacertado, porque  entra  en  rebeldía  con  la  jurisprudencia de esta Corporación, «conforme   a   la  cual  basta  la  existencia  de  un  contrato,  cualquiera  él  sea desde el punto de vista de las obligaciones que surjan para  las  partes,  y  cualquiera  sea  la formalidad que asuma, para que, probado tal  vínculo,   la   acción   reivindicatoria   devenga   impróspera».   

          3.   Así  mismo,  reflexiona  el  casasionista  que  cuando el  Tribunal  deduce  de  las  disposiciones  legales  que  el  único  «vínculo   contractual»   que   puede  impedir    la    reivindicación   es   un   «justo  título»,  «está haciendo  una  exégesis  errada  de su verdadero contenido y alcance, desde luego que les  está  imponiendo  un  requisito  que dicha preceptiva no contiene»,  de  donde  infiriere  que incurrió en un error de hermenéutica,  por  lo  que  pide  quebrar  la  sentencia  impugnada,  como también revocar la  proferida  por  el  a-quo  y  acoger  la  defensa  atinente a la existencia de un convenio que contrarresta la  «acción        de       dominio».   

CONSIDERACIONES  

1.    Se   rememora   que  la  actora  «Edificio     C………     78     S.C.A.     en  liquidación»,       promovió      «acción  reivindicatoria» aduciendo su  calidad  de  propietaria  del inmueble objeto del proceso y convocó a enfrentar  el                    litigio                   a                   «NJGC……………………………..»,   en  calidad  de  poseedor,  quien  replicó  oponiéndose  a  la  pretensión  y  planteó,  entre otras, la excepción que denominó «origen   contractual   de   la   posesión   ostentada   por   el  demandado»,   además   propuso   en   reconvención  «declaración   de  pertenencia  por  prescripción  ordinaria».   

          El     Tribunal     ratificó     el    fallo    del    a-quo,  desestimatorio  de  los mecanismos  defensivos  del  accionado,  al  igual  que las súplicas de la demanda de mutua  petición,  y  acogió  la  reivindicación,  ordenándole  a  la parte vencida,  restituir a la dueña el bien raíz materia del litigio.   

         

2.  La acusación inicial se fundamenta  en    que    el   juzgador   ad   quem   incurrió      en      «error     de  hecho»  al  haber  omitido  la  valoración  de  los  elementos  de  juicio legal y oportunamente incorporados al plenario, conforme a  los  cuales,  la  «posesión  material»  del  citado  predio  tuvo  origen en una relación contractual que  inicialmente  se dio entre LEH ……………………….., quien le traspasó  los  derechos  al  convocado, de donde infiere el recurrente la improcedencia de  la     «acción     reivindicatoria».   

         

Siguiendo  tal  directriz,  cabe  acotar que  tradicionalmente      se      ha      reconocido     que     la     «reivindicación»   es   el  principal  mecanismo  judicial  con  el  que  cuenta  el propietario para la defensa de las  cosas  corporales,  raíces o muebles, que hacen parte de su activo patrimonial,  cuando    está    privado    de    la   «posesión  material» de los mismos, criterio que armoniza con el  artículo   946   del   Código   Civil,   según   el   cual,  la  «acción  de  dominio,  es  la  que  tiene  el  dueño de una cosa  singular,  de  que  no  está  en  posesión,  para  que el poseedor de ella sea  condenado  a  restituirla»,  procediendo  también de  conformidad  con  el  precepto  948  ídem,   respecto  de  «[l]os  otros  derechos  reales  (…),  excepto  el  derecho  de herencia», al  igual  que  de «una cuota determinada pro indiviso de  una   cosa  singular»,  según  el  949  ejusdem.   

          Por  su  lado, el canon 950 del mismo ordenamiento citado, otorga la  legitimación  para  promover  la  aludida acción, tratándose del «derecho   de   dominio»,  a  quien  es  titular  de  «la  propiedad plena o nuda, absoluta o  fiduciaria   de   la   cosa»  y,  al  tenor  del  952  ibídem,  ha  de  convocarse  para  enfrentarla  al  «actual poseedor».     

          Las  aludidas  normas legales, han servido de sustento a la doctrina  reiterada  de  esta  Corporación,  concerniente a que para la prosperidad de la  «pretensión      reivindicatoria»,  deben  concurrir y demostrarse los siguientes requisitos: derecho  de   dominio   en  cabeza  del  promotor  del  juicio;  posesión  material  del  «bien  raíz  o  mueble»,  ejercida  por  el  convocado, y que la cosa sea singular o una cuota determinada  de  ella,  susceptible de reivindicación, e identidad entre el objeto reclamado  por  el  actor  y  el  detentado  por  el  accionado (CSJ SC, 13 oct. 2011, rad.  2002-00530-01, entre muchas otras).   

          4.   Con  relación  al  «error  de  hecho»,  se deduce del inciso final del artículo 374  del   Código  de  Procedimiento  Civil,  que  puede  configurarse  «en  la  apreciación  de  la  demanda o de su contestación, o de  determinada   prueba»  y  ha  de  ser  manifiesto  o  protuberante,  además de trascendente, requiriéndose su plena demostración, a  fin   de   que   alcance  la  potencialidad  jurídica  para  quebrar  el  fallo  atacado.   

          Es  por  ello que la inalterada doctrina jurisprudencial de la Sala,  acerca del mencionado yerro, tiene dicho:   

(…)  El error de hecho en la apreciación  de  las  pruebas  ocurre  cuando  el juzgador las supone o las pretermite. En la  hipótesis  inicial  halla  un  medio en verdad inexistente o distorsiona el que  sí  obra para darle un alcance que no tiene, y en la última ignora del todo su  presencia   o   lo   cercena   en   parte,   asignándole   una   significación  contraria.   

El  éxito de esta recriminación presupone  que  sea  manifiesto  y  trascendente;  es  decir,  de  tal magnitud que resulte  ostensiblemente  contrario  a  la  evidencia que refleja el acervo probatorio, y  que  influya  de  manera  directa en lo dispositivo de la sentencia, a tal punto  que sin ellos se hubiese resuelto en sentido distinto.   

         

La  Corte sobre este tipo de error ha dicho  que    se    estructura    cuando    ‘la  conclusión  sobre  la  cuestión  fáctica sea manifiestamente  contraria  a  la  realidad  que  exponen  las  pruebas  recaudadas -defecto que,  además,  debe  aflorar  de  una  simple  labor  de  contraste, sin necesidad de  mayores  esfuerzos  racionales  o  intelectuales-,  amén  de  guardar relación  directa  de  causalidad  con  la  sentencia  que se combate, al punto que, de no  haber   incurrido   en   ellos,   la   decisión   habría  sido  diametralmente  opuesta’  (…)    (CSJ    SC,    27    sep.    2013,    rad.  2005-00488-01).   

          5.   Los  elementos  fácticos  y  probatorios  incorporados al  proceso,  con  trascendencia en la decisión que se está adoptado, se concretan  a los que enseguida se relacionan:   

          a).   Copia  de la «E.P. n° 3630 de  28   de   diciembre   de   1988  de  la  Notaría  33  de  Bogotá»,  en  la  que  se hizo constar la venta efectuada por Inversiones y  Construcciones  A…..  Ltda.,  a  la  sociedad  C…..  78  S.C.A.,  del predio  distinguido  como  lote 37 de la manzana B, ubicado en la carrera 1E n°78-44 de  la urbanización El Rosal de esta ciudad (c.1, fls.7-21).   

b).    Certificado  de  tradición  y  libertad  expedido con base en el folio de matrícula inmobiliaria 50C-319973 de  la  Oficina  de  Instrumentos  Públicos  de  Bogotá,  en  el que aparece en la  anotación    n°    11    la   inscripción   del   señalado   título   (c.1,  fls.45-46).   

c).   Fotocopia  de  la  «E.P.  n°  2008  de  20  de  marzo  de  2003 de la Notaría 19 de  Bogotá»,  en  la  que  se  plasmó  el reglamento de  propiedad  horizontal  del  Edificio  C….. 78, consagrándose que comprende el  terreno  comunal  ahí  descrito  y «siete (7) pisos,  semisótano  y  sótano  en  la  fachada  principal,  siete  (7) pisos y dos (2)  sótanos  en la fachada posterior, con un  total de dieciséis (16) niveles  para  doce  (12)  apartamentos y treinta y siete parqueos (37) para residentes y  dos  (2)  para  visitantes»,  figurando dentro de los  bienes   privados   el   «apartamento   301  (…),  localizado   en   el  tercer  (3er)  nivel  del  edificio,  tiene  un  área  de  construcción  de  trescientos  tres metros cuadrados con veintiún centímetros  cuadrados  (303.21  M2)  y  un área privada de doscientos setenta y ocho metros  cuadrados  con treinta centímetros cuadrados (278.30 M2). Le corresponde el uso  exclusivo  sobre  la terraza común (…), la cual tiene un área de ocho metros  cuadrados   con   setenta  y  siete  centímetros  cuadrados  (8.77  M2)  (…).  Dependencias  y  alturas:  Recibo, ropero, baño de emergencia, salón, estudio,  comedor,  cocina,  patio de ropas, alcoba de servicio y baño, sala de alcobas y  tres  (3)  alcobas  con  baño,  la  principal  con vestier. Su altura es de dos  metros     con     veinticinco     centímetros     (2.25     mts)», debidamente alinderado y determinado por  sus medidas (c.1, fls.156-226).   

d).  Certificado  de  tradición  y libertad  expedido  con  base  en  el  folio  de matrícula inmobiliaria 50C-1233670 de la  Oficina  de  Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá, en el que aparece en  la  anotación  n°  12  la  inscripción del título reseñado en el precedente  literal y como propietaria la sociedad accionante (c.1, fls.43-44).   

e).     Documento     firmado     por  HAD…………………,   titulado   «negocio  con  LH…………»,  en  el  que se menciona el negocio,  entre   otros,  del  «apartamento  301  en  Edificio  C……..  78», y también se alude a que «[e]l  25  de  enero  de  1993  por solicitud del sr. LH……. se  cambiaron  los  términos  de  pago  de  estos  negocios firmando los siguientes  otrosí:    I.   Aptos.   101,   201,   301»   (c.4,  fls.149-157).   

f).    Negocio  jurídico  denominado  genéricamente  «convenio»,  sin  que  se  especifique  su  fecha,  en  el  que  se expresa en lo pertinente:  Entre   los   suscritos   a   saber:  De  una  parte  HAD………………….,   quien   obra   en   su  condición  de  gerente  de  C…………  Ltda.,  socia  gestora de la sociedad C……… 78 S.C.A., y por  la  otra  LEHP………………………….,  se  ha  convenido  plasmar en el  presente   documento,   las   modificaciones   a  las  diferentes  transacciones  celebradas   entre  las  partes,  y  los  cambios  indispensables  que  deberán  efectuarse  por  separado  y  en forma individual en las promesa de compra venta  que  firmaron  las  partes  el  23  de octubre de 1992, para cuyo propósito los  suscritos  contratantes  declaramos:  Aptos.  101,  201  y 301: a. El promitente  vendedor  declara que en lo que se refiere a la presente promesa de compra venta  ha  entregado  real  y  material  los  Aptos.  101,  201  y 301 y ha firmado las  escrituras  públicas de los mismos y además ha recibido a entera satisfacción  los  pagos  pactados  en esta promesa. –  b.  El  promitente comprador a su vez declara que ha recibido los  Aptos.  101,  201  y  301  a  entera  satisfacción  y  que  se  han firmado las  escrituras    públicas    de    los   mismos   (c.4,  fls.158-159).   

h).  Escrito de 11 de noviembre de 2000,  dirigido  a  la «Administración Edificio C……….  78  – carrera 1ª Este n°  78-44»,  firmado  por JJM……………………, en  el  que  manifiesta:  En mi condición de Liquidador y  representante  legal  de  la  sociedad  C…..  78  S.C.A., liquidación, a cuyo  nombre  figura  en  la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá,  la  propiedad  del  apartamento  301 de dicho Edificio, manifiesto a ustedes que  desde  el  mes  de  septiembre  de 1996 lo ocupa y está en posesión de él, el  señor   NJGC………  ……………………,  portador  de  la  cédula  de  ciudadanía        n°        19’154.996  de  Bogotá,  y que a la fecha nos encontramos en trámite  de   escrituración   a   su  nombre.  Escritura  de  venta  que  no  se  había  protocoliza[do]  por  encontrarse dicho inmueble embargado en proceso adelantado  por  Representaciones  SR…………………… contra C….. 78 en el Juzgado  2°  Civil  del Circuito, fallado en segunda instancia a favor de la demandada y  ordenado  el  desembargo  del  apartamento  301  (c.4,  fl.162 y 243).   

i).    Solicitud   de   conciliación  extrajudicial  radicada  en  la  Notaría 14 de Bogotá, el 14 de abril de 2004,  suscrita  por  el  antes  nombrado,  en  la calidad citada, en la que alude a la  «promesa   de   permuta»  celebrada   el   23   de  octubre  de  1992,  por  la  sociedad  demandante  con  LEH……………………..,  en la que «las partes  se  comprometían  a intercambiar: La sociedad C…….. 78 S en C. por acciones  los  apartamentos  101, 201 y 301 del edificio C….. 78, ubicado en la cra. 1ª  Este    n°    78-44   de   Bogotá,   y   a   cambio   de   ello,   el   señor  EHP…………………..,  le entregaría a la sociedad permutante un globo de  terreno de aproximadamente 7000 metros     cuadrados  (…),  el cual se encontraba en Duitama y a su  vez  el  señor  H….,  asumiría la subrogación de créditos hipotecarios que  pesaban  sobre dichos apartamentos, amén de cancelar en dinero efectivo la suma  de   $129’719.735,  todo  para     un     total     de    $500’265.510.  –  La  sociedad  permutante  le  hizo  entrega  provisional  de  los  citados  tres  apartamentos  al señor H…….. y de tres garajes por cada apartamento, con la  condición  de  obtener la entrega simultánea del lote de Duitama. Esta última  operación  no  se  produjo  por  parte del señor H……., (…) y verbalmente  resolvió  cambiar  la  operación  con  otro  lote de igual valor ubicado en el  municipio  de  Sogamos[o],  inmueble  que  nunca  entregó  (…).  –   El   señor   H…….  resolvió  disponer    del   apartamento   301   efectuando   la   venta   a   la   señora  LVDB………………….,  haciéndole entrega del mismo el 18 de diciembre de  1992.   –  La  escritura  pública  no la firmó la señora cita[da] y frente al no cumplimiento por parte  del  señor  H……,  el  doctor  HA………., no le solemnizó el negocio. No  obstante  de  la  noche  a la mañana aparece un señor NG………………. un  tiempo  después, alegando que el señor H……le había vendido el apartamento  y  que  estaba  dispuesto  a  comprarlo  y pagarlo en su justo precio. Con dicho  argumento  en  forma  irregular  tomó  posesión del apartamento 301 y habiendo  recibido  las llaves del señor LEH… ………….., trasladó sus bienes y se  tomó  irregularmente la vivienda sin haber cumplido ninguna de las ofertas y ni  siquiera  sin cancelar las cuotas de administración que le corresponden a dicho  apartamento   por   ser   un   inmueble   sometido   al  régimen  de  propiedad  horizontal (c.4, fls.223-230).   

j).       Testimonios      de  LJPA……………………………… y  JMRM…………………………..,   personas   que  afirman  ser  amigas  de  NJGC………………………………….,   que   lo   han  visitado  en  el  apartamento  en  mención, lo reconocen como poseedor y  que se lo entregó  LH……… (c.4, fls.265268).   

k).       Declaración      de  JMJO……………………………….,  hijo  de  JJ……………….., ex  liquidador  de  la  sociedad  demandante,  a quien se tachó de sospechoso, y al  preguntársele  acerca  del  motivo  por  el que el accionado entró a ocupar el  inmueble,  manifestó  que  [l]o que pasó fue que él  desde  mucho  antes,  como desde junio de dos mil aproximadamente estuvo yendo a  la  oficina  de  C…….  ubicada  en  la  calle 16 con 86 que era donde vivía  JFA………………….,  allá  era  la oficina, entonces él empezó a decir  que  estaba  trabajando  con  LH…………..,  que  lo  conocía  y que tenía  negocios  con  él  y  que  él  estaba  interesado  en  ese apartamento y se le  ofreció  para la venta le dijimos vale trescientos cincuenta millones de pesos,  después  de  varias  veces de ir, llegó un día que no me acuerdo pero fue por  la  mañana  y él entró diciendo que tenía la persona que le iba a prestar la  plata  y  que  necesitaba  que  entrara  al apartamento urgentemente para que le  pudieran  dar  la  plata, a raíz de eso mi papá JJM………………….. que  estaba  de liquidador de la sociedad le hizo una carta dándole la autorización  y  también  ayudándolo porque él decía que el señor que le iba a prestar la  plata  tenía que darle confianza (…) y se le hizo la carta como él quería y  él  fue  con  esa  carta y por eso lo dejaron entrar al apartamento, esa fue la  orden  para que lo dejaran entrar (…). Y después nos enteramos de que estaban  viviendo  allá porque la administradora nos llamó a quejarse que el señor que  estaba   dentro  del  apartamento  hacía  parrandas  y  por  eso  fue  que  nos  enteramos»;  al  indagársele  acerca del interés de  GC………………..,  por  comprar  el citado bien, expresó que «[s]í  se  habló de eso, en varias ocasiones que fue el señor y  la  suma  que  se  había  fijado  era  de  350  millones,  eso  fue  en el año  2000»,  agregando  que no se llevó a cabo el negocio  «porque  no  pagó» (c.4,  fls.320-324).   

l).        Testimonio      de  IOC…………………,  rendido  en  el  curso  de  la  inspección  judicial  practicada  al inmueble objeto del litigio, quien dijo laborar en oficios varios  en  el  edificio e informó que aquel «[e]s propiedad  del  señor  NGC….  ………………………  porque  del  tiempo que estoy  trabajando  aquí  desde  el año 1997 lo conocí como propietario»,  señalando  que  en  esa  unidad  residencial habita «[e]l  señor  NG………. con la señora M……. y dos niñas y  un niño» (c.4, fls.491-493).   

m).   Copia  autenticada  del  proceso  policivo   por   perturbación   a  la  posesión  del  apartamento  301  de  la  edificación  de  la  cra.  1ª  Este n° 78-44, formulada el 21 de noviembre de  2000,      por     NJGC………………………,     con     citación     de  FEGDM…………………………………,    presidenta   del   consejo   de  administración       de       la       propiedad      horizontal      y      de  GMSG…………………………………,  administradora,  tramitado ante la  Inspección  2 A Distrital de Policía de esta ciudad, en el que aparece el acta  de  inspección  ocular  al  citado  inmueble,  de  11  de  diciembre  de  2001,  haciéndose  constar  en la misma la conciliación a que llegaron las partes, en  virtud   de   la   cual   se  dispuso  permitirle  al  querellante  «el  ingreso  al  apartamento y garajes y depósitos» a partir de ese momento (c.4, fls.472-474).   

n).    Confesión  ficta  o  presunta  aplicada  con  relación  al representante legal de la sociedad actora, respecto  de  los  hechos a que alude el cuestionario que por escrito allegó el apoderado  de  su contraparte, habiéndose precisado en el acta de 26 de junio de 2009, que  se  abría  el  respectivo  sobre,  y se «califica de  asertivas  las  preguntas  primera,  segunda,  tercera,  cuarta,  quinta, sexta,  séptima,  octava,  novena  y décima respecto de las cuales se presumen ciertos  los  interrogantes formulados sin perjuicio de prueba en contrario» (c.4, fls.343-344).    

Los  interrogantes  en  cuestión, tienen el  siguiente texto:   

Primera  pregunta.  Diga  el  absolvente al  despacho,  si  es  cierto,  sí  o  no,  que  la  sociedad C….. 78 S. en C.A.,  actualmente  en  liquidación,  efectuó  en  diciembre  18 de 1992, a favor del  señor   LEHP………..   …………………   la   entrega  material  y  le  transfirió  la  posesión del apartamento trescientos uno (301) de la carrera 1  Este  n°78-44,  edificio  C……..  78  de  esta  ciudad,  (…). –    Segunda   pregunta.   Diga   el  absolvente,  si  es  cierto, sí o no, que la entrega material y la transmisión  de  la  posesión efectuada por la sociedad C…….. 78 S. en C.A., actualmente  en  liquidación,  del  apartamento  trescientos  uno (301) de la carrera 1 Este  n°78-44,   Edificio   C…..   78   de   esta  ciudad  al  señor  LEHP……..  ………….lo  fue  en  cumplimiento  de  una  promesa de compraventa suscrita  entre    aquélla    y    éste   sobre   el   citado   inmueble.   – Tercera pregunta. Diga el absolvente  al  despacho,  si  es cierto, sí o no, que la totalidad del valor que el señor  LEHP…………………………     debía    cancelar    a    la    sociedad  C……………..  78  S.  en  C:A., actualmente en liquidación, en razón del  precio  pactado  bilateralmente  por  dicho  inmueble,  fue pagado. –  Cuarta pregunta. Diga el absolvente  al  despacho,  como  es  cierto, sí o no, que le consta, sabe y aceptó, que el  señor   LEHP…………………   entregó  materialmente  y  transfirió  la  posesión  del  apartamento  trescientos uno (301) de la carrera 1 Este n°78-44  Edificio   C….   78   de   esta   ciudad,   a   favor  del  señor  NJGC……  ……………………………..,  y que en virtud de dicho acto de entrega y  transmisión   de   la  posesión  viene  el  señor  NJGC………………….  ……………  ocupando el citado inmueble desde el mes de septiembre del año  1996.  – Quinta pregunta.  Diga  el  absolvente  al  despacho  si  es  cierto,  sí  o  no,  que  el señor  LEHP………………………  notificó a la sociedad C……. 78 S. en C.A.,  actualmente  en  liquidación,  que  la  correspondiente  escritura  pública de  transferencia  del dominio del apartamento trescientos uno (301) del inmueble de  la  carrera  1  Este  n°44-78  Edificio  C…….  78 de esta ciudad, debía la  sociedad      proceder      a     suscribirla     a     favor     del     señor  NJGC………………………   por   haberse  cedido  a  éste  la  posesión  contractual  y  todos  los  derechos  derivados  de la promesa de compraventa en  virtud  de  la  cual C….. 78 S. en C.A., actualmente en liquidación, está en  la  obligación  de  suscribir  dicho  documento  de  transferencia  de dominio.  – Sexta pregunta. Diga el  absolvente  al  despacho,  si  es  cierto,  sí  o no, que el señor NJGC…….  ……………………..        [h]a  reclamado  en varias oportunidades a la sociedad C……. 78 S.  en  C.A.,  actualmente  en  liquidación,  para  que  le  suscriba la respectiva  escritura  pública transfiriéndole el dominio pero que sistemáticamente se ha  negado  a  ello,  no  obstante  estar  obligada  a  hacerlo  y  encontrarse  esa  obligación   de   plazo   vencido.   –  Séptima  pregunta.  Diga  el  absolvente  al  despacho,  como es  cierto,  sí  o  no,  que por saber y haber aceptado la sociedad C….. 78 S. en  C.A.,       actualmente       en      liquidación,      que      el      señor  LEHP………………………      efectuó     a     favor     del     señor  NJGC……………………………  la  entrega material, transfiriéndole la  posesión,  del  apartamento trescientos uno (301) de la carrera 1 Este n°78-44  Edificio  C……..  78  de  esta ciudad, expidió a través de su representante  legal,  Dr.  JJM………., en noviembre once (11) del año dos mil, con destino  a  la  administración  del  Edificio C……78, comunicación expresando que el  citado  inmueble  ‘… lo  ocupa  y  está  en  posesión  de  él,  el  señor  NJGC………………….  ……………,  (…),  y  que  a  la  fecha  nos  encontramos  en trámite de  escrituración  a  su  nombre,  (…). –  Octava pregunta. Diga el absolvente al despacho si es cierto, sí  o  no,  que  desde el mes de septiembre del año 1996 la sociedad C……. 78 S.  en    C.A.,    actualmente    en    liquidación,    ha    tenido    al   señor  NJGC………………………………..    como    poseedor    material   del  apartamento  trescientos  uno  (301) de la carrera 1 Este n°78-44 Edificio C…  78,   en   virtud   de  la  cesión  o  transferencia  que  le  hizo  el  señor  LEHP………………………     –  Novena  pregunta. Diga el absolvente al despacho, como es cierto,  sí     o     no,     que     la    posesión    material    que    el    señor  NJGC……………………….  ejerce  sobre  el  apartamento trescientos uno  (301)  de  la  carrera  1 Este n°78-44 Edificio C….. 78 de esta ciudad, es de  origen  contractual  y que, al efecto, en primer lugar, la sociedad C………..  78  S.  en  C.A., actualmente en liquidación, efectuó entrega y transmitió la  posesión  a  favor  del señor LEHP…………………………, en virtud de  contrato  bilateral  de  promesa  de compraventa, y que, en segundo lugar, éste  entregó  y  transfirió  la  posesión  que  contractualmente había obtenido a  favor    del    señor    NJGC   …………………………..   – Décima pregunta. Diga el absolvente  al  despacho,  como  es  cierto,  sí  o  no,  que  en la actualidad la sociedad  C………  78  S.  en  C.A.,  actualmente  en  liquidación,  está  en mora de  suscribir  a  favor del señor NJGC………………………….. la escritura  pública  a  través  de  la  cual  debe  transferir  el dominio del apartamento  trescientos  uno  (301) de la carrera 1 Este n°78-44 Edificio C….. 78 de esta  ciudad (c.4, fls.337-342).   

6.   Teniendo  en  cuenta  que  en  el  reproche  la censura recrimina al juzgador por «haber  preterido  de  forma absoluta la apreciación de las pruebas que demuestran, con  rigor  y  sin  duda  alguna,  que  entre  C……..  78 S.C.A. en liquidación y  NJGC…………   ………………..  existe  un  nexo  contractual  que  los  vincula  obligatoriamente  y  cuyos efectos, hasta tanto sean ora resueltos, ora  declarados   sin   vigor  legal,  impiden  que  prospere  cualquier  pretensión  reivindicatoria», se entra a  escudriñar    si    efectivamente    se    presenta    el   desatino   fáctico  denunciado.   

Con  ese  propósito,  en  primer  lugar  se  precisa  que la «posesión»  se  caracteriza  por la concurrencia de dos elementos: uno subjetivo, denominado  ánimus,  que  se manifiesta  por  la  convicción  del  ocupante de la cosa de ser el dueño de la misma, sin  que  reconozca  dominio  ajeno,  y  el otro, de carácter externo, conocido como  corpus, el cual se estructura  por  la detentación material del respectivo bien mueble o raíz, directamente o  por  interpuesta  persona,  que  lo  tiene  a  su  nombre, exteriorizándose esa  situación  mediante  el  ejercicio,  entre otras, de actividades relativas a la  conservación,   mejoramiento,   y   explotación  económica,  las  que  pueden  involucrar  el  pago  de  impuestos,  defensa  judicial frente a pretensiones de  terceros,  levantamiento  de  construcciones,  arrendamiento,  uso habitacional,  comercial, industrial, etc.   

Ahora,  dado que el accionado manifestó que  entró   a   ocupar   el   «apartamento  objeto  del  litigio»   en  virtud  del  traspaso    de   derechos   realizado   por   LEHP………………………..,  vinculados      a      una      «promesa      de  compraventa»  por  este  celebrada  con  la  sociedad  demandante,  ha  de  tenerse  en  cuenta  que  para derivar de ahí «posesión   material»,  en  principio  jurídicamente  es  necesario que haya mediado estipulación expresa en cuanto a  que  la  entrega, para el caso, del bien raíz implicó también la «posesión»,  pues dada la naturaleza y  finalidad    del    mencionado   convenio,   este   no   comporta   per  se, la transferencia por el promitente  vendedor del aludido poder de facto.   

Ese  ha  sido  el  criterio  adoptado por la  jurisprudencia  de  esta Corporación, recordado de manera detallada en el fallo  CSJ  SC,  30  jul.  2010, rad. 2005-00154-01, anteriormente citado, en el que se  expuso:   

El   contrato  preparatorio,  preliminar,  promesa  de  contrato,  precontrato  (pactum de contrahendo o pactum de ineiundo  contratu),   en   efecto,   genera   esencialmente   (esentialia  negotia),  una  prestación  de  hacer,  su  función es preparatoria e instrumental, proyecta y  entraña  la  obligación  de  estipular  en un futuro determinado otro contrato  diferente en sus elementos, naturaleza, función y efectos.   

             

No obstante, la figura legis, admite pactos  expresos  (accidentalia  negotia)  y  en  desarrollo  de  la  autonomía privada  dispositiva,   libertad   contractual  o  de  contratación  reconocida  por  el  ordenamiento  jurídico  a  las partes, nada se opone a la ejecución anticipada  de   algunas   prestaciones  propias  del  contrato  definitivo,  verbi  gratia,  tratándose  de  promesa  de  compraventa, en el tráfico jurídico negocial, es  frecuente  el  pago  anticipado  de  todo o una parte del precio y, también, es  usual    la    entrega    anticipada    del   bien,   incluso   a   título   de  posesión.   

Con estos lineamientos, la Sala de antiguo,  partiendo  de  la  natural distinción, estructura nocional y funcional entre el  contrato  preliminar,  el  contrato  definitivo,  y  la  posesión,  tiene dicho  ‘que   la  promesa  de  compraventa   y  la  posesión  material  que  ejerza  uno  de  los  promitentes  compradores  al  momento  de  la celebración de la misma, no son incompatibles,  pues  no siempre la celebración de la primera establece, modifica o extingue la  segunda,  tanto  más  si  se tiene en cuenta que la entrega anticipada del bien  prometido  en  venta,  que en la praxis de la promesa suele pactarse, no viene a  ser  sino  una cláusula adicional que está referida a las obligaciones propias  del  contrato  prometido, y, por tanto, sin incidencia inmediata en el suceso de  la  posesión  material’  (…).   En fin, la promesa de compraventa genera esencial y exclusivamente  la  prestación  de  hacer  consistente  en  la celebración futura, posterior y  definitiva  de  la  compraventa,  sin  perjuicio  de  acordarse  en forma clara,  expresa   e  inequívoca  por  pacto  agregado  a  propósito,  el  cumplimiento  anticipado  del  precio o la entrega de la tenencia o posesión del bien, (…);  la    simple    entrega    sin    ninguna    otra    indicación,   ‘supone,  en  términos  generales, el  reconocimiento  de  dominio de otro, en la medida en que quien por ella pretende  adquirir  parte  de  la  obvia  admisión  de  su carencia de derecho. Esa es la  inteligencia  que la figura muestra en principio, sin perjuicio de que se admita  la  posibilidad  de  salvedades  que,  en el ámbito propio de las convenciones,  pueden  acontecer,  como sería el caso en que con explicitud rotunda se exprese  en  ella la entrega material acompañada del ánimo de dueño, circunstancia que  ‘…puede   generar  o  derivar  una  posesión  inmediata,  si  es  inequívoca  la declaración de las  partes  en ese sentido…’  (…),  pues  ‘cuando el  prometiente  comprador  de  un  inmueble  lo  recibe por virtud del cumplimiento  anticipado  de  la obligación de entrega que corresponde al contrato prometido,  toma  conciencia  de  que  el  dominio de la cosa no le corresponde aún; que de  este  derecho no se ha desprendido todavía el promitente vendedor, a quien, por  tanto  el  detentador  considera dueño, a tal punto que lo requiere para que le  transmita   la   propiedad   ofrecida’   (…)  1.   

          7.        Los       documentos      titulados      «convenio»      y      «otro  sí», según lo planteado por el  impugnante,  revelan  la celebración de una «promesa  de   venta»   entre   el   gerente  de  la  sociedad  «C…….  78  S.C.A.»  y  «LEH………………….»,  que  involucró  el bien objeto del proceso, el que fue entregado  al  «promitente comprador»,  el 18 de diciembre de 1992.   

          Igualmente,         se         probó        que        «NJGC………………………….»,  entró   a  ocupar  el  inmueble  en  mención,  por  voluntad  de  «LEHP…………………………..»,  quien  le  facilitó  las  llaves, situación evidenciada por lo expresado en el  escrito   con   el   que  se  solicitó  la  conciliación  extrajudicial  y  la  «confesión    ficta»  respecto  de  los hechos reseñados en las preguntas del interrogatorio de parte  que  debía absolver el representante legal de la actora, en los que se menciona  que  «la posesión del inmueble le fue entregada por  H…….      a      GC……………………»,  manifestación   que   tiene  eficacia,  porque  a  pesar  de  no  versar  sobre  «hechos   personales  del  confesante»,  es  un  aspecto  del que en esa misma actuación se revela que la  accionante  tenía  conocimiento  (regla  5ª,  artículo  195  del  Código  de  Procedimiento Civil).   

          También  se estableció que «C……….  78   S.C.A.»,   ha   reconocido   como  «poseedor»  al  accionado             «NJGC……………  ………»,   desde  septiembre  de  1996,  supuesto  fáctico  que  se  desprende  de  lo  manifestado  en  la comunicación de 11 de  noviembre  de  2000,  dirigida  a la «administración  del  Edificio C……. 78», suscrita por el liquidador  de     la    persona    jurídica    demandante    y    de    la    «confesión  presunta»  respecto de los  hechos   a  que  se  refieren  las  preguntas  séptima,  octava  y  novena  del  interrogatorio,  en las que se alude a la «cesión de  derechos»     por     parte     de    «LEHP………………….»,  a  favor  de                 «NJGC………….  ……………………»,    derivados    de    la  «promesa  de  compraventa»  que  con  relación al bien raíz objeto del proceso, aquel había celebrado con  la  nombrada  persona  jurídica,  acto que se advierte esta conocía y aceptó,  según  se  desprende del señalado documento privado, en el que textualmente se  indica,    que    el    apartamento   «desde  el  mes  de septiembre de 1996 lo ocupa y está en posesión  de    él,    el   señor   NJGC…………………   …………,   portador  de  la  cédula  de  ciudadanía  n°  19’154.996  de Bogotá, y que a la fecha  nos  encontramos  en  trámite de escrituración a su  nombre,   escritura   de  venta  que  no  se  había  protocolizar   (sic)  por  encontrarse   dicho  inmueble  embargado  (…)»  (se  subraya).   

          8.   Lo  anterior  permite  concluir, que a pesar de no haberse  establecido   que  en  el  contrato  de  promesa  celebrado  entre  «C……..  78  S.C.A.»  y «LEHP………………………….»,  se  hubiere  señalado  de manera expresa que con la entrega anticipada del bien  raíz    se    le    transfería    la   «posesión  material» del mismo, con posterioridad esa situación  se   concretó   a   favor   del   NJGC……………………………  en  el  instrumento  referido en el anterior párrafo, en el que como se puede observar,  a   él   le  fue  reconocida  por  la  actora  la  condición  de  «poseedor»,  enfatizando además que se  encontraba    en    trámite   la   «escritura   de  venta»,   manifestaciones   estas   que   de  manera  indubitable   ratifican   que   la   «posesión  del  demandado»  con  relación  al  inmueble  materia del  litigio, tiene origen contractual.   

          9.   Ahora,  debido a que en los cuestionamientos que sirven de  sustento  a  la  acusación  por  la  vía  directa,  enarbolada  en  el segundo  reproche,   se   rebate  la  inferencia  del  ad  quem  atinente   a   que   para   la  demostración  de  la  «posesión   de   origen  contractual»,      se      requería      «justo  título», se procede a examinar la juridicidad de ese  criterio.   

          a).   En  ese orden de ideas, primeramente se puntualiza que el  «justo título» no aparece  definido  por  el  legislador,  aunque  de  los artículos 764 a 766 del Código  Civil,  puede  deducirse que su naturaleza es traslativa de la propiedad y tiene  la  connotación  de  acto  jurídico,  que  ha  de ser legítimo y ajustarse al  ordenamiento     legal,     excluyendo     con     ello     los     «títulos   no  justos»,  y  constituye  junto  con  la  «buena fe»  presupuesto    necesario    para    la    existencia    de    la    «posesión  regular»,  la que a su vez,  al   tenor   del  precepto  2528  ibídem,  es  el  sustento  de  la «prescripción  adquisitiva ordinaria».   

          Sobre  esa  temática,  esta  Corporación  en  fallo CSJ SC, 4 feb.  2013, rad. 2008-00471-01, memoró:   

En  relación  con  el justo título, tiene  dicho    la    Corte,    que   por   éste   ha   de   entenderse   ‘todo  hecho o acto jurídico que, por  su  naturaleza  y  por  su  carácter  de  verdadero y válido, sería apto para  atribuir  en  abstracto  el  dominio.  Esto último, porque se toma en cuenta el  título  en  sí,  con  prescindencia  de circunstancias ajenas al mismo, que en  concreto,  podrían determinar que, a pesar de su calidad de justo, no obrase la  adquisición  del  dominio.  Si  se trata, pues de un título traslaticio, puede  decirse  que éste es justo cuando al unírsele el modo correspondiente, habría  conferido  al  adquirente el derecho de propiedad, si el título hubiese emanado  del  verdadero  propietario. Tal el caso de la venta de cosa ajena, diputada por  el  artículo  1871  como  justo  título que habilitaría para la prescripción  ordinaria   al  comprador  que  de  buena  fe  entró  en  la  posesión  de  la  cosa’ (Cas. Civil del 26  de  junio  de  1964,  G.J.  CVII,  pág.  372).  En  otra  ocasión señaló que  ‘el  justo  título para  poseer  y  prescribir  adquisitivamente  es  uno  constitutivo  o traslaticio de  dominio  que  sirve  legítimamente  de  motivo para que el que tiene la cosa se  repute   dueño  de  ella,  séalo  o  no  lo  sea  en  la  realidad’  (Cas.  Civil  del  29 de febrero de  1972,      G.J.      CXLII,      pág.      88)2.   

b).   Al examinar la argumentación del  fallador  de  segundo  grado  cuestionada  por la censura, refulge el desacierto  jurídico   en  que  aquel  incurrió,  porque  el  requisito  del  «justo   título»   no  es  legalmente  exigible  para  la  estructuración de la defensa argüida de estar el demandado  en  «posesión  material  derivada  de una relación  contractual»,  pues  en ese sentido ninguna exigencia  impone  el  ordenamiento  jurídico,  por  lo  que  basta  la  existencia  de la  detentación  material  de  la  cosa  con ánimo de señor o dueño, conforme al  artículo  762  del  Código Civil, y de otro lado, la vigencia de un vínculo o  acuerdo  de  voluntades  que  surta  efectos  entre propietario y poseedor, como  partes  del  proceso, que justifique la «posesión de  la  cosa» por el accionado, independientemente de que  el  convenio  hubiere sido incumplido, o que estuviere afectado de nulidad, o de  algún  otra  anomalía  sustancial  que  permita  su  impugnación,  pues tales  aspectos   corresponde   debatirlos  en  un  escenario  judicial  de  naturaleza  contractual.   

Sobre   el   particular,   la   doctrina  jurisprudencial  de  esta Corporación, ha sostenido que en el evento de existir  un  acto  o contrato generador de obligaciones entre los sujetos procesales, del  cual  el  accionado  derive la «posesión material de  la  cosa»,  o  que le de soporte, no es viable que el  dueño  de  la  misma  obtenga  la  recuperación  mediante  el  ejercicio de la  «reivindicación»,  sino  que   tendrá   que   ampararse   en  las  «acciones  restitutorias»       para       debatir      tal  aspiración.   

         

          En  ese sentido se pronunció en el fallo CSJ SC, 30 jul. 2010, rad.  2005-00154-01, donde se memoró lo siguiente:   

(…),  la  jurisprudencia inalterada de la  Corte,  con  razón,  precisa  esa postura, expresando al respecto: ‘La    pretensión   reivindicatoria  excluye  de  suyo  todos  los  casos  en  que  la posesión del demandado sea de  naturaleza  contractual,  es  decir,  se rija por un contrato celebrado entre el  dueño  y  el  actual  poseedor.  En  tales casos, mientras el contrato subsista  constituye  ley  para  las  partes (artículo 1602 del Código Civil) y como tal  tiene  que  ser  respetado  por  ellas.  Entonces,  la  restitución  de la cosa  poseída,  cuya posesión legitima el acuerdo de voluntades, no puede demandarse  sino  con  apoyo  en  alguna  cláusula  que  la prevea, mientras el pacto esté  vigente.  La  pretensión reivindicatoria sólo puede  tener   cabida  si  se  la  deduce  como  consecuencia  de  la  declaración  de  simulación,  de nulidad o de resolución o terminación del contrato, es decir,  previa  la  supresión  del  obstáculo  que  impide su ejercicio.  En este  proceso   se  pide  la  reivindicación  de  determinado  predio  como  súplica  enteramente  independiente  y  autónoma.  Esta  pretensión  no puede prosperar  mientras  el  contrato  de promesa subsista, pues ocurre que por ese contrato se  transformó  la posesión extracontractual del demandado en posesión respaldada  por  un  contrato y regida por sus estipulaciones. (…).  Cuandoquiera que  alguien  posea  en  virtud  de  un contrato, es decir, no contra la voluntad del  dueño   que  contrató,  sino  con  su  pleno  consentimiento,  la  pretensión  reivindicatoria  queda  de  suyo  excluida,  pues sólo puede tener lugar en los  casos  en  que  el  propietario  de  la  cosa reivindicada ha sido privado de la  posesión  sin  su  aquiescencia. La acción de dominio es por su naturaleza una  pretensión   extracontractual,  que  repugna  en  las  hipótesis  en  que  los  interesados  han  convenido  en que uno de ellos autoriza al otro para poseer en  virtud  de  un determinado contrato celebrado entre el uno y el otro’  (cas. civ. sentencia de 12 de marzo  de  1981,  CLXVI,  página  366,  reiterada  en sentencia de 18 de mayo de 2004,  [SC-044-2004] exp. 7076) (se resalta).   

En   verdad,   admitirse   la   acción  reivindicatoria  con  prescindencia  de la relación jurídica contractual entre  el  dueño  de  la  cosa  y  el poseedor, conduce al desconocimiento del acuerdo  dispositivo  de  las  partes,  en  grave atentado de la imprescindible seriedad,  estabilidad  y certeza del tráfico jurídico, dejando el vínculo intacto y sin  solución.   

Conformemente,  cuando la fuente generatriz  de  la posesión es una relación jurídica negocial o contractual, su presencia  excluye   el   ejercicio   autónomo,   directo   e   inmediato  de  la  acción  reivindicatoria   en  procura  de  la  restitución  de  la  cosa,  que  en  tal  hipótesis,  únicamente  puede  obtenerse a través de las respectivas acciones  contractuales  inherentes  al  vínculo  que  ata  a  las  partes  y  de la cual  dimana.   

          c).  En  el caso bajo estudio, al examinar el primero de los cargos,  quedó  evidenciado  que  la «posesión»  del  inmueble detentada por el demandado, según las probanzas que  omitió  valorar  el  ad quem,  está    legitimada    por    una    «promesa   de  venta»     que     celebró    la    actora    con  LEH…………………,  a  quien  le  hizo  entrega del apartamento, el 18 de  diciembre  de  1992,  habiéndose  estipulado  el  otorgamiento de la respectiva  escritura  pública  en  la Notaría 33 de Bogotá, a las quince horas del 18 de  febrero  de  1993,  bajo la condición de que se hubiere cumplido con el pago, y  por  manifestación expresa del Liquidador de la sociedad promotora del proceso,  contenida  en  documento  de  11 de noviembre de 2000, reconoció que el aludido  bien  raíz,  «desde el mes de septiembre de 1996 lo  ocupa      y      está      en      posesión     de     él,     el     señor  NJGC……………………………»,    habiendo  agregado  que «a la fecha nos encontramos en trámite  de  escrituración  a  su  nombre», gestión que no se  había  realizado  por  encontrarse  aquel  embargado,  circunstancias estas que  aparecen  ratificadas  en  la  confesión  ficta,  según  los  hechos plasmados  específicamente en las preguntas séptima, octava y novena.   

10.   Así  las cosas, se concluye que  las   acusaciones   sustento   de  la  impugnación  extraordinaria,  tienen  la  virtualidad  de quebrar el fallo atacado, pues tal como se verificó al efectuar  el  estudio  de  los  embates,  se  probó  que  el  Tribunal  incurrió  en  el  «error    de    hecho»  enrostrado  por  la  censura,  al  omitir  valorar los medios de convicción que  evidencian  la  existencia  de  un  vínculo  contractual  vigente, productor de  efectos  entre  la actora y el accionado, que a este último le permitió entrar  a  ocupar  el inmueble objeto del proceso, habiéndole reconocido la propietaria  expresamente     y     por    escrito,    su    condición    de    «poseedor   material»,  al  igual  que  informó  que  se  encontraba  en  trámite  el  otorgamiento de la «escritura  de  venta», y de otro lado,  se  estableció  el  «error  jurídico»      al     exigir     un     «justo  título»  como requisito para reconocer la excepción  de  «posesión  de  origen contractual»  esgrimida  por el demandado, cuando ese presupuesto se requiere es  para  estructurar la «posesión regular»,   que  a  su  vez  constituye  el  fundamento  de  la  acción  de  «prescripción  adquisitiva  ordinaria».   

IV. SENTENCIA SUSTITUTIVA  

          1.   Es procedente examinar el fondo del tema controvertido, en  el  ámbito  de  la  competencia que en segunda instancia establece el artículo  357  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  al  verificar  que  concurren  los  presupuestos  procesales  de  rigor y que no se advierte irregularidad que pueda  invalidar lo actuado.   

2.   Con el propósito de precisar los  aspectos  que  demarcan  el  litigio,  la  Sala  se  remite  a  los antecedentes  reproducidos  en  la parte inicial de este fallo, y en punto de la problemática  relacionada  con  la  alzada  promovida  por  el demandado, se aprecia que en la  respectiva  sustentación,  esencialmente  involucró  su  inconformidad  con lo  decidido   sobre   la   defensa   por   él  planteada  denominada  «origen   contractual   de   la   posesión   ostentada   por   el  demandado»  y  en  su  desarrollo  le  recrimina  al  a-quo la falta de valoración  adecuada  de  los  medios  de  convicción  legal  y oportunamente incorporados,  concluyendo   que   tales   probanzas  informan  sobre  las  circunstancias  que  identifican  la «posesión»  que ostenta (c.7, fls.10-22).   

Por su parte, el juzgador consideró que el  citado  medio  enervante  no  podía prosperar, porque a pesar de que el aludido  poder  de  hecho  tuviera  origen  negocial,  el  acuerdo  entre  LH………  y  NG……………,   «no   fue   celebrado  con  el  propietario,  sino  entre  el  demandante  en  reconvención  y un tercero (…)  [y] adicionalmente porque a  través  del  mismo,  tampoco  reza  que  se  le haya entregado la posesión del  inmueble».   

3.   Tal como se dilucidó al estudiar  el  primero  de los cargos en que se apoyó la demanda de casación, es evidente  que  se demostraron válidamente los supuestos fácticos que imponían acoger la  reseñada  excepción,  puesto  que  la  propia  actora  aceptó y reconoció de  manera  expresa  en  documento de «11 de noviembre de  2000»,    que    el   demandado   es   «poseedor  desde  septiembre  de 1996» y  que  «nos encontramos en trámite de escrituración a  su  nombre  (…) [e]scritura  de  venta  que  no se había protocoliza[do]    por   encontrarse   dicho   inmueble   embargado».   

Así  mismo,  con  la  confesión  ficta  o  presunta  que  operó  frente  a  la  accionante,  la que no fue desvirtuada, se  acreditó    que    la    «posesión»  del  convocado al proceso está relacionada con la transmisión de  derechos    que    a    él    le   hiciera   «….  LEHP…………………………»,  con  quien  la  sociedad   demandante   había   celebrado  varios  negocios,  entre  ellos,  la  «promesa  de  venta»  del  aludido  bien  raíz,  y  aunque  en  las  probanzas  alusivas a tal convenio no  aparece   que   la   entrega  efectuada  a  aquel  comprendía  la  «posesión»,   esta   situación   se  consolidó  con  posterioridad,  según  se  desprende  de la manifestación que  hiciera  el  liquidador  de la nombrada persona jurídica, en el plurimencionado  instrumento   privado   de   «11  de  noviembre  de  2000».   

4.   Lo  esbozado permite deducir, que  ninguna   duda   subsiste   acerca   de   la   existencia  de  una  «relación  contractual»  que  ata  las  partes  del  litigio, la cual justifica la «posesión  del  demandado»,  circunstancia  esta que conforme al  criterio  jurisprudencial,  tiene  la  potencialidad  jurídica  de  truncar  la  pretensión  reivindicatoria, toda vez que aquel no detenta el bien en contra la  voluntad  de  su  dueña,  sino  con  su  pleno  consentimiento,  pues  no  otra  hipótesis  puede  concebirse  en  el plano jurídico de las manifestaciones del  representante  legal  de  la  propietaria del inmueble, máxime cuando lo que ha  informado  es  sobre  las  gestiones  para  el cumplimiento de la solemnidad del  contrato prometido.   

5.  En virtud de lo analizado, deberá  acogerse  el  citado medio exceptivo; en consecuencia, se revocará la decisión  del   a-quo  que  despachó  favorablemente   la   reivindicación,  y  en  virtud  de  lo  cual  ordenó  la  restitución  del  apartamento,  al  igual  que  lo  atinente  a la «condena      en      costas»     al  demandado.   

Con  fundamento  en  el  artículo  392 del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  parcialmente por el 19 de la Ley  1395    de    2010,    para    resolver   lo   relativo   a   las   «costas  procesales»,  se  tomarán  en  cuenta  los  siguientes  lineamientos:  (i)  No  se  impondrá condena por dicho  concepto  en  lo  que  concierne  a  la  primera  instancia,  dado que aunque el  accionado   triunfa   respecto   de   la   «demanda  inicial»,  resultó  vencido  en la de reconvención;  (ii)  en  el trámite de la alzada, al prosperar el recurso de apelación frente  a  la  «demanda principal»,  se  ordenará  a  la  actora  que  proceda  a  la  cancelación de las mismas al  convocado  NJGC…………………………..,  y (iii) debido al éxito de la  acusación  extraordinaria,  al  tenor  del  último  inciso  del  precepto  375  ibídem, no es procedente la  imposición del pago de aquellas expensas.   

V. DECISIÓN  

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Civil de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad  de  la ley, CASA la  sentencia  de  26 de marzo de 2012 proferida por la Sala Civil de Descongestión  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá, dentro del proceso  ordinario reseñado en el encabezamiento.   

         

          Actuando en sede de segunda instancia,   

         

Primero: Modificar  el  fallo  del Juzgado 3º Civil del Circuito de Descongestión de Bogotá D.C.,  de la siguiente manera:   

a).  En  cuanto  al  punto  primero,  en el  sentido  de  declarar  probada  la excepción de mérito denominada «origen   contractual   de   la   posesión   ostentada   por   el  demandado».   

b). Revocar los numerales segundo y tercero,  y  en  su  reemplazo, se deniegan las pretensiones de la acción reivindicatoria  impetrada.   

c).   Así  mismo  se  revoca el punto  sexto,  y en su lugar no se impone «condena en costas  en   la   primera   instancia»   a  ninguna  de  las  partes.   

          Segundo:   Los  demás  pronunciamientos  contenidos en el fallo de primer grado, permanecen inalterados.   

Tercero: Ordenar a  la  accionante  que  pague  al  demandado las «costas  procesales  de  la  segunda  instancia»,  debiéndose  incluir   en   la   respectiva   liquidación,   la   suma   de  $14’000.000.   

Cuarto:  En  el  trámite   del  recurso  de  casación  no  hay  lugar  a  imponer  «condena en costas».   

          Quinto:  Devolver  el  expediente  a  la  Corporación judicial de origen.   

Cópiese y notifíquese  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1  Se  elimina lo subrayado en el texto original.   

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