AC2960-2014 [2011-00287-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO    GIRALDO  GUTIÉRREZ   

Magistrado  Ponente   

AC2960-2014   

Radicación    n°  1100131030252011-00287-01   

(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos  mil catorce)   

Bogotá D. C., dieciocho (18) de junio de dos  mil catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad  del recurso de casación interpuesto por Pedro Sierra frente a la  sentencia  de  5  de  agosto  de  2013, proferida por la Sala Civil del Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario seguido  por    el    C…..    D…….    B………..    de    F…….   –D……..-   en   contra  suya.    

ANTECEDENTES  

1.-  El  fallo  de segunda instancia revocó  integralmente  el  dictado  por  el  a-quo  en  el  aludido  juicio,  y  a  cambio,  tuvo  por  no  probada la  excepción  de  mérito planteada por la parte convocada; declaró absolutamente  simulado  el  contrato de compraventa de inmueble suscrito entre los litigantes,  la  reclamante  como  vendedora  y  en  condición de adquirente su contraparte;  ordenó   el  registro  de  la  decisión  en  la  oficina  correspondiente,  la  cancelación  de  la  escritura  pública  pertinente  y  el levantamiento de la  medida cautelar decretada (fls. 15 a 47 del c. 4).   

2.-  El  12  de  diciembre  siguiente,  el  ad-quem   concedió   la  casación  interpuesta  por P….. S……, por cuanto el valor del bien materia  del   negocio   jurídico   cuestionado,  setecientos  sesenta  y  dos  millones  trescientos  treinta  y nueve mil seiscientos noventa y ocho pesos con treinta y  dos  centavos ($762.339.698,32), supera el límite fijado por el legislador para  acudir   la   opugnación  extraordinaria.  Sin  embargo,  nada  dijo  sobre  la  expedición  de  copias, y el recurrente tampoco las pidió después (fls. 122 a  124 ibídem).   

CONSIDERACIONES  

1.- Insistentemente ha señalado la Corte que  la  concesión  del  recurso  de  casación  no  suspende  el cumplimiento de la  sentencia  reprochada, lo que sólo ocurre cuando se da alguna de las hipótesis  previstas  en  el artículo 371 del Código de Procedimiento Civil: que el fallo  verse  “exclusivamente”  sobre  el  estado  civil,  o  sea meramente declarativo, o haya sido atacado por  ambas partes.   

Así  las cosas, si la providencia discutida  fuere  ejecutable,  esto  es, pasible de hacerse cumplir, en el auto que conceda  la  casación  debe  ordenarse al inconforme suministrar, en el término de tres  días,  lo  necesario  para  expedir  las  piezas procesales requeridas para tal  efecto,  so  pena  de  ser  declarada desierta aquella. Si el Tribunal omite esa  instrucción,          corresponderá          al         recurrente“solicitar  su  expedición”, debiendo  proveer  lo  indispensable  para  ello,  pues,  el  no  hacerlo  comportará  la  deserción de la impugnación extraordinaria.   

Con todo, el censor puede optar por pedir la  suspensión   de   su  “cumplimiento”  y, para tal fin ofrecer caución para responder por los perjuicios  que  ésta causare a su contendor, incluyendo los frutos civiles y naturales que  lleguen   a   percibirse  durante  ese  lapso.  Si  elige  esa  alternativa,  el  ad-quem  deberá  fijar  el  monto  y  la  naturaleza  de  la  garantía, como también calificarla, y de ser  suficiente   acceder   a   la   suspensión   pedida;   en  caso  contrario,  la  denegará  (incisos 5º y 7º del artículo 371 ibídem).   

2.- Sobre la referida expedición de copias,  en reiteradas decisiones se ha explicado que   

“[S]i el sentenciador deja de impartir esa  orden,  no por eso el censor queda relevado de cumplir con la carga de solicitar  y  pagar las copias que correspondieren, pues, como expresamente lo determina el  inciso  cuarto  del  citado  artículo,  en eventos como los señalados a él le  corresponde  ‘solicitar su  expedición    para   lo   cual   suministrará   lo   indispensable’,  desde luego que en cumplimiento de  esta  particular  carga  le compete actuar frente a las omisiones en que incurra  el  juzgador en esta específica temática, a efectos de propiciar la orden para  la  compulsación,  como  que,  de  no  hacerlo,  generaría la ocasión para la  inadmisión  y  consecuente  deserción del medio de impugnación”   (CSJ   AC,   jun.  15  de  2005,  Rad.  2003-00481-01,   reiterado   CSJ  AC  marzo  8  de  2011,  Rad.  2008-00685-01).   

3.-  En  el  caso  analizado, el fallo no se  fustigó  por  ambas partes, no concierne al estado civil y tampoco es meramente  declarativo;  esto  último,  porque  amén  de  indicarse  que  el  acuerdo  de  voluntades   celebrado   entre  los  litigantes  es  absolutamente  simulado,  a  continuación   se  impartieron  precisas  órdenes  destinadas  a  cancelar  la  escritura  pública  respectiva  y  su  anotación  en  el  folio  de matrícula  inmobiliaria,  disposiciones  susceptibles de ejecución inmediata a pesar de la  concesión de la casación interpuesta por la parte perdedora.   

Sobre  el  punto,  la  Sala en auto de 24 de  abril  de  2012,  Rad.  2003-00163-01,  reiterado  CSJ  AC,  17  feb. 2014, Rad.  2010-00277-01,  dejó  claro  que en procesos en los que se acoge la pretensión  de  simulación y se ordena la cancelación de escrituras y de inscripciones, la  sentencia  es  ejecutable,  requiriéndose,  por  lo  tanto, instruir a la parte  recurrente  par  que  pague  las expensas necesarias para expedir las copias que  garanticen el cumplimiento de la decisión.   

Dijo  la  Corte  en  el  citado  proveído  que   

“Reexaminado el expediente se observa que,  a  pesar  de  que  en  el  momento en que se resolvió de manera desfavorable la  reposición  planteada  contra  el  auto  admisorio de la demanda, en la cual se  soporta   la  censura,  se  consideró  que  la  decisión  que  accedió  a  la  simulación  es ‘meramente  declarativa  tendiente  a  dejar  sin efecto un instrumento público mediante el  registro  de  la  sentencia  en  la notaría y oficina de instrumentos públicos  correspondientes’,  tal  pronunciamiento  es contrario a los precedentes de la Corte sobre la materia. Es  así  como  en  asunto  de la misma índole la Sala señaló “que el Tribunal,  confirmó  la  sentencia  apelada,  aun  cuando la adicionó en lo relativo a la  validez  parcial  de la donación allí develada; es decir, que dejó incólumes  las  disposiciones  contenidas en la providencia de primer grado, concretamente,  lo  relativo  a  que  los bienes donados debían regresar a la masa sucesoral de  los  fallecidos  enajenantes  y  la  orden  de  comunicar  al Notario Único del  Círculo  de  Ciénaga de oro la parte resolutiva de esa providencia para que se  hiciesen  las  correspondientes  anotaciones  al  margen  de  la  matriz  de las  escrituras  públicas  respectivas,  mandatos  estos  que,  sin  lugar  a dudas,  contienen  verdaderas ordenes que deben cumplirse. (…) Inclusive, en relación  con  esta  última,  es patente, como ya lo dijera esta Corporación en auto del  29  de  junio  de 1995, que la disposición de oficiar a la Notaría para que se  tome  nota  de  la  decisión  adoptada,  constituye determinación ‘…de   suyo   susceptible   de  ser  cumplida   y   que   para  los  designios  del  artículo  371  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  como  de  tiempo  atrás  lo ha explicado con amplitud la  jurisprudencia  (c.f.r.  Corte Suprema de Justicia, auto de 25 de enero de 1980,  no  publicado),  no  puede  confundirse  en  modo  alguno  con el que dispone el  registro  de  la  propia sentencia al que únicamente se procederá ‘…  cuando  quede  ejecutoriada  la  sentencia   del   tribunal   o   de   la   Corte  que  la  sustituya’”  (auto  de 13 de octubre de 2000,  expediente   1997-4453).   Y   con   posterioridad   dijo  la  Corporación  que  ‘la sentencia objeto del  recurso  propuesto  por  los demandados no se encuentra dentro de ninguna de las  hipótesis  arriba precisadas, como quiera que no es exclusivamente declarativa,  por  cuanto  además,  como consecuencia de los pronunciamientos de esa índole,  ordenó,  en  primer término, la cancelación de las escrituras 259, 53 y 1125,  otorgadas  en  las  Notarías  Cuarta, Tercera y Quinta de Neiva; en segundo, el  levantamiento  de los registros  mercantiles números 10.247 y 12.656 de la  Cámara  de  Comercio  de  ese  mismo lugar; en tercero, la realización de acto  similar  respecto  de  las  anotaciones correspondientes a las enajenaciones del  derecho   de   cuota  sentadas  en  las  matrículas  inmobiliarias  200-144136,  200-144137,  200-144138 de la mencionada localidad; y, en cuarto lugar, también  la     cancelación    de    las    ‘enajenaciones      realizadas     con     posterioridad’.  Para  la  satisfacción  de  estas  órdenes    dispuso    que    se    emitieran   las   comunicaciones’  (auto  de  23  de  marzo  de  2010,  expediente  2001-00408).  De  modo análogo, en autos de 19 de julio de 2011, se  ratificó  lo  expuesto, precisándose lo siguiente: En el expediente 2009-00492  se  advirtió que ‘[e]n el  asunto  que  se  decide,  es  claro que aun cuando la sentencia de segundo grado  revocó  la  desestimatoria  de  las pretensiones que había dictado el a quo, y  que  en  su lugar declaró la simulación absoluta del premencionado contrato, a  la  vez  que  dispuso la cancelación, tanto de la escritura pública contentiva  de   ese   negocio   jurídico,   como  de  la  inscripción  de  la  anotación  correspondiente  asentada  en  el folio de matrícula inmobiliaria, el ad quem a  la  hora  de  resolver  sobre  la  concesión  del recurso de casación, omitió  ordenar  a  los  recurrentes  que  suministraran  las  expensas  necesarias para  obtener  el  cumplimiento  a  las  decisiones  susceptibles  de  ello. (…) Tal  silencio,  sin  embargo,  no exoneraba a los aspirantes a impugnar en casación,  de  la  carga  de  solicitar pronunciamiento expreso sobre dichas copias, puesto  que  la  norma  procesal  también  los  dota  de interés para suplir el vacío  dejado  por  el  ad-quem.  (…)  Ahora  bien,  es  evidente que la sentencia de  segunda  instancia  en  este  asunto proferida no se encuentra en ninguna de las  hipótesis  de  excepción  de  cumplimiento del fallo contempladas en el citado  artículo  371  del  Código de Procedimiento Civil, pues según lo ha decantado  la    doctrina    de    la    Sala   ‘si  el  fallo  impugnado  no  se  limitó a declarar la simulación  pedida,  sino  que además ordenó cancelar la escritura pública contentiva del  contrato  simulado en la notaría correspondiente, disponiendo de otra parte que  la  titularidad  de los bienes debía seguir en cabeza del demandante y no en la  del  demandado (…) no puede decirse que se está en presencia de una sentencia  meramente   declarativa’  (auto  de  24 de enero de 1980, transcrito en pronunciamiento de 19 de noviembre  de  1997. Exp. 6805)’. Por  su   parte   en   el    expediente   2001-00173   expuso  que  ‘[s]obre  el tema esta corporación ha  precisado      que     es     susceptible     de     ejecución     ‘no  sólo  la  decisión  que  impone  ‘deberes de prestación a  otros   sujetos’,  sino  también     la     que     ha     ‘creado    situaciones   jurídicas   concretas   nuevas’…’  (Auto de 1º de abril de 1998, Exp.  No.   01283,   reiterado   en   los   autos   de   3   de  mayo  de  2002,  Exp.  7600131100011997-0491-01,  6 de agosto de 2003, Exp. 1999-02195-01, 1º de julio  de   2008,   Exp.  68001-3110-005-2005-00014-01  y  4  de  mayo  de  2009,  Exp.  18001-31-84-002-2006-00244-01)’.  En este caso la segunda instancia, además de tener por simulada  la   escritura  pública  364  de  30  de  enero  de  1995,  dispuso  de  manera  complementaria,  categórica  e  inequívoca,  su  cancelación  en  la Notaría  Cuarta  de Bogotá y la de las anotaciones de la misma en el folio de matrícula  inmobiliaria,  órdenes susceptibles de cumplimiento a la luz de los parámetros  antes   contemplados,   sin   que   se   observe  circunstancia  alguna  que  lo  impida”.   

3.-  En  suma,  no obstante que la sentencia  aquí  cuestionada creó una situación jurídica nueva, que derivó en la orden  precisa  de  cancelar  la  escritura  pública  contentiva del negocio jurídico  reprochado,  así  como  de su anotación en el folio de matrícula inmobiliaria  pertinente,  el  Tribunal  no  instruyó  en el auto que concedió el recurso de  casación  para la expedición de las reproducciones necesarias que garantizaran  el  cumplimiento  de  tales  mandatos,  y  el impugnante tampoco adelantó   actuación  alguna  encaminada  a superar ese olvido, además de que no ofreció  constituir  caución para su suspensión, en los términos del inciso quinto del  artículo 371 del estatuto procesal civil.   

En  ese  sentido,  enseñó  la  Corte  que  “Tales condicionamientos constituyen una carga para  los  censores,  sin  que  se  puedan amparar en el silencio del Tribunal o en el  hecho  de  que  no  lo consideran necesario, toda vez que, en aras de evitar los  efectos  adversos  que  se  derivan de su inatención, deben estar pendientes de  que  se  agoten  todos  los  presupuestos necesarios para el agotamiento de esta  vía    extraordinaria”   (CSJ   AC,   abr.        10        de        2012,       Rad.       2005-00175-01).   

4.-  En  esas  condiciones,  el  recurso  en  cuestión  arribó  a  la Corte en estado de deserción, por lo que no puede ser  admitido  a  trámite  y  así  deberá  declararse con las secuelas inherentes,  según  el  artículo  372  del  Código  de  Procedimiento Civil, a cuyo tenor:  “Será  inadmisible  el  recurso […] cuando no se  hayan  expedido  las  copias  en  el  término  a  que  se  refiere el artículo  371”.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

Primero: Declarar  inadmisible  y,  en consecuencia, desierto el recurso de casación propuesto por  Pedro  Sierra  frente  a  la  sentencia de 5 de agosto de 2013, proferida por la  Sala  Civil  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del  proceso   ordinario   seguido   por  el  C….  D……  B……..  de  F…….  –D………-  en  contra  suya.    

Segundo: Devolver  la actuación a la oficina de origen, para lo pertinente.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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