AC2959-2014 [2009-00051-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado  Ponente   

AC2959-2014   

Radicación    n°  2001131890012009-00051-01   

(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos  mil catorce)   

Bogotá  D.  C., tres (3) de junio de dos mil  catorce (2014).   

Se   decide   a   continuación   sobre  la  admisibilidad   del   recurso   de   casación  interpuesto  por  XXXXXXXXXXXXXX  XXXXXXXXXX  frente  a la sentencia de 12 de septiembre de 2012, proferida por la  Sala  Civil-Familia  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Valledupar,  dentro  del  proceso  ordinario  seguido  por  Javier,  XXXXXXXXX  y  XXXX   XXXXXXXXXXX  en contra suya.    

ANTECEDENTES  

1.-  Mediante  la  providencia  atacada,  el  ad-quem  revocó la emitida  por  el  a-quo y, a cambio,  declaró  absolutamente simuladas las compraventas de inmuebles celebradas entre  XXXXXXXXXXXXXXXX  y  XXXXXXXXXXXXXXXXXXX,  y  ordenó  la  cancelación  de  las  escrituras  públicas  respectivas  y  de  las  anotaciones  en  los  folios  de  matrícula  inmobiliaria correspondientes. Así mismo, determinó que los bienes  materia  de  los  negocios  jurídicos  integran  la masa sucesoral del causante  XXXXXXXXXXXXXXX,   debiéndose  restituir  a  la  misma  junto  con  los  frutos  producidos (fls. 32 a 42 del c. de apelación).   

2.-  El  30  de  julio  de 2013, el Tribunal  concedió  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  la  parte convocada, al  advertir  que  la  cuantía  del  interés  para recurrir se justipreció por el  perito  en  setecientos  cincuenta y nueve millones cuatrocientos tres mil pesos  ($759.403.000).   

3.- En torno a la expedición de copias para  procurar  el  cumplimiento de la sentencia, nada se dijo por esa Corporación, y  la opugnante tampoco las requirió (fl. 101).   

CONSIDERACIONES  

1.-  Es verdad averiguada, que la concesión  del  recurso de casación, en línea de principio, no suspende los efectos de la  sentencia  censurada;  la  excepción  a  esa  regla se estructura, únicamente,  cuando  ambas partes recurren, la decisión es eminentemente declarativa o versa  exclusivamente  sobre  el  estado  civil  (art. 371 del Código de Procedimiento  Civil).   

Siendo  así  las  cosas,  ante un fallo que  contiene  una  orden ejecutable, en el auto que otorga el remedio extraordinario  es  preciso disponer que el inconforme suministre, en el plazo de tres días, lo  necesario  para  que  se  expidan  las copias requeridas para tal propósito, so  pena  de  aplicar  la  sanción  procesal  consistente  en  declarar desierto el  recurso.   

Ahora  bien,  si  el  Tribunal  omite  ese  pronunciamiento,      queda     en     cabeza     del     recurrente“solicitar  la  expedición”  de  las  reproducciones,  pues,  de  no  hacerlo,  ese  silencio conlleva, igualmente, la  deserción  de la mentada impugnación, aspecto sobre el cual, la jurisprudencia  ha reiterado que,   

“[S]i el sentenciador deja de impartir esa  orden,  no por eso el censor queda relevado de cumplir con la carga de solicitar  y  pagar las copias que correspondieren, pues, como expresamente lo determina el  inciso  cuarto  del  citado  artículo,  en eventos como los señalados a él le  corresponde  ‘solicitar su  expedición    para   lo   cual   suministrará   lo   indispensable’,  desde luego que en cumplimiento de  esta  particular  carga  le compete actuar frente a las omisiones en que incurra  el  juzgador en esta específica temática, a efectos de propiciar la orden para  la  compulsación,  como  que,  de  no  hacerlo,  generaría la ocasión para la  inadmisión  y  consecuente  deserción del medio de impugnación”   (CSJ   AC,   jun.  15  de  2005,  Rad.  2003-00481-01,   reiterado   CSJ  AC  marzo  8  de  2011,  Rad.  2008-00685-01).   

2.-  Si  la  sentencia  es  susceptible  de  ejecutarse   y  el  perdedor  que  recurre  en  casación  quiere  postergar  su  cumplimiento,  el  legislador  le  permite,  para tal fin, ofrecer caución  para  responder  por  los  perjuicios  que  tal  pausa  ocasione a su contendor,  incluyendo  los  frutos civiles y naturales que lleguen a percibirse durante ese  lapso.       Si       elige      esa      alternativa,      el      ad-quem  deberá  fijar  el  monto  y  la  naturaleza  de  la  garantía,  como  también  calificarla, y de ser suficiente  acceder  a la suspensión pedida; en caso contrario, la denegará  (incisos  5º  y  7º  del  artículo  371  ibídem).   

3.-      En      el     sub-lite,  el  pronunciamiento  fustigado  declaró  absolutamente  simuladas las compraventas de inmuebles suscritas entre  XXXXXXXXXXXXXXXXX   y   XXXXXXXXX   XXXXXXXX;   consecuentemente,   ordenó   la  cancelación  de  las  escrituras  públicas  y sus anotaciones en los folios de  matrícula  inmobiliaria  respectivos  e  indicó que los predios materia de los  negocios  integran  la  masa  sucesoral  del  causante  XXXXXXXXXXXXXXX, y deben  devolverse junto con los frutos producidos.     

Dichas  determinaciones,  lo ha precisado la  jurisprudencia  de  la  Corte en casos análogos, son susceptibles de ejecución  inmediata  a  pesar  de  la  concesión de la casación interpuesta por la parte  perdedora.   

En efecto, se ha dicho que  

“Reexaminado el expediente se observa que,  a  pesar  de  que  en  el  momento en que se resolvió de manera desfavorable la  reposición  planteada  contra  el  auto  admisorio de la demanda, en la cual se  soporta   la  censura,  se  consideró  que  la  decisión  que  accedió  a  la  simulación  es ‘meramente  declarativa  tendiente  a  dejar  sin efecto un instrumento público mediante el  registro  de  la  sentencia  en  la notaría y oficina de instrumentos públicos  correspondientes’,  tal  pronunciamiento  es contrario a los precedentes de la Corte sobre la materia. Es  así  como  en  asunto  de la misma índole la Sala señaló “que el Tribunal,  confirmó  la  sentencia  apelada,  aun  cuando la adicionó en lo relativo a la  validez  parcial  de la donación allí develada; es decir, que dejó incólumes  las  disposiciones  contenidas en la providencia de primer grado, concretamente,  lo  relativo  a  que  los bienes donados debían regresar a la masa sucesoral de  los  fallecidos  enajenantes  y  la  orden  de  comunicar  al Notario Único del  Círculo  de  Ciénaga de oro la parte resolutiva de esa providencia para que se  hiciesen  las  correspondientes  anotaciones  al  margen  de  la  matriz  de las  escrituras  públicas  respectivas,  mandatos  estos  que,  sin  lugar  a dudas,  contienen  verdaderas ordenes que deben cumplirse. (…) Inclusive, en relación  con  esta  última,  es patente, como ya lo dijera esta Corporación en auto del  29  de  junio  de 1995, que la disposición de oficiar a la Notaría para que se  tome  nota  de  la  decisión  adoptada,  constituye determinación ‘…de   suyo   susceptible   de  ser  cumplida   y   que   para  los  designios  del  artículo  371  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  como  de  tiempo  atrás  lo ha explicado con amplitud la  jurisprudencia  (c.f.r.  Corte Suprema de Justicia, auto de 25 de enero de 1980,  no  publicado),  no  puede  confundirse  en  modo  alguno  con el que dispone el  registro  de  la  propia sentencia al que únicamente se procederá ‘…  cuando  quede  ejecutoriada  la  sentencia   del   tribunal   o   de   la   Corte  que  la  sustituya’”  (auto  de 13 de octubre de 2000,  expediente   1997-4453).   Y   con   posterioridad   dijo  la  Corporación  que  ‘la sentencia objeto del  recurso  propuesto  por  los demandados no se encuentra dentro de ninguna de las  hipótesis  arriba precisadas, como quiera que no es exclusivamente declarativa,  por  cuanto  además,  como consecuencia de los pronunciamientos de esa índole,  ordenó,  en  primer término, la cancelación de las escrituras 259, 53 y 1125,  otorgadas  en  las  Notarías  Cuarta, Tercera y Quinta de Neiva; en segundo, el  levantamiento  de los registros  mercantiles números 10.247 y 12.656 de la  Cámara  de  Comercio  de  ese  mismo lugar; en tercero, la realización de acto  similar  respecto  de  las  anotaciones correspondientes a las enajenaciones del  derecho   de   cuota  sentadas  en  las  matrículas  inmobiliarias  200-144136,  200-144137,  200-144138 de la mencionada localidad; y, en cuarto lugar, también  la     cancelación    de    las    ‘enajenaciones      realizadas     con     posterioridad’.  Para  la  satisfacción  de  estas  órdenes    dispuso    que    se    emitieran   las   comunicaciones’  (auto  de  23  de  marzo  de  2010,  expediente  2001-00408).  De  modo análogo, en autos de 19 de julio de 2011, se  ratificó  lo  expuesto, precisándose lo siguiente: En el expediente 2009-00492  se  advirtió que ‘[e]n el  asunto  que  se  decide,  es  claro que aun cuando la sentencia de segundo grado  revocó  la  desestimatoria  de  las pretensiones que había dictado el a quo, y  que  en  su lugar declaró la simulación absoluta del premencionado contrato, a  la  vez  que  dispuso la cancelación, tanto de la escritura pública contentiva  de   ese   negocio   jurídico,   como  de  la  inscripción  de  la  anotación  correspondiente  asentada  en  el folio de matrícula inmobiliaria, el ad quem a  la  hora  de  resolver  sobre  la  concesión  del recurso de casación, omitió  ordenar  a  los  recurrentes  que  suministraran  las  expensas  necesarias para  obtener  el  cumplimiento  a  las  decisiones  susceptibles  de  ello. (…) Tal  silencio,  sin  embargo,  no exoneraba a los aspirantes a impugnar en casación,  de  la  carga  de  solicitar pronunciamiento expreso sobre dichas copias, puesto  que  la  norma  procesal  también  los  dota  de interés para suplir el vacío  dejado  por  el  ad-quem.  (…)  Ahora  bien,  es  evidente que la sentencia de  segunda  instancia  en  este  asunto proferida no se encuentra en ninguna de las  hipótesis  de  excepción  de  cumplimiento del fallo contempladas en el citado  artículo  371  del  Código de Procedimiento Civil, pues según lo ha decantado  la    doctrina    de    la    Sala   ‘si  el  fallo  impugnado  no  se  limitó a declarar la simulación  pedida,  sino  que además ordenó cancelar la escritura pública contentiva del  contrato  simulado en la notaría correspondiente, disponiendo de otra parte que  la  titularidad  de los bienes debía seguir en cabeza del demandante y no en la  del  demandado (…) no puede decirse que se está en presencia de una sentencia  meramente   declarativa’  (auto  de  24 de enero de 1980, transcrito en pronunciamiento de 19 de noviembre  de  1997. Exp. 6805)’. Por  su   parte   en   el    expediente   2001-00173   expuso  que  ‘[s]obre  el tema esta corporación ha  precisado      que     es     susceptible     de     ejecución     ‘no  sólo  la  decisión  que  impone  ‘deberes de prestación a  otros   sujetos’,  sino  también     la     que     ha     ‘creado    situaciones   jurídicas   concretas   nuevas’…’  (Auto de 1º de abril de 1998, Exp.  No.   01283,   reiterado   en   los   autos   de   3   de  mayo  de  2002,  Exp.  7600131100011997-0491-01,  6 de agosto de 2003, Exp. 1999-02195-01, 1º de julio  de   2008,   Exp.  68001-3110-005-2005-00014-01  y  4  de  mayo  de  2009,  Exp.  18001-31-84-002-2006-00244-01)’.  En este caso la segunda instancia, además de tener por simulada  la   escritura  pública  364  de  30  de  enero  de  1995,  dispuso  de  manera  complementaria,  categórica  e  inequívoca,  su  cancelación  en  la Notaría  Cuarta  de Bogotá y la de las anotaciones de la misma en el folio de matrícula  inmobiliaria,  órdenes susceptibles de cumplimiento a la luz de los parámetros  antes  contemplados,  sin  que  se observe circunstancia alguna que lo impida”  (CSJ  AC,  24 abr. 2012, Rad. 2003-00163-01, reiterado  CSJ AC, 17 feb. 2014, Rad. 2010-00277-01).   

4.-  A pesar de la ejecutabilidad del fallo,  al  momento  de  conceder  la casación el Tribunal no ordenó la expedición de  las  copias  necesarias  para  garantizar  el  cumplimiento de lo ordenado, y la  recurrente,  después,  guardó  silencio;  amén  de que no ofreció constituir  caución.   

Por  lo  mismo,  el  recurso de que aquí se  trata  arribó  a la Corte en estado de deserción, por lo que no se admitirá a  trámite  y  así  se  declarará  con  las consecuencias respectivas, según el  artículo  372  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  que  reza: “Será  inadmisible  el recurso […] cuando no se hayan expedido  las  copias  en  el  término  a  que se refiere el artículo 371”.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  y,  en consecuencia, desierto el recurso de casación propuesto por  Dexy  del  Rosario  Duarte  León  frente  a la sentencia de 12 de septiembre de  2012,  proferida  por  la  Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Valledupar,  dentro del proceso ordinario seguido por XXXXXX, XXXX  XXXXX y XXXXXXXXXXX  en contra suya.    

Segundo: Devolver  la actuación a la oficina de origen, para lo pertinente.   

JESÚS  VALL  DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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