AC2958-2014 [2004-00225-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado Ponente  

AC2958-2014  

         

Radicación    n°     50001-31-03-002-2004-00225-01   

(Aprobado en sesión de nueve de abril de dos  mil catorce)   

Bogotá  D.C.,  tres  (3) de junio de dos mil  catorce (2014)   

Se   decide   a   continuación  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por  XXXXXXXXXXXXX para sustentar el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto frente a la sentencia de 26 de  enero  de  2010,  proferida  por  la  Sala  Civil-Familia-Laboral  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Villavicencio, dentro del proceso ordinario  de  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX,  en  calidad de hijos de XXXXXXXXXX, contra el impugnante.   

ANTECEDENTES  

    

1. Los   accionantes   solicitaron  reconocer  que entre XXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXX existió una sociedad comercial  de  hecho,  con  vigencia  desde  1953  al  11  de  abril  de 2002, fecha en que  falleció la primera (folios 33 a 45, cuaderno 1).     

    

1. Sustentaron sus aspiraciones en el  relato fáctico que se resume así (folios 33 al 38, cuaderno 1):     

     

a. XXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXXX se  conocieron  en  1953,  época  desde  la  cual acordaron unir sus esfuerzos para  incrementar un capital común.     

     

a. Simultáneamente  convivieron como  pareja, siendo hijos de la misma XXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXX.     

     

a. CCCCCCCCC,  por  su  parte,  fue  procreado  por XXXXXXX «por  fuera de dicha unión».     

     

a. Los  bienes  que  adquirieron  los  asociados  eran  dejados  en  cabeza de XXXXXXXXXXXXX, sin embargo su compañera  era  consultada  y  enterada  de  las negociaciones, en las que lo acompañó en  varias ocasiones.     

     

a. La  sociedad de hecho entre XXXX y  XXX  se  dedicó  a  la  explotación  agrícola y ganadera, siendo conocida por  todas sus amistades y relacionados.     

     

a. El  aporte  inicial fue la mano de  obra  de ambos, incrementándose el patrimonio con la adquisición de inmuebles,  muebles, dinero y títulos valores.     

    

1. Notificada la contraparte, se opuso  y  formuló  las  defensas  de  «falta de fundamento  legal  que  consagre  las pretensiones» y «prescripción  de  la  acción» (folios  96 a 99, cuaderno 1).     

    

1. El  Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de Villavicencio profirió fallo desestimando las defensas; declarando  que   «entre   XXXXXXXX  y  XXXXXXXXXXXXXXX  (sic),  existió  una  sociedad  de hecho, desde el año de 1957 hasta el 11 de abril de  2002”,  fecha en que se  disolvió, y ordenando  su liquidación (folios 212 al 221, cuaderno 1).     

1. El superior lo confirmó al desatar  la  apelación  del  contradictor, con sustento en estos argumentos (folios 56 a  72, cuaderno 5):     

     

a. Están acreditados los presupuestos  procesales.     

     

a. La   sociedad  de  hecho  entre  concubinos  puede  configurarse  «aún  dentro de la  vigencia  de  la  Ley  54  de  1990»,  sin  que  haya  desaparecido  del  marco  jurídico  por la derogatoria de los artículos 2079 a  2141  del  Código  Civil,  en  la  Ley  222  de 1995, sólo que se «eliminó   su  regulación  a  través  de  las  normas  civiles,  remitiéndose    para    tal    fin    a    lo   preceptuado   en   las   normas  mercantiles»,  esto  es, los artículos 498 a 506 del  Código de Comercio.     

     

a. En   este  tipo  de  sociedades  «basta  con  la  unión  de  esfuerzos  de  los  dos  concubinos  con  miras  a  la obtención de un lucro o ganancia común, para dar  por  cumplido  el elemento de ánimo de asociarse o affectio societatis, esto es  el  consentimiento  tácito de asociarse con el propósito de obtener utilidades  y  repartírselas,  para  lo  cual  los  dos  hacen  aportes  de  capital  o  de  industria».     

     

a. XXXXXXXXX y XXXXXXXXXX «estuvieron   unidos   en   relación   concubinaria   por  largos  años»,  durante  los  cuales  aquella  «participó     constantemente     en     distintas    actividades  conjuntamente», como se extrae de los interrogatorios  de  parte  de  este último y sus hijos XXXXXXXXXX y XXX XXXXXXX, además de las  declaraciones                             de                            XXXXXXXX  XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX.     

     

a. De  la  apreciación  conjunta del  acervo  probatorio  se  establece  que,  fuera  de compartir la vida en familia,  XXXXX  «trabajaba  a  hombro  con  él  [XXXXXXXX]  en  todas  las actividades de  carácter  económico y comercial, interviniendo directamente en cada uno de los  frentes  de  trabajo,  y  por  supuesto, logrando de esa manera a través de los  años  una  ganancia  o  lucro»,  sin  que quede duda  «de    que    allí    existió    una   verdadera  sociedad».     

     

a. En  cuanto a  la duración, a  pesar  que  se  anuncia  que  tuvo  inicio en 1953 y como los testimonios no son  claros  al  respecto, se acoge la confesión del opositor que acepta  «el  concubinato  sólo  desde  1957»,  para entenderla conformada desde ese año hasta 2002.     

    

1. La parte vencida interpuso recurso  de  casación,  que  le  concedió  el Tribunal y admitió esta Corporación, en  auto  de  13  de  septiembre  de  2013  (folios  91  y 163 al 165, cuaderno 5; y  58).     

    

1. En  tiempo  hábil se presentó la  correspondiente sustentación (folios 60 al 75).     

CONSIDERACIONES  

    

1. El  numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual  se  provoca  esta  vía  extraordinaria  debe contener  “[l]a  formulación  por separado de los cargos contra la sentencia recurrida,  con  la  exposición  de  los  fundamentos  de  cada acusación en forma clara y  precisa”,   derivándose   para   el   censor   la  obligación  de respetar las reglas de técnica que faciliten la comprensión de  los  puntos  con  que  pretende  rebatir  los  pilares  del  proveído  atacado.  Precisamente   esa  característica  dispositiva  impide  que  las  deficiencias  observadas   sean   subsanadas   directamente  y  a  iniciativa  propia  por  la  Corporación.     

(…) sin distinción de la razón invocada,  deben  proponerse  las  censuras  mediante  un  relato hilvanado y claro, de tal  manera  que  de  su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista  cabida  para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven  en  deserción,  máxime  cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en  que       incurran      los      litigantes      al      plantearlos.   

    

1. Se formulan contra la sentencia dos  cargos,  con  fundamento  en  la  causal primera de casación, en los siguientes  términos:     

     

a. El   inicial  por  «considerar  la  sentencia  acusada  como  violatoria  de  la  ley  sustancial,  y  la Jurisprudencia, (sentencia del 30 de noviembre de 1935, de la  Honorable   Corte   Suprema   de   Justicia)»,  como  consecuencia  de errores de hecho en la apreciación errónea de los testimonios  rendidos    por    «XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX  XXXXXXXX» (sic).     

Hace   consistir  la  infracción  en  que  «las  declaraciones  rendidas  por  las  mencionadas  personas  no  tienen  fuerza de plena prueba, capaz de acreditar o demostrar los  hechos  de  la demanda, en la medida que se trata de declaraciones inconducentes  que  no  convergen  en  demostrar  la  existencia  de  una sociedad comercial de  hecho»,    para   lo   cual   las   transcribe   en  extenso.   

     

a. El  segundo  por  ser «violatoria  como consecuencia del error de hecho manifiesto en la  apreciación   de   la   demanda,  pues  en  efecto  la  demanda  se  basó  las  pretensiones   (sic) en  lo   establecido   en   el   Art.   2079,   2085   del   Código  Civil  (normas  derogadas)»,     por     lo    que    «al  estar  derogados los fundamentos derecho invocados la demanda  carecía  de este requisito [numeral 7 del artículo 75  del  Código  de  Procedimiento  Civil]  por  ello se  incurrió       en      error      de      derecho      sustancial».     

Complementa  con que se confirió poder para  un  «proceso ordinario de declaración de existencia  de  sociedad  patrimonial  entre concubinos, su disolución y liquidación (…)  pero  en  el libelo introductorio aparecen entablando demanda ordinaria de mayor  cuantía    de   declaración   de   existencia   de   sociedad   comercial   de  hecho»,    configurándose    así    «un   error   de   derecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas  testimoniales  rendidas  (…)  testimonios que, como ya se indicó, reflejan en  forma  contraria  la  existencia  de  un  tipo  de  sociedad diferente al que se  demanda».   

    

1. Cuando se acude en casación por la  vulneración de normas sustanciales, tiene dicho la Corte que     

(…)  aunque  todas las especialidades del  primer  motivo  que  contempla  la  ley  para  agotar está vía extraordinaria,  coinciden  en  la  necesidad  de  individualizar  los  preceptos  atributivos  o  declarativos  de  derechos,  que  se  consideren  afectados,  su sola cita no es  suficiente  sino  que debe existir un planteamiento claro y detallado respecto a  la  forma como se produce tal infracción. Así, cuando se invoca la vía recta,  prescindiendo  de  la  comprensión  que del aspecto fáctico de la controversia  hubiera  hecho el fallador, debe señalarse si se tuvieron en cuenta fundamentos  legislativos  que  no  correspondían, si a pesar de ser los idóneos se les dio  una  hermenéutica  contraria  o  si  simplemente fueron pasados por alto. Si se  acude  a  la indirecta, debe precisarse si se han infringido normas probatorias,  explicando  su  dicho,  o,  en  su  defecto, si es producto de una equivocación  manifiesta  en  la  apreciación  de  la demanda, su contestación o determinada  prueba,   en   cuyo   caso   debe  formular  un  planteamiento  lógico  que  lo  demuestre   (AC  de  21  de  febrero  de  2012,  rad.  2008-00322).   

Ya  respecto  del  error  de  hecho, como lo  señaló  la  Corporación  en  AC  de  27  de  marzo  de 2012, rad. 2007-01425,   

(…)  previa  individualización  de  las  estipulaciones  de  derecho  material  que se señalen indirectamente afectadas,  “el  recurrente debe poner en tela de juicio el discernimiento que el juzgador  haya  realizado sobre las pruebas, la demanda o su contestación, supuesto éste  en  el  que  resulta  necesario  que  el  casacionista  señale  si ese error se  presentó   en   la   apreciación  objetiva  del  medio  probatorio,  bien  por  suposición,   preterición   o   tergiversación  de  su  contenido  (Auto  de  22  de  febrero  de 2010, ref. 1999-07596).   

    

1. Los  dos  ataques  incumplen  los  parámetros  formales que exige este medio extraordinario de contradicción como  pasa a verse:     

     

a. A  pesar  de  que en ambos se dice  proceder  con  base  en  la  causal primera, no se cita como transgredida alguna  norma de derecho material, con las siguientes precisiones:     

     

i. En  el primero se limita a afirmar  que   la   decisión   es   «violatoria  de  la  ley  sustancial,  y  la Jurisprudencia, (sentencia del 30 de noviembre de 1935, de la  Honorable  Corte  Suprema  de Justicia)», pero sin que  exista alusión a algún precepto del ordenamiento jurídico.     

Ni siquiera se desarrolla en qué consistió  la  sentencia  de  esta  Corporación  desconocida y el marco regulatorio que se  trató en ella.   

     

La  formulación de la acusación consistió  en  que «la sentencia es violatoria como consecuencia  del  error  de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda, pues en efecto  la  demanda se basó las pretensiones (sic)  en lo establecido en el Art. 2079, 2085 del Código Civil (normas  derogadas)».   

Es más, ninguna vulneración podría darse,  cuando  esa  atestación coincide con lo expresado por el fallador en el sentido  de  que  es  «la Ley 222 de 1995, derogatoria de los  artículos  2079  a 2141 del Código Civil», sólo que  el  ad quem no compartió el  criterio  de  que  con  ello  se  «hubiese sacado del  mundo   jurídico   a   la   sociedad   de   hecho»,  porque  «simplemente  determinó  que  toda clase de  sociedad   civil   se   regirá   por  la  legislación  comercial»,  apreciación  sustentada  en  un  conjunto  normativo  que no fue  delimitado por el censor.   

Por  demás,  la  alusión  al numeral 7 del  artículo  75  del  Código  de Procedimiento Civil no logra suplir la exigencia  extrañada,  en  vista  de que en el sólo se menciona uno de los requerimientos  de   «la   demanda   con   que   se  promueva  todo  proceso»,  lo  que  lo constituye en orientador de la  actividad  procesal  y  por ende de naturaleza adjetiva, tal como lo señaló la  Corporación  en  AC  de  6  de  febrero y 10 de septiembre de 1998, rad. 6912 y  7199.   

Al  no estar reseñada una sola «norma  sustancial»,  pierde  razón de  ser  cualquier  manifestación  de  inconformidad  del  opugnador  por la causal  primera,  puesto  que  no  existiría  un punto de referencia al cual dirigir el  estudio  por  este  medio  de  contradicción,  quedando  a  la deriva cualquier  razonamiento,  que  no  pasaría de ser una simple manifestación de descontento  frente a lo resuelto en las instancias.   

La Sala en  AC de 28 de octubre de 2013,  rad. 2007-00084-01, recordó que   

Con  relación  a  la  causal  primera, los  artículos  374-3  del  Código  de Procedimiento Civil y 51 del Decreto 2651 de  1991,  convertido  en legislación permanente por el artículo 162 de la Ley 446  de  1998, le imponen al recurrente la carga de señalar las “normas de derecho  sustancial”  infringidas,  exigencia  que  bien  puede cumplirse indicando una  “cualquiera  de  las normas de esa naturaleza que, constituyendo base esencial  del  fallo  impugnado o habiendo debido serlo, a juicio del recurrente haya sido  violada”  (…)  La Corte tiene decantado que por normas de derecho sustancial  debe  entenderse  las  que  declaran,  crean,  modifican  o extinguen relaciones  jurídicas  concretas  ,  esto es, aquellas que regulan una situación de hecho,  seguida  de  una  consecuencia  jurídica,  y  no  las  que se limitan a definir  fenómenos  jurídicos  o  a  describir  sus  elementos, porque al ser tales, no  pueden  atribuir  derechos  subjetivos, como tampoco las que establecen, por las  mismas  razones,  determinada actividad procesal o probatoria (…) Requisito de  vital  importancia,  porque  de  omitirse,  al  decir  de  la Sala, “quedaría  incompleta  la  acusación,  en  la medida en que se privaría a la Corte, de un  elemento  necesario  para  hacer  la confrontación con la sentencia acusada, no  pudiéndose,  ex  officio, suplir las deficiencias u omisiones en que incurra el  casacionista  en  la  formulación  de los cargos, merced al arraigado carácter  dispositivo  que estereotipa al recurso de casación” (Sentencia 145 de 1º de  octubre  de  2004,  expediente  7736).  La  violación,  desde  luego,  no puede  referirse  a  cualquier  norma  del  linaje  señalado,  sino a una que sea base  esencial  del  fallo  impugnado  o  que  haya  debido serlo, es decir, que tenga  relación   con  el  aspecto  material  que  de  la  decisión  en  concreto  se  controvierte,  pues  al  final  de  cuentas es la que demarca los confines de la  acusación,  en  consideración  a  que, en últimas, ese presupuesto formal fue  atenuado   solamente   en   lo   que   atañe  a  la  “proposición  jurídica  completa”.   

     

a. Ni siquiera sería posible realizar  la  labor que permite el artículo 51 del Decreto 2651 de 1991, en relación con  la  separación  de  argumentos,  la conjunción de estos o la consideración de  apartes  cuando  se  hagan  postulados incompatibles, de tal manera que se pueda  estructurar   un   cargo   independiente   de   la  forma  como  fue  propuesto.     

Lo  anterior,  en  vista  de que dicha labor  sólo  procede  «cuando  mediante  ellas  [las  demandas  de casación] se invoque  la  infracción  de normas de derecho sustancial», sin  que  se  haga extensiva a las restantes causales contempladas en los numerales 2  al 5 del artículo 368 del Código de Procedimiento Civil.   

De   tal   manera  que  de  anunciarse  la  contravención  a  una  norma sustancial, cualquier observación que se aleje de  tal  supuesto, ya sea por problemas de inconsonancia, contradicción en la parte  resolutiva,  haberse  hecho  más gravosa la situación del apelante único o la  existencia    de   vicios   que   invaliden   lo   actuado,   constituiría   un  entremezclamiento    que    riñe    con    los   formalismos   de   esta   vía  extraordinaria.   

Por  esa razón, ninguna relevancia tiene el  que  se  diga  que  «los testimonios dan cuenta de la  existencia  de  una sociedad de hecho entre concubinos, y no “la existencia de  una  sociedad  comercial  de hecho” como se planteó por los demandantes en el  libelo  introductorio de la demanda»; que este escrito  carecía  de  uno  de  los  requisitos  que exige el artículo 75 del Código de  Procedimiento  Civil  o  que el poder se confirió para una clase de pleito y el  trámite se adelantó por uno distinto.   

Esas  discusiones,  que quedaron inmersas en  los  dos  embates  que  no  se estructuran de la manera proyectada, serían más  propias  de  la  incongruencia  o la configuración de nulidades procesales, sin  que se esbozaran como motivos autónomos.   

Sobre  el  tema  la  Sala  en  AC  de  10 de  septiembre de 1998, rad. 7199, recalcó que   

Aquí se ha presentado un “hibridismo que  choca  con  el  elemental  postulado  de la técnica del recurso extraordinario,  conforme  al  cual  se atribuye autonomía e individualidad propia a cada una de  las  causales  de  casación,  cuyo  desconocimiento  al  formular la respectiva  demanda  es razón suficiente para desechar el cargo así propuesto” (Cas Civ.  De  17 de junio de 1975). De donde se desprende que “el recurrente no se puede  mover  indistintamente  por  todas ellas para acusar la sentencia, sino que debe  situarse  en  al  que  jurídicamente corresponda. Cada una de ellas ciertamente  obedecen  a  motivos  propios,  disímiles  por  su  especial  naturaleza,  y es  inaceptable  por  tanto  que  un  mismo  cargo se proponga dentro del ámbito de  causales  diversas”  (Cas.  Civ.  De  4  de  junio  de  1996, (…) expediente  4690).   

Y  en  pronunciamiento AC de 29 de marzo de  2012,  reiterado  en  el de 14 de marzo de 2014, rad 2007-00935 y 2000-08519-02,  recordó la Corporación que   

(…) si la acusación debe ser perceptible  a  la  inteligencia,  es claro que, entre otras cosas, no puede entremezclarse o  hacerse  mixtura  de  las  causales,  porque  en  lugar  de  diafanidad, todo se  prestaría  a  confusión (…) Sobre el particular la Corte tiene explicado que  no  resulta  técnico  “denunciar un error de juzgamiento y desarrollarlo como  de  procedimiento,  o acusar errores de hecho o de derecho en la apreciación de  las  pruebas como fundamento de la violación directa de la ley sustancial, sino  que  es  necesario identificar, en primer lugar, el tipo de error en que se pudo  incurrir,  y  luego aducirse la causal o la vía que para el efecto se encuentra  legalmente  prevista’(Auto  147    de    2    de    agosto   de   2004,   expediente   04780)”.   

                                                                                                                           

1. Como la sustentación de los cargos  no   se   aviene   a   las   formalidades  que  deben  cumplir,  no  procede  su  aceptación.     

DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Civil,   

RESUELVE  

Primero: Declarar  inadmisible  la  demanda  y,  en  consecuencia, desierto el recurso de casación  interpuesto en el proceso de la referencia por XXXXXXXXXX.   

Segundo: Devolver  por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese   

JESÚS  VALL DE RUTÉN  RUIZ   

MARGARITA   CABELLO  BLANCO   

RUTH  MARINA  DÍAZ  RUEDA   

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA  RESTREPO   

FERNANDO   GIRALDO  GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA     

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