STC 13635 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

Magistrado ponente  

STC13635-2014  

Radicación    n.º  05001-22-03-000-2014-00592-01   

(Aprobado en sesión  del primero de octubre de dos mil catorce)   

Bogotá, D.C., siete (7) de octubre de dos mil  catorce (2014).   

Decídese   la   impugnación   interpuesta  respecto  de  la  sentencia  proferida  el  26  de agosto de 2014 por la Sala Civil del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  dentro de la acción de tutela promovida por  Wilson  Bermúdez  Alzate,  en  su  condición  de representante legal de Pan de  Abril  S.A.S.,  frente  a  los  Juzgados  Quince  Civil Municipal, Segundo Civil  Municipal  de  Descongestión y Diecisiete Civil del Circuito, todos de la misma  ciudad,  con  ocasión  del  juicio  de  restitución  promovido por Juan Carlos  Restrepo  Posada  en  contra  de  Hovis  Pan  y  Cía. Ltda., y la diligencia de  entrega ordenada dentro de ese pleito.   

1. ANTECEDENTES  

1.-  La gestora demanda la protección de los  derechos  al debido proceso, acceso a la administración de justicia  y trabajo, presuntamente vulnerados por  los despachos querellados.   

2.-  Aduce que en el litigio materia de este  resguardo  se dictó “(…) sentencia contradictoria  a    lo    solicitado    por   el   demandante   (…),   fundamenta[da]   en   pruebas   que  nunca  fueron  allegadas   al   proceso  (…)”,  y  en  virtud  de  ella,   se  ordenó la  restitución  de  los muebles y enseres presuntamente otorgados en arrendamiento  a la demandada.   

Refiere  haberse  opuesto a la diligencia de  entrega,  por  cuanto  adquirió las cosas objeto de la misma de manos de María  Cecilia  Vargas,  esposa  de  Julio  César  Restrepo Posada, quien fungió como  gerente de Hovis Pan y Cía. Ltda.   

Indica que la Juez Segunda Civil Municipal de  Descongestión  rechazó  de  plano  su  solicitud,  porque  en  criterio de esa  funcionaria,  “(…)  la  oposición  provenía  de  [la]  persona  (…) contra  quien  produce  efectos  la  sentencia,  pues  si bien la señora María Cecilia  Vargas  es  tercera  ajena al proceso para el momento de adquirir los bienes era  la  cónyuge  y  por  ende,  legitimada en la sucesión de Julio César Restrepo  Posada (…)”.   

Cuestiona el pleito restitutorio, porque (i)  en  ese juicio Alfredo Restrepo Sánchez funge como demandante y demandado; (ii)  “(…)  la  sociedad  Hovis Pan y Cía. Ltda. cesó  sus  actividades  hace  más  de diez años (…)”; y  (iii)  “(…)  la  sentencia  se  fundamenta  en la  existencia   de   unos   contratos   que   nunca   se   aportaron   al   proceso  (…)”.   

También   critica   el   pronunciamiento  desestimatorio    de    su   oposición   a   la   entrega,   por   “(…)  concluir erradamente que la sentencia cobija a la señora  María Cecilia Vargas Montoya (…)”.   

Finalmente,  censura  al  estrado de segundo  grado  por  no  dar  trámite  a la alzada, cuando su actuación como tercero es  independiente  del  litigio  donde  se ordenó la restitución (fls. 1 al 9, cd.  1).   

                              

3.-  Solicita  corregir  las irregularidades  ocurridas  en  la  actuación  atacada o, en su defecto, tomar la determinación  correspondiente (fl. 10, cd. 1).   

Asimismo  exige,  compulsar  copias  a  las  autoridades  penales  y  disciplinarias  competentes, a fin de que investiguen a  los    intervinientes   en   el   pleito   censurado   (fl.   10,   ibídem).   

     

1. Respuesta de los accionados y los convocados     

a)            El   a  quo,  luego  de  historiar las actuaciones a su cargo,  esbozó  no  haber  vulnerado  las  garantías  reclamadas porque las decisiones  adoptadas  las  fundamentó en las pruebas aportadas al proceso y en lo regulado  por el ordenamiento jurídico.   

Destacó  que  la actora no está legitimada  para  cuestionar  su  proceder,  pues  no  es  parte en el litigio materia de la  salvaguarda (fls. 91 y 92, cd. 1).   

b) La Juez Segunda Civil Municipal adujo que  no  ha  conocido  de  las  diligencias  objeto  de  este  resguardo (fl. 88, cd.  1).   

c)  El  Juez  Diecisiete  Civil del Circuito  señaló  que  mediante  auto de 20 de mayo de 2014, declaró la inadmisibilidad  de  la apelación formulada contra el proveído desestimatorio de la oposición,  con  soporte  en  el  inciso 2º del artículo 39 de la Ley 820 de 2003 (fl. 86,  cd. 1).   

d)     Los     vinculados    guardaron  silencio.   

1.2. La sentencia impugnada  

Concedió  el  la protección invocada, tras  estimar  que  “(…)  cuando un trámite irregular,  que  sólo  produjo  sentencia  de  igual naturaleza, despoja al opositor de los  bienes  mencionados  en  el  contrato  001,  cuya  copia  fue  incorporada en la  diligencia  de  entrega,  se  incurre  en vía de hecho por violación al debido  proceso (…)”.   

Fundamentó  lo  anterior,  en que el juicio  atacado  “(…)  estuvo  plagado  de equivocaciones  (…)”,  pues no se notificó la demanda a Hovis Pan  y  Cía.  Ltda.,  ni  se  le  enteró  de  “(…) la  cesión   del   contrato  de  arrendamiento  frente  a  todos  los  bienes   (…)”.    

En  consecuencia,  ordenó  al  a  quo, “(…)  tomar  las  medidas  necesarias  para  dejar sin efecto todo lo actuado desde el  auto  admisorio  de la demanda, y proceda como en derecho corresponde, así como  las  necesarias  para  colocar a la opositora nuevamente en la tenencia material  de   los   (…)”  muebles  (fls.  94  al  106,  cd.  1).   

1.3. La impugnación  

La  formuló  el Juez Quince Civil Municipal  insistiendo  en  que  la aquí promotora carece de legitimación por activa para  cuestionar por esta vía, el pleito de restitución.   

Reprocha  al  juzgador  constitucional  por  tutelar  los  derechos  de  Wilson  Bermúdez  Alzate y no de la sociedad Pan de  Abril  S.A.S., quien promovió este amparo; por afectar decisiones ejecutoriadas  adoptadas  con  sustento en pruebas regular y oportunamente allegadas al proceso  y;  por  no  estudiar  las  causales de procedencia de esta acción (fls. 107 al  120, cd. 1).   

2. CONSIDERACIONES  

1.  En el caso, la  quejosa   Pan  de  Abril  S.A.,  censura  al  funcionario  cognoscente  por  las  “anomalías”  ocurridas  en el decurso del proceso fustigado.   

Además,  cuestiona  al despacho comisionado  por   desestimar   la   oposición   con   soporte   en   que   la  “(…)   sentencia   [dictada  en  ese  litigio]  cobija  a  la señora María Cecilia Vargas  Montoya (…)”.   

Igualmente,   critica   al   ad  quem   por  no dar trámite a la  apelación formulada frente a aquel pronunciamiento.   

2.  Respecto a las  críticas  enrostradas al juicio de restitución, delanteramente se advierte que  el   artículo   10º   del   Decreto   2591   de   1991,   si  bien  establece:  “[l]a    acción    de    tutela    podrá    ser  ejercida    [indistintamente    por]    cualquiera”,    el   mismo   precepto  condiciona   su   legitimación   a   la  persona  directamente  “vulnerada     o     amenazada    en    uno    de    sus    derechos  fundamentales”,  a  su  representante  o a su agente  oficioso,  no  a  los  terceros. Este canon es desarrollo del artículo 86 de la  Constitución  Política,  del  cual  se  colige  que a dicho auxilio solo puede  acudir      quien      vea     “vulnerados     o  amenazados” sus derechos fundamentales.   

3.   Desde  esa  perspectiva,  en  el  gestor del resguardo debe existir un interés que legitime  su  intervención,  el cual, tratándose de violaciones derivadas de actuaciones  judiciales,  radica  en  las  personas que conforman algunos de los extremos del  asunto,  quienes  fueron  reconocidas  como  intervinientes,  o  quienes  puedan  resultar afectadas por la orden constitucional.   

4.    En   el  sublite, es claro el fracaso  del  ruego  elevado  por  la  sociedad  Pan de Abril S.A.S., porque en el asunto  judicial   denunciado   no   comporta   ninguna  de  esas  calidades,  luego  es  incontrovertible  su  carencia  de  legitimación  para criticar por el memorado  litigio.   

En  un  asunto  de  similar ocurrencia, esta  Corporación sostuvo:   

“(…) [P]ara activar este instrumento de  protección  constitucional,  el artículo 10 del Decreto 2591 de 1991 exige que  al  momento de reclamar la salvaguarda constitucional se tenga la titularidad de  la  prerrogativa  afectada  o  se represente o agencie a la persona afectada con  el   proceder  arbitrario  de  la  autoridad o particular que se convoque a  dicho trámite.   

“[E]l promotor, según se desprende de las  pruebas  allegadas,   no  es  sujeto procesal del juicio indicado, esto es,  que   no   detenta  condición  ninguna  dentro  del  mismo  que  posibilite  la  vulneración  de  sus  “derechos  fundamentales”  señalados  en  el escrito  genitor;  por  lo  tanto, adolece de legitimación en la causa para accionar, en  tanto  que  no  se entiende cómo puede verse afectado en sus garantías con las  actuaciones  del enjuiciado, las cuales, únicamente, están dirigidas a regular  la  situación  jurídica de los contradictores procesales, dentro de los que no  se             halla             (…)”1.   

5.  En cuanto a  los  reproches  endilgados  a  la decisión desestimatoria de la oposición a la  entrega,  se  advierte  la  improsperidad  de  la  salvaguarda  por ausencia del  principio  de  subsidiariedad,  por  cuanto  si  bien  la  interesada, interpuso  apelación,  no  hizo  uso  del  medio  de  impugnación  idóneo frente a aquel  proveído2,  lo  cual  significa  que el recurso viable era el de reposición,  consagrado  en el canon 348 del Código de Procedimiento Civil, el cual estipula  “[s]alvo   norma   en   contrario,   (…)  procede contra los autos que dicte  el  juez  (…)  para que se  revoquen o reformen (…)”.   

Para  esta  Corte el mecanismo desperdiciado  por  la  promotora goza de toda eficacia, para plantear en el terreno propicio y  ante  el  juez  natural  cuestionamientos  como  el suscitado actualmente. Dicha  desidia  no puede ser subsanada con la presentación de una acción, cuyo fin no  es  el  de  convertirse en un camino paralelo a las vías comunes por las cuales  debe   transitar   toda   controversia   judicial,  aceptarlo  de  otra  manera,  desconocería su carácter subsidiario.    

Sobre   el   particular,   la   Sala   ha  dicho:   

“(…)   [L]a  accionante    (…),   no  cuestionó   la   decisión   adoptada  por  la  funcionaria  judicial  acusada,  (…) a través del recurso  de  reposición  consagrado  por  el  estatuto  procesal,  incuria  que no puede  suplirse  por este medio constitucional. Es claro entonces y como reiteradamente  ha  sostenido  la  Corte,  que  esta acción debido a su carácter excepcional y  subsidiario,  no  resulta  apta  para  debatir reclamaciones de linaje procesal,  salvo  en  las  eventualidades  en que se configuren circunstancias de verdadera  excepción  esto  es,  de  afectación  y  peligro  para los atributos básicos,  porque  en  condiciones  normales  tales  pretensiones  deben  ser  ventiladas a  través  de  los  instrumentos ordinarios de resguardo judicial y en el presente  asunto  no  se  acreditó  que la accionante se encontrara en esa extraordinaria  condición”3.   

6.  Respecto  del  pronunciamiento     del     ad    quem,  no se colige  la  irregularidad  endilgada,  pues  aquélla  se  apoyó en una interpretación  prudente  del  asunto  sometido  a  consideración,  lo  cual descarta un actuar  arbitrario   producto   de   su  exclusiva  voluntad.   

Justamente,   el  funcionario  de  segunda  instancia   para  declarar  inadmisible  la  apelación  interpuesta  contra  el  proveído   por   medio   del  cual  se  rechazó  la  oposición,  puntualizó:   

“(…)  [C]omo  la causal de restitución  alegada  por el demandante Juan Carlos Restrepo Posada, es la mora en el pago de  cánones   de arrendamiento, este Juzgado no tiene competencia para desatar  la  alzada,  pues de conformidad con lo dispuesto en el artículo 39, inciso 2º  de  la  Ley  820  de  2003,  en  estos  casos  se  tramita  en  única instancia  (…)”     (fl.   64,   cd.   1).   

Impugnada aquella determinación a través de  reposición  con soporte en que “(…) la oposición  que  presentó  Pan  de  Abril  S.A.S.  es  de  un  tercero  ajeno al proceso de  restitución  (…)  regulada  por el artículo 338 del Código de Procedimiento  Civil  y  no  por  la  Ley  820  de  2003  (…)”, el  juzgador  la  sostuvo  el  16  de  julio  pasado,  reiterando el argumento antes  expuesto (fls. 70 al 75, cd. 1).   

En   un   caso  de  similar  calado,  esta  Corporación sostuvo:   

“(…)  [N]o  observa  la  Corte proceder  constitutivo  de  vía de hecho que amerite la intervención del juez de tutela,  por   cuanto   los   motivos   que   llevaron  a  los  accionados  a  tomar  las  determinaciones  cuestionadas, tienen sustento en las particularidades fácticas  del  caso  y las normas que regulan la materia, descartando un actuar caprichoso  o antojadizo.   

“[E]n efecto, el a-quo negó el “recurso  de  apelación”  por  cuanto  el  proceso que adelantó hasta emitir sentencia  siempre   fue  de  única  instancia,  entretanto  el  ad  quem  al  revisar  la  “queja”  encontró  que  la  alzada  había  sido  bien  denegada, emitiendo  decisiones  enmarcadas  en  la  ley  procesal  y  sin  que  de ello se vislumbre  arbitrariedad         alguna         (…)”4.   

También ha señalado, esta Corte:  

“[A]sí  pues,  como  el  asunto  de  la  «oposición»  se desarrolló dentro del sub júdice que, valga reiterarlo, por  ser  de única instancia no es susceptible de «apelación», aquella se deberá  ventilar  con  prescindencia  de  los  recursos  verticales,  toda  vez  que, en  palabras  del  tribunal  a-quo, lo «adjetivo sigue la suerte de lo principal»,  esto  es,  que  no  puede  ser plausible desde el punto de vista judicial que la  actuación  emprendida,  siendo  de  «única instancia», pueda tener trámites  que  si  puedan  ser  revisados  por  el superior, en tanto que por principio de  coherencia  procesal esa disonancia no puede tener cabida, ya que ello rompería  la         unidad         a         que         se         hizo         alusión  anteriormente.           

“[P]or demás, no hay fundamento jurídico  que,  para  el caso analizado, autorice expresamente, según debe ser, la alzada  a  que  accedió  dar  trámite  la jueza querellada, lo que, a fortiori, impone  ratificar   la   decisión   cuestionada   (…)”5.   

6.1. Se descarta la  posibilidad  de  predicar  una vía de hecho en las providencias dictadas por el  juez  de  segunda  instancia porque, al margen del criterio que la Corte pudiera  tener6,  no se advierte un proceder arbitrario por parte del juzgador, por  tanto,  no  hay  lugar a la intervención de esta particular justicia, reservada  para casos de evidente desafuero judicial.   

Ahora,  si  la  promotora  disiente de estas  apreciaciones,   no   por  ello  se  abre  camino  la  prosperidad  del  reclamo  constitucional;  no  es  suficiente una decisión discutible o poco convincente,  sino  que  ésta  se  encuentre afectada por defectos superlativos y carentes de  fundamento  objetivo,  situación  que por supuesto no ocurre en el subexámine.     

6.2.   La  sola  divergencia   conceptual   no   puede   ser   venero  para  demandar  el  amparo  constitucional   porque   la   tutela  no  es  instrumento  para  definir  cuál  planteamiento  hermenéutico  en  las  hipótesis  de  subsunción  legal  es el  válido,  ni  cuál de las inferencias valorativas de los elementos fácticos es  la  más  acertada o la más correcta para dar lugar a la intervención del juez  constitucional.   El   resguardo   previsto   en  la  regla  86  es  residual  y  subsidiario.   

7. En cuanto atañe  a  la  compulsa  de  copias  solicitada para investigar a las partes del litigio  objeto  de  este  resguardo,  es  preciso  indicar que  si  la  promotora  tiene alguna queja contra ellas, le  concierne    poner   esa   situación   en   conocimiento   de   las   entidades  correspondientes.   

Sobre   el   tópico,   esta   Sala   ha  precisado:   

“(…) [E]n relación con la compulsa de  copias  solicitada  para investigar a los accionados, si el reclamante considera  la  existencia  de  mérito para ello, es él quien debe poner esa situación en  conocimiento  de  las  autoridades  disciplinarias competentes (…)7.   

8.   Por   lo  discurrido  en  precedencia  se  revocará  el fallo impugnado para en su lugar,  negar el amparo deprecado.   

    

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO: REVOCAR la  sentencia   de   fecha  y  lugar  de  procedencia  anotada  para  en  su  lugar,  NEGAR la protección rogada.   

SEGUNDO:         Notifíquese  lo así decidido, mediante comunicación telegráfica,  a  todos  los  interesados  y  remítase  oportunamente el expediente a la Corte  Constitucional para su eventual revisión.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Presidente de Sala  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

1 CSJ.  STC. 8 mar. 2012, rad. 01936-01.   

2 Pues  el  inciso 2º del artículo 39 de la Ley 820 de 2003, señala que cuando  la causal de restitución sea exclusivamente mora en el pago  del   canon   de   arrendamiento,   el   proceso   se   tramitará   en   única  instancia.   

3 CSJ.  STC.  11  abr. 2011, rad. 00043-01; reiterada STC. 25 jun. 12 set y 1 nov. 2012,  rad. 00143-01, 00100-01 y 0176-01, respectivamente.   

4 CSJ.  STC. 20 ago. 2013, rad. 00258-01.   

5 CSJ.  STC. 12 ago. 2014, rad. 01102-01.   

6 CSJ.  STC.   17  abr.  2013,  rad.  00743-00;  véase  igualmente,  entre  otras,  las  sentencias  de  15  de febrero de 2012, exp. 00219-00 y 10 de mayo de 2005, exp.  00142-00.   

7 CSJ.  STC. 2 dic. 2013. rad. 00212-01.     

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