AC 4991 2021

OCTUBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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AC4991-2021 (2021-03380-00)

        

AC4991-2021  

Radicación  n° 11001-02-03-000-2021-03380-00  

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de octubre de dos mil veintiuno (2021).  

Decide  la Corte el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados  Segundo de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple de  Bucaramanga y Trece de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple  de Bogotá.  

ANTECEDENTES  

1.  Ante  el Juzgado Noveno Civil Municipal de Bucaramanga, el  Fondo Nacional del Ahorro (FNA)  formuló  demanda ejecutiva con garantía real  contra  Miller Eliécer Jaimes Blanco en procura de recaudar las  obligaciones incorporadas en el pagaré n° 91296021,  atribuyéndole la competencia, en lo que aquí interesa,  por «por  el domicilio del demandado».  

2.  La  dependencia judicial escogida repelió la controversia,  argumentando que por ser de mínima cuantía y el llamado  encontrarse «domiciliado  en el Conjunto Residencial Colseguros Norte Sector 1, Bloque 1,  Apartamento 1ª barrio Kennedy – Bucaramanga»,  los facultados son los juzgados de pequeñas causas con  competencia múltiple de ese municipio, «de  conformidad con el Acuerdo Nº PSAA14-10078 del 14 de enero de  2014 de la Sala Administrativa del C.S.J.»  (17  feb. 2021).  

3.        El  Juzgado Segundo de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple  al que se repartió el caso igualmente lo repelió y  trasladó a los juzgados civiles municipales de Bogotá  aduciendo que la demandante es una empresa pública domiciliada  en esta capital, por lo que la potestad recae en sus jueces de  acuerdo con el numeral 10º del artículo 28 del Código  General del Proceso (9  mar. 2021).  

4.  El Juzgado Cincuenta y Tres Civil Municipal de Bogotá tampoco  aceptó la controversia, sosteniendo que en atención a  su cuantía les corresponde a los de pequeñas causas y  competencia múltiple de la ciudad, como lo establece «el  artículo 8° del acuerdo n°. PCSJA18-11068 de 27 de  julio de 2018, expedido por el Consejo Superior de la Judicatura»  (11  may.).  

5.  El Juzgado Trece de la especialidad y categoría indicadas se  negó a dar curso al libelo, porque en este otro tipo de  asuntos «con  garantía real debe aplicarse el numeral 7° del precepto 28  de la codificación adjetiva, de modo privativo, por lo cual el  funcionario judicial competente es el del lugar donde se encuentre  ubicado el bien; además porque se infiere que la entidad  pública renunció a la prevalencia del fuero personal»,  según precedentes que reseñó. En consecuencia,  suscitó la colisión y remitió el expediente a  esta sede para desatarla (2  sept. 2021).  

CONSIDERACIONES  

2.        Para  distribuir los procesos entre las distintas autoridades judiciales  asentadas en la geografía nacional, el ordenamiento acude a  los factores territorial, objetivo, subjetivo, funcional y de  conexidad. Mediante el primero, indica  cuál es el juez que en razón de la circunscripción  debe conocer del litigio, y para concretarlo establece los «foros  o fueros», de  modo que, por lo general, en los pleitos contenciosos acude  al «personal»  que radica la competencia en el juez del lugar del domicilio del  demandado, o en el de su residencia; además, consagra otros  especiales, como el denominado por la doctrina «forum  rei sitae»  o «real»,  referido al sitio donde ocurrieron los hechos o a la ubicación  de los bienes objeto de la lid. Igualmente, impone el fuero  contractual, según el cual es llamado a conocer el asunto el  juez del lugar de cumplimiento de las obligaciones emanadas de un  negocio jurídico,  entre otros.  

Varios  de esos fueros pueden confluir en una misma causa, lo cual genera una  pluralidad de jueces llamados a tramitarla, en cuyo caso la ley  otorga al actor la facultad de escoger entre ellos, sin que tal  voluntad pueda ser desconocida por el elegido, quien, en principio,  queda llamado a zanjar la disputa.  

Es  lo que acontece con los procesos ejecutivos, en los que el acreedor  puede acudir ante el juez del domicilio del deudor, pues así  lo autoriza el numeral 1º del artículo 28 del Código  General del Proceso, o ante el del lugar del cumplimiento de  cualquiera de las obligaciones, toda vez que el  numeral 3º de ese mismo precepto prevé que en «los  procesos originados en un negocio jurídico o que involucren  títulos ejecutivos es también competente el juez del  lugar de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones»;  mandato aplicable cuando se trata de títulos valores debido a  que estos son una especie de los títulos ejecutivos.  

Por  consiguiente, cuando se pretenda la realización de conductas o  prestaciones derivadas de un negocio jurídico, en principio,  serán competentes, a prevención, el juez del domicilio  del demandado o el del lugar de su cumplimiento, pero en todo caso la  escogencia y su razón de ser deben quedar claramente  determinadas en el texto introductorio o aflorar de cualquier otro  elemento de convicción.  

Sin  embargo, hay otros supuestos en que el legislador anula esa  discrecionalidad y privativamente  determina de forma precisa y categórica el funcionario que con  exclusión de cualquier otro está llamado a encarar el  debate. Al  respecto, en la providencia AC4079-2019, la Corte reiteró lo  dicho en AC3744-2018, al señalar que:  

(…)  el concepto «privativo»  que constituye el común denominador de las precitadas  disposiciones implica que a los juzgadores con autoridad en el  territorio donde se cumple alguna de las condiciones señaladas  en ellas, es decir, del sitio donde se localizan los inmuebles sobre  los que se quiere constituir ese gravamen o del que es vecino el  organismo estatal, concierne conocer, tramitar y resolver de manera  exclusiva los litigios cuyas pretensiones tienen esa finalidad o han  sido formuladas a favor o en contra de una entidad de esa índole  (…).  

Así  sucede, entre otros casos, cuando se pretende hacer valer una  garantía real, como la hipoteca, dado que el numeral 7º  del artículo 28  adjetivo  fija una  «competencia  privativa»  con base en la cual asigna en forma exclusiva, única y  excluyente al juzgador del lugar donde esté el bien  involucrado en la litis  el  deber de conocer el pleito, al pregonar que «[e]n  los procesos en que se ejerciten derechos reales»,  será competente, «de  modo privativo, el juez del lugar donde estén ubicados los  bienes, y si se hallan en distintas circunscripciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante»,  siendo ese un claro ejemplo de fuero real exclusivo.  

No obstante, el  numeral 10º ídem previene que «[e]n los procesos  contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o una entidad  descentralizada por servicios o cualquier otra entidad pública,  conocerá en forma privativa el juez del domicilio de la  respectiva entidad», de donde emerge otro fuero  privativo de carácter general que se funda en la calidad del  sujeto para asignar competencia al juez de su domicilio.  

Como en muchas  ocasiones la demandante es una entidad que responde al memorado  criterio subjetivo y es vecina de un sitio distinto de  aquel donde se encuentra el inmueble objeto de la garantía  real que se hace valer, en la práctica surge  un enfrentamiento entre los parámetros atributivos en comento.  

Ese  dilema, desde mi perspectiva, debe solucionarse con preferencia por  la ubicación del bien dado en garantía al acreedor y no  a partir del domicilio de la entidad pública involucrada.  Esto, porque estimo que la pauta condensada en el artículo 29  de la misma codificación,  según  la cual «es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes», impera  en los casos que involucran el factor subjetivo, mas no los fueros  del factor territorial, como aquí acontece. Por consiguiente,  no existe disposición expresa que sirva para dilucidar la  antinomia y ello obliga acudir a los principios constitucionales como  parámetro de definición para hallar la solución  más ajustada a la Carta Política.  

Es  así como los postulados de igualdad, economía procesal,  concentración e inmediación, entre otros, cobran  especial significación en este contexto para equilibrar las  cargas teniendo en cuenta que el ciudadano-demandado, por lo general,  es el más débil de la relación procesal y, por  ende, no resulta justo ni acorde con el derecho de defensa obligarlo  a afrontar el juicio en un lugar distinto a su vecindad.  

Sin embargo, no  se puede desconocer que la Sala abordó la situación  descrita y la resolvió con el voto de la mayoría en el  proveído AC140-2020, cuya finalidad consistió en servir  de «guía fiable tanto para la Corte como para los  jueces y las partes de los procesos, en aras de respetar y garantizar  la igualdad de trato de los justiciables ante la ley», es  decir, buscó superar la divergencia que se presentaba entre  sus diferentes estrados al dirimir las colisiones originadas en  asuntos en que intervenían entidades públicas.  

En  efecto, en esa ocasión concluyó que el enfrentamiento  entre los numerales 7° y 10° del artículo 28 del  Código General del Proceso debe dilucidarse atendiendo la  prelación que el artículo 29 del mismo ordenamiento  reconoce por la «calidad  de las partes»,  y aunque el suscrito salvó voto con cimiento en las razones  allá expuestas y compendiadas arriba, en esta oportunidad se  torna indispensable aplicar el criterio prevaleciente de la Sala como  fiel reflejo del ejercicio democrático, más aún,  para salvaguardar la  igualdad y la seguridad jurídica de los usuarios del sistema  de justicia.  

En  definitiva, con todo y los reparos que he esgrimido frente a la tesis  mayoritaria, las circunstancias tornan vinculante lo expuesto en  AC140-2020, consistente en que «la  colisión presentada entre los dos fueros privativos de  competencia consagrados en los numerales 7° (real) y 10°  (subjetivo) del artículo 28 del Código General del  Proceso, debe solucionarse a partir de la regla establecida en el  canon 29 ibidem, razón por la que prima el último de  los citados».  

Por último,  aunque esa solución se dio en un certamen de imposición  de servidumbre, la regla de juicio que allí se empleó,  esto es, la competencia prevalente por el «factor  subjetivo» en atención a la calidad de los  extremos (art. 29, inc. primero, ídem), resulta aplicable a  cualquier otro pleito en que sea parte una entidad de aquellas a que  se refiere el numeral 10º del artículo 28 ejusdem.  

3.        Con  ese panorama, se observa que el Juzgado Trece de Pequeñas  Causas y Competencia Múltiple de Bogotá erró al  rehusar el conocimiento del caso, comoquiera que no tuvo en cuenta la  doctrina que la Sala consolidó en el auto AC140-2020, la que  puesta en el contexto de este asunto respalda la posición del  estrado de Bucaramanga, toda vez que la promotora es una entidad  pública; de ahí que resulte aplicable el fuero personal  del numeral 10º del artículo 28 del Código General  del Proceso, que en los términos de dicho precedente  contempla un evento constitutivo del factor subjetivo, el cual tiene  prelación (art. 29), torna improrrogable la competencia e  impide que los contendores procesales y el juez puedan disponer por  tratarse de un tema de orden público.  

Así  son las cosas, en razón a que el  Fondo Nacional del Ahorro (FNA) es una Empresa Industrial y  Comercial del Estado, de carácter financiero, de orden  nacional, con domicilio principal en Bogotá, con personería  jurídica, autonomía administrativa y capital  independiente, vinculada al Ministerio de Ambiente Vivienda y  Desarrollo Territorial (Cfr. art. 1° Ley 432 de 1998).  

Lo  anterior sumado a que la Rama Ejecutiva del poder público está  integrada en el sector descentralizado por servicios, entre otras,  por «[l]as  empresas industriales y comerciales  del Estado» (cfr. art.  38 Ley 489 de 1998);  luego, es evidente que la gestora es  una de las personas jurídicas a que alude el numeral 10º  del canon 28 referido, el que resulta entonces aplicable.  

En  similar sentido, la Sala se pronunció en AC4078-2021.  

Agrégase  a lo dicho que los precedentes invocados por el juzgador de esta  capital son anteriores al proveído AC140-2020 que unificó  el tema, por lo que no pueden ser tenidos en cuenta en la definición  de este asunto.  

4.        Por  tanto,  se ordenará remitir la actuación a la dependencia que  generó el conflicto para que la asuma y se  comunicará lo definido a  la otra sede inmersa en esta controversia.  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil,  

RESUELVE  

Primero:          Declarar que el Juzgado Trece de Pequeñas Causas y Competencia  Múltiple de  Bogotá es el competente para conocer la ejecución  instaurada por el Fondo Nacional del Ahorro contra  Miller Eliécer Jaimes Blanco.  

Segundo:        Remitir  el expediente al citado despacho para que proceda de conformidad, y  comunicar lo decidido a la otra dependencia inmersa en la colisión.  

Tercero:  Librar los oficios correspondientes por Secretaría.  

NOTIFÍQUESE  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

Magistrado      

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