AC 2078 2023

JULIO

Asistente Jurídico Inteligente

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AC2078-2023 (2023-02775-00)

        

AC2078-2023  

Radicación  n°  11001-02-03-000-2023-02775-00  

Bogotá,  D.C.,  veinticinco (25) de julio de dos mil veintitrés (2023).  

Se  decide el  conflicto de competencia suscitado entre el Juzgado Veintitrés  Civil Municipal de Bogotá y su homólogo Quinto de  Pereira,  con ocasión del conocimiento de la solicitud de «aprehensión  y entrega»  del bien  dado  en garantía prendaria, formulada por Bancolombia S.A. contra  Nelson Avendaño Osorio.  

ANTECEDENTES  

1.        Mediante  el escrito inicial, dirigido a los jueces civiles municipales de  Bogotá, la entidad demandante solicitó «[o]rdenar  la APREHENSION y ENTREGA del vehículo de placas LEP436 de  propiedad del señor NELSON AVENDANO OSORIO, al acreedor  garantizado BANCOLOMBIA S.A»,  aduciendo que «el  garante no ha realizado el pago de la obligación ni la entrega  voluntaria del bien objeto de garantía».  Por  tanto, pidió  «oficiar  a la POLICÍA NACIONAL – SECCIÓN AUTOMOTORES para  que procedan con la inmovilización del vehículo  previamente descrito, indicando que, una vez capturado el vehículo,  deberá ponerse a disposición del acreedor garantizado  [en  parqueaderos de diferentes localidades del territorio nacional]».  

En  lo atinente a la competencia, la promotora señaló que,  «en  relación con la competencia territorial se cita a sentencia  (sic)  de  la Corte Suprema de Justicia con radicado AC 041-2023 (…).  Tenga en cuenta su señoría que el vehículo puede  ubicarse en cualquier lugar del territorio de la República de  Colombia, por lo tanto, el acreedor garantizado elige esta  circunscripción territorial para el trámite de  aprehensión y entrega».  

2.        El  Juzgado Veintitrés Civil Municipal de Bogotá, a quien  correspondió la solicitud por reparto, rehusó la  asignación, aduciendo que «de  vuelta a la solicitud de entrega y a sus anexos, se observa que el  domicilio del deudor se encuentra ubicado en el Municipio de Pereira  – Risaralda Por lo que, desde esa perspectiva y como lo consagra la  norma en cita [-numeral  14 del artículo 28 del C.G.P.-],  tratándose de requerimientos y diligencias varias, existe  fuero privativo en el juez del domicilio de la persona con quien debe  cumplirse el acto, lo que permite señalar que el funcionario  judicial de Pereira – Risaralda es el competente para rituar la  actuación judicial.»,  disponiendo la  remisión de las diligencias a esa localidad.  

3.        El  estrado receptor, Juzgado Quinto Civil Municipal de Pereira, también  se abstuvo de conocer el asunto pretextando que, según  precedentes de esta Corte, la competencia recae en el estrado  remitente, «toda  vez que tratándose de una diligencia para aprehensión y  entrega en virtud al ejercicio de la garantía real, la  competencia se determina es por el factor o fuero real previsto en el  art. 28-7 del CGP, que establece la competencia en el lugar donde  estén ubicados los bienes, y tratándose de vehículos  que circulan en el territorio nacional, es competente el Juez del  lugar que escoja el demandante»,  siendo que, para este caso, «el  escrito está dirigido al “JUEZ CIVIL MUNICIPAL DE BOGOTÁ  D.C. (reparto)”, y fue radicado en esa ciudad en virtud a la  elección hecha por el demandante, de ahí que no debía  el Juzgado de Bogotá desprenderse de la competencia asignada,  pues nótese como en la demanda en el acápite denominado  “CUANTÍA Y COMPETENCIA” se indica que el vehículo  puede ubicarse en cualquier lugar del territorio nacional. Así  mismo, analizado el contrato de prenda sin tenencia, no se pactó  un lugar de permanencia del vehículo».  

Con ese  fundamento, planteó conflicto y envió el expediente a  esta Corporación para dirimirlo.  

CONSIDERACIONES  

            

1. Aptitud          legal para la resolución.  

Compete  a la Corte definir el presente asunto mediante pronunciamiento del  Magistrado Sustanciador, por cuanto involucra a despachos de  diferentes distritos judiciales; ello según lo dispuesto en  los artículos 16 y 18 de la Ley 270 de 1996, en concordancia  con los preceptos 35 y 139 del Código General del Proceso.  

2.        Anotaciones  sobre la competencia.  

Aunque  la jurisdicción, entendida como la función pública  de administrar justicia, incumbe a todos los jueces, para el  ejercicio adecuado de esa labor se hace necesario distribuir los  conflictos entre las distintas autoridades judiciales, a través  de pautas de atribución descriptivas preestablecidas,  contenidas en normas de orden público: las reglas de  competencia.  

En  tratándose de asuntos sometidos a la especialidad civil y de  familia, la distribución en comento se realiza mediante la  aplicación de diversos factores, así:  

(i)          El Factor  Subjetivo,  que responde a las especiales calidades de las partes del litigio,  debiéndose precisar que, en derecho privado, se reconocen dos  fueros personales: el de los estados extranjeros y el de los agentes  diplomáticos acreditados ante el Gobierno de la República  (conforme las leyes internacionales sobre inmunidad de jurisdicción),  acorde con el artículo 30-6 del Código General del  Proceso.  

Lo  anterior, sin perjuicio de la prevalencia reconocida en el artículo  28-10 ibidem,  a cuyo tenor: «En  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad».  

(ii)        El  Factor  Objetivo,  que a su vez se subdivide en naturaleza  y cuantía.  

La  naturaleza  consiste en una descripción abstracta del tema litigioso, que  posibilita realizar una labor de subsunción entre ella y la  pretensión en concreto; así ocurre con la expropiación,  que corresponde, en primera instancia, a los jueces civiles del  circuito1,  o la custodia,  cuidado personal y visitas de los niños, niñas y  adolescentes, que compete a los jueces de familia, en única  instancia2.  

Pero  ante la imposibilidad de representar en la normativa procesal la  totalidad de los asuntos que competen a la especialidad civil de la  jurisdicción ordinaria, se acudió, como patrón  de atribución supletivo o complementario, a la cuantía  de  las pretensiones, conforme lo disponen los cánones 153  y 254  del estatuto adjetivo.  

(iii)        Ahora,  el factor objetivo solamente determina tres variables: especialidad,  categoría e instancia (v.  gr.,  un juicio ejecutivo de mínima cuantía corresponde al  juez civil municipal, en única instancia), que -por sí  solas- son insuficientes para adjudicar el expediente a un  funcionario judicial en específico.  

Por  ello, el criterio que corresponda entre los citados (naturaleza  o  cuantía)  habrá de acompañarse, en todo caso, del Factor  Territorial,  que señala con precisión el juez competente, con apoyo  en foros preestablecidos: el fuero  personal,  el  real y  el contractual,  cuyas regulaciones se hallan compendiadas, principalmente, en el  artículo 28 del Código General del Proceso.  

El fuero  personal,  traducido en el domicilio del demandado, constituye la regla general  en materia de atribución territorial (pues opera «salvo  disposición legal en contrario»);  pero no puede perderse de vista que son de la misma naturaleza  (personal) las pautas especiales de atribución previstas en  los numerales 2 (domicilio de los niños, niñas o  adolescentes), 4 (domicilio social), 5 (domicilio social principal o  secundario), 8 (domicilio del insolvente) y 12 (último  domicilio del causante) del citado canon 28.  

El  fuero  real,  a su turno, corresponde al lugar de ubicación de los bienes,  en aquellos asuntos en los que «se  ejerciten derechos reales, en los divisorios, de deslinde y  amojonamiento, expropiación, servidumbres, posesorios de  cualquier naturaleza, restitución de tenencia, declaración  de pertenencia y de bienes vacantes y mostrencos»   (numeral 7), o al de ocurrencia de los hechos que importan al  proceso, en tratándose de juicios de responsabilidad  extracontractual (numeral 6), propiedad intelectual o competencia  desleal (numeral 11).  

Y  el fuero  contractual atañe,  finalmente, a «los  procesos originados en un negocio jurídico o que involucren  títulos ejecutivos»  en los que «es  también competente el juez del  lugar de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones».  

(iv)        El  Factor  Funcional  consulta la competencia en atención a las específicas  funciones de los jueces en las instancias, mediante la descripción  de grados de juzgamiento, en la que actúan funcionarios  diferentes, pero relacionados entre sí, de manera  jerárquicamente organizada, por estar adscritos a una misma  circunscripción judicial.  

3.        Las  normas de atribución territorial en el Código General  del Proceso.  

Como  viene de verse, la pauta general de competencia territorial  corresponde, en procesos contenciosos, al domicilio del demandado,  con las precisiones que realiza el numeral 1º del citado  artículo 28 del estatuto procedimental, foro que opera «salvo  disposición legal en contrario»,  lo que supone  la advertencia de que aplicará siempre y cuando el  ordenamiento jurídico no disponga una cosa distinta.  

Esas  exceptivas, a su vez, pueden ser concurrentes  por  elección,  concurrentes  sucesivas o  exclusivas  (privativas),  así:  

(i)        Los  fueros  concurrentes por elección operan,  precisamente, en virtud de la voluntad del actor de elegir entre  varias opciones predispuestas por el legislador, como ocurre con las  demandas donde se reclaman indemnizaciones derivadas de la  responsabilidad civil extracontractual, en las que el promotor podrá  radicar su acción ante el juez del domicilio del demandado, o  en el de la sede de ocurrencia del hecho dañoso (conforme los  mencionados numerales 1 y 6 del artículo 28).  

(ii)        Los  fueros  concurrentes sucesivos presuponen  acudir, en primer término, al factor preponderante indicado en  la normativa procesal, y solo en el evento en que ello no sea  posible, podría recurrirse a la alternativa subsiguiente.  

(iii)        Y  los fueros  exclusivos  son  aquellos que imponen que el conocimiento de un caso radique solamente  en un lugar determinado, como ocurre, a título de ejemplo, con  los procesos de restitución de inmueble arrendado, que son de  competencia privativa de los jueces del lugar de ubicación del  respectivo predio (numeral 7° del artículo 28, ya citado).  

4.        Caso  concreto.  

4.1.        Acorde con  el precedente reciente de la Sala, en tratándose de  solicitudes de aprehensión y entrega como la que dio origen a  este trámite, «ciertamente se está  en ejercicio del derecho real de prenda, a efecto de poder el  acreedor satisfacer su crédito sin necesidad de acudir a los  jueces, salvo, claro está, para que se retenga y entregue el  bien pignorado y del cual reclama la tenencia. Y en ese orden de  ideas, la regla de competencia territorial que de manera más  cercana encaja en el caso, es la del numeral 7º del referido  artículo 28,  la que a su vez posibilita cumplir  con principios como los de economía procesal e inmediación,  puesto que el juez que mejor y más fácil puede disponer  lo necesario para llevar a término lo pretendido, sin  duda, es al del sitio en el que se  halle el bien afectado» (CSJ AC2218–2019, 10  jun.).  

Así mismo,  también se ha precisado que si el demandante afirma que el  lugar de ubicación del vehículo que se persigue «es  todo el territorio nacional» -lo cual es razonable  dada su naturaleza de bien mueble-, cualquiera de las  «circunscripciones territoriales»  podría ser elegida.  

4.2.  En el caso bajo estudio, la actora informó en su escrito  introductor que «el  vehículo puede ubicarse en cualquier lugar del territorio de  la República de Colombia»,  lo  cual resulta acorde al clausulado del contrato base de esta demanda,  que estableció como obligación a cargo del garante,  «mantener  el vehículo dentro de la República de Colombia».  

Al  respecto, en  un asunto de similares contornos a este, se sostuvo lo siguiente:  

«(…)  en el literal i) del parágrafo sexto  del contrato de prenda abierta sin tenencia, la deudora garante se  obliga a “[m]antener el vehículo dentro del territorio  de la República de Colombia”, sin que en la solicitud de  entrega voluntaria de dicho bien, ni en alguna otra de las  documentales allegadas se estipule obligación en contrario que  pueda generar confusión al respecto, lo que irroga al acreedor  la liberalidad para solicitar la aprehensión y entrega del  bien, en múltiples circunscripciones  (…). Al respecto, precisó  recientemente la Sala en un caso con contornos similares, que “si  se afirma que el lugar de ubicación del bien es el “territorio  de la República de Colombia”, esta es una categoría  integrada por múltiples circunscripciones territoriales, por  tanto, tratándose de un ‘rodante’, cualquiera de  ellas puede ser elegida por el actor, conforme a la parte final de la  regla 28-7 del Código General de. Proceso”  (AC4049-2017)»  (CSJ AC2218–2019, 10 jun.).  

5.        Conclusión.  

Este asunto ha de  ser tramitado por la primera de las autoridades en contienda, hasta  tanto su competencia no sea válidamente rebatida.  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil y Agraria,  

RESUELVE  

PRIMERO.        DECLARAR  competente al Juzgado Veintitrés Civil Municipal de Bogotá,  para conocer de la solicitud de la referencia.  

SEGUNDO.        REMITIR  el  expediente a la citada autoridad e informar lo acá decidido a  la otra agencia judicial involucrada en la contienda.  

Notifíquese  y Cúmplase,  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

Magistrado  

1          Artículo 20, numeral 5, Código General del Proceso.  

2          Artículo 21, numeral 3, ídem.  

3          «Corresponde          a los jueces civiles del circuito todo asunto que no esté          atribuido expresamente por la ley a otro juez civil».  

4          «Cuando la competencia se determine por          la cuantía, los procesos son de mayor, de menor y de mínima          cuantía. Son de mínima cuantía cuando versen          sobre pretensiones patrimoniales que no excedan el equivalente a          cuarenta salarios mínimos legales mensuales vigentes (40          smlmv). Son de menor cuantía cuando versen sobre pretensiones          patrimoniales que excedan el equivalente a cuarenta salarios mínimos          legales mensuales vigentes (40 smlmv) sin exceder el equivalente a          ciento cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes          (150 smlmv). Son de mayor cuantía cuando versen sobre          pretensiones patrimoniales que excedan el equivalente a ciento          cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes (150          smlmv)».      

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