AC3492-2014 [2008-00116-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ARIEL SALAZAR RAM  ÍREZ  

Magistrado Ponente  

AC3492-2014  

Radicación      n°     11001-31-03-001-2008-00116-01   

(Aprobado en sesión de veintitrés de abril  de dos mil catorce)   

Bogotá  D.C.,  veintiséis (26) de junio de  dos   mil  catorce  (2014).               

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda presentada para sustentar el recurso extraordinario de casación  interpuesto en el proceso de la referencia.   

   

I. EL LITIGIO  

A. La pretensión  

P……  A……A……..  solicitó  que  se  declarara   que  la  C……………  I………..  de  T………………….  P……………             –C………………………-     incumplió    el    contrato    de  vinculación  de  un  vehículo,  para  la  explotación de servicio público de  transporte,  celebrado  entre  ellos.  Consecuentemente,  reclamó condenar a la  demandada  a  indemnizar  los  perjuicios  causados  por daño emergente y lucro  cesante, debidamente indexados.   

B.    Los hechos  

1. El veintisiete de  junio  de  mil  novecientos  ochenta  y cinco, entre la C……… I……… de  T…………………  P………………  Ltda.  y P…… A…… A…….se  celebró  un  contrato  de  vinculación  de  un  automotor de servicio público  urbano. [Folio 8, c. 1]   

2.  El veintidós de  junio  de  dos  mil  cinco,  se  canceló  la  matrícula  del  automóvil, como  consecuencia   de   su   destrucción   total,  tras  concluir  su  vida  útil.  [Folio 9, c. 1]   

4.  Se afirmó en el  libelo  que  la  convocada  al  juicio, negó de manera reiterada, persistente y  continua  la  entrega  de  los  correspondientes  despachos,  sellos,  y  demás  documentos  necesarios  para  prestar  el  servicio público de transporte en la  ciudad de Bogotá. [Folio 28, c. 1]   

5. P…… A……..  A…….  sostuvo  que  la  C…………  I……………  de T……………  P……………..  sin  su consentimiento, y en contra de su voluntad, enajenó  los  derechos  que  adquirió  mediante el acuerdo de vinculación. [Folio 29, c. 1]   

C.     El   trámite   de   las  instancias   

1.  La  demanda fue  admitida  por el Juzgado Primero Civil del Circuito de Bogotá, mediante auto de  primero  de  abril  de  dos  mil  ocho.  [Folio 36, c.  1]   

2.  La  cooperativa  accionada  se opuso a las pretensiones y formuló las defensas de «prescripción  de  la  acción», «ausencia de legitimación en la  causa  para  pedir»,  «responsabilidad exclusiva de un tercero por imposición  de  deberes  y  obligaciones  por  la  Secretaría  de  Transito y Transporte de  Bogotá      a      C…….      –Inexistencia      de      responsabilidad      en     cabeza     de  Co…………………-»,   «inexistencia  de  la  obligación»  «hechos  y  perjuicios  no  probados»,  «temeridad  y  mala  fe  del  actor» y      «genérica».     [Folios 139-148, c. 1]   

3.  La sentencia de  primera  instancia dictada el diez de octubre de dos mil doce, declaró probadas  las    de   «inexistencia   de   la   obligación»  y    «responsabilidad  exclusiva  de  un  tercero  por  imposición  de  deberes  y obligaciones por la  secretaría  de  transito  y  transporte de Bogotá a C…………………….  –inexistencia    de  responsabilidad    en    cabeza    de    C……………….-»,   negó  las  pretensiones  de  la  demanda,  y  condenó en costas al  actor. [Folio 394, c. 1]   

4.  El  Tribunal,  mediante  providencia  de  veintiséis  de agosto de dos mil trece, confirmó el  fallo apelado. [Folio 40, c. 4]   

5.  El vencido  en  juicio interpuso recurso de casación que se admitió por esta Corporación,  el  veintidós  de  octubre de dos mil trece. [Folio 3,  c. Corte]   

6.  El  demandante  radicó  el  escrito, cuya sustentación es objeto del presente pronunciamiento.  [Folio 5, c. Corte]   

II.  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Contiene  un solo cargo, fundado en la causal  primera  de  casación, por vía indirecta, en el que se denuncia la infracción  de  los artículos 1494, 1495, 1496, 1502, 1602, 1603, 1613 del Código Civil; 7  de  la  Ley 105 de 1993; 53 del Decreto 170 de 2001; 3 del Decreto 2659 de 1998;  1  del  Decreto 2556 de 2001 y 983 del Código de Comercio, como consecuencia de  errores  fácticos  cometidos  «al apreciar de manera  errónea  la  demanda  y  material probatorio». [Folio  10, c. Corte]   

Como  sustento  del  ataque,  el  recurrente  sostuvo  que  se  ignoraron por el sentenciador de segundo grado, los siguientes  elementos probatorios:   

(i)  Las  comunicaciones  que  remitió  a la  cooperativa  demandada  y a la Secretaría de Movilidad, mediante las cuales les  informó  que procedería a «renovar su vehículo por  uno  de  mejor  tecnología  y  capacidad»  [Folio 11,  ib.] y «sobre su intención  de  chatarrizar  el  vehículo  y de conservar su derecho o cupo». [Folio 15, ib.]   

(ii)  El contrato de vinculación, con el que  la  demandada adquirió la obligación de «mantenerle  un cupo para el desarrollo de su actividad transportadora».   

(iii)       Los      «formularios  de  radicación  (traspasos) que en tres oportunidades  fueron  devueltos por la secretaría de movilidad» con  los  que  se  demostró,  según  el  censor, que «la  empresa   demandada  de  manera  imprudente  y  culposa  había  sobrepasado  la  capacidad     transportadora     asignada»     pues  «jamás la causa del rechazo del nuevo vehículo fue  por  la  reducción  de  la  capacidad  transportadora  asignada». [Folio 11, ib.]   

(iv)  El  dictamen  pericial,  -con el que en  criterio   del   recurrente-,  se  acreditaron  los  perjuicios  que  le  fueron  irrogados, como consecuencia del incumplimiento de la convocada.   

(v) «El contrato de  afiliación,  las facturas de compraventa del nuevo vehículo, los documentos de  haberlo  matriculado  legalmente,  los impuestos que pagó sin poder explotar el  nuevo  vehículo  y  el  rechazo  de  la secretaría de movilidad a otorgarle la  tarjeta  de  operación  o  permitir  su  actividad en razón exclusiva de haber  sobrepasado  la  capacidad  transportadora la empresa»  que  acreditan  el nexo de causalidad entre «el daño  y    su    causa».   [Folio   14,   ib.]   

El    Tribunal   estimó   que   demandó  «el  pago  como  indemnización  de  un vehículo de  servicio    público    chatarrizado»,   cuando   la  pretensión    se    encaminó    a   obtener   «la  indemnización  por  no  haberle  respetado el derecho de A…….. de operar un  nuevo  vehículo,  en  (sic)  causa  de  la  cooperativa  por  haber excedido la  capacidad  asignada  por  las  autoridades,  que  presupone una disposición del  derecho  de  A……  sin  su consentimiento, y NO por la reducción de la misma  capacidad  por  cuenta  de  las  autoridades  como  lo  afirma  la  sentencia».  [Folio 15, ib.]   

III. CONSIDERACIONES  

1.  En virtud de la  naturaleza  eminentemente  dispositiva  del  recurso  de casación, la actividad  discursiva  y juzgadora de la Corte se halla limitada por el contenido y alcance  del  libelo  que  se presente para sustentar la acusación, de ahí que no esté  permitido  hacer interpretaciones que sobrepasen los señalamientos que en forma  expresa  y  manifiesta  aduzca  el  censor, ni mucho menos reformular los cargos  planteados de modo deficiente.   

Característica   esencial   de  ese  medio  defensivo  es  su  condición  extraordinaria,  de  la  que  dimana  que no toda  inconformidad  con el fallo permite a la Corte adentrarse en su examen de fondo,  sino   que  es  requerido  que  la  censura  esté  soportada  en  las  causales  taxativamente previstas en la ley.   

No es aceptable, por tanto, que el recurrente  exponga  un  simple  alegato  en  el  que  apenas refleje su discrepancia con la  sentencia     que     definió     la     segunda     instancia     –o la primera, si se trata de casación  per   saltum-,  ni  está  autorizado   para  formular  digresiones  abstractas  que  en  nada  afecten  la  argumentación  medular  de  la misma, sino que su obligación es desvirtuar las  presunciones     de     legalidad     y    acierto    que    acompañan    aquel  pronunciamiento.   

La  admisibilidad de la demanda está sujeta,  en  fin,  a  la  regularidad  de  los  elementos formativos de dicho libelo y al  cumplimiento  de  los  requisitos de técnica expresados en el artículo 374 del  Código  de Procedimiento Civil, a cuyas voces además de la designación de las  partes  y  del  fallo  cuestionado, se requiere la elaboración de una síntesis  del  proceso  y  de  los hechos materia del litigio, y formular por separado los  cargos  que se esgrimen en contra de la decisión, exponiéndose los fundamentos  de  cada  ataque, en forma clara y precisa,      y      no      basados      en  generalidades.   

2. Tratándose de la  causal  primera,  se  deben señalar las disposiciones de derecho sustancial que  el  recurrente  estime infringidas. Aunque de conformidad con lo preceptuado por  el  artículo 51 del Decreto 2651 de 1991, adoptado como legislación permanente  por  el  artículo  162  de la Ley 446 de 1998 «será  suficiente   señalar   cualquiera   de   las  normas  de  esa  naturaleza  que,  constituyendo  base  esencial  del  fallo  impugnado  o habiendo debido serlo, a  juicio  del  recurrente  haya  sido  violada, sin que sea necesario integrar una  proposición jurídica completa».   

Sin embargo, no basta con invocar las normas a  las  que  se  hace  referencia, sino que el impugnante debe poner de presente la  manera  como  fueron  transgredidas, sin que sea válido hacer reproche alguno a  la apreciación de las pruebas cuando se trata de la vía directa.   

Mas  si la acusación se encamina por la vía  indirecta,  esto  es,  por  errores en materia probatoria, se deberá indicar la  forma  como  se  hizo patente el desconocimiento de los elementos materiales, es  decir,  si  la  equivocación  fue  de  hecho  o de derecho, y la incidencia del  supuesto  yerro en la determinación cuestionada. La relación entre la crítica  que  se  plantea  y  la  sentencia que presuntamente incurrió en violación del  precepto legal debe mostrarse, entonces, evidente.   

Puede  acontecer  que  el  censor  dirija  su  argumentación  a  evidenciar  circunstancias que no quebrantan en su integridad  los  fundamentos  de la providencia, en cuyo caso el cargo no será consistente,  contundente  ni  firme;  y no desvirtuará, por ello, las bases esenciales de la  determinación, como le es exigido en sede extraordinaria.   

Existen  otros  requisitos  de  obligatorio  cumplimiento,  adicionales  a  los  anteriores, y cuya inobservancia conlleva la  inadmisibilidad  del  libelo.  Así,  tratándose  de  errores  probatorios,  se  reclama  que  sean  trascendentales  y  evidentes,  pues  si  son irrelevantes o  recónditos,  de  suerte  que  para  poder percibirlos haya que escudriñar más  allá  del  razonable  ejercicio  valorativo efectuado por el juzgador, no será  posible admitirlo a trámite.   

Se  requiere que el reproche de los elementos  de  convencimiento  en  los  que  se  fundó  la sentencia, se perfile de manera  completa,  tanto  en  la exposición de los hechos, como en el desarrollo de los  motivos,  de  modo  que  solamente en el análisis del recurso pueda encontrarse  conocimiento    suficiente    de   la   cuestión   esbozada   en   los   cargos  invocados.   

         

3.   Expuesto lo precedente, la Corte  considera  que  la demanda de casación de cuyo estudio ahora se ocupa, presenta  insalvables  defectos  técnicos que impiden su admisión y en orden a explicar,  con   la   amplitud  suficiente,  las  razones  en  que  se  apoya  la  anterior  afirmación, destaca lo siguiente:   

3.1.   Para  corroborar  tal  aserto,  se  observa  que  la  corporación   judicial  de  segunda  instancia,  fundó  su  decisión  en  los  siguientes argumentos:   

a)  Las partes  celebraron  un  contrato de vinculación respecto del  vehículo  de  placas  SAH-833,  para  la  prestación  del servicio público de  transporte  colectivo, en la  ciudad de Bogotá.   

b)   En   desarrollo  de  ese  acuerdo  de  voluntades,    al   demandante   se   le   facultó  para     explotar  económicamente  su  automotor dentro de las rutas que le autorizó la autoridad  competente»,   prerrogativa  de  la  que  «deriva  el derecho a la reposición del vehículo».   

c)    Una    vez    el    autobús           alcanzó   el   término  de  su  vida  útil,  y  se  realizó  su  desintegración,    el   actor   solicitó   su   reposición.    

d)  Con sustento en los Decretos 115 de 2003  (artículo  7),  2556  de 2001 (artículo 3), 2659 de 1998 (artículo 3), 278 de  2005  (artículo  5)  y  de  la  Ley  105 de 1993 (artículo 7) y 688   de   2001  (artículo  2),  infirió  el    Tribunal    que  «las empresas transportadoras tenían la obligación  de  garantizar a los propietarios de los vehículos la posibilidad de reponer el  parque  automotor,  no  obstante,  sin  desbordar  la  capacidad  transportadora».  [Folio 35, c. 4]   

e)  La Secretaría de Tránsito y Transporte  no  autorizó la inscripción de un nuevo vehículo, en reposición del      anterior,      decisión   que  se  sustentó  en  que  la  cooperativa  demandada  excedió  los  límites  de  su capacidad.   

f)  Concluyó  el  sentenciador  de  segundo  grado:  «la no reposición del vehículo, no derivó  en  estricto  sentido  de  una  conducta  atribuible  a  la  demandada,  sino  a  disposiciones  que regulan la materia». [Folio 36, c.  4]   

g)     De  endilgarse  a  la convocada  el  incumplimiento de las obligaciones contractuales,  no   estarían   probados   los   presupuesto  de  la  responsabilidad,   correspondientes   a  «la  lesión,  ni el menoscabo patrimonial, mucho menos el nexo de  causalidad  entre  el incumplimiento imputado a la demandada y el presunto daño  causado      al     demandante».     [Folio 37, ib.]   

h) El promotor del  proceso indicó  en el interrogatorio que absolvió a instancia de su contraparte,  que        «vendió       el       ‘cupo’,  y  si  bien manifestó que lo hizo  porque  ya no podía hacer nada para reponer el vehículo, lo cierto es que hizo  uso   de   ese   derecho   vendiéndolo,   producto  de  lo  cual  recibió  una  contraprestación,  que  por  supuesto  le  impide  abrir paso a la reclamación  resarcitoria       deprecada».      [Folio  39,  ib.]     

i) No se demostró  que  el  actor vendiera  el  «cupo  por  una  pírrica  suma».  [Folio  39,  ib]   

j)  P……           A…….          A…….. no acreditó que la demandada  «hubiera    enajenado    el    cupo».   

k) La        destrucción        del  autobús es consecuencia  de  «las  disposiciones  legales  y  reglamentarias  expedidas   por   los  entes  competentes  para  tal  efecto,  que  entre  otras  determinaron  la  vida  útil  de  los automotores en 20 años, por lo que no es  posible  trasladar, a la  cooperativa  de  transporte  demandada,  la  carga de responder por el valor que  represente  el  vehículo  chatarrizado».  [Folio  38, ib.]   

3.2.  Frente  a  tales  razonamientos,  se  elevó  la  acusación  antes  resumida,  la  cual  no  puede ser admitida, por  las razones siguientes:   

3.2.1.  El  cargo      no     combate     el     fundamento      mencionado      en  los     literales  h), i) y j), omisión      que     deja  incólume la providencia combatida y, en pie, la presunción  de legalidad y acierto que la ampara.   

El  censor  no  ataca   la   totalidad  de  los  razonamientos de  la   sentencia,   entre   estos,   el   relativo  a  que   no   estaba   facultado   para   reclamar  la  indemnización  de perjuicios, porque si  «logró vender el cupo o derecho que  tenía  de utilizar la capacidad transportadora … Ello supondría más bien un  enriquecimiento   injustificado,   puesto   que  se  desprendió         del         ‘cupo’  y  aún así, pretende el pago de  perjuicios,   con   posterioridad   a   ese  acto».  [Folio 39, ib.]   

De     otro    lado,    frente   a   los   argumentos   expuestos   en   los   literales  i)  y  j),  el impugnante se  limitó   a  manifestar  que  el  Tribunal  en  el  fallo  afirmó  «hechos  y  situaciones  que  no  son  ciertas  al  interior  del  proceso,  tales  como  aseverar  que  no  está probado (sic) la venta del cupo,  valor  del  mismo,  a pensar que estamos cobrando el  vehículo    viejo    que   se   chatarrizo   (sic)  …»,  sin  demostrar  en  forma  clara     y     precisa     ese  supuesto  yerro,  señalando  los  elementos  probatorios  cuyo análisis omitió    el    ad   quem,  con  los  que  se  demostraba que el  cupo   del   automotor   fue   enajenado   por   la  cooperativa de transporte demandada por un precio irrisorio.   

Por lo demás, el impugnante se circunscribió  a  referir  con  insistencia que el perjuicio consistió en el detrimento que se  produjo   por   la   conducta   negligente   de   la   Cooperativa  Integral  de  T…………………..P……………,        al        no       «mantenerle   un   cupo   para   el  desarrollo  de  su  actividad  transportadora»,  que la acción se fundamentó en el  incumplimiento  de  las obligaciones contractuales de la demandada, y que sí se  demostró  el  daño.  No  obstante,  esas  afirmaciones no dejan de ser simples  alegaciones  propias de las instancias pero no del recurso extraordinario, y, en  todo  caso,  no  alcanzaron  a  controvertir  la totalidad de los argumentos que  adujo el Tribunal para arribar a su decisión.   

Sobre  la  deficiencia  anotada, la Corte, de  forma constante e invariable, ha sostenido que:   

(…)  dado  el  carácter  dispositivo  de  la  impugnación  y la imposibilidad que de allí se  deriva  para  completar  oficiosamente  la  acusación, iteradamente  (….)  ha señalado que ‘por  vía  de  la causal primera de  casación  no  cualquier  cargo  puede recibirse, ni puede tener eficacia legal,  sino  tan sólo aquellos que impugnan directa y completamente los fundamentos de  la    sentencia   o   las   resoluciones   adoptadas   en   ésta   (CSJ  AC, 12 Mar 2008, Rad. 00271; 29 Jul 2010, Rad. 00366; 18 Dic  2012, Rad. 2004-00511, entre otros)    

Puestas  así  las  cosas,  resulta  vano e  infructuoso  pedir  la  casación de la sentencia proferida en segunda instancia  en  el  presente  juicio, cuando no se han encarado las razones medulares en que  se  apoyó  el  Tribunal  para  confirmar  la  decisión  desestimatoria  de las  súplicas   del   libelo,   dado  que  solo  es posible desvirtuarla cuando se  demuestre,   con   absoluta   certeza,   que  el  ad  quem  incurrió  en  un  yerro  de  actividad  o  de  juzgamiento  y  mientras  tal prueba no se ofrezca, la Corte debe privilegiar la  presunción  de  legalidad  y  acierto  que  escolta al proveído atacado.    

3.2.2.  Agrega  la  Sala  que  existen  razones   adicionales   de   inadmisión   para  la  acusación:   

El   censor   se   ciñó   a   indicar   que   las   pruebas  no  fueron  apreciadas  por  el  sentenciador  de  segundo  grado,  sin demostrar con  claridad  y precisión los yerros atribuidos a éste,  individualizando  los  elementos  probatorios que se  dejaron   de   apreciar,   para   luego,        proceder        a        su        valoración,  y  cotejar  las  conclusiones  que  extrajo,  con  las  que  obtuvo el Tribunal, haciendo evidente la equivocación.   

Ello,  naturalmente,  no resulta suficiente  para  admitir  el  cargo, pues, como en forma reiterada se ha sostenido por esta  Corporación,  no  puede confundirse el error de hecho con la mera inconformidad  del  recurrente respecto de la libre apreciación que el sentenciador haya hecho  de los elementos de prueba que obran en el proceso.   

3.2.3.  Resulta  incuestionable que por la propia naturaleza de la función judicial, el  juez  goza  de  plena  autonomía  en  la  apreciación probatoria, sin que ello  llegue  a  comportar  per  se  arbitrariedad  alguna.  De  manera  que  sólo un  equívoco  manifiesto, evidente y trascendente, esto  es,  el que brota a simple vista y se impone a la mente como craso, inconcebible  y  sin  mayores  elucubraciones, es susceptible de apoyar la causal de casación  que por esta vía daría al traste con el fallo impugnado.   

Tal    requisito    no   se   cumplió   en   este  caso,  pues  el   reproche   que  se  formuló  al  ad   quem   consistió  en  una  mera  opinión   divergente   de   la  que  éste  se  formó.  Evidentemente,   consideró   el  Tribunal  que  las   pruebas  recaudadas  no  fueron  suficientes  para  acreditar  el  punto  que  se erigió en el eje  central  de  la  controversia,  y  que  se  concretó  en  la  demostración  de  la   responsabilidad   civil   contractual   de  la  cooperativa demandada.   

En  torno  a  este  punto,  la  Corte  ha  sostenido:   

No es suficiente  la  presentación  de  conclusiones  empíricas distintas de aquéllas a las que  llegó   el   Tribunal,   pues   la  mera  divergencia  conceptual  –por atinada que resulte, se agrega-  no  demuestra por sí sola error de hecho, ya que en casación no ocurre revisar  el  desarrollo  lógico  de  la  argumentación jurisdiccional, sino examinar la  inteligencia  que  allí  se  haya  dado  a  las  normas y, en su caso, la dicha  contradicción   palmaria   entre   el  juicio  y  la  realidad  vertida  en  el  proceso      (CSJ  SC,  19  Abr.  1961,  XCV,  467).     

3.2.4. En todo caso,  por  cuanto  el  fallo  acusado  no  sólo  se  sustentó  en los documentos que  mencionó  el  demandante,  -puesto  que  para arribar a su decisión el juez de  segundo  grado  tuvo en cuenta, de igual modo, el interrogatorio absuelto por el  recurrente,  en el que expresó que vendió «el cupo,  y  si bien manifestó que lo hizo porque ya no podía hacer nada para reponer el  vehículo,  lo  cierto  es que hizo uso de ese derecho vendiéndolo, producto de  lo  cual recibió una contraprestación, que por supuesto le impide abrir paso a  la  reclamación resarcitoria deprecada–,  resulta  notorio que el ataque se formuló incompleto, pues no se  demostró  la  errónea  apreciación  que  se  hizo  del  referido  elemento de  persuasión,  labor  para  la  que  el  recurrente  debió hacer evidente que la  conclusión  que  extrajo el Tribunal era equivocada, lo evidente del yerro y su  trascendencia en la decisión, tarea que no realizó.   

Respecto de este aspecto, la jurisprudencia de  esta Sala ha sido enfática y reiterativa en sostener:   

cuando  la  sentencia   objeto   del  recurso  está  lógicamente  apoyada  en  fundamentos  probatorios   múltiples,   desvirtuar   la   presunción   de  acierto  de  las  conclusiones  fácticas  del  Tribunal  supone un ataque panorámico, como lo ha  denominado  la  Corporación, es decir, una impugnación que comprenda todos los  soportes  probatorios  que fincan la decisión, porque si ésta es parcial, así  se  demuestren  los  errores  denunciados,  los  fundamentos no controvertidos y  determinantes  de  ella,  la  siguen  manteniendo  y  por ende el cargo fracasa,  porque  la  presunción  de  acierto continuaría vigente. Se reitera, siempre y  cuando  ellos  sean  suficientes,  per se,  para  fundar la resolución (CSJ SC,  25 Oct. 1999, Rad. 5012)   

En  consecuencia, al no dirigirse la denuncia  contra  todos  los medios de convicción en que se apoyó la decisión, sino tan  solo  en  algunos  de  ellos, la censura se muestra inane, pues por mucho que se  excluyan  de  aquel  razonamiento las pruebas reprochadas, subsistiría el mismo  resultado  de  modo  ineludible, por lo que la acusación que se analiza resulta  incompleta, lo que de suyo apareja el rechazo del cargo.   

4.  Por otra parte,  frente  al  error  que  se  denuncia por indebida interpretación de la demanda,  corresponde  al  recurrente  dejar  al  descubierto  la  contraevidencia  en que  incurrió       el       juez      al      interpretar      el      petitum,       la       causa  petendi  o la naturaleza jurídica  de  la  acción  propuesta.  En  tal  evento deberá demostrar de qué manera el  juzgador  violó las normas sustanciales por entender y dirimir un conflicto que  no   fue   el   que   realmente   se   le   planteó,   por   haber  variado  su  significación.   

En  ese  orden, no bastará que el demandante  enuncie  de  modo  generalizado  que  el  Tribunal  incurrió  en  una  errónea  interpretación  del  libelo inicial, sino que deberá hacerse patente cuál fue  la  parte  específica  de la demanda respecto de la cual falló la comprensión  del  ad quem, y la incidencia  de ese yerro en la decisión final.   

En el caso presente, el censor señaló que la  acción   judicial   se   encaminó  a  obtener  «la  indemnización  por no haberle respetado el derecho operar un nuevo vehículo»,  más      no      por      la      «chatarrización»  del automotor, como lo  comprendió   el  juzgador  de  segundo  grado.    

Sin  embargo, a pesar de ser cierto que en la  sentencia  se  consideró  que  las  demandadas no estaban obligadas a asumir el  costo    por    la   «chatarrización»  del  vehículo,  tal  pronunciamiento  se  hizo,  para resolver la  pretensión  dirigida  a que se reconociera, por concepto de daño emergente, el  valor   del   «capital  invertido  en  el  vehículo  automotor   clase  buseta,  servicio  público,  placas,  SAH  833», que fue precisamente el que se desintegró.   

Por  consiguiente, el censor no hizo evidente  la  equivocación  del Tribunal, pues no demostró de qué manera el significado  que  se  le  dio  al  libelo,  era  diferente  al  contenido en la demanda, y su  incidencia  en  la  decisión, la que además se sustentó, en la venta que hizo  el demandante del derecho al cupo del autobús.   

5.  Por  todas las  razones  que se han dejado consignadas, se inadmitirá la demanda formulada para  sustentar  el  recurso  de  casación  y,  por  consiguiente,  se  declarará su  deserción.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, en Sala de Casación Civil,   

PRIMERO.  INADMITIR  la  demanda  presentada  para  sustentar  el recurso extraordinario de casación  interpuesto   por   la   parte  demandante  contra  la  sentencia  proferida  el  veintiséis  de  agosto  de  dos  mil  trece, por la Sala Civil Especializada en  Restitución  de Tierras del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  dentro del proceso de la referencia.   

SEGUNDO.  DECLARAR  desierto  el  recurso  de  casación,  de  conformidad  con  el  inciso  4º del  artículo 373 del Código de Procedimiento Civil.   

Devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de  origen.   

NOTIFÍQUESE.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

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