SC 021 2005 [1997 3001 03]

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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SC-021-2005 [1997-3001-03]

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Magistrado Ponente  

PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA  

                    Bogotá D.C.,  treinta y uno (31) de enero de dos mil cinco (2005).   

                     

                                              Ref.-   Exp.  No.1997 3001 03   

                    Decídese por  la  Corte  el  recurso extraordinario de casación interpuesto por el demandante  contra  la  sentencia  del 9 de diciembre de 1999, proferida por la Sala Civil –  Familia   (antes  Sala  Civil)   del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Ibagué,  dentro del proceso ordinario adelantado por MEDARDO   ARIAS   GARCÍA   frente  a  la  COOPERATIVA  DE  TRANSPORTADORES  DEL  SUR  DEL TOLIMA  LIMITADA     “COINTRASUR    LTDA.”    y  VICTOR  HUGO  AGUIRRE MONTES.   

ANTECEDENTES  

1.  Pide  el  demandante que se declare a los  demandados  solidariamente responsables de los daños causados al tractor Valmet  148,  motor  No.90289  y chasis No.01311, en la colisión ocurrida el 3 de julio  de  1996  y  que, subsecuentemente, se les condene al pago por daño emergente y  lucro cesante.   

                                       

2.  Tales pretensiones se fundamentaron   en los supuestos fácticos que se compendian a continuación:   

                               

El  día 3 de julio de 1996, siendo las 11:40  de  la  noche,  en  el sitio denominado El Tesoro, en la carretera que del Guamo  conduce  a  el  Espinal,  colisionó  el  bus de placas SYK-178, de propiedad de  Víctor   Hugo   Aguirre   Montes,   afiliado   a   la  empresa  Cooperativa  de  Transportadores  del  Sur  del  Tolima  Limitada,  con  el tractor marca Valmet,  conducido  por  el  señor  Luis  Eduardo  Reyes Herrán, quién falleció en el  lugar de los hechos.   

La  causa del accidente se generó debido al  exceso  de  velocidad  con  que  se  desplazaba  el  bus  de  servicio público,  conducido  por  el  señor Renso de Jesús Tama Sánchez, lo que originó que se  estrellara  contra el tractor que  “venía transitando por la berma en la  vía  que  del  Guamo  conduce al Espinal”, arrojándolo a una cuneta del lado  derecho.   El  bus, como consecuencia del impacto, se volcó y se desplazó  50  metros  aproximadamente  sobre  la vía, lo que indica la alta velocidad con  que  transitaba, es decir, a más de 120 kilómetros por hora, violando así los  reglamentos   de   tránsito.    Esta   circunstancia   le  impidió  a  su  conductor   “controlar  el  vehículo en el momento de avistar el tractor  que  viajaba por la berma con las luces puestas traseras y delanteras”  y  siguiendo a otro tractor conducido por Augusto Gentil Aguirre.   

La  máquina  agrícola  quedó  totalmente  destruida   y  los daños fueron valorados en $24.000.000.oo, los cuales no  han  sido  reparados, ni se ha reconocido el lucro cesante, ni los intereses que  generen  tales  valores,  ni  la  indexación  a  su  propietario  Medardo Arias  García.    

                   3.  Enterados  los  demandados  de  las  pretensiones que se les enfrentaron, se  opusieron  a  ellas,  negaron  los  hechos  que  las  sustentan, propusieron las  excepciones  de  fondo que denominaron         “hecho  de  la  víctima”, “violación a las normas de tránsito por parte  del  tractorista”  y   “caso  fortuito  o fuerza mayor”, amén de que  propusieron  demanda de reconvención en la que reclamaron  la declaratoria  de  responsabilidad  civil  en cabeza de su contraparte y, por consiguiente, que  se  le  condene  al  pago  del daño emergente, el lucro cesante y los intereses  corrientes  moratorios.  Además de relatar las circunstancias de tiempo en  las  que  ocurrió  el  accidente,  aseveraron  que  éste  se produjo porque el  tractor  se  desplazaba  a altas horas de la noche, lo que está prohibido a esa  especie   de   maquinas,  sin  luces,  ni  señales  que  dieran  cuenta  de  su  presencia.   El  conductor  del bus viajaba normalmente, cuando en el lugar  de  los  hechos  aparecieron dos vehículos que venían en dirección contraria,  uno  de  ellos  tratando de adelantar al otro, por lo que hizo cambio de luces y  al  abrirse  a  su derecha para darles paso, se encontró sorpresivamente con el  tractor;  no  obstante  que  aplicó  los  frenos se produjo el accidente,   “pegándole  con  la  parte delantera del bus a la parte izquierda del tractor  lo que provocó el volcamiento de los dos vehículos”.   

4.   La   primera    instancia   finalizó   con    sentencia  proferida  por  el  Juzgado Segundo  Civil  del  Circuito  de el Espinal (Tolima), desestimatoria de las pretensiones  de  la demanda principal y las de la demanda de reconvención, decisión que fue  confirmada   por   el   juzgador  ad  quem  al  desatar  el  recurso  de  alzada  propuesto  por ambas partes.   

LAS RAZONES DEL TRIBUNAL  

                           Al  referirse  al  asunto  sometido a su consideración, acotó que la actividad  desplegada  por  las partes es de las denominadas peligrosas, razón por la cual  las  presunciones  sobre  su  culpa  se  neutralizan.   Por ello habrá que  responsabilizar a quien se le demuestre una culpa efectiva.   

                               

                         Dicho  esto,  abordó  el  análisis  de los medios de prueba, comenzando por la  atestación  de  Augusto  Gentil  Aguirre  Cruz,  de  la  que aseveró que dicho  declarante  no presenció el instante en que se produjo el accidente, puesto que  afirmó  que al culminar sus labores se dirigieron a El Espinal con Luis Eduardo  Reyes,  conduciendo  cada  uno  un  tractor  con sus luces delanteras y traseras  encendidas,  pero  el deponente venía a unos 50 metros delante de su compañero  cuando  “sintió  un  totazo, voltió a mirar y  el bus se había llevado  el tractor”, le pegó al lado izquierdo.   

                          Pasó  seguidamente  a  examinar  el  testimonio  de  Ernesto  Cortés  Núñez  y  relató   que éste manifestó haber presenciado que  “… de pronto  apareció   un  bus  y  impactó   (sic)    por  detrás  de  las  máquinas  y  una  de ellas voló al cultivo de algodón …”,  colisión  que  apreció  dado  que  se  encontraba  en  un  altero  de  tierra  o lodo que  había   a  unos  20  a 25 metros adelante del lugar donde tuvo ocurrencia;  además  de  que  al  indagarle  por  las  causas del accidente respondió   “…  No.   Doctor  no  puedo  decir,  el  impacto  fue tan rápido y tan  violento  que  no  puedo imaginar que pudo haber pasado … venía con sus luces  encendias   (sic)   delanteras  y  con las de parqueo …”, al igual  que  precisó  que  los  tractores  transitaban  a una distancia de 4 a 5 metros  entre  ellos.   A  esta  versión  el  Juzgador  no le dio credibilidad por  considerar  que  la  penumbra de la noche y la distancia a que estaba ubicado el  testigo  no  le  permitía  apreciar  claramente  el  accidente,  de ahí que no  hubiere   admitido   con   certeza   que   los  tractores  llevaran  luces  como  tampoco  las circunstancias que precedieron el suceso.   

                   De igual modo,  apreció  las  declaraciones  de  Pedro  Antonio  Tovar, Hugo Ernesto Rodríguez  Hernández,   Guillermo   y  Alexander  Padilla  Ramírez,  de  las  que  dedujo  que    “no  fueron  testigos  del  hecho  dañino”,  puesto que el  primero  sólo  dio  cuenta  de  los  costos  y producción de un tractor de las  características  del  involucrado  en la colisión, el segundo afirmó no haber  estado  presente  en  el  lugar  de  su  ocurrencia y los dos últimos sólo les  consta  lo  que  pasó  hasta  cuando los tractores partieron del campamento San  Fernando.   

                      Así mismo,  estimó  el  juzgador  que  el  dictamen  pericial sólo da cuenta de los daños  ocasionados  a  los  automotores  accidentados  y que la inspección judicial no  podía  tenerse  como  fundamento  de  lo  pretendido  por el demandante, por la  distancia temporal entre su práctica y los hechos.   

                         De  esa  valoración  probatoria  dedujo  el  Tribunal  que  el  demandante  principal no  demostró  la  culpa  exclusiva  del  conductor  del  bus,  conclusión a la que  también  arribó  respecto  a la demanda de reconvención, habida cuenta que no  encontró  que  la  culpa  de  la  colisión  fuera  imputable exclusivamente al  conductor del tractor.   

                               LA DEMANDA DE CASACIÓN   

                               Dos  cargos esgrime el recurrente contra la sentencia atacada, ubicados ambos en  el  ámbito de la causal primera de casación por violación directa e indirecta  de  la  ley,  pero  sólo  se examinará el segundo de ellos por estar llamado a  prosperar.   

     

SEGUNDO CARGO  

                             Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  se  acusa la sentencia  recurrida  por ser indirectamente violatoria de los artículos 1613, 1614, 1615,  1617,  1626,  2341,  2343, 2356, 2357 del Código Civil; del artículo 1º de la  Ley  95  de  1890  y  del  artículo  149  del  Código  Nacional de Tránsito y  Transporte;  por  causa  de  los errores de hecho, en que incurrió el Tribunal,  habida  cuenta  que  no  dio  por  demostrado, estándolo, que fue el bus el que  golpeó  al tractor; que aquel trató de superar al segundo en la carretera; que  la  máquina  agrícola  sí  llevaba  sus  faros  encendidos, tanto en la parte  delantera   como   en   la   trasera;   que   se   desplazaba  por  su  derecha,  “prácticamente  sobre  la  berma  de  la  carretera”;  y que las huellas de  frenada  dejadas  por  el  vehículo  de  servicio público ponen de presente la  velocidad  con  que  se  desplazaba  el  rodeante  y,  por  ende, la culpa de su  conductor.   

                          Señaló  la  censura,  que  el  Tribunal  depositó el centro de gravedad de su  juicio  sobre  la  neutralización  de  la  culpa  de  las  partes, en que en la  producción  del  daño  concurrieron  dos actividades peligrosas, razón por la  cual  el litigio no podía decidirse en el plano de la presunción de culpa sino  en  el  de  la  culpa  probada,  elucidación que lo llevó a puntualizar que el  demandante  debía  acreditar   “la  culpa  del bus en la producción del  daño al tractor”, lo que no logró en el debate probatorio.   

                            En  el  análisis  de  la  prueba  testimonial,  dice el recurrente, el Tribunal  extrajo  algunos  apartes,  pero  no  toca  el  eje trascendental del debate, es  decir,  que  “fue el bus el que golpeó al tractor, o, en otras palabras,  el  tractor  recibió el impacto violento del bus”, lo que constituye un hecho  evidente en el proceso, y que determina al culpable del incidente.   

                             Dijo  el testigo Augusto Gentil Aguirre Cruz, que el “bus se había llevado al  tractor”  y   “le pegó al lado izquierdo”, hechos de los cuales tuvo  conocimiento  porque  en  el  momento  en el que ocurrió la colisión conducía  otro  tractor.   El  Tribunal  no  apreció  este  hecho  en concreto de la  declaración.   Tampoco analizó la atestación de Ernesto Cortés Núñez,  quien  por  encontrarse  al  frente  de la carretera se percató de que el   “bus   impactó   por   detrás   del  tractor  que  voló  a  un  cultivo  de  algodón”.   

                            También  ignoró  el  juzgador  ad  quem el  testimonio  de  Renso  de  Jesús  Tama  Sánchez,  causante del  accidente,  quien  expresó  con  claridad   “que  golpeó  o impactó al  tractor  cuando  intentó  maniobrar  para  no  colisionar  con  otro  vehículo  -‘mula’-  que sorpresivamente apareció en la  carretera”;  que  trató  de  frenar,  pero  la  distancia que lo separaba del  tractor  era  reducida  y  chocó  con  éste,  el  que al parecer se encontraba  estacionado  en  la vía, sin luces, ni señales que advirtieran de su presencia  .   

                              Tampoco  tuvo  en  consideración, agrega, la demanda de reconvención en la que  se   “hace  la inequívoca aseveración de que el bus impactó al tractor  al  tener  que maniobrar el aparato a la derecha y, precisamente, hacia el sitio  donde  transitaba  el  tractor”, para evitar el impacto con otro automotor que  disponía  a  adelantarse.   Del  mismo  modo,  el  croquis  del  accidente  representa  objetivamente  los  hechos y en él se aprecia que fue el bus el que  impactó   al   tractor  por  la  parte  trasera,  lo  que  constituye  un   “elemento      culposo”       de      la      responsabilidad     civil  extracontractual.   Las  huellas  de  dos  llantas  dejadas por el bus como  consecuencia  de  la  frenada,  en una distancia de 33.30 metros, hacen colegir,  tanto  la  violencia del impacto como la intensidad de la velocidad que llevaba,  claramente  superior  a  60 kilómetros por hora, lo que originó que el tractor  hubiese  sido  lanzado a 6.40 metros del punto en el que se movilizaba.  El  señor  Tama  Sánchez  declara  que se desplazaba entre 70 y 80 kilómetros por  hora,  superior en todo caso a la permitida en ese trayecto de carretera, según  lo              consignado             en             la             inspección  judicial.                           

CONSIDERACIONES  

                          En  la  sentencia  impugnada le fueron negadas al demandante principal sus pretensiones,  con    sustento    en    que    de   las   pruebas   apreciadas   no   aparecía  demostrada    “la  culpa  exclusiva  del  conductor del vehículo de  servicio  público”,  conclusión  probatoria  que, precisamente, es la que el  censor  aquí  enjuicia, lo que impone examinar si el material probatorio en que  se  apoyó  el  Tribunal  y  que  se  denuncia  como preterido evidencia todo lo  contrario.    

                         Renzo  Jesús  Tama  Sánchez,  conductor  del bus, al  exponer  su versión sobre la ocurrencia del accidente afirmó que en dirección  contraria  a  la  que  él  se desplazaba transitaban otros dos vehículos y que  cuando  uno  de  ellos  adelantó  al  otro,  él  hizo cambio de luces para que  pasaran,  pero  cuando  las encendió vió  “encima”  el tractor y  aunque  frenó, chocó con él, pues le pegó a la llanta izquierda con la parte  delantera  derecha  del bus, por lo que aquél   “cayó a un lado de  la   carretera   y   el  bus  quedó  acostado  sobre  la  vía”.   Así,  expresamente  dijo:   “vi  el  tractor  sobre  la carretera de la calzada  mía,  yo traté de frenar pero ya estaba muy encima y fue cuando choqué con el  tractor  el  cual éste cayó a un lado de la carretera y el bus quedó acostado  sobre  la vía, …”, manifestación que reiteró en otra de sus respuestas en  la  que expresó  “… vi el tractor encima, ya que no tenía este luces,  ni  nada  y alcance a frenar y manobrie, pero en todas maneras le dí al tractor  …”.   Más  adelante al referirse a la forma como se produjo el impacto  manifestó  que  “le pegué con la parte delantera derecha del carro a la  parte  de  la llanta izquierda del tractor y el bus de una vez se acostó por la  parte izquierda”.       

                      Admitió el  testigo,  entonces,  que  el  bus   golpeó al tractor y que del impacto lo  desplazó  a  un  lado  de  la  carretera,  atestación  que  fue obviada por el  juzgador  censurado,  que  tampoco  se  dio  cuenta  de  que  tal  hecho aparece  corroborado  por  el  informe  del  accidente  (fs. 12 a 14 C-6), en el que  aparece  que  el  tractor  quedó  a una distancia de 6.40 metros de la calzada,  documento  aportado  en  fotocopia auténtica y que el Tribunal omitió examinar  pese  a  que presta mérito probatorio conforme a lo dispuesto en los artículos  253 y 254 del Código de Procedimiento Civil.   

   

                      Aunado a lo  anterior,  se  tiene  que  en  la demanda de reconvención formulada por Víctor  Hugo   Aguirre   Montes   y  la  Cooperativa  de  Transportadores  del  Sur  del  Tolima   “Cointrasur”   se  expresa que la parte delantera del bus  le   pegó   al  tractor  y  produjo  el  volcamiento  de  los  dos  vehículos,  manifestación  que  por  ajustarse a las exigencias de los artículos 194 y 197  Ibídem   constituye   una  confesión  espontánea  del  hecho  en  referencia,  la  cual  tampoco  vió el  sentenciador de segundo grado.   

                     El conductor  del  bus  para  justificar  la  colisión dijo que el tractor estaba estacionado  sobre  la berma y parte del carril por donde él transitaba, sin luces ni señal  alguna,  aseveración  que  fue  desvirtuada  por  los  testigos  Augusto Gentil  Aguirre  Cruz   (fs.  1 a 5 del C-4), Guillermo Padilla Ramírez  (fs.  15 a 17 C-4) y Alexander Padilla Ramírez  (fs.18 a 19 C-4).   

                    En efecto, el  deponente   Aguirre   Cruz,   conductor  del  tractor  que  venía  delante  del  involucrado  en  el  accidente,  expresó  que  él  y  Luis Eduardo Reyes   (q.e.p.d.),   al finalizar las labores de arado de la tierra, se dirigieron  a  la  finca  San  Fernando  a  dejar  los  implementos  de  trabajo, de ahí se  desplazaron  hacia  el  Espinal  y  en  el  trayecto  sintió  “un totazo  atrás,  voltió a mirar y el bus se había llevado el tractor, le pegó al lado  izquierdo  y  lo  mandó  al  lado  derecho  a  un  cultivo  de  algodón”, su  compañero   quedó   debajo   de  éste  último  vehículo,  sin  que  pudiera  auxiliarlo.    Precisó   que   los   tractores  transitaban  por  la   “verja   (sic)   blanca  a la derecha bien arrecostados  (sic),  con  muy  buena  luz y sus stoes impermitentes  (sic)”, reafirmando éste  último  aspecto  en  varias  de  las  respuestas que dio a las preguntas que le  fueron  formuladas; así expresamente dijo que el  “…tractor tenía dos  luces  farolas  blancas  adelante  y  dos  farolas  atrás  blancas,  unos stoes  impermitentes   (sic)  rojos atrás al pié de las farolas blancas”;  señaló,  que  la  preparación  de la tierra en que trabajaron hasta las 11:00  p.m.  no  se  hubiera  podido realizar si dichos automotores no tuvieran luz, ya  que para ello se requiere guiarse por una huella.   

                   De igual modo,  los  declarantes  Guillermo  y  Alexander  Padilla  Ramírez,  quienes aunque no  estuvieron  en  el  lugar  de  los  acontecimientos dieron cuenta de que Augusto  Gentil  Aguirre  Cruz y el occiso terminaron de arar en el lote denominado   “El  Cristal”   a  las  11.00  p.m,  por  lo  que  fueron  a  dejar los  implementos  de  trabajo  en  la  finca  San  Fernando,  lugar  donde  ellos  se  encontraban  y  del  que  aquellos  partieron  hacia  el  Espinal  a guardar los  tractores,  sin  que  tengan  conocimiento de lo sucedido en el camino, pero sí  tienen   certeza   de   que  dichos  vehículos  salieron  con  sus  respectivas  luminarias,  sin  las  cuales no hubieran podido trabajar la tierra a esas horas  de  la  noche,  puesto  que  se  requerían  para  guiarse  en  su realización.   

                      El  censor  también  acusó  al sentenciador de haber cercenado el contenido del testimonio  de  Ernesto Cortés Núñez, pero no combatió los argumentos que aquél esbozó  para  restarle  credibilidad  a  su  dicho,  de tal manera que esa omisión deja  incólume  ese  razonamiento;  empero  ello  no desvanece la convicción que los  otros  medios probatorios antes analizados ofrecen respecto de los hechos que se  referirán seguidamente.   

                      Del acervo  probatorio  analizado  se  infiere que el bus golpeó al tractor, que transitaba  por  su  derecha,  puesto  que  ocupaba parte de la berma y del carril aledaño,  hechos  que  demuestran  que la culpa de la colisión es atribuible al conductor  del  mismo,  conclusión a la que no arribó el Tribunal por cuanto pretirió la  apreciación  de algunos de esos elementos probatorios y mutiló el contenido de  los  testimonios,  lo  que  lo condujo al error de hecho alegado por el censor y  que  determinó  la  violación  de  las  normas  sustanciales  que  reseña  el  cargo.   

                       Así  las  cosas,  resulta  patente  que  la  acusación  se abre paso y, por consiguiente,  habrá   de   casarse   la  sentencia  recurrida;  empero,  no  se  dictará  aún  el fallo sustitutivo, en  virtud  de  que  la  Sala  considera  necesario  establecer  el  valor del daño  emergente  sufrido  por  Medardo Arias García y para ello decretará pruebas de  oficio,  conforme  lo  autoriza  el  inciso  2º  del artículo 375 del Estatuto  Procesal.   

La  propiedad  intelectual  de  este  trabajo  corresponde  única  y  exclusivamente  a  D M S  Ediciones  Jurídicas, esta información esta protegida en su totalidad; ninguna  otra  empresa  podrá  utilizar  este  trabajo  para su comercialización, de lo  contrario  será  sancionado   según la ley vigente y puesto a disposición de  las autoridades   

DECISIÓN  

           

  En mérito de  lo   expuesto,   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Civil,  administrando  Justicia  en  nombre  de la República y por autoridad de la Ley,  CASA  la  sentencia del 9 de  Diciembre  de  1999,  dictada  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Ibagué,    dentro   del   proceso   Ordinario   adelantado   por   MEDARDO    ARIAS    GARCIA    contra   la  COOPERATIVA  DE  TRANSPORTADORES  DEL  SUR  DEL TOLIMA  LIMITADA  “COINTRASUR  LTDA.” y  VICTOR HUGO AGUIRRE MONTES.    

                   1. Decretar la  práctica  de un dictamen pericial, en orden a que con sujeción a la actuación  que  obra  en  el  proceso  se  dictamine  si  el  tractor  Valmet,  modelo  148  –  4 x 4, motor No.90289,  chasis  No.01311  en  el  accidente  de tránsito ocurrido el 3 de julio de 1996  sufrió  daños  que  conllevaran  su  pérdida  o  destrucción  total; en caso  afirmativo  cuál  era  el valor de dicho vehículo para esa época, teniendo en  cuenta que fue adquirido el 2 de agosto de 1989.   

                     En el evento  de  que la destrucción del tractor hubiere sido parcial se deberá establecer y  discriminar  los daños sufridos por éste, señalar el valor de cada uno de los  repuestos  requeridos  para su reparación, como también el costo de la mano de  obra  para  la  época  en  que aquella se efectúo; así mismo, la cantidad que  arroje  dicho  avalúo  deberá  actualizarse  a  la  fecha  en  que se rinda la  experticia.   

                   De igual modo,  se  deberá  dictaminar  el  término  requerido  para  reparar  el automotor en  referencia,  en  que  actividades era susceptible de ser explotado, durante qué  jornadas,   el  producido  de  ellas,  los gastos de mantenimiento y demás  generados  para  la  época  de  los  hechos,  al igual que especificar el valor  líquido  de  dicho producido, cantidad que deberá actualizar a la fecha en que  se rinda el dictamen.   

                   Para que rinda  la  experticia  se  designa  como  perito  a  Luz  Teresa Rocha Peñaloza, quien  deberá  tomar  posesión del cargo el día 11 del mes de febrero de 2005, fecha  a  partir  de la cual dispondrá de un término de 20 días para presentar dicho  dictamen.   Por  secretaría  comuníquese  el  nombramiento  en  la  forma  prevista  en  el  numeral  8º  del  artículo  9º del Código de Procedimiento  Civil.   

                      2.  No hay  lugar  a  costas  en  casación   (num.  1°  Art. 392 del  Código de  Procedimiento Civil).   

                  

NOTIFÍQUESE  

  PEDRO  OCTAVIO  MUNAR  CADENA   

MANUEL ISIDRO ARDILA VELÁSQUEZ  

En permiso  

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR  

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO  

SILVIO FERNANDOTREJOS BUENO  

CESAR JULIO VALENCIA COPETE  

  EDGARDO   VILLAMIL  PORTILLA         

    

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