SC 311 2005 [1100131030271994 1978 02]

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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SC-311-2005 [1100131030271994-1978-02]

      

       CORTE    SUPREMA    DE  JUSTICIA   

           SALA  DE CASACIÓN CIVIL   

Magistrado Ponente  

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA  

Bogotá  D.  C.,  dos de diciembre de dos mil  cinco   

Ref.     Exp.     No.     110013103027  1994-1978-02   

          Se   decide  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  la  parte  demandante  contra  la  sentencia  de  14 de diciembre de 1999, proferida por el  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de   Bogotá  -Sala  Civil  de  Descongestión-,  para  poner fin al proceso ordinario promovido por All Leather  Import & Export contra Chocolatería Eureka Ltda.   

ANTECEDENTES  

          1.                         En  la demanda se solicitó declarar resuelta la  compraventa      que      hizo      ‘Chocolatería  Eureka  Ltda.’   a   la   firma    ‘All        Leather       Import       &       Export’,  de  32.000  unidades  de  chocolate  amargo,  por  un  valor total de US$22.400.oo, que deberían ser exportadas a la  ciudad  de  Miami (USA) -lugar determinado por las partes para recibir las cosas  vendidas- y que nunca fueron entregadas a la demandante.   

          Como  consecuencia  de lo anterior se pidió condenar a la demandada  a    pagar    la    suma    de    $50’000.000.oo    por   concepto   de   indemnización   de   perjuicios  compensatorios  a favor de la demandante, o la cantidad y valor determinados que  resulten probados, lo mismo que al pago de las costas del proceso.   

2.             A   las   pretensiones  anteceden  los  siguientes hechos:   

   

2.1.            Según   facturas   Nos.  EURO-3-87  y  EURO-4-87,  los  días  8  y 23 de abril de 1987 All Leather Import & Export  compró  a  la sociedad Chocolatería Eureka Ltda. 32.000 unidades de chocolate,  empacadas  en  458 cajas de 70 y 10 unidades, para ser exportadas a la ciudad de  Miami,  Estados  Unidos,  donde tiene el domicilio la compradora. El precio, que  ascendió  a  un  valor  total  de  US$22.400.oo,  fue cubierto con una carta de  crédito   irrevocable,   transferible   y   endosable,   expedida  a  favor  de  Chocolatería  Eureka  Ltda., promesa que fue efectivamente pagada a la sociedad  demandada,  a  través del Banco del Comercio, corresponsal del National Bank de  Miami.   

2.3. La sociedad demandada, por intermedio de  los  asesores  de  seguros  Segurcol  Ltda.,  tomó  una  póliza  de  seguro de  transporte  con la Compañía de Seguros Fénix de Colombia S.A., registrada con  el  número  02-100159 de 8 de mayo de 1987. En ella, Chocolatería Eureka Ltda.  obra  como  tomadora,  asegurada  y  beneficiaria,  y protegía la mercancía de  cualquier  siniestro  según  el  certificado  de  seguro  de transporte número  02-123615 expedido el 26 de mayo de 1987.   

   2.4.  Chocolatería  Eureka  Ltda.  recibió  de  regreso  la  mercancía,  que  llegó  en  mal  estado por haberse  derretido  en  puerto  en  la  ciudad  de  Miami, debido a que no se tomaron las  suficientes  seguridades.  Como  la demandada se obligó a entregar el chocolate  completo,  sano y salvo, en ausencia de esa entrega no podía cobrar la carta de  porte,  pues  el  incumplimiento  de la obligación de entregar la materia se lo  impedía.   

2.5.          La  demandada envió una comunicación a  su  agente  de  seguros Segurcol Ltda., en la que le dijo que All Leather Import  &  Export era la dueña de la mercancía asegurada y que el valor del seguro  se  le  debía entregar a dicha compañía directamente; no obstante, como en la  póliza  de  seguros figuraba como tomadora, asegurada y beneficiaria, cobró la  indemnización   por   valor   de   $2’400.000.  y  se  quedó con el salvamento de la mercancía, producto  que servía para el consumo.   

          2.6.                      En suma, la demandante no debió cobrar la carta  de  crédito,  tampoco la indemnización cubierta por el seguro, ni quedarse con  el salvamento.   

          2.7.   La   sociedad   demandante  recibió  ostensibles  perjuicios  económicos  que no han sido resarcidos, teniendo en cuenta que cumplió con sus  obligaciones  contractuales,  sin  contraprestación alguna, pues no recibió la  mercancía comprada y pagada.   

          3.                         La  demandada  se  opuso  al  buen suceso de las  pretensiones.  Tras debatir los hechos, alegó que hubo culpa de su antagonista,  concurrencia  del  hecho de un tercero, así como compensación y prescripción.   

          4.                         El  a quo desechó  las  excepciones  propuestas,  decretó la resolución del  contrato  de  compraventa  por  incumplimiento  de  la  sociedad  demandada;  en  consecuencia  le ordenó pagar, por daño emergente la suma de US22.400.oo, o su  equivalente  en  pesos  colombianos  el  día que se verifique el pago, más los  intereses   al   2.9%   mensual   sobre   dicha  suma,  por  concepto  de  lucro  cesante.   

5.             Interpuesto  como  fue  el  recurso  de  apelación,  una  sala  conformada transitoriamente por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  mediante sentencia de 14 de diciembre de 1999,  revocó  el  fallo  de  primera  instancia; en su lugar negó las pretensiones y  condenó en costas a la parte actora.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

          El     ad    quem     halló  sin  dificultad  los  elementos  esenciales  del contrato de  compraventa,    el    que    además,    dijo,    libre    estaba    de   vicios  invalidantes.   

          De  que  la  compradora,  hoy demandante, sí cumplió, ninguna duda  tuvo  el  Tribunal,  pues  la principal obligación suya, la de pagar el precio,  quedó cubierta mediante el pago de la carta de crédito.   

          Para  superar  la  dicotomía  sobre si la venta fue en la modalidad  C.I.F.  o  F.O.B.,  el  Tribunal  concluyó  que  estaba  plenamente determinado  “que  la  transacción  entre  los  contrincantes se  reguló  bajo las normas de la modalidad F.O.B.” (fl.  15 cdno. del Tribunal).   

          Este  primer juicio del Tribunal hállase anclado en las pruebas que  en  detalle  describió; particularmente invocó el testimonio de Jesús Roberto  Ocampo  Mejía,  quien  dijo  que  “los fletes fueron  pagados  por  los  señores  All  Leather  Import (sic) ya que la mercancía fue  vendida  bajo  la  modalidad  F.O.B.”;  el documento  originado  en  el  Banco  de  Comercio  (folio 32), en el que se menciona que la  convención  se  rige  bajo  los precios F.O.B.; la comunicación emitida por la  demandada  con  destino  a  la demandante y aportada por ésta al proceso, en la  cual  se dice que las “condiciones eran precio F.O.B.  puerto  colombiano”; las copias de los conocimientos  de  embarque,  folios  43 y 44, en los cuales figuran claramente las expresiones  “CLEAN  ON BOARD» y “LIMPIO A BORDO”, que acompasan con las ventas F.O.B.;  y  el  propio conocimiento de embarque, debidamente traducido (fl. 126 cd. 1) en  que está presente la partícula lingüística “CLEAN ON BOARD».   

          También  fue  significativo  para  el  Tribunal  que  la mercancía  hubiera  llegado  a  la  ciudad  de  Miami. En tanto que se ignora cómo llegó,  cuánto  tiempo  estuvo  allí,  en qué condiciones, y por qué fue devuelta la  mercancía,    circunstancias    todas   vitales;   además,   el   ad  quem  enrostró  al  demandante por no  haber acreditado el incumplimiento.   

Para  el  Tribunal,  la  demandante dejó de  demostrar  que  la  mercancía,  por  su  mal  estado,  fue  rechazada  por  las  autoridades  norteamericanas,  a lo que agregó que el Banco Intermediario pagó  la  carta  de  crédito,  justamente  porque  verificó  que las mercancías sí  llegaron a su destino.   

Todo lo anterior llevó al Tribunal a estimar  que  no  se configuraron las premisas del artículo 870 del Código de Comercio,  pues  acreditado  estaba  que  el  vendedor,  hoy demandado, sí cumplió con la  obligación  de  entregar  la cosa vendida a bordo del barco, tanto que por ello  la carta de crédito le fue pagada.   

                                       

          LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Con apoyo en la causal primera del artículo  368  del  C.   de  P.  C.,  el  recurrente  formuló  dos  cargos contra la  sentencia  del  Tribunal;  inadmitido  como fue el segundo, la Corte únicamente  estudiará el primero.   

                                     PRIMER CARGO   

          El   censor   acusó   la   sentencia  por  violación  directa de los artículos 1688, 1690, 1697  y  870  del  C.  de  Co.; 1546 del C.C. y algunas reglas internacionales para la  interpretación  de  los  términos  utilizados  en  el  comercio internacional,  según Incoterms 1990.   

“Si  el  Tribunal  hubiese  aplicado  los  anunciados  textos  legales,  hubiera confirmado sin modificaciones la sentencia  de  primera  instancia.  Pero en lugar de hacer lo anterior, el Tribunal aplicó  el  artículo  1694  del Código de Comercio para revocar en todas sus partes la  sentencia  de primera instancia, conforme al cual se textualiza que ‘cuando se venda FOB -libre a bordo- la  transferencia  de  la propiedad y de los riesgos de la cosa al comprador tendrá  lugar  al  momento  de su entrega a bordo del buque o medio dwe (sic) transporte  designado por dicho comprador.   

Este texto era inaplicable al caso discutido  en  este  proceso, porque en ninguno de sus apartes se configuró esta modalidad  de  venta para con mi mandante, ya que si eso hubiere sido cierto, no hubiese el  vendedor  asumido los costos del flete, ser el tomador, asegurado y beneficiario  del  seguro  de  transporte  y  además  de  ello quedarse con el salvamento del  siniestro  y  como  si fuese poco, cobrar a la Aseguradora (Seguros Fénix S.A.)  la indemnización sobre el mismo”.   

                                                

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Como  se puede apreciar en el compendio de la sentencia, el Tribunal  aplicó  al  caso  el  artículo 1695 del Código de Comercio, al amparo de unos  supuestos  probatorios  que  nítidamente  le  llevaron a juzgar que la venta se  hizo en la modalidad F.O.B.   

          Dijo    el    tribunal    a    ese   propósito   que   “la  transacción  entre  los  contrincantes  se  reguló bajo las  normas   de   la   modalidad  F.O.B.”  (fl.  15  cd.  Tribunal),  lo  cual  dedujo, según se anotó, del testimonio de Jesús Roberto  Ocampo  Mejía, del documento emanado del Banco de Comercio que obra a folio 32,  de  la  comunicación  proferida por la demandada con destino a la demandante en  la  que  se  dice  que  las  “condiciones eran precio  F.O.B.  puerto  colombiano”  y  de las copias de los  conocimientos de embarque.   

          Según   se   desprende   de  la  recensión  de  la  sentencia,  el  ad    quem    no   llegó  inopinadamente  al  entendimiento  de  que la venta fue en la modalidad F.O.B. y  que  por  ello  el  demandado  sí  cumplió, por el contrario ese juicio estuvo  soportado  en varias consideraciones de orden fáctico y probatorio. No obstante  la  explicitud  y  contundencia de los argumentos empleados por el Tribunal para  concluir  que la venta era en la modalidad F.O.B. y que el vendedor sí atendió  sus  obligaciones,  el  censor  abandonó el marco decisorio y desvió su ataque  hacia  otros  lindes,  sin  ocuparse  de  las  consideraciones  medulares  de la  sentencia.   

          Correspondía  al  demandante  en casación hollar primero las bases  fundamentales  de  la  sentencia,  las  que estructuran la conclusión de que la  venta  fue  con  entrega  F.O.B.,  pues mientras ellas se mantengan indemnes, el  fallo  subsistirá,  en  la  media  en  que  no  podría  la Corte oficiosamente  ocuparse  de  aquellos  argumentos del Tribunal abandonados por el casacionista,  menos  si  no se muestran arbitrarios, lo cual hace injustificado el desdén que  en el punto mostró el casacionista.   

          Pero  el  abandono  del  recurrente  fue  más allá, pues valido el  Tribunal  del  argumento  de  que la mercancía sí llegó al puerto de destino,  entendió  que  por  ahí  también  estaba cumplida la obligación, pues no hay  prueba   que   demuestre   la   razón   de   la  negativa  de  las  autoridades  norteamericanas  a  permitir  el  ingreso del producto, argumento que jamás fue  rebatido  por  el  casacionista, quien debió sentirse concernido, pues aunada a  esa  afirmación  vino otra del Tribunal: que la carga de esa prueba específica  le  correspondía  a  la  parte  demandante  y  que  no la cumplió. Este juicio  parcial  del  Tribunal, definitivo por demás, tampoco mereció la atención del  recurrente.   

          Por  último,  la  sentencia  planteó  que  era  de “vital  importancia”  determinar  en qué  estado  llegó  la  mercancía,  cuánto  tiempo  duró  en  bodega  y  en  qué  condiciones  se  mantuvo.  Por  supuesto  que  esos  datos eran importantes para  juzgar  el  verdadero  motivo  del  rechazo  de  la  mercancía  por  la  aduana  norteamericana.  Y en la misma línea argumentativa, el Tribunal juzgó que a la  demandante  le correspondía acreditar esas circunstancias, el estado de arribo,  la  duración  y  las condiciones del bodegaje, y como el demandante no cumplió  esa  carga  demostrativa,  de  allí vino -según el Tribunal- el fracaso de las  pretensiones.  A  pesar  de  ello,  el recurrente pasó indiferente frente a ese  pasaje  de  la  sentencia,  que por su importancia es bastante como soporte para  dejarla enhiesta.   

          En  suma,  el  censor  enfiló  su  labor  dialéctica por un camino  paralelo  al  del  Tribunal,  y  de  este  modo,  lo  que intentó vanamente fue  construir  otra  hipótesis  de solución al litigio, dejando subsistente la que  el  Tribunal  concibió,  de  lo  cual  se  sigue  que  por la precariedad de la  demanda, la impugnación está llamada al fracaso.   

          El cargo, entonces, no prospera.   

         

DECISIÓN  

          En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Casación  Civil,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad  de  la ley, NO CASA  la  sentencia  del  14  de  diciembre  de  1999 pronunciada por la Sala Civil de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, en el  proceso   ordinario  promovido  por  All  Leather  Import  &  Export  contra  Chocolatería Eureka Ltda.   

          Condénase  en costas del recurso a la parte recurrente. Tásense en  su oportunidad.   

Notifíquese   y   devuélvase    el  expediente  al Tribunal de origen.   

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA  

MANUEL ISIDRO ARDILA VELÁSQUEZ  

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR  

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO  

PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA  

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO  

(En comisión especial)  

    

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