AC6574-2014 [2014-02316-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

                         CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

AC6574-2014  

Radicación    n.°  11001-02-03-000-2014-02316-00   

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

          Sería  el  caso  resolver  el  recurso  de queja interpuesto por la  parte  actora  frente al auto de 31 de julio de 2014, por medio del cual la Sala  Civil-Familia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cúcuta negó  conceder  el  de  casación planteado contra la sentencia de 3 de abril de 2014,  dictada  por  esa  corporación dentro del proceso ordinario promovido por Olvar  de  Jesús  Sanjuán  Forero,  María  Eugenia Quintero Navarro, Alejandra, Juan  Diego  Sanjuán  Quintero,  Jesús  Antonio  Sanjuán  Rincón,  Eleonor  Forero  Mogollón,  Luis  Fernando, Ana Maritza y Jairo Alonso Sanjuán Forero contra la  Entidad  Promotora de Salud Saludcoop EPS OC, si no fuera porque la decisión es  prematura.   

1. ANTECEDENTES  

          1.1.  Al  revocar  el fallo de primera instancia, denegatorio de las  súplicas,  en  el  suyo  de  3  de  abril  de  2014  el  Tribunal, en su lugar,  desestimó  las  excepciones;  declaró civilmente responsable a la opositora de  los  perjuicios  causados  a  los demandantes; condenó a la accionada a pagar a  favor     de     María     Eugenia     Quintero     Navarro     $15’000.000,  de  Alejandra  y  Juan  Diego  Sanjuán       Quintero     $10’000.000  para cada uno de ellos, de Jesús Antonio Sanjuán Quintero  y    Eleonor   Forero   Mogollón   $5’000.000  para  cada  uno, $2’500.000  de  Luis  Fernando,  Ana  Maritza  y  Jairo Alonso Sanjuán  Forero  para  cada  uno  de  ellos,  y   de  Olvar  Jesús  Sanjuán Forero  $30’000.000, por perjuicios  morales,    así    como    a    favor    de    este    último   $1’646.000, por daño emergente; negó los  restantes pedimentos.   

          1.2.  Contra  esa decisión los accionantes interpusieron recurso de  casación,   cuya   concesión   fue   negada   en  proveído  de  31  de  julio  pasado1,   al  estimar  el  ad  quem,  basado  en  el  peritaje  al  efecto ordenado, que el interés de  ellos  para recurrir no alcanzaba el tope mínimo legalmente previsto. Recurrida  en  reposición  la  negativa,  con  la  petición subsidiaria de expedición de  copias   para   acudir   ante   el  superior,  por  auto  del  siguiente  17  de  septiembre2  el  fallador  no  la repuso, y ordenó, al tenor del artículo 378  del Código de Procedimiento Civil, expedir las copias pertinentes.   

2. CONSIDERACIONES  

          2.2.  Al  proceder de la señalada manera, el sentenciador resolvió  el  punto  de  manera  prematura, por cuanto en la definición del agravio que a  los  accionantes  les  pudiera causar el fallo de segunda instancia, con miras a  establecer  el  interés de éstos, no adoptó el procedimiento que para asuntos  como el presente prevé el legislador.   

          2.3.  En  el  libelo  se  pidió condenar a la opositora a pagar, el  equivalente en pesos, a favor:   

          a) De María Eugenia Quintero, Alejandra y  Juan  Diego  Sanjuán   Quintero Navarro, Jesús Antonio Sanjuán Rincón y  de  Eleonor  Forero Mogollón, 80 salarios mínimos legales mensuales vigentes a  la  fecha  de  ejecutoria  de  la  sentencia, para cada uno de ellos, por daños  morales;   

          b)  De  Luis Fernando, Ana Maritza y Jairo  Alonso  Sanjuán  Forero,  50  salarios mínimos legales mensuales vigentes a la  fecha  de  ejecutoria  de  la  sentencia, para cada uno de ellos, por perjuicios  similares; y   

          c)  De Olvar Jesús Sanjuán Forero, 100 y  400  salarios mínimos legales mensuales vigentes a la fecha de ejecutoria de la  sentencia,   por   igual   concepto  y  por  daños  a  la  vida  de  relación,  respectivamente;    así    como   $16’134.600  por lucro cesante consolidado; y la suma correspondiente al  lucro   cesante   futuro,   para   cuya   liquidación  se  pidió  «(…)  tener  en  cuenta,  la  edad de la víctima al momento del  daño  (44 años), la edad probable de vida aprobada para los colombianos por la  Superintendencia  (…)  al  momento  del  fallo  (…)  (72  años), el salario  devengado  por  el  actor  al momento del daño ($670.000,oo) y el porcentaje de  incapacidad  establecido  por la Junta Regional de Calificación de invalidez de  Norte       de       Santander       (34.70%)»3.    

          2.4.  Conforme  a  lo  precedente  es  incuestionable  que  el  acto  introductorio  del  proceso  marca  la  pauta  expedita  para cuantificar por el  propio  Tribunal  el agravio infligido a los accionantes con el fallo de segundo  grado,  porque  permite  establecer  la cuantía de los daños morales reclamada  para cada litigante y a la vida de relación.   

También  porque  en  cuanto  hace  al  lucro  cesante  futuro  la  pretensión  misma  ofrece  suficientes  elementos, cual lo  muestra  aquella  transcripción, para hallar el quantum respectivo, mediante la  aplicación  de  la fórmula adoptada al respecto por la jurisprudencia, como lo  ha  enseñado  la  Corte,  entre otras, en las sentencias 071 de 7 de octubre de  1999,  radicación  5002;  152 de 4 de septiembre de 2000, radicación 5260; 150  de  5  de  octubre  de  2004,  radicación  6975;  021  de  6  de marzo de 2006,  radicación  7368;  de  24  de abril de 2009, radicación 2001-00055-01; de 6 de  agosto de 2009, radicación 1994-01268-01.   

          Es  decir,  ninguna  necesidad  objetiva  existía  para  ordenar la  práctica  de  un  peritaje,  pues,  como  los mismos escritos de la auxiliar lo  evidencian  (fls.149  a  155  y 164 172), la determinación de la extensión del  menoscabo,  a  partir  de  las  identificadas  súplicas,  la podía y la debía  hallar  el  ad  quem por sí  mismo mediante unas simples operaciones matemáticas.    

          Al  respecto  es  suficientemente claro el artículo 370 del Código  de  Procedimiento  Civil al prever que el valor actual de la lesión causada por  la  decisión censurada puede establecerse con soporte en los medios probatorios  y  demás pieza obrantes en el proceso, de tal modo que solo será dable ordenar  la  pericia  para  tal  efecto cuando dicho valor «no  aparezca determinado» en la actuación.   

          En este sentido la Sala tiene dicho:   

«(…)  Corresponde  a  quien concede este  recurso  extraordinario  efectuar  la  revisión  del  proceso,  con  el  fin de  establecer  si  quien  impugna  la  sentencia se encuentra autorizado para ello,  tomando  en  cuenta,  entre  otros  factores,  el  perjuicio  que  le  irroga la  providencia  atacada, a la fecha de su emisión. Sólo en casos extraordinarios,  esto  es,  cuando  no  existe claridad al respecto, se le posibilita acudir a la  colaboración  de  profesionales  idóneos  que  lo  asesoren con tal fin. (…)  “Si  bien el artículo 370 del Código de Procedimiento Civil autoriza a quien  debe  conceder  el  recurso,  para que acuda al justiprecio por perito cuando no  esté   debidamente  esclarecido  el  ‘interés   para  recurrir’,  dicha  norma,  interpretada  en  sentido  contrario, implica que  cuando  este  se  encuentre  determinado  o  sea  plenamente  identificable  sin  necesidad  de  auxilio,  debe  pronunciarse  directamente  el  ad  quem sobre su  concesión  o no, previo análisis de su procedencia, para lo cual deberá tener  en  cuenta  la  demanda,  las  manifestaciones  de  los  contradictores y demás  circunstancias  que  conlleven  a  su  delimitación,  así  como las decisiones  definitorias”  (auto  del 3 de octubre de 2011, exp. 2003-00329)»  4.   

          2.5.  El  informe  visto  a  folios  149  a  155  y 164 172, pone de  presente  cómo  la  experta  cuantificó  el monto de los daños con base en el  salario  mínimo  de  2010,  porque  fue  cuando  se  presentó  la  demanda; no  obstante,  de  conformidad  con  el  citado  artículo 370 esa valoración ha de  hacerse  a  la  fecha de la sentencia objeto del recurso de casación; y esto el  juez de segundo grado dejó de verlo.   

          La Corte ha establecido   

«(…)  como  criterio  pacífico  que  el  detrimento  determinante del interés para impugnar por esta vía extraordinaria  es  el que emerge el día en que se pronuncia la providencia que decide de fondo  el  litigio,  por  regla  general,  en  segunda  instancia y, por excepción, en  primera   en  la  casación  per  saltum,  que  dicho  sea  de  paso  no  es  la  circunstancia     aquí     ventilada     (…)»5.   

          2.6.  El  fallador  también  se  despreocupó  de  advertir  que la  aludida  perito  ninguna  opinión  dio  en torno del lucro cesante futuro, y si  bien  involucró  el  consolidado,  a  la  respectiva  suma  no  le  aplicó  la  actualización  monetaria  a  la época de la sentencia de segunda instancia. Es  claro,  ambos  rubros,  por constituir también reclamaciones económicas de uno  de  los  accionantes,  deben tenerse en cuenta a la hora de definir el susodicho  interés.    

          2.7.   Como  el  fallo  en  cuestión  concedió  una  parte  de  lo  demandado,  a la hora de hacer la correspondiente tasación han de deducirse, en  la  determinación  del  interés  de  cada  litigante,  pues  el  de acá es un  litisconsorcio por activa voluntario, las sumas así reconocidas.   

          2.8.  En  conclusión,  el  juzgador  designó  perito pese a no ser  necesario,  pues, por la forma como aparecen planteadas las pretensiones, por el  sentido  y  el  alcance  del  fallo  de  segundo  grado, para conocer, a ciencia  cierta,  a  cuánto  podía  ascender  la  lesión  patrimonial  infligida a los  actores  bastaban  unas  simples operaciones, con las cuales se cuantificaran, a  la  fecha  de  la  sentencia,  de un lado, los perjuicios reclamados en salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

          Del  otro,  el del lucro cesante pasado; y, adicionalmente, el monto  del  lucro  cesante  futuro,  conforme  a  las  pautas  dadas  al respecto en la  respectiva   súplica  y  a  las  fórmulas  en  tal  sentido  acogidas  por  la  jurisprudencia.   

          Adviértase,  el  interés  en  cuestión:   

«(…)   se  determina  independientemente  de  si  las  aspiraciones  del recurrente tenían  asidero  jurídico,  pues lo que debe ser objeto de valuación es la pretensión  frustrada,  al margen, obviamente, de que se tuviera derecho a la misma, de ahí  que  en  orden  a  establecerlo, necesario es tener en cuenta todos los bienes o  derechos que, solicitados por el recurrente, no fueron concedidos.   

«De ahí que como  una  cosa  es  aspirar  a algo, y otra, distinta, tener derecho a ello, la Corte  tiene      explicado      que      ‘cuando  el  sentenciador se da a la tarea de averiguar el perjuicio  del    recurrente    en    casación’,     solamente     debe     hacerlo     en     el     ‘entendido  de  que  por  lo pronto el  gravamen  es  hipotético  o  presunto,  sin tener que anticiparse a analizar el  mérito    de    sus    pretensiones’,  es  decir,  como  en  otra  ocasión  lo  señaló, ‘mirando  únicamente  su  aspiración  denegada   y  olvidándose  de  la  juridicidad  de  sus  pedimentos”»6.   

          2.9.  Se  impone,  entonces,  devolver  las diligencias al Tribunal,  pues  si no ha investigado y concretizado el interés económico para acceder al  medio  de  impugnación  extraordinario,  es  obvio comprender que el recurso de  queja formulado carece de objeto.   

3. DECISIÓN  

              En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Civil, declara prematura la decisión adoptada en  torno  a  la procedencia o no del recurso de casación y ordena a la secretaría  proceder de conformidad con lo considerado.   

Notifíquese  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

    

1  Folios 177 a 179.   

2  Folios 189 a 193.   

3  Folio 3 de las copias remitidas.   

4  CSJ  SC  Auto  de  26  de  abril de 2013, Radicación  1100131030232007-00600-01.   

5  CSJ  SC  Auto  de  11  de  julio de 2011, Radicación  11001-0203-000-2010-01697-00.   

6  CSJ  SC  Auto  de  29 de febrero de 2008, Radicación  00008,  citando  autos  Nos.  100  de  5 de mayo de 1993 y 004 de 20 de enero de  2000, Radicación 7897.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *