AC625-2014 [2013-00356-00]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA DE COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

AC625-2014  

Radicación           N°  11001-02-03-000-2013-00356-00   

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de febrero de  dos mil catorce (2014)   

Decide   la  Corte  el  recurso  de  queja  interpuesto  por  la  demandante  frente  el  auto de 29 de octubre de 2012, por  medio  del  cual  la  Sala  Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá  negó  el  recurso  de  casación  contra  la sentencia dictada el 4 de  septiembre  de  2012,  en  el  proceso  ordinario de Juan Mauricio Pardo Orjuela  contra Jesús Arturo Pardo Orjuela y otro.   

ANTECEDENTES  

1.            La parte actora solicitó “la   simulación   absoluta  de  la  escritura  pública número 2156 del 14 de julio de 1988 de  la  Notaria  13 de Bogotá”  y,  en  consecuencia,  exigió  que  se  “declare  que  el  contrato real y secreto fue el de donación”  de    la    aparente    venta   de   “derechos   herenciales”  del  lote  de  terreno  y del inmueble edificado sobre este, ubicado en la carrera 69 M Nos. 69  -74  y  69-76  del  barrio  la  Estrada  de  la  ciudad  de Bogotá,  suscrito entre Juan de Jesús, Rosalía  y  José  Antonio  Pardo  Pardo  a favor de Jesús Arturo y Carlos Eduardo Pardo  Orjuela.   

2.              El    a  –   quo   en  sentencia  de  instancia, declaró  la  simulación  del “contrato  de  compraventa” de derechos herenciales,  y  ordenó  la  cancelación del citado  instrumento público.   

3.            En  fallo de 4 de septiembre de 2012, el  Tribunal   revocó   la   providencia   recurrida,  bajo  el  argumento  de  que  “el propósito de demostrar que lo querido por Juan  de  Jesús,  Rosalía  y  José  Antonio  Pardo  Pardo, y Jesús Arturo y Carlos  Eduardo  Pardo  Orjuela   no  fue celebrar un contrato de compraventa, sino  una  donación,  insuficiente  resulta  la  prueba  indiciaria,  en la que tanto  acento,  pero  de  manera  inadecuada,  pusieron  la  demanda  y el a quo, acaso  persuadidos  de  que  el  contrato atacado no era uno de compraventa de derechos  herenciales,  sino  uno  de  inmueble,  lo  que  de suyo imponía una estrategia  demostrativa  y  una valoración probatoria distinta, ello, aunado a que tampoco  existe  claridad  sobre  la causa simulandi, pues nula fue la argumentación del  actor  enderezada  a  persuadir al juzgado de por qué para el detrimento de sus  intereses  resultaba útil que se encubriera una donación bajo el ropaje de una  venta,  o  lo que es lo mismo, por qué ello resultaba eficaz a los contratantes  en  el  propósito  de  vadear  los derechos sucesorales de aquél, conclusiones  que,  por  supuesto,  deben  conducir  a negar la pretensiones de la demanda”.   

4.            Inconforme  con dicha determinación, la  parte  demandante formuló recurso extraordinario de casación, el cual negó el  ad  quem mediante auto de 29  de  octubre  de  2012, por no cumplirse el requisito de la cuantía del interés  para  recurrir; decisión que aquella repuso con petición subsidiaria de copias  para en su caso recurrir en queja.   

5.              Al  desatar  el  medio impugnativo, el  fallador  de  segunda  instancia,  expuso  que  “los  argumentos  que  lo  soportan no tienen la virtualidad de prosperar, como quiera  que  con  los  mismos  pretende  el  recurrente,  se  reconozca  que el inmueble  descrito  en  la demanda, debe justipreciarse por un perito, con miras a obtener  la  concesión  del  recurso  extraordinario  formulado,  cometido  que no está  llamado  a  encontrar  cabida  dada  la  motivación  expuesta  en  el proveído  censurado,  valga iterar, en tratándose de asunto cuyas pretensiones se basaron  en  atacar  la compraventa de derechos herenciales, no del inmueble respecto del  cual    pretende    el    recurrente    el    avalúo    denegado”.    

CONSIDERACIONES  

1.            Según  lo previsto por el artículo 366  del  Código  de Procedimiento Civil, el recurso de casación procede contra las  sentencias  que  allí  se  indican “cuando el valor  actual   de   la   resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de  cuatrocientos    veinticinco   (425)   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes”.   

2.            Ahora  bien,  el artículo 370 de la ley  adjetiva,   “autoriza  a  quien  debe  conceder  el  recurso,  para  que  acuda al justiprecio por perito cuando no esté debidamente  esclarecido  el  interés  para  recurrir, labor que no es objetable, ello no lo  convierte  en  determinante  de  la procedencia, toda vez que la experticia debe  ser  apreciada  conforme  a las reglas de la sana crítica, en los términos del  artículo  187  ibídem,  teniendo en cuenta para el efecto la naturaleza de las  pretensiones   invocadas   y   demás   circunstancias   que   conlleven   a  su  delimitación”.   

3.           En el caso en concreto, el Tribunal tomó  como  cuantía para recurrir en casación el valor indicado por el demandante en  el  libelo,  el  cual  arrojó  la  suma  de $ 120.000.000, y realizó  una  aproximación   “traída   a   valor   presente”  la cual ascendería a $ 154.041.379.01, a la vez   tuvo  en  cuenta  el IPC vigente al momento de presentación de la demanda, y el  “final de 111.68, en vigor al momento de proferirse  la  sentencia  censurada,  monto  por  supuesto,  inferior  al necesario para la  concesión del recurso pretendido”.   

4.             Vista   la  actuación  del  Tribunal,  encuentra  la  Sala  que  en  este  asunto no es suficiente tomar como base para  justipreciar  el  interés para recurrir en casación lo expuesto por las partes  en  cada  una  de las actuaciones procesales, por ello, debió darse aplicación  al  artículo  370  de la ley procesal civil, que indica que cuando “no  esté  debidamente  esclarecido el interés para recurrir”  se  debe  acudir  a  la  experticia  pericial,  y así  determinar   la   respectiva   cuantía   que  para  el  caso  es  la  tasación  de     los    derechos  herenciales.   

5.            En  este orden de ideas, como quiera que  el  Tribunal  se  limitó  a  actualizar  el  valor  indicado en la demanda como  cuantía  de  las  pretensiones,  aplicando  para  ello  un  método que resulta  idóneo  a  los  efectos  de mantener en el tiempo la equivalencia del dinero en  términos  de  su poder adquisitivo, mas no para justipreciar bienes o derechos,  sin  acudir  a lo ordenado por la ley, ni examinar si tal concepto se adecuaba a  las  reglas expuestas por esta Corporación, se dispondrá que el expediente sea  remitido   nuevamente   a   tal  juez  colegiado,  para  que  con  base  en  las  consideraciones  plasmadas  en  este  auto adopte las medidas legales para que a  través  de  un  concepto especializado que colme los requisitos establecidos en  el  artículo  241  del  Código  de  Procedimiento  Civil y, con amparo en él,  resuelva  sobre  la  procedencia del recurso, para lo cual tendrá en cuenta los  criterios  descritos  en  el artículo 366 de la misma codificación, en orden a  decidir   razonadamente  si  la  dimensión  económica  del  perjuicio  que  la  sentencia  combatida causó a los demandantes los habilita o no para acudir a la  impugnación extraordinaria.   

DECISIÓN  

Por lo expuesto, el suscrito Magistrado de la  Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

Por  haberse  adoptado  decisión  prematura  acerca  de la concesión del recurso extraordinario de casación interpuesto por  la  parte demandante, contra la sentencia dictada el 4 de septiembre de 2012 por  la   Sala  Civil  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  ORDENAR  el  envío  de  la  actuación  a esa corporación con el fin de que, teniendo en cuenta lo expuesto  en  esta  providencia,  determine  la  procedencia  de aquella, acudiendo, si es  necesario,   al   mecanismo   previsto  en  el  artículo  370  del  Código  de  Procedimiento Civil.   

Notifíquese.  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado  

    

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