ATC1397-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

                                       

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada Ponente  

ATC 1397-2014  

Radicación           n°  54001-22-21-000-2014-00012-01   

          Bogotá,  D. C., veintiuno (21) de marzo  de dos mil catorce (2014).   

          Sería  del  caso  entrar  a  decidir la  impugnación  interpuesta  contra  la  sentencia  de  11  de  febrero  de  2014,  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta, Sala Civil  Especializada  en  Restitución  de Tierras, mediante la cual otorgó la acción  de  tutela  instaurada,  a  través  de abogada, por Florinda Teresa Albarracín  Granados  frente  al  Ministerio  de  Salud y Protección Social y Colpensiones,  trámite    al    que    fueron    vinculados,    ex  officio,  la  Unidad  para  la Atención y Reparación  Integral  de  Víctimas,  el  Ministerio del Trabajo, la Dirección del Fondo de  Solidaridad  Pensional,  la  Subdirección  de  Subsidios Pensionales, Servicios  Sociales  Complementarios  y  otras  prestaciones, el Consorcio Colombia Mayor y  Vigilar  Asociados, si no fuera porque se observa que en la tramitación surtida  en  la  primera  instancia  se  incurrió  en  causal  de nulidad que afectó lo  actuado, según pasa a examinarse.   

ANTECEDENTES   

           1.-   La   accionante   solicitó   la  protección  de  sus  derechos  fundamentales  a  la  vida digna, mínimo vital,  seguridad   social   e   igualdad,   supuestamente   vulnerados  por  los  entes  encartados.   

           2.-  Sostuvo,  como  fundamento  de  su  pedimento, en síntesis, lo siguiente:   

          2.1.- El «29 de  junio  de 2002» fue víctima de un atentado terrorista  perpetrado  por  «un grupo armado al margen de la ley  AUC»,  comoquiera  que  en el lugar que se encontraba  trabajando   en  «labores  de  vigilancia»,  esto  es, «en el sector barrio Carora  donde  había  un  bazar  organizado por la comunidad»  fue   «lanzado   un   artefacto  explosivo  (granada  M26)».   

          2.2.- A secuela de ello, su hija pereció  y  ella «qued[ó] con lesiones físicas, caus[á]ndole  pérdida  laboral de 58.76%» conforme así lo señaló  la  «Junta Regional de Calificación de Invalidez del  Departamento [de] Norte de Santander».   

          2.3.-  Así  las cosas y para obtener el  «reconocimiento  de  una pensión mínima especial de  invalidez»   con  fundamento  en  el  «artículo  46  de  la  Ley  418  de 1997»,  deprecó   ello   mediante   sendos   «derechos   de  petición»      ante      la      «Dirección  Técnica de Reparación de la Unidad para la Atención y  Reparación  Integral  de  Víctimas»,  el ministerio  encartado y Colpensiones.   

          2.4.- Tal negativa, acota, quebranta sus  intereses  pues  que «la falta de reconocimiento de la  prestación  reclamada  ha  puesto  en  peligro  su  vida,  su  integridad  y su  dignidad».   

           3.-  Conforme  a  lo  anterior  pidió,  resumidamente,  que  se  efectúe «el reconocimiento y  pago  de la pensión por invalidez para víctimas de la violencia, estipulada en  el artículo 46 de la Ley 418 de 1997».   

            

CONSIDERACIONES  

          1.-  El  debido  proceso  constituye  un  conjunto  de  garantías  fundamentales  que  deben  respetarse en todo proceso,  trámite,  juicio  y actuaciones administrativas, asistiéndole el derecho a las  partes,  y  demás  personas  que  tengan  interés  legítimo de intervenir, de  elevar  solicitudes,  aducir  pruebas  y  controvertir las allegadas, postulados  estos  que  están consagrados como derecho fundamental en el artículo 29 de la  Constitución Política.   

          2.-  La tutela como trámite judicial de  defensa  de  las prerrogativas superiores no obstante estar caracterizada por la  brevedad   y   sumariedad,   no   es  ajena  a  las  reglas  del  «debido proceso».   

          3.-  Sobre  un  caso  análogo, la Corte  Constitucional,   en   Sentencia  T-469  de  2013,  tuvo  ocasión  de  indicar,  relativamente  a  cuál  es  «la entidad responsable a  efectuar  el  reconocimiento  de  la  pensión  por  invalidez  para  víctimas  de  la  violencia» (subrayado propio), que:   

[…]  La  Ley  418  de 1997 dispuso que el  Instituto  de Seguros Sociales (o en su defecto la entidad de naturaleza oficial  señalada  por  el  gobierno)  fuera  la  entidad  competente  para  efectuar el  reconocimiento de la prestación estudiada.   

No  obstante, a partir del 28 de septiembre  de  2012  el  Instituto  de Seguros Sociales entró en proceso liquidatorio, por  medio  de  Decreto  2012  de 2012, el cual suprimió de la estructura del mismo,  entre  otras,  las  siguientes  funciones: “Garantizar a sus afiliados  y  beneficiarios  el   pago  de  las   prestaciones  económicas en   materia  de  salud,  riesgos profesionales y pensiones, de acuerdo con  las  normas  legales  vigentes.” [Artículo 2º, numeral 4º. Decreto 2012 de 2012.  Ministerio de Salud y Protección Social].   

En  ese  orden  de  ideas,  el Instituto de  Seguros  Sociales  era  el competente para efectuar reconocimientos pensionales,  inclusive  el  de la pensión para víctimas de la violencia, en cumplimiento de  lo  ordenado  por  el  artículo  46  de  la  Ley 418 de 1997 y hasta en que esa  entidad  perdiera  su competencia para ello, es decir, hasta el 27 de septiembre  de  2012,  en  virtud del Decreto 2012 de 2012. No obstante ante la apertura del  proceso   liquidatorio   de   esa   entidad,   las  obligaciones  derivadas  del  reconocimiento  y  pago de pensiones fueron asumidas por Colpensiones, en virtud  del    artículo    155    de    la    Ley    1151    de    2007   [Colpensiones  será  una Administradora del Régimen de Prima Media  con  Prestación  Definida,  de  carácter  público del orden nacional, para lo  cual  el  Gobierno,  en  ejercicio  de  sus facultades constitucionales, deberá  realizar  todas  las  acciones tendientes al cumplimiento de dicho propósito, y  procederá  a  la  liquidación  de  Cajanal  EICE,  Caprecom y del Instituto de  Seguros   Sociales,   en   lo   que   a   la  administración  de  pensiones  se  refiere]  y  de  los  literales 3° y 4° del Decreto  2011  de  2012  [Artículo  3°. Operaciones de la Administradora Colombiana de  Pensiones   –   Colpensiones.   La  Administradora  Colombiana  de  Pensiones  –  Colpensiones  como  administrador  del  Régimen  de Prima Media con Prestación  Definida,  deberá:  (…)  3.  Ser  titular  de  todas las obligaciones con los  afiliados  y  pensionados  del  Régimen de Prima Media con Prestación Definida  del  Instituto  de  Seguros  Sociales  (ISS),  y  de los afiliados de la Caja de  Previsión  Social  de  Comunicaciones  – Caprecom; 4. Administrar los Fondos de  Reservas  de  Prestaciones  de  Vejez,  Invalidez  y  Muerte que administraba el  Instituto   de   Seguros   Sociales   (ISS),   de   que  trata  la  Ley  100  de  1993].   

[…]   De  conformidad  con  lo  expuesto,  corresponde  a  Colpensiones  efectuar  el reconocimiento de las pensiones que tenía a su cargo  el  Instituto de Seguros Sociales, a partir de la fecha de inicio del proceso de  liquidación  de este último, es decir, desde el 28 de septiembre de 2012. Así  las  cosas,  como el Instituto de Seguros Sociales era el encargado de reconocer  la  pensión  para víctimas de la violencia, de conformidad con el artículo 46  de  la  Ley  418  de  1997,  y en la actualidad se encuentra imposibilitado para  efectuar   dicho   reconocimiento,  en  virtud  a  la  apertura  de  su  proceso  liquidatorio,  le  corresponde a Colpensiones asumir dicha obligación, a partir  de   lo   dispuesto  en  el  artículo  3°,  numeral  4  del  Decreto  2011  de  2012.   

En  síntesis,  Colpensiones  subrogó  al  Instituto  de  Seguros  Sociales en las obligaciones que en su oportunidad éste  asumió,  entre  ellas  la  pensión para víctimas de la violencia. De la misma  manera,  Colpensiones  asumió  la  defensa de los procesos en los cuales el ISS  fue demandado, desde el 28 de septiembre de 2012.   

         Asimismo,  en  la  providencia que viene  memorándose,  se  indicó,  en  punto  de «la entidad  responsable   de   efectuar   los  pagos   de   la   pensión   por   invalidez   para   víctimas   de   la  violencia» (se resalta), lo siguiente:   

Una vez identificada la entidad responsable  de  efectuar el reconocimiento de la prestación, es indispensable establecer la  entidad  responsable  de efectuar los respectivos pagos periódicos por concepto  del  pago de la pensión. El artículo 46 de la Ley 418 de 1997, estableció que  la  pensión por invalidez para víctimas de la violencia sería cubierta por el  Fondo  de Solidaridad Pensional, al que se refiere el artículo 25 de la Ley 100  de 1993.   

El referido fondo es una cuenta especial de  la  Nación, sin personería jurídica, adscrita al Ministerio de la Protección  Social,   destinado   a   ampliar  la  cobertura  mediante  un  subsidio  a  las  cotizaciones   para   pensiones   de  los  grupos  de  población  que  por  sus  características   y  condiciones  socioeconómicas,  no  tienen  acceso  a  los  sistemas   de   seguridad   social,  así  como  el  otorgamiento  de  subsidios  económicos  para  la  protección  de las personas en estado de indigencia o de  pobreza extrema.   

En  razón de lo expuesto, el Ministerio de  la  Protección  Social, por medio de Contrato No. 352  de  2007, encargó la administración del fondo a una alianza estratégica entre  fiducias  del sector público, que se denominó Consorcio Prosperar, entidad que  empezó   a   ejercer   sus   funciones   a  partir  del  1º  de  diciembre  de  2007. El objeto social desarrollado por el Consorcio,  es  administrar fiduciariamente los recursos del Fondo de Solidaridad Pensional,  de  conformidad  al  artículo  25  de  la  Ley 100 de 1993, como una cuenta sin  personería  jurídica,  en  la actualidad adscrita Ministerio de la Protección  Social.  [Al  momento  de  su creación se adscribió al Ministerio de Trabajo y  Seguridad   Social,   pero   debido   a   su  escisión  cambió  a  la  cartera  actual].   

De conformidad con el artículo 46 de la Ley  418  de  1997,  el Fondo de Solidaridad Pensional sería el responsable de hacer  efectivo  el  reconocimiento  de  la pensión por invalidez para víctimas de la  violencia.   No  obstante,  en  razón  del  encargo  fiduciario  efectuado  por  el  Ministerio de la Protección Social al Consorcio  Prosperar,   este   último,  tiene  la  obligación  de  garantizar  los  pagos  periódicos   causados   por   el  pago  de  la  prestación  social          (denótase).   

          4.- En el presente asunto, habida cuenta  que  lo exactamente perseguido es «el reconocimiento y  pago  de la pensión por invalidez para víctimas de la violencia, estipulada en  el  artículo  46  de  la Ley 418 de 1997», mas no, en  modo  ninguno,  que  se  dé  contestación  alguna  a los derechos de petición  elevados,  a  los  que  meramente  se  hace referencia por la quejosa en aras de  relevar  que  ese  reconocimiento  instado le fue negado ya que, por demás, los  mismos  fueron  contestados  conforme  así  lo  dejó  patente la gestora en el  escrito  de  impugnación al señalar que «queda claro  que  el  derecho  de  petición no fue vulnerado» (fl.  175,  cdno.  1),  emerge  que si bien se dirigió formalmente la acción tutelar  contra   el   «Ministerio  de  Salud  y  Protección  Social», lo cierto es que también se advierte que la  convocatoria  de  esa  cartera  ministerial  es  apenas aparente comoquiera que,  vista  la  situación  fáctica  esbozada  en la demanda de amparo y el concreto  petitum  tutelar  elevado,  surge  que la querellante no formula, en puridad, ningún reclamo frente a dicha  autoridad  que surja a secuela del preciso motivo de censura por efecto del cual  háyase   producido  la  vulneración  ius  fundamental que se alude irrogada, como que tampoco hay reparo que  como  tal  pueda  atribuírsele  de  la  sucesión  de hechos narrados, de donde  cumple  aseverar  que  en el presente caso la protesta no involucra realmente su  actividad,  tanto  más si, como quedó visto, tal celebró el Contrato N°. 352  de     2007,     mediante     el     que     encomendó     la    «administración  del fondo a una alianza estratégica entre fiducias  del   sector   público,   que   se  denominó  Consorcio  Prosperar»,   hoy   «Consorcio   Colombia  Mayor  2013»,  que es la entidad encargada de «garantizar  los  pagos  periódicos  causados  por  el  pago  de  la  prestación   social»  que  aquí  se  persigue  sea  reconocida y desembolsada.   

          5.-  Esclarecido  lo  anterior, bueno es  apuntar  que  conforme a la  estructura      administrativa     jurisprudencialmente     esbozada        ut       supra,      para      el     «reconocimiento  y  pago» de la prestación objeto  de  estudio  el  otro  organismo  que  está llamado a  enfrentar  el  reclamo  de  que  aquí  se  trata,  aparte  del consorcio arriba  señalado,  es  Colpensiones,  razón  por  la  cual, con orientación en lo que  viene  de indicarse y de acuerdo a lo reglado por el artículo 1º, numeral 1º,  inciso   2°,  del  Decreto  1382  de  2000,  la  Sala  Civil  Especializada  en  Restitución  de Tierras del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta,  que  conoció  en  primera  instancia,  carecía de competencia para adelantar y  desatar  dicho  amparo,  habida  cuenta de que el precepto mencionado le asignó  esa  facultad  a  los  jueces del circuito, o con categoría de tales, cuando se  trata  de  la  naturaleza  de  los  entes  llamados  a  resistir la solicitud de  resguardo  que  aquí  se  relaciona, motivo por el que el presente asunto está  viciado  de  nulidad  por  falta  de  competencia  funcional,  según  se  dejó  dicho.   

                 6.-   A   propósito   de  la  «causal  de  nulidad»  por  inobservancia  de  las  reglas  de  reparto  previstas  en el citado decreto, es  pertinente  recordar  que esta Sala advirtió, en torno al cumplimiento del auto  N°.  124  de  25  de  marzo  de  2009,  dictado  por  la  Corte Constitucional,  que:   

[N]o  comparte  su posición respecto a que  los  jueces  ‘no  están  facultados  para declararse incompetentes o para decretar nulidades por falta de  competencia  con  base  en  la  aplicación  o  interpretación de las reglas de  reparto   del  decreto  1382  de  2000’      el     cual     ‘…en  manera alguna puede servir de fundamento para que los jueces  o   corporaciones   que   ejercen   jurisdicción   constitucional  se  declaren  incompetentes  para  conocer  de una acción de tutela, puesto que las reglas en  él       contenidas       son       meramente       de      reparto’.   

[…] Por otra parte, aunque el trámite del  amparo  se  rige  por los principios de informalidad, sumariedad y celeridad, la  competencia  del  juez  está  indisociablemente referida al derecho fundamental  del  debido  proceso  (artículo 29 de la Carta), el acceso al juez natural y la  administración       de       justicia,       de       donde,      ‘según      la     jurisprudencia  constitucional  la  falta  de  competencia  del  juez  de  tutela genera nulidad  insaneable  y  la  constatación de la misma no puede pasarse por alto, por más  urgente  que  sea  el  pronunciamiento  requerido, pues […] la competencia del  juez  se  relaciona  estrechamente  con el derecho constitucional fundamental al  debido   proceso’  (Auto  304A  de  2007),  ‘el cual  establece  que  nadie  puede  ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al  acto  que  se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la  plenitud     de     las    formas    propias    de    cada    juicio’   (Auto   072A   de   2006,   Corte  Constitucional)…   (CSJ  ATC,  7  sep.  2009,  rad.  00021-01).   

          7.-  En  suma,  como  quiera  que,  a la  postre,   la   irregularidad   concierne   con   la   determinación   del  juez  “natural”   legalmente  establecido  para  decidir la solicitud de amparo, se declarará la invalidez de  lo  actuado  a  partir  del  auto  admisorio  y  se remitirá el expediente a la  oficina  de  asignaciones  de  los juzgados del circuito de Cúcuta, para que lo  reparta entre esos despachos judiciales.   

            

DECISIÓN   

          1.- DECLARAR la  nulidad  de  todo  lo actuado en la presente acción de tutela, sin perjuicio de  la  validez y eficacia de las pruebas aportadas, en los términos del inciso 1°  del artículo 146 del Código de P. Civil.   

          2.- DISPONER  que por Secretaría se remita el  expediente   a   la   oficina  de  reparto  de  los  Juzgados  del  Circuito  de  Cúcuta.   

          3.- COMUNICAR esta decisión a los interesados  y  al  Tribunal Constitucional de origen, en la forma prescrita por el artículo  16 del Decreto 2591 de 1991.   

NOTIFÍQUESE   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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