ATC1392-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA DE COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

ATC1392-2014  

Radicación N° 11001-02-04-000-2014-00166-01   

Bogotá, D.C., veinte (20) de marzo de dos mil  catorce (2014)   

1.            Correspondería  decidir la impugnación  formulada  frente  al  fallo  proferido  el  11  de  febrero  de  2014,  por  la  Sala   de   Casación  Penal  de  esta  Corporación,  dentro  de  la  acción  de tutela promovida, mediante  apoderado  judicial, por Jesús Alejandro Arias Parra y  Katherin   Pino   González   contra  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá  y  el  Juzgado Tercero Penal  del  Circuito Especializado de esta ciudad,  si  no  fuera por las circunstancias que  pasan a explicarse.   

2.              De  toda la actuación surtida en este  asunto,  surge  notorio  que  la referida Corporación incurrió en la causal de  nulidad   prevista   en  el  numeral  9º  del  artículo  140  del  Código  de  Procedimiento  Civil, aplicable en materia de tutela, pues el Juez de Control de  Garantías  que  intervino  en el proceso objeto de queja constitucional, no fue  notificado  de  su inicio a efectos de que pudiera ejercer su derecho de defensa  y  contradicción, a pesar de que el a quo  en el auto admisorio de la demanda de tutela -28 de enero de 2014-  ordenó vincularlo.   

Se  agrega  que  si  bien  es  cierto que al  trámite  constitucional  compareció  el Juzgado Diecisiete Penal Municipal con  Función  de  Control  de  Garantías  de  Bogotá,  no  es menos cierto que ese  despacho  informó  que  «consultado  el registro de  actuaciones  Siglo XXI y en el archivo del Juzgado se logró verificar que (…)  no  ha  conocido actuación penal alguna en la que se encuentren como indiciados  o  imputados  Alejandro  Arias  Parra  y  Katherine  Pino  González» (fl. 49, cdno. 1).   

3.            El artículo 16 del Decreto 2591 de 1991  establece  que  las  actuaciones  que  se  surten dentro del rito constitucional  deben    ser   notificadas   “a   las   partes   o  intervinientes”,  con  lo  que  se  garantiza  a los  terceros  la  protección  de  sus  intereses  que pueden verse afectados con la  determinación que constitucionalmente se adopte.   

4.            Dicho ordenamiento garantiza la citación  al  trámite  constitucional  de  los  terceros determinados o determinables con  interés  legítimo, con el fin de que puedan ejercer su defensa y, por ende, se  dé  cumplimiento  al  debido  proceso,  posibilidad  que  no  se  otorgó en el  sub lite.   

Al      respecto,      la      Corte  Constitucional:   

ha  hecho  énfasis  en  la  necesidad  de  notificar   a  las  personas  directamente  interesadas,  la  iniciación   del  trámite  que  se  origina   con  motivo  de  la instauración de la acción de  tutela,  (…),  lo cual, lejos de ser un acto meramente formal o procedimental,  constituye  la garantía procesal (…). Si bien es cierto que esta Corporación  ha  afirmado  que  la obligación de notificar, naturalmente, en cabeza del Juez  de  tutela,  es  una  obligación de medio, la cual no requiere, necesariamente,  hacer  uso  de  un  determinado  medio  de notificación, ello no implica que la  imposibilidad  de  llevar  a  cabo  la  notificación  personal al demandado sea  óbice  para  que  el  juez  intente  otro  medios  de  notificación  eficaces,  idóneos   y  conducentes  a  asegurar el ejercicio del derecho de defensa y la  vinculación  efectiva  de  aquel contra quien se dirige la acción. La eficacia  de  la  notificación,  en  estricto  sentido,  solo  puede predicarse cuando el  interesado  conoce  fehacientemente  el contenido de la providencia. Lo anterior  no  se  traduce  obviamente, que en el eventual escenario en el cual la efectiva  integración  del  contradictorio  se torne particularmente difícil, el juez se  encuentre   frente  a  una  obligación  imposible.  No  obstante,  en  aras  de  garantizar  el debido proceso y el derecho a la defensa de aquel contra quien se  dirige  la  acción,  el  juez  deberá  actuar con particular diligencia; así,  pues,  verificada  la  imposibilidad  de  realizar la notificación personal, el  juez  deberá  acudir,  subsidiariamente,  a  otros  medios de notificación que  estime expeditos, oportunos y eficaces (…).   

‘La  Corte  ha  hecho  énfasis en que lo ideal es la notificación personal y en que a falta de  ella  y  tratándose de la presentación de una solicitud de tutela se proceda a  informar  a  las  partes e interesados ‘por  edicto  publicado  en  un  diario  de amplia circulación, por  carta,  por  telegrama,  fijando  en  la  casa  de habitación del notificado un  aviso,    etc.’,   y  adicionalmente,    valiéndose    de    una    radiodifusora   (…)’   (Auto   018  de  31  de  enero  de  2005).   

5.            La  anterior  circunstancia,  como ya se  dijo,  genera  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a  partir del momento en que,  admitida  la  acción,  debió  producirse la mencionada notificación, toda vez  que  se  impidió  a  la  autoridad  interesada  intervenir  en  ese  particular  escenario,  exponer  sus  argumentos  y, de ser el caso, aportar las pruebas que  pretenda hacer valer.   

En  consecuencia,  se  ordenará devolver el  expediente  a la Sala de Casación Penal de esta Corporación, para que adelante  nuevamente la actuación que por esta vía se declara nula.   

DECISIÓN   

1. Declarar la nulidad de todo lo actuado en  la  tutela  arriba  referida,  a partir del momento en que, admitida la acción,  debió  producirse  la  notificación  del  Juez  de  Control  de Garantías que  intervino  en  el  proceso  objeto  de queja constitucional, sin perjuicio de la  validez  de las pruebas en los términos del inciso 1º del artículo 146 del C.  de P. Civil.   

2.  En  consecuencia,  se ordena devolver el  expediente   a  la  Sala  de  Casación Penal de esta Corporación para que  reponga  la  actuación y proceda conforme lo anotado en la parte motiva de esta  providencia.   

3.  Comuníquese  lo  aquí  resuelto  a los  interesados   mediante   telegrama,   y   líbrense  las  demás  comunicaciones  pertinentes.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

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