AC4363-2014 [2004-00088-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

MARGARITA  CABELLO BLANCO   

Magistrada  Ponente   

AC4363-2014   

    Radicación  n° 11001 31 03 013 2004 00088 01    

(Aprobado en sesión de dos  de abril de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., cuatro (4)  de agosto de dos mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de casación formulada por la  parte  actora  frente  a  la sentencia de 24 de febrero de 2012 proferida por la  Sala  de  Familia  del Tribunal Superior de Bogotá dentro del proceso ordinario  de  pertenencia  iniciado  por  MARÍA  ELIZABETH  FONSECA  TORRES, JOSÉ RAMÓN  ÁVILA  y  otros  contra  CECILIA  POSADA DE SALAZAR, la SOCIEDAD POSADA VIDALES  LTDA     y    personas    indeterminadas.   

ANTECEDENTES   

1.- Solicitó el extremo  activo  del  litigio  la declaratoria de prescripción extraordinaria de dominio  sobre  los  bienes   identificados en la demanda posteriormente sustituida,  con     la     correspondiente     inscripción     en     la     Oficina     de  Registro.   

2.-     Fundamentó  sus  pedimentos  señalando en esencia que cada uno de  los  convocantes  ha  poseído  por  más  de  veinte  años  de  manera quieta,  pacífica,  pública  e  ininterrumpida,  los  inmuebles  pretendidos, que hacen  parte  de  otro  de  mayor extensión, realizando sobre éstos actos de señor y  dueño  sin reconocer dominio ajeno, explotándolos económicamente y llevando a  cabo diversas mejoras.   

3.-El Juzgado Trece Civil  del   Circuito   de   Bogotá,   luego  de  imprimirle  al  asunto  el  trámite  procedimental  de  rigor, culminó la primera instancia mediante sentencia de 28  de enero de 2011 resolviendo:   

«PRIMERO.   NEGAR   las   pretensiones   de   la   demanda   principal   de  pertenencia.   

SEGUNDO.  DECLARAR  no  probada  la  excepción  de  prescripción  propuesta a la demanda  reivindicatoria presentada en reconvención.   

TERCERO.  DECLARAR  que  pertenece  en  dominio pleno y absoluto a CECILIA SALAZAR POSADA,  AMRIÁ  PATRICIA  SALAZAR  POSADA  y  JULIAN  SALAZAR POSADA en su condición de  herederos  de  la sucesión de los causantes CECILIA POSADA DE SALAZAR y ANTONIO  SALAZAR  GIRALDO,  en  proporción a sus derechos, el 52.62 % del bien y a JORGE  GAMBA  MARTÍNEZ  en  proporción a sus derechos el 47.34 % del bien inmueble de  que  trata  la  demanda reivindicatoria, y el cual ha quedado determinado por su  situación  y  linderos  en  el  expediente,  y  en  la  parte  motiva  de  este  proveído.   

CUARTO.  CONDENAR  a  los  demandados MARÍA ELIZABETH  FONSECA  TORRES,  EFIGENIA  TORRES  TORRES,  LUZ  MARINA  FONSECA  TORRES, NANCY  FONSECA  TORRES,  MARIANA  TORRES  DE  TORRES,  JOSÉ  RAMÓN ÁVILA, LUZ MARINA  OTÁLORA  LOZANO,  NELIO  ARIAS  PÁEZ,  ANDRÉS DE JESÚS PÁEZ PUIN, ELIZABETH  SÁNCHEZ  MURILLO  y BLANCA CECILIA MORENO a restituir a los demandantes CECILIA  SALAZAR  POSADA,  MARÍA  PATRICIA SALAZAR POSADA y JORGE HELÍ GAMBA MARTÍNEZ,  el  inmueble referido en esta sentencia, lo que deberán hacer en el término de  los     seis     días     siguientes     a     la     ejecutoria    de    ésta  providencia».   

4.-   Recurrido el  anterior  pronunciamiento  en  apelación,  lo desató el superior revocando los  numerales  3º,  4º,  5º  y  6º;  negó  las  pretensiones  de  la demanda de  reconvención    y    confirmó    en    todo    lo    demás   la   providencia  impugnada.   

El  Juzgador  plural  encontró  satisfechos  los  presupuestos procesales. Sobre los temas discutidos  en  la  fórmula  recursiva,  comenzó  abordando  la  usucapión como manera de  adquirir  el  dominio  de  los  bienes;  la  definió  y trajo a cuento doctrina  relativa al instituto de la posesión.   

Señaló que, con base en  el   material   probatorio   los   convocantes   iniciales  no  acreditaron  ser  «los poseedores de la parte  del  predio  aquí  involucrado  en  la  forma  como se enunció en los hechos y  pretensiones»,  haciendo a  renglón  seguido  el  estudio  correspondiente, en el que enfatizó que quienes  concurren  para  prescribir,  de  acuerdo  con uno de los medios documentales de  persuasión,  «ingresaron al  predio   en   calidad   de  tenedores»,  lo  que  no  se  desvirtuó con las demás pruebas testimoniales, a  pesar   «de  lo  sostenido  vehementemente     por     la    parte    apelante    en    sus    escrito    de  alegatos»,  razón  por la  cual     tendrían     que     fracasar     las     súplicas     del     libelo  principal.   

Después se centró en el  estudio  de  la  acción  de dominio merced a lo establecido en el artículo 946  del  Código  Civil,  para  de inmediato analizar los documentos con los que los  actores   en  reconvención  pretendieron  demostrar  su  titularidad  sobre  el  inmueble  en  controversia,  y  dijo  que  esas  piezas  dan por establecido que  «quienes   ostentan   la  calidad   de   propietarios   inscritos   sobre  el  predio»  son  únicamente JORGE HELÍ GAMBA MARTÍNEZ y  CECILIA POSADA DE SALAZAR.   

Aseguró  también  el  Tribunal,  que  «no puede predicarse esta condición de dominio» en los demás  citados  como  pasivos  iniciales  y  promotores  luego de la reconvención, por  cuanto   «solo  ostentan  derechos  y acciones que les puedan corresponder dentro del proceso de sucesión  intestada  de CECILIA POSADA DE SALAZAR en el equivalente al 52.66%, es decir su  legitimación para la contrademanda no aparece probada».   

5.-  Los  actores  y la  opositora  CECILIA  SALAZAR  POSADA   interpusieron  recurso  de casación.  Concedido  por  el Tribunal, la Corte lo admitió y en tiempo hábil únicamente  sustentaron  los  accionantes,  lo  que  conllevó  al despacho de la Magistrada  Ponente  a  declarar  desierta la segunda de las opugnaciones (folios 66, 67 del  cuaderno   de  la  Corte).  Procede  la  Sala  ahora  a  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  presentada  por  el  extremo  activo previas las  siguientes.   

CONSIDERACIONES   

1.  De  antiguo,  en  forma  constante  y  reiterada,  en  aplicación del artículo 374 del C. de P. Civil y demás normas  concordantes,   esta   Corporación  ha  establecido  que  merced  al  carácter  extraordinario  y  dispositivo  de  este  medio  de impugnación, corresponde al  casacionista  atender un mínimo de formalidades en procura de tornar idónea la  respectiva sustentación.   

Al  mismo tiempo, cuando la impugnación se  canaliza  bajo  el abrigo de  la causal primera, deberá contener de manera  precisa  la  indicación  de  «las normas de derecho  sustancial   que  el  recurrente  estime  violadas»,  hipótesis   que,   como   lo   ha   sostenido  la  Sala,  se  materializa  con,  «señalar   cualquiera   de   las   normas  de  esa  naturaleza»;   obviamente,  en  la  medida  en  que  constituyan  basamento  esencial  de la sentencia cuestionada, como así aparece  regulado por la normativa ejusdem.   

       La   Sala,   a  propósito  de  la  causal  primera de casación ha expuesto que “…en  el marco de dicho motivo casacional, es deber del impugnante  precisar  las  normas sustanciales violadas, cualquiera que sea la vía que haya  escogido  para  perfilar  su  acusación:  la  directa  o la indirecta, sin que,  tratándose  de  esta última, pueda excusarse su señalamiento a pretexto de la  demostración  de  los errores de apreciación probatoria que se le endilguen al  fallo,   o   de  la  determinación  de  las  normas  probatorias  supuestamente  quebrantadas  –cuando se  predique  la  comisión de un yerro de derecho-, pues si a  esto último se  limitare  el  recurrente, omitiendo la mencionada exigencia, quedaría trunca la  acusación,  en  la  medida  en  que  no podría la Corte, al analizar el cargo,  establecer   oficiosamente   cuáles   disposiciones  materiales  habrían  sido  quebrantadas    a    consecuencia    de    los    yerros    que    se   hubieren  acreditado”  (CSJ  CSC  Auto  Dic.  7 de 2001, Rad.  0482-01).   

En el caso que se examina se formularon dos  acusaciones; una por la senda recta y otra por la indirecta.   

2.  El cargo inicial se fundamentó en la  causal  primera  de  casación por violación directa de la ley sustancial en la  modalidad  de  falta  de  aplicación  de los artículos 2512, 2518, 2531, 2534,  2538  del  Código  Civil;  en  concordancia  con  el precepto 81 del CPC, y los  cánones 29 y 228 superiores.   

Expuso  el  recurrente  que la «macroproposición»  con  la  cual  la  sentencia   atacada   negó   las   pretensiones   incoadas  en  la  demanda  de  reconvención  mediante la acción de dominio, bajo el argumento que utilizó el  Tribunal  según  el  cual,  «de la documentación se  establece  que  quienes  ostentan  la calidad de propietarios inscritos sobre el  predio,  son  (i)  JORGE  HELI  GAMBA en un 47.34% por la compra que hizo de los  derechos  a la sociedad POSADA VIDALES LTDA y (ii) CECILIA POSADA DE SALAZAR. De  conformidad  con  esa  evidencia documental, no puede predicarse esta condición  de  dominio  de  los  demás  citados como demandados iniciales y demandantes en  reconvención,  señor  JULIAN  y  señores  CECILIA  y  MARÍA PATRICIA SALAZAR  POSADA,  (…)»,  aunque es una explicación válida  para  la  demanda  reivindicatoria  dado que los reivindicantes no incluyeron la  partida  del  lote  que  «pretenden reivindicar en la  liquidación    de    la   herencia   de   su   madre   fallecida   —CECILIA POSADA DE SALAZAR—   y  por  lo  tanto  solo  ostentan  derechos  y  acciones  en  dicho  inmueble»,  es una  apreciación   falsa  tanto  para  la  súplica  de  pertenencia  como  para  la  excepción de prescripción extintiva propuesta.   

Agrega  que  no  es cierto ello, porque, de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  canon  81  del CPC, cundo se trate de  demandar  en  juicio  de  conocimiento  a  los  herederos  de  una  persona cuya  sucesión    no    haya    sido   iniciada,   el   libelo   deberá   encauzarse  indeterminadamente  contra  todos  los  que  tengan  dicha calidad, «PERO,  si se  conoce  a  algunos de los herederos, la demanda se dirigirá contra éstos y los  indeterminados».             (Resaltados y subraya original del texto).   

2.1  Revisado  el  escrito que sustentó el  recurso  de  casación  se  observa  que,  el cargo número uno de la demanda se  fundamenta  principalmente  en  el  quebranto  del  precepto 81 mencionado, cuya  naturaleza  es  de  estirpe  procedimental.  Pero,  aun  de  dar por superado el  señalamiento   de   las   disposiciones   sustantivas,   pues   se  refirió  a  preceptos    regulatorios del fenómeno prescriptivo, lo cierto es que  el recurrente mixturó la vía directa con la indirecta.   

El  embate  situado  en  la  senda derecha,  respecto  de  la  sentencia combatida, “requiere  de  la  aceptación  de  todos  los hechos que en ella se  tuvieron  por probados y sin que se pueda exteriorizar  inconformidad  con  los  medios de convicción obrantes en el plenario, toda vez  que  la  labor  argumentativa del censor sólo puede estar orientada a descubrir  los  falsos  juicios sobre las normas materiales que regulan el caso, ya sea por  falta  de  aplicación,  al  no  haberlas  tenido  en  cuenta;  por  aplicación  indebida,  al  incurrir  en  un error de selección que deriva en darles efectos  respecto  de  situaciones  no contempladas; o cuando se acierta en su escogencia  pero  se  le  da  un  alcance  que no tienen, presentándose una interpretación  errónea  (…)”. (Negrilla fuera de texto). (CSJ SC  Sent. Nov. 15 de 2012, Radicación n. 2008-00322).   

   Se  trata  de  una  causal de pleno  derecho,  orientada  a  develar   una  falta  producida  durante el proceso  intelectivo  que  realiza  el  fallador,  por acción u omisión, en la tarea de  selección  de la regulación que considera aplicable, con un resultado ajeno al  designio legislativo.   

    Adicionalmente,   iterase,  debe  prescindir  el  inconforme  en  su  discurso argumentativo, de toda “consideración  que  implique discrepancia con las apreciaciones  fácticas  del  sentenciador,  cuestión  esta  que sólo puede abordarse por la  vía  indirecta”.  (CSJ  SC  Sent.  Nov 17 de 2005,  Radicación n.  7567).   

                           

   En el caso bajo estudio, acorde  con   la   reiterada   jurisprudencia  de  esta  Corporación,  se  observa  que  la  memorialista  entremezcló el tópico normativo y  los  asuntos  fácticos, dislate que da al traste con el éxito buscado en punto  a   la  admisión  del  cargo  planteado.  Cuando  la  denuncia  se  orienta por la senda recta, por ejemplo bajo la arista de la falta  de   aplicación  —cauce  escogido  por la crítica—  ello  presupone  que  el  inconforme viene aceptando plenamente las conclusiones  alrededor   de  los  hechos  sobre  los  que  giró  el  litigio  junto  con  la  inteligencia dispensada a la valoración de pruebas.   

   Entonces, si no está de acuerdo la  parte  recurrente, en que debió demandarse a quienes tenían que ser citados al  juicio  según lo disciplina el precepto 81 del Código de los ritos civiles, lo  que acusa, en el fondo, es un asunto anejo a la vía indirecta.   

Acentuó  más  su  inexacto  discurso  la  censora  al  señalar  que:  «si bien es cierto, este  argumento  es  válido  para la demanda reivindicatoria en reconvención, puesto  que  los  reivindicantes  no  incluyeron  la  partida del lote que hoy pretenden  reivindicar  en  la  liquidación de herencia de su madre fallecida —CECILIA POSADA DE SALAZAR—   y  por  lo  tanto  solo  ostentan  derechos  y acciones en dicho inmueble; esta premisa jurídica no es cierta para  la  demanda  de  pertenencia,  ni  para la excepción de prescripción extintiva  propuesta en la demanda reivindicatoria en reconvención».   

En  definitiva,  la acusación edificada en  una  vía  pero  argumentada  al  amparo  de otra, tornan el dislate cristalino,  pues,  se itera, se atacaron cuestiones de evidente índole fáctica, combinando  la  senda  recta  con  la  indirecta, las cuales, por sabido se tiene, son en si  mismas incompatibles.   

Por  consiguiente, se inadmitirá el cargo.   

3. El segundo embate contenido en el libelo,  lo  planteó  la  casacionista  esgrimiendo  que se violó indirectamente la ley  sustancial  por aplicación indebida del canon 775 del Código Civil  y por  falta  de  aplicación  de los artículos 762, 774, 770, 2512, 2518, 2531, entre  otros, de la misma obra.   

Expuso que el Tribunal cometió unos errores  de  hecho  por  la incorrecta valoración de la prueba testimonial y documental,  que  lo  llevaron  a  (i) no dar por demostrado, estándolo, que los recurrentes  adquirieron  por usucapión extraordinaria el dominio de cada una de las franjas  reclamadas;  (ii)  dar  por  demostrado,  sin  estarlo,  que  los poseedores son  tenedores;   (iii)   no   dar  por  demostrada,  estándolo,  la  excepción  de  prescripción  extintiva de la acción de dominio y (iv) dar por demostrado, sin  estarlo,  que  los  reivindicantes «interrumpieron la  posesión de los usucapientes».   

A  renglón  seguido  acometió  su  propio  análisis  de  la prueba documental vertida en el oficio 1911 del 14 de julio de  1997,  obrante  a  folios 26 y 27 del cuaderno No 4, mismo del que dijo, fue mal  apreciado,  por  cuanto  no se tomó «en la totalidad  de      su     contexto     por     la     SENTENCIA     IMPUGNADA».   

Después,   se   refirió   a  la  prueba  testimonial  que  no  se  valoró  y  entró  a  examinar  las  declaraciones de  EVANGELINA  DÍAZ  DE  ORTÍZ,  MARI  COSTANZA  GARAVITO SALAMANCA, LUZ EDELMIRA  VARGAS   SOTO,   JOSÉ  GUILLERMO  TOLEDO  RODRÍGUEZ  y  PABLO  EMILIO  GARZÓN  RODRÍGUEZ,   supuestamente  preteridas  por  el  Tribunal,  para  concluir  que  «la  sentencia  interpreta  erradamente  unos  testimonios  y no aprecia otros, no  contextualiza  la  totalidad  de  los  testimonios».  (Subraya fuera de texto).   

3.1   El   ataque   a   las  testificales  relacionadas  devela  un  defecto  técnico  insuperable,  puesto  que  el pilar  normativo  de su reproche, dada las expresiones utilizadas, fue el artículo 187  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  que  impone  la  valoración conjunta e  integral de las pruebas.   

Por  ende  olvida  la  acusación  que,  la  inadvertencia    del    mandato   contenido   en   el   artículo   ejusdem  por parte del fallador da lugar  a   un  error  de  derecho,  por  cuanto  que  en  tal  supuesto  «se  desconocería  una  prescripción  de  la  ley  instituida para  evaluar   las   pruebas».   Entonces,  cuando  se trata de la inobservancia del artículo 187 ibidem,  el yerro es inalterablemente de  jure,  y  para  que  se  configure  también  debe  acreditar  el  escrito,  que  «la  apreciación  de los medios de prueba lo fue de  manera  aislada  o  separada,  sin  buscar  sus puntos de enlace». (Cas. Civ. Oct. 29 de 2002, exp. 6902).   

3.2 Por último, expresó que la inspección  judicial  y  el  peritaje  practicados  en  la  respectiva  instancia fueron mal  apreciados,  y  tras  presentar  las  razones  de  su  censura   concluyó:  «en  fin,  el  ad  quem, no apreció la prueba de la  INSPECCIÓN  JUDICIAL  y  la  PRUEBA  PERICIAL en conjunto. Ahora, si el ad quem  encontró  dudas  en  el  dictamen  pericial, debió hacer uso de sus facultades  inquisitivas,   y   decretar  de  oficio  una  prueba  pericial».  (Mayúsculas y  negrillas original del texto).   

Nuevamente  incurre  en  la  inexactitud de  reclamar  el  estudio  conjunto  de  los  medios de convicción (yerro de jure),  cuando  el  planteamiento del cargo se basó en errores de hecho. Por tanto, esa  forma  de impugnar no se ajusta a la técnica de casación, tal como la Corte lo  precisó  al  expresar:  «no menos ostensible que los  anteriores  es  el  defecto  que  presenta la demanda al denunciar, frente a los  mismos  medios  probativos,  por  error  de  hecho  y  de  derecho, olvidando el  acusador  que  estas dos clases de yerros en la apreciación de las pruebas, por  emanar  de  causas disímiles y aún contradictorias, tienen entidad específica  propia  y  que,  por  consiguiente,  es  contrario  a  la  técnica de casación  proponerlos  simultáneamente  en  el  mismo  cargo y en relación con idéntico  punto  del  mismo  medio  probatorio;  o  hacer  de los dos errores un compuesto  hibrido   para   derivar  el  uno  de  la  comisión  del  otro».  (CSJ  SC  Auto  Jul  30 de 1974, reiterado en CSJ SC Auto Jun 28 de  2012 Radicación n. 2008 00211).   

De igual forma, se acentúa todavía más su  desatino,  cuando  echa  de  menos  que  no  se haya practicado oficiosamente un  peritazgo,  olvidando  que lo relacionado con la prueba de oficio, por ignorarse  la   facultad   que   tiene   el  juzgador,  como  lo  ha  reseñado  la  Corte,  «engendraría no un error de hecho, sino de derecho,  pues  comportaría  la  transgresión de los arts. 179 y 180 del C. de P. Civil,  preceptos  de  inocultable  contenido  probatorio,  pues son los que revisten al  juez  del poder-deber de decretar pruebas de oficio, cuando sean necesarias para  verificar  los  hechos  materia  del  litigio,  bien  porque la ley lo establece  expresamente   o   la   naturaleza   del   caso   lo   amerita».   (CSJ SC Sent. Jul. 14 de 2000, Radicación n. 5351).   

Todo  lo  referido  devela  en  el  embate  defectos   formales   y   técnicos,   por   cuanto  no  fue  soportado  en  las  equivocaciones  fácticas que la sostuvieron en su presentación al aludir a las  pruebas,   sino   en   cuestiones   de   discernimiento  propias  del  error  de  derecho.   

Habida  cuenta  de lo señalado, el segundo  cargo    formulado   tampoco  se  aviene  a  las  exigencias  formales  del  artículo 374 del C. de P. C., situación que apareja  su  inadmisión  y,  correlativamente,  la deserción del recurso extraordinario  aquí formulado.   

DECISIÓN   

En   mérito  de  lo  expuesto,    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Civil,   

RESUELVE  

Primero:  INADMITIR   la demanda  presentada  por  la  apoderada de la parte actora frente a la sentencia de 24 de  febrero  de  2012  proferida  por  la  Sala  de Familia del Tribunal Superior de  Bogotá dentro del proceso de la referencia.   

       

Segundo:  DECLARAR desierto el recurso.   

                          

Tercero:   ORDENAR  devolver  el  expediente al  Tribunal de origen   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH  MARINA  DÍAZ  RUEDA   

FERNANDO    GIRALDO   GUTIÉRREZ    

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

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