AC4364-2014 [2009-00337-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

MARGARITA  CABELLO BLANCO   

Magistrada  Ponente   

             

            AC4364-2014   

Radicación n° 05001 31 03  005 2009 00337 01   

(Aprobado  en  sala  de  veintiocho de mayo de dos mil catorce)   

Bogotá, D. C., treinta y  uno (31) de julio de dos mil catorce (2014).   

Procede  la  Corte  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de casación formulada por la  parte  actora,  a  través de apoderada, frente a la sentencia de 5 de agosto de  2013,  proferida  por  la  Sala  Especializada  en  Restitución  de Tierras del  Tribunal  Superior  de  Antioquia  dentro del proceso ordinario seguido por JUAN  CAMILO  LÓPEZ  GALLEGO, JOHAN SEBASTIAN LÓPEZ GALLEGO y ELIANA GALLEGO MENESES  contra     EPS     MEDICINA    PREPAGADA, SURAMERICANA  EPS     SURA     y    CAJA    DE    COMPENSACIÓN    FAMILIAR    DE    ANTIOQUIA  CONFAMA.   

ANTECEDENTES   

1.- Las personas arriba  mencionadas,  iniciaron  proceso  declarativo  contra los accionados, procurando  que   se   declare   su  responsabilidad  civil  por  los  daños  y  perjuicios  patrimoniales  y  extrapatrimoniales  sufridos  por ELIANA GALLEGO MENESES y por  los  jóvenes  LUÍS FERNANDO, JOHAN SEBASTIAN y JUAN CAMILO LÓPEZ GALLEGO, por  razón  de  la  indebida  prestación  del  servicio que le fue brindado a LUÍS  FERNANDO  LÓPEZ  RAMÍREZ  en el mes de mayo de 2007. Subsecuentemente pidieron  que  se  les  condene  a  pagar  las  sumas de dinero especificadas en el libelo  introductorio  por  concepto  de  daño  emergente,  lucro cesante consolidado y  futuro y perjuicios extrapatrimoniales.   

3.-   Las  distintas  entidades  convocadas,  se  opusieron  a las súplicas y propusieron excepciones  perentorias.   

4.-  El  Juzgado  de  conocimiento,   luego   de   agotar  los  trámites  procedimentales  de  rigor,  finiquitó  el  debate  mediante sentencia de 15 de junio de 2012, denegando las  pretensiones      de     la     demanda.   

5.-     Dicho  pronunciamiento,  en  virtud  del recurso de apelación planteado por el abogado  de  los  accionantes,  fue  confirmado  por  el  Tribunal  el  5  de  agosto  de  2013.   

Consideró liminarmente  el     juzgador     ad  quem  en  su proveído, que  estaban  colmados  los  presupuestos procesales y no se encontraba circunstancia  alguna que diera lugar a invalidar lo actuado.   

Dijo,  que el argumento  fundamental  del  recurso  de apelación se centró en el análisis del material  probatorio,   proponiendo   un   estudio   que  lo  conduce  a  una  conclusión  diferente.   

Seguidamente, se detuvo  en  los  requisitos  que  deben  estructurar  la responsabilidad civil, realizó  algunas  apuntaciones sobre la contractual y extracontractual y explicó que las  conductas  dañosas producidas dentro del campo de la medicina, se sitúan en la  última.   

Abordó en qué consiste  la  obligación  médica  y  planteó sus consideraciones sobre la organización  que  tiene  nuestro  sistema  de  seguridad  social  en  salud  a  partir de los  referentes normativos citados.   

Cuando descendió en el  caso  específico,  aseguró  que  estaba demostrada la muerte de LUÍS FERNANDO  LÓPEZ  RAMÍREZ  y  los  vínculos filiales de quienes promovieron el juicio, e  igualmente  «que existió un  comportamiento  omisivo  por  parte  de  los demandados, evidenciándose que las  reflexiones  de  los  demandantes  no  son caprichosas, sino que tienen sustento  objetivo  en  una interpretación de las normas aplicables y los hechos del caso  concreto»;  sin  embargo,  anotó,  tras  consignar  algunas  reflexiones sobre el  nexo  causal  entre  el  daño  y  la  culpa,  que  aquél  no está demostrado,  «pues  no puede sostenerse  que  la falta de su hospitalización y la realización de los exámenes aludidos  por  los expertos haya sido la causa directa o concurrente con la patología del  enfermo  al  desenlace fatal. Tampoco puede concluirse que de haberse practicado  el  TAC,  tal examen hubiera tenido la suficiente eficacia causal para comportar  la  responsabilidad  demandada,  pues  el  realizado  al  día siguiente arrojó  resultado               normal».   

Después  abordó  «la  tesis  de  la  pérdida  de  un  chance  u  oportunidad» dentro del ámbito del  ejercicio  de  la  medicina, y trajo a colación jurisprudencia sobre la materia  para    después    concluir    que    «tampoco  se  encuentra una alta probabilidad de la relación causal  entre  la  omisión  en  cita  y  el  daño,  pues  no existe el menor argumento  científico  o  médico  que le permita al fallador admitir probada la relación  causal  o  lo  que  se le conoce como probabilidad predominante de la causalidad  que  permita  determinar  que  dada la forma como ocurrieron los hechos se pueda  dar  por  probado  el  nexo  de  causalidad».   

6.-  La  parte  actora  interpuso     recurso    de    casación,   siendo  concedido  por  auto  de  2 de septiembre de 2013 (folios 88, 89 del cuaderno de  segunda  instancia).  Admitido  el   recurso  por  la  Corte (folio 11), en  tiempo  hábil  se  sustentó.  Procederá  la  Sala  a  pronunciarse  sobre  la  admisibilidad de la demanda, previas las siguientes,   

CONSIDERACIONES   

1.- Dispone el numeral 3º del artículo 374  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  sobre los requisitos que debe reunir el  libelo  contentivo  de  la  demanda  de  casación, lo siguiente: «(…)  3.  La  formulación  por  separado  de los cargos contra la  sentencia  recurrida,  con  la exposición de los fundamentos de cada acusación  en  forma  clara y precisa. Si se trata de la causal primera, se señalarán las  normas  de  derecho sustancial que el recurrente estime violadas (…) cuando se  alegue  la  violación  de  norma sustancial como consecuencia de error de hecho  manifiesto  en  la  apreciación  de  la  demanda  o  de  su contestación, o de  determinada  prueba,  es  necesario  que  el  recurrente  lo  demuestre.  Si  la  violación  de  la norma sustancial ha sido consecuencia de error de derecho, se  deberán   indicar   las  normas  de  carácter  probatorio  que  se  consideren  infringidas   explicando   en   qué   consiste   la   infracción».   

Por  consiguiente,  sin  distinción  de la  razón   invocada,   deben   plantearse   las  acusaciones  mediante  un  relato  concatenado,  claro  y  completo, de tal manera que de su desprevenida revisión  emane  el sentido de la inconformidad, sin que exista cabida para especulaciones  o  deficiencias  que  lo  hagan  incomprensible y deriven en deserción, máxime  cuando  en virtud del principio dispositivo que gobierna el recurso, no puede la  Corte   suplir   las   falencias   en  que  incurran  los  litigantes  en  estos  aspectos.   

Adicionalmente,  el  cargo  operante  en el  recurso  de  casación  es únicamente aquél que se refiere íntegramente a las  bases  fundamentales  del fallo recurrido, con el objetivo de desvirtuarlas, por  cuanto  que,  «si  alguno  de  tales  soportes no es  atacado  o  su  censura  resulta  insuficiente  y  por sí mismo le presta apoyo  suficiente  al  fallo  impugnado  éste  debe quedar en pie, haciéndose de paso  inocuo  el  examen  de aquellos otros desaciertos cuyo reconocimiento reclama la  censura».   (CSJ  SC  Auto  de  Ago.  22  de  2011,  radicación n. 2007-00285).   

         2.-  En  la  especie  concreta  que  circula por la Corte, la parte  recurrente  formuló  una  sola  acusación,  por  violación  indirecta  de los  artículos  2341,  2356,  y  normas «concordantes del  Código Civil».   

         Explicó  que  la  sentencia  censurada  da cuenta de los elementos  probados  de la responsabilidad extracontractual y en el análisis echa de menos  la prueba del nexo causal.   

         Señaló,  que  la  sentencia  combatida  incurrió  en  errores al  apreciar la demanda y al valorar el dictamen pericial.   

2.1.-   Sobre   lo   primero   (falta  de  apreciación  del  libelo),  dijo, que en el escrito introductorio se manifestó  que  la muerte del señor LÓPEZ RAMÍREZ «se origina  en  la falta de adecuada atención porque de haberse dado ésta, probablemente y  en  razón  de  la  inmediatez el desenlace de la situación clínica no hubiera  sido  el  que  se  dio  toda  vez  que la atención médica directa hospitalaria  previene  consecuencias  fatales»;  y  agrega que la  omisión  en  ordenar  de  inmediato  la  hospitalización  y  vigilancia de los  síntomas   que   presentaba   el   paciente,   constituye   la   «causa        eficiente        de        la       muerte».   

El  Tribunal,  antes  de abordar la especie  debatida  y  la  improcedencia del reclamo deprecado, acometió el estudio de la  demanda  con  apoyo  en  el  artículo  2341  del  Código Civil, exponiendo los  requisitos  de  la responsabilidad civil en general y la dimanante del ejercicio  de     la     medicina,     de     la     que     dijo    que,    «independientemente  que  la  pretensión  indemnizatoria  tenga una  causa  contractual o extracontractual, la misma siempre se deduce demostrando la  culpa,   que  como  ya  se  expuso,  en  este  caso  no  se  presume»,   toda   vez  que  los  profesionales  de  la  salud  responden  civilmente   en   los   eventos   de   «negligencia,  impericia,   imprudencia,   omisión  en  el  diagnóstico,  en  el  tratamiento  quirúrgico   o   terapéutico»  o  en  las  etapas  postoperatorias  o  pos  tratamiento  que  ocasionen  la  muerte  o  lesiones al  paciente.   

Finalizó  haciendo  un  estudio  sobre los  elementos  de la responsabilidad médica, concluyendo que no se acreditó con la  suficiencia  requerida la existencia del nexo causal, procediendo a confirmar la  decisión de primera instancia en su totalidad.   

Al  rompe  se  observa  que el ad  quem, contrario a lo expresado por el  recurrente,  visualizó  todos  los  puntos  contenidos  en  el escrito genitor,  desconociéndose  las  razones en que fundamentó su reclamo la casacionista por  no  señalarlas  en  su  acusación;  por  tanto,  no  resulta  bastante la mera  enunciación  relativa  a que el juzgador colegiado desconoció la circunstancia  fáctica  concretada  en que los hechos causales no están probados; se quedó a  mitad  de  camino  en  su  discurso  por  cuanto que, no explicó cabalmente los  basamentos  de  su  inconformidad en punto a la presunta inadecuada apreciación  de  la  demanda,  y  como  se  trasuntó  en  párrafo  anterior el ad  quem  realizó  un  análisis  de la  pretensión planteada y sus elementos.   

2.2 Sobre lo segundo, referente al error de  hecho  en  la  valoración  de  la  experticia que rindió el galeno Dr. RODRIGO  ISAZA,  el  recurrente  a  más  de limitarse a realizar su propio análisis del  dictamen,  menospreció  otros  aspectos  torales en que el Tribunal soportó su  decisión, como a continuación se explica.   

El  juzgador  plural  restó a la prueba en  cuestión  el  mérito  necesario para derivar de ahí la demostración del nexo  casual,  previa  exposición  de  las  razones  que lo condujeron a no encontrar  probado el señalado presupuesto de la responsabilidad civil.   

Manifestó  que de la experticia practicada  por  el  CENDES:  «se infiere: a) que el señor LUÍS  FERNANDO  LÓPEZ  RAMÍREZ,  era hipertenso de larga data y no tenía adherencia  al  tratamiento,  lo  había suspendido tres o cuatro meses antes de la consulta  por  urgencias  el  día  09  de  mayo  de  2007,  tiempo  en  que probablemente  —no  se  puede  afirmar  porque  no  está  documentado  en  la historia clínica, pero en general, es el  curso  de  una  hipertensión  cuando  se  suspende  el  tratamiento—,   permaneció   con   las   cifras  tensionales  elevadas  pero  asintomático  (la  HTA no se cura, se controla con  dieta,  ejercicio,  ejercicio y farmacoterapia) hasta el día de la consulta que  se  manifestó  como  una  crisis  hipertensiva sin compromiso de órgano blanco  (urgencia   hipertensiva)  y  evolucionó  a  una  emergencia  hipertensiva  con  compromiso  neurológico  (órgano  blanco)  descrito en la tercera consulta por  urgencias  (11  de  mayo  de  2007); b) que ya había cambios patológicos en la  pared  del  vaso que disminuían su luz de la arteria basilar cuando el paciente  empezó  con  las  manifestaciones  clínicas  de  la  hipertensión».   

Y  más  adelante  expresó  el  dictamen:  «No   se   puede   afirmar  que  luego  del  manejo  hospitalario  de  la  crisis  hipertensiva, no hiciera un ACV futuro».   

Si bien el Tribunal acepta que existe nexo  causal  entre  un  evento  dañoso y un servicio clínico teniendo en cuenta las  reglas  científicas  de  la  experiencia (objetiva, científica, estadística),  además  que  el  perjuicio  causado sólo se explica en virtud de una anormal y  excepcional  conducta  negligente  del  médico,  advirtió  que  ello no ocurre  «cuando dicha negligencia pueda ser una entre varias  posibilidades,  como la reacción orgánica frente al procedimiento suministrado  o,  inclusive,  el  comportamiento  culposo  de  la  propia víctima». (Negrilla original del texto).   

Se  observa entonces, que en este caso esas  varias  posibilidades las deduce la sentencia del mismo contenido del peritazgo,  no   obstante   no   se   mencionaron   y   tampoco   controvirtieron   por   el  ataque.   

         Precisamente  esos  argumentos  relativos  al  nexo  causal,  de la  Corporación  de  segunda instancia, son los que se reputan enhiestos puesto que  no  fueron atacados, y mucho menos confrontados en procura de su decaimiento. En  este  sentido  la  Corte  tiene dicho que si se pretende combatir «con  éxito un juicio jurisdiccional de instancia, no deben hacerse  de  lado  los  fundamentos  del  mismo,  puesto  que  en  este campo un cargo en  casación  no tendrá eficacia legal sino tan solo en la medida en que combata y  desvirtúe    directamente    cada    uno    de   tales   argumentos».  (CSJ  SC  Sentencia 035 de 12 de abril de 2004, radicación n.  7077).   

Igualmente, se desentendió el recurrente de  otros  tópicos  cardinales  del fallo (folios 83,84), como el  relacionado  con    el    examen    de    la    «pérdida    de  oportunidad»  y específicamente, con la ausencia de  relación  causal  entre  las  omisiones  en  el  tratamiento dispensado por los  profesionales   de   la   salud   y  aquella,  dado  que,  según  el  ad  quem,  «no  se  demostró  que  el  paciente tuviera serias  posibilidades  de  recuperar  o  mejorar  su  estado de salud con una adecuada y  oportuna  intervención  médica,  es  decir,  que  la  omisión  frustrara esas  posibilidades,  lo  que  significa que no se estableció el nexo causal entre la  falta     médica     y    la    pérdida    de    la    oportunidad».   

En  la  empresa  de  acometer el examen del  error,  no  basta  la  declaración  de la supuesta equivocación, sino que debe  plantear  los  fundamentos suficientes para controvertir el estudio de la prueba  que  realizó  el  Tribunal.  Por  tanto,  «…en su  empeño,  vista la cuestión desde la perspectiva de las apreciaciones que sobre  la  prueba hizo el sentenciador, el impugnante debe combatirlas en su totalidad,  en  el entendido de que de mantenerse siquiera una de ellas en pie que le preste  suficiente  apoyo  a  la  resolución atacada, no queda habilitada la Corte para  llegar  a casar ésta, por más que la acusación parcial propuesta sea viable y  contundente». (CSJ SC Auto  Jun. 23 de 2011, radicación n. 2003-00222-01).   

Habida  cuenta  de  lo  señalado, el cargo  no  se allana a las exigencias formales del artículo  374  del C. de P. C., situación que apareja su inadmisión y, correlativamente,  la deserción del recurso examinado.   

DECISIÓN   

          En  mérito  de  lo  expuesto,    la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Civil,   

RESUELVE  

Primero:      INADMITIR   la  demanda  presentada  por  la parte actora, a través de  apoderada,  contra  la  sentencia  de 5 de agosto de 2013, proferida por la Sala  Especializada  en  Restitución  de  Tierras  del Tribunal Superior de Antioquia  dentro   del  proceso  ordinario  identificado  en  el  encabezamiento  de  esta  providencia.   

Segundo:         Consecuencialmente,  DECLARAR  desierto el  recurso de casación.   

Tercero:     ORDENAR     devolver   el   informativo   al   Tribunal  de  origen.   

NOTIFÍQUESE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH   MARINA  DÍAZ  RUEDA   

ALVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ   

ARIEL    SALAZAR  RAMÍREZ   

LUÍS  ARMANDO  TOLOSA  VILLABONA   

    

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