STC10164 2021

AGOSTO

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STC10164-2021

        

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

Magistrado  Ponente  

STC10164-2021  

Radicación  n.°  11001-02-03-000-2021-02620-00  

(Aprobado  en sesión de once de agosto de dos mil veintiuno)  

Bogotá  D.C., once (11) de agosto de dos mil veintiuno (2021).  

Decide la Corte la  acción de tutela promovida por  Esmeralda Dávila Torres contra  la  Sala Única del Tribunal Superior de Quibdó;  trámite  al  cual fueron vinculados el Juzgado Civil del Circuito de la misma  ciudad y los intervinientes  en el declarativo nº 2018-00233.  

ANTECEDENTES  

1.          A través de mandatario judicial, la actora reclamó la  protección de su derecho al debido proceso, el cual estima  trasgredido con el auto de 7 de mayo de 2021, mediante el cual la  magistratura encartada declaró desierto el recurso de  apelación que ella interpuso contra el fallo de primera  instancia de 30 de octubre de 2020 (desestimatorio de su demanda de  pertenencia), pese a que, según lo dijo, esa alzada (tramitada  bajo las reglas del Decreto 806 de 2020) fue cabalmente sustentada  ante el juez a quo.  

2.        En  consecuencia, pidió que se deje sin efecto el fustigado  proveído y que, en su lugar, se ordene tramitar su recurso de  impugnación vertical.  

RESPUESTAS  DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS  

La  magistratura accionada remitió copia del proveído  objeto de censura.  

CONSIDERACIONES  

1.          Problema  jurídico.  

Corresponde  a la Corte establecer, inicialmente,  si la demanda de tutela en estudio satisface el presupuesto de  subsidiariedad que le es propio y, de superarse lo anterior, si  la magistratura convocada vulneró  las garantías invocadas en el escrito introductor, al declarar  desierta la apelación formulada por quien aquí acciona.  

Acorde  a los criterios jurisprudenciales de esta Corporación, se ha  dicho y reiterado, en línea de principio, que la tutela no  procede contra las decisiones o actuaciones jurisdiccionales, toda  vez que en aras a mantener incólumes los principios que  contemplan los artículos 228 y 230 de la Carta Magna, al juez  constitucional no le es dable inmiscuirse en el escenario de los  trámites ordinarios en curso o terminados, para variar las  decisiones proferidas o para disponer que lo haga de cierta manera.  

Por  regla de excepción, se tienen aquellos casos en donde el  funcionario ha incurrido en un proceder arbitrario y claramente  opuesto a la ley, o ante la ausencia de otro medio efectivo de  protección judicial, eventos que luego de un ponderado estudio  tornarían imperiosa la intervención del juez de tutela  con el fin de restablecer el orden jurídico.  

3.            El presupuesto de la subsidiariedad  

El  amparo constitucional se caracteriza por la prevalencia del mentado  requisito y su inobservancia ocurre, entre otros eventos, cuando se  dejan de  emplear los medios de defensa ordinarios.  

En  el caso que se revisa se configura tal modalidad, dado que la  accionante no formuló el recurso de reposición contra  el auto del pasado 7 de mayo, pese a que ese mecanismo de  impugnación, además de ser procedente frente a tal  proveído (artículo 318 Código General del  Proceso), era apto para plantear las inconformidades que aquí  se esgrimieron como fundamento de esta subsidiaria tramitación.  

Sobre  el particular, la Corte en diversos pronunciamientos ha dicho que,  

«Y,  no se diga que el recurso de reposición es ineficaz, so  pretexto de que el funcionario que emitió el proveído  recurrido es quien lo resuelve, pues de aceptarse tal aserto lo que  se pondría en entredicho sería la idoneidad y utilidad  de dicho medio impugnativo, supuestamente porque la autoridad  judicial, en principio, no variaría su decisión,  razonamiento que la Corte considera deleznable, si se tiene en cuenta  que lo que animó al legislador para instituirlo como medio de  defensa fue el de brindarle al juez de conocimiento una oportunidad  adicional para que revise su determinación y, si hubiere lugar  a ello, que la enmiende, propósito que, aparte de acompasar  con los principios de economía y celeridad procesal, asegura  desde el inicio el derecho de contradicción de los sujetos  intervinientes, especialmente en asuntos que se tramitan en única  instancia’ (sentencia de 3 de agosto de 2011, exp. No.  11001-22-03-000-2011-00741-01)”»  (STC de 18 de marzo de 2013, exp. 2012-00176-02).  

Con  similar orientación, esta Corporación ha recalcado que,  

«[E]l  accionante no puede acudir a la justicia constitucional en pos de  oportunidades defensivas adicionales, ya que la falta de proposición  oportuna de los medios de resguardo diseñados para las  correspondientes actuaciones, constituye una desidia procesal que no  puede sanearse con la subsidiaria acción de tutela, toda vez  que, como se ha reconocido ampliamente por la jurisprudencia, cuando  las partes dejan de utilizar los mecanismos de protección  previstos por el orden jurídico, quedan sujetas a las  consecuencias de las decisiones que le sean adversas, que serían  el fruto de su propia incuria, tanto más si se tiene en cuenta  que al conductor de esta herramienta le está vedado injerir en  las decisiones o instrucciones del juez de conocimiento, so pena de  invadir su órbita funcional autónoma y quebrantar el  debido proceso»  (CSJ  STC, 14 ene. 2003, Rad. 23023; reiterada entre muchas otras en  STC7200-2016, 1º jun. 2016, 2016-00126-01).  

Con  el reseñado proceder, la actora desaprovechó la  oportunidad con la que contaba para exponer ante el fallador  cognoscente de segundo grado todos los argumentos que aquí  planteó, orientados a evidenciar lo innecesario de reiterar  los reparos que ya había esgrimido ante el juez de primera  instancia, lo que impide abordar de fondo la problemática  planteada, ya que, como lo ha dicho esta Corporación:  

«[N]o  basta, entonces, que la determinación adoptada por el operador  jurídico, sea arbitraria o afecte de manera grave los derechos  fundamentales del accionante, sino que también es necesario  establecer si la presunta afectación puede ser superada por  los medios ordinarios de defensa instituidos para el efecto, pues si  éstos no se utilizaron por descuido, incuria o ligereza del  supuesto afectado, la tutela deviene improcedente.  La finalidad tutelar, naturaleza subsidiaria y residual comporta su  impertinencia cuando no se agotan en forma oportuna y diligente los  recursos instituidos en el ordenamiento jurídico al tenor de  lo establecido en el inciso 3 del artículo 86 de la  Constitución Política, en concordancia con el numeral  1° del artículo 6 del Decreto 2591 de 1991»  (ver  entre otras STC5331-2014; STC5341-2014; STC6001-2014).  

4.        Conclusión.  

Se  desestimará la solicitud de amparo en referencia, por cuanto  la accionante no hizo uso de los medios  de control judiciales pertinentes para plantear ante la autoridad  judicial encartada las irregularidades que aquí esgrimió  como fundamento de la demanda de tutela, omisión que torna  inviable el mecanismo de protección en estudio, en virtud de  su carácter residual y  subsidiario  (art. 6º, num. 1º, D. 2591 de 1991).  

DECISIÓN  

Comuníquese  lo aquí resuelto a las partes por el medio más expedito  y, en caso de no ser impugnado el fallo, remítanse las  presentes diligencias a la Corte Constitucional para lo de su cargo.  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

Presidente  de Sala  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

HILDA  GONZÁLEZ NEIRA  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

LUIS  ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

      

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