AC 5414 2022

NOVIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

AC5414-2022 (2022-03764-00)

          

AC5414-2022  

Radicación n°  11001-02-03-000-2022-03764-00  

Bogotá,  D.C., veinticuatro (24) de noviembre de dos mil veintidós  (2022).  

La  Corte decide el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados  Veintinueve Civil Municipal de Bogotá y Primero Promiscuo  Municipal de Rivera (Huila).  

ANTECEDENTES  

1.-  Ante el primer Despacho, Moviaval S.A.S., como titular de la prenda  sin tenencia constituida por Jeferson David Melo Rojas sobre una  motocicleta, solicitó «librar  orden de aprehensión»  del bien, con fundamento en los artículos 60  de la Ley 1676 de 2013, parágrafo 2º, y 2.2.2.4.2.3. del  Decreto 1835 de 2015, numeral 2.  

2.-  Esa autoridad, en auto de 29 de junio de 2022, rehusó el  trámite y ordenó remitirlo a su homólogo de  Rivera, con sustento en que en ese lugar se encuentra registrado el  vehículo.  

3.-        El  destinatario, igualmente  repelió el asunto con el argumento de que le incumbe a su  antecesor porque en el contrato de prenda se previó que el  rodante permanecería en el domicilio del deudor, situado en  Bogotá. Por tanto, propuso la  colisión que se entra a decidir (29 jul. 2022).  

CONSIDERACIONES  

1.-  Como la divergencia que se analiza se trabó entre dos estrados  de diferente distrito judicial, a esta Corporación le atañe  dirimirla como superior funcional común de ellos, por conducto  del suscrito Magistrado Sustanciador en Sala Unitaria, como lo  establecen los artículos 35 y 139 del Código General  del Proceso y 16 de la Ley 270 de 1996, este último modificado  por el 7 de la 1285 de 2009.  

2.- El  estatuto adjetivo se ocupó de la distribución de  competencia en asuntos civiles, comerciales, agrarios y de familia  con atención en los diversos factores que la determinan. En  ese orden, el artículo 28 de la Ley 1564 de 2012 consagra las  directrices a tener en cuenta por el fuero territorial y en su  numeral 7 dispone que:  

[e]n  los procesos en que se ejerciten derechos reales, en los divisorios,  de deslinde y amojonamiento, expropiación, servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza, restitución de tenencia,  declaración de pertenencia y de bienes vacantes y mostrencos,  será competente, de modo privativo, el Juez del lugar donde  estén ubicados los bienes, y se hallan en distintas  circunscripciones territoriales, el de cualquiera de ellas a elección  del demandante.  

Aflora  de allí la intención clara del legislador que toda  actuación litigiosa que revele el ejercicio de un derecho real  se adelante ante la autoridad del sitio donde está el bien  involucrado, tanto así que esa pauta excluye cualquier otra,  dado el carácter privativo que se le dio.  

De  otro lado, el numeral 14 ejusdem  prescribe que para «la  práctica de pruebas extraprocesales, de requerimientos y  diligencias varias, será competente el Juez del lugar donde  deba practicarse la prueba o del domicilio de la persona con quien  debe cumplirse el acto, según el caso»,  lo que se trae a colación en vista que la cuestión  analizada no es propiamente un «proceso»  sino una «diligencia  especial»,  creada por la Ley 1676 de 2013, que permite al «acreedor»  satisfacer la prestación dineraria debida con el mueble  gravado en su favor.  

Ese  compendio (preceptos 57 y 60) previó que de no realizarse la  entrega voluntaria, «el  acreedor garantizado podrá solicitar» al  «juez  civil competente»  que «libre  orden de aprehensión y entrega del bien»,  a su vez, a voces del numeral 7 del artículo 17 del Código  General del Proceso corresponde a los jueces civiles municipales, en  única instancia, conocer de «todos  los requerimientos y diligencias varias, sin consideración a  la calidad de las personas interesadas».  

De  ahí se concluye que las actuaciones del prenotado linaje  (aprehensión  y entrega de bienes)  incumben al funcionario civil del orden municipal. Resta definir qué  parámetro prima, si el relativo al «ejercicio  de derechos reales»  o el indicado para «diligencias  especiales».  No obstante como el procedimiento examinado no encaja, de forma  exacta, en ninguno de ellos, habrá de colmarse el vacío,  de conformidad con el artículo 12  ejusdem,  con el canon que regule una situación afín.  

De  ese laborío se concluye que tales  diligencias atañen a los juzgados civiles municipales o  promiscuos municipales de donde estén los «muebles»  garantes del cumplimiento de la obligación. Sobre el  particular esta Sala, en CSJ AC747-2018, reiterado en AC1651-2019, en  asuntos de similares contornos, acotó que,  

[e]l  contexto más próximo y parecido al que regulan los  artículos 57 y 60 de la ley 1676 de 2013 es el previsto en el  numeral 7 del artículo 28 del Código General del  Proceso, en tanto allí se instituye, se itera, el criterio  según el cual la asignación se determina por la  ubicación de los bienes, cuando la acción abrigue  «derechos  reales».  

3.-  En el sub  lite,  como se dejó advertido, el patrón que impera para  definir la discordia es la localización del bien objeto de  aprehensión, que, como se convino en el contrato de prenda,  corresponde al domicilio del deudor, «de  acuerdo con lo declarado por este en la cláusula 1»  ídem, es decir, en la «calle  46 # 9-36 de Neiva».  

Por  tanto, habiendo las partes convenido el lugar de permanencia de la  motocicleta sobre la que versa este asunto y sin que se conozca  alguna estipulación ulterior en contrario, es claro que, al  menos en principio, debe hallarse allí, circunstancia que  radica en el juzgador de esa ciudad la facultad para asumir estas  diligencias.  

Quiere  decir que se equivocaron los dos juzgadores involucrados en esta  disputa,  en tanto consideraron que el otro era el competente para  impulsar el asunto sin advertir lo establecido de forma específica  en el contrato de prenda, criterio que cobra fuerza porque la  solicitud involucra un derecho real, evento en el que, como se vio,  es forzoso acudir ante el estrado del lugar donde se encuentre el  bien, máxime cuando no hay evidencia de que tal disposición  sobre su paradero, vinculante para las contratantes, haya sido  modificada, ni de que la motocicleta permanezca, por decisión  unilateral de una de ellas,  en  otro sitio.  

Al  respecto, en CSJ AC1464-2020, en un caso de contornos similares, se  precisó, en lo medular, que «… al  no haberse informado por la acreedora que se autorizó el  cambio de lugar de permanencia del rodante, ello genera, al menos  liminarmente, una presunción de certidumbre sobre su  localización».  

En  compendio, como las partes establecieron por anticipado el lugar de  ubicación del bien, eso hace posible colegir su paradero  actual conforme a tal dicho, por lo menos en principio, sin que lo  desvirtúen los anexos, de ahí que sea allí donde  deba adelantarse este trámite, sin perjuicio de lo que en su  momento rebata el convocado.  

Ahora  bien, resulta pertinente llamar la atención a la primera  receptora en cuanto a que no es cierto que el lugar de registro de un  vehículo determine en estos casos la competencia por el factor  territorial, comoquiera que hay  ocasiones en que su paradero no coincide con el sitio donde está  inscrito.  

Lo  anterior porque la  matrícula es un «[p]rocedimiento  destinado a[l] registro inicial de un vehículo automotor ante  un organismo de tránsito [en el que]  se  consignan las características, tanto internas como externas  del vehículo, así como los datos e identificación  del propietario»,  tal como lo establece el Código Nacional de Tránsito  Terrestre (Ley 769 de 2002) en su artículo 2º, sin que,  como se explicó en CSJ AC3631-2020, «ello  implique una sujeción jurídica o material del rodante»  a esa parte de la geografía nacional.  

4.-  En ese orden de  ideas, se asignará el caso a los juzgados civiles municipales  de Neiva (reparto) y se informará esta decisión a los  estrados en disputa.  

Baste  agregar que en relación con la determinación de fijar  la litis en un despacho ajeno al conflicto la Sala ya ha tenido la  oportunidad de pronunciarse, explicando que se trata de un  «[p]roceder  que no es exótico, en cuanto en las ocasiones que ha sido  menester, la Corte ha reenviado el pleito a un juez que no está  involucrado en la misma, acudiendo, además, al principio de  economía procesal»  (AC506-2021).  

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Civil,  

RESUELVE  

Primero:  Declarar  que  ninguno  de los juzgados involucrados es el competente para conocer del asunto  de la referencia.  

Segundo:  Enviar  el expediente a la Oficina Judicial de Neiva, para que sea repartido  entre los juzgados civiles municipales del lugar.  

Tercero:  Comunicar  lo decidido a los despachos trabados en esta disputa.  

Cuarto:  Librar,  por Secretaría, los oficios correspondientes.  

NOTIFÍQUESE,  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

Magistrado      

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *