AC4201-2014 [2001-01963-01]

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA     DE     CASACION   CIVIL   

    AC4201-2014  

Radicación  n°  11001  31 03 005 2001 01963  01   

Bogotá D. C. veintiocho (28) de julio de dos  mil catorce (2014).   

          Resuelve  la Corte la solicitud presentada por la apoderada judicial  de  la  recurrente  en  casación,  quien  pretende,  a  través  de un trámite  incidental,          la         ‘interrupción          de          los         términos’.   

ANTECEDENTES  

1.  La señora PATRICIA EUGENIA REYES VARGAS,  demandante  en el asunto litigado, formuló el recurso extraordinario señalado,  impugnación  que  la  Corte  admitió,  mediante la providencia de cinco (5) de  diciembre  del  año  que  avanza,  sobreviniéndole  el compromiso de aducir la  demanda sustentatoria pertinente.   

2.  Según lo informó la Secretaría de  la  Sala  (folios  4  y  6), el respectivo traslado tuvo inicio el trece (13) de  diciembre  del  año  pasado  y  su finalización acaeció el diecisiete (17) de  febrero  de  la  presente  anualidad. Este lapso culminó sin que la gestora del  recurso hubiese presentado la demanda de casación.   

3.  No  obstante,  en  este último día, la  procuradora  judicial de la gestora del recurso, presentó incapacidad médica y  solicitó  que,  por  la  enfermedad grave que padeció le fuera restablecido el  término para poder  allegar la demanda de casación.   

CONSIDERACIONES  

1. Dos circunstancias de marcada importancia  deben    resaltarse,   previamente,   a   la   resolución   de   la   petición  elevada.   

1.1.  Por  un  lado,  que  el  término para  sustentar  el  recurso  de  casación no venció el día dieciocho (18), como lo  anuncia  la  memorialista, sino el diecisiete (17) de febrero del presente año,  tal cual lo señaló la Secretaría en folio 6, del cuaderno No. 6.   

1.2. También debe hacerse claridad que en la  normatividad  procesal  civil vigente, si bien existe disposición que contempla  la  interrupción  (del proceso), la misma tiene lugar sin que haya necesidad de  tramitar  incidente alguno, luego, el escrito allegado será resuelto sin agotar  ningún procedimiento especial.   

2.  Ahora,  en cuanto a la solicitud elevada  por  la  recurrente,  es  decir,  la  restauración  de los términos para poder  formalizar  la  sustentación  de la casación propuesta, debido a la patología  padecida, el artículo 168 del C. de P. C., consagra:   

«El  proceso  o  la  actuación  posterior  a la sentencia  se  interrumpirá: (….).  2o.    Por   muerte   o  enfermedad  grave del apoderado judicial de alguna de  las  partes (…)».   

          Esta   causal   de   interrupción  está  determinada  por  ciertas  exigencias  cuya  presencia devienen imprescindibles: i) de un lado, opera desde  el  mismo momento en que sobreviene la situación que la define, es decir, entre  otras,  la  muerte o enfermedad grave del apoderado de alguna de las partes; ii)  mientras  subsista  el  motivo que la genera no pueden correr términos; iii) en  el  evento  de  la  enfermedad,  si  esa  es  la  razón de la interrupción, el  interesado  deberá  invocarla  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la  fecha en que se restablezca en su  salud.   

          2.1.  Cumple  decir,  primeramente,  que  la profesional del derecho  cumplió  con  formular  la reclamación dentro de los términos contemplados en  el  inciso  2º  del  artículo 142 idem, es  decir,  dentro  de  los cinco días siguientes a la fecha en que  cesó la incapacidad.   

          2.2.  Respecto  de la naturaleza o características de la enfermedad  padecida  por  la citada abogada, es evidente que dicho diagnóstico no tiene la  suficiente  jerarquía  para conseguir el objetivo pretendido, es decir, generar  la  interrupción  del proceso y, con ello, el restablecimiento de los términos  para,    una    vez    logrado,    aducir,    en   tiempo,   la   demandada   de  casación.   

          En  efecto,  la  apoderada  de la impugnante fundamenta la petición  elevada     en    el    hecho    de    haber    padecido    un    «dolor de cabeza  que  no  me  permitió  realizar  ninguna actividad durante estos últimos cinco  días,  por  lo  que  al  consultar  el  medico  ASIGNADO  POR  mi  EPS   ALIANSALUD   BIENESTAR  IPS  (sic),  fue   valorada    por   la   medico  (…)  quien me incapacitó  desde  el   día   17   de   febrero,   hasta   el  día  19  de  Febrero  (sic)   en  el  que  me  atendió  en  la  EPS  ALIANSALUD hasta el 19  de   Febrero   (sic)   de  2014».   

          «El  dictamen  fue una MIGRAÑA  EXARCERVADA  (sic) lo  cual  no me permitía abrir los ojos, pues el contacto con  la  luz  producía  un  dolor  lacerante  que  además  me  afecto  (sic)    el    estomago    (sic)  al  no  poder  ingerir  alimentos,  agravándome la Gastritis».   

          «Con   el   diagnostico   (sic)      de     la     migraña  exacerbada por el estrés se me  ordeno   (sic)  valoración  sicológica  y  medicamentos,  por  lo  que  debo  estar  en  tratamiento,  para  disminuir  el  stress  y  la  ansiedad y regular mi salud, la cual como lo dije,  viene  afectada  desde  hace  cuatro  meses  cuando  fui   sometida  a  una  cirugía   que me produjo una peritonitis  y de la cual aun no termino  de  restablecerme  y  que me impidió realizar y garantizarle a mi poderdante el  derecho de defensa».   

          En  ese  diagnóstico descansa su petición en cuanto que, su salud,  se   vio   afectada   de   tal  manera  que  no  le  permitió  ejercer  el  derecho  de defensa de su patrocinado.   

         

          No  obstante,  como puede apreciarse en folio 2, del cuaderno No. 7,  la  abogada  gestionó  su  atención  médica  por  consulta  externa,  el día  diecisiete  (17)  de  febrero  del  año  que cursa y lo hizo a las ’18:30:32’,  es  decir,  el  último día, de los  treinta  (30)  concedidos  por  la  ley  para sustentar el recurso de casación.  Pero,  además,  su  visita al galeno tuvo ocurrencia cuando la jornada judicial  ya  había  fenecido.  Súmase a ello que la incapacidad que se le concedió fue  emitida  por  la  médica  tratante, el mismo día (17 de febrero), a la hora de  las  9.11  de  la  noche (folio 1), instante para el cual, itérase, el término  para radicar el escrito de sustentación aparecía extinto.   

          Ahora,  en  lo  que  hace a la enfermedad propiamente dicha, si bien  constituye   una   descripción  patológica  de  significativa  referencia,  no  responde,  en  rigor,  a las características que la Corte, de tiempo atrás, ha  erigido  como determinante de una parálisis del proceso, es decir, aunque es un  padecimiento  delicado,  no  reviste  la  gravedad  necesaria para el propósito  pretendido.   

          Ciertamente,  como  se trata de interrumpir el trámite de un asunto  judicial,  de  la  actividad  de  los  jueces, lo que comporta, a su vez, que la  administración  de  justicia soporte una limitación en el normal desarrollo de  su  actividad,  impactando derechos como el acceso a la justicia, la resolución  pronta  de  los conflictos, etc., incidiendo, por ello mismo, en el ordenamiento  público  de  la  Nación,  no  puede  admitirse  que  cualquier  dolencia o los  padecimientos   de  una  las  partes,  aunque  se  muestren  de  consideración,  impliquen  tal  gravedad  que impidan al afectado cumplir algunas actividades en  función  del  derecho  de defensa de su cliente y, que, a la postre justifiquen  dicha  parálisis. La Corte, de tiempo atrás, ha delineado qué debe entenderse  por enfermedad grave.   

          Ciertamente,  en varias providencias, entre ellas la del 22 de julio  de  1992  y  11  de  diciembre  de  1998,  rad.  6497,  dejó  plasmado  que  la  inteligencia   de   la   expresión   ‘enfermedad       grave’,  a que alude el artículo 168 del C. de P.C., concierne, antes que  con  los  padecimientos  físicos  del  afectado,  con  la  alteración  de  las  funciones  intelectivas  del profesional del derecho; es una restricción de tal  magnitud  que  el  abogado  no  pueda  siquiera  acudir  a  mecanismos  como  la  sustitución o el cumplimiento de su labor por interpuesta persona.   

         

          En  ese orden, la migraña exacerbada, padecimiento de la abogada de  la  promotora  del  recurso,  no obstante ser una afectación en la salud de una  entidad  importante  que,  sin duda, limita las funciones de quien la padece, no  responde,  en  todo  caso, a la naturaleza de gravedad señalada líneas atrás,  pues  la  profesional  del  derecho  había  podido,  en  función de cumplir la  representación  de  su  cliente,  sustituir  el  mandato,  atendiendo  que  sus  facultades    intelectivas   con   miras   a   este   proceder   no   resultaron  afectadas.   

          Pero,  al  margen  de  ello, no debe olvidarse que sólo pasadas las  seis   (6)    de   la   tarde   del   día   diecisiete   (17)  acudió  al  médico.   

          En  fin,  no  dándose  las condiciones exigidas por la normatividad  procesal  civil  vigente,  se  niega  la solicitud de interrupción del proceso.   

          Notifíquese   

MARGARITA CABELLO BLANCO  

Magistrada    

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