STC 249 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Magistrado Ponente  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

STC249-2014   

(Aprobado en sesión de veintidós de enero de  dos mil catorce)   

Bogotá,  D.C.,  veintitrés (23) de enero de  dos mil catorce (2014)   

Decídese la tutela promovida por  la  Fundación  para  la  Protección  de  los  Intereses y Bienes  Públicos,  los  Intereses  Difusos  y  el Medio Ambiente, Proteger, frente a la  Sala   Civil   del   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  específicamente,  contra  el  magistrado Germán Valenzuela Valbuena; extensiva  al Juzgado Veintitrés Civil del Circuito de la misma ciudad.   

    

1. ANTECEDENTES     

1.   Pide  la  gestora,  a  través  de  su  representante  legal,   la  protección  de los derechos al debido proceso,  igualdad y acceso a la administración de justicia.   

2.  Sostiene   que  formuló  acción  popular  contra  Inversiones  en Recreación, Deporte y Salud  S.A.  –INVERDESA-,  e  Inversiones  Libos  y  Cía.  Ltda.,  asignada  al Juzgado Veintitrés Civil del  Circuito,  quien  mediante fallo de 16 de julio de 2013, negó las pretensiones,  determinación oportunamente apelada.   

Una  vez  el  expediente llegó al Tribunal,  solicitó  la  nulidad  de  lo  actuado,  porque  el a  quo  no  abordó  el  punto  medular del problema y se  tardó   aproximadamente   7   años  en  decidir  el  caso,  cuando  no  podía  “durar  más  de  tres  meses  y tampoco más de un  año,  como  lo ordena (…) el artículo 124 del C.P.C. (…), además (…) no  se    prorrogó   la   competencia   por   seis   (6)   meses   más”,  conforme  lo  prevé  el  precepto  121  de  la  Ley  1564  de  2012.   

Agrega que acogido el anterior pedimento, su  contraparte  interpuso  recurso  de  súplica, resuelto el 20 de octubre pasado,  revocando   el   auto   atacado  para  en  su  lugar,  desestimar  la  invalidez  deprecada.   

Acota  que  pidió  sin  éxito la adición,  complementación y nulidad de la última providencia emitida.   

Estima  inconcebible  que bajo apreciaciones  “(…)  subjetivas  y  confusas (…) se niegue una  nulidad que salta a la vista”.   

Asevera que por disposición del artículo 9  de   la   Ley   1395  de  2010,  “(…)  no  podía  transcurrir  un  lapso  superior  a  un  año  para  dictar sentencia de primera  instancia”;  sin  embargo,  la  Corporación no reparó en ello, incurriendo así  en vía de hecho.   

Arguye  que vencido el año, el a   quo  perdió  de  forma  automática  “(…) competencia funcional para dictar sentencia,  situación    que    causa    la    nulidad    procesal    insaneable    de   la  actuación”.    

3.   Solicita   invalidar   el   trámite  desarrollado  en el comentado asunto, desde el fallo de primer grado, y disponer  el  envío  de  las  diligencias  al juzgado civil del circuito que corresponda,  para lo pertinente.   

1.1.   Respuesta del accionado   

Guardó silencio.  

2. CONSIDERACIONES  

1.  Es  necesario  memorar  que  sólo  los  pronunciamientos  arbitrarios  con  evidente y directa  repercusión  en  las  garantías  fundamentales  de  quienes  participan en los  procesos  judiciales,  son  susceptibles  de  cuestionamiento  por  este  medio.   

2.  En  el  sub  lite,  la  promotora  censura,  específicamente,  el  proveído  expedido  por  el  querellado  el 28 de octubre pasado, en la acción  popular  que  le adelanta a Inversiones en Recreación,  Deporte     y     Salud     S.A.    –INVERDESA-,   e  Inversiones  Libos  y  Cía. Ltda.,   empero,   auscultado  ese  proveído  no  comporta  el  desatino  atribuido,  lo  cual  trunca  la  posibilidad  de  injerencia de esta particular  justicia.   

3.  Dan  cuenta los elementos de convicción  allegados  a  este  expediente, que la aquí promotora solicitó, apoyada en los  artículos  140,  numeral  2º,  y  124  del  Código de Procedimiento Civil, la  nulidad  de  la  referida  actuación  porque el juzgador de primer grado dictó  sentencia  el  16  de  julio  de  2013,  cuando  ya  estaba vencida la anualidad  contemplada  en  el mandato 9º de la Ley 1395 de 2010, sin que para ese efecto,  hubiese    prorrogado    dicho    término    tal    como    lo   determina   el  legislador.   

El  Tribunal  declaró  la  invalidación,  mediante  auto  del 10 de octubre de 2013, el cual fue revocado en su integridad  en  virtud  del  recurso  de súplica incoado por la parte demandada, definido a  través del proveído cuestionado en sede constitucional.   

Para  arribar  a  la señalada decisión, el  ad  quem  concluyó  que el  actor  popular no había alegado “(…) ante el juez  el  vencimiento  del  referido  lapso,  de  modo  que  la irregularidad que ello  entrañaba   quedó  subsanada  comoquiera  que  en  esta  materia  la  causal  que  no  se sanea es la falta de competencia funcional,  que  no  es  el caso que nos ocupa, pues no se trata de sentencia de un superior  funcional” (se subraya).   

Y   destacó,   en   adición,   que   la  interpretación  de  las  normas  de  carácter  procesal  no  puede  realizarse  “(…) de manera que enerve el principio pro homine  en  ellas  inmerso,  puesto que si el juez de conocimiento falló un proceso sin  que  se  objetara  su  competencia, rebatirla cuando ya se emitió una decisión  adversa,  afecta  los  derechos de la parte contraria, desde luego sin perjuicio  de      las     resultas     de     los     recursos     procedentes”.   

4.  Teniendo  en  cuenta  el  planteamiento  principal  esbozado  por  el colegiado para no anular el trámite, viene al caso  citar   lo   dicho   por   esta   Sala   en   el  sentido  que:  “[l]a  competencia  no es otra cosa que la manera como la ley asigna  y  distribuye  el  trabajo  judicial  para  los casos concretos entre los varios  jueces  o tribunales  de una misma jurisdicción, con tal fin el legislador  ha  tomado en consideración distintos factores, ya por razón de la materia del  litigio     o     por     su    cuantía    (factor  objetivo);  ora según la calidad o fuero especial de  las  personas  que  intervienen  en el proceso (factor  subjetivo);  o  bien por el lugar o territorio dónde  debe     tramitarse     el     proceso     (factor  territorial  ); o, en fin, atiende a la naturaleza de  la  función  que  el  juez  desempeña  en un proceso determinado (factor       funcional).   

Ahora, “(…) por  regla   general,  la  modificación  legal  de  los  otros  factores  (objetivo,  territorial  y  subjetivo),  no  incide  en  la  definición  de  la competencia  funcional   (…),  puesto  que  lo  que  únicamente  determina  ésta  competencia es la circunstancia de ser legalmente el juez o el  tribunal  inmediatamente  Superior  del  juez  o  tribunal  que  haya dictado la  providencia  impugnada”1   (sub   línea   fuera   de  texto).    

5.  Contrastado  el  criterio  soporte  del  pronunciamiento  cuestionado  con lo consignado en la citada providencia, emerge  con  claridad  que  el  Tribunal  no  actuó de forma caprichosa o arbitraria al  definir  el punto materia de la actual controversia de la forma como lo hizo, es  decir,  circunscrito  en  el  vicio materializado en el caso concreto y si éste  era  o  no  subsanable,  para  concluir  que  por no tratarse de una competencia  funcional, el error podía ser purgado, como en efecto aconteció.   

Si  bien  es  posible  disentir  de la tesis  acogida  por  el  juzgador, ello no es suficiente para calificarla de irregular,  al  punto  de  abrirle  el  paso  a  esta justicia constitucional reservada para  eventos de patente desafuero judicial.   

6.   Es  oportuno  recordar  que  la  sola  divergencia   conceptual   no   puede   ser   venero  para  demandar  el  amparo  constitucional   porque   la   tutela  no  es  instrumento  para  definir  cuál  planteamiento  hermenéutico  en  las  hipótesis  de  subsunción  legal  es el  válido,  ni  cuál de las inferencias valorativas de los elementos fácticos es  la  más  acertada o la más correcta para dar lugar a la intervención del juez  constitucional.   El   resguardo   previsto   en  la  regla  86  es  residual  y  subsidiario.   

7.  En lo que atañe con la garantía a  la  igualdad,  la  accionante  no  aportó pruebas relacionadas con ese supuesto  quebranto, lo cual impide emitir pronunciamiento al respecto.   

En  efecto,  la  interesada  se  limitó  a  enunciar  el  aludido  postulado,  sin allegar evidencia sobre el presunto trato  discriminatorio   del   que   fue   objeto   por   parte  del  magistrado  aquí  querellado.    

En  un  asunto  similar,  la  Sala expresó:  “(…)  no demostró (…) la presunta vulneración  al  derecho  a  la  igualdad,  toda vez que no existen pruebas que den cuenta de  otras  personas  en  circunstancias similares a la suya (…), circunstancia que  impide  realizar  el  paralelo  respectivo a fin de determinar si los accionados  con     su    actuar    le    quebrantaron    esa    prerrogativa    de    rango  constitucional”2.   

8.  Por  las razones  señaladas, el amparo deprecado será desestimado.   

3. DECISIÓN  

         

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO:   NEGAR  la  tutela  solicitada por la  Fundación  para  la  Protección  de  los  Intereses  y  Bienes  Públicos, los  Intereses  Difusos  y  el  Medio  Ambiente, Proteger, frente a la Sala Civil del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, específicamente, contra el  magistrado  Germán  Valenzuela Valbuena; extensiva al Juzgado Veintitrés Civil  del Circuito de la misma ciudad.   

SEGUNDO:         Notifíquese  lo así decidido, mediante comunicación telegráfica,  a todos los interesados.   

TERCERO:  Si  este  fallo  no fuere impugnado remítase el expediente a la Corte Constitucional para  su eventual revisión.   

Envíese  el  proceso  adjunto a su lugar de  origen.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUÍZ  

MARGARITA CABELLO BLANCO  

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1  Providencia de 4 de marzo de 1999, exp. 7496   

2  Sentencia   de   12   de  diciembre  de  2008,  exp.  2008-00228-01;  citada el 3 de agosto y 10 de octubre de 2012 y el 3 de julio de  2013,    exp.   01145-01,   00046-01   y   00182-01.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *