SC 314 2005 [14174]

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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SC-314-2005 [14174]

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA  DE  CASACION  CIVIL   

Magistrado  Ponente   

PEDRO   OCTAVIO  MUNAR  CADENA   

Bogotá, Distrito Capital,  doce (12) de diciembre de dos mil cinco (2005).   

                              Ref.:  Expediente  No.  14174   

Despacha la Corte el recurso de casación que  interpuso  LA  PREVISORA  S.A., en su condición de llamada en garantía, contra  la  sentencia  que  el  8  de  septiembre  de  1999  profirió la Sala Civil del  Tribunal  Superior  de Bogotá, dentro del proceso ordinario promovido por   JOSE  GABRIEL  PULIDO NEIRA y  la   COMPAÑÍA   DE  SEGUROS  ANTORCHA  DE  COLOMBIA  S.A.,    frente    a    la   sociedad   COMERCIAL MODERNA LTDA.   

ANTECEDENTES   

1.    Ante el Juzgado 17 Civil del  Circuito  de Bogotá, los prenombrados demandantes pidieron que se declarara que  su  demandada  incumplió  las  prestaciones nacidas del contrato por virtud del  cual  esta  última se obligó a transportar, vía terrestre, desde Cartagena, y  a  entregar al señor PULIDO NEIRA en las bodegas del almacén “AUTOPERNOS”,  situadas  en  Bogotá,  varias  cajas con repuestos automotores, según carta de  porte 166 de 18 de febrero de 1993.   

Además,  mientras  el  señor  PULIDO NEIRA  reclamó  que  se  declarara  que  la  transportadora demandada está obligada a  pagarle  “la  indemnización  plena  del  valor  de la mercancía que dejó de  entregarle”,   por  su  parte,  la  aseguradora  demandante  imploró  -en  la  condición   de   subrogataria  de  su  litisconsorte-,  que  se  hiciera  igual  declaración  respecto del valor del importe de la indemnización pagada a éste  en    razón   del   contrato   de   seguro   de   transporte   ajustado   entre  ambos.   

         

Como consecuencia, demandaron la imposición  de las siguientes condenas:   

En  beneficio  de JOSE GABRIEL PULIDO NEIRA,  $53’524.657,    como  indemnización  por  el  incumplimiento  en la entrega de la mercancía, con los  intereses  comerciales  moratorios  causados  desde  el  21  de febrero de 1993,  indexados  los  valores correspondientes a uno y otros, hasta cuando se produzca  el  pago,  y  $31’698.282,  equivalente  al  25%  del  valor  de  la mercancía, a título de lucro cesante,  acorde con el artículo 1031 del Código de Comercio.   

A  favor  de  SEGUROS  ANTORCHA,  la suma, a  indexar,  de  $73’268.409,  correspondiente  al  importe de la indemnización pagada a su litisconsorte el 6  de  agosto  de  1993,  con  sus  intereses  comerciales  moratorios.                             

2.    Dichas  pretensiones  fueron  soportadas así:   

La  demandada se obligó a  transportar  desde  Cartagena a Bogotá 91 cajas con repuestos automotores, cuyo costo era de  $126’793.126,   las  que  fueron  remitidas  por el agente de aduanas JAIME ARANGUREN JAIMES con destino a  JOSE  GABRIEL  PULIDO  NEIRA, según la carta de porte Nro. 166 de 18 de febrero  de  1993.  Al  destinatario sólo se entregaron 7 de aquellas unidades, debido a  que  las restantes, de conformidad con lo informado al primero por la demandada,  desaparecieron  a  causa  del  hurto  del automotor en que fueron transportadas,  perpetrado   en   las   inmediaciones   de   las   bodegas   de   COMODERNA   en  Bogotá.   

                               

En virtud de la póliza automática de seguro  de  transporte  400487  y  el  certificado  de  seguro  606748,  que amparaba la  mercancía  transportada,  ante la ocurrencia del siniestro anotado, ANTORCHA DE  COLOMBIA     S.A     pagó    al    señor    PULIDO    NEIRA    $73’268.409,  el  día 6 de agosto de 1993,  con  lo  que  se  subrogó en los derechos de éste frente a la demandada, hasta  dicho   importe,   en   armonía   con   el   artículo   1096  del  Código  de  Comercio.   

3.  COMODERNA se opuso al éxito de las  pretensiones.   Se   defendió  invocando  la  inexistencia  de  responsabilidad  contractual,  cobro  de  lo no debido y ‘prejudicialidad     penal’  y  llamó  en  garantía  al  remitente de las mercancías, señor  JAIME  ARANGUREN  JAIMES  y a LA PREVISORA S.A., a esta última, con apoyo en la  póliza  automática de seguro de transporte de mercancías No. 541, expedida el  15 de julio de 1991 por la llamada a la sociedad demandada.   

4.   En su momento, en lo atinente a su  convocatoria  como  garante,  LA  PREVISORA  admitió  el  hecho  referente a la  expedición  de  la referenciada póliza, pero afirmó que el 7 de septiembre de  1993  pagó  $42’889.244 a  COMODERNA  LTDA.,  a  título  de  indemnización  por  el  siniestro TR-037/93,  consistente  en  el  hurto de las mercancías amparadas por el seguro, incluidas  las  remitidas  con  destino a AUTOPERNOS que son las que interesan a la demanda  inicial.   

Lo cancelado por la pérdida de las aludidas  autopartes,      fue      de      $3’176.600,  monto  de  la  reclamación  que  presentó  la  demandada  Comoderna,  “de  acuerdo  al valor declarado por ésta según remesa terrestre  de  carga  0631504 de Comercial Moderna Ltda. y por Autopernos del 19 de febrero  de  1993,  quedando  por  tanto  a paz y salvo por concepto de este siniestro”  (fls. 32 y 33, c. 4).   

Con  fundamento  en  lo anterior, propuso la  excepción  de  “pago  del  siniestro  al asegurado Comoderna Ltda”, para lo  cual  reiteró  que habiendo cancelado a esta última el valor del siniestro, LA  PREVISORA  se encuentra totalmente liberada de cualquier eventual remota condena  a  ésta.  También  se  opuso  a  las  pretensiones  contenidas  en  el  libelo  incoativo,  adhiriendo  a la manifestado por la llamante en el sentido de que el  demandante   PULIDO   NEIRA   omitió   suministrarle   al   transportador   las  informaciones  exigidas  por el artículo 1010 del Código de Comercio, de donde  resultaba   “lógico”  que  “el  transportador  debía  cancelar  la  suma  declarada    del    valor    del    cargamento,    es    decir,   $3’640.000,  conforme a lo expresado en la  remesa terrestre de carga 0631504”.   

5.    Agotado  el  trámite  de la  primera  instancia,  el  juzgador  la  decidió  en los siguientes términos: 1)  desestimó  las  excepciones propuestas por la sociedad demandada; 2) condenó a  COMODERNA      a      pagar      $73’268.409  en  favor  de  ANTORCHA S.A., suma que ésta desembolsó al  propietario  de  la  mercancía siniestrada; 3) condenó a la misma demandada, a  pagar    al    señor    PULIDO    NEIRA    la   cantidad   de   $31’698.202, a título de lucro cesante; 4)  negó  el reconocimiento de intereses y la corrección monetaria con relación a  las   precitadas  cantidades;  5)  ordenó  a  LA  PREVISORA  S.A.,  llamada  en  garantía,  que  “proceda  a  cancelar  o  a cumplir con la condena impuesta a  COMODERNA,  en  los  términos  señalados  en  la  parte  considerativa”;  6)  declaró  no  probada la excepción propuesta por la aseguradora que fue llamada  en  garantía; 7) denegó las pretensiones del llamamiento en garantía hecho al  señor  ARANGUREN  JAIMES  y,  8)  condenó  en  costas  a  la  parte demandada.   

6.   La  referenciada  sentencia  fue  apelada  por  los  demandantes  y  por LA PREVISORA S.A. La segunda reprochó al  juez  a  quo  por  cuanto no  reparó  en  que  la  inconforme  pagó  a COMODERNA por el susodicho siniestro,  habiéndose  expedido  el  paz  y  salvo correspondiente, a favor de la garante,  todo  según  documentación  oportunamente  allegada,  e  insistió  en  que el  remitente  no  atendió  a  cabalidad  la  carga  de  información que impone el  artículo 1010 del Código de Comercio.      

El fallo de primera instancia fue confirmado  por  el  Tribunal quien dijo adicionarlo “ … para declarar que entre GABRIEL  PULIDO  NEIRA  y  COMODERNA  LTDA.,  existió un contrato de transporte y que la  demandada   como   transportista   incumplió  el  contrato;  reconocer  que  el  demandante  GABRIEL  PULIDO  NEIRA  debe  ser resarcido en el valor total de las  mercancías  y  en consecuencia condenar a la demandada COMODERNA LTDA., a pagar  a  favor  de  aquél  la  suma  de  $53’524.657.oo;  limitar  el  derecho de COMODERNA LTDA a reclamar de su  asegurador   LA   PREVISORA   S.A.,   tan   solo  la  suma  de  $101’640.038.72,  equivalente  al  80%  del  valor  de  las  mercancías. Exclúyese la condena por lucro cesante a cargo del  asegurador”.   

LA   SENTENCIA   DEL  TRIBUNAL   

1.   Tras reflexionar acerca de los  efectos  procesales  inherentes a la aquiescencia de la transportadora demandada  con   la  sentencia  del  inferior,  dada  la  circunstancia  de  haber  apelado  únicamente  su  garante,  el  Tribunal  desestimó  la inconformidad de SEGUROS  ANTORCHA  S.A.,  contra  lo  decidido  por  el  juez  a  quo,  en  el  sentido  de  no acceder a la corrección  monetaria  de la suma pagada por ésta al litisconsorte demandante PULIDO NEIRA,  con ocasión del siniestro.   

2.   Seguidamente  estudió los reparos  hechos  por  este último, hallando de recibo los atinentes a la ausencia de una  declaración  de responsabilidad contractual como precedente justificativo de la  imposición  de  las  condenas,  el  formulado contra el no reconocimiento de la  indemnización  dejada  de  cubrir  por la aseguradora, resultante de restar del  valor   demostrado   de   las   mercancías,   equivalente   a  $126’800.484,  la  cantidad  cancelada  por  seguros        ANTORCHA       ($73’268.409).   Por   el   contrario,  el  sentenciador  desestimó  los  reproches  referentes  a  la  falta  de  reconocimiento  de  los  intereses y la  corrección monetaria.   

3.    Ocupado  en  el  examen  de  la  impugnación  de LA PREVISORA S.A., el juzgador ad quem  aseveró   que  el  pago  por  ella  alegado  “solo  corresponde  en  una  porción exigua a este siniestro” y que el paz y salvo a  que  alude  el  recurrente  fue otorgado bajo condiciones en las que se suponía  que  la  indemnización  a  cargo  del  transportador solo era de $3’640.000  y  no  la cuantía a que fuera  condenado”.  Añadió  que  en  armonía  con  el artículo 879 del Código de  Comercio,   “todo   finiquito   puede   ser  revisado”  y  que  la  afirmada  desatención  del  artículo  1010  del  código de Comercio, derivada del hecho  demostrado  de  que el remitente no declaró el valor de las mercancías “trae  consecuencias   respecto   de   la  indemnización,  pero  no  para  liberar  al  transportador”,  pues  “la  causa de la pérdida de la carga fue la absoluta  ineficacia  operativa  de la demandada y en ello absolutamente nada tuvo que ver  la  falta  de  veracidad  en  la  declaración  del  valor  de  las  mercancías  remitidas”.   

                     

LA    DEMANDA    DE  CASACION   

1.   En  un  solo  cargo, planteado con  apoyo  en  la  causal  primera  del  artículo 368 del C. de P. C., se acusó la  vulneración  de  los  artículos  1079  del Código de Comercio, 1625-1, 1626 y  1627  del  Código  Civil,  por falta de aplicación; 1010 y 1031 del Código de  Comercio  y  2361  y  2369  del  Código  Civil,  por aplicación indebida, como  consecuencia  de  errores  de hecho en la apreciación de la Póliza Automática  de  Seguro  de Transporte Nro. 541 que LA PREVISORA extendió a COMODERNA; de la  Remesa  Terrestre  de Carga Nro. 0631504 expedida por COMODERNA el 19 de febrero  de  1993  y  de  la  “Liquidación  de  Siniestros”  del  6 de septiembre de  1993.   

2.   Su desenvolvimiento obedece a  esta síntesis:   

2.1   El Tribunal pasó por alto que en  la  prenombrada  póliza  automática se pactó que, “en caso de siniestro, la  Compañía  de  Seguros  responde  únicamente por el  valor  declarado  de la mercancía, según consta en la  planilla,  remesa  o  documento  similar  al  momento de ocurrir el siniestro”  (resaltado  en  el  texto),  omisión  que  impidió al fallador entender que la  responsabilidad  de  la  ahora  recurrente  estaba  limitada  a  la cantidad que  constara  en  la  remesa  o  guía  expedida  por  la transportadora, quien era,  además, la tomadora.   

         

2.2    El  sentenciador  tampoco  advirtió  que  en  la  Remesa  de  Carga  Nro.  0631504, la tomadora del seguro  expresó   que  “el  valor  del  cargamento  de  91  piezas  era  la  suma  de  $3’640.000,   lo   que  determinaba  un  valor  declarado  de $3’176.000  para las 84 unidades perdidas”, siendo que a esta última  cantidad  de  dinero  se  limitaba  la  responsabilidad de la aseguradora. Estos  errores  condujeron  al  Tribunal  a  imponer  a  LA  PREVISORA  una  condena de  $101’640.038.72  que,  por  resultar  improcedente,  incidió  en  la  transgresión  del artículo 1079 del  Código de Comercio.   

2.3    Tampoco  apreció  el Tribunal la “Liquidación de Siniestros” del 6 de septiembre de  1993,  en la que consta que LA PREVISORA pagó a COMODERNA $3’176.000,  cantidad  a  la cual se circunscribía su responsabilidad,  según  las  condiciones  particulares  de  la  póliza.  Este  yerro condujo al  juzgador  a  vulnerar,  por falta de aplicación, los artículos 1625 a 1627 del  Código  Civil,  definidores del pago como la prestación de lo que se debe y su  efecto extintivo.   

             

3. Por último, sostuvo la  censura  que  el sentenciador confundió la póliza de seguro con un contrato de  fianza,  al  entender  que  las  condenas  impuestas  al asegurado se extendían  también   al   asegurador,   aplicando   así   indebidamente  a  la  relación  tomador-asegurador,  los  artículos  1010  y  1031 del Código de Comercio, que  gobiernan  exclusivamente  el contrato de transporte, mas no el de seguro, y los  artículos  2361 y 2369 del Código Civil, que someten al fiador al cumplimiento  de una obligación ajena.   

CONSIDERACIONES   

La  incursión  en  el  denunciado  error  luce  incontrastable,  como  quiera  que el Tribunal dejó de  reparar  en  la  existencia de la estipulación contractual traída a cuento por  la  censura.  En  efecto,  tanto  en  las  “condiciones  particulares” de la  póliza  automática  de  seguro  de transporte de mercancía No 541, como en el  anexo  correspondiente a la prórroga anual que empezó a regir a partir del 1º  de  julio  de  1992,  vigente para la época de ocurrencia de la pérdida de las  mercancías  (febrero  de  1993)  se  convino  expresamente  que  “en  caso de  siniestro,   la  Compañía  de  Seguros  responde  únicamente  por  el  valor  declarado  de la mercancía,  según  consta  en la planilla, remesa o documento similar al momento de ocurrir  el  siniestro” (fls. 9 y 11,  C.  4),  brillando  por su ausencia, en el fallo atacado en casación, todo tipo  de  referencia  a  la  comentada  cláusula,  cuya  importancia fluye con enorme  vigor,  en  la  medida  en que -en armonía con el artículo 1079 del Código de  Comercio-,  “el asegurador  no  estará  obligado  a  responder  sino  hasta  la  concurrencia  de  la  suma  asegurada,  sin perjuicio de  lo  dispuesto  en  el inciso segundo del artículo 1074”, salvedad última que  por  referir  a los gastos razonables en que pudiera incurrir el asegurado en el  cumplimiento  de  su  obligación  de  evitar  la  extensión y propagación del  siniestro  y  de proveer al salvamento de las cosas aseguradas, no viene al caso  en    el    evento    sub  lite.   

Es  que  en  el punto no  puede  olvidarse  que  la  extensión  de  la  prestación dineraria a cargo del  asegurador,  enmarcada,  como  es  sabido, en los eventos de esta especie, en el  principio  resarcitorio, se encuentra acordonada por dos grandes factores: de un  lado,  la existencia de un perjuicio y, de otro, la suma asegurada que en cuanto  tal,  es  el límite último de su obligación. Y la necesidad de que exista ese  tope  es evidente, pues debe haber una relación adecuada entre la prestación a  cargo   de  la  aseguradora  y  la  prima  que  recauda,  cuyo  valor  se  tasa,  precisamente,  tomando en consideración la suma que para tal efecto declara, en  línea  de  principio, de manera unilateral el asegurado. Sobre esa relación se  estructura,     desde    una    perspectiva    económica,    la    institución  aseguraticia.   

Es   incontestable,  subsecuentemente,  que  no  es  posible,  en  este  especie  de  seguros, que el  asegurado  reciba  una  cantidad  de  dinero  mayor a la prevista en la póliza,  entre    otras    cosas,   porque   ese   excedente   no   tendría   equitativa  contraprestación con la obligación a su cargo.   

En  el descrito orden de  ideas,  conviene  agregar  que COMODERNA no disputó la afirmación hecha por LA  PREVISORA  en  el sentido de que el “valor declarado de la mercancía” a que  alude   la   estipulación  contractual  dejada  de  apreciar  por  el  juzgador  ad  quem  alcanzaba  la cantidad de $3’640.000.oo  por la totalidad de los bienes transportados (91 cajas),  lo  que  vale  decir,  que,  en  proporción,  a las autopartes siniestradas (84  cajas)   correspondía   un  valor  de  $3’176.600,  de  ahí  que  entre  el  tomador de la póliza y la aseguradora convinieran que, en  tales  términos  y  con  el  pago  de  esta segunda suma, LA PREVISORA no sólo  quedaba            a            ‘paz    y  salvo’ en lo atinente al siniestro de marras, sino que,  sin  perjuicio  de la subrogación de que trata el artículo 1096 del Código de  Comercio,    COMODERNA    cedía   a   la   aseguradora   “todos los derechos y acciones”  que  hubiera podido tener “contra terceras  personas  responsables  de  la  pérdida  y/o  daños  ocurridos  a  los  bienes  asegurados  a  que  se  refiere la presente indemnización”, todo esto cual en  forma  expresa  y  categórica  se consignó en el escrito de “liquidación de  siniestros”,  que fue expedido por LA PREVISORA y suscrito a satisfacción por  un  funcionario  de  la  demandada, debiéndose agregar que esta última tampoco  negó  la  verificación  del  pago  de  la  antedicha suma de dinero, según da  cuenta  el  comprobante  de  contabilidad  correspondiente (ver fls. 19 y 20, c.  4).   

2.          Tampoco  el  Tribunal  reparó en el documento de  “remesa  terrestre  de  carga”  distinguido  con  el No. 0631504, en el que,  precisamente,   como   valor  asignado  al  cargamento  figura  la  cantidad  de  $3’640.000.oo,     lo     cual     emerge    como  elemento corroborador  de las conclusiones precedentemente  anotadas.  Sobre este particular, bueno es observar que según copia debidamente  autenticada  por el Juzgado 13 Civil del Circuito de Bogotá (fls. 26 y 57 vto.,  c.  2), el documento en mención fue aportado por COMODERNA LTDA., para soportar  la  demanda  de  pago  por  consignación  que  la transportadora interpuso, sin  éxito,  contra  el  señor  PULIDO NEIRA, en la que se dijo, de conformidad con  los  antecedentes  del  fallo  de  segunda instancia que desestimó la señalada  demanda  de  tipo  abreviado,  que  “según  la  referida  carta  de porte a la mercancía se le otorgó un  valor   mínimo   para   efectos   del  seguro,  que  ascendía  a  la  suma  de  $3’640.000,   tal   como   se   hizo   constar   en   la   remisión    No.    631504   de  febrero  19  de  1993,  con  lo  cual  la  transportadora  despachó  la  carga  a  la ciudad de destino” (c 1, fl. 225).   

3.            Puestas  así las cosas, quedan sin piso  las  argumentaciones  en  las  que  el juzgador ad quem  apoyó  la  orden  que  impuso  a  LA PREVISORA S. A.,  orientada  a  que  reembolsara a COMODERNA LTDA., por algunos de los conceptos y  cantidades  de  dinero  a  cuyo  pago fue condenada ésta en provecho de quienes  integran el extremo activo del litigio.   

Memórese que para desestimar las alegaciones  ostentadas  por  la  compañía  llamada  en garantía, al incoar y sustentar el  recurso  de  apelación  que  impetró  contra  el  fallo  de primera instancia,  aseveró  el  Tribunal,  entre otras cosas que luego se comentarán, que el pago  asumido  por  LA  PREVISORA  “solo  corresponde  en una porción exigua a este  siniestro”  y   que  “el  paz  y  salvo  a  que alude el recurrente fue  otorgado  bajo  condiciones en las que se suponía que la indemnización a cargo  del   transportador   solo  era  de  $3’640.000   y   no   la  cuantía  a  que  fuera  condenado”.  Estas  apreciaciones  ciertamente  no  son  de  recibo, pues desconocen la cláusula de  limitación  de responsabilidad recién transcrita, la que se erige como una ley  entre  las partes que la convinieron (art. 1602 del C. Civil), por manera que en  virtud  de  la  misma,  la responsabilidad asumida por la aseguradora llamada en  garantía  no  podía ir más allá de la determinada por la cuantificación que  del  valor de la mercancía transportada figura en el escrito de remesa o envío  de  la  mercancía,  monto éste que, reitérase, nunca ha sido discutido por la  transportadora  asegurada,  de  donde  resultaba  irrelevante  el  que Comoderna  Ltda.,   hubiera   sido  condenada  a  pagar  a  los  demandantes  una  cantidad  sustancialmente mayor.   

Sostuvo  también  el  Tribunal,  en  cuanto  atañe  a  lo  que al contestar la demanda inicial afirmaron la transportadora y  la  sociedad llamada en garantía, acerca de la desatención de lo normado en el  artículo  1010 del Código de Comercio, derivada del hecho demostrado de que el  remitente  no  declaró  el  valor  de  las  mercancías, que ese comportamiento  “trae    consecuencias    respecto    de   la   indemnización,   pero  no para liberar al transportador”,  pues  “la  causa  de  la  pérdida  de  la  carga  fue  la absoluta ineficacia  operativa  de la demandada y en ello absolutamente nada tuvo que ver la falta de  veracidad  en  la  declaración del valor de las mercancías remitidas”. Sobre  este  tema,  la  Corte  considera  que  así  se tuviera por cierto el reseñado  aserto,  enderezado  como  estuvo  a demostrar la responsabilidad de la sociedad  transportadora  frente  a  sus  demandantes,  en  nada  enervaría la demanda de  casación,  como  quiera que la exoneración total de la responsabilidad de tipo  contractual,  con relación a su llamante, la obtiene LA PREVISORA, per  se, con ocasión de las circunstancias  tratadas  a  espacio  en  las  consideraciones  comprendidas  en  los  numerales  anteriores.  No  se  pierda  de  mira,  además,  que  en  el fallo impugnado en  casación  no  se impuso a la sociedad llamada en garantía, ninguna prestación  a  favor  de quienes conforman la parte actora, con los cuales, por supuesto, no  está  ligada por ninguna relación obligacional derivada del contrato de seguro  que ajustara con la demandada.   

Por  las  razones destacadas en el párrafo  precedente,  resulta  inocuo  que,  en rigor, los elementos de juicio obrantes a  folios  no  señalen  que precisamente haya sido el remitente quien en la remesa  0631504  insertó  como “valor del cargamento” la cantidad de $3’640.000.oo,   circunstancia  que  en  forma  rotunda negó el señor Aranguren Jaimes (c. 1, fl. 175). Tal anotación,  observa  la  Corte,  sin  duda le es oponible a la sociedad transportadora en la  medida  en  que  ella  admitió  haberla plasmado en el escrito de remisión: en  efecto,  en armonía con la contestación que Comoderna efectuó, respecto de la  demanda  principal,  y dado que el remitente “omitió dar al transportador las  informaciones  que  exige  el art. 1010 del C. de Co., especialmente lo relativo  al    ‘valor   de   la  carga’  la  cual reputó  como       ‘sin  valor’  …  la  empresa  demandada  hubo  de  apelar  a  su  reglamento  de  tarifas  para  asignarle uno  ‘mínimo’“,  de donde surgió “el monto de  $3’640.000 otorgado a la  remisión”  (c.  1, fl., 99), suma que a la postre reclamó de la aseguradora,  como  se  observa  en  los documentos que aluden a la liquidación del siniestro  (c. 4, fls. 19 y 20).   

3.   Establecida  la   trascendencia  del  error  de  orden  fáctico  cuya  evidencia  emana  sin  dificultad,  según  de  manera  sucinta  se  explicó  en  líneas precedentes,  colígese  que  hay  lugar  a  casar  el fallo del Tribunal, en cuanto avaló la  condena  que  el  juez  de  primera  instancia  impuso  a la sociedad llamada en  garantía  (único  recurrente  en  casación),  no  así respecto de las demás  decisiones   tomadas   por  el  juzgador  ad   quem,  pues  contra  ellas  no  se  enderezó  el  recurso  extraordinario que ocupa ahora la  atención de la Corte.   

LA    SENTENCIA  SUSTITUTIVA   

Puede  deducirse  de  lo  consignado líneas  atrás,  la decisión de reemplazo apenas afectará la suerte del llamamiento en  garantía  que COMODERNA hizo a LA PREVISORA, puesto que, no obstante haber sido  apelada  la  sentencia  de primera instancia por la mencionada aseguradora y por  ambos  demandantes,  lo  cierto  es  que,  a la sazón, ni estos últimos, ni la  parte  demandada,  recurrieron  en  casación el fallo proferido por el juzgador  ad   quem,   de  modo  que  atendiendo  el  carácter  dispositivo del recurso de casación, se asumirá que  es  intangible, para la Corte, lo decidido por el Tribunal en orden a definir el  litigio      planteado      entre     las     partes     principales.   

Sentadas  las anteriores premisas, se tiene  que  son suficientes para deducir la prosperidad de la excepción perentoria con  que  LA  PREVISORA  S. A., atacó los pedimentos contenidos en el llamamiento en  garantía  que  le  hiciera  la sociedad transportadora demandada, los expuestos  por la Sala para colegir el éxito de la demanda de casación.   

Con  todo,  es  menester  recordar  que  en  palabras  del  juez  de  primera  instancia,  la  reseñada  excepción  no  era  atendible,  por  cuanto  “la  firma  transportadora  sí tuvo conocimiento del  valor  de  la  mercancía al momento de emprender la ejecución del pacto”, de  suerte  que  “no hay lugar a pregonar inobservancia del mandato legal previsto  en  la  norma  en  cita  (art.  1010  del  C. de Co.) y por ello le incumbía al  transportador  el pago de la indemnización conforme al artículo 1031” (c. 1,  fls.  303  y 304). Ciertamente, tampoco es necesario desplegar mayores esfuerzos  para  convenir  en que las apreciaciones así resumidas conciernen propiamente a  la  situación  litigiosa  suscitada  entre  los demandantes y la transportadora  demandada,  pero  resultan por completo extrañas a la surgida entre COMODERNA y  LA  PREVISORA,  debiéndose  acotar  que el juez a quo  en  verdad  no incursionó en el sustrato fáctico de  la  aludida  excepción, concerniente al pago del siniestro, acorde con el valor  declarado  de  la mercancía transportada, en el escrito de remesa y al tenor de  lo ajustado en el contrato de seguro.   

De haber abordado ese estudio adecuadamente,  esto  es, confrontándolo con el material probatorio que tuvo a su disposición,  el  sentenciador  habría  tenido  que  admitir  que  de  acuerdo con el negocio  aseguraticio  invocado  por  la  llamante,  LA  PREVISORA se obligó a responder  “únicamente”  por  el  valor  declarado de la mercancía, según se hiciera  constar  en la planilla de envío respectiva (así figura en la póliza expedida  por  la  llamada  en  garantía  y  en  el anexo que recoge la prórroga para el  periodo  en que se verificó el siniestro, fls. 9 y 11, c. 4); que por tal valor  declarado  de  las  aducidas  autopartes,  en  cuanto  interesa a las que fueron  sustraídas    ilegalmente,    se    consignó   la   suma   de   $3’176.600  y  que  la  aseguradora  hoy  recurrente  en  casación  pagó la citada cantidad de dinero a COMODERNA, quien  la  declaró  a  paz  y  salvo  (ver  ‘liquidación                de               siniestros’  y  recibo  de  pago,  fls. 19 y 20,  ib).   Sin   duda,   de  conformidad  con los artículos 1079 del Código de Comercio y 1626 y siguientes  del  Código Civil, todo lo anterior imponía acoger la comentada excepción, en  la  medida  en  que  se  acreditó  que  LA  PREVISORA  pagó en su totalidad la  obligación  cernida  a  su  cargo  con  ocasión  de la ocurrencia del invocado  siniestro.   

Entonces, se modificará en lo pertinente la  decisión  de  primera  instancia.  Para  mejor comprensión del alcance de este  fallo  de reemplazo, será transcrito en su integridad la parte resolutiva de la  sentencia  de  segunda instancia, modificada, como ha de quedar, en razón de la  afectación  parcial  que  frente  a  la  providencia  dictada  por  el Tribunal  representa   la   prosperidad   del   recurso  de  casación  impetrado  por  LA  PREVISORA.   

DECISION  

En mérito de lo discurrido, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República  y  por  autoridad de la ley, CASA la sentencia que la Sala Civil del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  dictó el 8 de septiembre de 1999 en el proceso  ordinario  promovido  por  JOSE  GABRIEL PULIDO NEIRA y la COMPAÑÍA DE SEGUROS  ANTORCHA  DE  COLOMBIA  S.A.,  contra  COMERCIAL  MODERNA  LTDA.,  y  en sede de  instancia,  revoca  el despacho favorable que el juez a  quo  dispuso con relación al llamamiento en garantía  efectuado  por  COMODERNA  a LA PREVISORA S. A., para disponer, en su lugar, que  fue  probada  la  excepción  de  “pago  del  siniestro al asegurado Comoderna  Ltda”,  que  contra  las  súplicas  contenidas  en  el llamamiento propuso la  mencionada  aseguradora,  a  quien,  por  tanto,  se  declara  exonerada  de  la  obligación  de  restituir  a  la  demandada, total o parcialmente, las sumas de  dinero que se le reclamaron.   

En   consecuencia,  el  fallo  de  segunda  instancia,  que  MODIFICA  el  proferido  en primera por el Juzgado 17 Civil del  Circuito   de   Bogotá,   en  el  proceso  en  referencia,  integrado  quedará  así:   

PRIMERO.            CONFIRMAR los numerales 1º, 2º,  4º, 7º y 8º de la sentencia proferida en primera instancia.   

SEGUNDO.             MODIFICAR  el  numeral 3º de la  misma  providencia,  para  declarar  que el demandante GABRIEL PULIDO NEIRA debe  ser  resarcido en el valor total de las mercancías y, en consecuencia, CONDENAR  a   COMODERNA   LTDA.,   a   pagar   a   aquél,   la  suma  de  $53’524.657.   

TERCERO.            REVOCAR los numerales 5º y 6º,  para  disponer, ante la prosperidad de la excepción perentoria que LA PREVISORA  incoó  frente  a  los pedimentos que contra ella esgrimió COMODERNA LTDA., que  aquella  está exonerada de resarcir a su llamante por el detrimento patrimonial  que  esta  última llegara a sufrir con motivo de la condena que en beneficio de  los  demandantes  le  ha  sido  impuesta.  Costas  causadas  con  relación a la  tramitación  de este llamamiento, en ambas instancias, a favor de la llamada en  garantía y a cargo de la demandada principal.   

CUARTO.            Por  la  tramitación surtida en  segunda   instancia  en  virtud  del  recurso  de  apelación  que  fallidamente  interpuso  Seguros  Antorcha  en procura de una mayor indemnización, se condena  en  costas  a  la  mencionada  aseguradora,  a  favor  de  la sociedad Comoderna  Ltda.   

QUINTO.                               Por   la   actuación   adelantada  en  segunda  instancia  con  ocasión  de  la  alzada que con éxito formuló el señor José  Gabriel  Pulido  Neira, se condena en costas a favor de este último y en contra  de Comoderna Ltda.   

SEXTO.                La Secretaría  del  Tribunal liquidará las costas reconocidas en los numerales anteriores, con  motivo  de  la  suerte de las apelaciones que formularon, tanto quienes integran  la parte demandante, como LA PREVISORA S. A.   

De  otra  parte,  la  Corte  se abstiene de  condenar  en  costas  por  lo  actuado  en  el  recurso  de  casación,  dada su  prosperidad.   

                              

            Cópiese,  notifíquese y, en su  oportunidad, devuélvase al Tribunal de origen.   

                   MANUEL ISIDRO ARDILA VELÁSQUEZ   

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR  

CARLOS  IGNACIO JARAMILLO  JARAMILLO   

PEDRO   OCTAVIO  MUNAR  CADENA   

SILVIO  FERNANDO  TREJOS  BUENO   En   comisión   de  servicios   

CESAR  JULIO  VALENCIA  COPETE   

     

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