SC 384 2005 [1100131030101998 6332 01]

2005

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SC-384-2005 [1100131030101998-6332-01]

    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA     

SALA  DE CASACION  CIVIL  

Magistrado  Ponente   

Pedro  Octavio  Munar  Cadena   

                         Bogotá  Distrito  Capital,  diecinueve  (19)  de  diciembre  de  dos  mil  cinco (2005).   

                  Ref.:    Exp.  No.  1100  1310  3010  1998  6332  01   

Decide  la  Corte  el  recurso de casación  interpuesto  por  la  parte demandante contra la sentencia de 8 de septiembre de  2000,  complementada  por decisión del 9 de mayo de 2001, proferida por la Sala  Civil  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, dentro del  proceso  de pertenencia adelantado por JESÚS ANTONIO BELTRÁN BELTRÁN y MARÍA  EMMA  BALLEN  SUÁREZ,  frente  a LUIS ALFONSO MUÑOZ y personas indeterminadas.   

ANTECEDENTES   

1.  Pretenden los demandantes que se declare  que  adquirieron por prescripción extraordinaria de dominio el inmueble ubicado  en  la  calle  161  No.17-12  de Bogotá, consistente en un lote de terreno y la  construcción  en  él  edificada,  cuyos  linderos  y  demás  especificaciones  señalaron en el libelo incoativo del proceso.   

                     2.   Sustentaron  su  reclamo  en  la  situación  fáctica  que  se  sintetiza así:   

Luis Alfonso Muñoz entregó a los actores la  posesión  del  inmueble  a  usucapir,  el  23 de marzo de 1977, en virtud de la  promesa  de  compra-venta  que  en  esa  fecha  celebraron,  negocio  que éstos  cumplieron  cabalmente, sin que el promitente vendedor efectuara la enajenación  del bien mediante instrumento público.     

Los  demandantes  desde  la  referida  fecha  se   comportan  pública  y  privadamente  como  propietarios  del  aludido  predio,  habida  cuenta  que  culminaron  su  construcción,  instalaron  a  sus  expensas  los  servicios de agua, teléfono y energía eléctrica, han pagado su  impuesto  predial  y  lo  relacionaron  como  suyo  en su declaración de renta,  además  que  dicha  posesión  ha sido continua, pacífica, pública y de buena  fe.   

                      3.  La  representación  en  el  litigio  del demandado y de las personas indeterminadas  con  interés en el bien a usucapir corrió por conducto de curador ad   litem,   quien   se   opuso  a  las  pretensiones y manifestó no constarle los hechos debatidos.   

                      4.  La  primera  instancia  culminó  con  sentencia  estimatoria  de  las pretensiones,  proferida  por  el  Juez  10 Civil del Circuito de esta ciudad, decisión que el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá revocó al resolver el grado  jurisdiccional   de   consulta   y,   en   su   lugar,   negó   la  pertenencia  reclamada.   

SENTENCIA  IMPUGNADA   

                             El  sentenciador,  luego  de  asentar  algunas  reflexiones  sobre  la prescripción  adquisitiva  y  la posesión, se adentró en el examen de las pretensiones de la  demanda de cara a la prueba testimonial recaudada.   

                     Refirió que  los  testigos José Vicente Hurtado, Nicasio Castro Prieto, Emilia Hernández de  Garzón  y  Rosalia  Gil  de  Moreno,  manifestaron  conocer  a los actores como  dueños  de  la  casa  objeto  del  litigio,  pues  viven en ella, han efectuado  mejoras  y  asumido  el pago de los servicios públicos; empero, nada les consta  con  relación  a  la  promesa  de  compraventa  que  éstos celebraron con Luis  Alfonso Muñoz.   

                     

                     Infirió que  la  prueba  documental  y  testimonial  demuestra  que  los demandantes detentan  materialmente  el  inmueble,  en  razón  a  que lo recibieron del demandado, en  virtud  de  la  promesa  de  compraventa que acordaron; así mismo, esas pruebas  acreditan  que aquellos han realizado mejoras, habitado el predio, cancelado los  impuestos  y  servicios  públicos  del  mismo.   Los  referidos  medios de  convicción,  entonces,   establecen  la  tenencia  material  de  la cosa o  corpus,   pero   no   el  animus   o   voluntad  de  portarse  como  dueño  de  la  cosa, por cuanto   “los  demandantes  manifiestan  que  recibieron  el  inmueble del demandado en  cumplimiento  del  título  traslaticio de dominio  (contrato de promesa de  compraventa)   el  día  de  la  firma de dicho contrato, lo cual puede ser  cierto  si  se  tiene  en  cuenta  que  los  testigos  hablan  de  haberlo visto  habitándolo  desde  esa  época.  Pero ello no significa que recibieron la  posesión  material,  pues  en la promesa no se estipuló que a los prometientes  compradores  se les haya entregado posesión alguna.  Lo cual significa que  el  prometiente  vendedor  no  se  despojó de dicha posesión y los demandantes  solo  recibieron  la  mera  tenencia  de  la cosa y en esa condición era que se  encontraba  en  el  inmueble”.             

                     

LA   DEMANDA   DE  CASACION   

De  los  dos cargos propuestos, solamente se  admitió  a  trámite  el  primero en el que, con apoyo en la causal primera del  artículo  368  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  se  acusa  la sentencia  recurrida  de  violar  indirectamente  los  artículos 762, 770, 780, 981, 2512,  2518,  2522,  2527, 2531 numerales 1° y 2°, 2532 y 2534 del Código Civil; 407  numeral  1°  del Código de Procedimiento Civil y el artículo 1° de la Ley 50  de  1936,  por  haber  incurrido  el  sentenciador en  error de hecho en la  apreciación de las pruebas.   

El  censor al sustentar el cargo afirmó que  el  sentenciador  pasó por alto que las declaraciones de José Vicente Hurtado,  Nicasio  Castro Prieto y Emilia Hernández de Garzón acreditaban plenamente los  fundamentos  fácticos  de las pretensiones, como se desprende de sus versiones,  las  cuales  resumió,  para  concluir  que  ellas  dan cuenta de los siguientes  hechos:   “a) Que los demandantes compraron el  inmueble  pero el vendedor no les hizo escritura, b)  Que tuvieron ocasión  de  conocer  el  inmueble desde esa misma época, cuando constaba de un lote con  una  pequeña construcción en obra negra en la parte de atrás, tal y como reza  la  promesa  de  compraventa  acerca  del  estado en que se hacía entrega a los  promitentes  compradores,  c)   Que  los demandantes hicieron instalar a su  cargo  los  servicios públicos, ya que el inmueble no los tenía, como menciona  la  promesa de compraventa, d)  Que ellos mismos fueron construyendo poco a  poco  el  inmueble,  compraban  los materiales de la construcción y pagaban los  obreros,  e)   Que  siempre  han  conocido  a  los demandantes como únicos  dueños  del  inmueble y f) que por el contrario nunca han sabido de persona que  pretenda desconocerles o disputarles ese derecho”.   

Adujo  que  conforme  a  la  aludida  prueba  resulta    contraevidente    la    inferencia    del    tribunal,    según   la  cual    “únicamente  se  demostró  que  los  demandantes  están  en posesión actual del inmueble, más no que esa posesión  date  del  tiempo que dicen ellos; que como testimonialmente no se probó que la  entrega  del  inmueble  objeto  de  la promesa se hubiera realizado a título de  posesión,  se  entendía  que hacía a título de mera tenencia, y que de tales  declaraciones   tampoco  se  deduce  en  qué  momento  esa  mera  tenencia,  se  transformó en posesión con animus dominiis”   

                      Sostuvo que  está  probado el elemento psicológico de la posesión, por cuanto Luis Alfonso  Muñoz  les entregó el inmueble a los actores con la intención de traspasarles  la  propiedad  y,  por supuesto la posesión; además, ese  “animus  rem sibi habendi”   lo  han  mantenido  durante  todo  el  tiempo requerido para adquirir su dominio por  prescripción  extraordinaria,  ya  que  lo  han  cuidado,  mejorado,  habitado,  construido y no han reconocido derecho ajeno sobre el mismo.   

Concluyó  que la aludida prueba testimonial  acredita  los  requisitos  para  el ejercicio de la acción de pertenencia, como  son:   “a)   posesión ininterrumpida por  espacio  de  20  años   b)   publicidad  de  la  misma,  c)  con  carácter  de  pacífica,  d)  ejercicio de la misma con ánimo de señor y  dueño”;  por consiguiente, erró el juzgador en sus consideraciones atinentes  a  que  los  demandantes  son tenedores del bien y que para ganar su dominio por  prescripción  extraordinaria tenía que demostrar la interversión del título,  ya  que  en la promesa de compraventa no se estipuló que se les hiciera entrega  del  predio  objeto del litigio. El fallador, entonces,  “le otorgó más  valor  a  un documento que solo alcanza a ser indiciario de la época en que los  demandantes   entraron   en   posesión   del   inmueble   que   a   la   prueba  testimonial”   

CONSIDERACIONES   

                             El  sentenciador  afirmó  que  los actores adujeron haber recibido del demandado el  inmueble  a  usucapir  en  virtud de un contrato de promesa y que en éste no se  estipuló  la  entrega  de  la posesión, cuestión que, en su entender, implica  que  aquellos  sólo  ostentan la tenencia del bien, máxime si se repara en que  no se acreditó la interversión de dicho título.   

                    Subyace en la  sentencia  cuestionada,  entonces,  que  para  el  fallador la aludida relación  contractual  no  genera  posesión, salvo que se estipule explícitamente que el  promitente  vendedor  se desprende de ella para trasladarla al futuro comprador,  exigencia  que  no  encontró  cumplida  al  examinar  el  aspecto  fáctico del  litigio.   

                     La verdad es  que,  en  lo medular, según aflora del cargo en estudio, la acusación transita  en  el  campo  de  los  hechos  en  el  mismo  sentido por el que circularon las  conclusiones   del   tribunal,   habida  cuenta  que  éste  advirtió  que  los  demandantes  detentaban  materialmente  el  inmueble  y  ejercían  los actos de  explotación  que  el  recurrente  pone  de  presente, sólo que por las razones  fácticas   y  jurídicas  que  expuso,  encontró  que  no  estaba  probado  el  animus  rem  sibi habendi; y  fueron,  precisamente,  esas razones las que el censor omitió refutar de manera  idónea  y frontal.  Así, se abstuvo de cuestionar los elementos de juicio  de  los cuales se valió el tribunal para deducir que el prometiente vendedor no  se  despojó de la posesión y que los actores sólo recibieron la mera tenencia  del  inmueble,  amén  que no refutó la consideración conforme a la cual no se  probó la interversión del título.   

                       De  todas  maneras,   conviene   acotar  que  las  referidas  inferencias  probatorias  del  sentenciador  no son contrarias a la materialidad reflejada por los elementos de  convicción  que  éste examinó, ya que en los hechos de la demanda se expresó  que   “El día 23 de marzo de 1977 los señores  JESÚS  ANTONIO  BELTRÁN  BELTRÁN  y  MARÍA EMMA BALLEN SUÁREZ entregaron en  posesión  del inmueble ubicado en la Calle 161 No.17-12 de Santafé de Bogotá,  por  haberlo  recibido  de  manos del señor LUIS ALFONSO MUÑOZ en cumplimiento  del  título  traslaticio  de  dominio  consistente en la promesa de compraventa  celebrada  el  mismo  día”,  pero  en la promesa de  venta  adosada a la demanda no aparece estipulada la entrega de la posesión del  inmueble  por  el  promitente vendedor a los futuros compradores  (fs.2 y 3  C-1).    

                   Por lo demás,  los   razonamientos   asentados   en  el  fallo  impugnado  no  riñen  con  los  pronunciamientos  que  sobre el tema planteado ha expuesto esta Corporación, en  los   que   ha  sostenido  que  “  el  contrato  de  promesa    ‘…  no  constituye  un  acto  jurídico traslaticio de la tenencia o de la posesión del  bien   sobre   el   cual   ella  versa’     (CCXLIII,   530),   toda   vez   que    ‘…  por  sus  mismas  connotaciones  funcionales,  en  particular  por  limitarse a comprometer la conducta futura de  los  contratantes  …  no resulta eficaz, para traducirse en fuente o detonante  del  dominio, ya que se repite, esa tipología de negocio preparatorio tan sólo  origina   una   obligación   de   celebrar    –  in  futurum  –  el  contrato  convenido   (de  hacer)   y,  en  consecuencia, no puede  -por definición –  ser  traslativo  o  constitutivo de  derechos”  (cas. civ. 8 de mayo de 2002, Exp.6763).   

   

                  “    …   Para  que  la entrega de un  bien  prometido en venta pueda origina posesión material, sería indispensable,  entonces,  que  en  la  promesa  se  estipulara  clara  y  expresamente  que  el  promitente  vendedor  le  entrega  al  futuro comprador en posesión material la  cosa   sobre   la   cual   versa   el   contrato  de  promesa’    (Se subraya, CLXVI, 51)  …”  (sentencia  de 22 de octubre de 2004.  Exp.No.7757).   

                    En este orden de ideas,  es  diáfano  que el reproche formulado por el censor no ataca la argumentación  vertebral  de  la  decisión  y,  por  ello,  se  revela exiguo e inidóneo para  quebrar  la  sentencia recurrida, según asidua jurisprudencia de esta Sala que,  por  lo  mismo, se impone rememorar, y en la que se ha sostenido que    “tratándose de la causal  primera  de  casación, al impugnante se impone que su  ‘critica   guarde   adecuada  consonancia  con  lo  esencial  de  la  motivación   que   se   pretende   descalificar,  vale  decir  que  se  refiera  directamente  a  las bases en verdad importantes y decisivas en la construcción  jurídica  sobre  la  cual  se asienta la sentencia, habida cuenta que si blanco  del  ataque  se  hacen  los  supuestos  que  delinea  a su mejor conveniencia el  recurrente  y  no  los  que  objetivamente  constituyen fundamento nuclear de la  providencia,  se  configura  un  notorio  defecto  técnico  por  desenfoque que  conduce     al     fracaso    del    cargo    correspondiente’   (sen. de  26  de  marzo  de 1999, exp.5149)”  (sentencia  del  25  de  mayo  de  2005, exp.7335).   

Así  las  cosas,  la  censura  no  se  abre  paso.   

DECISION   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República  y  por autoridad de la ley, NO  C A S  A  la  sentencia proferida el 8 de septiembre de 2000,  complementada  por  decisión del 9 de mayo de 2001, proferida por la Sala Civil  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso de  pertenencia  adelantado  por  JESÚS  ANTONIO  BELTRÁN  BELTRÁN  y MARÍA EMMA  BALLEN     SUÁREZ,    frente    a    LUIS    ALFONSO    MUÑOZ    y    personas  indeterminadas   

Costas  a  cargo  de  la  parte  recurrente.   

NOTIFÍQUESE   

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA  

MANUEL  ISIDRO  ARDILA  VELÁSQUEZ   

CARLOS      IGNACIO      JARAMILLO  JARAMILLO   

PEDRO  OCTAVIO  MUNAR  CADENA   

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO  

CESAR JULIO VALENCIA COPETE  

    

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