ATC493-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    REPÚBLICA DE COLOMBIA      

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  CIVIL   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado Ponente  

ATC493-2014  

Radicación           N°  08001-22-13-000-2013-00672-01   

Bogotá,  D.C.,  once (11) de febrero de dos  mil catorce (2014)   

Correspondería   decidir  la  impugnación  interpuesta  por  Víctor  Manuel Redondo Valencia, quien actúa por conducto de  apoderado  judicial (fl. 8, cdno. Tribunal), frente a la sentencia dictada el 12  de  diciembre  de  2013  por  la  Sala  Civil  Familia del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Barranquilla, dentro de la acción de tutela promovida por  el  recurrente  contra  el  Juzgado  Noveno  de  Familia  de  esa ciudad, a cuyo  trámite   fue  vinculada  la  señora  Carmen  Victoria  Aguilar  Caballero  en  representación  de  sus hijos menores de edad [XXX] y [XXX]; si no fuera porque  se  incurrió  en  la causal de nulidad prevista en el numeral 9º del artículo  140  del Código de Procedimiento Civil, en consonancia con el artículo 4º del  Decreto  306 de 1992, que afecta la actuación cumplida hasta este momento, como  pasa a verse:   

          1.  Revisado  el trámite de la primera instancia, se observa que el  Defensor  de  Familia  y el Agente del Ministerio Público adscritos al despacho  convocado,  no fueron enterados del inicio de esta acción pública a efectos de  que pudieran ejercer su derecho de defensa y contradicción.   

          Al  respecto,  en un asunto de similares contornos al presente en el  que  se  indicó  que  se  había omitido citar a la Defensoría de Familia y al  Ministerio  Público  para  que  intervinieran en la tutela como garantía de la  protección   de   los   derechos   del   menor,   se  ordenó  la  vinculación  correspondiente precisando que ello guardaba   

(…) armonía con  las    siguientes    normas    de    la   Ley   1098   de   2006:   artículo  82 numeral 11 “Funciones del  Defensor  de  Familia  […]  11. Promover los procesos o trámites judiciales a  que  haya  lugar  en  defensa  de  los  derechos de los niños, las niñas o los  adolescentes,  e  intervenir  en  los  procesos  en  que se discutan derechos de  estos,  sin  perjuicio  de  la  actuación  del  Ministerio  Público  y  de  la  representación     judicial     a     que     haya    lugar”,    artículo  95,  parágrafo,  inciso  2º  “Los  procuradores  judiciales  de  familia  obrarán  en  todos  los procesos  judiciales  y  administrativos, en defensa de los derechos de los niños, niñas  y   adolescentes,  y  podrán  impugnar  las  decisiones  que  se  adopten”  y  artículo   211   “La  Procuraduría  General  de  la Nación ejercerá las funciones asignadas en esta  ley  anterior  por  intermedio  de la Procuraduría Delegada para la Defensa del  Menor  y  la  familia,  que a partir de esta ley se denominará la Procuraduría  Delegada  para  la  defensa de los derechos de la Infancia, la Adolescencia y la  Familia,  la  cual  a  través  de  las  procuradurías judiciales ejercerá las  funciones  de  vigilancia  superior,  de  prevención,  control de gestión y de  intervención  ante  las  autoridades  administrativas  y judiciales tal como lo  establece  la  Constitución  Política  y  la  ley”  (CSJ  STC,  11  jul.  2012, Rad. 00205-01;  reiterado,  entre  otros,  CSJ STC, 20 mar. 2013, Rad. 00030-01;  CSJ  STC,  13  dic.  2013,  Rad. 00439-01;   y   CSJ  STC,  23  ene.  2014,  Rad.  00165-01).   

          2.  El  artículo  16  del  Decreto  2591  de 1991 establece que las  actuaciones  que  se surten dentro del rito constitucional deben ser notificadas  «a   las   partes   o   intervinientes»,  con  lo  que  se garantiza a los terceros la protección de sus  intereses  que  pueden  verse  afectados  con  la  determinación que en sede de  tutela se adopte.   

Dicho ordenamiento garantiza la citación al  trámite  de  constitucional  de  los  terceros determinados o determinables con  interés  legítimo, con el fin de que puedan ejercer su defensa y, por ende, se  de  cumplimiento  al  debido  proceso,  posibilidad  que  no  se  otorgó  en el  sub examine.   

Sobre    el    particular,    la   Corte  Constitucional   

(…)  ha  hecho  énfasis  en  la necesidad de notificar a las personas directamente interesadas,  la  iniciación   del  trámite  que  se  origina   con  motivo  de la  instauración  de  la  acción  de  tutela, […], lo cual, lejos de ser un acto  meramente  formal  o  procedimental,  constituye la garantía procesal […]. Si  bien  es  cierto  que  esta  Corporación  ha  afirmado  que  la  obligación de  notificar,  naturalmente,  en  cabeza  del Juez de tutela, es una obligación de  medio,  la  cual  no requiere, necesariamente, hacer uso de un determinado medio  de  notificación,  ello  no  implica  que  la imposibilidad de llevar a cabo la  notificación  personal  al  demandado  sea óbice para que el juez intente otro  medios  de  notificación  eficaces,  idóneos  y conducentes a asegurar el  ejercicio  del  derecho  de  defensa  y la vinculación efectiva de aquel contra  quien  se  dirige  la  acción.  La  eficacia  de  la notificación, en estricto  sentido,  solo  puede  predicarse cuando el interesado conoce fehacientemente el  contenido  de  la  providencia.  Lo anterior no se traduce obviamente, que en el  eventual  escenario  en  el  cual la efectiva integración del contradictorio se  torne  particularmente  difícil,  el juez se encuentre frente a una obligación  imposible.  No  obstante, en aras de garantizar el debido proceso y el derecho a  la  defensa  de  aquel contra quien se dirige la acción, el juez deberá actuar  con  particular  diligencia; así, pues, verificada la imposibilidad de realizar  la  notificación  personal,  el  juez deberá acudir, subsidiariamente, a otros  medios  de  notificación  que  estime  expeditos,  oportunos  y eficaces […].   

La  Corte ha hecho énfasis en que lo ideal  es  la  notificación  personal  y  en  que  a falta de ella y tratándose de la  presentación  de  una  solicitud de tutela se proceda a informar a las partes e  interesados  “por  edicto  publicado  en un diario de amplia circulación, por  carta,  por  telegrama,  fijando  en  la  casa  de habitación del notificado un  aviso,  etc.”,  y  adicionalmente, valiéndose de una radiodifusora e incluso,  como  recurso último, mediante la designación de un curador […] (31 ene. 2005, Auto 018).   

En  consecuencia,  se  ordenará devolver el  expediente  a  la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Barranquilla,  para  que adelante nuevamente la actuación que por esta vía  se invalida.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Civil  de la Corte Suprema de Justicia,  administrando  Justicia  en  nombre  de la República y por autoridad de la Ley,  RESUELVE:   

1. Declarar la nulidad de todo lo actuado en  la  tutela  arriba  referida,  a partir del momento en que, admitida la acción,  debió  producirse  la  notificación  del  Defensor  de Familia y el Agente del  Ministerio  Público adscritos al Juzgado Noveno de Familia de Barranquilla; sin  perjuicio  de  la  validez  de  las  pruebas en los términos del inciso 1º del  artículo 146 del C. de P. Civil.   

          2.  En consecuencia, se ordena devolver el expediente al Tribunal de  origen  para  que  se  reponga la actuación y proceda conforme lo anotado en la  parte motiva de esta providencia.   

3.  Comuníquese  lo  aquí  resuelto  a los  interesados   mediante   telegrama   y   líbrense   las  demás  comunicaciones  pertinentes.   

Notifíquese y Cúmplase  

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Magistrado    

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