STC 17227 2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO Magistrado  ponente   

STC17227-2014  

Radicación           n.°  11001-22-03-000-2014-01991-01   

(Aprobado en sesión de dieciocho de diciembre  de dos mil catorce)   

Bogotá,  D. C., dieciocho (18) de diciembre  de dos mil catorce (2014).-   

Decide  la  Corte  la impugnación formulada  frente  al  fallo  de  16  de  octubre  de  2014,  proferido por la Sala   Civil   del   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  dentro de la acción de tutela promovida por  Nelsy   del   Socorro   Rojas  Castillo  y    Jacobo   Domingo   Gómez   Cantero  contra la Sala Administrativa  del  Consejo Superior de la Judicatura, trámite al que  fueron  vinculados el Juzgado Cuarto Penal Municipal de  Montería    y   la   Sala  Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura de Córdoba.   

ANTECEDENTES  

          1.    Los  promotores  del  amparo reclaman la protección  constitucional  de  los  derechos  fundamentales  a  la  igualdad,  «al   trabajo   en   condiciones   dignas   y  justas»  y  a  la seguridad social, presuntamente vulnerados por la entidad  accionada,  al  negar la creación de los cargos de oficial mayor y citador para  el juzgado donde laboran.   

          En  consecuencia,  solicitan que se ordene a la autoridad convocada,  que  «en  forma  INMEDIATA  ini[cie]  el  trámite administrativo, para que en un término razonable, de  acuerdo      a      la      naturaleza     del     asunto,     proce[da] a crear los cargos de Oficial Mayor y  de  Citador  para  la  planta  de personal del Juzgado Cuarto Penal Municipal de  Montería,  (…)  de manera permanente y definitiva»,  y,  de  la misma forma, proceda «a crear a través del  programa    de    Descongestión»   tales   cargos,  «hasta   tanto   [éstos]  sean     creados     en    forma    definitiva    y  permanente» (fl . 24, cdno. 1).   

2.     En   apoyo   de   tales  pretensiones,  aducen  en  lo  fundamental,  que actualmente se desempeñan como  escribiente  y  secretario,  respectivamente, del Juzgado Cuarto Penal Municipal  de  Montería,  el  que  fue  creado  el  1º  de  enero de 2008 en virtud de la  reubicación del Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Tierralta.   

Sostienen  que  debido a la reducida nómina  del   Despacho,   pues   aparte  de  ellos  solo  está  el  juez,  «se  [les] niega  el  disfrute  de  las  vacaciones  por  la  necesidad del servicio»,  pues  pertenecen al régimen de vacaciones individuales,  ya  que  si  uno  de  los  dos  las  disfruta, al otro «le  quedaría   imposible   cumplir  las  múltiples  funciones  de  un  juzgado  de  es[a]  naturaleza»,      tales     como     «acompañar  al  juez  a las audiencias de garantía y conocimiento  de  la  Ley  906 de 2004, atender en el Despacho las audiencias de la Ley 600 de  2000,  cumplir  con  las  acciones  de  tutela y de los incidentes de desacatos,  hasta  concluir  con  los  proyectos  de  sus  respectivos  fallos»,   a   más   de   atender   a   los   usuarios   del  servicio  de  justicia.   

Indican  que  mientras a la oficina judicial  que  quedó en el municipio de Tierralta se le incrementó la planta de personal  con  un  oficial mayor y un citador, y los otros juzgados penales municipales de  Montería  cuentan  con  una  nómina  de 4 funcionarios, a ellos, cuando fueron  reubicados  no  se  les  aumentó el número de empleados, quedando «en  desventaja  laboral  y  operacional  frente  a  los otros tres  [despachos]   de  su  misma  especialidad  y  categoría»,  con    una    «sobre    carga   laboral»,  puesto  que  tienen  que «laborar  los fines de semana o llevar trabajo para las casas, para  evitar   entrar   en   mora   y   eventuales  faltas  disciplinarias»,   lo   que  les  impide  «no  solo el disfrute de [sus]   vacaciones,  sino  también  el  poder  hacer  uso  del  goce  de  compensatorios    por    laborar    en    horarios    no    hábiles»,  situación que vulnera claramente sus  derechos fundamentales.   

Afirman que como el juzgado donde laboran no  cuenta  con  citador,  les  ha tocado asumir la carga de pagarle a un particular  «para   que  realice  las  citaciones  de  los  procesos  que  se  rigen  por  la  Ley  600  de  2000 y las  notificaciones  de  tutelas  y  desacatos»,  pues  de  lo  contrario  no  se  podría cumplir con tales cargas  procesales,       y       que       «[p]ara   el  colmo  de  males», el cargo de escribiente fue trasladado  al  Centro  de  Servicios  Judiciales  al  servicio  de los Juzgados Penales del  Circuito,  Especializados  y  Municipales,  por  lo que únicamente quedó el de  secretario.   

Finalmente   aseveran,   que  «[e]n  reiteradas oportunidades todos los  jueces   que   han   pasado   por  el  Juzgado  [donde  laboran],  han elevado peticiones al Consejo Seccional  de   la   Judicatura,   al   Consejo  Superior  de  la  Judicatura  [y]    al    Tribunal    Superior    de  Córdoba», con el fin de que  sean  creados  los  aludidos  cargos,  sin  que  se le haya dado solución a tal  situación (fls. 22 a 24, cdno. 1).   

LA RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS  

La Titular del Juzgado Cuarto Penal Municipal  de  Montería,  aunque  de  forma extemporánea, en compendio solicitó que sean  acogidas  las  pretensiones de los accionantes, «a fin  de  dar  un  trato justo, digno, e igualitario a los empleados y funcionarios de  es[a]     dependencia  judicial»   (fls. 40 y 41, cdno. 1).   

La  Presidenta de la Sala Administrativa del  Consejo  Seccional  de  la Judicatura de Córdoba, luego de hacer una reseña de  las  funciones que cumple dicha autoridad, solicitó denegar el resguardo frente  a     la     misma,    tras    indicar,    en    resumen,    que    «la  creación de cargos en los despachos  judiciales  del  país  es  competencia  exclusiva de la Sala Administrativa del  Consejo  Superior de la Judicatura»; que ha presentado  varias  propuestas a la aludida entidad, «en  aras  de  que  sean  creados cargos para el Juzgado Cuarto Penal  Municipal  de Montería, al igual que a más juzgados de ese nivel y categoría;  y  empleados  para  el  Centro  de  Servicio  de  los  Juzgados  Penales de esta  ciudad»,  las cuales se han  radicado      mediante      los      «oficios  CSJ-SA-0145 de 11 de febrero de 2012, CSJC-SA-2500 de 04 de  diciembre  de  2013, CSJC-SA-0291 de 29 de enero de 2014 y CSJC-SA-1619 de 05 de  junio   de   2014»;   que  «existe  un  Centro  de  Servicios  para los Juzgados  Penales  de  Montería,  el  cual  presta  apoyo  y  colaboración  a  todos los  despachos   penales   de   es[a]  ciudad»,  el  cual tiene una planta de personal de 12 empleados, y, que los  accionantes  cuentan  con  «otro medio de defensa para  lograr   lo   pretendido»  (fls. 46 a 49, cdno. 1).   

La  accionada  guardo  silencio  frente  al  presente trámite.   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

El   Juez   constitucional   de   primera  instancia   desestimó  la  protección invocada por improcedente, con fundamento en que   

«esta Corporación  no  cuenta  con  algún  medio  de  convicción que lo lleve a determinar que en  realidad  en  el  juzgado  al  que  pertenecen  los  demandantes, se necesite la  creación  de  los  cargos  de  oficial  mayor  y  citador, pues como se dijo en  párrafos  precedentes,  es  el  Consejo, la entidad, que previo los estudios de  las  estadísticas presentadas, densidad de población, necesidades de cada unos  de  los  despachos, entre otros factores, la competente, previo un análisis del  presupuesto  asignado  para  la  Rama  Judicial  en  el  respectivo  año,  para  establecer si es viable o no crear los cargos que se reclaman.   

Debiéndose precisar, que si bien lo afirmado  por  los  petentes cuenta con la presunción de veracidad, referente a que en el  Despacho  en el que se encuentran nombrados laboran tan sólo dos personas y que  en  los  demás de la misma categoría trabajan más funcionarios, por lo que la  carga  laboral es bastante alta, debido a que lo dicho no fue desvirtuado por la  parte  convocada  (artículo 20 del decreto 2591 de 1991); lo cierto, es que sus  simples  dichos no son suficientes para atender lo reclamado, ya que se insiste,  la  supresión,  fusión  y  creación  de  cargos  en  los  juzgados de todo el  territorio  nacional,  solo puede ser ejercida por la encartada, toda vez que la  Constitución  y la Ley Estatutaria de Administración de Justicia, le asignaron  tal función.   

Igualmente,  es  viable señalar que la SALA  ADMINISTRATIVA  DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA, le indicó al titular del  Despacho  en el que laboran los demandantes que se analizará la viabilidad o no  de  crear  los cargos solicitados, previo concepto de la Sala Administrativa del  Consejo   Seccional   correspondiente;   por   lo   que  se  debe  entender  que  dich[a]   autoridad   se  encuentra  estudiando  esta  petición, a la cual no es posible acceder de forma  inmediata,  toda  vez  que se deben tomar en consideración diferentes factores,  como  lo  son  el  presupuesto,  la  carga  laboral  de  acuerdo  al  número de  habitantes,  estadísticas  y  demás,  para  así  establecer  si  [existe]              verdadera  viabilidad» (fls. 34 a 39, cdno. 1).   

LA IMPUGNACIÓN  

Los tutelantes impugnaron el anterior fallo,  reiterando  los motivos expuestos en el escrito de tutela, a más de manifestar,  que  en ningún aparte del mismo se hizo referencia a los derechos fundamentales  que  invocaron,  ni  al  informe  rendido  por la Juez Cuarta Penal Municipal de  Montería,  y,  que  en  el pasado la entidad enjuiciada sí ha creado cargos en  cumplimiento  de  fallos  de  tutela,  como  por ejemplo el establecido mediante  «Acuerdo Nº PSAA13-9997 de  Octubre   2  de  3013»  (fls.  51  a  57,  cdno.  1).   

CONSIDERACIONES  

1.    Al tenor del artículo 86 de  la  Constitución  Política,  la  acción  de  tutela  es un mecanismo singular  establecido  para  la protección inmediata de los derechos fundamentales de las  personas,  frente  a la amenaza o violación que pueda derivarse de la acción u  omisión  de  las  autoridades  públicas  o, en determinadas hipótesis, de los  particulares.   

También se ha decantado que este instrumento  de  defensa  no  fue  establecido  para  sustituir  o desplazar las competencias  propias  de  las  autoridades  judiciales  o administrativas, pues, mientras las  personas  tengan  a su alcance medios regulares de defensa judicial o los mismos  estén   siguiendo   su  curso  normal,  no  es  dable  acudir  a  esta  acción  constitucional,  a  menos que la tutela se interponga como mecanismo transitorio  para  evitar  un perjuicio irremediable y, por supuesto, se observe el requisito  de la inmediatez connatural a su ejercicio.   

3.  Mencionado lo anterior, no cabe duda  que esta acción    de    tutela    es   improcedente,  toda  vez  que del asunto planteado no puede ocuparse  el  juez  constitucional, ya que, como lo indicó  esta  Sala     en    anterior    oportunidad     en     un     caso     de    similares    perfiles,   

«la  creación   del   cargo   deprecado  sólo  puede  ser  ordenada  por  la  Sala  Administrativa del Consejo  Superior  de  la  Judicatura  y  no  por  el juez de tutela, ya que [éste]           no   puede  invadir  la  órbita   de   esa   autoridad   para  imponer  su  criterio,  cuando  aquélla  precisamente cuenta con todos los elementos  de   juicio   para   verificar   la   necesidad   de   la   petición,  así  como  la provisión de recursos para atenderla.    

Adicionalmente    la   simple  diferencia en el número de empleados  entre  juzgados  de  la  misma naturaleza no acredita la vulneración   a  la  igualdad,  pues,  influyen  factores  como  el  reparto,  antigüedad,   inventario   o   carga  laboral,  que  precisamente  deberán  ser  tenidos en cuenta por el  órgano  competente»  (CSJ  STC,  31  oct.   2013,    Rad.  00400-01).   

           

4.   Aunado a  lo   anterior,  y  para  reforzar  la  improcedencia  del  amparo,  la  Sala  extrae  de los documentos  allegados  al expediente (fls. 3  a   21,   cdno.   1),  que  aunque       los  aquí        interesados        han              elevado  distintas    peticiones  junto  a  quienes han ostentado la calidad de juez de  la  referida  oficina  judicial, para que sean creados  los  aludidos cargos, éstas  no    se   han   ventilado   por   el   conducto  regular  dispuesto  para ello,  ya   que   se    han    dirigido    a   la   Sala  Administrativa     del    Consejo    Seccional  de  la  Judicatura  de  Córdoba y al Tribunal Superior del  Distrito    Judicial    de    Montería1, autoridades  que  no  tienen  competencia  para  crear, suprimir,  fusionar  y  trasladar  la  planta  de  personal  de  los  despachos judiciales,  como  si la tiene la Sala Administrativa del Consejo  Superior  de  la Judicatura, conforme al artículo    257-2    Superior,   en  concordancia   con   el   numeral   9º       del      artículo  85  de  la  Ley 270 de 1996 (Ley  Estatutaria     de     Administración    de    Justicia),   por  lo que deben acudir directamente a  dicha             corporación  para  solicitar  lo  que  por  esta  vía       expedita       pretenden.          

5.   Finalmente,  cabe advertir, que la  aprobación  del descanso de los empleados judiciales no es una prerrogativa del  Consejo   Superior   de   la  Judicatura  sino  de  los  nominadores2,  pues,   

«en tratándose  de   despachos  respecto  de  los  cuales  los  empleados  gozan  de  vacaciones  individuales,  a  los jueces en calidad de gerentes del recurso humano dispuesto  para  sus  gestiones,  les  corresponde  organizar  y  disminuir sus actividades  proporcionalmente  durante  el  mismo  periodo,  de  forma que los empleados que  continúan  laborando  puedan  prestar  el  servicio  sin  traumatismos para los  usuarios,  en  condiciones  de  igualdad  y  sin  incurrir en excesos de trabajo  diario   o   semanal  que  quebranten  sus  derechos  laborales…  [por]  lo  que  le[s]  corresponde  (…)  solicitar  las  correspondientes ayudas administrativas para equilibrar la carga  laboral  permanente  en  relación  con  el  personal  disponible,  lo cual, por  supuesto,  debe prever la cantidad de días y horas reales de servicio así como  los  lapsos  de  descanso  obligatorio,  entre  estos las vacaciones»    (CSJ  STP3242-2014).    

      

Por tanto, si los querellantes se encuentran  inconformes  por  la  falta  de  concesión  de sus vacaciones y compensatorios,  prestaciones  que  aducen  se  les  han venido aplazando por las necesidades del  servicio,  bien  pueden  solicitarle  a  su  nominador  que  adopte  las medidas  necesarias  a  efectos  de que puedan disfrutar de ese derecho fundamental, como  lo es el descanso laboral (CC C-019/04).   

6.  Corolario de lo anterior, se impone  confirmar  la  sentencia  controvertida,  pero por las razones expuestas en esta  instancia.   

DECISIÓN   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República      y      por     autoridad     de     la     ley,     CONFIRMA        la        sentencia  impugnada.   

   

Comuníquese telegráficamente lo resuelto en  esta  providencia  a los interesados y oportunamente envíese el expediente a la  Corte Constitucional para su eventual revisión.   

JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ  

Presidente de Sala  

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ  

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA    

1  La  que  se  desprende  del  folio  3  del  plenario si bien atendida por la entidad  convocada,  ésta  fue remitida por dicho Tribunal, a más de que hace relación  únicamente   a   la   creación  de  un  cargo  de  oficial  mayor,  pero  para  descongestión como se extracta de dicho documento.   

2 Ver  Circular  044  del  56  de mayo de 2005, expedida por la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura.     

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *