SC9720-2015

2015

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      República          de Colombia          

Corte Suprema de          Justicia          

Sala de Casación          Civil          

    

CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA 

SALA  DE CASACIÓN CIVIL  

FERNANDO  GIRALDO GUTIÉRREZ  

Magistrado  Ponente  

SC9720-2015  

Radicación  n°  1100131030422009-00788-01  

(Aprobado  en sesión de veinticuatro (24) de febrero de dos mil quince  (2015).  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de julio de dos mil quince (2015)  

Decide  la Corte el recurso de casación interpuesto por el demandante  contra la sentencia de 30 de abril de 2013, dictada por la Sala Civil  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá dentro  del proceso ordinario promovido por Guillermo Alfonso Sierra Torres  frente a la Federación Colombiana de Productores de Papa  -Fedepapa-.  

I.- EL LITIGIO  

1.-  El  actor pidió declarar que entre las partes existe un contrato  civil de asociación para la publicación de una obra,  pactado, elaborado y firmado el 5 de septiembre de 1994 en esta  ciudad, por el cual se efectuó y difundió el texto  denominado “vademécum  del cultivo de papa”,  cuya  propiedad intelectual es del gestor; y que el negocio lo incumplió  la convocada al no pagar el “margen  de utilidad”  convenido. En consecuencia, reclamó condenar a su contraparte  a cancelarle noventa y dos millones setecientos diecisiete mil  quinientos pesos ($92.717.500), por el precitado concepto, o la suma  que resulte probada en el expediente por la “publicación”  de ese documento, más los intereses moratorios comerciales a  la tasa máxima permitida por la Superintendencia Financiera,  desde el 26 de marzo de 1996 hasta cuando se verifique la solución  de la prestación, o en defecto de los anteriores réditos,  los bancarios corrientes para idéntico lapso.  

De  la misma manera, Guillermo  Alfonso Sierra Torres deprecó se declare como de su dominio  “intelectual”  la  “guía  para el cultivo de papa”,  elaborada y puesta también en circulación con ocasión  del mentado negocio jurídico, y que Fedepapa por no honrar la  convención en lo atinente al “margen  de utilidad”,  debe girarle ciento cuarenta y tres millones ochocientos mil pesos  ($143.800.000) por tal provecho, o lo que se acredite en las  diligencias, adicionados los intereses sancionatorios mercantiles al  límite fijado por la autoridad respectiva, desde el 15 de  noviembre de 2005 “hasta  cuando se verifique el pago total”,  o los bancarios corrientes por el mismo plazo.  

Por  último, Sierra  Torres suplicó el pago del equivalente en pesos a mil gramos  oro, por el daño moral que le infligió la Federación  citada, al “sustraerse  de las obligaciones contractuales”.  

2.-  La  causa petendi  admite el siguiente compendio (fls. 381 a 402 del c. 1):  

2.1.  El 5 de septiembre de 1994, los litigantes elaboraron y firmaron, de  mutuo acuerdo, un pacto comercial que denominaron “contrato  civil de asociación para la publicación de la obra  titulada ‘vademécum del cultivo de papa’”,  con base en el cual se efectuaron las publicaciones del “vademécum  del cultivo de la papa”  y de la “guía  para el cultivo de papa”,  siendo necesarias, además, muchas operaciones comerciales y de  mercadeo.  

2.2.  La cláusula primera del negocio determinó que el  “ideólogo”  y la propiedad intelectual del “vademécum”  y de sus distintas versiones sería del ingeniero Sierra  Torres; la segunda que Fedepapa proporcionaría todos los  recursos económicos y logísticos para conseguir los  fines buscados por los interesados, y que se encargaría de  manera exclusiva de la venta de los ejemplares impresos de las obras;  la tercera que el “margen  de utilidad”  se repartiría “el  cincuenta por ciento (50%) a cada uno respectivamente”;  y la cuarta que para la liquidación de los beneficios, se  restarían los egresos de los ingresos, definidos estos como  las ventas por publicidad y de los ejemplares editados.  

2.3.  En desarrollo de lo acordado, el accionante presentó el  proyecto “vademécum  del cultivo de papa” a  Fedepapa, que lo aceptó y, por lo tanto, ordenó la  impresión de cuatro mil cuarenta (4.040) ejemplares, a razón  de cinco mil trescientos setenta y cinco pesos ($5.375) cada uno,  para un costo total de treinta y un millones trescientos noventa y  cinco mil pesos ($31.395.000).  

2.4.  El 26 de marzo de 1996, Panamericana Formas e Impresos S. A. puso a  disposición de la Federación los ejemplares que esta  solicitó, que le sirvieron para la presentación  oficial, donde se dio el crédito de “Director  Técnico”  de la obra al peticionario.  

2.5.  Fedepapa ha entregados las cartillas a bajos precios o como cortesía,  para promocionar con sus clientes, proveedores y amigos las ventas en  sus trece almacenes o establecimientos de comercio, puesto que “el  principal objetivo que [la] impulsó para llevar a cabo esta  publicación fue y ha sido el de obtener una mayor importancia  o good will y […] no […] unas grandes utilidades por  concepto de la comercialización de estos libros”.  

2.6.  El margen de utilidad total por los “vademécum”  ascendió a ciento ochenta y cinco millones cuatrocientos  treinta y cinco mil pesos ($185.435.000), cifra que resulta de restar  los egresos a los ingresos, así:  

                                

Ingreso                          por valor comercial de los libros (4040 x $40.000)                                                                      

$161.600.000          

Ingreso                          por ventas de publicidad                                                                      

$55.230.000          

Egresos                          por impresión de libros                                                                      

(-)                          $31.395.000          

Total                                                                      

$185.435.000    

2.7.  Hasta la fecha de la demanda, la persona jurídica citada no  liquidó las cuentas así como tampoco efectuó  ningún pago o retribución económica al actor, a  pesar de que este dedicó más de dieciocho meses  continuos para acatar los compromisos contractuales, y que según  el clausulado le tocaba el cincuenta por ciento del “margen  de utilidad”,  esto es, noventa y dos millones setecientos diecisiete mil quinientos  pesos ($92.717.500).  

2.8.  Satisfecha con la primera labor, en el 2003 Fedepapa llamó  nuevamente al ingeniero Guillermo Alfonso Sierra Torres para la  elaboración de otra obra, con sustento en el contrato suscrito  el 5 de septiembre de 1994,  vigente por no estar liquidado y por  posibilitar “una  tercera o posteriores publicaciones”,  y proponiendo que “se  haría un solo pago […] en el que se incluirían  las utilidades obtenidas en las dos (2) publicaciones”,  interrumpiéndose de esa forma la prescripción en  relación con las sumas adeudadas por el “vademécum  del cultivo de la papa”.  

2.9.  Sierra Torres aceptó la oferta, por lo que procedió  luego a la coordinación general de la segunda obra, es decir,  lo concerniente a “participación  de los textos”,  pautas publicitarias, diagramación, proyección, etc.  

2.10.  Culminado el proyecto titulado “guía  para el cultivo de papa”,  Fedepapa mandó imprimir dos mil ejemplares a un costo de  treinta y dos  millones de pesos ($32.000.000), y una vez más  en el evento de lanzamiento se otorgó el rótulo de  “director  técnico de la publicación”  al ingeniero Sierra Torres.  

2.11  La Federación ha utilizado la “guía”  para promocionar las ventas en sus trece almacenes, entregándola  en ocasiones de manera gratuita, o también como cortesía  para sus “amigos,  clientes, proveedores y confederados”.  

2.12.  El gerente de Fedepapa presentó una relación de  “cuentas”  de los años 2003 a 2006, suscrita por su contadora, que  denominó “Informe  Financiero Vademécum”,  en el que reportó una utilidad para el actor por concepto de  la “guía”  por siete millones ochocientos diecinueve mil seiscientos sesenta y  dos pesos ($7.819.662), suma que el último “no  aceptó”,  ya que además de irrisoria, incorpora “rubros  que no se habían pactado en el contrato”,  tales como “pago  de ‘supuestos’ arriendos, servicios públicos,  salarios y parafiscales, indemnizaciones, aseo, cafetería,  impuestos, combustibles, lubricantes, taxis, buses, dotaciones,  chequeras, comisiones, envases y empaques, servicios varios […]  etc…”.  

2.13.  El 15 de noviembre de 2005, en relación con la “guía  para el cultivo de papa” debió  concretarse la “liquidación”,  del siguiente modo:  

                                

Ingreso                          por valor comercial (2000                          x $85.000)                                                                      

$170.000.000          

Ingreso                          por ventas de publicidad                                                                      

$149.600.000          

Egresos                          por impresión de libros                                                                      

(-)                          $32.000.000          

Total                                                                      

$287.600.000    

2.14.  El cincuenta por ciento de la precitada cifra era el “margen  de utilidad”  para el gestor, es decir, ciento cuarenta y tres millones ochocientos  mil pesos ($143.800.000), de los cuales, la convocada no ha hecho  “ningún  pago”,  pese a que aquél empleó más de veintisiete meses  de esfuerzo continuo en la preparación del segundo texto.  

3.-  Notificado el contradictor se opuso y formuló la excepción  de mérito de prescripción, “respecto  de aquellos conceptos que no han sido solicitados en su debido  tiempo”,  precisando que ello no conlleva aceptar “derecho  alguno en cabeza del demandante”  (fls. 420 a 434).  

4.-  La primera instancia negó las aspiraciones del libelo (fls.  702 a 712).  

5.-  La apelación interpuesta por el vencido fue desatada por el  Tribunal el 30 de abril de 2013, mediante providencia que modificó  lo resuelto por el a-quo,  para en definitiva declarar: (i) que entre las partes se celebró  contrato “civil  de asociación para la publicación de la obra titulada  vademécum del cultivo de papa”;  (ii) que en virtud de ese pacto se realizó y publicó el  “vademécum  del cultivo de la papa”;  (iii) que el petente es su “autor  intelectual e ideólogo”;  y (iv) que Fedepapa no ha cancelado a favor del actor las utilidades  percibidas; en consecuencia, (v) condenar a esta última a  pagarle a su contraparte dentro de los diez días siguientes a  la ejecutoria del fallo, la suma de trece millones ciento noventa mil  ciento diecisiete pesos ($13.190.117), equivalentes al cincuenta por  ciento por la venta publicitaria que recibió la demandada  respecto del “vademécum  del cultivo de la papa”,  más los intereses legales moratorios de no cancelarse tal  monto; (vi) negar las demás súplicas; y (vii) declarar  no probada la defensa de prescripción.  

II.-  FUNDAMENTOS DEL FALLO IMPUGNADO  

En  resumen son los siguientes:  

1.-  Las partes admiten la celebración el 5 de septiembre de 1994  de un contrato de “asociación  para la publicación de la obra titulada vademécum del  cultivo de papa”,  en el que se dejó constancia que aunque el convenio es sin  ánimo de lucro, “el  margen de utilidad se repartirá entre Fedepapa y el ingeniero  Sierra, correspondiéndole el (50%) a cada uno  respectivamente”,  aclarando que para la liquidación “se  restarán los ingresos de los egresos”.  

2.-  El gestor alega el incumplimiento de la obligación de pagar el  “margen  de utilidad”,  y con soporte en eso edifica su pretensión indemnizatoria.  Entonces, debe acreditar “cuáles  fueron los ingresos, cuáles los egresos, el resultado de  restar los segundos de los primeros y, por ende, cuáles son  los rubros que la demandada se ha guardado, en acatamiento de lo  pactado, de pagar al actor”.  

3.- El demandante  asegura que los ingresos deben calcularse con base en la venta de la  publicidad y el valor comercial  unitario de cada libro.  

Si  ello es así, el éxito de la pretensión implicaba  demostrar cuántos ejemplares del “vademécum”  se enajenaron, porque si sólo respecto de algunos se obtuvo  beneficio, “pretender  derivar réditos de la totalidad de los ejemplares que a la  postre se editaron es algo que, simplemente, no se compadece con la  literalidad del contrato que, nótese, en todo momento habla es  de una repartición de utilidades, calculada sobre la  diferencia de los ingresos y egresos”.  

4.-  Para determinar los “beneficios”,  el actor multiplicó el número de textos editados,  cuatro mil cuarenta, por el valor que asegura verbalmente se pactó  para cada uno de ellos, cuarenta mil pesos, ($40.000), convenio que  “a  decir verdad ningún respaldo probatorio encuentra”.  

Pero,  lo cierto es que auscultados los testimonios de Emeramo López  Parra y Camilo Suárez Casas, queda al descubierto que sólo  algunos ejemplares del “vademécum”  fueron vendidos, otros se obsequiaron y un remanente quedó en  manos de Fedepapa. Aquél expuso que “la  demanda y el interés que despertó el libro no fue el  que realmente se esperaba, al punto que todavía hay  publicaciones almacenadas quietas ahí están obsoletas”,  y el segundo, representante legal de la Federación, manifestó  que no conocía el número de ejemplares que se  transfirieron o regalaron.  

Lo  susodicho se corrobora con la declaración de parte que rindió  el actor, al sostener que “no  sé cuántos ejemplares hayan sido vendidos o hayan sido  dados en obsequio ni tampoco sus precios, puesto que Fedepapa manejó  el inventario de esas publicaciones”.  

Con  lo anterior, lo suplicado no se abre paso habida cuenta que “la  venta de los libros se constituiría en un presupuesto  inexorable para establecer la ganancia económica de cuya no  participación se duele el demandante, en cuanto a tal ingreso  se refiere”.  

5.-  El actor aduce, también, que los ingresos están  representados por la pauta publicitaria, y para calcularlos acude al  documento visto a folios 23 a 29, que los estima en cincuenta y cinco  millones doscientos treinta mil pesos ($55.230.000), así como  al pronunciamiento que sobre ese punto hizo el abogado de la  demandada, al contestar el pliego inicial.  

Imposible  resulta para el Tribunal atenerse al citado instrumento elaborado por  el gestor para liquidar las ganancias, por “no  conocerse las vicisitudes del negocio celebrado entre dicha entidad y  los interesados en pautar”,  alusivas a las tarifas cobradas, el financiamiento para el pago y los  descuentos o concesiones.  

Que  el apoderado de la convocada hubiese referido como cierto el hecho  veintitrés relacionado con sumas recibidas por “publicidad”,  es algo que debe ponderarse con el resto de las probanzas,  particularmente los testimonios.  

Así,  Emeramo López Parra declaró que “contablemente”  la primera publicación no generó ninguna utilidad y la  de la segunda fue mínima. Por su parte, Camilo Suárez  Casas manifestó no saber sobre los ingresos por la  “publicación  del vademécum”,  pero que supone que “toda  esa información debe estar clara en la contabilidad de dicha  entidad”.  Y Luz María Rincón Calvo, contadora de Fedepapa, cuya  versión es trascendental por ser la encargada de llevar el  control de los asientos por la venta del “vademécum”,  dijo sobre los ingresos por el rubro de publicidad, que “exactamente  el valor no lo recuerdo pero sí se registró en el  centro de costo que correspondía y esa información yo  la tomé de los libros de contabilidad”.  

Si  las cosas son de esa forma, esto es, que los registros de ingresos y  egresos se había delegado a Fedepapa, “entonces  será lo dicho por el representante legal y la contadora a lo  que deberá darse credibilidad, no tanto, itérase, a lo  dicho por su abogado, desde luego que sobre ese punto tan específico  de los asientos financieros no podría estar más  enterado su apoderado judicial que la persona que lleva la  contabilidad y quien ejerce la representación legal de la  entidad”.  

6.-  Se hace un estudio separado de lo acontecido con el “vademécum  del cultivo de la papa”  y la “guía  para el cultivo de papa”,  porque según las pruebas adosadas no existe evidencia de que  el contrato del cual se deriva la responsabilidad hubiese regulado,  además del primero, la publicación y comercialización  de la otra.  

En  efecto, si la “guía”  fuera la segunda edición del “vademécum”,  lo lógico y puesto en razón es que los dos compartieran  el mismo nombre, y como sucede normalmente, se agregase la referencia  “segunda  edición”.  Contrariamente a la aseveración del petente, los testigos  Camilo Suárez Casas, Luz Marina Rincón Calvo y Pedro  David Porras Rodríguez dijeron no conocer los términos  que rigieron la “segunda  publicación”.  

Con tales  declaraciones se tiene que  

“si  la demostración de que el acuerdo negocial del cual predícase  el incumplimiento de Fedepapa se extendía, también, al  libro guía para el cultivo de papa, recaía al abrigo de  cualquier duda, en hombros del demandante, pues es este quien acude a  la jurisdicción alegando dicha infracción contractual  […] entonces ha de concluirse que la simple alusión que  se hace en la demanda a que ello era de esa manera resulta  insuficiente para persuadir al juzgador, claro, porque a la postre,  lo que termina ponderándose es su dicho y el de Fedepapa, sin  que ningún medio de convicción logre resolver a favor  de una de las partes esa disparidad de versiones que tienen de los  hechos, todo lo contrario, lo que sugiere razonablemente que una y  otra publicación se llamen de manera distinta y que ninguna  alusión se haga en la segunda respecto de ser la segunda  edición o versión de la primera, es que, en verdad,  bien pudo tratarse de dos publicaciones diferentes”.  

7.-   La consecuencia práctica de lo anterior, es que “el  informe financiero vademécum”  de los años 2003 a 2006 (fl. 158), que reporta una utilidad a  favor del demandante de siete millones ochocientos diecinueve mil  seiscientos sesenta y dos pesos ($7.819.662), cuya autoría  reconoce Luz Marina Rincón Calvo, no puede ser tenido en  cuenta como referente de la suma a restituir al actor, “porque  es la misma autora de dicho informe la que dice que esas cuentas se  referían, exclusivamente, al libro guía para el cultivo  de la papa, y no al vademécum, admitiendo que si bien se  utilizó este último nombre, ese estado contable se  refiere a aquella publicación”.  

Y  es que si de lo que se habla es del incumplimiento del convenio  adjuntado con el libelo inicial  

“no  pueden existir dudas de que la sustracción al pago de las  utilidades percibidas por la publicación y venta del libro la  guía tenía hontanar en el desconocimiento de lo allí  pactado, y no el desacatamiento de un acuerdo distinto, con todo y  que de alguna manera se admita por parte de la contadora que en el  caso de esta publicación correspondía al demandante el  50% de las utilidades, pues ello, por sí solo, resulta  insuficiente para, más allá de cualquier dubitación,  sostener que el mismo contrato regía los dos libros  publicados”.  

8.-  El documento denominado “cuadro  salidas 1996-2009”,  fl. 503, que según la demandante es diciente de los ingresos  generados con la venta del “vademécum”  y de la “guía”,  en cuantía de dieciocho millones novecientos dieciocho mil  quinientos pesos ($18.918.500), es una reproducción de otra  copia, lo que de suyo le resta eficacia probatoria a tenor del  artículo 254 del Código de Procedimiento Civil.  Obviando ese aspecto, el instrumento es insuficiente para determinar  la “utilidad”  que debería recibir el actor, porque los datos de ingresos y  egresos “no  aparecen allí registrados y […] muy seguramente reposan  en los asientos contables de Fedepapa, los cuales […] no se  allegaron al plenario”.  

9.-  Con abstracción de lo dicho, los testimonios no desvirtúan   que por la venta de la publicidad del “vademécum”,  Fedepapa hubiese recibido cincuenta y cinco millones doscientos  treinta mil pesos ($55.230.000), según el hecho veintitrés  de la demanda, referido como cierto en la contestación.  Entonces, “mal  haría el juez en negarse a su concesión”.  Tampoco se polemiza que la Federación pagó por la  impresión de la obra treinta y un millones trescientos noventa  y cinco mil pesos ($31.395.000), luego el respectivo cruce de cuentas  arroja la cifra de veintitrés millones ochocientos treinta y  cinco mil pesos ($23.835.000), cuyo cincuenta por ciento, que es el  beneficio para las partes, sería de once millones novecientos  diecisiete mil quinientos pesos ($11.917.500).  

10.-  Para establecer en qué momento se hizo exigible esa  obligación, es decir, “cuándo  habría de hacerse la repartición de utilidades”,  ya que en el contrato no se reguló ese punto, debe convenirse  que sólo con la presentación de la demanda operó  la constitución en mora, en términos del artículo  90 del Código de Procedimiento Civil. Y si bien obra en el  expediente la carta de 7 de abril de 2006 que la actora dirigió  a su contraparte solicitando el “reconocimiento  económico”,  lo cierto es que no hay certeza de que para esa fecha se hubiera  liquidado el convenio y tampoco de que la firma allí impuesta  corresponda a un empleado de la entidad, o si contaba con facultad  para obligarla.  

En  orden a compensar la pérdida del poder adquisitivo del dinero,  se actualizan los once millones novecientos diecisiete mil quinientos  pesos ($11.917.500) desde la radicación del libelo hasta la  data de la sentencia, que da como resultado trece millones ciento  noventa mil ciento diecisiete pesos ($13.190.117), al aplicar la  fórmula:  

Va  = Vh    x   ind.  f  

Inf   i  

12.-  En conclusión, se ordena únicamente “el  pago de $13.190.117, por concepto del 50% de las utilidades  percibidas por Fedepapa con la venta de pauta publicitaria del libro  vademécum del cultivo de la papa, y se negará,  igualmente, la totalidad de las pretensiones relativas al libro Guía  para el Cultivo de la Papa”.  

III.-  LA DEMANDA DE CASACIÓN  

ÚNICO  CARGO  

Con  apoyo en la causal primera de casación, acusa el fallo de  violar indirectamente, por falta de aplicación, los artículos  1546, 1602, 1603 y 1617 del Código Civil, y 2°, 822 y 884  del Código de Comercio, a consecuencia de errores de hecho  evidentes y trascendentes en la apreciación del contrato de  asociación celebrado entre las partes el 5 de septiembre de  1994, y la no valoración del contenido de los libros  denominados “vademécum  del cultivo de la papa” y  “guía para el cultivo de la papa”,  así como del dictamen que obra a folio 569 y siguientes del  cuaderno 1.  

El  ataque se sustenta así:  

1.-  El  contrato es fuente de las obligaciones (artículo 1494 C.C.),  las cuales pueden ser de dar, hacer o no hacer. Cuando una sola de  las partes se obliga para con la otra, la convención será  unilateral, mientras que si ellas adquieren cargas recíprocamente  derivará en bilateral (art. 14596 ib).  Para esta última, por virtud de norma imperativa, precepto  1546 id,  se incorpora “la  condición resolutoria en caso de no cumplirse por uno de los  contratantes lo pactado”,  caso en el cual el otro podrá impetrar a su arbitrio se  declare la resolución del negocio, o ejercer la acción  de cumplimiento con la indemnización de perjuicios  correspondiente, lo que se corrobora en sentencias de casación  de la Corte Suprema de Justicia.  

La  inejecución total o parcial de las obligaciones contractuales  o la ejecución imperfecta o tardía de estas lleva a  deducir una responsabilidad que supone siempre, la existencia de un  contrato válido, pues, respecto de la extracontractual no se  requiere el mismo. En torno a la “responsabilidad  contractual derivada del incumplimiento de sus obligaciones por uno  de los contratantes”,  la Corte se ocupó en fallo de 3 de noviembre de 1977.  

Recordadas  las normas y la jurisprudencia pertinentes, y visto el expediente, se  halla que en el pronunciamiento objeto de casación los  razonamientos inician bajo la afirmación de que para resolver  la apelación es necesario “descender  al estudio de las probanzas”,  lo que de entrada implica que “ese  estudio fue conforme a la ley, o que no lo fue”.  

2.-  Se incurrió por el Tribunal en dos errores evidentes y  trascendentes.  

2.1. Alteración  de contenido material de contrato celebrado entre las partes.  

La cláusula  primera del negocio jurídico textualmente establece que  

“El  ingeniero agrónomo Guillermo Alfonso Sierra Torres es el autor  intelectual e ideólogo del Vademécum, y por tal motivo  su desempeño será como autor y coordinador general de  esta publicación, en las distintas versiones o ediciones que  sean llevadas a cabo. Por parte del ingeniero Sierra, este será  su aporte material y económico”.  

Surge  de bulto de esa estipulación,  que el contrato se extiende a “las  distintas versiones o ediciones que sean llevadas a cabo”  del trabajo titulado “Vademécum  del cultivo de la papa”;  de suerte que si una “edición”  posterior debe coincidir en lo esencial con la primera para que se  trate de la misma, ello no excluye cambios que, sin alterar ese  contenido esencial, se introduzcan al libro.  

Eso  fue lo que aconteció al sustituir la palabra “vademécum”  por  “Guía”  en  el título del texto, que conserva, sin embargo, “identidad  e integridad intelectual y de contenido con la inicialmente  publicada”.  

La  modificación accidental es por lo demás explicable, si  se tiene en cuenta que transcurrieron nueve años entre la  primera y la segunda versión, como se deduce del simple cotejo  “del  texto de uno y otro”.  

Así  las cosas, mientras la convención dispuso expresamente que  regulaba lo atinente a las “distintas  versiones o ediciones que sean llevadas a cabo”,  el fallo del ad-quem,  contra toda evidencia expresó que no existe prueba que el  contrato “hubiese  regulado a más del vademécum, la publicación y  comercialización de la Guía”.  

La  divergencia entre lo consagrado en el convenio y lo afirmado en la  providencia confutada es inocultable y radical, ya que aquél  se refiere a las “distintas  versiones o ediciones de la obra que se lleven a cabo”,  y la última lo circunscribe únicamente a “la  primera edición o versión del mismo sin ningún  fundamento para el efecto”.  

2.2.  Falta de apreciación de las dos versiones de la obra  publicada.  

Es absolutamente  claro, diáfano y transparente, que por la simple comparación  entre los textos de las dos versiones de los libros, exceptuando la  sustitución de tan sólo unas palabras, el contenido de  los distintos capítulos que los integran es esencialmente el  mismo, con modificaciones en cuanto hace relación a las pautas  publicitarias y con las actualizaciones indispensables luego de nueve  años entre una y otra versión.  

El  Tribunal, partiendo de la apreciación recortada y diminuta del  contrato, alteró su contenido para restringirlo a la primera  publicación de la obra y armónicamente continuó  por el mismo sendero para la interpretación de las pruebas, y  por ello, “ni  siquiera comparó los dos textos de las distintas versiones de  la misma obra”.  

2.3. Falta de  apreciación del dictamen pericial decretado como prueba.  

En  auto de 22 de junio de 2010, se decretó una experticia para  establecer de manera separada el valor comercial de la venta en  librerías especializadas del “vademécum”  y de la “guía”.  

En el trabajo que  rindió, el auxiliar de la justicia expuso los siguientes  guarismos:  

                                                                                  

Libro                                                                      

Valor                          unitario                                                                      

N°                          Total ejemplares                                                                      

Valor                          comercial                                                                      

Costo                          impresión                                                                      

Valor                          libros, menos gastos                                                                      

Ingresos                          publicidad          

Vademécum                                                                      

$35.406                                                                      

4.040                                                                      

$126.978.840                                                                      

$95.583.840                                                                      

$55.230.000          

Guía                                                                      

$104.401                                                                      

2.000                                                                      

$208.802.000                                                                      

$32.972.000                                                                      

$175.830.000                                                                      

$149.600.000    

La  simple comparación de la sentencia fustigada con el  expediente, deja ver que en aquella ni siquiera se hace alusión  al “dictamen”,  significándose entonces que se omitió por completo la  consideración de esa prueba, que en su momento se decretó  por estimarse pertinente, conducente y útil.  

3.-  Los errores en que se incurrió por el Tribunal son  trascedentes, por cuanto a causa de ellos la fijación de los  hechos resultó contraria a la realidad. En efecto:  

3.1.  La alteración del contenido material del contrato trajo como  consecuencia que se disminuyera su alcance demostrativo, para  aplicarlo sólo a la primera versión de la obra  denominada “vademécum  del cultivo de la papa”,  y excluir la segunda con idéntico contenido esencial y con la  modificación de una palabra en el título: “Guía  del cultivo de la papa”.  

3.2.  La falta de apreciación de las dos “versiones”  del libro, una publicada en marzo de 1996 y la otra el 15 de  noviembre de 2005, influyó directamente en la resolución  del fallo atacado, a tal punto que el sentenciador señaló  que se trataba de “dos  obras diferentes, y no de dos versiones de la misma obra regidas por  el mismo contrato celebrado entre las partes”.  

3.3.  La ausencia de ponderación del dictamen pericial condujo a no  dar por acreditado el valor unitario del “vademécum”  y de la “Guía”,  ni el precio comercial de ambos con su respectivo costo de impresión.  Por eso, el argumento según el cual los “precios”  que se pactaron verbalmente por las partes no se probaron, es una  fácil deducción que pretirió la experticia  decretada y practicada.  

Esa  omisión, también, condujo a no reparar en otro de los  rubros para calcular el margen de utilidad, esto es, “lo  percibido por concepto de pautas publicitarias de la segunda  versión”.  

En  armonía con lo dicho, las declaraciones de Emeramo López  Parra, Camilo Suárez Casas y Luz Marina Rincón Calvo,  trabajadores de Fedepapa, y la del gestor,  en las que se asevera que no se conoce cuántos ejemplares se  vendieron al público, son “inanes  por completo pues ellas suponen que antes debió establecerse  el precio de venta de los mismos para saber el valor de los que  fueron vendidos”.  

3.3.    Como secuela del desatino en la fijación de los hechos, se  incursionó asimismo en un defecto en lo jurídico, ya  que si el negocio convenido es bilateral, conmutativo y oneroso, se  dejaron de aplicar las normas enunciadas en la formulación del  cargo.  

Así,  si sólo se incluyó el incumplimiento parcial del  contrato en cuanto a los ingresos por pauta publicitaria para la  primera versión de la obra, ese significa que “dejó  de aplicarse el artículo 1546 del Código Civil para lo  atinente a la segunda publicación de la obra y en cuanto a las  dos versiones de la misma dejó de aplicarse la misma norma de  manera parcial en cuanto a la primera versión, en la medida  que sólo se condenó al pago de la ‘utilidad  marginal’ por concepto de los conceptos de pauta publicitaria  por la publicación de la primera de las dos versiones de la  obra citada”.  

Por  idéntica razón se inaplicaron los preceptos 1602, 1603  y 1617 ibídem,  en armonía con el 884 del estatuto mercantil.  

CONSIDERACIONES  

1.-  Como se relacionó al comienzo, el demandante pidió  declarar, en esencia, que el 5 de septiembre de 1994 suscribió  con su contraparte un “contrato  civil de  asociación para la publicación de la obra titulada  vademécum del cultivo de papa”,  y que por virtud del mismo se “realizaron  y publicaron”  dos libros, uno denominado “vademécum  del cultivo de papa” y  el  otro  “guía  para el cultivo de papa”,  cuya  propiedad intelectual en ambos casos es del reclamante. Así  mismo, deprecó señalar que el pacto se incumplió  por Fedepapa, al no pagar el “margen  de utilidad”  convenido en lo que respecta a cada texto, y en consecuencia, reclamó  condenar a la convocada a la cifra en la que estimó tal rubro  o la que resulte probada en el juicio,  más los intereses  moratorios, o en su defecto los bancarios corrientes. Por último,  el  gestor suplicó el pago del equivalente en pesos de mil gramos  oro, por el daño moral que le infligió la Federación,  al “sustraerse  de las obligaciones contractuales”.  

2.-        El  Tribunal modificó  la sentencia de primera instancia, que en su momento negó  todas las aspiraciones del libelo inicial, para en últimas  declarar que sí existió el contrato invocado y que por  este se elaboró y publicó, únicamente, la obra  conocida como “vademécum  del cultivo de la papa”,  cuyo “autor  intelectual e ideólogo” es  el actor. Dejó establecido, también, que Fedepapa no le  ha cancelado al gestor las utilidades percibidas por el “vademécum”,  por lo que la condenó a pagarle trece millones ciento noventa  mil ciento diecisiete pesos ($13.190.117), equivalentes al cincuenta  por ciento de la publicidad que recibió la demandada respecto  de dicho trabajo, más los intereses legales moratorios, de no  sufragarse tal monto.  

En  apoyo de esa decisión, el ad-quem  estimó:  

(i)  Que las pruebas no evidenciaban que el contrato  hubiese regulado la  publicación y comercialización de la “guía  para el cultivo de papa”,  ya que si esta fuera la segunda edición del “vademécum  del cultivo de la papa”,  lo lógico es que los dos compartieran el mismo nombre y se  agregase la referencia “segunda  edición”,  y los testigos además dijeron no conocer los términos  que gobernaron la “segunda  publicación”.  

(ii)  Que el resultado práctico de lo anterior es que las utilidades  que reporta el informe del folio 158 no pueden ser tenidas en cuenta,  dado que el documento, según su propia autora, versa sobre la  “guía”.  

(iii)  Que el instrumentos que aparece en el folio 503, “cuadro  de salidas 1996-2009”,  en el que se consignan ingresos por venta para los dos volúmenes,  carece de eficacia probatoria por ser una “reproducción  de otra copia”.  

(iv)  Que al no controvertirse el hecho de que Fedepapa recibió por  la publicidad del “vademécum”  cincuenta y cinco millones doscientos treinta mil pesos  ($55.230.000), así como que el pagó por la impresión  de ese libro fue de treinta y un millones trescientos noventa y cinco  mil pesos ($31.395.000), el cruce de esas cuentas da veintitrés  millones ochocientos treinta y cinco mil pesos ($23.835.000), siendo  el cincuenta por ciento el beneficio para las partes, es decir, once  millones novecientos diecisiete mil quinientos pesos ($11.917.500),  que traídos a valor presente corresponden a trece millones  ciento noventa mil ciento diecisiete pesos ($13.190.117), valor a  reconocer al actor.  

3.-  En  el único cargo propuesto, el recurrente aduce que en el fallo  de segunda instancia se cometieron errores de hecho evidentes y  trascendentes consistentes en la indebida valoración del  contenido material de contrato celebrado entre las partes, al  circunscribir su alcance a “la  primera edición o versión” del  vademécum, no obstante que la cláusula primera se  refiere a las  “distintas  versiones o ediciones de la obra que se lleven a cabo”;  la  falta de apreciación de los dos libros publicados, textos que  son indicativos de que el contenido de ambos es esencialmente el  mismo; y la omisión en sopesar el dictamen pericial decretado  y practicado en el curso del proceso, que contiene los rubros  necesarios para calcular el margen de utilidad pactado.  

4.-  La  vía indirecta invocada por el recurrente en la modalidad de  yerro fáctico en la valoración de las probanzas, sucede  de manera ostensible cuando el juzgador supone, omite o altera el  contenido de ellas, siempre y cuando dicha anomalía influya en  la forma como se desató el debate, de tal manera que de no  haber ocurrido otro fuera el resultado, lo que debe aparecer palmario  o contundentemente demostrado.  

Sobre el punto, en  sentencia de 21 de febrero de 2012, Rad. 2004-00649, reiterada el 24  de julio siguiente, Rad. 2005-00595-01, indicó la Sala que  

“[E]l  error de hecho, que como motivo de casación prevé el  inciso segundo, numeral primero, del artículo 368 del Código  de Procedimiento Civil, ocurre cuando se supone o pretermite la  prueba, entendiéndose que incurrirá en la primera  hipótesis el juzgador que halla un medio en verdad inexistente  o distorsiona el que sí obra para darle un significado que no  contiene, y en la segunda situación cuando ignora del todo su  presencia o lo cercena en parte, para, en esta última  eventualidad, asignarle una significación contraria o diversa.  El error ‘atañe a la prueba como elemento material del  proceso, por creer el sentenciador que existe cuando falta, o que  falta cuando existe, y debido a ella da por probado o no probado el  hecho’ (G. J., T. LXXVIII, página 313) (…)  Denunciada una de las anteriores posibilidades, el impugnador debe  acreditar que la falencia endilgada es manifiesta y, además,  que es trascendente por haber determinado la resolución  reprochada, de tal suerte que, de no haberse incurrido en esa  sinrazón, otra hubiera sido la resolución adoptada (…)  Acorde con la añeja, reiterada y uniforme jurisprudencia de la  Corporación, el yerro fáctico será evidente o  notorio, ‘cuando su sólo planteamiento haga brotar que  el criterio’ del juez ‘está por completo  divorciado de la más elemental sindéresis; si se  quiere, que repugna al buen juicio’, lo que ocurre en aquellos  casos en que él ‘está convicto de  contraevidencia’ (sentencias de 11 de julio de 1990 y de 24 de  enero de 1992), o cuando es ‘de tal entidad que a primer golpe  de vista ponga de manifiesto la contraevidencia de la determinación  adoptada en el fallo combatido con la realidad que fluya del proceso’  (sentencia 146 de 17 de octubre de 2006, exp. 06798-01); dicho en  términos diferentes, significa que la providencia debe  aniquilarse cuando aparezca claro que ‘se estrelló  violentamente contra la lógica o el buen sentido común,  evento en el cual no es nada razonable ni conveniente persistir  tozudamente en el mantenimiento de la decisión so pretexto de  aquella autonomía’ (G. J., T. CCXXXI, página  644)”.  

5.-  Tiene  incidencia en la resolución que se está adoptando, lo  siguiente:  

a.-)  Que  el 5 de septiembre de 1994, las partes involucradas en el presente  litigio ajustaron un “contrato  civil de asociación para la publicación de la obra  titulada ‘vademécum’ del cultivo de papa”  (fls. 2 y 3 del c. 1).  

b.-)  Que se  explicitó que el convenio es para “llevar  a efecto”  la publicación “vademécum  del cultivo de papa”,  de conformidad con las cláusulas que a continuación se  trasuntan:  

“Primera:  El ingeniero Agrónomo Guillermo Alfonso Sierra Torres es el  autor intelectual e ideólogo del vademécum, y por tal  motivo su desempeño será como autor y coordinador  general de esta publicación, en las distintas versiones o  ediciones que sean llevadas a cabo: Por parte del ingeniero Sierra,  este será su aporte material y económico. Parágrafo:  De acuerdo a la ley que rija sobre  derechos intelectuales o de autor, al ingeniero Sierra Torres le  corresponderán tales derechos. Segunda: El Dr. Augusto del  Valle Estrada, en representación de Fedepapa, proporcionará  los recursos y ordenará a quien corresponda las labores de  mecanografía, contabilidad, publicidad, comunicaciones, correo  y demás que sean concernientes para lograr una exitosa gestión  administrativa en la publicación de las ediciones del  vademécum e igualmente en las ventas, envíos y entregas  de los ejemplares impresos. Por parte de Fedepapa este será su  aporte material y económico. Tercera: Aunque el propósito  de la asociación de que trata el presente es sin ánimo  de lucro, se establecerá un margen de utilidad para resarcir  en alguna medida los aportes de las partes involucradas en este  contrato. El margen de utilidad se repartirá entre Fedepapa y  el ingeniero Sierra, correspondiéndole el cincuenta por ciento  (50%) a cada uno respectivamente. Cuarta: para efectos de la  liquidación del margen de utilidad se restarán los  egresos de los ingresos, definiendo como ‘ingresos’ los  pagos que las personas naturales o jurídicas integrantes del  vademécum, cancelen a Fedepapa por tal concepto, al igual que  lo recaudado por concepto de la venta de todos y cada uno de los  ejemplares editados; se determinará como ‘egresos’  el valor que sea cancelado a las empresas litográficas o  editoriales, asignadas para la impresión de las ediciones.  Quinta: Para efectos fiscales el presente contrato se estima en una  cuantía de quince millones de pesos…”.  

c.-)  Que  al proceso se aportaron dos libros con las características  detalladas en el cuadro comparativo que enseguida aparece (fls. 161 a  380):  

                                          

Título                                                                      

Vademécum                          del Cultivo de la Papa                                                                      

Guía                          para el Cultivo de Papa          

Descripción                                                                      

Generalidades                          sobre el cultivo y guía técnica sobre insumos                                                                      

Generalidades                          sobre el cultivo y guía técnica sobre insumos          

Fecha                          Edición                                                                      

1996-1997                          “Primera Edición”                                                                      

2005                          “Primera Edición”          

Páginas                                                                      

172                                                                      

229          

Créditos                                                                      

Augusto                          del Valle Estrada (Gerente General).                          

Guillermo                          Sierra Torres (Director Técnico).                          

Grafemas                          Ltda. (Edición).                          

Augusto                          del Valle Estrada (Gerente).                          

Guillermo                          Sierra Torres (Director Técnico).                          

Javier                          Rojas (Coordinador Publicación).                          

Diagramación                          (Pensá Diseño Editorial).                          

Impreso                          por Panamericana.          

Contenido                                                                      

Generalidades                          del Cultivo de la Papa en Colombia                          

I.-                          Historia                          

II.-                          Morfología                          

III.-                          Taxonomía                          

IV.-                          Fertilización                          

V.-                          Análisis                          de Suelos                          

VI.-                          La                          fertilización en la tecnología local de producción.                          

VII.-                          Semilla                          de papa                          

VIII.-                          Limitantes                          de la producción de semilla                          

IX.-                          Plagas                          de la papa                          

X.-                          Plagas                          del suelo                          

XI.-                          Plagas                          del follaje                          

XII.-                          Plagas                          de almacenamiento                          

XIII.-                          Enfermedades                          del cultivo de la papa                          

XIV.-                          Enfermedades                          causadas por hongos                          

XV.-                          Enfermedades bacteriales                          

XVI.-                          Enfermedades                          virosas                          

XVII.-                          Prácticas                          culturales                          

Insumos                          y Servicios                          

.                          Insecticidas                          

.                          Herbicidas                          

.                          Fungicidas                          

.                          Bioestimulantes –Reguladores– Coadyuvantes                          

.                          Fertilizantes – Enmiendas                          

.                          Semillas                          

.                          Análisis y Laboratorios                          

.                          Convenios – Instituciones                          

.Casas                          Comerciales y Distribuidores Insumos                          

.                          Dotaciones                          

.                          Empaques                          

.                          Maquinarias y Equipos                          

.                          Distribuidores y Procesadores de Papa.                          

Seguridad                          

.                          Manejo seguro de plaguicidas                                                                      

Generalidades                          del Cultivo de la Papa en Colombia                          

I.-                          Historia de la papa                          

II.-                          Taxonomía de la papa                          

III.-                          Morfología de la planta de la papa                          

V.-                          Nutrición del cultivo                          

VI.-                          Deficiencias nutricionales en el cultivo de papa                          

VII.-                          Semilla de papa                          

VIII.-                          variedades colombianas de papa                          

IX.-                           Plagas de la papa                          

X.-                          Enfermedades del cultivo de la papa                          

XI.-                          Manejo Integrado del cultivo de papa                          

XII.-                          Guía ambiental para el cultivo de la papa                          

XIII.-                          Bibliografía consultada.                          

Insumos                          y servicios                          

.                          Semillas                          

.                          Fertilizantes y enmiendas                          

.                          Coadyuvantes                          

.                          Manejo plagas y enfermedades                          

.                          Insecticidas                          

.                          Fungicidas                          

.                          Herbicidas                          

.                          Instituciones                          

.                          Maquinarias, implementos agrícolas, herramientas y                          empaques.                          

.                          Manejo seguro de plaguicidas                          

.                          Agroservicios Fedepapa                          

.                          Directorio          

Precisiones                          hechas en el capítulo de generalidades                                                                      

“Preparado                          por: Armando Rodríguez B. (I.A., M.S.) ICA. Convenio                          Unipapa. Revisado por Lauro Lujan C. (I.A., M.S., Ph. D.)                          Fedepapa. Convenio Unipapa”.                                                                      

“Actualizado                          por: Pedro David Porras R. (I.A.). Fedepapa. 2005, con base en el                          documento preparado por Armando Rodríguez B. (I.A., M.S.)                          ICA. Convenio Unipapa en 1996”.    

d.-)  Que  en el dictamen practicado en el curso del proceso para verificar los  ingresos obtenidos con la publicación de las obras en comento,  se concluyó:  

                                                                                  

Libro                                                                      

Unidades                                                                      

Valor                          Unidad                                                                      

Valor                          total                                                                      

Costos                          impresión                                                                      

Pauta                          publicitaria                                                                      

Utilidad                          actualizada 31/12/2011                          

(50%)                          del total          

Vademécum                                                                      

4040                                                                      

$35.406                                                                      

$126.978.840                                                                      

$31.395.000                                                                      

$55.230.00                                                                      

$242.907.111          

Guía                                                                      

2000                                                                      

$104.401                                                                      

$32.972.000                                                                      

$149.600.000                                                                      

$212.570.875    

e.-)  Que  el apoderado de Fedepapa objetó por error grave  la  experticia, y el a-quo,  previo el traslado respectivo, tuvo como pruebas para su posterior  resolución “las  documentales obrantes en el proceso”  (fls. 661 a 664 y 680).  

f.-)  Que en ninguno de los fallos de instancia se hizo pronunciamiento  expreso sobre dicha “objeción”,  limitándose el de primer grado a indicar en sus  consideraciones que  

“frente  al dictamen pericial solicitado por la parte actora para acreditar el  valor de los perjuicios alegados […] corresponde señalar  que dicha experticia no encuentra soporte alguno que lleve al juzgado  a inferir que tales se causaron, en tanto que parte de supuestos  realizados por el auxiliar de la justicia sin consultar los soportes  contables de Fedepapa, los cuales dan cuenta del valor de la venta de  los ejemplares, los costos de su producción, el número  de publicaciones vendidas, así como el stock de inventario  existente, entre otros aspectos”  .  

6.-  La  propiedad intelectual es un concepto general, amplio, extensivo,  porque incluye todas las creaciones mentales que emanan de un  esfuerzo, trabajo o habilidad humana, pasibles de reconocimiento  jurídico.  

En  palabras de la Organización Mundial de la Propiedad  Intelectual, OMPI, “la  propiedad intelectual se refiere a todas las creaciones de la mente:  Invenciones, obras literarias y artísticas, así como  símbolos, nombres e imágenes utilizadas en el  comercio”,  y se divide en dos categorías, a saber:  

(i) La propiedad  industrial que incorpora las patentes de invenciones, las marcas, los  diseños industriales y las indicaciones geográficas, y  

(ii) El derecho de  autor que versa sobre obras literarias como novelas, poemas,  películas, obras de música, obras artísticas,  esto es, dibujos, pinturas, fotografías y esculturas y diseños  arquitectónicos.  

Los derechos  conexos a estos últimos, precisa la organización,  incluyen los de los intérpretes o ejecutantes sobre sus  interpretaciones o ejecuciones, los de los productores de fonogramas  y los de los organismos de radiodifusión respecto de sus  programas de radio y televisión (consultado en www. wipo.int).  

Acerca  de las dos  categorías que fluyen de la propiedad intelectual, y de la  manera como está consagrada su protección en el  ordenamiento interno, la Corte Constitucional indicó que  

“A  partir de lo que constituye su ámbito de aplicación, y  dada la importancia que este representa para la promoción y  conservación de la cultura, en el artículo 61 de la  Constitución Política se consagró el principio  de protección a la ‘propiedad intelectual’,  entendiéndose que cobija tanto a la propiedad industrial sobre  marcas y patentes como a los derechos de autor y conexos. Valga  destacar que la protección al concepto genérico de  propiedad intelectual, plasmado en la disposición  constitucional antes citada, recoge los criterios básicos que  la comunidad internacional reconoce como connaturales a la materia;  los cuales, además, han venido siendo incorporados al orden  jurídico interno, incluso antes de la promulgación de  la Constitución del 91, a través de la Ley 23 de 1982 y  de la Ley 44 de 1993 que adicionó y modificó la primera  (C.C. C-975/02).  

En  tratándose del derecho  de autor,  la Sala Plena de esta Corporación expuso en su momento que se  trata de una “propiedad  sui generis”,  que se diferencia de la del derecho común en cuanto a su  naturaleza, pues, en aquella “hay  algo moral y algo patrimonial: lo primero llamado derecho moral, es  inalienable, irrenunciable, imprescriptible; lo segundo, al  contrario, como ocurre con todo derecho patrimonial”  (CSJ S. Plena., 10 feb. 1960).  

De  esa particular connotación del derecho de autor,  para el  creador de la obra surge un doble espectro de protección: de  un lado los  derechos morales  y del otro los  patrimoniales.  

Acorde  con la Sala de Casación Penal de la Corte, CSJ SCP de 28 may.  de 2010, Rad. 31403,  

“Los  primeros protegen la personalidad del autor en relación con su  obra, otorgando prerrogativas amplias y exclusivas, con  características de perpetuidad, irrenunciabilidad,  inalienabilidad e inembargabilidad. Incluyen el derecho a reivindicar  en todo momento la paternidad de la obra, en especial para que  siempre se mencione o indique el nombre de su creador en cualquier  utilización que de ella se haga, y aún para ocultarlo  totalmente (anónimo) o para velarlo bajo un seudónimo;  la facultad para decidir sobre la divulgación de la obra o que  ella permanezca inédita; a oponerse a cualquier alteración,  mutilación o difamación que desvirtúe la  naturaleza de la obra o atente contra su propia honra; a retirarla  del acceso público aún después de haberlo  autorizado, previa compensación económica por los daños  que pueda ocasionar a quienes inicialmente les había concedido  derechos de utilización”.  

Los segundos,  valga recordar, los patrimoniales,  

“Son  todos aquellos que se relacionan con la explotación de la  obra, con las retribuciones por su uso y difusión. En ese  sentido, otorgan exclusividad al autor para reproducir, comunicar  públicamente y transformar su obra. Abarca el derecho de  distribución que comprende la venta, el arrendamiento o el  alquiler; y el de importación, todos los cuales pueden ser  transferidos por el autor a otras personas naturales o jurídicas”.  

En  torno a la bifronte característica del derecho de autor, la  Corte Constitucional igualmente la ha resaltado,    C.C. C-276/96, al  señalar que  

“El  derecho de autor, en los países de vieja tradición  jurídica latina como es el caso colombiano, es un concepto  complejo y bien elaborado, en el que concurren las dos dimensiones  que hoy por hoy se le reconocen como esenciales: la primera, la que  se traduce en el  derecho personal o moral,  que nace con la obra misma, como consecuencia del acto de creación  y no por el reconocimiento de autoridad administrativa; ellos son  extrapatrimoniales inalienables, irrenunciables y, en principio, de  duración ilimitada, pues están destinados a proteger  los intereses intelectuales del autor y respecto de ellos el Estado  concreta su acción, garantizando el derecho que le asiste al  titular de divulgar su obra o mantenerla en la esfera de su  intimidad, de reivindicar el reconocimiento de su paternidad  intelectual sobre la misma, de exigir respeto a la integridad de su  obra y de retractarse o arrepentirse de su contenido. La segunda  dimensión es la de los denominados derechos  patrimoniales,  sobre los cuales el titular tiene plena capacidad de disposición,  lo que hace que sean transferibles y por lo tanto objeto eventual de  una regulación especial que establezca las condiciones y  limitaciones para el ejercicio de la misma, con miras a su  explotación económica, (reproducción material de  la obra, comunicación pública en forma no material,  transformación de la obra). Los derechos patrimoniales de  autor, en la concepción jurídica latina, son tantos  como formas de utilización de la obra sean posibles, ellos no  tienen más excepciones que las establecidas por la ley, pues  las limitaciones han de ser específicas y taxativas”.  

Así,  el precitado canon dispone que  

“El  autor, o en su caso, sus derechohabientes, tienen el derecho  exclusivo de realizar, autorizar o prohibir: a) La reproducción  de la obra por cualquier forma o procedimiento; b) La comunicación  pública de la obra por cualquier medio que sirva para difundir  las palabras, los signos, los sonidos o las imágenes; c) La  distribución pública de ejemplares o copias de la obra  mediante la venta, arrendamiento o alquiler; d) La importación  al territorio de cualquier País Miembro de copias hechas sin  autorización del titular del derecho; e) La traducción,  adaptación, arreglo u otra forma de la obra”.  

De  tal forma que por no venir restringido por el legislador su número  y contenido, el derecho patrimonial deviene en ilimitado, y las  posibilidades de explotarlo o de disponer de este, son tantas como  medios de difusión o publicidad puedan existir.  

Respecto de sus  características, el Tribunal de Justicia de la Comunidad  Andina de Naciones, Proceso 24-IP-98, relieva que el mencionado es  

“a)  …un derecho de contenido ilimitado: aun cuando en las leyes  que regulan el derecho de autor se hace mención a los  distintos derechos patrimoniales, debe entenderse que los mismos no  están sujetos, como lo señala Delia Lipszys, a número  clausus […] por lo que se comprende bajo esta denominación  a cualquier forma de explotación de la que sea susceptible la  obra. b) Estos derechos son independientes entre sí:  fundamental importancia reviste este punto, toda vez que el hecho de  haber un titular autorizado o permitido la explotación de su  obra, mediante licencia o cesión, no implica que se han  consentido las restantes formas de utilización, para las  cuales se requerirá de la correspondiente autorización.  Por tanto, la licencia o cesión dada sólo surtirá  efectos respecto de aquella forma de explotación que se  encuentre debidamente especificada, y durante el lapso y lugar  geográfico previsto. c) Las limitaciones o excepciones son de  interpretación restrictiva […] d) La autorización  concedida por el titular de una obra para su uso, conlleva la  obtención por parte del mismo de una remuneración. f)  Es disponible, toda vez que es susceptible de ser transmitido a  personas distintas de su autor o titular originario. g) Finalmente,  cabe resaltar que el derecho patrimonial es temporal, y por tanto se  extingue una vez cumplido su plazo de duración, que conforme a  la Decisión 351 es el de la vida del autor y cincuenta años  después de su muerte…”.  

Ahora  bien, a diferencia de los derechos morales que durante la vida del  autor sólo se ejercen por este y que por los mismo no son  susceptibles de enajenación, los patrimoniales, en razón  de su naturaleza económica y las previsiones de los artículos  3, 182 y 183 de la Ley 23 de 1982, y 13 de la Decisión 351 del  Acuerdo de Cartagena, pueden ser transferidos total o parcialmente a  otra persona natural o jurídica (titular derivado), bien a  título oneroso, o ya gratuito.  

La  enajenación de los derechos de autor por acto entre vivos se  hace, en línea de principio, a través de contratos y  con clausulado ajustado en uso de la libertad negocial, restringida  sólo en específicas materias (Dirección nacional  de Derechos de Autor. Génesis y Evolución del Derecho  de Autor. 1995. Págs. 51 y s.s.).  

El  acto de enajenación, cumple anotarlo, es solemne, porque en  vigencia de la aludida Ley 23 de 1982 se exigía escritura  pública o documento privado reconocido ante notario, y  registro en la oficina de derechos de autor, para ser oponible a  terceros. Con el artículo 30 de la ley 1450 de 2011, la  formalidad se circunscribió a que el acuerdo quede consignado  por escrito, como exigencia de validez, añadiéndose en  este mismo precepto que “Será  inexistente toda estipulación en virtud de la cual el autor  transfiera de modo general o indeterminable la producción  futura, o se obligue a restringir su producción intelectual o  a no producir”.  

En  punto de los contratos por medio de los cuales se dispone de los  derechos patrimoniales de autor, se encuentran, entre otros:  

El  de cesión, con el cual “el  autor de una obra del ingenio o sus derechohabientes o causabientes,  pueden consentir en que un tercero explote la creación, sea a  título gratuito u oneroso”.  

El  de representación, por el que “el  autor de una obra dramática, dramático-musical,  coreográfica o de cualquier género similar, autoriza a  un empresario, persona natural o jurídica, para que la  represente en público, a cambio de una remuneración”.  

El  de edición “es  un convenio de explotación por el cual el autor, o sus  causahabientes o derechohabiente, autorizan a una persona llamada  editor, el derecho de reproducir, publicar o difundir su obra a  cambio de una remuneración determinada, y este se obliga a  producirla, publicarla y difundirla por su cuenta y riesgo”,  señalándose como nota muy característica que  “por  el solo contrato de edición, no se transfiere en ningún  momento el derecho de autor, por lo que se presumirá entonces  que el editor sólo podrá publicar las ediciones  convenidas y en defecto de estipulación una sola”  (Dirección Nacional de Derechos de Autor. Ob. Cit. Págs.  55 y s.s.).  

Para  cerrar este apartado dedicado al marco conceptual de los derechos de  autor, resta por mencionar que de las reglas que gobiernan la  materia, esto es, en términos generales, el artículo 27  de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Ley 23  de 1982, la Decisión Andina 351 de 1993, el artículo 61  de la Constitución Política de 1991, la Ley 44 de 1993  y la Ley 1450 de 2011, surgen algunos principios, que ya la Sala de  Casación Penal tuvo la oportunidad de relacionar y explicar,  así:  

“1.  Principio de no protección de las ideas […] El  derecho de autor protege la forma de expresión y no las ideas  por más novedosas y brillantes que estas sean. En ese sentido,  el inciso 2º del artículo 6º de la Ley 23 de 1982,  dispone que: ‘Las ideas o contenido conceptual de las obras  literarias, artísticas y científicas no son objeto de  apropiación. Esta ley protege exclusivamente la forma  literaria, plástica o sonora, como las ideas del autor son  descritas, explicadas, ilustradas o incorporadas en las obras  literarias, científicas y artísticas’. A su vez,  el artículo 7º de la Decisión 351 de la Comunidad  Andina sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos (Acuerdo de  Cartagena), establece que: ‘Queda protegida exclusivamente la  forma mediante la cual las ideas del autor son descritas, explicadas,  ilustradas o incorporadas en las obras’. ‘No son objeto  de protección las ideas contenidas en las obras literarias y  artísticas, o el contenido ideológico o técnico  de las obras científicas, ni su aprovechamiento industrial o  comercial’ […] De esa manera, el derecho comparado  ilustra con claridad que la protección que otorga el derecho  de autor no abarca, por sentido lógico, las ideas, porque  éstas son fuente de creación, que propician el  desarrollo del conocimiento y como tales, circulan libremente en la  sociedad, sirviendo de motor para el desarrollo de las naciones. El  autor de una obra no puede, entonces, monopolizar un tema literario,  o una idea artística, política o publicitaria, o un  conocimiento científico o histórico. Y esa es la razón  que explica que frente a una misma idea, existan cientos o miles de  obras que tratan sobre esta, sin que ello signifique violación  de los derechos de autor frente al genuino pensador de la idea, pues,  se reitera, lo que protege el derecho es el estilo, el lenguaje, las  formas utilizadas para expresar el pensamiento humano […]  Además, derivado del principio de que se trata, la doctrina ha  considerado que no son objeto de protección del derecho de  autor, por no ser consideradas obras en sí mismas, las  fórmulas matemáticas, físicas o químicas,  los descubrimientos científicos, las reglas de un juego de  mesa o de azar y los planes financieros o de negocios, por más  novedosos que ellos sean. 2.  Principio de originalidad […] El  artículo 3º de la Decisión Andina 351 de 1993,  define ‘obra’ como ‘toda creación  intelectual original  de naturaleza artística, científica o literaria,  susceptible de ser divulgada o reproducida en cualquier forma’,  definición de la cual surge otra característica afín  al derecho de autor, a saber, el concepto de ‘originalidad’,  que hace referencia a la ‘individualidad’ que el autor  imprime en la obra y que permite distinguirla de cualquier otra del  mismo género, tal como lo ha entendido el Tribunal Andino de  Justicia al expresar que la originalidad ‘no es sinónimo  de novedad’, sino de ‘individualidad’; vale decir,  ‘que exprese lo propio de su autor; que lleve la impronta de su  personalidad’. De allí que la ‘originalidad’  no puede ser entendida como ‘novedad’, sino como la  singularidad o individualidad que tiene la obra para reflejar la  impronta de su creador, característica que permite a su vez  que en cualquier momento pueda retomarse una idea o determinado  asunto para plasmarle otra individualidad. De la misma manera, no  puede confundirse el requisito de originalidad con el mérito  artístico, científico o literario de una obra […]  Esta característica se evidencia aún más en el  campo literario, pues muchas obras pueden tratar sobre el mismo tema,  pero todas pueden ser originales siempre que tengan diferentes formas  de expresión, aunque pueden presentarse casos de plagio por  simulación, en las que se aparenta una personalidad propia del  sujeto que la copia, aunque está tomando la del autor  original. Por lo mismo, no será titular del derecho de autor  la persona que transcribe lo dicho por otra, puesto que lo que  escribe no refleja su personalidad. Es lo que sucede, por ejemplo,  con la labor del dibujante que sigue las instrucciones y el diseño  del arquitecto, o la del transcriptor de música que traslada  al pentagrama la melodía que le señala el compositor.  3. Otros  principios secundarios. 3.1. Principio de no relevancia del mérito  y destinación de la obra.  La protección de la obra emana del sólo hecho de la  creación, sin que importe en absoluto su calidad, temática,  destinación, originalidad o finalidad (Ley 23 de 1982,  artículos 2º y 6º, inciso 2º; Decisión  351 del Acuerdo de Cartagena, artículos 4º y 7º),  siempre que enseñe un esfuerzo intelectual palpable en su  realización, en el que el autor haya impreso y plasmado su  sello personal […] 3.2.  Principio de protección inmediata o de ausencia de  formalidades. De  acuerdo con este principio, la obra está protegida desde el  mismo momento en que se crea, sin que se requiera registro, depósito  o formalidad alguna (Convenio de Berna, artículo 5°,  numeral 21; Ley 23 de 1982, artículo 92; Decisión 351  del Acuerdo de Cartagena, artículo 523). De allí que,  en materia de derechos de autor, el registro ante la entidad  respectiva es un acto meramente declarativo y no constitutivo, pues  lo único que se busca a través de él es brindar  mayor seguridad jurídica al titular del derecho, en la medida  en que el artículo 4° del decreto 460 de 1995 establece  una presunción de autoría y titularidad para quien  aparezca inscrito en el registro como autor, presunción legal  que admite prueba en contrario” (CSJ  SCP de 28 may. de 2010, Rad. 31403).  

Según  la doctrina, al  lado de los anteriores también emergen otros, como el  principio del “In  Dubio Pro Autore”,  que enfatiza que los derechos de autor prefieren a los conexos o  afines, lo que se traduce en que en caso de duda, “deberá  optarse por la interpretación que más favorezca al  autor”,   igualmente, el de interpretación restrictiva de los negocios  jurídicos sobre derechos de autor, previsto en el artículo  28 de la Ley 23 de 1982, que expresa: “La  interpretación de los negocios jurídicos sobre derechos  de autor será siempre restrictiva. No se admite el  reconocimiento de derechos más amplios de los expresamente  concedidos por el autor en el instrumento respectivo”.  

7.-  En el único cargo planteado, se reitera, se  controvierte la  indebida valoración del contrato y la omisión en  sopesar el contenido de los libros aportados y del dictamen pericial  rendido en el curso de proceso.  

7.1.  Con  la interpretación de los negocios jurídicos,  verbigracia los contratos, se propende por establecer  la verdadera o real voluntad regulativa de las partes, o auscultar el  significado efectivo del negocio.  

En  ese sentido, la Corte ha enseñado que  

“[E]n  el derecho privado nacional en materia de interpretación  contractual rige el principio básico según el cual  ‘conocida claramente la intención de los contratantes,  debe estarse a ella más que a lo literal de las palabras’  (artículo 1618 del Código Civil). Desde antiguo, la  jurisprudencia y la doctrina han señalado que este principio  es el fundamental dentro de la labor interpretativa, al lado del cual  los demás criterios y reglas establecidos en el Código  Civil toman un carácter subsidiario, instrumental o de apoyo,  en la labor de fijación del contenido contractual. Se ha  indicado, igualmente, como ya se anotó, que la búsqueda  de la común intención de los contratantes no está  condicionada a que la manifestación sea oscura o ambigua, toda  vez que la citada labor será igualmente indispensable si, a  pesar de la claridad en la expresión literal de las  estipulaciones, existe una voluntad común diferente y esta es  conocida. Ahora bien, ‘cuando el pensamiento y el querer de  quienes concertaron un pacto jurídico quedan escritos en  cláusulas claras, precisas y sin asomo de ambigüedad,  tiene que presumirse que estas estipulaciones así concebidas  son el fiel reflejo de la voluntad interna de aquellos y que, por lo  mismo, se torna inocuo cualquier intento de interpretación  (Cas. Civ. 5 de julio de 1983, Pág. 14, reiterada en Cas. Civ.  de 1º de agosto de 2002. Expediente No. 6907). Es, en todo caso,  necesario que la claridad en el sentido de las expresiones utilizadas  surja del examen que el intérprete realice de su utilización  en el contexto en el que las partes han contratado, pues, además  de auscultarse el sentido natural y obvio de las palabras, menester  será, en algunas ocasiones, acudir a las diversas acepciones  que las mismas tengan, o al significado técnico que en tal  contexto se les asigne, o, incluso, al sentido que los contratantes  les hayan dado en otras oportunidades…”  (CSJ  SCC de 19  de diciembre de 2008, Rad. 2000-00075-01).  

En  consideración a que el  fallo acá atacado está resguardado con presunción  de acierto, la interpretación que el Tribunal hizo del  contrato base de las pretensiones no es, en principio, susceptible de  modificarse por vía de casación, a menos que se  demuestre un error de hecho que ponga de manifiesto de manera  ostensible, que ella es de tal alcance que contradice la evidencia  (CSJ G.J. t. CXLII, págs. 218 y 219).  

Pues  bien,  advierte la Corte que el tribunal desacertó en la hermenéutica  del negocio jurídico adjuntado, como quiera que su análisis  le llevó a entender que las cláusulas del convenio sólo  regulaban la publicación de la obra denominada “Vademécum  del Cultivo de Papa”,  o las posteriores “ediciones  o versiones”  que compartieran igual nombre y agregaran que se trataba de una  edición ulterior.  

Y  es que quizá orientado cardinalmente por la  nomenclatura del convenio, “Contrato  Civil de Asociación para la Publicación de la Obra  Titulada ‘vademécum del cultivo de papa’”,  creyó el juzgador de segunda instancia que cuando la cláusula  primera se refirió a “versiones  o ediciones que sean llevadas a cabo”,  únicamente se hacía relación a las publicaciones  posteriores de idéntico título y con la singular reseña  de ser una posterior “edición”.  

Es  decir, que para los interesados su convenio quiso disciplinar la  publicación de la obra primigenia, “vademécum  del Cultivo de Papa”,  y las demás que derivaran de este provenientes de ellos  mismos, siendo pertinente evocar que en el derecho de autor,  

“La  obra derivada tiene como característica esencial provenir dé  o basarse primordialmente en una obra primigenia, no obstante que  igual condición tendrá aquella que sea resultado de la  transformación de otra obra derivada. Es decir, su nacimiento  surge única y exclusivamente, de una obra preexistente, cuya  transformación da lugar a las traducciones, las adaptaciones,  los arreglos, las transcripciones u orquestaciones, las antologías,  las compilaciones, las colecciones, las paráfrasis, los  compendios y otras formas de transformación o reelaboración  de obras literarias o artísticas. Al igual que en el caso de  las obras primigenias, las obras derivadas deben igualmente agotar el  requisito de originalidad para aspirar a la protección legal  del derecho de autor. Es muy importante resaltar aquí que, si  bien es cierto que el autor de la obra derivada goza plenamente de la  totalidad de los derechos tanto morales como patrimoniales inherentes  como si se tratara de una obra primigenia, el ejercicio de los  derechos de uso y explotación de la obra derivada está  siempre condicionado a la autorización previa y expresa que el  autor o titular de los derechos correspondientes sobre la obra  primigenia le otorgue…”  (Caballero Leal, José Luis. Derechos de autor para no Autores.  Fondo de Cultura Económica. Pág. 5).  

Fuerza  es concluir, entonces, que sencillamente el ad-quem  con  su interpretación restringió indebidamente, o por fuera  de la voluntad de los contratantes, el alcance del pacto aludido, que  evidentemente reguló la difusión del “vademécum”,  sus ediciones y las versiones  que se le realicen, entre ellas, como se verá, la “Guía  para el Cultivo de Papa”,  editada en el año 2005.  

No  se llama a duda que el yerro  encontrado es evidente, porque inequívocamente el negocio  cobija además de la publicación del vademécum y  sus nuevas ediciones, las versiones que de éste se obtengan.  La trascendencia del desatino refulge, igualmente, porque de no haber  sido por esa equívoca hermenéutica, se hubiera  examinado en la sentencia lo atinente a la utilidad marginal por la  publicación de la “Guía  para el Cultivo de Papa”.  

7.2.  El anterior error condujo a otro protuberante, consistente en  preterir el contenido de los dos libros aportados, y trascendente,  pues, de su detenido examen se hubiera  inferido  que la “Guía  para el Cultivo de Papa”,  más  

allá  de su denominación,  deriva del “Vademécum  del Cultivo de la papa”,  por no ser nada diferente a una actualización, y que por lo  mismo, su publicación y reparto de utilidades están  estipuladas en el contrato del cual se ha hecho mérito.  

En  efecto, según se dejó consignado en el cuadro  comparativo de los textos, plasmado en el apartado de hechos  probados, la estructura del “vademécum”  y de la “guía”  es semejante por la disposición de cada uno de los capítulos.  Además, al comenzar el “capítulo”  de  “Generalidades del Cultivo de la Papa en Colombia”,  correspondiente a la “Guía”,  se tiene la precaución de señalar que el mismo es una  actualización efectuada, precisamente, por los profesionales  que colaboraron en la redacción de idéntico segmento en  el “vademécum”.  

Si  ello no fuera suficiente para determinar la conexidad entre una y  otro trabajo, por no decir que la similitud, bastaría nada más  echar un vistazo al desarrollo de algunos temas, que no pasa de ser  en el caso segundo libro una mera transcripción del primero.  

                                          

Libro                                                                      

Vademécum                                                                      

Guía          

Historia                                                                      

                          

[…]                          

                          

“La                          evolución de la papa aparentemente se originó a                          nivel diploide. Las fuerzas evolutivas de selección,                          migración, mutación, hibridación,                          poliploidización e introgesión han contribuido a la                          diversidad y explican el origen de la gran variabilidad genética                          presente en las especies tuberíferas silvestres y                          cultivadas” (pág.                          1).                          

                                                                      

“La                          abunda de plantas tuberculosas fue señalada y destacada por                          los primeros tratadistas sobre cosas de indias. Acosta, en 1590                          sintetizaba sus opiniones sobre e particular sosteniendo que                          ‘aunque el viejo mundo era más rico en frutas y                          hortalizas, en raíces y en comida debajo de la tierra,                          paréceme que es mayor la abundancia de allá, hay                          tantas que no sabría contarlas”.                          

                          

[…]                          

                          

“La                          evolución de la papa aparentemente se originó a                          nivel diploide. Las fuerzas evolutivas de selección,                          migración, mutación, hibridación,                          poliploidización e introgesión han contribuido a la                          diversidad y explican el origen de la gran variabilidad genética                          presente en las especies tuberíferas silvestres y                          cultivadas” (págs.                          1 y 2).          

Taxonomía                          de la papa                                                                      

“La                          clasificación taxonómica de la papa se basa en                          caracteres florales, lo que ha permitido clasificarla de acuerdo                          con el siguiente sistema: familia solanácea, género                          solanum, sección petota…” (pág.                          5)                                                                      

“La                          clasificación taxonómica de la papa se basa en                          caracteres florales, lo que ha permitido clasificarla en la                          familia solanácea, género solanum y sección                          petota…” (pág. 12).          

Plagas                          de la papa                                                                      

“Las                          condiciones ecológicas bajo las cuales se desarrolla en el                          país el cultivo de la papa son muy variadas. Se siembra                          entre 1700 y 3600 msnm, con temperaturas que oscilan de 5 a 18°                          C y precipitaciones que van desde 500 a 2000 mm al año…”.                          (pág.                          18).                                                                      

“Las                          condiciones ecológicas bajo las cuales se desarrolla en el                          país el cultivo de la papa son muy variadas. Se siembra                          entre 1700 y 3600 msnm, con temperaturas que oscilan de 5 a 18°                          C y precipitaciones que van desde 500 a 2000 mm al año…”.                          

(pág.                          37).    

Es  útil el cotejo para constatar  que las obras, una y otra, están entrelazadas por su  presentación, contenido y autoría, lo que refuerza la  trascendencia del error por omisión en la valoración de  la prueba, habida cuenta que, se insiste, en su decisión de  segundo grado, el Tribunal no se adentró en el examen de la  estructura y contenido de los capítulos de ambos escritos,  quedándose en el título y referencia a la edición,  datos importantes, pero no únicos, para establecer la  independencia y originalidad de cada trabajo.  

7.3.  Por último, en lo que atañe al dictamen pericial  constata la Corporación que efectivamente hubo omisión  en ponderar tal prueba.  

Sin  embargo, el olvido resulta intrascendente, toda vez que objetada por  error grave la experticia, su eficacia demostrativa pendía de  descartar ese reparo. Y ante el olvido de los juzgadores de instancia  en resolverlo en sus sentencias, y el silencio que el censor tuvo en  su demanda de casación para fustigar el punto, el trabajo que  presentó el perito carece de mérito para establecer la  utilidad reclamada por la publicación del “vademécum”  y de la “guía”.  

Téngase  presente que la contradicción de dictamen no se agota,  simplemente, con el traslado que se realiza a las partes, sino que se  trata de un acto complejo, que comprende el agotamiento puntual de  varias etapas, entre ellas, la publicidad, el conocimiento del  experto, la oportunidad para pedir aclaraciones y adiciones, el  tiempo para impugnar su mérito, el decreto de pruebas para la  acreditación de este último y, por supuesto, el  pronunciamiento judicial sobre ese reparo, que es garantía  para los contrincantes, en la medida que allí se señala  si la probanza goza de validez o eficacia.  

8.-  La existencia de los referidos  yerros fácticos, relativos a la valoración del contrato  y a la omisión en sopesar el contenido de los libros, es  suficiente para  la prosperidad parcial del cargo, quedando por lo  mismo incólume todo lo considerado por el Tribunal en cuanto  al “vademécum”,  porque  la censura respecto a este último atendía, únicamente,  a la no ponderación de la experticia, aducida como prueba de  la utilidad por la venta de ese texto.  

9.-  No habrá lugar a condena en costas, ante la bienandanza  parcial del recurso, de acuerdo con lo previsto en el inciso final  del artículo 375 del Código de Procedimiento Civil.  

10.-  Para culminar, preciso es señalar que los defectos que en el  escrito de réplica se endilgan al poder otorgado por el  demandante para ser representado en esta sede          -concretamente  la indebida designación del extremo demandado-, debieron ser  controvertidos mediante el recurso de reposición contra el  auto que reconoció la respectiva personería y admitió  la demanda, pues, como se ha expresado por la Corporación  frente a situaciones parecidas, “si  en algún defecto formal al respecto se incurrió, el  punto ha debido reclamarse al momento de haberse admitido los  respectivos libelos”  (CSJ SC de 14 de dic. de 2011, Rad. 01489, entre otras).  

SENTENCIA  SUSTITUTIVA  

1.-  Al quedar sin piso la providencia materia de censura, corresponde a  la Corte, en sede de instancia, desatar el recurso de apelación  interpuesto por el demandante contra el fallo de atacado.  

2.-  Sin embargo, revisado el expediente se hace necesario el decreto de  una prueba de oficio, en uso de las facultades conferidas por los  artículos 179 y 180 del Código de Procedimiento Civil,  así:  

Dictamen  pericial: A cargo de perito contador,  quien deberá rendir experticia con base en los libros  contables de Fedepapa, determinando, puntualmente,  

(i)  Cada uno de los costos generados por la redacción y  publicación del libro denominado  Guía para el Cultivo  de la Papa.  

(iii) Los ingresos  originados por la pauta publicitaria de ese libro.  

(iv)  La actualización de las respectivas cifras, traídas a  valores presentes.  

3.-  La  Secretaría, sin necesidad de pronunciamiento previo, deberá:  

a.-)  Librar los telegramas.  

b.-)  Controlar la oportunidad y el contenido de las respuestas.  

c.-)  Acuciar, sin necesidad de auto que lo ordene, la evacuación  del medio dispuesto.  

d.-)  Pasar a Despacho, en oportunidad, el expediente para nombrar el  experto.  

DECISIÓN  

La  Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia,  administrando justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley, CASA  parcialmente la sentencia de 30 de abril de 2013, proferida por la  Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  en el proceso ordinario de la referencia y en sede de instancia,  antes de proferir el fallo de reemplazo dispone la práctica de  la prueba de oficio enunciada.  

Sin  costas dentro de la impugnación extraordinaria, ante la  prosperidad del recurso.  

Notifíquese  

LUIS  ARMANDO TOLOSA VILLABONA  

(Presidente  de Sala)  

MARGARITA  CABELLO BLANCO  

ÁLVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

FERNANDO  GIRALDO GUTIÉRREZ  

ARIEL  SALAZAR RAMÍREZ  

JESÚS  VALL DE RUTÉN RUIZ  

      

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