AC 1359 2021

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AC1359-2021 (2021-00843-00)

        

AC1359-2021  

Radicación  n.° 11001-02-03-000-2021-00843-00  

Bogotá,  D. C., veintiuno (21) de abril de dos mil veintiuno (2021).  

Decide  la Corte el conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados  Civil Laboral del Circuito de Caucasia (Antioquia), Séptimo  Civil del Circuito de Medellín y Cuarenta y Siete Civil del  Circuito Bogotá, para conocer de la demanda de imposición  de servidumbre eléctrica promovida por Interconexión  Eléctrica S.A. E.S.P. «ISA E.S.P.» contra María  Victoria López Patiño y León Miguel Jaramillo  Novoa, trámite al cual se dispuso la vinculación de la  Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación  Integral a las Víctimas -Fondo para la Reparación a las  Víctimas- en calidad de litisconsorte por pasiva.  

ANTECEDENTES  

1.  Ante el primero de los despachos en mención, la promotora  instauró demanda verbal para la imposición de  servidumbre de conducción de energía eléctrica,  sobre el predio denominado «Brasilia»,  ubicado en la vereda «El  Rayo»  del municipio de Tarazá (Antioquia).  

En  el libelo la demandante invocó que ese juzgado es el  competente por «la  ubicación del inmueble objeto…».  

3.  El Juzgado Séptimo Civil del Circuito de Medellín,  destinatario del expediente, declinó su conocimiento y planteó  la colisión negativa de esta especie, en razón a que la  competencia debe establecerse aplicando el numeral 7° del  precepto 28 de la misma obra, según el cual en los procesos de  imposición de servidumbre de conducción de energía  eléctrica es competente, de modo privativo, el funcionario  judicial del lugar donde se encuentre ubicado el bien; además,  porque la demandante renunció tácitamente a la  prevalencia del fuero personal contemplado en el numeral 10° del  artículo 28 de la citada obra, al presentar el escrito genitor  en el municipio de Caucasia (Antioquia) dándole predilección  al fuero real, lo cual reiteró al solicitar proferimiento de  sentencia anticipada ante el estrado judicial citado.  

Seguidamente,  tras solicitud de la promotora, consideró que como el Juzgado  Civil Laboral del Circuito de Caucasia vinculó a la Unidad  Administrativa Especial para la Atención y Reparación  Integral a las Víctimas -Fondo para la Reparación a las  Víctimas- en calidad de litisconsorte por pasiva, entidad  pública con domicilio en Bogotá, y como el numeral 10º  del canon 28 del C.G.P. no consagró la posibilidad de que  todas las partes involucradas tuvieran la calidad de entidad pública,  se debe aplicar la regla general de competencia establecida en el  numeral 1º del precepto 28 de la misma obra, por ende, remitió  el escrito genitor a su homólogo de la capital de la  República, agregando que esto garantiza el acceso a la  administración de justicia y el principio de igualdad de los  usuarios.  

4.  El Juzgado Cuarenta y Siete Civil del Circuito Bogotá tampoco  asumió el juicio, por cuanto la competencia no varía  por la intervención sobreviniente de personas que tengan fuero  especial o dejaron de ser parte del litigio, conforme al artículo  27 del Código General del Proceso; agregó que cuando  las partes no alegan la carencia de competencia por el factor  territorial, esta se prorroga, de allí que una vez asumida y  adelantadas diferentes etapas procesales no puede modificarse motu  proprio  en razón a la aplicación del principio de la  perpetuatio  jurisdictionis, en  términos del canon 16 de la codificación adjetiva.  

CONSIDERACIONES  

1.  Habida cuenta que la presente colisión de atribuciones de la  misma especialidad jurisdiccional enfrenta juzgados de diferentes  distritos judiciales, incumbe a esta Sala de Casación  desatarla como superior funcional común de ambos, de acuerdo  con los artículos 139 del Código General del Proceso y  16 de la ley 270 de 1996 modificado por el 7º de la ley 1285 de  2009.  

2.  Cuestión de primer orden es recordar que el servidor judicial  tiene el deber de revisar, desde el inicio, el cumplimiento de los  requisitos de forma de la demanda, conforme al numeral 2° del  artículo 82 del Código General del Proceso. Además,  es ese el momento en el que puede inadmitir o rechazar el escrito  inicial por alguna de las causales del artículo 90 de la  codificación adjetiva, entre ellas: «cuando  carezca de competencia».  

Una  vez avocado el asunto debe seguir su conocimiento, salvo que el  contradictor discuta la competencia por los mecanismos procesales  expeditos o el advenimiento de los eventos fincados en los factores  subjetivo o funcional, ello en virtud del principio de  prorrogabilidad o «perpetuatio  jurisdictionis»  que la rige.  

Al  respecto la Sala ha puntualizado que:  

(…)  Al juzgador,  ‘en línea de principio, le está vedado sustraerse  por su propia iniciativa de la competencia que inicialmente asumió,  pues una vez admitida la demanda, sólo el demandado puede  controvertir ese aspecto cuando se le notifica de la existencia del  proceso. Dicho de otro modo, ‘en virtud del principio de la  «perpetuatio jurisdictionis», una vez establecida la  competencia territorial, atendiendo para el efecto las atestaciones  de la demanda, las ulteriores alteraciones de las circunstancias que  la determinaron no extinguen la competencia del juez que aprehendió  el conocimiento del asunto. “Si el demandado (…) no  objeta la competencia, a la parte actora y al propio juez le está  vedado modificarla…” (CSJ  SC AC051-2016, 15 ene. 2016, rad. 2015-02913-00).  

Postulado  que se encuentra desarrollado en el numeral 2° del  artículo 16 del Código General del Proceso según  el cual, «[l]a  falta de competencia por factores distintos del subjetivo o funcional  es prorrogable cuando no se reclame en tiempo, y el juez seguirá  conociendo del proceso».  

En  concordancia con tales disposiciones el inciso 2° del artículo  139 ídem  expresa que «el  juez no podrá declarar su incompetencia cuando la competencia  haya sido prorrogada por el silencio de las partes, salvo  por los factores subjetivo y funcional».  (Resaltando impropio).  

Como  denota este precepto, las excepciones a la perpetuatio  jurisdictionis  se limitan a la concurrencia de los factores subjetivo y funcional en  la competencia del funcionario cognoscente de la acción, y  precisamente en el sub  lite  ocurrió una de dichas salvedades por la intervención de  una entidad pública, de donde le era posible al juez inicial  desprenderse de la competencia del asunto, con miras acatar el  mandato de carácter imperativo consagrado en el artículo  29 Código General del Proceso.  

De  allí que el canon 16 de la citada obra arranca señalando,  tajantemente, que «[l]a  jurisdicción y la competencia por los factores subjetivo y  funcional son improrrogables. Cuando se declare, de oficio o a  petición de parte, la falta de jurisdicción o la falta  de competencia por los factores subjetivo o funcional, lo actuado  conservará validez, salvo la sentencia que se hubiere  proferido que será nula, y el proceso se enviará de  inmediato al juez competente. Lo actuado con posterioridad a la  declaratoria de falta de jurisdicción o de competencia será  nulo. La falta de competencia por factores distintos del subjetivo o  funcional es prorrogable cuando no se reclame en tiempo, y el juez  seguirá conociendo del proceso. Cuando se alegue oportunamente  lo actuado conservará validez y el proceso se remitirá  al juez competente».  

3.  Ahora, el  numeral 7° del artículo 28 del Código General del  Proceso consagra que «[e]n  los procesos en que se ejerciten derechos reales, en los divisorios,  de deslinde y amojonamiento, expropiación, servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza restitución de tenencia,  declaración de pertenencia y de bienes vacantes y mostrencos,  será competente de modo privativo, el juez del lugar donde  estén ubicados los bienes, y si se hallan en distintas  circunscripciones territoriales, el de cualquiera de ellas a elección  del demandante».  

A  su vez, el numeral 10º dispone que «[e]n  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad… Cuando la parte esté  conformada por una entidad territorial, o una entidad descentralizada  por servicios o cualquier otra entidad pública y cualquier  otro sujeto, prevalecerá el fuero territorial de aquellas».  

Por  tanto, para dirimir esta dualidad de competencias de carácter  privativo, el canon 29 del C.G.P. dispone: «[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las  reglas de competencia por razón del territorio se subordinan a  las establecidas por la materia y por el valor»  (Resaltado por la Corte).  

Por  ende, en los procesos en que se ejercen derechos reales se aplica el  fuero territorial correspondiente al lugar donde se encuentre ubicado  el bien, pero en el evento de que sea parte una entidad pública,  la competencia privativa será el del domicilio de ésta,  como regla de principio.  

Así  lo tiene decantado la Sala, a través del precedente  (AC140-2020), que guarda simetría con el sub  examine,  habida cuenta que el artículo 29 del Código General del  Proceso da prevalencia al factor subjetivo sobre cualquier otro, por  cuanto la competencia «en  consideración a la calidad de las partes»  prima.  

Sobre  el particular, resáltese que, el  factor subjetivo se establece a partir de «la  calidad de las partes del juicio, con el fin de otorgar competencia a  jueces de jerarquía superior cuando se trata de entidades  públicas: nación, departamentos, municipios,  intendencias y comisarias»1,  y abre camino a los siguientes elementos axiales: I) una competencia  «exclusiva»  que consulta a determinados funcionarios judiciales y «excluyente»  frente a otros factores que la determinan, al punto que proscribe la  «prorrogabilidad»;  II) cualificación del sujeto procesal que interviene en la  relación jurídico adjetiva, revestido de cierto fuero  como acaece con los Estados extranjeros o agentes diplomáticos  acreditados ante el gobierno de la República en los casos  previstos por el derecho internacional (vr. g. num. 6°, art. 30  C.G.P.); y III) juez natural especial designado expresamente por el  legislador para conocer del litigio en el que interviene el sujeto  procesal calificado.  

Además,  el artículo 28 de la misma obra consagra que «[l]as  palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y  obvio, según el uso general de las mismas palabras; pero  cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas  materias, se les dará en éstas su significado legal»;  por lo que interpretación en sentido adverso asimismo dejaría  de lado cómo el factor subjetivo está presente en  distintas disposiciones procesales: el artículo 28 de esta  obra (numeral 10°) que corresponde al precepto 23 del Código  de Procedimiento Civil (numerales 17° y 18°), entre otros  eventos.  

En  otros términos, el factor de competencia subjetivo no ha  tenido un capítulo propio en los ordenamientos procesales que  han regido y rige la actividad judicial, en tanto sus disposiciones  han quedado inmersas dentro de los capítulos que regulan otros  factores de competencia. Pero esto no significa que dicho factor sea  inexistente, o haga las veces de subfactor de competencia.  

De  allí que, como lo precisó esta Corporación en el  auto AC140-2020 mencionado, aludiendo al factor subjetivo de  competencia:  

Entendido  pacíficamente este, tanto por la doctrina como por la  jurisprudencia, como  aquel que mira la calidad de las partes en un proceso,  dado que permite  fijar la competencia según las condiciones particulares o las  características especiales de ciertos sujetos de derecho que  concurren al mismo, es indudable que este ha estado presente en  legislación procesal patria de manera dispersa, al punto que  su regulación aparece dentro de los capítulos que  disciplinan otros factores de competencia, situación que se ha  mantenido hoy día.  

Para  comprender lo anterior, basta con mirar el  desarrollo que ha tenido la ley procesal en punto al conocimiento de  procesos civiles en los que el Estado es parte, aspecto sobre el  cual, la Sala en providencia AC2429-2019, indicó:  

“Con  el Código de Procedimiento Civil de 1970, se adscribió  a los jueces civiles del circuito todos los asuntos de ese linaje en  los que el Estado fuera parte. Bajo dicha normatividad, era la  calidad del sujeto el único criterio determinante de la  asignación de competencia entre funcionarios, sin  consideración a la cuantía del juicio, es decir,  bastaba con que en la relación procesal interviniera una  entidad de derecho público –como demandante o  demandada–, para que el competente fuera el citado juez.  Posteriormente, el Decreto 2282 de 1989 dispuso que la prerrogativa  señalada en el canon 16 debía mantenerse solamente en  los asuntos de menor o mayor cuantía, de modo que si la  tramitación era de mínima cuantía, el fuero  subjetivo desaparecía, y el asunto se asignaba al juez  municipal en única instancia, siguiendo las pautas generales  de atribución. Por ello, cabe afirmar que a partir de la  vigencia de la norma recién citada, desapareció el  fuero automático concerniente a la calidad de las entidades de  derecho público, amalgamándose el factor subjetivo con  el objetivo, cuantía del asunto. En la siguiente reforma al  Código de Procedimiento Civil, introducida por la Ley 794 de  2003, el fuero especial que viene comentándose se eliminó  definitivamente2,  de modo que, quizá sin proponérselo, la nueva  regulación vació de contenido el artículo 21 del  mentado estatuto adjetivo, relacionado con los sistemas de  conservación y alteración de la competencia, que estaba  restringido a “la intervención sobreviniente de agentes  diplomáticos acreditados ante el gobierno nacional”,  pero siendo ahora estos los únicos que, en vigencia de dicha  legislación, conservaban un “fuero especial”. El  Código General del Proceso, a su turno, no replicó  ninguna de las referidas soluciones, sino que introdujo un mandato de  atribución subjetiva novedoso, ya no vinculado con la cuantía  del asunto, como sucedía entre 1989 y 2003, sino con otro  factor, el territorial, al decir que “[e]n  los procesos  contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o una entidad  descentralizada por servicios o cualquiera otra entidad pública,  conocerá  en forma privativa  el juez del domicilio de la respectiva entidad”.  

Conforme  a lo expuesto, es viable sostener, entonces, que el  factor de competencia subjetivo no ha tenido un capítulo  propio en los ordenamientos procesales que han regido y rigen la  actividad judicial, en tanto sus disposiciones han quedado inmersas  dentro de capítulos que regulan distintos factores de  competencia3,  como son el territorial (Num. 10º, Art. 28 C.G.P.) y el  funcional (Num. 6º, Art. 30, C.G.P.4),  circunstancia que no le resta, de ninguna manera, su identidad y las  características que le son inherentes5.  

Por  tanto, es inobjetable que tales preceptos desarrollan el factor  subjetivo de competencia, el cual se establece a partir de la calidad  de las partes del juicio, con el fin de otorgar competencia a jueces  de cierta jerarquía o lugar cuando se trata de sujetos de  derecho público internacional o entidades públicas del  Estado, respectivamente6…  (CSJ  AC140 de 2020, 24 ene. 2020, rad. 2019-00320).  

4.  Y  en cuanto atañe a la renuncia al fuero subjetivo mencionado,  recuerda esta Corporación que, como lo señaló en  el auto AC140-2020 ya citado:  

Finalmente,  en virtud de lo expuesto hasta ahora y de la condición de  imperativa de las normas procesales por ser de orden público  (Art. 13, C.G.P.), surge una última consecuencia, no menos  importante, el  carácter de irrenunciable  de las reglas de competencia establecidas en razón de los  aludidos foros, en tanto que, como ya se dijo, no pueden ser  desconocidas ni por el juez ni por las partes, motivo por el cual no  puede interpretarse que el no acudir a ellas significa una renuncia  tácita a la prerrogativa que confieren, como lo sería,  en este caso, la ventaja otorgada a las entidades públicas en  el evento previsto en el numeral 10º del artículo 28 del  citado estatuto.  

En  tal sentido, no puede afirmarse que si un órgano, institución  o dependencia de la mencionada calidad radica una demanda en un lugar  distinto al de su domicilio, está renunciando automáticamente  a la prebenda procesal establecida en la ley adjetiva civil a su  favor, pues, como se ha reiterado, no le es autorizado disponer de  ella, comoquiera que la competencia ya le viene dada en forma  privativa y prevalente a un determinado juez, esto es, el de su  domicilio; de ahí que, no puede renunciar a ella.  

Por  ello es que se ha dicho, con profusa insistencia, que  

“No  puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en el numeral  10º del artículo 28 del Código General del  Proceso, una prerrogativa en favor de la entidad pública, de  la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, ‘[l]as normas procesales son de orden  público y, por consiguiente, de obligatorio cumplimiento, y en  ningún caso podrán ser derogadas, modificadas o  sustituidas por los funcionarios o particulares, salvo autorización  legal’” (CSJ AC4273-2018)7.  

5.  Lo dicho traduce que correspondería el conocimiento del asunto  tanto a los Juzgados  Civiles de Medellín,  localidad donde  tiene su domicilio la empresa descentralizada demandante, como a los  Juzgados Civiles de Bogotá porque en esta capital tiene su  domicilio la entidad vinculada como litisconsorte por pasiva, en  tanto las dos personas jurídicas ostentan la condición  de entidades públicas y se ajustan al fuero concurrente  aplicable y privativo, de acuerdo con la comentada armonización  de las reglas de competencia para cuando esté vinculada una  persona jurídica de dicha connotación.  

Lo  anterior, por cuanto Interconexión  Eléctrica S.A. E.S.P. «ISA E.S.P» es  una empresa de servicios públicos mixta, constituida como  sociedad anónima, de carácter comercial del orden  nacional, y vinculada al Ministerio de Minas y Energía,  descentralizada por servicios, de donde la competencia para conocer  del presente asunto se determina y radica en el juez del lugar de su  domicilio, correspondiente a la ciudad de Medellín acorde con  el certificado de existencia y representación legal allegado  con la demanda.  

A  su vez, la Unidad Especial  para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas  «UARIV», es una Unidad Administrativa Especial con  personería jurídica y autonomía administrativa y  patrimonial, adscrita al Departamento Administrativo para la  Prosperidad Social, con domicilio en la ciudad de Bogotá, de  acuerdo con el artículo 1º del decreto 4802 de 2011.  

Sin  embargo, considera esta Corporación que, en tanto la  aplicación de los factores subjetivo y territorial prevalente,  de que trata el numeral 10° del artículo 28 del Código  General del Proceso, posibilitan en el preciso caso de autos el  conocimiento del asunto tanto en el circuito judicial de Medellín  como en el de Bogotá, y como quiera que entre esas dos  localidades la parte demandante escogió a la primera, a través  de memorial de 10 de julio de 2020, a esta corresponderá el  conocimiento del asunto, porque esa elección no desconoce  regla procesal alguna.  

En  otros términos, ante la viabilidad de que dos circuitos  judiciales conozcan del proceso fundados ambos en la aplicación  de los factores subjetivo y territorial, así como por la  inexistencia de norma que regule la situación según la  cual tanto la parte demandante como la demandada están  compuestas por entidades descentralizadas por servicios, cual acaece  en el sub-examine,  nada obsta para que el demandante, a quien compete radicar el libelo  debiendo solucionar tal disyuntiva, escoja entre uno de los aludidos  circuitos judiciales, en desarrollo del principio constitucional a  cuyo tenor está permitido todo aquello que no esté  prohibido (art. 6°, Carta Política).  

Por  último, destácase inviable el empleo del numeral 1°  del artículo 28 ibídem, como quiera que generaría  el desconocimiento del fuero privativo reglado y aplicable al sub  lite,  según ya se vio (numeral 10°).  

6.  Desde esta óptica, carece de razón el Juzgado  Séptimo Civil del Circuito de Medellín para  rehusar la competencia en el asunto que ahora ocupa la atención  de la Corte, comoquiera que, ante la concurrencia de entidades  descentralizadas por servicios como demandante y demandada, debió  respetar la elección de la primera de ellas esbozada en el  memorial de 10 de julio de 2020.  

7.  Como  consecuencia de lo anotado se remitirá el expediente al  Juzgado  Séptimo Civil del Circuito de Medellín,  por ser el competente para conocer del mencionado proceso, y se  informará de esta determinación al otro funcionario  involucrado en la colisión que aquí queda dirimida.  

DECISIÓN  

Con  base en lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Civil, declara  que el competente para conocer del proceso de la referencia es el  Juzgado  Séptimo Civil del Circuito de Medellín,  al  que se le enviará de inmediato el expediente.  

Comuníquese  esta decisión a los otros estrados judiciales involucrados en  el conflicto, para lo cual se les remitirá una copia  de esta providencia.  

Notifíquese.  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

Magistrado  

1          Hernando          Devis Echandía, Tratado          de Derecho Procesal Civil Parte General,          Tomo II, Editorial Temis, 1962, p. 147.  

2          Ya que el          numeral 1º del artículo 16 pasó a decir: “Sin          perjuicio de la competencia que se asigne a los jueces de familia,          los jueces de circuito conocen en primera instancia de los          siguientes procesos: 1. De los          procesos contenciosos que sean de mayor cuantía,          salvo los que correspondan a la jurisdicción de lo          contencioso administrativo”,          eliminando cualquier referencia a la Nación o entidades de          derecho público en general.  

3          Ver          en este mismo sentido, CSJ AC5444-2018 y AC2844-2019, entre otros.  

4          Que          armoniza con el Art. 27 ibídem.  

5          como          lo son: i)          competencia          exclusiva          y          excluyente:          porque consulta a determinados funcionarios judiciales y desplaza a          otros factores que la determinan, al punto que proscribe la          prorrogabilidad; ii)          cualificación          del sujeto procesal:          ya que reviste de cierto fuero al extremo que interviene en la          relación jurídico adjetiva, como acaece en los          supuestos de las normas citadas; y, iii)          juez          natural especial:          ya que es designado expresamente por el legislador el juez que va a          conocer del litigio en el que interviene el sujeto procesal          calificado (CSJ AC5444-2018).  

6          Coinciden con esta posición los tratadistas Hernando          Devis Echandía, Tratado          de Derecho Procesal Civil Parte General,          Tomo II, Editorial Temis, 1962, pág. 147, y, Hernán          Fabio López Blanco, Código          General del Proceso – Parte General,          Editorial Dupré Editores, 2016, pág. 252.  

7          Ver          también, AC4659-2018, AC4994-2018, AC009-2019, AC-1082-2019 y          AC2844-2019, entre otros.  

      

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