AC 4494 2021

SEPTIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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AC4494-2021 (2021-01746-00)

AC4494-2021  

Radicación  n.  11001-02-03-000-2021-01746-00  

Bogotá,  D. C., veintinueve (29) de septiembre de dos mil veintiuno (2021).  

Se  decide el conflicto de competencia que surgió entre el Juzgado  Segundo Promiscuo de Sucre – Santander y el despacho Séptimo  Civil Municipal de Oralidad de Bogotá, atinente al  conocimiento de la demanda de imposición de servidumbre de  gasoducto y tránsito interpuesta por Transportadora de Gas  Internacional S.A. E.S.P. – TGI S.A. ESP- contra Elvira Olarte de  Peña y Segundo Peña Vargas.  

            

I. ANTECEDENTES  

1.  En la demanda presentada al «Juez  Promiscuo Municipal de Sucre, Santander – Reparto»,  de la que dan cuenta estas diligencias, la parte actora reclamó  de la jurisdicción, entre otras, «que  se imponga como cuerpo cierto servidumbre legal de gasoducto y  tránsito con ocupación permanente con fines de utilidad  pública, a favor de la empresa TRANSPORTADORA DE GAS  INTERNACIONA S.A. ESP (…), sobre el predio rural denominado  como “BUENAVISTA”, ubicado en la vereda CUCHINA,  jurisdicción del municipio de SUCRE, departamento de SANTANDER  (…)».  

Asimismo,  se  indicó que la competencia le concernía a dicha  autoridad judicial «por  la competencia territorial de la ubicación del bien inmueble  en que se ejercita el derecho real de servidumbre (…)».  (fls.  3-8 del PDF «01EscritoDeDemanda»).  

2.  El escrito inicial correspondió al Juzgado Promiscuo Municipal  de Sucre – Santander, el que admitió la demanda el 12 de  febrero del 2019 (fl.  84 del PDF «01EscritoDeDemanda»).  Por  virtud de ello, el 15 de febrero siguiente se llevó a cabo la  diligencia de inspección judicial en el predio sirviente (fl.  88 del PDF ibidem).  En  auto posterior, se ordenó vincular a la Agencia Nacional de  Tierras  «en  su calidad de administradora de las tierras baldías»  (fl. 131 del PDF ibidem).  

3.  Sin embargo, a  través de proveído de 26 de octubre de 2020, se declaró  incompetente para conocer de la acción y remitió las  diligencias a los juzgados civiles municipales de Bogotá –  reparto. Al respecto, fundamentó su postura en que:  

«  en atención a lo antes mencionado (Auto  AC140-2020) el  juzgado declararse competente para seguir conociendo este asunto, por  el factor subjetivo, en razón a la calidad de las partes,  teniendo en cuenta que la parte demandante es una Empresa Prestadora  de Servicio Público, regida por la ley 142 de 1994, según  los hechos de la demanda, la cual tiene como domicilio en la ciudad  de Bogotá D.C., por tal razón es aplicable el artículo  28 numeral 10º del C.G.P., en concordancia con el artículo  29 y ibídem (Prelación de la competencia, el cual  señala: es prevalente la competencia establecida en  consideración a la calidad de las partes…”»  (fl.  168 ibidem).  

4.  Cumplidos  los trámites pertinentes, el expediente fue asignado al  Juzgado Séptimo Civil Municipal de Oralidad de Bogotá.  No obstante, mediante resolución del 02 de febrero de 2021,  optó por de este asunto y, entonces, promovió el  conflicto de competencia que ocupa la atención de la Corte.  Para ello precisó que:  

«(…)  el  conocimiento del caso debió seguir siendo conocido por el  Juzgado Dos Promiscuo de Sucre Santander, toda vez que, la demanda  fue admitida por ese despacho el 12 de febrero de 2019; de allí  que una vez aprehendida la competencia, es solamente la parte pasiva  la que tiene la potestad para rebatirla a través de las  herramientas que ha dispuesto el legislador para ello; caso contrario  sin lugar a dudas, el conocimiento queda en la sede judicial que  admitió la demanda y quien deberá tramitarla hasta el  final y por ende para el caso en concreto no se puede dar aplicación  al artículo 28 ibidem, como lo hizo el citado estrado  judicial, pues la entidad demandante renunció a ese beneficio»   (fls.  1-2 del PDF «04AutoDeclaraIncompetencia»).  

5.  Así  las cosas, conforme al canon 139 del Código General del  Proceso, se entra a desatar el tópico en cuestión.  

II.  CONSIDERACIONES  

1.  Habida cuenta que se  enfrentan juzgados de distinto distrito judicial, Bogotá y San  Gil, la Corte es la competente para resolver el conflicto negativo  suscitado entre ellos, de conformidad con los artículos 139  ibidem  y 16 de la Ley 270 de 1996, modificado por el 7º de su par 1285  de 2009.  

2.  Para  la determinación de la competencia debe precisarse que la  selección del juez a quien le corresponde asumir el  conocimiento de una causa litigiosa surge como el resultado de la  conjugación de algunas circunstancias o aspectos subjetivos u  objetivos, vinculados, verbigracia, a la persona involucrada, al  sitio en donde el accionado tiene su domicilio, al lugar de ubicación  del inmueble, la cuantía o naturaleza del asunto, etc. Por  supuesto, en ciertas ocasiones, aunque algunos de esos factores se  entremezclan y se vuelven concurrentes, prevalecen unos sobre otros.  

Con  respecto a la competencia privativa,  esta Corporación, entre otros, en auto CSJ AC, 14 dic. 2020,  rad. 2012-02912-00, en el que reiteró lo dicho en proveído  CSJ AC, 5 jul. 2012, rad. n° 2012-00974, expuso en lo  concerniente que:  

(…)‘[e]l  fuero privativo significa que necesariamente el proceso debe ser  conocido, tramitado y fallado por el juzgador que tenga competencia  territorial en el lugar de ubicación del bien involucrado en  el debate pertinente, no pudiéndose acudir, bajo ningún  punto de vista, a otro funcionario judicial, ni siquiera bajo el  supuesto autorizado para otros eventos, (…)».  

3.  De  las pautas de competencia territorial consagradas en el artículo  28 del Código General del Proceso, para el caso específico  de las servidumbres, el numeral 7° del artículo 28 ibidem,  fijó una competencia privativa al juzgador del lugar donde se  encuentre el bien involucrado en la litis. Al respecto, prescribió  que «[e]n  los procesos que se ejerciten derechos reales, en los divisorios, de  deslinde y amojonamiento, expropiación, servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza, restitución de tenencia,  declaración de pertenencia y de bienes vacantes mostrencos,  será  competente de modo privativo el juez del lugar donde se hallen  ubicados los bienes,  y si éstos comprenden distintas jurisdicciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante»  (se  subraya).  

Sin  embargo, el numeral 10° de ese mismo estatuto dispuso que «[e]n  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en  forma privativa  el juez del domicilio de la respectiva entidad».  

De  manera que, en principio, habría una concurrencia entre fueros  privativos al tratarse de pleitos de imposición de  servidumbres en que una de las partes sea una entidad pública,  lo que implica una encrucijada que debe ser superada a través  de la actividad interpretativa de esta Corporación.  

4.  Pues bien, preliminarmente, esta Corte había superado tal  dilema al entender que el  nuevo Estatuto  Procesal  no había variado la tradición legislativa en fijar la  competencia de este tipo de procesos en el juez del lugar de  ubicación de los bienes. Bajo esa línea de pensamiento,  sería la disposición especial correspondiente al fuero  real dentro del factor territorial la llamada a gobernar los asuntos  allí dispuestos, por ser privativa. Es decir, excluyente de  otros fueros.  

Así  las cosas, se estimó que si bien el numeral 10° del  artículo 28 del CGP prescribe que «En  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad»,  la articulación e interpretación de los numerales 7°  y 10°, por corresponder ambos a fueros dentro del mismo factor  territorial, real y general, imponía no tener por recibo la  aplicación del canon 29 del CGP. Esto ya que este último  canon regula lo atinente a la prevalencia del factor subjetivo frente  a los otros factores, y el artículo 28 establece reglas de  competencia atendiendo a un solo factor: el territorial.  

5.  Sin embargo, tal postura fue variada el 24 de enero del 2020 en  proveído AC140-20201,  en el cual, esta Corte decidió unificar jurisprudencia  respecto al tema de marras. Así, en un caso de contornos  similares, la Corporación se decantó por la aplicación  del inciso primero del citado artículo 29, según el  cual «es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes»,  por  lo que en  todos los trámites en donde participe un organismo de linaje  «público»  habrá de preferirse su «fuero  personal».  

Por  ende, en los procesos en que se ejercen derechos reales se aplica el  fuero territorial correspondiente al lugar donde se encuentre ubicado  el bien, en línea de principio. Sin embargo, en el evento en  que una de las partes sea entidad pública, la competencia  privativa será el del domicilio de ésta. Siendo  así las cosas, la posible contradicción entre los  numerales 7° y 10° del artículo 28 ibidem, es más  aparente que real, ya que la misma se salva con una adecuada  hermenéutica del ordenamiento jurídico, consolidada y  unificada en el aludido auto AC140-2020.  

Así  lo estableció la citada providencia, en la cual se señaló  con meridiana claridad que «la  colisión presentada entre los dos fueros  privativos de competencia consagrados en los numerales 7° (real )  y 10° (subjetivo ) del artículo 28 del Código  General del Proceso, debe solucionarse a  partir  de la regla establecida en el canon 29 ibídem, razón  por la que prima el último de los citados».  

Sobre  el particular, esta Corporación explicó lo siguiente:  

«Como  se anotó anteriormente, en las controversias donde concurran  los dos fueros privativos enmarcados en los numerales 7º y 10º  del artículo 28 del Código General del Proceso, como el  que se presenta cuando una entidad pública pretende imponer  una servidumbre de conducción de energía eléctrica  sobre un fundo privado, surge el siguiente interrogante: ¿Cuál  de las dos reglas de distribución es prevalente?2  

Para  resolver dicho cuestionamiento, el legislador consignó una  regla especial en el canon 29 ibídem, el cual preceptúa  que “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las reglas de competencia por razón del territorio se  subordinan a las establecidas por la materia y por el valor”.  

En  virtud de las pautas interpretativas previstas en los artículos  27 y 28 del Código Civil, que aluden en su orden a que,  “[c]uando el sentido de la ley sea claro, no se desatenderá  su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”, y  “[l]as palabras de la ley se entenderán en su sentido  natural y obvio, según el uso general de las mismas palabras;  pero cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas  materias, se les dará en éstas su significado legal”;  es dable afirmar, con contundencia, que con dicha regla lo que quiso  el legislador fue dar prevalencia al factor subjetivo sobre cualquier  otro, con independencia de donde se halle previsto, al expresar que  la competencia “en consideración a la calidad de las  partes” prima, y ello cobija, como se explicó en  precedencia, la disposición del mencionado numeral 10º  del artículo 28 del C.G.P.  

La  justificación procesal de esa prelación muy seguramente  viene dada por el orden del grado de lesión a la validez del  proceso que consultan cada uno de esos factores de competencia, ya  que para este nuevo Código es más gravosa la  anulabilidad por el factor subjetivo que por el objetivo y  territorial, pues, como se anticipó, hizo improrrogable,  exclusivamente, la competencia por aquél factor y por el  funcional (Art. 16).  

En  ese sentido, ante situaciones como la que se analiza, debe aplicarse  la pauta de atribución legal privativa que merece mayor  estimación legal, esto es, la que refiere al juez del  domicilio de la entidad pública, por cuanto la misma encuentra  cimiento en la especial consideración de la naturaleza  jurídica del sujeto de derecho en cuyo favor se ha  establecido, regla subjetiva que, en la actualidad, está  enlazada con una de carácter territorial.  

Por  tanto, no es pertinente afirmar que el  inciso primero del aludido precepto 29 se refiere exclusivamente a  colisiones que se susciten entre factores de competencia, en el caso,  el subjetivo y territorial, no respecto de los foros o fueros  previstos en este último, toda vez que el legislador, dentro  de su margen de libertad de configuración normativa, no  excluyó  en manera alguna las controversias que lleguen a suscitarse dentro  del mismo u otro, a más que ello desconoce cómo el  factor subjetivo está presente en distintas disposiciones  procesales, según se dejó clarificado en el anterior  acápite. (CSJ  AC140 de 2020, 24 ene. 2020, rad. 2019-00320) (CSJ  AC140 de 2020, 24 ene. 2020).  

6.  Ahora bien, el asunto que originó la atención de la  Corte concierne a la imposición de una servidumbre de  gasoducto y tránsito sobre un inmueble situado en la vereda  Cuchina, en el municipio de Sucre -Santander- que promovió la  Transportadora de Gas Internacional S.A. ESP  contra  Elvira Olarte de Peña y Segundo Peña Vargas.  

6.1.    Sobre la naturaleza de la demandante se advierte que esta es una  empresa de servicios públicos, constituida como sociedad  anónima por acciones. Tal información aparece en el  artículo 1° de sus estatutos sociales, frente a cuya  naturaleza jurídica se precisa que: «La  TRANSPORTADORA DE GAS INTERNACIONAL S.A. ESP, es una empresa de  servicios públicos, constituida como una sociedad anónima  por acciones, conforme a las disposiciones de la Ley 142 de 1994. La  Sociedad tiene autonomía administrativa, patrimonial y  presupuestal, y ejerce sus actividades dentro del ámbito del  derecho privado como empresario mercantil»3.  

6.2.  Aunado a lo anterior, el  Grupo de Energía de Bogotá4,  tiene el 99.995568% de acciones5,  calidad que, de conformidad con el numeral 10º del canon 28 de  la normatividad de enjuiciamiento, impone como juez natural al de su  domicilio principal.  

Referente  a la naturaleza jurídica de la convocante como parámetro  determinante de la competencia, esta Corte en un asunto de similares  características indicó que «de  conformidad con el artículo 38 de la Ley 489 de 1998, la Rama  Ejecutiva del poder público está integrada en el sector  descentralizado por servicios, entre otras, por: Las empresas  sociales del Estado y las empresas oficiales de servicios públicos  domiciliarios”,  por lo que es evidente que la gestora es una de las personas  jurídicas a que alude el numeral décimo del canon 28  referido, el que resulta entonces aplicable, y no así el que  atribuye la competencia en atención al lugar en donde se  encuentran ubicados los bienes»  (CSJ  AC103-2021, 25 ene., rad. 2020-03030-00, citado en AC3693-2021, 25  ago., rad. 2021-02991-00).  

7.  En cuanto a la perpetuatio  jurisdictionis,  se destaca que no es procedente su aplicación en el caso en  concreto. En efecto, por  tratarse de una competencia determinada por el factor subjetivo  representa una excepción al principio de prorrogabilidad de la  competencia, de tal forma que no aplica el principio de la  jurisdicción perpetua.  

En  tal sentido, el auto AC140-2020 señaló que  

«Es  decir, que esa forma de disciplinar la competencia para los factores  funcional y subjetivo, trae consigo otra cuestión sumamente  importante, cuál es la imposibilidad de dar aplicación  al principio de la perpetuatio jurisdictionis. En efecto, si el  legislador optó por establecer el carácter de  improrrogable a los citados foros de distribución, lo que se  traduce en que de ellos no se puede disponer ni aun bajo el  consentimiento de las partes, y determinó que aunque lo  actuado por el juzgador sin jurisdicción y competencia  conserva validez, menos la sentencia, lo que finalmente consagró  fue una excepción al principio de la perpetuatio  jurisdictionis».  

8.  Por  lo explicado en precedencia, procede remitir la presente demanda al  Séptimo  Civil Municipal de Oralidad de Bogotá, a  quien le corresponde continuar con el conocimiento de la acción  emprendida.  

III.  DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Civil,  

RESUELVE  

PRIMERO:  Declarar  que el conocimiento del  proceso de la referencia deberá  continuar por cuenta del Juzgado  Séptimo Civil Municipal de Oralidad de Bogotá.  

SEGUNDO:  Comunicar  lo decidido al Juzgado  Segundo Promiscuo de Sucre – Santander,  acompañándole copia  de este proveído.  

TERCERO:   Remitir  el expediente a la célula judicial referida en el numeral  primero de esta resolutiva.  

CUARTO:  Por  Secretaría, librar los oficios correspondientes y dejar las  constancias del caso.  

NOTIFÍQUESE  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

Magistrado  

1          Radicación nº. 11001-02-03-000-2019-00320-00  

2          Conocer en forma prevalente          un asunto significa que necesariamente el proceso debe ser conocido,          tramitado y fallado por el juzgador que          de acuerdo a la regla de competencia designada por la ley como          preponderante o dominante entre las demás, debe primar en su          elección.  

3          https://www.tgi.com.co/nosotros/gobierno-corporativo/estatutos-sociales

4          Empresa de economía mixta (Acuerdo 001 de 1996 del Concejo de          Bogotá) – el Estado tiene el 51% de capital social-.  

5https://www.tgi.com.co/web/index.php/grupos-de-interes/informacion-accionistas/historial-asamblea-general-de-accionistas/20-de-marzo-de-2018-asamblea-general-ordinaria/minuto-a-minuto-asamblea-general-ordinaria.  

      

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