AC 1420 2023

MAYO

Asistente Jurídico Inteligente

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AC1420-2023 (2023-01955-00)

        

AC1420-2023  

Radicación  n° 11001-02-03-000-2023-01955-00  

Bogotá  D.C., veintiséis (26) de mayo de dos mil veintitrés  (2023).  

Decide la Corte el  conflicto de competencia suscitado entre los Juzgados Cincuenta y  seis de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple de  Bogotá y Veintisiete Civil Municipal de Oralidad de Medellín.  

I.  ANTECEDENTES  

            

1. Ante el primer          despacho, el          Fondo Nacional del Ahorro “Carlos          Lleras Restrepo”          formuló          demanda ejecutiva para la efectividad de la garantía real          contra          Oscar Darío Salazar Gómez, cuyo conocimiento asignó          en atención «la          naturaleza de la entidad demandante, cuyo domicilio es la ciudad de          Bogotá».  

            

2. Esa dependencia          judicial rehusó          la competencia y          remitió la actuación a sus pares en la ciudad de          Medellín, pues estimó que el          factor determinante en este caso corresponde al          domicilio          del ejecutado, con          fundamento en          el numeral 1º del canon 28 del          Código General del Proceso.  

            

3. La          receptora, sin desconocer que          «en          la demanda la competencia se eligió en la ciudad de Bogotá          por lo siguiente: – “Por otra parte, conforme al numeral          10 del Artículo 28 del Código General del Proceso, es          usted, Señor Juez, el competente para conocer del presente          asunto en virtud de la naturaleza de la entidad demandante, cuyo          domicilio es la ciudad de Bogotá.”»,          se          abstuvo de acoger el asunto en vista de que          «la          parte demandante es una “empresa Industrial y Comercial del          Estado, de carácter financiero de Orden Nacional, con          personería jurídica, autonomía administrativa y          capital independiente, vinculado al Ministerio de Ambiente, Vivienda          y Desarrollo Territorial, Entidad sometida al control y vigilancia          por parte de la Superintendencia Financiera de Colombia»          pues          a su juicio, como la ejecutante estaba domiciliada en Bogotá,          era el remitente el llamado a adelantar el pleito.  

II.  CONSIDERACIONES  

            

1. Como la          divergencia que se analiza se trabó entre dos estrados de          diferentes distritos judiciales, a esta Corporación le atañe          dirimirla en Sala Unitaria como superior funcional común de          ellos, según lo establecen los artículos 35 y 139 del          Código General del Proceso y 16 de la Ley 270 de 1996, este          último modificado por el canon 7º de la Ley 1285 de          2009.  

            

2. Para distribuir          los procesos entre las distintas autoridades judiciales asentadas en          la geografía nacional, el ordenamiento acude a los factores          territorial, objetivo, subjetivo, funcional y de conexidad. Mediante          el primero, indica          cuál es el juez que en razón de la circunscripción          debe conocer del litigio y para concretarlo establece los «foros          o fueros», de          modo que, por lo general, en los pleitos contenciosos acude          al «personal»          que radica la competencia en el juez del lugar del domicilio del          demandado, o en el de su residencia; además, consagra otros          especiales, como el denominado por la doctrina «forum          rei sitae»          o «real»,          referido al sitio donde ocurrieron los hechos o a la ubicación          de los bienes objeto de la lid. Igualmente, impone el fuero          contractual, según el cual es llamado a conocer el asunto el          juez del lugar de cumplimiento de las obligaciones emanadas de un          negocio jurídico,          entre otros.  

Varios de esos  fueros pueden confluir en una misma causa, lo cual genera una  pluralidad de jueces llamados a tramitarla, en cuyo caso la ley  otorga al actor la facultad de escoger entre ellos, sin que tal  voluntad pueda ser desconocida por el elegido, quien, en principio,  queda llamado a destrabar la disputa.  

Es lo que acontece  con los procesos ejecutivos, en los que el acreedor puede acudir ante  el juez del domicilio del deudor, pues así lo autoriza el  numeral 1º del artículo 28 del Código General del  Proceso, o ante el del lugar del cumplimiento de cualquiera de las  obligaciones, toda vez que el  numeral 3º de ese mismo precepto prevé que en «los  procesos originados en un negocio jurídico o que involucren  títulos ejecutivos es también competente el juez del  lugar de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones»;  mandato aplicable cuando se trata de títulos valores debido a  que estos son una especie de los títulos ejecutivos.  

Por  consiguiente, cuando se pretenda la realización de conductas o  prestaciones derivadas de un negocio jurídico, serán  competentes, a prevención, el juez del domicilio del demandado  o el del lugar de su cumplimiento, pero en todo caso la escogencia y  su razón de ser deben quedar claramente determinadas en el  texto introductorio o aflorar de cualquier otro elemento de  convicción.  

Sin embargo, hay  otros supuestos en que el legislador anula esa discrecionalidad y  privativamente  determina la potestad, indicando, de forma precisa y categórica,  el funcionario que con exclusión de cualquier otro está  llamado a encarar el debate. Al  respecto, en la providencia AC4079-2019, la Corte reiteró lo  dicho en AC3744-2018, al señalar que:  

(…) el concepto  «privativo»  que constituye el común denominador de las precitadas  disposiciones implica que a los juzgadores con autoridad en el  territorio donde se cumple alguna de las condiciones señaladas  en ellas, es decir, del sitio donde se localizan los inmuebles sobre  los que se quiere constituir ese gravamen o del que es vecino el  organismo estatal, concierne conocer, tramitar y resolver de manera  exclusiva los litigios cuyas pretensiones tienen esa finalidad o han  sido formuladas a favor o en contra de una entidad de esa índole  (…).  

Así sucede,  entre otros casos, cuando se pretende hacer valer una garantía  real, como la hipoteca, dado que el numeral 7º del artículo  28  adjetivo  fija una  «competencia  privativa»  con base en la cual asigna en forma exclusiva, única y  excluyente al juzgador del lugar donde esté el bien  involucrado en la litis  el  deber de conocer el pleito, al pregonar que «[e]n  los procesos en que se ejerciten derechos reales»,  será competente, «de  modo privativo, el juez del lugar donde estén ubicados los  bienes, y si se hallan en distintas circunscripciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante»,  siendo ese un claro ejemplo de fuero real exclusivo.  

No obstante, el  numeral 10º ídem previene que «[e]n  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad», de donde emerge  otro fuero privativo de carácter general que se funda en la  calidad del sujeto para asignar competencia al juez de su domicilio.  

Como en muchas  ocasiones la demandante es una entidad que responde al memorado  criterio subjetivo y es vecina de un sitio distinto de  aquel donde se encuentra el inmueble objeto de la garantía  real que se hace valer, en la práctica surge  un enfrentamiento entre los parámetros atributivos en comento,  dilema que conforme el criterio mayoritario de la Sala, plasmado en  AC140-2020, tiene solución en el inciso primero del artículo  29 del Código General del Proceso, según el cual «es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes», por lo que en todos los trámites  que participe un organismo de linaje «público»  habrá de preferirse su «fuero personal». En  tal sentido, se indicó que «la colisión  presentada entre los dos fueros privativos de competencia consagrados  en los numerales 7° (real) y 10° (subjetivo) del artículo  28 del Código General del Proceso, debe solucionarse a partir  de la regla establecida en el canon 29 ibidem, razón por la  que prima el último de los citados».  

En esa  oportunidad, también se afirmó que el hecho de que el  organismo de derecho público radique el libelo con estribo en  la regla séptima aludida no implica renuncia al fuero  prevalente del numeral décimo porque, entre otros motivos,  queda descartada la perpetuatio jurisdictionis, pues como allí  se dijo:  

Cabe anotar que si  bien el  suscrito ponente disiente de la postura adoptada en esa  determinación unificadora, como lo expresó en el  respectivo salvamento de voto, desde entonces ha aplicado con todas  sus consecuencias el criterio que prevaleció, puesto que la  finalidad de esa resolución conjunta fue precisamente superar  la divergencia que se presentaba entre los diferentes magistrados de  la Sala frente a una situación fáctica y jurídica  idéntica, todo ello en aras de salvaguardar los principios  de igualdad y seguridad jurídica (cfr.  CSJ  AC388-2020).  

Por último,  aunque esa solución se dio en un certamen de imposición  de servidumbre, la regla de juicio que allí se empleó,  esto es, la competencia prevalente del «factor  subjetivo» en atención a la calidad de los  extremos (art. 29, inc. primero, CGP), resulta  aplicable a cualquier otro pleito en que sea parte una entidad de  aquellas a que se refiere el numeral 10º del artículo 28  ejusdem.  

3.-  Con ese panorama, se observa que el Juzgado de Bogotá erró  al rehusar el conocimiento del caso, pues no tuvo en cuenta la  doctrina que la Sala consolidó en el auto AC140-2020 y que  respalda la posición del estrado de Medellín, toda vez  que la promotora es una entidad pública; de ahí que  resulte aplicable el fuero personal del numeral 10º del artículo  28 del Código General del Proceso, que  en los términos de dicho precedente contempla un evento  constitutivo del factor subjetivo, el cual tiene prelación  (art. 29), torna improrrogable la competencia e impide que los  contendores procesales y el juez puedan disponer por tratarse de un  tema de orden público.  

Así  son las cosas, en razón a que el  Fondo Nacional del Ahorro (FNA) es una Empresa Industrial y  Comercial del Estado, de carácter financiero, de orden  nacional, con domicilio principal en Bogotá, con personería  jurídica, autonomía administrativa y capital  independiente, vinculada al Ministerio de Ambiente Vivienda y  Desarrollo Territorial (Cfr. art. 1° Ley 432 de 1998).  

Lo  anterior sumado a que el sector descentralizado por servicios de la  Rama Ejecutiva del poder público está integrada, entre  otras, por «[l]as empresas  industriales y comerciales del Estado» (cfr.  art. 38 Ley 489 de 1998);  luego, es evidente que la gestora es  una de las personas jurídicas a que alude el numeral 10º  del canon 28 referido, el que resulta entonces aplicable a este caso,  como en eventos similares lo ha reiterado la Sala (cfr. CSJ  AC4078-2021, AC4394-2021, AC4991-2021 y AC5168-2021).  

Adicionalmente,  al ser el domicilio principal de la accionante la ciudad de Bogotá,  como lo establece el inciso segundo del artículo 1º de la  Ley 432 de 1998 y lo ratifican los anexos de la demanda, es esa urbe  y no otra el lugar donde debe ser adelantado este ritual, porque  aunque  en relación con las personas jurídicas  el numeral 5 del artículo 28 del Código General del  Proceso repite la regla general de competencia del numeral 1º y  también establece que «cuando  se trate de asuntos vinculados a una sucursal o agencia serán  competentes, a prevención, el juez de aquel y el de esta»,  previsión  que por igualdad la Corte ha extendido a los eventos en que el ente  moral actúa como demandante, lo cierto es que no hay forma de  decir que el «punto  de atención»  con que cuenta la entidad en Medellín tenga alguna de esas  connotaciones ya que, según la misma página web1  mencionada por la autoridad del distrito capital, solo corresponden a  «puntos  a nivel nacional donde se recibe atención personalizada sobre  los productos que ofrece el ​FNA»,  sin  alcances de representación para fines procesales.  

En  conclusión, no podía conferírsele a una oficina  de asistencia alcances diferentes a los que le atribuye la ley y la  normatividad que posibilita su funcionamiento.  

4.-Por  tanto,  se dispondrá el retorno de la actuación a la autoridad  de Bogotá para que la asuma y se  comunicará lo definido a  la otra sede involucrada en esta controversia.  

III.  DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil y Agraria,  

RESUELVE:  

Primero:          Declarar que el Juzgado Cincuenta  y seis de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple de  Bogotá es el competente para conocer la ejecución para  la efectividad de la garantía real instaurada por el Fondo  Nacional del Ahorro contra  Oscar  Darío Salazar Gómez.  

Segundo:        Remitir  virtualmente el expediente al citado despacho para que proceda de  conformidad y comunicar lo decidido a la otra dependencia inmersa en  la colisión.  

Tercero:  Librar los oficios correspondientes por Secretaría.  

NOTIFÍQUESE  

OCTAVIO AUGUSTO  TEJEIRO DUQUE  

Magistrado  

1          https://www.fna.gov.co/atencion-ciudadana/puntos-de-atencion.

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