AC 1617 2022

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AC1617-2022 (2022-00723-00)

        

AC1617-2022  

Radicación  n.°  11001-02-03-000-2022-00723-00  

Bogotá, D.  C., veintidós (22) de abril de dos mil veintidós  (2022).-  

Se  decide el conflicto de atribución suscitado entre el Juzgado,  Tercero Civil del Circuito de Villavicencio y su Homólogo  Diecisiete de la capital de la República, para conocer del  juicio de expropiación promovido por la AGENCIA  NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA –ANI,  frente a los herederos determinados e indeterminados de  BENIGNO SATAMARÍA OLARTE y  otros.  

ANTECEDENTES  

1.  Fundada en la utilidad pública, la precursora de la litis  solicitó  ante los juzgadores de Villavicencio, decretar la expropiación  del inmueble situado en Paratebueno, Cundinamarca, identificado con  matrícula inmobiliaria No. 160-27130 de la Oficina de Registro  de Instrumentos Públicos de Gachetá, cuyo de derecho  real de dominio figura a nombre del fallecido Benigno Santamaría  Olarte, y se halla limitado por un “EMBARGO  PENAL Y SUSPENSION DEL PODER DISPOSITIVO”,  proferido por el ente convocado.  

En  el pliego inicial, fijó la asignación en razón  de la naturaleza del asunto y a la “jurisdicción  donde se encuentra ubicado el inmueble objeto de la expropiación”1.  

2.  Surtido el reparto, la demanda correspondió al Despacho  Tercero Civil del Circuito de la prenombrada circunscripción,  quien la rechazó, tras señalar conforme al ítem  10° contemplado en el canon 28 del Código General del  Proceso, y a la prevalencia de éste propugnada en el auto de  unificación (AC140-2020), que la naturaleza pública de  la gestora le endilga la competencia a los juzgadores de su  domicilio, Bogotá, a donde envió las diligencias2.  

3.  Frente a la anterior determinación, la promotora del pleito  interpuso los recursos de reposición y apelación,  cuestionando la hermenéutica y aplicación del fuero  subjetivo, a fin que las actuaciones permaneciesen en la denotada  municipalidad3,  sin embargo, tales mecanismos no fueron tramitados por  improcedentes4.  

4.  A su vez, el Juez Diecisiete Civil del Circuito de la urbe distrital  destinataria, tampoco avocó conocimiento, y aunque planteó  la presente colisión negativa frente al Despacho remitente,  adujo que la atribución le concierne a su similar de Gachetá,  por coincidir con el círculo registral al que está  adscrito el bien objeto de las pretensiones, como lo autoriza el  criterio 7° del referido artículo 28, y el precedente de  esta Sala (AC2799-2020)5.  

5.  Planteada así la controversia, llegaron las diligencias a la  Corte.  

CONSIDERACIONES  

1.  Problema  jurídico  

Determinar  el juez civil competente para conocer del proceso especial de  expropiación motivo de análisis, en el que se discute  si es viable atender el foro prevalente a que alude el ítem  10° del artículo 28 del Código General del Proceso,  o si la renuncia a este factor, concita la adopción del  numeral 7 de dicho precepto.  

2.  Facultad  de la Corte para decidir el conflicto  

Como  la divergencia para avocar el conocimiento del debate se trabó  entre dos estrados de diferente distrito judicial, le  corresponde a la Corte dirimirla como superior funcional de aquellos,  a través del Magistrado Sustanciador, como establecen los  artículos 35 y 139 del Código General del Proceso, y 16  de la Ley 270 de 1996, este último modificado por la previsión  séptima del compendio normativo 1285 de 2009.  

3.  Factores  y prevalencia  entre foros privativos cuando una parte es persona jurídica de  derecho público  

Estos  determinan el operador judicial a quien el ordenamiento atribuye el  conocimiento de una controversia en particular, razón por la  cual, al asumirla o repelerla, el administrador de justicia tiene la  carga de orientar su resolución con fundamento en las  disposiciones del tratado general del proceso, en particular las  contenidas en el Capítulo I, Título I, Sección  Primera, Libro Primero, a la luz de lo manifestado por el demandante  y las pruebas aportadas.  

De  conformidad con el parámetro séptimo la previsión  28 ejusdem,  “en  los procesos en que se ejerciten derechos reales, en los divisorios,  de deslinde y amojonamiento, expropiación,  servidumbres,  posesorios de cualquier naturaleza… será competente de  modo privativo, el juez del lugar donde estén ubicados los  bienes, y si se hallan en distintas circunscripciones territoriales,  el de cualquiera de ellas a elección del demandante”  (Negrilla  fuera del texto original).  

No  obstante, el numeral décimo de la misma norma, indica que “en  los procesos contenciosos en que sea parte una entidad territorial, o  una entidad descentralizada por servicios o cualquier otra entidad  pública, conocerá en forma privativa el juez del  domicilio de la respectiva entidad… Cuando la parte esté  conformada por una entidad territorial, o una entidad descentralizada  por servicios o cualquier otra entidad pública y cualquier  otro sujeto, prevalecerá el fuero territorial de aquellas”.  

De  ahí que, cumpla precisar que el estatuto procesal designó  en ambos numerales una competencia territorial privativa, en el  primero de tales, en razón de la disposición real  relativa al “lugar  donde estén ubicados los bienes”,  y el segundo, con motivo de la calidad del sujeto, alusivo al  “domicilio  de la entidad”.  

La  asignación privativa o única como se conoce en la  doctrina, consiste en que de la multiplicidad de jueces que existe  dentro de la jurisdicción ordinaria, solo uno de ellos puede  conocer válidamente del asunto y llevarlo a feliz término,  competencia especial que se enlista en la norma procesal y que se  enmarca como una excepción a la regla general para determinar  la facultad decisoria por razón del territorio, esto es, el  domicilio del demandado.  

Se  desprende de lo anterior que, cuando se presenta una colisión  atribucional entre dos fueros privativos, no es del resorte del actor  elegir el lugar donde presentar el libelo genitor, sino que es la ley  la que señala cuál de los dos prevalece, pues, el  artículo 29 ejusdem,  preceptúa que “es  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las  reglas de competencia por razón del territorio se subordinan a  las establecidas por la materia y por el valor”  

Ahora  bien, no puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en  el numeral décimo de la disposición 28 del compendio  adjetivo civil, una prerrogativa en favor de la entidad pública,  de la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, “[l]as  normas procesales son de orden público y, por consiguiente, de  obligatorio cumplimiento, y en ningún caso podrán ser  derogadas, modificadas o sustituidas por los funcionarios o  particulares, salvo autorización expresa de la ley”.  

Así  entonces, aun cuando la interesada manifieste su intención de  renunciar al fuero subjetivo, sería inviable la resolución  del juzgador, que en efecto, decline la vocación legal, pues,  como bien lo señaló la Sala en el auto de unificación:  

“En  virtud de lo expuesto hasta ahora y de la condición de  imperativa de las normas procesales por ser de orden público  (Art. 13, C.G.P.), surge una última consecuencia, no menos  importante, el  carácter de irrenunciable  de las reglas de competencia establecidas en razón de los  aludidos foros, en tanto que, como ya se dijo, no pueden ser  desconocidas ni por el juez ni por las partes, motivo por el cual no  puede interpretarse que el no acudir a ellas significa una renuncia  tácita a la prerrogativa que confieren, como lo sería,  en este caso, la ventaja otorgada a las entidades públicas en  el evento previsto en el numeral 10º del artículo 28 del  citado estatuto. (…) En tal sentido, no  puede afirmarse que si un órgano, institución o  dependencia de la mencionada calidad radica una  demanda  en un lugar distinto al de su domicilio, está renunciando  automáticamente a la prebenda procesal establecida en la ley  adjetiva civil a su favor,  pues, como se ha reiterado, no le es autorizado disponer de ella,  comoquiera que la competencia ya le viene dada en forma privativa y  prevalente a un determinado juez, esto es, el  de su domicilio; de ahí que, no puede renunciar a ella.  Por ello es que se ha dicho, con profusa insistencia, que “No  puede resultar de recibo la tesis que ve en lo previsto en el numeral  10º del artículo 28 del Código General del  Proceso, una prerrogativa en favor de la entidad pública, de  la cual puede a voluntad hacer o no ejercicio, dado que la  literalidad del texto, inequívocamente, establece de forma  imperativa una regla privativa, cuya observancia es insoslayable,  además, por estar inserta en un canon de orden público.  Recuérdese, en ese sentido, el precepto 13 de la Ley 1564 de  2012, a cuyo tenor, ‘[l]as normas procesales son de orden  público y, por consiguiente, de obligatorio cumplimiento, y en  ningún caso podrán ser derogadas, modificadas o  sustituidas por los funcionarios o particulares, salvo autorización  legal’”  (CSJ AC4273-2018). (Resaltado  fuera de texto).  

Tampoco  es posible sostener ese otro criterio que privilegia el foro real  (28-7), sobre el contemplado en atención a la naturaleza de la  persona jurídica de derecho público (28-10), en tanto  que esta última regla la fijó el legislador,  precisamente, para solucionar a través de la prevalencia, los  casos en los que debe determinarse qué factor o fuero aplicar  a un caso concreto.  

Y  es que, se reitera, la previsión 29 del actual código  procesal civil, sin excluir en manera alguna las controversias que  lleguen a suscitarse dentro del fuero territorial, señaló  con contundencia, que “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes”  sobre cualquier otra, y ello cubre, naturalmente, la contemplada en  numeral décimo del artículo 28 ejusdem,  que por mandato del legislador y en razón de su margen de  libertad de configuración normativa se determinó  prevalente sobre las demás.  

Por  tanto, tratándose de los procesos en que se ejercen derechos  reales o de aquellos que específicamente enlista el numeral 7°  del canon 28 del Código General del Proceso, prima  facie, opera  el factor territorial correspondiente al lugar de ubicación  del bien; sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública  la que obra como parte, el fuero privativo será el del  domicilio de ésta, debido a que la ley lo determina como  prioritario.  

4.  Criterio de Unificación de la Jurisprudencia  

Dictado  el 24 de enero de 2020 (AC140-2020), se traduce en expresión  mayoritaria de la Sala, y en guía indiscutible para la  solución de los asuntos en los que esté involucrada una  persona jurídica subsumible en el fuero subjetivo contemplado  en la actual normativa de enjuiciamiento, como se resaltan enseguida:  

“Como  se anotó anteriormente, en las controversias donde concurran  los dos fueros privativos enmarcados en los numerales 7º y 10º  del artículo 28 del Código General del Proceso, como el  que se presenta cuando una entidad pública pretende imponer  una servidumbre de conducción de energía eléctrica  sobre un fundo privado, surge el siguiente interrogante: ¿Cuál  de las dos reglas de distribución es prevalente? Para resolver  dicho cuestionamiento, el legislador consignó una regla  especial en el canon 29 ibídem, el cual preceptúa que  “[e]s  prevalente la competencia establecida en consideración a la  calidad de las partes…  Las reglas de competencia por razón del territorio se  subordinan a las establecidas por la materia y por el valor”.  En virtud de las pautas interpretativas previstas en los artículos  27 y 28 del Código Civil, que aluden en su orden a que,  “[c]uando el sentido de la ley sea claro, no se desatenderá  su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”, y  “[l]as palabras de la ley se entenderán en su sentido  natural y obvio, según el uso general de las mismas palabras;  pero cuando el legislador las haya definido expresamente para ciertas  materias, se les dará en éstas su significado legal”;  es dable afirmar, con  contundencia, que con dicha regla lo que quiso el legislador fue dar  prevalencia al factor subjetivo sobre cualquier otro, con  independencia de donde se halle previsto, al expresar que la  competencia “en consideración a la calidad de las  partes” prima, y ello cobija, como se explicó en  precedencia, la disposición del mencionado numeral 10º  del artículo 28 del C.G.P. La  justificación procesal de esa prelación muy seguramente  viene dada por el orden del grado de lesión a la validez del  proceso que consultan cada uno de esos factores de competencia, ya  que para este nuevo Código es más gravosa la  anulabilidad por el factor subjetivo que por el objetivo y  territorial, pues, como se anticipó, hizo improrrogable,  exclusivamente, la competencia por aquél factor y por el  funcional (Art. 16). En ese sentido, ante situaciones como la que se  analiza, debe aplicarse la pauta de atribución legal privativa  que merece mayor estimación legal, esto es, la que refiere al  juez del domicilio de la entidad pública, por cuanto la misma  encuentra cimiento en la especial consideración de la  naturaleza jurídica del sujeto de derecho en cuyo favor se ha  establecido, regla subjetiva que, en la actualidad, está  enlazada con una de carácter territorial. Por tanto, no es  pertinente afirmar que el  inciso primero del aludido precepto 29 se refiere exclusivamente a  colisiones que se susciten entre factores de competencia, en el caso,  el subjetivo y territorial, no respecto de los foros o fueros  previstos en este último, toda vez que el legislador, dentro  de su margen de libertad de configuración normativa, no  excluyó  en manera alguna las controversias que lleguen a suscitarse dentro  del mismo u otro, a más que ello desconoce cómo el  factor subjetivo está presente en distintas disposiciones  procesales, según se dejó clarificado en el anterior  acápite. De ahí que, tratándose de los procesos  en los que se ejercen derechos reales, prima facie, opera el factor  territorial correspondiente al lugar de ubicación del bien;  sin embargo, si en dicho litigio, es una entidad pública la  que obra como parte, el fuero privativo será el del domicilio  de ésta, debido a que la ley lo determina como prevalente. Por  ello es que se ha dicho, en un sinnúmero de oportunidades, que  “en las controversias donde concurran los dos fueros privativos  antes citados, prevalecerá el segundo de ellos, es decir el  personal, esto es, el del domicilio de la entidad pública, por  expresa disposición legal” (AC4272-2018), así  como también que “en esta clase de disyuntivas, la pauta  de atribución legal privativa aplicable, dada su mayor  estimación legal, es la que se refiere al juez de domicilio de  la entidad pública, por cuanto la misma encuentra cimiento en  la especial consideración a la naturaleza jurídica del  sujeto de derecho en cuyo favor se ha establecido”  (AC4798-2018).  

5.  El caso concreto  

De  acuerdo con lo dilucidado, si en un asunto específico son  pregonables los fueros privativos de los numerales 7° y 10°  de la previsión 28 del Código General del Proceso, debe  aplicarse, siguiendo las orientaciones de esta Sala, el último  de los mencionados, es decir, el relativo al domicilio esencial de la  entidad territorial, descentralizada por servicios o de cualquier  otra que sea parte, dada su preminencia.  

Atributo  que, sin excepción, es aplicable en el sub-judice, porque  verificada la información allegada con el escrito genitor y la  publicada en internet6,  se advierte que la precursora es “una  Agencia Nacional Estatal de Naturaleza Especial, del sector  descentralizado de la Rama Ejecutiva del Orden Nacional, con  personería jurídica, patrimonio propio y autonomía  administrativa, financiera y técnica, adscrita al Ministerio  de Transporte, según decreto 4165 del 03 noviembre de 2011”,  cuyo domicilio o asiento principal se halla en Bogotá.  

Calidad  que en el marco del precepto 38 de la Ley 489 de 1998,  según el cual, la  Rama Ejecutiva del poder público, la integran entre otros, el  sector descentralizado por servicios,  del que hace parte la  accionante, ratifica la pertinencia de subsumirla en la pauta 10º  del canon 28 referido, y la imposibilidad de renunciar o abdicar a  sus garantías, como pretendió cohonestarlo el juzgado  concernido de la capital de la República para desprenderse del  trámite, pues se itera, las normas procedimentales son de  obligatorio cumplimiento, y por tanto, inalterables.  

6.  Conclusión  

Conforme  al tenor literal del designio 10º del canon 28 del actual  compendio procesal, se enviarán las diligencias al estrado  concernido de Bogotá, por ser el domicilio principal de la  demandante en el juicio de expropiación motivo de análisis.  

DECISIÓN  

Por  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Civil, RESUELVE  el  conflicto de atribución surgido entre los juzgados  mencionados, determinando que al Diecisiete  Civil del Circuito de la capital de la República, le compete  conocer del juicio de expropiación promovido por la AGENCIA  NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA –ANI,  frente a los herederos determinados e indeterminados de BENIGNO  SATAMARÍA OLARTE y  otros.  

En  consecuencia, remítase el expediente a la judicatura indicada,  y mediante oficio comuníquese de esta determinación a  la otra autoridad.  

Notifíquese,  

ALVARO  FERNANDO GARCÍA RESTREPO  

Magistrado  

Firmado  electrónicamente  

1          Anexo 01. Escrito Demanda. Exp. digital.  

2          Anexo 07. Auto Rechaza Demanda Competencia.  

3          Anexo 08. Recurso Reposición Subsidio Apelación.  

4          Anexo 09. Auto no Tramita Recurso.  

5          Anexo 14. Auto Decl20ara Conflicto Competencia.  

6          https://www.ani.gov.co/informacion-de-la-ani/quienes-somos

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