AC 4285 2022

OCTUBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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AC4285-2022 (2018-00029-01)

        

MARTHA  PATRICIA GUZMAN ALVAREZ  

Magistrada  Ponente  

AC4285-2022  

Radicación  08001-31-03-001-2018-00029-01  

(Aprobado  en sesión de trece de septiembre de dos mil veintidós)  

Bogotá,  D.C., once (11) de octubre de dos mil veintidós (2022).  

Procede  la Sala a decidir sobre la admisibilidad de la demanda presentada por  la  sociedad Calcareos S.A. para  sustentar el recurso extraordinario de casación interpuesto  frente a la sentencia proferida el 4 de diciembre de 2019 por la Sala  Civil – Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla, dentro del proceso adelantado por  la  Agencia Nacional de Infraestructura ANI, contra la recurrente y  Concrecem S.A.  

            

I. ANTECEDENTES  

            

1. La          ANI pidió que se decrete a su favor por motivos de utilidad          pública o de interés social la expropiación y,          por consiguiente, la trasferencia forzosa del predio identificado          con la ficha predial número CCB-UF5-001-ID elaborada por la          concesión Costera Cartagena – Barranquilla S.A.S. el 21          de julio de 2015, con un área requerida de terreno de 1,8177          hectáreas determinada con la abscisa inicial K0+391 y la          abscisa final K0+621 predio ubicado en el municipio de Malambo y          comprendido dentro de los linderos que se indican en la demanda.  

Y  que para hacer efectiva la transferencia forzosa de la propiedad, se  disponga la inscripción de la sentencia y del acta de entrega  anticipada ante el Registrador de Instrumentos Públicos  competente.  

            

2. Como          sustento de lo pedido, invocó los siguientes hechos a modo de          resumen:  

                              

1. Que                  la Agencia Nacional de Infraestructura en coordinación con                  la Concesión Costera Cartagena – Barranquilla S.A.S.                  en virtud del contrato de concesión 004 de 2014 se encuentra                  adelantando el proyecto de infraestructura de transporte vial                  Cartagena – Barranquilla y Circunvalar de la Prosperidad                  Subsector 01 – Unidad Funcional 5, como parte de la                  modernización de la red vial nacional.    

                              

2. Que                  para la ejecución del proyecto referido se requiere junto                  con las construcciones anexas y los cultivos la adquisición                  del predio identificado con la ficha predial número                  CCB-UF5-001-ID, elaborada por la concesión Costera Cartagena                  – Barranquilla S.A.S. el 21 de julio de 2015, con un área                  requerida de terreno de 1,8177 hectáreas que se ubica entre                  la abscisa inicial K0+ 391 y la abscisa final K0+621, predio que se                  localiza en Malambo y que se encuentra comprendido dentro de los                  linderos indicados en la demanda.    

                              

3. Que                  el inmueble objeto del proceso se identifica con folio de matrícula                  inmobiliaria 041-66421 de la Oficina de Instrumentos Públicos                  de Soledad, y que fue avaluado por la Lonja Colombiana de Propiedad                  Raíz para abril de 2016 en la suma de $3 650 208 476,99.    

                              

4. El                  24 de junio de 2016, la señora Lilibeth Romo, apoderada de                  la demandada suscribió acta definitiva de entrega del predio                  y que el 19 de julio siguiente se le consignó la suma de $2                  555 145 933.    

                              

5. Transcurrido                  el término legal para el trámite del proceso de                  enajenación voluntaria se ordenó iniciar los trámites                  judiciales.    

            

            

4. En          fallo de 7 de mayo de 2019, el a          quo          decretó la expropiación del bien raíz objeto          del proceso, negó el daño emergente y lucro cesante          solicitado por la parte demandada y determinó como valor del          bien $5 198 282 976,97.

5. La          parte demandada formuló recurso de apelación contra la          anterior decisión, con fundamento en que debe reconocerse el          daño emergente y el lucro cesante solicitado.  

            

II. LA          SENTENCIA IMPUGNADA  

El  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla mediante  sentencia del 4 de diciembre de 2019, resolvió confirmar la  emitida por el Juzgado Primero Civil del Circuito de la misma ciudad.  

El  ad  quem  luego de referirse a la naturaleza jurídica del proceso de  expropiación, pasó a estudiar los temas de la censura.  

En  lo tocante al daño emergente advirtió que los peritos  partieron de la valorización o desvalorización del  predio, basados en las posibles licencias de construcción o  edificaciones que podrían levantarse, y si bien se trata de un  método autorizado se limita a exhibir la cuantificación  «más  no la existencia del daño».  

Y  agregó que los criterios de evaluación parten de una  premisa hipotética, esto es, de la eventualidad de que se  expida una licencia de construcción o de las posibles  edificaciones que podrían levantarse dentro del predio, pero  que no se puede entrar «a  reconocer daños hipotéticos cuando ha quedado  corroborado que no existe consolidación de dicho daño»  y es que el demandado «no  puede pretender  (…)  el  reconocimiento de lo que pudo ser y no es».  

A  continuación, se ocupó del examen del lucro cesante,  efecto para el cual hizo referencia de la prueba pericial allegada  así como de las documentales obrantes, para concluir que el  perjuicio irrogado debe ser cierto y actual, y que no es viable  reconocerlo ya que «no  existe causalidad que disponga el área expropiada correspondía  a un área de secado de materia prima»,  y que en el dictamen no se tuvieron en cuenta los gastos de la  sociedad previo a la realización de la obra, a quien de poder  determinar cuál fue el monto que se dejó percibir.  

            

III. LA          DEMANDA DE CASACIÓN  

La  demanda se fundó en dos cargos, que enmarcó en  violaciones por la vía indirecta y por la vía directa.  

El  primer cargo lo sustenta el inconforme en la ocurrencia de dos vicios  diferentes: i) un error de hecho manifiesto por la apreciación  indebida no solo de la demanda y su contestación, sino  principalmente de un dictamen pericial, vicio que lo llevó a  infringir el artículo 58 de la Constitución Política,  los artículos 20 y 37 de la Ley 1682 de 2013, el parágrafo  del artículo 399 del Código General del Proceso y los  artículos 37, 38 y 39 de la Ley 282 de 1995; ii) error de  hecho manifiesto por falta de apreciación probatoria del anexo  técnico especial y específico del avalúo,  fechado el 6 de abril de 2017, que no fue allegado por la parte  demandante pese a que debió anexarse y el estudio realizado  por la firma COMTASA de fecha 28 de noviembre de 2016.  

En  lo referente a la causal en comento adujo que el razonamiento del  Tribunal de considerar que el daño no era cierto es  contraevidente, ya que «la  existencia del daño no es otra – no puede ser otra –  que el fraccionamiento de un predio de mayor extensión como  consecuencia de la expropiación de una franja de terreno»,  para concluir que resulta contraevidente que se considere que el daño  es inexistente pero se acepte la metodología utilizada por los  peritos para cuantificarlo lo que «deviene  en un craso y evidente error de raciocinio por indebida apreciación  del dictamen pericial».  

El  segundo cargo se sustenta en la infracción por la vía  directa al haberse interpretado de manera errónea por el  Tribunal los incisos 2 y 5 del artículo 37 de la Ley 1563 de  2013, ya que los interpretó de manera diferente al que le  confiere la sentencia C-750 de 2015 de la Corte Constitucional.  

Que  el Tribunal exigió a la sociedad demandada una particular  actividad probatoria que permitiera satisfacer una interpretación  condicional de los incisos 2 y 5 del artículo 1682 de 2013 que  lo llevó a suponer:  

            

a. En          cuanto al daño emergente, que para acceder a la indemnización          al demandado le corresponde acreditar un daño diferente de la          expropiación misma, para luego acreditar su cuantía.  

            

b. En          cuanto al lucro cesante, que para acceder a la indemnización          al demandado le corresponde probar algo diferente a la pérdida          de sus ganancias futuras asociadas a la productividad del bien          expropiado.  

            

IV. CONSIDERACIONES  

            

1. El          recurso extraordinario.  

                              

1. El                  recurso de casación se caracteriza por su naturaleza                  extraordinaria, de modo que no toda inconformidad con la decisión                  atacada permite a la Corte pasar a su estudio «sino                  que es requerido que la censura este soportada en las causales                  taxativamente previstas en la ley»                  (CSJ AC3495-2014); así mismo tiene un carácter                  limitado, lo que implica, entre otras cosas, que sólo está                  consagrado respecto de las sentencias proferidas por los Tribunales                  Superiores en segunda instancia conforme lo prevé el                  artículo 334 del código de ritos, en las hipótesis                  previstas en el precepto en cita, concordado con el artículo                  338 ibidem.    

Ahora  bien, el recurso en comento sólo está llamado a  prosperar ante la existencia de alguna de las causales consagradas en  el artículo 336 del Código General del Proceso, cuyo  rigor en su presentación se encuentra previsto en el artículo  344 ibídem.   

Señala  la norma que esta demanda, amén de reunir la especificación  del proceso con los detalles relacionados en el numeral 1, artículo  344 ut  supra,  debe referirse de manera formal a cada uno de los cargos con la  exposición de sus fundamentos y con sujeción a las  reglas allí impuestas, sin  que sea labor de la Corte suplir las falencias, debilidades  vaguedades que allí se generen, pues de incumplirse se  generaría la inadmisión de la demanda (art. 346 Ib.).  

Sobre  la temática, esta Corporación de antaño ha  orientado:  

“para  que este requisito quede satisfecho del modo que es debido, es  indispensable que esa crítica guarde adecuada consonancia con  lo esencial de la motivación que se pretende descalificar,  vale decir que se refiera directamente a las bases en verdad  importantes y decisivas en la construcción jurídica  sobre la cual se asienta la sentencia, habida cuenta que si blanco  del ataque se hacen los supuestos que delinea a su mejor conveniencia  el recurrente y no los que objetivamente constituyen fundamento  nuclear de la providencia, se configura un notorio defecto técnico  por desenfoque que conduce al fracaso del cargo correspondiente  (sentencia  06 de 26 de marzo de 1999); criterio que la Corte ha reiterado en  muchos pronunciamientos, entre otros, en los fallos de 7 de noviembre  de 2002, exp. 7587, y 28 de mayo de 2004, exp. 7101, para citar solo  algunos” (Casación Civil, sentencia de 5 de abril de  2010, Exp. 50001-31-03-002-2001-04548-01)»  (Reiterado en AC4034-2021, AC828-2022).  

            

2. Requisitos          legales.  

                              

1. Antes                  de analizar los cargos formulados, la primera labor que emprende la                  Sala se contrae a verificar los requisitos legales de la protesta                  extraordinaria, en los que se estudia el cumplimiento de: i) La                  designación de las partes. ii) La síntesis del                  proceso. iii) La exposición de los sustentos de la acusación                  «en                  forma clara, precisa y concisa».                  iv) La enunciación de la norma de derecho sustancial, cuando                  constituya la «base                  esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo».     

Respecto  al numeral (iii) referido en el párrafo precedente se exige  que la argumentación sea «inteligible,  exacta y envolvente»,  pues,  

“como  el anotado medio constituye un mecanismo para juzgar la sentencia  recurrida y no el proceso, la norma exige identificar las razones  basilares de la decisión y expresar los argumentos dirigidos a  socavarlas. Así se facilita, de un lado, establecer si hay  acusación; y de otro, verificar, en punto de la violación  directa o indirecta de la ley sustancial, si se denuncia como  equivocado el análisis jurídico o probatoria del  juzgador, en caso positivo, si el ataque es enfocado o totalizador”  (CSJ  AC2947-2017 reiterado en  AC1805-2020, AC5810 de 2021).  

                              

2. Cuando                  se formulan los cargos consagrados en los numerales 1 y 2 del                  artículo 336 del estatuto procesal civil debe invocarse la                  violación de una norma sustancial, efecto para el cual la                  selección de los preceptos en que el acusador funde su                  reproche no puede ser antojadiza «en                  tanto que la mención que al respecto haga debe corresponder                  al fundamento jurídico medular del fallo cuestionado, o a                  aquel que estaba llamado a erigirse como tal, y que hubiese sido                  indebidamente aplicado, desconocido o erróneamente                  interpretado por el sentenciador»                  (CSJ AC2386,                  20 jun. 2019, rad. 2015-00692-01, reiterada en AC2194 de 2021).    

                              

3. Conforme                  lo reglado en el numeral 1° del artículo 336 del Código                  General del Proceso, es causal del recurso extraordinario de                  casación «la                  violación directa de una norma jurídica sustancial»,                  la que atendiendo lo reglado en el numeral 2° del artículo                  344 ibidem deberá circunscribirse «a                  la cuestión jurídica sin comprender ni extenderse a                  la materia probatoria».    

Ocurre  la violación directa de una norma sustancial cuando el  juzgador incurre en alguno de estos supuestos: a) cuando no tuvo en  cuenta los preceptos que regulan el caso; b) aplica una norma ajena  al caso, o c) a pesar de haber acertado en la selección no le  dio el alcance que tenía.  

Sobre  el tema en estudio, la Corporación ha dejado sentado:  

“Corresponde,  por ende, a una causal de pleno derecho, encaminada a develar una  lesión producida durante el proceso intelectivo que realiza el  fallador, por acción u omisión, en la labor de  escogencia y exégesis de la regulación que considera  aplicable, con un resultado ajeno al querer del legislador (…)  En tal sentido ha precisado la Corte que la ‘violación  directa de las normas sustanciales, que como motivo de casación  contempla la causal primera del artículo 368 ibídem,  acontece cuando el sentenciador, al margen de toda cuestión  probatoria, deja de aplicar al caso controvertido la disposición  sustancial a que debía someterse y, consecuentemente, hace  actuar las que resultan extrañas al litigio, o cuando habiendo  acertado en la disposición rectora del asunto, yerra en la  interpretación que de ella hace’  (SC  de 17 nov. 2005, rad. 7567, reiterada CSJ SC de 15 nov. 2012, rad.  2008-00322)  (Reiterada en SC4256-2020).  

                              

Cuando  se invoca el error de derecho por la Sala se ha dicho que, aunque  también es exigible el contraste de la sentencia atacada con  el medio, aquella será para:  

“patentizar  que conforme a las reglas propias de la petición, decreto,  práctica o apreciación de las pruebas, el juicio del  sentenciador no podía ser el que…consignó. En  consecuencia, si dijo que la prueba era apta para demostrar el hecho  o acto, debe hacerse notar que no lo era en realidad; o si la  desestimó como idónea, debe puntualizarse que sí  era adecuada. Todo, con sujeción a las susodichas normas  reguladoras de la actividad probatoria» (CSJ  SC5686-2018, 19 dic., rad. 2004-00042-01, reiterada en SC4667 de  2021)  

            

3. El          caso en concreto.  

La  demanda de casación no cumple, en este caso, con las  anteriores exigencias técnicas como pasa a explicarse.  

                              

1. En                  lo que tiene que ver con el cargo primero según el                  recurrente el ad                  quem                  vulneró a)                  el                  artículo 58 de la Constitución Política; b)                  los                  artículos 20 y 37 de la Ley 1682 de 2013; c) el parágrafo                  del artículo 399 del Código General del Proceso y d)                  los artículos 37, 38 y 39 de la Ley 222 de 1995.    

                                                        

1. Teniendo                          en cuenta que entre las disposiciones presuntamente transgredidas                          se encuentra el artículo 58 de la Carta Política,                          para que resulte viable emprender el estudio de la acusación                          por esta vía, el primer tamiz que debe superar es el de                          ostentar la calidad de sustancial, para lo cual se efectuarán                          las siguientes precisiones:              

Para  que una norma pueda catalogarse como sustancial, no basta con que se  encuentre plasmado dentro un código sustantivo como, por  ejemplo, el Civil, o incluso dentro de la misma Constitución,  sino que resulta imperioso que tenga incidencia directa en  determinada relación jurídica para declararla,  generarla o alterarla; por tal razón, la acepción de  aquel concepto ha sido decantada por la Corte así:  

“Son  de este tipo las disposiciones que, «frente a la situación  fáctica que ella[s] contempla[n], declara[n], crea[n],  modifica[n] o extingue[n] derechos subjetivos o impone[n]  obligaciones», estirpe de la cual carecen las que se «limitan  a definir fenómenos jurídicos, o a describir los  elementos integrantes de estos, o a hacer enumeraciones o  enunciaciones, como tampoco la tienen las disposiciones ordinativas o  reguladoras de la actividad in procedendo” (SC4794, 27 oct.  2021, rad. n.° 2012-00488-01)  (Reiterado en AC706  de 2022).  

Cuando  se trata de la Constitución Política, sabido es que por  antonomasia es norma de normas, tal como lo consagra su propio  artículo 4 y, por ende, se encuentra en el pináculo del  ordenamiento patrio, situación que impone la necesidad que  todo el cuerpo positivo de nuestra legislación tenga por  objeto desarrollar sus preceptos o, por lo menos, no contravenir su  esencia, cuando el asunto verse sobre temas ajenos a los allí  enunciados.  

Sobre  el particular, vale resaltar que la Carta Política está  integrada por el preámbulo, la parte orgánica y la  parte dogmática, última en la que convergen los  valores, principios1  y derechos que fundan las bases del Estado Colombiano.  

Siendo  así, como no puede desconocerse la primacía imperante  de la Constitución y, en particular, la que contempla los  derechos reconocidos a los habitantes en sus múltiples  dimensiones, fundamentales; sociales, económicos y culturales;  colectivos y del medio ambiente, se concluye que el articulado que la  compone tiene, per  se, una  naturaleza prevalente, ya que ninguna norma de rango inferior puede  transgredirla o desfigurarla.  

Ahora  bien, aunque ciertamente, en casos muy puntuales algún canon  superior podría tener los visos que se exigen para calificarlo  como sustancial, ese simple hecho no basta para que se abra la senda  de su estudio dentro del recurso de casación, en la medida en  que, si el asunto en litigio se encuentra desarrollado en alguna  disposición del ordenamiento, debe invocarse también la  norma de linaje sustancial de este, ya que no puede señalarse  como huérfana la supralegal.  

Ello  en razón a que la Constitución, al ser la piedra  angular de la legislación, solo es la base y [en general] no  se refiere a situaciones jurídicas específicas, lo que  le da sentido a la expedición de normativas que se encarguen  de desarrollarla y reglamentarla, así como de regular aspectos  que podrían escapar a su órbita.  

Siendo  así, como la sustancialidad de las normas no se limita a las  que se encuentran inmersas en la Carta Política, sino también  a las que están compendiadas en las diferentes disposiciones  que rigen nuestro ordenamiento, son estas últimas las que  deben reforzar la supralegal invocada.  

En  ese orden, cuando se alega la violación directa de un canon  constitucional, deben superarse varios aspectos antes de emprender su  estudio, pues no es factible esgrimir dicha transgresión sin  miramiento diferente al de estar plasmado en la Carta Política.  

Sobre  este asunto, la Sala ha señalado:  

“Igual  sucede con el artículo 58 de la Carta Política, de un  lado, porque las disposiciones constitucionales, «dado su  carácter general, ellas en sí mismas no son  susceptibles de ser consideradas en el terreno casacional (…)  como normas sustanciales infringidas por el fallo censurado»  (AC, 20 may. 2011, rad. n° 2003-14142-01), tales mandatos «no  dan base por sí solos, a lo menos en principio, para fundar un  ataque en casación por la causal primera, no porque carezcan  de rango sustancial, sino porque son normas cuyo molde jurídico  está generalmente desarrollado por la ley» (CSJ, AC217,  16 ag. 1995, rad. 5532). Y de otro, en razón a que ese  precepto consagra el derecho «a la propiedad privada y  expropiación por motivo de utilidad pública o interés  social, (por ende) carece de alcance sustancial porque, como se  recordó en CSJ AC1241-2019, ‘no consagran derechos ni  obligaciones concretas a las partes, ligadas por un vínculo  especial’ (AC-051, 2 abr. 2008, rad. 2000-06151-01; AC, 25 oct.  1996, rad. n.° 6228)  (CSJ AC3725-2021).  

Entonces,  si el artículo 58 no está catalogado como sustancial,  inane resultaría verificar su conexión directa con las  demás normas denunciadas, incluso si estas tuvieran la  connotación de sustanciales, pues la exigencia primaria es que  la constitucional ostente ese linaje, lo que aquí no ocurrió.  

                                                        

2. Ahora,                          el parágrafo 2 del artículo 20 de la Ley 1682 de                          2013 prevé que:              

“Debe  garantizarse el debido proceso en la adquisición de predios  necesarios para el desarrollo o ejecución de los proyectos de  infraestructura de transporte, en consecuencia, las entidades  públicas o los particulares que actúen como sus  representantes, deberán ceñirse a los procedimientos  establecidos en la ley, respetando en todos los casos el derecho de  contradicción.”  

Si  bien la norma en cita hace referencia al debido proceso, tal hecho  per  se  no le dé la connotación de sustancial, sino que se  requiere que se cree, modifique o extinga derechos lo que aquí  no ocurre, pues se limita a indicar que el proceso de expropiación  debe ceñirse a los procedimientos establecidos para tal fin,  temática sobre la cual la Sala ha precisado que:  

“no  tienen la calidad de norma de derecho sustancial las que… van  dirigidas a regular el trámite, como tampoco son en principio  normas sustanciales aquellas otras que regulan la actividad de las  partes y el juez en orden al decreto y práctica de las  pruebas, normas por eso llamadas probatorias, que aun cuando pueden  contener la garantía de derechos fundamentales como el del  debido proceso, de defensa y contradicción, derechos que  asimismo se garantizan con las normas meramente procedimentales, no  regulan una situación jurídica concreta” (AC, 3  oct. 2003, rad. 2000-00375- 01) (Criterio  reiterado en AC003-2020).  

                                                        

3. Respecto                          al artículo 37 de la Ley 1682 de 2013 tampoco ostenta el                          carácter de norma sustancial, dado que sólo se                          limita a definir el precio de adquisición en la etapa de                          enajenación voluntaria, y la forma como se calcula el daño                          emergente y el lucro cesante.              

                                                        

4. En                          cuanto a las normas del estatuto procesal que se refieren como                          sustanciales, se advierte que no ostentan tal calidad. En efecto,                          el parágrafo del artículo 399 del Código                          General del Proceso se limita a establecer los parámetros                          para fijar el daño emergente y el lucro cesante tratándose                          de inmuebles; el numeral 4 del artículo 327 ibidem se trata                          de una norma probatoria para cuando se surte la apelación y                          el artículo 170 ejusdem                          es una norma probatoria y por ende instrumental.

5. Finalmente,                          en lo que corresponde con los artículos 37, 38 y 39 de la                          Ley 222 de 1995, se tratan de normas probatorias que no tienen la                          connotación de sustanciales, puesto que se refieren a los                          estados financieros: certificados, dictaminados y auténticos.              

                                                        

6. Aunado                          a lo anterior, memórese que la naturaleza de una norma no                          depende del lugar donde se ubique, sino de su objeto habida cuenta                          que sólo ostentan el carácter de norma sustancial                          aquellas que generen, alteren o modifiquen derechos, obligaciones                          o relaciones subjetivas (CSJ                          AC6078-2021),                          pero no basta con la invocación de un precepto de las                          anteriores circunstancias sino que igualmente debe regular el                          asunto que se está conociendo, así como debe                          indicarse de forma precisa la forma como el Tribunal las vulneró,                          ya que recuérdese que:              

“lo  que de suyo impone el señalamiento del precepto de esa estirpe  que, estimado infringido, fue la base esencial del fallo o debió  haber sido, como atrás se dejó dicho, a más de  la aducción de las razones por las cuales se considera que el  Tribunal lo violó, de forma que la Corte explore dichos  argumentos y, según la vía escogida, emprenda el examen  de fondo de la cuestión en el marco estricto del sendero  trazado por el recurrente, dado lo dispositivo del recurso  extraordinario” (CSJ  AC5856-2016).  

                                                        

7. En                          el segundo cargo no se invocó ninguna disposición                          que tenga el carácter de sustancial, el recurrente refiere                          vulnerados el inciso final del artículo 20 de la Ley 1682                          de 2013, así como los incisos 2 y 5 del artículo 37                          de la norma en comento, respecto de la primera disposición                          en el cargo anterior se precisó que no tiene la calidad de                          sustancial, y frente a los numerales del artículo 37                          referidos, adviértase que se limitan a determinar los                          criterios para la fijación del daño emergente y                          lucro cesante, sin que creen, modifiquen o extingan alguna                          relación jurídica.              

Situación  similar ocurre con el parágrafo del artículo 399 del  Código General del Proceso, pues de un lado se trata de una  norma procesal y del otro se limita a referir los criterios para  fijar el daño emergente y el lucro cesante.  

                              

2. En                  lo que se relaciona con el primer cargo, violación indirecta                  de la ley sustancial adviértase que el recurrente se limitó                  a discutir que en su opinión el daño era cierto, pues                  la fuente de este era la expropiación, pero no indicó                  cuál fue la valoración indebida de las pruebas                  referidas – dictamen pericial y estados financieros –                  ni                  muchos menos que trascendencia tendría respecto de la                  decisión tomada por el ad                  quem,                  carga que le correspondía y que no cumplió, a lo que                  cabe agregar que la valoración probatoria se                  enmarca en la «discreta                  autonomía»                  del fallador, sobre la cual se ha precisado que:    

“No  debe olvidarse que en el ámbito de la apreciación de  las pruebas o de la demanda por parte de los jueces de fondo, ha de  respetarse su autonomía para formarse su propia convicción  sobre la determinación concreta del asunto debatido, pues la  facultad de la Corte frente a una impugnación que utilice esta  vía es velar por la recta inteligencia y la debida aplicación  de las leyes sustanciales, no así la de revisar una vez más  y sin cortapisa de ninguna especie, cuestiones de hecho y de derecho  ventiladas en las instancias (CSJ  SC, 12 jun. 2001, rad. 6050).  

                              

3. En                  el segundo cargo, a pesar de invocar la violación directa de                  la ley por interpretación errónea de las normas                  referidas, no menos cierto es, que se incurre en mixtura, habida                  cuenta que se soporta en temas probatorios para decir que se dio                  una interpretación restrictiva a la indemnización que                  debía reconocerse.    

            

4. En          suma, como la demanda no satisfizo los requisitos formales y          técnicos que le son propios, habrá de inadmitirse, en          los términos del numeral 1º del artículo 346 del          Código General del Proceso.  

Resta  decir que esta Sala no encuentra razones suficientes para seleccionar  la sentencia acusada, toda vez que al actor se le garantizaron sus  derechos superiores, sin que se advierta una afectación del  orden público o de la legalidad, o se requiera rectificar un  punto en derecho para fines de unificación de la  jurisprudencia, ni se ve comprometido ningún derecho de orden  constitucional.  

            

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Civil, inadmite  la demanda presentada para sustentar el recurso de casación  que Calcáreos  S.A.  interpuso frente a la sentencia de 4  de diciembre de 2019,  proferida por la Sala Civil – Familia del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Barranquilla, dentro del proceso adelantado por  la Agencia Nacional de Infraestructura – ANI – contra la  recurrente y Concrecem S.A.  

Notifíquese  y, en oportunidad, devuélvase el expediente al Tribunal de  origen.  

HILDA  GONZALEZ NEIRA  

Presidente  de Sala  

MARTHA  PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ  

AROLDO  WILSON QUIROZ MONSALVO  

(Con  ausencia justificada)  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

OCTAVIO  AUGUSTO TEJEIRO DUQUE  

FRANCISCO  TERNERA BARRIOS  

1«Los          principios Constitucionales, a diferencia de los valores que          establecen fines, consagran prescripciones jurídicas          generales que suponen una delimitación política y          axiológica reconocida          y, en consecuencia, restringen el espacio de interpretación,          lo cual hace de ellos normas de aplicación inmediata, tanto          por el legislador como por el juez constitucional. Son principios          constitucionales, entre otros, los consagrados en los artículos          primero y tercero: el Estado social de derecho, la forma de          organización política y territorial, la democracia          participativa y pluralista, el respeto de la dignidad humana, el          trabajo, la solidaridad, la prevalencia del interés general          (artículo 1); la soberanía popular y la supremacía          de la Constitución (artículo 2). Ellos se refieren a          la naturaleza política y organizativa del Estado y de las          relaciones entre los gobernantes y los gobernados. Su          alcance normativo no consiste en la enunciación de ideales          que deben guiar los destinos institucionales y sociales con el          objeto de que algún día se llegue a ellos; su valor          normativo debe ser entendido de tal manera que signifiquen una          definición en el presente,          una base axiológico-jurídica sin la cual cambiaría          la naturaleza misma de la Constitución y por lo tanto toda la          parte organizativa perdería su significado y su razón          de ser. Los          principios expresan normas jurídicas para el presente; son el          inicio del nuevo orden. Los valores, en cambio, expresan fines          jurídicos para el futuro; son la mira que jalona hacia el          orden del mañana»          (resaltado          intencional,          Corte Constitucional, sentencia C1287-2001).      

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