AC 4454 2022

SEPTIEMBRE

Asistente Jurídico Inteligente

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AC4454-2022 (2022-03242-00)

        

AC4454-2022  

Radicación  n.°  11001-02-03-000-2022-03242-00  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de septiembre de dos mil veintidós (2022).  

Decide  la Corte el conflicto de competencia suscitado entre “A”  y “B”,  con ocasión del conocimiento de la demanda declarativa  promovida por “C”  (como representante legal de “D”)  contra “E”.  

ANOTACIÓN  PRELIMINAR  

Como medida de  protección a la intimidad del menor involucrado en el asunto  bajo estudio, esta Sala ha decidido suprimir de la providencia, y de  toda futura publicación de la misma, su nombre y el de sus  familiares, al igual que los datos e información que permitan  su identificación, en procura de lo cual se elaborará  otro texto del presente fallo, de igual tenor, pero con tal  supresión, que será el publicable para todos los  efectos correspondientes1.  

I. ANTECEDENTES  

1.        En  su escrito introductor, radicado ante “A”,  el actor pidió que se «fije  la custodia, tenencia y cuidado personal, cuota alimentaria y  regulación de visitas de “D”»,  de quien se dijo que reside actualmente en dicha localidad junto a su  madre. Agregó que, aun cuando las partes ya habían  conciliado  dichas cuestiones (mediante acuerdo celebrado ante el referido  juzgador) la demandada incumplió con los compromisos  adquiridos, por lo que resulta necesario fijar unas nuevas  directrices.  

2.          El aludido fallador admitió inicialmente la demanda y la  tramitó incluso hasta la audiencia concentrada que prevé  el artículo 392 del Código General del Proceso,  oportunidad en la que avaló el nuevo acuerdo conciliatorio al  que llegaron las partes. Posteriormente, con ocasión del  memorial presentado por el actor, en el que denunciaba el  incumplimiento por parte de la convocada de los acuerdos celebrados y  reclamaba la fijación definitiva de unas nuevas condiciones,  el fallador decidió, de oficio, apartarse de las diligencias,  arguyendo que «al  revisar el memorial donde se requiere dejar sin valor ni efecto  alguno el acuerdo conciliatorio al que llegaron las partes en  litigio, se logra concluir, sin mayor esfuerzo, que el nuevo  domicilio de la parte demandada, y por consecuencia del menor, es la  ciudad de “B”».  

3.        El  estrado receptor, también se abstuvo de asumir competencia,  pretextando  que, «revisado  el proceso que nos fue remitido, así como la solicitud que le  precede, se advierte que en esta último no se está  solicitando una modificación de la cuota alimentaria fijada  judicialmente, sino que se está promoviendo un incidente por  incumplimiento al régimen de visitas acordado entre las partes  y que fue aprobado por ese juzgado por auto (…). Luego  entonces, no era procedente aplicar la excepción establecida  en el parágrafo 2o del Art. 390 del C.G.P. y, por ende, le  correspondía a dicho despacho asumir el conocimiento de esa  solicitud tendiente a verificar si la madre ha obstaculizado las  visitas entre padre e hijo, incumpliendo con ello lo conciliado con  el padre».  

Con ese  fundamento, planteó conflicto y envió el expediente a  esta Corporación, para dirimirlo.  

            

II. CONSIDERACIONES  

1.        Aptitud  legal para la resolución.  

Compete a la Corte  definir el presente asunto mediante pronunciamiento del Magistrado  Sustanciador, por cuanto involucra a despachos de diferentes  distritos judiciales; ello según lo dispuesto en los artículos  16 y 18 de la Ley 270 de 1996, en concordancia con los preceptos 35 y  139 del Código General del Proceso.  

2.        Anotaciones  sobre la competencia.  

Aunque  la jurisdicción, entendida como la función pública  de administrar justicia, incumbe a todos los jueces, para el  ejercicio adecuado de esa labor se hace necesario distribuir los  conflictos entre las distintas autoridades judiciales, a través  de pautas de atribución descriptivas preestablecidas,  contenidas en normas de orden público: las reglas de  competencia.  

En tratándose  de asuntos sometidos a la especialidad civil y de familia, la  distribución en comento se realiza mediante la aplicación  de diversos factores, así:  

(i)          El Factor  Subjetivo,  que responde a las especiales calidades de los litigantes, debiéndose  precisar que, en derecho privado, se reconocen dos fueros personales:  el de los estados extranjeros y el de los agentes diplomáticos  acreditados ante el Gobierno de la República (conforme las  leyes internacionales sobre inmunidad de jurisdicción), acorde  con el artículo 30, numeral 6, del Código General del  Proceso.  

Lo anterior, sin  perjuicio de la prevalencia reconocida en el numeral 10 del artículo  28 ejusdem,  a cuyo tenor: «En  los procesos contenciosos en  que sea parte una entidad territorial, o una entidad descentralizada  por servicios o cualquier otra entidad pública,  conocerá en forma privativa el juez del domicilio de la  respectiva entidad».  

(ii)        El  Factor  Objetivo,  que a su vez se subdivide en naturaleza  y cuantía.  

La naturaleza  consiste en una descripción abstracta del tema litigioso, que  posibilita realizar una labor de subsunción entre ella y la  pretensión en concreto; así ocurre con la expropiación,  que corresponde, en primera instancia, a los jueces civiles del  circuito2,  o la custodia, cuidado personal y visitas de los niños, niñas  y adolescentes, que compete a los jueces de familia, en única  instancia3.  

Pero ante la  imposibilidad de representar en la normativa procesal la totalidad de  los asuntos que competen a la especialidad civil de la jurisdicción  ordinaria, se acudió, como patrón de atribución  supletivo o complementario, a la cuantía  de  las pretensiones, conforme lo disponen los cánones 154  y 255  del estatuto procesal civil.  

(iii)        Ahora,  el factor objetivo solamente determina tres variables: especialidad,  categoría e instancia (v.  gr.,  un juicio ejecutivo de mínima cuantía corresponde al  juez civil municipal, en única instancia), que -por sí  solas- son insuficientes para adjudicar el expediente a un  funcionario judicial en específico.  

Por ello, el  criterio que corresponda entre los citados (naturaleza  o  cuantía)  habrá de acompañarse, en todo caso, del Factor  Territorial,  que señala con precisión el juez competente, con apoyo  en foros preestablecidos: el fuero  personal,  el  real y  el contractual,  cuyas regulaciones se hallan compendiadas, principalmente, en el  artículo 28 del Código General del Proceso.  

El fuero  personal,  traducido en el domicilio del demandado, constituye la regla general  en materia de atribución territorial (pues opera «salvo  disposición legal en contrario»);  pero no puede perderse de vista que son de la misma naturaleza  (personal) las pautas especiales de atribución previstas en  los numerales 2 (domicilio de los niños, niñas o  adolescentes), 4 (domicilio social), 5 (domicilio social principal o  secundario), 8 (domicilio del insolvente) y 12 (último  domicilio del causante) del citado canon 28.  

El fuero  real,  a su turno, corresponde al lugar de ubicación de los bienes,  en aquellos asuntos en los que «se  ejerciten derechos reales, en los divisorios, de deslinde y  amojonamiento, expropiación, servidumbres, posesorios de  cualquier naturaleza, restitución de tenencia, declaración  de pertenencia y de bienes vacantes y mostrencos»  (numeral 7), o al de ocurrencia de los hechos que importan al  proceso, en tratándose de juicios de responsabilidad  extracontractual (numeral 6), propiedad intelectual o competencia  desleal (numeral 11).  

Y el fuero  contractual atañe,  finalmente, a «los  procesos originados en un negocio jurídico o que involucren  títulos ejecutivos»  en los que «es  también competente el juez del  lugar de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones».  

(iv)        El  Factor  Funcional  consulta la competencia en atención a las específicas  funciones de los jueces en las instancias, mediante la descripción  de grados de juzgamiento, en la que actúan funcionarios  diferentes, pero relacionados entre sí, de manera  jerárquicamente organizada, por estar adscritos a una misma  circunscripción judicial.  

(v)        Y  el Factor  de Conexidad,  que ausculta el fenómeno acumulativo en sus distintas  variables: subjetivas (acumulación de partes  –litisconsorcios–), objetivas (de pretensiones, demandas  o procesos) o mixtas.  

3.        Las  normas de atribución territorial en el Código General  del Proceso.  

Esas exceptivas, a  su vez, pueden ser concurrentes por elección,  concurrentes sucesivas o exclusivas (privativas), así:  

(i)        Los  fueros concurrentes por elección operan,  precisamente, en virtud de la voluntad del actor de elegir entre  varias opciones predispuestas por el legislador, como ocurre con las  demandas donde se reclaman indemnizaciones derivadas de la  responsabilidad civil extracontractual, en las que el promotor podrá  radicar su acción ante el juez del domicilio del demandado, o  en el de la sede de ocurrencia del hecho dañoso (conforme los  mencionados numerales 1 y 6 del artículo 28).  

(ii)        Los  fueros concurrentes sucesivos presuponen acudir, en  primer término, al factor preponderante indicado en la  normativa procesal, y solo en el evento en que ello no sea posible,  podría recurrirse a la alternativa subsiguiente.  

(iii)        Y los  fueros exclusivos son aquellos que imponen que  el conocimiento de un caso radique solamente en un lugar determinado,  como ocurre, a título de ejemplo, con los procesos de  restitución de inmueble arrendado, que son de competencia  privativa de los jueces del lugar de ubicación del respectivo  predio (numeral 7 del artículo 28, ya citado).  

4.        Caso  concreto.  

Preliminarmente es  importante enfatizar que, contrario a lo que sostuvo el segundo de  los juzgadores involucrados en la causa, el libelo presentado por el  convocante con posterioridad al acuerdo conciliatorio al que llegó  con su contraparte, no está orientado propiamente a que se  hagan cumplir las obligaciones allí estipuladas, sino a que se  establezcan unas nuevas reglas para la interacción de los  progenitores con su hijo menor de edad, incluyendo lo atinente a la  custodia, régimen de visitas y cuota alimentaria. Esto, en  consideración a que, según lo dijo, «las  situaciones que dieron origen a este acuerdo conciliatorio han  cambiado sin que el mismo haya constituido cosa juzgada material».  

Bajo ese  entendido, es claro para la Corte que la pauta legal aplicable a este  asunto es la contemplada, a manera de regla general, en el numeral 2  (inciso 2) del artículo 28 de la citada codificación  (fijada en función del interés superior de los niños,  niñas y adolescentes), según la cual «en  los procesos de alimentos (…) en  los que el niño, niña o adolescente sea demandante o  demandado, la competencia corresponde en  forma privativa al juez del domicilio  o residencia de aquel».  

Al respecto, el  precedente de la Sala enseña que  

«la  atribución de competencia por el factor territorial, en  particular, para los procesos de alimentos en los que se encuentre  vinculado un menor, está asignada de manera privativa al juez  del domicilio y/o residencia de éste, lo que excluye la  vigencia de cualquier otra pauta. Así  lo ha manifestado la Sala al analizar la norma en comento, frente al  cobro de alimentos de un menor, al señalar que «la  atribución de competencia por el factor territorial en los  procesos ejecutivos de alimentos en los que se encuentre vinculado un  menor, está asignada de manera privativa al juez del domicilio  y/o residencia de éste, sin que pueda regularse por la pauta  ordinaria» AC8147, 28 nov. 2016, rad. 2016-03144-00).  

El  constituyente de 1991 consagró la calidad de sujetos de  especial protección por parte del Estado para los niños,  las niñas y los adolescentes, autorizando la protección  integral, el interés superior y la prevalencia de sus  garantías respecto de los demás sujetos de derecho,  incluidos los de su núcleo familiar, lo cual tiene su fuente  en la trascendencia que revisten en la especie, formación con  valores indispensables para la existencia, consolidación y  desarrollo de los cometidos del Estado y la comunidad, esto es, por  beneficios de alto rango»  (AC1982-2020, 31 ago. En el mismo sentido, AC3405-2020, 4 dic.;  AC2829-2019, 18 jul., entre otras).  

Así las  cosas, como en el escrito incoativo que motivó esta colisión  se indicó que el NNA involucrado en el litigio reside  actualmente, junto a su progenitora, en la ciudad de “B”,  el fallador de esta localidad no podía rehusar la asignación,  pues ello contraría las reglas de asignación ya  explicadas.  

5.        Conclusión.  

En definitiva, la  competencia para conocer del presente asunto corresponde a “B”.  

            

III. DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, el suscrito Magistrado de la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil,  

RESUELVE  

PRIMERO.        DECLARAR  competente  “B”  para conocer de la demanda en referencia.  

SEGUNDO.        REMITIR  la  actuación al citado despacho e informar lo decidido a la otra  agencia judicial involucrada en la contienda.  

Notifíquese  y Cúmplase  

LUIS  ALONSO RICO PUERTA  

Magistrado  

1          Acuerdo No. 034 de 16 de diciembre de 2020 – Sala de Casación          Civil.  

2          Artículo 20, numeral 5, Código General del Proceso.  

3          Artículo 21, numeral 3, ídem.  

4          «Corresponde a los jueces civiles del circuito todo asunto          que no esté atribuido expresamente por la ley a otro juez          civil».  

5          «Cuando la competencia se determine por          la cuantía, los procesos son de mayor, de menor y de mínima          cuantía. Son de mínima cuantía cuando versen          sobre pretensiones patrimoniales que no excedan el equivalente a          cuarenta salarios mínimos legales mensuales vigentes (40          smlmv). Son de menor cuantía cuando versen sobre pretensiones          patrimoniales que excedan el equivalente a cuarenta salarios mínimos          legales mensuales vigentes (40 smlmv) sin exceder el equivalente a          ciento cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes          (150 smlmv). Son de mayor cuantía cuando versen sobre          pretensiones patrimoniales que excedan el equivalente a ciento          cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes (150          smlmv)».      

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