AC 803 2022

MARZO

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

AC803-2022 (2021-01321-00)

        

MARTHA PATRICIA  GUZMÁN ÁLVAREZ  

Magistrada Ponente  

AC803-2022  

Radicación  n° 11001-02-03-000-2021-01321-00  

Bogotá,  D. C., tres (3) de marzo de dos mil veintidós (2022).  

Se  resuelve  el recurso de queja interpuesto por  la demandante Nereyda Heliodora Alvarino Rivera, frente  al auto de 15 de diciembre de 2020, a través del cual, el  Tribunal Superior de Bucaramanga – Sala Civil Familia, negó  la concesión del recurso de casación formulado contra  la sentencia emitida el 19 de noviembre de la misma anualidad,  dictada dentro del expediente No. 68081-31-84-001-2018-00271-01,  promovido en contra de Jaime Eduardo Lozano Camacho.  

            

I. ANTECEDENTES  

1.        La  actora promovió el trámite declarativo con el fin de  que se declarara la existencia de una unión marital de hecho,  junto con la disolución y liquidación de la sociedad  patrimonial, desde el 1º de mayo de 2010 hasta el 18 de  septiembre de 2017.  

2.          En primera instancia, el conocimiento del asunto correspondió  al Juzgado Primero Promiscuo de Familia de Barrancabermeja, quien  mediante sentencia calendada el 9 de septiembre de 2019, resolvió,  entre otras cosas: i) declarar que entre la pareja existió la  unión marital de hecho entre el 1º de marzo de 2010 y el  26 de marzo de 2016, ii) declarar probada la excepción de  mérito denominada «Prescripción  de la acción de disolución y liquidación de la  sociedad patrimonial de hecho»,  iii) no declarar la disolución y liquidación de la  sociedad patrimonial. (fls.  455 a 456 C. 1.Continuación.pdf).  

3.          Apelada tal decisión por el convocado, el Tribunal Superior  del referido Distrito Judicial, en fallo del 19 de noviembre de 2020  la confirmó  (fls.  11 a 15 C.Tribunal.pdf).  

4.          Contra esa providencia el extremo demandante interpuso recurso de  casación  (fls. 18 y 19 C. Tribunal.pdf).  

5.          El 15  de diciembre de 2020, el ad  quem  denegó la concesión del mecanismo extraordinario, tras  advertir que   «[e]n  cuanto al interés económico, si bien nos encontramos  frente a un proceso declarativo de unión marital de hecho,  cuestión que concierne al estado civil de las personas, el  cual en principio y a voces del artículo 338 del C.G.P, está  excluido de la determinación de la cuantía para  recurrir, lo cierto es que al revisar los argumentos del extremo  apelante, aquellos se enfilan concretamente sobre la fecha de  finalización de la unión marital de hecho, como que  insiste, se prolongó hasta el 18 de septiembre de 2017, y no  sobre la existencia misma de ese vínculo, por lo que el  agravio causado al impugnante extraordinario con el fallo  confirmatorio del Tribunal, no tiene relación con la  determinación de su estado civil, sino con las implicaciones  patrimoniales de esa declaración judicial, aspecto que se  torna esencialmente económico y por lo mismo queda sujeto a  las reglas que en materia de interés prevé el  ordenamiento procesal»  y,  añadió, la omisión del recurrente de haber  aportado un dictamen pericial tendiente a dilucidar tal aspecto,  carga que se impone a voces del artículo 339 del C.G.P.  (fls. 20 a 22 C. Tribunal.pdf).  

6.          Inconforme, la parte actora interpuso recurso de súplica y,  en subsidio, queja, argumentando que al tenor de lo dispuesto en el  artículo 334 del Código General del Proceso, la  declaración de la unión marital de hecho versa sobre un  asunto que atañe únicamente al estado civil de las  personas, por lo que se encuentra relevada de acreditar el interés  pecuniario.  

Por  ende, frente a la cuantía del interés para recurrir,  sostuvo que la herramienta excepcional referida es procedente cuando  las aspiraciones de la demanda son «esencialmente  económicas»,  condición que no se satisfizo dentro del juicio, pues aquellas  se encaminaron a que se declarara «la  existencia de la unión marital de hecho entre compañeros  permanentes»,  de suerte que las pretensiones no pueden ser consideradas como  exclusivamente dinerarias.  

Además,  refirió que, si se tiene como fundamento tal exigencia en el  proceso declarativo de la unión marital de hecho, se obligaría  al demandante a efectuar, ab  initio,  un procedimiento similar al de la liquidación de la sociedad  patrimonial; es decir, a realizar los inventarios y avalúos en  una etapa previa a la liquidación.  

Finalmente,  con la censura allegó una relación de los bienes  adquiridos dentro de la sociedad para intentar justificar la  existencia del «justiprecio».  

7.          En auto del 20 de enero de 2021, el Tribunal mantuvo incólume  su determinación y, tras adecuar a la normatividad frente a  los recursos interpuestos, el 16 de marzo siguiente concedió  la queja pedida en subsidio.  

II.          CONSIDERACIONES  

1.          De  conformidad con lo previsto en el artículo 352 del Código  General del Proceso, el recurso de queja procede contra el auto que  niega la concesión de la casación; por consiguiente, la  competencia de esta Corte se limita a examinar si ese  pronunciamiento, ratificado al desatar la respectiva reposición,  estuvo ajustado a la ley o no.  

2.          Debido al carácter restringido y extraordinario de la  casación, este medio solamente procede contra las sentencias  dictadas por los Tribunales Superiores en segunda instancia en: (a)  «toda  clase de procesos declarativos»;  (b) «en  las acciones de grupo cuya competencia corresponda a la jurisdicción  ordinaria»  y; (c) las proferidas para «liquidar  una condena en concreto»  (artículo 334 C.G.P.). Y, al tratarse de asuntos atinentes al  estado civil «sólo  serán susceptibles»  de dicho mecanismo los fallos de «impugnación  o reclamación de estado y la declaración de uniones  maritales de hecho».  

En  armonía con lo anterior, cuando las pretensiones del proceso  sean «esencialmente  económicas»,  la cuantía del interés estará demarcada por «el  valor actual de la resolución desfavorable al recurrente»,  tal como lo exige el canon 338 ejusdem,  determinado por el monto del agravio que la sentencia ocasiona al  impugnante.  

Frente  a dicho interés, la Sala ha precisado que:  

«(…)  está  supeditado al valor económico de la relación jurídica  sustancial concedida o negada en la sentencia; vale decir, a la  cuantía de la afectación o desventaja patrimonial que  sufre el recurrente con la resolución que le resulta  desfavorable, evaluación que debe hacerse para el día  del fallo,  aunque, cuando la ‘sentencia es íntegramente  desestimatoria, se determina a partir de lo pretendido en el libelo  genitor o su reforma’. Lo anterior significa que, si la  sentencia es totalmente desestimatoria de las pretensiones del actor,  su interés para recurrir en casación estará  definido por lo pedido en la demanda; pero, si aquella sólo  acoge parcialmente lo reclamado por el demandante, la medida del  aludido interés estará dada por la desventaja que le  deriva la decisión».  (CSJ CSJ  AC 5 de septiembre de 2013, rad. n° 2013-00288-00, reiterado en  AC1852-2021) (resaltado intencional).  

3.        Cuando  se trata de asuntos netamente patrimoniales, el artículo 339  ídem  establece que «cuando  sea necesario fijar el interés económico afectado con  la sentencia, su cuantía deberá establecerse con los  elementos de juicio que obren en el expediente. Con todo, el  recurrente podrá aportar un dictamen pericial si lo considera  necesario, y el magistrado decidirá de plano sobre la  concesión»,  precepto que contiene una carga para el recurrente, como lo es,  acreditar el monto del detrimento que le ocasiona el pronunciamiento,  al momento de interponer el recurso, salvo que el mismo, sea  determinable con los elementos obrantes en el expediente, en cuyo  caso es labor del funcionario constatarlo.  

4.          En el caso sub  judice,  conforme se reseñó en precedencia, los demandantes  promovieron el juicio declarativo para obtener las siguientes  pretensiones:  

«Primera.  Que entre los señores NEREYDA HELIODORA ALVARINO RIVERA y  JAIME EDUARDO LOZANO CAMACHO existió una UNIÓN MARITAL  DE HECHO que se inició el 1 de mayo de 2010 y perduró  hasta el día 18 mes de septiembre de 2017.  

Segunda.  Como consecuencia de lo anterior se declare la existencia de la  SOCIEDAD PATRIMONIAL entre la señora NEREYDA HELIODORA  ALVARINO RIVERA y JAIME EDUARDO LOZANO CAMACHO de condiciones civiles  contenidas en el cuerpo de la demanda desde el 1º de mayo de  2010 hasta el 18 de septiembre de 2017, conformada por el patrimonio  social de que da cuenta la presente demanda.  

Tercera.  Que en el evento de oponerse infundadamente a las pretensiones de la  demanda se condene al extremo pasivo a pagar las costas y gastos del  proceso».  

5.          Dichos pedimentos, en síntesis, se fundamentaron en que los  señores Nereyda Heliodora Alvarino Rivera y Jaime Eduardo  Lozano Camacho formaron una unión estable, conviviendo bajo el  mismo techo, compartiendo todos los gastos del hogar y brindándose  una ayuda económica y espiritual permanente, comportándose  como marido y mujer en las fechas señaladas con anterioridad.  

6.          Con proveído del 9  de septiembre de 2019, el  a  quo  resolvió:  i) declarar que entre la pareja existió una unión  marital de hecho desde el 1º de marzo de 2010 hasta el 26 de  marzo de 2016, ii) declarar probada la excepción de titulada  «Prescripción  de la acción de disolución y liquidación de la  sociedad patrimonial de hecho»,  iii) no declarar la disolución y liquidación de la  sociedad patrimonial. (fls.  455 a 456 C. 1.Continuación.pdf);  apelada tal decisión por la demandante, el ad  quem  la confirmó en su integridad.  

7.        En  el sub  lite,  para no abrir paso a la casación, el Tribunal consideró  que el debate propuesto por la señora Alvarino  Rivera  contra la sentencia del 19 de noviembre del 2020, no se cimentó  en el estado civil de la pareja conformada con Jaime  Eduardo Lozano Camacho, sino sobre un aspecto completamente  diferente, cual es la divergencia temporal de la mentada unión.  

De  hecho, al revisar el expediente y, en particular, los argumentos  expuestos por la apoderada de la actora, resulta evidente que su  disentimiento no se cierne sobre la existencia de la unión  marital [ya que se declaró en ambas instancias] ni, por  contera, sobre su estado civil, sino sobre el hito temporal que  tuvieron en cuenta los juzgadores de ambos niveles para determinar la  data de finalización de la citada unión.  

8.        Entonces,  como el estado civil de las partes sí se definió al  declarar la existencia de la unión marital de hecho, pero en  fechas que, a juicio de la parte actora, no fueron las correctas, lo  que busca la casacionista es extenderlas para abarcar un espacio de  tiempo suficiente que le permita acceder a la declaratoria de la  sociedad patrimonial y evitar así los efectos derivados de la  prescripción.  

Sobre  este aspecto la Corporación, en reiteradas ocasiones, ha  señalado:  

«En  efecto, aunque  las pretensiones versan sobre la declaración de existencia de  unión marital de hecho entre los aquí litigantes, así  como el correspondiente surgimiento de la sociedad patrimonial entre  compañeros permanentes, lo cierto es que el primer tópico,  esto es, el relacionado con el estado civil, fue reconocido y  declarado en el fallo censurado;  por lo que el  reproche se formula con respecto al tiempo en el cual ésta se  configuró;  sin embargo, la sentencia del ad quem confirmó la decisión  de declarar el surgimiento de la sociedad patrimonial desde el 20 de  septiembre del 2000 hasta el 5 de septiembre de 2015, aunque el  demandado alega que ésta inició el 20 de diciembre de  2010 (fl. 135, cd. 1) (…)  

En  reciente caso, que guarda simetría con el que concita la  atención de la Sala, explicó:  

(…)  5. Puestas así las cosas,  es nítido que la posible discusión que en esta sede  aspira ventilar el convocado quedaría confinada meramente a  uno de los extremos temporales de la relación marital, en  ningún caso para desconocer su existencia y el estado civil  que engendra, sino apenas como un elemento a tener en cuenta para  resolver el verdadero debate de fondo que subsiste, de linaje  estrictamente económico,  que no es otro que el atinente a si se configuró la  prescripción de la acción para obtener la disolución  y liquidación de la sociedad patrimonial, prevista en el  artículo 8º de la mentada Ley 54 de 1990 cuando pasa “un  año, a partir de la separación física y  definitiva de los compañeros, del matrimonio con terceros o de  la muerte de uno o de ambos compañeros”»  (AC6643-2017, 9 oct. 2017, rad. 2012-00036-01)»  (AC797-2019.  Casos similares AC1423-2020, AC2016-2020, AC731-2021).  

Recientemente  también indicó:  

«Entonces,  si  el litigio se restringe a determinar los hitos temporales de la unión  marital de hecho, y no su existencia, el agravio causado al  impugnante extraordinario con el fallo del tribunal no tiene relación  con la determinación de su estado civil, sino con las  implicaciones patrimoniales que ese estado pudiera conllevar, faceta  del petitum que, en puridad, es esencialmente económica»  (AC2204-2021).  

9.        Así  las cosas, en asuntos como el que ocupa la atención de este  despacho, ha de establecerse «la  cuantía de los bienes que, según el fallo impugnado,  integran el patrimonio común de la sociedad patrimonial entre  compañeros permanentes, pero que, de prosperar la impugnación  extraordinaria, pasarían a ser exclusivamente del convocante»  (AC1423-2020).  

Lo  anterior puede efectuarse atendiendo las directrices del artículo  339 del C.G.P., bien sea por el camino de los elementos de juicio  obrantes en el plenario, ora por la vía del dictamen pericial,  último caso que además debe responder al criterio de  oportunidad en su presentación1  y de esa forma delimitar, en justa medida, los derechos objeto de  discusión y el impacto de la sentencia desfavorable a la  casacionista.  

10.        Teniendo  claro lo anterior y que en el presente asunto se requería  probar el interés patrimonial para actuar, debe tenerse en  cuenta que el artículo 338 del Código General del  Proceso, establece que si las expectativas del litigante vencido son  netamente económicas, el ataque procede si «el  valor actual de la resolución (…)»  excede de 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.  

Así  las cosas, en los pleitos meramente patrimoniales, como lo es el  presente asunto, el artículo 339 ejusdem  consagra que cuando «sea  necesario fijar el interés económico afectado con la  sentencia, su cuantía deberá establecerse con los  elementos de juicio que obren en el expediente. Con todo, el  recurrente podrá aportar un dictamen pericial si lo considera  necesario, y el magistrado decidirá de plano sobre la  concesión»,  precepto que impone la carga de acreditar el monto del detrimento  ocasionado cuando se interpone el recurso, lo que no obsta para el  juzgador examine ex  oficio  los elementos de convicción militantes en el plenario.  

11.        Sobre  el particular, de entrada se advierte que al momento de interponer el  recurso, la parte interesada omitió acreditar el interés  pecuniario en este caso, pues no allegó un dictamen pericial  que actualizara los valores de los bienes adquiridos dentro del  interregno de la unión pretendida.  

En  este punto, fuerza resaltar que la oportunidad para tal fin venció  con la interposición del recurso de casación, al que no  se adosó ningún elemento que demostrará tal  interés.  

Por  ende, el dictamen que se pretendió aportar con el recurso de  reposición y en subsidio queja no puede tenerse en cuenta, al  resultar intempestivo.  

12.        Entonces,  como no se adjuntó ninguna valuación con el recurso  extraordinario, se  tomarán como base los documentos obrantes dentro del plenario,  tal como reiteradamente lo ha señalado esta Corporación  al indicar:  

«Para  la determinación del mencionado interés, la nueva  regulación procesal prevé que “…su cuantía  deberá establecerse con los elementos de juicio que obren en  el expediente. Con todo, el recurrente podrá aportar un  dictamen pericial si lo considera necesario, y el magistrado decidirá  de plano sobre la concesión” (artículo 339). Se  trata pues de dos maneras para determinar el justiprecio del interés  para recurrir, o bien se establece con los elementos de juicio que  obren en el expediente; o bien, el recurrente tiene la facultad de  aportar un dictamen pericial. No de otra manera puede entenderse los  vocablos “podrá” y “si lo considera  necesario” que tiene la norma transcrita. Por lo que la carga  ya no recae en el Tribunal quien, en principio, no estaría  convocado a decretar una prueba de tal linaje para esos fines. Ahora,  de optar el recurrente por no aportar un dictamen pericial que  determine el interés para recurrir, se somete entonces al  escrutinio que sobre el particular pueda hacer el ad quem con los  elementos de juicio que obren en el expediente»”  (CSJ AC1923-2018, 16 may.), reiterado en AC409-2020.  

Siguiendo  tales premisas y efectuado el análisis correspondiente al  acopio probatorio se concluye que, el eventual perjuicio causado con  la actora con la decisión fustigada, no excede los 1.000  salarios mínimos legales mensuales vigentes que se requieren  para la concesión de la protesta extraordinaria.  

Para  clarificar lo reseñado, a continuación se relacionarán  los bienes denunciados, su fecha de adquisición y el valor que  aparece plasmado en los documentos allegados durante el juicio:  

                                                                                    

Bien                                                                                              

Fecha                                  de adquisición                                                                                              

Valor                                  del acto                  

303-84460                                                                                              

10                                  de marzo de 2014                                                                                              

$48.000.000                  

080-51674                                                                                              

5                                  de octubre de 2015                                                                                              

$41.784.000                  

303-11219                                                                                              

31                                  de diciembre de 2010                                                                                              

$25.000.000                  

303-67452                                                                                              

24                                  de agosto de 2011                                                                                              

$9.037.000                  

303-58579                                                                                              

6                                  marzo de 2012                                                                                              

$11.630.000                  

Vehículo                                  TAR 306                                                                                              

7                                  de septiembre de 2017                                                                                              

$58.000.000                  

Vehículo                                  TAR 312                                                                                              

24                                  de mayo de 2017                                                                                              

$59.300.000                  

Cesantías                                                                                              

6                                  de febrero de 2019                                                                                              

$23.610.788              

En  consecuencia, de la sumatoria de las partidas descritas, a lo sumo,  el total equivaldría aproximadamente a $276.361.788.oo,  cifra que no alcanza los 1.000 s.m.l.m.v. requeridos para la data en  que se profirió la sentencia cuestionada. Por tal razón,  no alcanzó el justiprecio para recurrir de la casación.  

13.        Finalmente,  se destaca que no era deber del Tribunal ni de esta Corte, actualizar  motu  proprio los  valores de los referidos bienes, pues tal labor recaía  directamente en la interesada, quien tuvo a su alcance la oportunidad  procesal para tal fin y no lo hizo. Al  respecto, esta Corporación ha reiterado que  «el  recurrente es quien debe satisfacer la carga de demostrar los  supuestos necesarios para que el asunto pueda ser objeto de ese  control extraordinario, entre ellos la cuantía requerida para  poder acceder a esa vía».  (CSJ AC 1146-2021).  

14.        De  acuerdo con lo discurrido, no prospera la queja, sin que haya lugar a  condenar por cuanto no se erogaron gastos en esta sede.  

III.          DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil,  resuelve,  

Declarar  bien  denegado el recurso de casación  interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida el  19  de noviembre de 2020,  por la Sala Civil y de Familia del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, dentro  del proceso declarativo de la referencia.  

Devuélvase  el expediente a la Corporación de origen. Ofíciese.  

NOTIFÍQUESE  y CÚMPLASE,  

MARTHA  PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ  

Magistrada  

1          AC005-2018, AC4098-202, AC4343-2021, AC5338-2021      

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *