S 041 99

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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S-041-99

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA  

Magistrado  Ponente:  Silvio  Fernando Trejos  Bueno   

                                                            

                            Referencia: Expediente 5210   

Se decide por la Corte el recurso de casación  interpuesto  por  la parte demandada contra la sentencia de fecha 26 de julio de  1994,  proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto, dentro  del   proceso   de   filiación  extramatrimonial  adelantado  por  BLANCA  MARINA  CADENA  contra     MELIDA     DEL     CARMEN,     MARIA    DOLORES    y  VICTORIANO  MAVISOY BOTINA junto   con   MARIA   EMERITA   ERNESTINA  BOTINA,    en   su   condición   de   herederos  determinados  de  Victoriano  Martín  Humberto  Mavisoy  Jojoa,  y  contra  los  herederos indeterminados del mismo.   

I. EL LITIGIO  

1.  El  litigio  versa  sobre la declaración  judicial  de  filiación  de  hija  extramatrimonial  que  reclama la demandante  respecto  del nombrado causante, acumulada con la de petición de herencia y los  ordenamientos consecuentes.   

Los hechos se compendian así:  

1º)  El  10  de  diciembre  de  1954,  en el  corregimiento   de   “La  Laguna”  de  la  ciudad de  Pasto,  nació  la demandante Blanca Marina Cadena, como fruto de las relaciones  sexuales  que  existieron  entre  María  Eloísa  Cadena  y  Victoriano Martín  Humberto Mavisoy Jojoa, quien murió el 15 de febrero de 1990.   

2º) Durante los cinco años anteriores y los  tres  posteriores  a  ese  nacimiento,  la  pareja  nombrada  mantuvo relaciones  sexuales,  sentimentales y amorosas, en la casa que Victoriano Martín tenía en  el  citado  corregimiento,  a  donde  María  Eloísa  llegó  inicialmente como  trabajadora,  y  después  como su novia y amante;  aquél,  de manera  pública  y  notoria,  ante  vecinos,  amigos  y familiares,  trató a  Blanca  Marina   como  su  hija;  mientras vivió, siempre le prodigó  ayuda   material   y  económica,  y  le  brindó  cariño  y  afecto,  lo  cual  incluyó    la   asistencia  a  la  madre  durante  el  embarazo  y  parto.   

3º)  Algunos  años  antes  de  morir,  el  mencionado   Victoriano  Martín, le prometió a su hija que, a pesar de la  resistencia  de  sus  hijos  legítimos,   le  dejaría   “solucionada”  su  situación  legal;   pero no  alcanzó a cumplir lo prometido.   

2.   Surtido  el  traslado  de  rigor,  los  demandados  manifestaron  su  oposición a la demanda;  también el curador  ad litem de los herederos indeterminados respondió el libelo.   

3. Tramitado el proceso, el Juzgado Primero de  Familia  del  Circuito de Pasto dictó sentencia en la que acogió íntegramente  las  pretensiones  de  la  demanda. Apeló la parte demandada, aunque sin éxito  pues el Tribunal confirmó el fallo recurrido.   

II. FUNDAMENTOS DEL FALLO IMPUGNADO  

Ellos se resumen así::  

1º)  Comienza  el  Tribunal  por  hacer  un  recuento,  basado en la ley y la jurisprudencia, sobre el alcance que debe darse  a  las  presunciones  de paternidad extramatrimonial que consagran los numerales  4º,  5º  y  6º del Art. 6 de la Ley 75 de 1968, que estima fueron alegadas en  la  demanda,  sobre  todo  en  relación  con  la  prueba  que  se requiere para  acreditarlas;  en particular,  señala que dada la dificultad que existe de  demostrar  directamente  la  ocurrencia  de las relaciones sexuales a las que se  refiere  la primera de dichas presunciones, se pueden inferir a partir del trato  social entre la madre y el presunto padre.   

2º)  Situado  el  sentenciador  en  el campo  probatorio  y  en  lo  que  concierne  a  la  única causal de paternidad que se  reconoció  en la sentencia, a su vez objeto único de la presente impugnación,  afirma  el  fallador  que  en  el  proceso  no  aparece  comprobado “en forma nítida y palpable”    que    entre    los    nombrados  Victoriano    y   María  Eloísa  hayan  existido  relaciones  amorosas  y  sexuales,  ni  que  como  fruto  de las mismas haya nacido Blanca Marina Cadena,  razón  por  la  cual  considera  que  se  hace  necesario  acudir  a  la prueba  testimonial  para “dilucidar  la    existencia    de    las   mismas”.   

3º) Con ese fin compendia y evalúa cada uno  de   los   testimonios   rendidos   en   primera   instancia   por  Manuel   Enrique  Guerrero  Josa,  Luis  Salomón  Navisoy  Hidalgo,  Sofonías  Navisoy Jojoa, María Natividad Cadena, Feliciano Díaz Jojoa, María  del  Socorro  Botina  Guerrero  y  María Eloísa Cadena de Guerrero,      de      los      cuales      infiere     que     “la pareja tuvo habitación conjunta, en  forma   persevarante   continua,   notoria  de  relaciones  carnales”;    lo   mismo   que   los   de  Rosendo   Jojoa,   Rafael  Jojoa  Cárdenas  y  Pedro  Guaitarilla   Guerrero,   solicitados  por  la  parte  demandada,  a  quienes  no  les otorga mérito de convicción, dado “que  no conocen los supuestos fácticos  de  la  demanda” y que, por  lo  mismo,  “tampoco enervan  las  súplicas  deprecadas”.   

4º) De lo dicho precedentemente, el fallador  concluye  que se halla acreditado que entre Victoriano y María Eloísa sí hubo  trato  sexual   por  la época en que legalmente se presume que ocurrió la  concepción   de   Blanca   Marina,    lo   que  se  da   “si   se   analizan   en  conjunto  los  anteriores  testimonios,  a  tenor de lo dispuesto en el artículo 187 del C. de  P.  C.”,   a pesar de  existir  algunos  puntos  contradictorios  tales  como el que hace referencia al  bien  inmueble donde nació BLANCA MARINA CADENA, y sobre cuándo terminaron las  relaciones entre la madre y el presunto padre de la demandante.   

5º)  En  fin, explica el Tribunal por qué  contra     los     testigos    que    afirman    tales    hechos    “no    operan    los    motivos    de  sospecha”;  en  el  punto  refiere  que la declaración de María Natividad Cadena fue analizada dentro del  marco  conceptual  que,  en su sentir, ha trazado esta Corporación en relación  con  la  apreciación  de  testigos  sospechosos. Textualmente dice la sentencia  impugnada    “que   los  testimonios  que  se pretenden sospechosos por ser amigos y familiares, no puede  serlo  en  procesos  de familia en tal medio probatorio la valoración que se le  da  en  otro  tipo de contención en la cual se debe observar las condiciones en  que  el pariente o amigo declara, estudiar cuidadosamente la verosimilitud de lo  declarado  y  las  demás  circunstancias  que conduzcan al descubrimiento de la  verdad”.   

III. LA DEMANDA DE CASACION  

1.  En un cargo único, se acusa el fallo del  Tribunal  de  haber  quebrantado,  por aplicación indebida, el artículo 92 del  Código  Civil  y  el  numeral  4o. del artículo 6o. de la Ley 75 de 1968, como  consecuencia de errores de hecho en la apreciación de la prueba.   

2.  A ese respecto objeta la apreciación que  dio   el   sentenciador   a  las  declaraciones  de  los  testigos  Manuel  Enrique  Guerrero  Sosa,  Luis  Salomón  Navisoy  Hidalgo y  Sofonías   Navisoy   Jojoa,   la  cual  califica  de  “grave  error”   e   interpretación   “ostensible    fuera    del    sentido  común”;  a la vez ,   se  duele de que no se haya considerado el dicho de  los testigos aportados  por la parte demandada.   

En  esencia,   describe  los  errores de  hecho que denuncia, así:   

b)  Sobre  el  testimonio  de  Luis  Salomón Navisoy Hidalgo, dice que se  trata  de  una  persona de 63 años, cuya versión resulta demasiado imprecisa y  contiene   varias  contradicciones,  como  ocurre en relación con el lugar  donde  supuestamente  nació  la  demandante,  lo  cual  no fue apreciado por el  fallador,  quien,  en  su  sentir,  obró  en forma parcial; además, el testigo  afirmó  no  constarle  nada  sobre  las  relaciones  sexuales  de  que aquí se  trata.   

c)  En  cuanto  a  su precisión, califica de  patética  y  sospechosa  la  declaración de Sofonías  Navisoy   Jojoa,   hermano  del  causante,   máxime  si otros testigos dan cuenta de que sus relaciones con Victoriano nunca  fueron  buenas; su declaración tiene todas las características de fábula y de  ser producto de una serie de comentarios carentes de fundamento.   

d) En “   la   sentencia   apelada”  nada  se  dijo respecto de la prueba testimonial presentada por la  parte  demandada,  cuyo  valor  probatorio  se  desconoció  por completo:   Rosendo  Jojoa  Jojoa,   dijo  que  conoció  al  causante y a María Eloísa desde pequeño y no los vio  vivir   en  la  misma  casa,  ni  oyó  que  existiera  alguna  relación  entre  ellos;   da  cuenta  sí  de  las  peleas  de  Victoriano  con  su  hermano  Sofonías;  y  Rafael Jojoa  Cárdenas también afirmó no haberlos visto andar juntos.   

e) Por último, el recurrente aduce que por el  hecho  de  que  María Eloísa trabajara como servidora doméstica de la señora  Soledad  Jojoa,  madre  del  declarado  padre,  no  se deduce que existieron las  relaciones  sexuales   que  a  éste se le imputan, las cuales sólo pueden  inferirse  de hechos debidamente probados, lo que en las circunstancias anotadas  no   sucedió.  Y  para  rematar,  destaca  que  no  se  evacuó  la  prueba  de  “hemoclasificación” que solicitó la parte demandante.   

Se considera:  

1. De entrada, cabe  recordar  aquí  que  el recurso de casación persigue aniquilar un fallo que se  reputa  ilegal  y,  por consiguiente, el cargo que se formula con ese propósito  debe  estar  orientado  a  combatir  eficazmente los argumentos en que aquél se  funda.  Así,   por lo que a la causal primera concierne, debe contener una  crítica  precisa  y  concluyente  frente  a  los  argumentos  que  soportan  la  sentencia  impugnada,  pues,  como  es  sabido,  la  Corte tiene circunscrito su  ejercicio  a  los  límites  que  le  traza  la  demanda  con que se sustenta la  impugnación,  por  los  cuales  le está vedado entrar a considerar, de oficio,  cuestiones  que  están  por  fuera  de  ella; desde luego que su función dista  enormemente  de  la que  desempeñan,  de manera amplia y panorámica,  los jueces de instancia.   

Por consiguiente,  si se aspira impugnar  con  éxito  un  juicio  jurisdiccional  de  instancia,  el cargo debe apuntar a  desvirtuar  todos y cada uno de los argumentos que respaldan dicho juicio;   en   su   empeño,   vista  la  cuestión   desde  la  perspectiva  de  las  apreciaciones  que  sobre  las  pruebas hizo el sentenciador, el impugnante debe  combatirlas  en  su totalidad, en el entendido de que de mantenerse siquiera una  de  ellas en pie que le preste suficiente apoyo a la sentencia acusada, no queda  habilitada  la  Corte  para  llegar  a  casar  ésta, por más que la acusación  parcial propuesta sea viable y contundente.    

2.  En  este proceso, según se observa en el  compendio  que  se  hizo  del  fallo  impugnado,  el  Tribunal  acogió las  pretensiones  de  la  demanda,  después  de  analizar  en conjunto la prueba de  testigos  que  obra  en  el  proceso  y  previa  la  apreciación  particular  e  individual  de  cada  uno  de  ellos;   en  esa  labor incluyó, como pilar  esencial  de  sus  conclusiones,  además de los tres testimonios que refiere el  cargo;   o  sea,   los  de Manuel Enrique Guerrero Josa, Luis Salomón  Navisoy  Hidalgo  y  Sofonías Navisoy Jojoa; cuatro más que corresponden a los  que  rindieron  María  Natividad  Cadena,  Feliciano  Díaz  Jojoa,  María del  Socorro  Botina  Guerrero y María Eloísa Cadena de Guerrero, quienes junto con  aquéllos,   a   juicio   del   fallador,   ofrecen   elementos  suficientes  de  convicción   en  orden  a  inferir  que  en  verdad  la actora es hija del  causante  Victoriano  Martín  Navisoy;  indudablemente  que  con ellos también  contó  el ad quem para hallar  demostrada  la  causal  de  paternidad derivada de las relaciones sexuales entre  aquél y María Eloísa.   

3.  De allí que sí el recurrente pretendía  socavar   esa   conclusión  no  podía  pasar  por  alto  combatir  esos  otros  testimonios,  en  los  cuales,  como  se  dijo,  también descansa el fallo  acusado,  lo que en verdad no hizo. El cargo, pues, quedó corto. Y aunque fuera  dable  acoger  las  censuras  que  sí están contenidas en él, en todo caso no  puede  prosperar,  puesto  que la sentencia impugnada alcanza a sostenerse   con  las  pruebas  que no fueron objeto de reparo en casación; mucho más en la  medida  en  que  hacen parte de un haz probatorio que fue apreciado en conjunto,  cuya ilación debía romper el censor de manera adecuada.   

El cargo, entonces, no resulta idóneo y, por  tanto,  se desestima.   

DECISION  

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación Civil y Agraria, administrando justicia en nombre  de  la  República  y  por  autoridad  de  la  ley, NO  CASA  la  sentencia  adiada  el  26  de julio de 1994,  dictada por el Tribunal y dentro del proceso arriba referidos.   

Condénase  en  las  costas  del recurso a la  parte impugnante, las cuales serán tasadas en oportunidad.   

Cópiese,       notifíquese      y  devuélvase.   

          JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES   

          MANUEL ARDILA VELASQUEZ   

          NICOLAS BECHARA SIMANCAS   

          CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO   

          JORGE SANTOS BALLESTEROS   

          SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO     

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