S 062 99 [7215]

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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S-062-99 [7215]

    CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION   CIVIL Y  AGRARIA   

Magistrado     Ponente:    Dr. JORGE SANTOS BALLESTEROS   

Santafé  de Bogotá, D.C., primero (1º.) de  octubre de mil novecientos noventa y nueve (1999).-   

Ref  :         Expediente No. 7215   

                                     Procede  la  Corte  a decidir el recurso extraordinario de revisión  interpuesto  por  BLANCA  INELSE  ALVAREZ  GUEVARA e HILDA MARIA ALVAREZ GUEVARA  contra  la sentencia de 21 de junio de 1996, proferida por la Sala Civil Laboral  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Villavicencio, en el proceso  abreviado  de  rendición  de  cuentas promovido por JOSE ISMAEL, JORGE ENRIQUE,  ALVARO,  TEODULO  y  RAMIRO  ALVAREZ  GUEVARA  frente  a  JOSE  HIGINIO  ALVAREZ  GUTIERREZ y ARNULFO ALVAREZ GUEVARA.   

                               

ANTECEDENTES  

                               

                                     1.  Mediante  demanda  que  por  reparto  correspondió  conocer  al  Juzgado  Segundo  (2º.) Civil del Circuito de Villavicencio, JOSE ISMAEL, JORGE  ENRIQUE,  ALVARO,  TEODULO  y  RAMIRO  ALVAREZ GUEVARA convocaron a JOSE HIGINIO  ALVAREZ  GUTIERREZ  y ARNULFO ALVAREZ GUEVARA, a proceso abreviado de rendición  de   cuentas   con   el   fin  de  que  los  demandados,  en  su  condición  de  administradores  de la comunidad de bienes constituída con fecha 21 de marzo de  1983  por  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  2º.  Civil  del  Circuito de  Villavicencio  dentro  del  proceso  de  sucesión  de  la  señora Laura María  Guevara  de  Alvarez,  protocolizado en escritura pública número 464 del 18 de  febrero  de  1988  de  la  Notaría  1ª. de Villavicencio, rindan cuentas de su  administración  desde  el  20 de octubre de 1979, fecha del fallecimiento de la  causante,  y  que  en caso de no hacerlo dentro del plazo fijado por el juzgado,  el   despacho   apruebe   los   valores   presentados  bajo  juramento  por  los  demandantes.   

2.  Los  hechos que sirvieron de fundamento a  las  pretensiones  de  los  actores, en el proceso objeto de esta revisión, son  los siguientes:   

    

1. El  día  20  de  octubre  de  1979  falleció  en  la  ciudad  de  Villavicencio  la señora Laura María Guevara de  Alvarez,  cuyo  proceso  de  sucesión fue abierto y radicado en el Juzgado 2º.  Civil  del  Circuito  de  Villavicencio, el cual terminó el 21 de marzo de 1983  con  sentencia  aprobatoria  de  la  partición  y  adjudicación y en la que se  constituyó  una  comunidad de bienes entre JOSE HIGINIO ALVAREZ GUTIERREZ, como  cónyuge  sobreviviente,  en  un  50%,  y  ARNULFO,  JOSE  ISMAEL, ALVARO, JORGE  ENRIQUE,  TEODULO,  RAMIRO,  HILDA  MARIA, BLANCA INELSE, PAULINA y OMAR ALVAREZ  GUEVARA, en el otro 50%, en su condición de hijos.     

                                     2.2.  Dicha comunidad de bienes fue protocolizada mediante escritura  pública  número  464  del  18  de  febrero  de  1988  de  la  Notaría 1ª. de  Villavicencio  y  registrada  en  los folios de matrícula inmobiliaria números  230-0046310,   230-0018971   y   230-0046311   de  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos Públicos de Villavicencio.   

                                     2.3.  Desde la fecha de la muerte de la señora Laura María Guevara  de  Alvarez,  el  cónyuge sobreviviente JOSE HIGINIO ALVAREZ GUTIERREZ y uno de  los   hijos,  ARNULFO  ALVAREZ  GUEVARA,  han  administrado  los  bienes  de  la  comunidad,  sin  que  hasta  la fecha de la presentación de la demanda hubieren  rendido  cuentas  de  su  administración,  por  lo  cual los demandantes, en su  condición de comuneros, tienen legitimación para solicitarlas.   

                                     3.  Admitida  la  demanda  por  el  a-quo, se corrió traslado a los  demandados  por  el  término de 10 días, quienes la contestaron oponiéndose a  las  pretensiones  y  en  cuanto a los hechos, aceptan algunos, niegan o aclaran  otros, sin proponer excepciones.   

                                     4.  Una vez trabada la litis, el juzgado de conocimiento citó a las  partes  para realizar la audiencia de conciliación de que trata el Decreto 2651  de  1991,  a  la  cual  asistieron éstas y sus apoderados con excepción de los  demandantes   José   Ismael   y   Alvaro  Alvarez  Guevara,  circunstancia  que  imposibilitaba  intentar  la  conciliación,  y en consecuencia el juez declaró  precluída  dicha  etapa,  abriendo el proceso a pruebas, habiéndose practicado  las solicitadas por las partes dentro de la oportunidad legal.   

                                     5.  Rituado  el  trámite,  el  juzgado profirió sentencia el 15 de  agosto  de 1995 en la que ordena a los demandados rendir las cuentas solicitadas  respecto  de  los  bienes señalados, durante el tiempo indicado en la demanda y  los condenó al pago de las costas del proceso.   

                                     6.  Inconforme  con  esta  decisión,  la  parte demandada interpuso  recurso  de  apelación que fue admitido por el Tribunal mediante auto del 25 de  septiembre  de  1995  (fl.  3  cd.  2). Corridos los traslados correspondientes,  únicamente  los  demandados  hicieron  uso de él, luego de lo cual se profiere  sentencia  el  21  de  junio  de 1996 (fls. 10 a 18 cd. 2), en la que el ad-quem  analiza  las normas pertinentes relativas al mandato y señala que en el caso en  estudio,  examinado  el  material  probatorio recaudado se concluye que desde el  fallecimiento  de  la  señora  Laura  María  Guevara  de  Alvarez  se creó la  comunidad  de bienes entre el cónyuge supérstite y los hijos, comunidad que ha  venido  siendo  explotada  y  administrada únicamente por dos de los comuneros:  los  demandados en el proceso, por lo cual es obvia la aplicación del artículo  2181  del C.C. que establece la obligación a cargo de los mandatarios de rendir  cuentas  de  su  administración  y  en  consecuencia, confirma la decisión del  a-quo,  providencia  notificada  por  edicto desfijado el 2 de julio de 1996. El  apoderado  de  los  demandados  solicitó aclaración de la sentencia, petición  resuelta negativamente por el Tribunal el 12 de agosto de 1996.   

EL RECURSO DE REVISION  

                                     BLANCA  INELSE  e  HILDA MARIA ALVAREZ GUEVARA interpusieron recurso  extraordinario  de  revisión el 17 de junio de 1998 con apoyo en la causal 7ª.  del  artículo 380 del Código de Procedimiento Civil, en el que se pide que con  citación  de  JOSE  HIGINIO  ALVAREZ  GUTIERREZ,  ARNULFO, JOSE ISMAEL, ALVARO,  TEODULO,  RAMIRO,  JORGE  ENRIQUE,  OMAR y PAULINA ALVAREZ GUEVARA, se revise la  sentencia  proferida  por  la Sala Civil  Laboral del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Villavicencio  de fecha 21 de junio de 1996 y se declare  fundada  la  causal  7ª. de revisión por presentarse la nulidad contemplada en  el  artículo  140 numeral 9º. ib., para lo cual relatan de forma detallada los  hechos  que  sirven  de  base  a  la  causal  invocada,  esto  es, por estar las  recurrentes  en  alguno  de  los  casos  de  indebida representación o falta de  notificación  o emplazamiento, dado que, hasta el día 13 de noviembre de 1996,  cuando  fueron notificadas de un proceso ordinario incoado por Alvaro, Teódulo,  Jorge  Enrique,  Ramiro  y  José  Ismael  Alvarez Guevara contra Blanca Inelse,  José  Higinio,  Paulina  e  Hilda María Alvarez, tuvieron conocimiento que sus  hermanos  y  comuneros  Jorge  Enrique,  Alvaro, Teódulo, José Ismael y Ramiro  Alvarez  Guevara,  habían adelantado un proceso de rendición de cuentas contra  su  padre José Higinio Alvarez Gutiérrez y su hermano Arnulfo Alvarez Guevara,  habiendo  obtenido  sentencia  favorable,  proceso  al cual no fueron citadas ni  emplazadas  como  demandantes,  como tampoco sus hermanos Omar y Paulina, lo que  conlleva a la falta de integración del contradictorio.   

                                     En  razón  a  que  el  recurso  fue interpuesto dentro del término  legal  fijado  en  el  artículo  381  del  C. de P.C. y se constituyó en forma  adecuada  la  caución  señalada,  la  Corte,  luego  de recibir el expediente,  admitió  la demanda y dispuso su traslado a quienes fueron partes en el proceso  de  rendición  de  cuentas y a Omar y Paulina Alvarez Guevara, quienes también  son  integrantes  de  la  comunidad.  Los demandados en revisión JORGE ENRIQUE,  RAMIRO,  TEODULO,  JOSE  ISMAEL  y ALVARO ALVAREZ GUEVARA, mediante apoderado se  opusieron  a  la pretensión afirmando que la causal de revisión invocada no se  estructura,  pues  no existe la nulidad que se predica originada en una falta de  notificación   o   emplazamiento,   dado   que  las  recurrentes  sí  tuvieron  conocimiento  de  la  existencia  del  litigio y en consecuencia hubieran podido  concurrir  a  él, como se observa en el acta de la inspección judicial llevada  a  cabo  en dicho proceso la que fue suscrita por aquellas, quienes se enteraron  de  la finalidad de la prueba; además, indica la apoderada, que los demandantes  en  la  rendición  de cuentas actuaron a nombre de la comunidad de bienes en su  calidad  de  comuneros,  por  lo  cual  las  recurrentes  en  revisión  estaban  representadas  en  dicho  proceso, así no figuraran como codemandantes. Propuso  las  excepciones que denominó: Falta de Legitimación en la Causa, Inexistencia  de  la  Nulidad Incoada, Inexistencia del Derecho que se invoca para recurrir en  revisión  y  Falta  de  los  Requisitos  Sustanciales  que exige la Ley para la  prosperidad  del  recurso de revisión, a saber: Que se haya causado perjuicio a  los  recurrentes con la sentencia que se pretende anular; que dicha sentencia en  consecuencia  no  les  sea  favorable; que no hayan tenido conocimiento oportuno  del  proceso  en  donde se produjo la sentencia. Los demás demandados guardaron  silencio.   

                     

                                     Decretadas  las  pruebas  y surtido el traslado para alegar, del que  hicieron  uso  las  recurrentes  y  los  demandados José Ismael, Jorge Enrique,  Alvaro,  Teódulo y Ramiro Alvarez Guevara, corresponde ahora decidir el recurso  de  revisión  impetrado, ya que no se observa causal de nulidad que invalide la  actuación  y  que  imponga  la  aplicación  del  artículo  145 del Código de  Procedimiento Civil.   

CONSIDERACIONES  

1. En forma por demás reiterada ha predicado  la  Corte la condición de extraordinario del recurso de revisión, no sólo por  explícita  declaración  hecha  en tal sentido por el artículo 379 del Código  de  Procedimiento  Civil,  sino  por  ser  procedente  sólo contra determinadas  resoluciones  judiciales  y  por  los  motivos expresamente previstos en la ley,  aspecto  que  tiene  su  explicación  por  rebasar  y  manifestarse  así  como  excepción,  o  al  menos como límite, a la autoridad y seguridad que brinda la  cosa juzgada.   

    

1. A  fin  de garantizar a plenitud el  debido  proceso,  el legislador elevó a la categoría de nulidades que afectan,  total  o  parcialmente  un  proceso  judicial, las irregularidades cuya gravedad  invalida  lo  actuado,  enumeradas  en  el  artículo  140  del C. de P.C., y la  consagrada  en  el  artículo  29 de la Constitución Política, en concordancia  con  las  normas que regulan las oportunidades para alegarlas, su clasificación  en saneables e insaneables y las consecuencias de su declaración.     

3.  De  conformidad  con  lo dispuesto en el  artículo   142  ib.,  la  nulidad  por  indebida  representación  o  falta  de  notificación  o  emplazamiento  en  forma legal puede alegarse en cualquiera de  las  instancias antes de que se dicte sentencia, como también al practicarse la  diligencia  de  entrega  a  que  se  refieren los artículos  337 a 339 del  mismo  Código, “o como excepción en el proceso que  se  adelante  para  la  ejecución  de  la  sentencia,  o mediante el recurso de  revisión    si    no    se    alegó   por   la   parte   en   las   anteriores  oportunidades”.   

                                     4.  Según  lo  dispuesto  por el numeral 7º. del artículo 380 del  Código  de  Procedimiento Civil, constituye causal de revisión la vulneración  del  derecho  de defensa del recurrente, cuando éste se encuentre indebidamente  representado    en    el    proceso,    o    cuando   ocurra   la   “falta    de    notificación    o   emplazamiento”  para  su comparecencia al mismo, a condición de que la nulidad no  hubiere sido saneada.   

                                     5.  Ahora  bien,  para  decidir  si  frente  a  las  demandantes  en  revisión  se  configura  en este caso la causal alegada, es necesario precisar,  tal  cual  lo  ha  dicho  la Corte que en relación con la representación de la  comunidad,    “Si   bien   es   cierto   que   los  copropietarios  de  una  cosa  indivisa  no se representan unos a otros, ni a la  comunidad,  sin  embargo  cuando  alguno  de ellos ha litigado para esta última  sobre  un  derecho indivisible, la sentencia favorable aprovecha a la comunidad,  pero  la  desfavorable no afecta los derechos de ésta o de los otros condueños  si  no la aceptan”. (G.J. Tomo XXIX, pág. 151). Y en  otra  ocasión  dijo:  “A propósito de lo cual cabe  ahora  memorar  cómo  es  asunto  indiscutido  que  la  comunidad  singular  no  constituye  una  persona  jurídica  y  que  por  ende   los  comuneros, ni  ostentan  su representación ni  se representan unos a otros; supuesto este  que  permite  aseverar,  cual  se  hizo  en el mencionado auto, cómo por activa  cualquiera  de los condueños puede demandar en beneficio de dicha entidad, a la  que  aprovecha  en ese caso el fallo favorable sin que en cambio el desfavorable  pueda  afectarla  a  ella  o  a  los  demás  condueños, en tanto que cuando de  demandar  de (sic) la comunidad se trata, será  menester convocar a juicio  a  todos  y  cada  uno  de  sus partícipes, quienes solo en virtud de este acto  quedarían    vinculados  por  una   decisión  adversa”. (Auto 271 de 26 de noviembre de 1998).   

                                     6.  Por otra parte, como por sabido se tiene, la comunidad no es una  persona  jurídica distinta de los comuneros, por lo que, cuando éstos demandan  “para la comunidad” como  impropiamente  se  dice,  realmente  lo  hacen  para sí, sólo que su derecho o  interés  se confunde con el de los comuneros. Así lo sostuvo esta Corporación  a  propósito  de  un  asunto similar: “La comunidad  puede  tener  un administrador nombrado de acuerdo con los artículos 16 a 27 de  la  Ley 95 de 1.890. Existiendo tal administrador, éste tiene la personería de  ella…”  (…)  Pero si la comunidad carece de administrador (como en el caso  en  estudio),  cualquier  comunero  puede comparecer procesalmente en defensa de  los  derechos de todos. Cuando el comunero litiga en favor de la comunidad no es  propiamente  que  asuma la representación de la supuesta entidad, que no existe  como  persona jurídica, sino que acciona con un interés propio que se confunde  con  el de aquella. La gestación procesal de cualquier comunero en beneficio de  la  comunidad,  aprovecha  a  todos;  pero  aquella  que  no  la favorece, sólo  perjudica  al gestor”. (G.J. Tomo 78, pág. 328). Por  consiguiente,  al  no  ser la comunidad de copropietarios una persona jurídica,  como  no  lo  es  ninguna,  per  se,  los comuneros demandantes en el proceso de  rendición  de  cuentas  actuaron  en  su propio interés, que es el mismo de la  comunidad,  y  en  consecuencia,  la  sentencia  favorable a ellos favorece así  mismo    a    los   demás   comuneros,   aunque   no   hayan   comparecido   al  proceso.   

                                     7.  De  lo  expresado  anteriormente  se  concluye que en el caso en  estudio,  no  tiene  aplicación  el artículo 83 del C. de P.C., dado que no se  trata  de  un  litisconsorcio  necesario,  puesto  que  cualquier comunero puede  actuar  en  favor  de  la  comunidad  y  la  decisión favorable los comprende a  todos.   

8.  Por  las  anteriores  razones  se  hace  evidente  que  si  en  el proceso de rendición de cuentas que dio origen a esta  revisión,  no  se citó a las recurrentes por no requerirse la integración del  litisconsorcio  necesario,  no  se  encuentra configurada la causal de revisión  prevista en el numeral 7º. del artículo 380 del C. de P.C.   

                                     9.  Por lo demás, de conformidad con lo establecido en el artículo  143  del  C.  de P.C., la nulidad para poder ser alegada exige que se exprese el  interés  para  proponerla, es decir que la sentencia recurrida cause agravio al  recurrente   por  haber  sufrido  una  lesión  o  menoscabo  de  sus  derechos,  situación  que no se refleja en este caso, pues como se señaló anteriormente,  la  sentencia  fue  favorable  a  las pretensiones de los demandantes comuneros,  ordenando  a  los  demandados  rendir  las  cuentas de la administración de los  bienes  de  la comunidad, providencia que beneficia a todos sus integrantes y no  únicamente  a quienes conformaban la parte actora del citado litigio, dado que,  se  repite,  en la comunidad la gestión procesal de cualquier comunero, que sea  favorable a aquella, redunda en beneficio de todos.   

                                     En consecuencia, no prospera el recurso extraordinario.   

DECISION  

                                     En  armonía  con lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Civil  y Agraria, administrando justicia en nombre de la República y  por autoridad de la ley.   

RESUELVE:  

                                     PRIMERO:  Declarar  infundado el recurso extraordinario de revisión  interpuesto  por  BLANCA INELSE e HILDA MARIA ALVAREZ GUVERA contra la sentencia  de  21 de junio de 1996 proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Villavicencio  -Sala Civil Laboral- en el proceso abreviado de rendición de  cuentas  promovido  por  JOSE  ISMAEL,  JORGE  ENRIQUE, ALVARO, TEODULO y RAMIRO  ALVAREZ  GUEVARA  contra  JOSE  HIGINIO  ALVAREZ  GUTIERREZ  y  ARNULFO  ALVAREZ  GUEVARA.   

                                     SEGUNDO:  Condenar  a  las  recurrentes a pagar los perjuicios y las  costas  causadas con ocasión del presente recurso, lo cual se efectuará con la  caución  prestada.  Liquídense  los  perjuicios  mediante  trámite incidental  (art.  384  inciso final, C. de P.C.). Tásense las costas. Para su conocimiento  y  fines  pertinentes  comuníquese  lo  anterior  a  la  Compañía  de Seguros  otorgante de la caución.   

                                     TERCERO:  Devolver  el  expediente  al  Juzgado  de  origen,  previa  incorporación  al mismo de copia de esta sentencia expedida por la Secretaría,  salvo el cuaderno correspondiente a lo actuado en la Corte.   

                                     CUARTO:   Archivar   en   su   oportunidad   procesal   la  presente  actuación.   

COPIESE Y NOTIFIQUESE  

JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES  

MANUEL ARDILA VELASQUEZ  

NICOLAS BECHARA SIMANCAS  

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO  

JORGE SANTOS BALLESTEROS  

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO    

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