S 112 99 [5309]

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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S-112-99 [5309]

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA  

MAGISTRADO   PONENTE   :   NICOLAS  BECHARA  SIMANCAS   

Santafé de Bogotá, Distrito Capital, primero  (1) de diciembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

                                      Referencia: Expediente N° 5309   

                                                

                                                                         ANTECEDENTES:   

                           I. Solicita el  demandante  que con audiencia de los referidos demandados, se declare que éstos  incurrieron  en  competencia  desleal  al  transgredir el artículo 75 ordinales  4°,  6° y 9° del C. de Co., quedando en consecuencia obligados a indemnizarlo  por  los  perjuicios  sufridos, y así mismo para que se les conmine bajo multas  sucesivas   de  $50.000  a  fin de que se abstengan de repetir los actos de  competencia  desleal,  se  oficie  a la Cámara de Comercio para que realice los  correspondientes   registros   y,   se   les   condene   en   las   costas   del  proceso.   

                             II. El demandante apoya sus pretensiones  en los hechos que seguidamente se resumen :   

                             a)   A  mediados  de  1984  GUSTAVO  ANTONIO  VIVEROS  GANEM  y  MANZOR  LTDA.  formaron  en  proporciones de 50% una  sociedad  de  hecho,  la  que  comenzó  a  operar de inmediato. MANZOR LTDA. se  dedicaba a la venta de pollo asado y sus operaciones accesorias.   

                             b)  El  objeto  social  previsto para la  sociedad  de  hecho fue el de explotar comercialmente la venta de pollo asado en  consideración   a   la   experiencia   y  conocimientos  culinarios  de  Manuel  Cimadevilla  Madrigal,  y  para  que tuviera alcance económico satisfactorio el  demandante  compró  Equipo   con  destino  al  negocio  así  establecido,  incorporándolo  a  las  instalaciones  del  local  comercial de la calle 63 No.  14-28  de  Santafé de Bogotá donde funcionaría el negocio base de la sociedad  de  Hecho,  y cuya utilización para el fin propuesto fue dada por el actor como  aporte  a  la  sociedad formada, y así «por convenio dentro de la sociedad de ‘  hecho ‘, se estableció el negocio de referencia».   

                             c)  En virtud de lo acordado, el gerente  de  MANZOR  LTDA., MANUEL CIMADEVILLA MADRIGAL, colocó en la parte exterior del  local,  para  anunciar  su establecimiento, un aviso con el nombre de «SURTIDORA  DE AVES».   

                             d)  El  29  de  septiembre  de  1985  se  perpetró  un atraco al referido establecimiento de comercio, en el que resultó  muerto  MANUEL  CIMADEVILLA MADRIGAL y herido GUSTAVO ANTONIO VIVEROS GANEM, por  lo  que la sociedad de hecho continuó funcionando normalmente con la subgerente  de  MANZOR LTDA., ROSA ZORAIDA GRIMALDOS PEDRAZA, esposa del fallecido, hasta el  mes  de  abril  de  1986, en que le pagaron al demandante «mas o menos un 17% de  las utilidades que le correspondían…».   

                             e) En mayo de 1986 ROSA ZORAIDA GRIMALDOS  PREDRAZA  Y  JAIME  CIMADEVILLA  MADRIGAL, hermano del muerto, «SE CONFABULARON»  para  presionar  al actor a que traspasara su derecho y extinguir la sociedad de  hecho,  proponiéndole que cediera el local en arrendamiento porque “lo  que  querían  era  explotar  ellos  solos  el  próspero  negocio,  lo que no aceptó el actor, ante lo cual optaron  «por  cambiar  las  guardas  de  las  cerraduras en unas, y en otras LES ECHARON  PEGANTE…», y por retirar el aviso que anunciaba el negocio.   

                             f)  Agotados los caminos para un arreglo  amigable,  el demandante formuló denuncia por «PERTURBACION A LA POSESION», que  correspondió   a  la  Inspección  Doce  «C»  Distrital  de  Policía,  la  que  finalmente  luego  de  una  serie  de  incidencias, al prosperar ordenó que los  querellados  ROSA  ZORAIDA  GRIMALDOS  PEDRAZA  Y  JAIME CIMADEVILLA MAGRIGAL se  abstuvieran  de  perturbar  «la  quieta,  tranquila y pacífica posesión que el  querellante  GUSTAVO  ANTONIO  VIVEROS  GANEM  tiene  y ejerce sobre el inmueble  ubicado en la calle 63 No. 14-28…».   

                             g)  Con  fecha  11  de noviembre de 1986  SURTIDORA  DE  AVES  INTERMEDIA LIMITADA «INTERAVES LTDA», compra el inmueble de  la  calle  63  Nos.  14-44-48-50  «distante  16  metros,  en  la misma acera del  inmueble  cerrado  arbitrariamente  -calle  63   N°  14-28- MONTA con gran  despliegue  un  NEGOCIO SIMILAR de venta de pollos, PERO compitiendo en la forma  como  actuó Deslealmente y de Mala Fe por los medios que empleó para lograr su  cometido,…».   

                              III.  Con  oposición  de  la  sociedad  demandada  se  adelantó  la  litis  y  la  primera  instancia  culminó  con la  sentencia  de  19  de  febrero  de  1993 proferida por el Juzgado Once Civil del  Circuito  de  Santafé  de Bogotá, desestimatoria de las pretensiones, e impuso  condena en costas al demandante.   

                             IV.  Contra  dicha providencia interpuso  recurso  de apelación el actor, y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Tunja,   a quien para conocer de la alzada se le remitió el proceso en los  términos  de los artículos 26 y ss. del Decreto 2651 de 1991, la confirmó por  la suya de 13 de diciembre de 1993.   

                                                

                                                LA SENTENCIA  IMPUGNADA   

                             Referidos por el ad quem los antecedentes  del  litigio  y  encontrando  reunidos los presupuestos procesales, comienza por  señalar  las  conductas constitutivas de competencia desleal y los elementos de  la responsabilidad a consecuencia de ésta.   

                              A   continuación  se  adentra  en  el  análisis  de  algunos  medios  de  prueba,  notando  que  aun  cuando  «resulta  censurable  la actitud de los demandados al utilizar métodos reprochables de la  honestidad  comercial  y  la  rectitud  en  la  competencia  en  la lucha por la  clientela,  ha  de  tenerse  presente  que tanto para el caso del numeral cuarto  como  del  noveno  del  artículo  75  de la ley mercantil exige que los actos o  procedimientos  han  de  ser  contrarios a la costumbre mercantil…y si bien se  acreditó  que los demandados hicieron traslado tanto del aviso como al igual se  aprovecharon  del  mecanismo  de  preparación no se demostró que tales actos o  procederes contrariaban (sic) la constumbre mercantil…».   

                             Expresa  la sentencia «que no aparece ni  el   conjunto   de   testimonios   ni   el  documento  auténtico  que  así  lo  demuestre.   Infortunadamente  la  ley comercial establece como elemento de  la  competencia  desleal  el que los actos que se realicen sean contrarios a las  costumbres  mercantiles  y no que sean contrarios a la buena fe comercial, o sea  que  lo  que han de contrariar es esta fuente de derecho que tiene consagración  en el artículo 3o. del Código de la materia.   

                             «Así que respetando el criterio objetivo  del  código  no puede estructurarse la competencia desleal simplemente sobre la  base  de  patrones  éticos sino que está reducida al campo de demostración de  las  costumbres  mercantiles  lo  cual  se  extraña  en el proceso y da lugar a  eliminar la primera y tercera de las causales alegadas».   

                             Pasa  a  precisar los actos contrarios a  las  costumbres  mercantiles y dice que «Abrir un establecimiento similar a otro  que  ya  está  funcionando  a  pocos  metros  de  distancia  puede  ser un acto  contrario  a  las  costumbres mercantiles.  Sin embargo, se necesita que en  el  proceso  aparezca  demostrado, carga que correspondía al demandante, que en  la   ciudad   de   Santafé  de  Bogotá  quien  primero  abre  al  público  un  establecimiento,  para el caso sería un asadero de pollos, tiene en su favor el  que  ningún  comerciante puede en la misma calle o a una distancia considerable  destinar  un  local  para  una empresa similar» y añade que «Esta demostración  obviamente  tiene  que  aparecer en el proceso y además en la forma exigida por  el ordenamiento procesal civil».   

                             Para  desestimar las pretensiones, el ad  quem  observa  que  «El  método de procesamiento y el aviso han sido utilizados  por  la sociedad demandada desde hace más de treinta y ocho (38) años, es ella  entonces  quien  ha  permitido el uso a MANZOR LTDA quien a su vez los aportó a  la  sociedad  de  hecho.  Ante su reclamación por los propietarios, MANZOR  dispuso  su  restitución  aunque  sin  la  autorización  del socio de hecho, y  aunque  tal  proceder  contraría  el contrato de la sociedad de hecho, con ello  simplemente  se  daría  una responsabilidad en esa sociedad por parte de MANZOR  LTDA  frente  al demandante cuyas consecuencias dependen de la forma y términos  en  que  se  hubiera  hecho  el aporte de tales intangibles pero que no implican  competencia  desleal máxime si se tiene en consideración que SURTIDORA DE AVES  no     hizo    otra    cosa    sino    recuperar    los    mencionados    bienes  incorporales.   

                             Remata  su  fallo  refiriéndose a otros  tópicos,  sobre los cuales consigna: «Otro aspecto que impide el acogimiento de  las  pretensiones  se  relaciona  con la calidad del demandante puesto que si se  trata  de  un  socio mal puede reclamar indemnización en su favor sino en el de  la  sociedad  que  representa  pues  no teniendo la propiedad exclusiva sobre el  establecimiento  sino  un  derecho proporcional a su aporte debió reclamar para  la sociedad de hecho y no en su favor.   

                             «En cuanto a la segundo causal alegada o  sea  las  maquinaciones  reiteradas  tendientes  a privar a un competidor de sus  técnicas  o  empleados  de  confianza,  cabe observarse que en ninguna parte se  alega  pérdida  o  privación  de  un empleado de confianza, en consecuencia el  asunto  se  circunscribe  a  lo  relacionado con la privación de las técnicas,  concretamente    los    métodos   empleados   en   la   preparación   de   los  pollos.   

                              «Sin   embargo,   tampoco   se  da  la  competencia  desleal  puesto  que  las  pruebas  indican que el procedimiento le  pertenecía  a INTERAVES LTDA, luego tampoco se da ningún tipo de actividad que  indique que al demandante se le haya privado de tales técnicas».   

                                                                             

                                     EL RECURSO EXTRAORDINARIO   

                             Contra la sentencia acabada de extractar  adujo   el  recurrente  un único cargo con fundamento en la causal primera  del  artículo  368  del  C. de P.C., por aplicación indebida de los artículos  «3,  6,  534,  537,  540, 541, 551, 603, 607 y 608 del Código de Comercio», por  falta  de  aplicación  de los artículos 75- 9, 19-6, 76, 499-2 y 882 del mismo  estatuto;  1613,  1614,  1615,  2341  y  2342  del  C.  C.,  a  consecuencia  de  «ostensible y trascendente error de hecho».   

                             «En  efecto,  salvo la afirmación en el  interrogatorio  de  parte  del  Sr.  Jaime  Cimadevilla,  demandado como persona  natural  y  representante  de  Surtidora  de Aves Intermedia Ltda, quien así lo  manifiesta,  la  cual  carece  de eficacia demostrativa, en el proceso no existe  prueba  alguna de la cual pueda inferirse que esta sociedad fuese la propietaria  o  hubiese  adquirido el nombre o enseña «Surtidora de Aves» y el procedimiento  para  el  asado  de  pollos  de  otra  persona y menos aún, desde luego, que lo  tuviera  con más de treinta y ocho años, pues su existencia data de 1985, como  se  desprende tanto de la copia de la escritura 2174 de 23 de abril de ese año,  mediante  la cual se constituyó, como del certificado de la Cámara de Comercio  allegado,  y  que le permitiera retirarlo del establecimiento comercial empleado  por  la sociedad de hecho, para llevarlo a uno nuevo.  Por el contrario, el  propio   señor   Jaime  Cimadevilla  expresamente  reconoce  tal  hecho  en  su  declaración.   

                             «El  derecho  a  un  nombre  comercial o  enseña  se  obtiene  en  virtud  de  su  registro  en  la  Oficina de Propiedad  Industrial  o,  por su primer uso, de conformidad con lo preceptuado por el art.  603  y  604 del Código de Comercio.  La prueba, por tanto, para establecer  esta  circunstancia es el certificado correspondiente o el testimonio de quienes  manifiesten  el uso y con antelación al de otro u otros.  La invención de  un  procedimiento  industrial,  por  su parte, de conformidad con lo preceptuado  por  los arts. 543 a 571 del Código de Comercio, requiere de la correspondiente  patente  o,  a  lo  menos,  que  se encuentre en trámite la solicitud.  La  prueba, asimismo, es el respectivo certificado.   

                             «Empero  en  el  proceso no solo aparece  (sic)  ninguna  de  estas pruebas, sino que, como lo expuse anteriormente, es el  propio  demandado Jaime Cimadevilla quien confirma esa situación, a cuyo efecto  transcribo los apartes correspondientes de su interrogatorio:   

                              «Al  responder  la  pregunta  segunda,  contestó:  ‘La  propiedad  del   establecimiento   pertenecía  a  una  sociedad  denominada  MANZOR  LTDA,  constituida  por mi hermano, Manuel Cimadevilla Madrigal, mi madre le prestó el  nombre  de  surtidora  de  Aves,  desconociendo que existía una tercera persona  dentro  de  dicha  sociedad  de  hecho.  Como luego nos enteramos y por ese  hecho,  para salvar el nombre de Surtidora de Aves, le solicitamos a la sociedad  nos  devolviera  o  quitara  el  nombre  y el sistema de preparación y copción  (sic),  ya  que no estábamos interesados en terceras personas y más cuando han  actuado  de  mala  fe y tramposamente…’  (f. 346, C.1).   

                             «Luego,  en el final del mismo folio, al  responder  la  pregunta  quinta,  en  el  sentido si intervino en la sociedad de  hecho  luego  de la muerte de su hermano Manuel, dice:  ‘Si y aclaro.   En  las preguntas anteriores he dicho, que el nombre de Surtidora de Aves, es de  mi  familia  y como tal actué para defender el patrimonio que nos corresponde y  además  en  solicitud  de  arreglar  en  forma  lo  más  concreta posible a la  situación  tan  enojosa  y  tramposa  que  se  presentó  (sic)  el Dr. Gustavo  Viveros…'»   

                             «En  el folio 348 la pregunta novena con  respecto  a si el procedimiento culinario empleado por el grupo Cimadevilla para  la   preparación  del  pollo  está  o  no  patentado,  respondió:  «No  está  patentado.   Aclaro,  pero como solamente y exclusivamente los negocios son  manejados  por  el grupo familiar, ellos son los que sabemos o supimos la manera  de  hacerlo  y  somos  tan  exclusivos  que en 28 años que llevamos en el pollo  asado, somos líderes en el comercio de Bogotá…»   

                             «De  lo  transcrito  se  infiere  que el  citado  demandado Jaime Cimadevilla no solo acepta expresamente la no obtención  de  patente  alguna  con  respecto al procedimiento para el asado de pollo, sino  también  implícitamente  en  relación con el nombre ‘Surtidora de Aves’, pues  afirma  que  es  de  propiedad  de  su señora madre y luego de la familia, pero  repito,   sin   que   aparezca   prueba  alguna  para  demostrar  quién  es  el  titular.   Tampoco, desde luego, en cabeza de la sociedad demandada que él  representa,  no  solo  por  lo  anotado,  sino,  como lo observé anteriormente,  porque  su  existencia  data  de  1985,  época  muy inferior a los veintiocho o  treinta y ocho años que afirma.   

                             «La sociedad de hecho constituida por el  demandante  y  MANZOR  LTDA, según el documento suscrito al efecto, no menciona  el  aporte del nombre comercial Surtidora de Aves y, por tanto, tampoco sobre la  persona  a  cual podría pertenecerle.  Al utilizar la sociedad de hecho el  nombre  o  enseña  ‘Surtidora de Aves’ con antelación a la constitución de la  sociedad  demandada  y  no  derivarlo de nadie, incuestionablemente adquirió el  derecho sobre él.   

                             «Entonces,  si  ninguna  de las personas  indicadas  por  el  demandado  Jaime Cimadevilla, incluida la sociedad demandada  que  él  representa,  es  propietaria  del  nombre  ‘Surtidora  de  Aves’ y del  procedimiento  para  el  asado  del pollo, no tenía derecho alguno para usurpar  ese  nombre  a  la  sociedad de hecho y abrir un establecimiento de comercio con  esa  denominación  sobre  la  misma  cera  (sic),  a pocos metros de distancia,  usurpándole en esa forma la clientela.   

                             «Además,  debe tenerse en cuenta que el  Sr.  Jaime  Cimadevilla,  su  familia  o la sociedad demandada, así tuviesen la  propiedad  del  nombre  comercial ‘Surtidora de Aves’, no podía usurparlo en la  forma  que lo hizo, por cuanto la ley mercantil y penal protegen el uso indebido  de  ese  intangible y al efecto señalan las vías a seguir para hacer cesar los  actos  perturbadores  del ejercicio de tales derechos, así como la sanción por  el  ilícito  en  que  pueda incurrirse, a las cuales, por tanto, debe acudirse,  pero  no  a las de hecho, expresamente prohibidas igualmente por el ordenamiento  positivo.   

                             «El  Sr.  Jaime  Cimadevilla Madrigal en  reiteradas  oportunidades  en  su interrogatorio y, en otras, por conducto de su  apoderado,  en los escritos presentados por éste, es reiterativo en afirmar que  el  Dr. Gustavo Viveros obró en «forma tramposa» y que la sociedad de hecho fue  subrepticia (f. 347. C. 1).   

                             «Empero,  cabe el interrogante, si tales  aseveraciones  corresponden  a  la  realidad.   Es subrepticia u oculta una  sociedad  de hecho, cuya existencia consta en prueba documental suscrita por las  partes,  el  local  donde funciona y los elementos que lo integran son aportados  por  Gustavo  Viveros,  uno  de  sus  socios,  y  este  recibe utilidades por la  actividad  desarrollada.?  Obra de mala fe el Dr. Gustavo Viveros cuando el  Sr.  Jaime  Cimadevilla  interviene  en  el  establecimiento donde funcionaba la  sociedad   de   hecho   clausurándolo,  impidiendo  su  acceso,  al  pegar  las  cerraduras,  y  constituyendo  una nueva sociedad con el nombre de «Surtidora de  Aves  Intermedia  Ltda, Interaves Ltda», de la cual, además, es su gerente, que  abrió  un  local  a pocos metros para desarrollar la misma labor y con la misma  enseña  de  la referida sociedad de hecho, esto es, «Surtidora de Aves»?.   Además,  es  obrar  de mala fe por parte de Gustavo Viveros, cuando la sociedad  Surtidora  de Aves Intermedia Ltda, Interaves Ltda, no es dueña de la enseña o  nombre  de  Surtidora de Aves, pues ni lo tiene registrado, ni deriva su derecho  de  alguien que en realidad lo tenga, ni lo uso con antelación a la sociedad de  hecho?.   

                              «De  las  situaciones  mencionadas  se  infiere  claramente  que el nombre o enseña comercial de «Surtidora de Aves» no  era  de propiedad de la parte demandada, pues, repito, no aparece demostrada esa  circunstancia,  que  a  esta  le  correspondía establecer por recaer en ella la  carga  de  la  prueba,  a tenor de lo preceptuado por el art. 177 del Código de  Procedimiento  Civil,  por  lo  cual,  al  usurpárselo al establecimiento donde  desarrollaba  su  actividad  la sociedad de hecho, ya acreditado en el sector, y  por   ese   medio  quitarle  la  clientela,  incurrió  en  una  clara  conducta  constitutiva de competencia desleal.»   

                             A  continuación cita una jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema  atinente  a  lo que es la competencia desleal y una cita  doctrinal  sobre  el  mismo  fenómeno  para señalar que el Código de Comercio  consagra  como  una  de  las  obligaciones  del comerciante, la de abstenerse de  ejecutar  actos  de competencia desleal, que se viola cuando se emplean sistemas  encausados  a  obtener la desviación de la clientela cuando son contrarios a la  costumbre  mercantil,  sin  que ésta este «condicionada como equivocadamente lo  consideró  el  H.  Tribunal  Superior  de  Tunja,  a  la prueba que al respecto  consagran  los  art.  3  y  6  del  Código  de  Comercio  cuyas  normas aplicó  indebidamente…».   

                             A  lo  anterior  agrega  lo que son como  signos  distintivos  el  nombre  comercial  y la enseña, que por «identificar e  individualizar    al   comerciante   o   empresario   y,   particularmente,   al  establecimiento  de comercio, son factores decisivos fundamentales para atraer y  mantener  la  clientela»,  de todo lo cual concluye que «Si el Tribunal Superior  de  Tunja  no hubiese incurrido en el error de hecho anotado de reconocerle a la  sociedad  demandada  derecho  sobre  la enseña o nombre comercial ‘Surtidora de  Aves»  y,  por  ende,   estar legitimada para retirárselo a la sociedad de  hecho,  por no existir prueba que lo estableciera, tendría que haber reconocido  que  ese acto fue ilegal y tuvo por objeto sustraerle la clientela a la sociedad  de  hecho,  lo cual constituye competencia desleal, que determina la reparación  del daño».   

                                                        SE  CONSIDERA   

                             1.-  El cargo, tal como viene formulado,  no  cumple una de las exigencias técnicas del recurso de casación, al tenor de  lo  cual, cuando el ataque es por la causal primera, el recurrente debe combatir  todas  las  consideraciones  del  sentenciador,  porque  de  no hacerlo la Corte  estaría  relevada  de  despachar  en  el  fondo  la acusación si encuentra que  alguno  o  algunos  de  los soportes no atacados y que aquél tuvo en cuenta, le  brinden    por    sí    solos    apoyo   suficiente   a   la   sentencia   para  mantenerse.   

                             En  efecto,  prestándole por sí mismos  apoyo  suficiente  al  fallo para mantenerse, el recurrente omitió combatir las  siguientes consideraciones del Tribunal:   

                              a)  Que,  según  el  numeral  4°  del  artículo  75  del  C.  de  Co.,  para que los actos allí descritos constituyan  competencia  desleal,  es  preciso que sean contrarios a la costumbre mercantil,  pues no basta que estén en contra de la buena fe comercial.   

                             b) Que si bien los demandados trasladaron  el  aviso  del establecimiento de comercio y se aprovecharon de las técnicas de  preparación  del pollo vendido en aquél, no se demostró por el actor que esos  actos     contraríen     la     costumbre    comercial,    pues    “no   aparece   ni   el   conjunto   de  testimonios  ni  el  documento  auténtico  que  así  lo  demuestre”.   

                                  c)       Que      “respetando  el  criterio  objetivo  del  código  no puede estructurarse la competencia desleal simplemente sobre la base  de  patrones  éticos  sino  que está reducida al campo de demostración de las  costumbres  mercantiles   lo  cual  se  extraña en el proceso y da lugar a  eliminar   la   primera   y   tercera   de   las  causales  alegadas”.   

                               d)   Que   aun   cuando   abrir   un  establecimiento  similar  a  otro  que  ya  está  funcionando a pocos metros de  distancia   puede   ser   un   acto  contrario  a  las  costumbres  mercantiles,  “Sin  embargo, se necesita  que  en  el  proceso aparezca demostrado, cargo que correspondía al demandante,  que  en  la  ciudad  de  Santafé  de  Bogotá quien primero abre al público un  establecimiento,  para  el caso sería un asadero de pollo, tiene en su favor el  que  ningún  comerciante puede en la misma calle o a una distancia considerable  destinar      un      local     para     una     empresa     similar”.   

                             e)  Y  que, tratándose de un socio, mal  podía  el  actor  reclamar indemnización en su favor, sino para la sociedad de  hecho.   

                              Las  consideraciones  precedentes  del  Tribunal,  se  reitera,  no  obstante que por si mismas están en condiciones de  mantener  en  pie  el  fallo  atacado,  las  dejó  por  fuera  de  su ataque el  recurrente,  sin  que  la Corte pueda completar la acusación, dado el carácter  dispositivo y restringido del recurso de casación.   

                             2.-  Aún  admitiendo  que la censura es  completa,  el  cargo  no  está  llamado  a  prosperar  por  las consideraciones  siguientes:   

                              2.1.-  El  Tribunal  en  su  sentencia,  pronunciada  antes  de  entrar  en  vigencia la Ley 256 de 1996, al analizar las  conductas  aducidas por el demandante como constitutivas de competencia desleal,  las  justificó  y legitimó al considerar que «El método de procesamiento y el  aviso  han  sido utilizados por la sociedad demandada desde hace más de treinta  y  ocho  (38)  años,  es  ella entonces quien ha permitido el uso a MANZOR LTDA  quien  a  su  vez los aportó a la sociedad de hecho.  Ante su reclamación  por   los   propietarios,   MANZOR   dispuso   su  restitución  aunque  sin  la  autorización  del  socio de hecho, y aunque tal proceder contraría el contrato  de  la  sociedad de hecho, con ello simplemente se daría una responsabilidad en  esa  sociedad  por parte de MANZOR LTDA frente al demandante cuyas consecuencias  dependen  de  la  forma  y  términos en que se hubiera hecho el aporte de tales  intangibles  pero  que  no  implican  competencia desleal máxime si se tiene en  consideración  que  SURTIDORA  DE  AVES  no  hizo  otra cosa sino recuperar los  mencionados  bienes  incorporales»,  y el tener por justificado ese proceder, es  lo  que  a  juicio  del  recurrente  configura el error manifiesto de facto «por  cuanto   en   el  expediente  no  aparece  prueba  alguna  que  establezca  esos  hechos,…».   

                             2.2.- De manera uniforme y reiterada esta  Corporación  ha  venido  pregonando  que, «el recurso de casación no tiene por  objeto,  como  si  se  tratara  de  una tercera instancia, revisar libremente el  pleito  o  las  cuestiones  debatidas  en  los  dos  grados, provocando un nuevo  análisis  de  las  pruebas  para  deducir  su poder de convicción judicial. La  Corte  como  Tribunal  de Casación, no se ocupa directamente del fondo mismo de  los   negocios,  y  su  misión  no  es  la  de  enmendar  libremente  cualquier  irregularidad  o  deficiencia en que incurran los tribunales superiores, sino la  de  examinar  la sentencia en sus relaciones con la ley y dentro de los límites  y temas que proponga la demanda fundamental…» (LXII, 467).   

                             De  suerte  que,  cuando  el  recurso de  casación  está  fundado  en  la  causal  primera,  el  examen  de la sentencia  recurrida  debe  centrarse  a  establecer, en función del control jurídico que  ejerce  la  Corte,  si  la  ley  sustancial  llamada a gobernar el caso concreto  materia de la litis, ha sido o no observada por el fallador.   

                             También es preciso dejar sentado que el  sentenciador  ad  quem goza de autonomía en la apreciación de las pruebas, por  lo  que  no  le  es  dado  a  la Corte proceder a una nueva calificación, en el  recurso  extraordinario, del material probatorio, salvo haberse demostrado error  de  derecho  o evidente yerro de facto que haya incidido en la decisión atacada  y,  por  tanto,  producido  el  quebranto  de  la  ley sustancial indicada en la  censura.   En  efecto, ha sostenido la Corte que la apreciación probatoria  hecha  por  el  sentenciador  de segundo grado, «es inmodificable en casación a  menos  que aparezca que el fallador incurrió en error manifiesto, es decir, que  se  ofrezca  en  forma  nítida que haga imposible aceptar como probado un hecho  que  no  le  está  o  que  estándolo  el fallador haya dejado de reconocer. La  distinta  apreciación  que  de  la  prueba  haga  el  recurrente  no sirve para  invalidar  el  fallo.  Porque,  para  que un cargo en casación, con apoyo en la  causal  primera,  por  vía indirecta, concretamente por error de hecho, se abra  paso,  requiérese,  tal  como  lo indica la ley, que el yerro sea evidente, que  brille  al  ojo,  lo  cual  se  traduce  en  que  no  sea  de aquellos para cuya  comprobación  sea  menester acudir a esforzados razonamientos, sino que salte a  la  vista  con  su  sola  enunciación.   Precisamente, la Corporación, de  manera  reiterada  y  uniforme,  ha sostenido que el error de hecho ‘debe ser ostensible, es decir que salta  de  bulto,  y  de  tal  naturaleza que conduzca a una conclusión contraria a la  evidencia      de     los     hechos’…”    (CXXXIV, 146 y 147).   

                             2.3.-  A folios 332 y siguientes del  cuaderno  1  obra  declaración  de parte del demandante Gustavo Antonio Viveros  Ganem,  quien  preguntado «desde hace cuantos años conoce el establecimiento de  comercio  denominado  ‘SURTIDORA  DE AVES’, ubicado en la calle 22 costado norte  al  occidente  de  la  Avenida Caracas»? CONTESTO: «Aproximadamente trece años»  (la  declaración  la  rindió  el 26 de abril de 1989). Dicho declarante expuso  allí,  además,  que  hace aproximadamente 13 años conoció al demandado Jaime  Cimadevilla  Madrigal;  que cuando lo conoció no supo que éste tuviera que ver  con  el  establecimiento  «Surtidora  de Aves», pues fue una simple relación de  amistad  con  él.  Preguntado  «Por qué época (usted), esto es, hace cuántos  años  se  enteró  que el señor JAIME CIMADEVILLA MADRIGAL tuviera que ver con  la  Surtidora  de  Aves»,  CONTESTO:  «Al  respecto me entero de la existencia y  propiedad  de  ‘Surtidora  de  Aves’, por su señor padre don Manuel Cimadevilla  Fernández  q.e.p.d.,  persona  de  la  cual  tenía  conocimiento  que  era  el  propietario   de   dicho   establecimiento,   junto  con  su  hermano  Saturnino  Cimadevilla  Fernández y sus respectivas esposas…de esto me enteré hace unos  13  años».  En  la  misma  declaración el actor manifestó que constituyó una  sociedad  de hecho con MANZOR LTDA. dada la propuesta que en tal sentido le hizo  Manuel  Cimadevilla Madrigal para la venta de pollo asado al público, agregando  que  él  «no  tenía  nada  que  ver  con  ‘Surtidora de Aves’, sino con Manuel  Cimadevilla  Madrigal  como  persona  natural»; que al establecimiento comercial  abierto  por  la  sociedad  de  hecho que él formó con MANZOR LIMITADA «le fue  asignado  por  iniciativa  y  a  motu propio (sic) del señor Manuel Cimadevilla  Madrigal  el nombre de SURTIDORA DE AVES»; y que el conocimiento de esa sociedad  de  hecho  le  llegó  a Jaime Cimadevilla Carvajal por conducto de Rosa Zoraida  Grimaldos Pedraza.   

                             2.4.- A instancias del actor, el testigo  Fabio  Arciniegas  Rodríguez  (fls.  354  a  356  C.  1)  declara que conoce al  demandado  Jaime  Cimadevilla  Madrigal  hace  «por  ahí  16  años»  (Rinde su  testimonio  el 27 de abril de 1989); que conoce casi todos los Cimadevilla   y  que  «ellos  son  los  dueños de SURTIDORA DE AVES, cuando yo los conocí ya  tenían  ese  negocio  y  creo que lo estaban explotando desde hace varios años  atrás».   

                             2.5.-   Entre  folios 213 y 214 del  cuaderno  1  obra  documento  privado que contiene el convenio a que llegaron la  sociedad  comercial  MANZOR  LIMITADA  y  el  demandante GUSTAVO ANTONIO VIVEROS  GANEM  de  “constituir una  sociedad     irregular    de    hecho”,  documento en el que en su CLÁUSULA DÉCIMA las partes declararon  que    “El   nombre   de  ‘SURTIDORA      DE  AVES’, asi como el método  para  preparar  los alimentos que se utilizan en el establecimiento de comercio,  son  de  propiedad  de  terceras  personas  que  han  autorizado al socio MANZOR  LIMITADA  para  utilizarlo  en su propio beneficio; en consecuencia, la sociedad  utilizará  tales  intangibles,  pero  no  adquiere  derecho  ni al nombre ni al  método   para  reconocer  expresamente  que  son  ajenos  (subrayas  fuera  del  texto).   

                              “1.-  Los  propietarios  y  titulares  del  nombre  SURTIDORA  DE  AVES  y del método para  procesar  el  nombre  con  esa  marca  (sic),  ejerciendo  su derecho decidieron  retirar  el  primero  y  suspender  el  segundo  desde  el  día  26  de mayo de  1986.   

                             “Como  usted  bien  lo  sabía  tanto  el  nombre  como  el  método  habían  sido entregados  exclusivamente  a  la  sociedad  MANZOR  LIMITADA  y a ella se (sic) le han sido  retirados.   

                             “2.-  En  la  medida  que  toda  la infraestructura del establecimiento de que se trata estaba  montada  para  el  proceso  de  la  SURTIDORA DE AVES y éste no se puede seguir  utilizando,  me  he  visto  enfrentada a la necesidad de suspender toda activdad  por  cuanto  que  de  una  parte  su intención es la de liquidar la sociedad de  hecho,  como quedó planteado desde febrero de 1986 y de otra la sociedad MANZOR  LIMITADA  no  dispone  en  la  actualidad de medios que le permitan modificar su  infraestructura   para   procesar   alimentos   de   manera   diferente,  ni  yo  personalmente  conozco  métodos  ni  mercados  distintos  de los que se habían  venido          desarrollando…”.   

                             e) No obstante que el fallo del Tribunal  impugnado  no cita expresamente estas pruebas, aún así es preciso entender que  ellas  también  contribuyeron  a  fundar  la  decisión del ad-quem, pues a ese  entendimiento  obliga  la  presunción  de acierto con que llegan precedidos los  fallos  de  instancia  al  recurso  extraordinario  de  casación en cuanto a la  correcta  apreciación  de  los  hechos  y  la recta aplicación del derecho por  parte  del  Juzgador.  De  ser  otro  el  entendimiento  de  la cuestión, si se  admitiera  que  el  Tribunal sólo tuvo en cuenta las precisas pruebas que en su  pronunciamiento  citó  y  que  es  exclusivamente  en  frente de ellas que debe  predicarse  la  existencia  de  yerro  fáctico,  tal reflexión en la práctica  sería  inane  porque  al  colocarse  la  Corte en sede de instancia y tener que  cumplir  con  su  impostergable  deber  de examinar en conjunto los elementos de  persuasión,  tendría  que  concluir  que  el  eventual yerro probatorio en que  hubiese   podido   incurrir   el   sentenciador   ad-quem   sería   por  fuerza  intrascendente.   

                             f) Admitido como debe ser entonces que el  Tribunal  examinó  en  el  caso que se analiza la totalidad de los elementos de  convicción  obrantes  en  la  actuación,  no remite a dudas que su conclusión  fáctica  se  ajusta  a la realidad del proceso no sólo porque el actor Gustavo  Antonio  Viveros  Ganem  confesó  en  su  declaración  de  parte que el nombre  «Surtidora  de  Aves»  pertenecía  a  Manuel  Cimadevilla Fernández (padre del  demandado  Jaime Cimadevilla Madrigal) lo mismo que a su hermano Saturnino y sus  respectivas  esposas, quienes con sobrada antelación lo utilizan en el local de  la  Calle  22  con Avenida Caracas de esta ciudad destinado por ellos a la venta  de  pollo asado, sino que además el testigo Fabio Arciniegas Rodríguez, citado  por el actor, corrobora esa versión.   

                             g)  Si, entonces, el demandante conocía  la  propiedad  y  la  utilización  de  esa  enseña, la cual colocó  motu  proprio  Manuel  Cimadevilla  Madrigal  en  el local de la sociedad de hecho que  aquél  constituyó con Manzor Limitada, mal podría salir avante la pretensión  por   competencia   desleal  deprecada  en  la  demanda  a  consecuencia  de  la  utilización  de  la misma por parte de los demandados, que por tal razón, como  lo dedujo el Tribunal, estaba condenada al fracaso.   

                                       

                             En  ese orden de ideas, tampoco resultan  contraevidentes  las  reflexiones  del Tribunal en torno a los procedimientos de  cocción  empleados  por  los  demandados  en  la  elaboración del producto que  expenden.   

                             4.-  Lo dicho lleva a que el cargo no se  abra paso.   

                                                                         DECISIÓN   

                             En  armonía  con  lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Civil y Agraria, administrando justicia  en  nombre  de  la República y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de  13  de  diciembre  de  1993  dictada  en  este proceso ordinario por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Tunja.   

                             Las  costas  del  recurso  de  casación  corren de cargo del demandante.   

                               

                             CÓPIESE,  NOTIFÍQUESE Y DEVUÉLVASE EL  EXPEDIENTE AL TRIBUNAL DE ORIGEN.   

JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES  

MANUEL ARDILA VELASQUEZ  

NICOLAS BECHARA SIMANCAS  

CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO  

JOSÉ FERNANDO RAMÍREZ GÓMEZ  

JORGE SANTOS BALLESTEROS  

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO  

    

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