SC 031 2005 [7673]

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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SC-031-2005 [7673]

      

       CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN CIVIL  

Magistrado Ponente  

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA  

Bogotá D. C., catorce de febrero de dos mil  cinco   

Ref.  Exp.  No.  7673   

Decide  la  Corte  el  recurso  de casación  interpuesto  por  la demandada sociedad Cooperativa Santandereana de Transportes  Ltda.  “Copetrán”, contra la sentencia proferida el 18 de marzo de 1999 por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bucaramanga, Sala Civil, dentro  del  proceso  ordinario  promovido  por  Carlos  Orejarena  Mantilla  contra  la  recurrente  y  Orlando  Pardo  Sánchez,  al  que  fue  llamada  en garantía la  sociedad Aseguradora de Vida Colseguros S.A.   

ANTECEDENTES  

    

1. En  la demanda fue pedido declarar  judicialmente   que   Copetrán   S.A.  incumplió  el  contrato  de  transporte  –tiquete  30247  de  13 de  abril  de 1992- por no haber llevado al demandante a su lugar de destino y en el  mismo  estado  de  salud  física  en  que  abordó  el bus de placas XKI-532 de  propiedad  de  Orlando  Pardo Sánchez. Solicitose declarar que ambos demandados  son  solidariamente  responsables  de  los  perjuicios  constituidos  por  daño  emergente, lucro cesante y daños morales.     

         

2.            Las  súplicas  tuvieron como fundamento  los hechos que a continuación se compendian:   

   

2.1.           El 13 de abril de 1992, el demandante, en  buen  estado  de  salud, contrató con la firma Copetrán, tiquete No. 30247, el  transporte  entre las ciudades de Bucaramanga y Barrancabermeja, para lo cual la  empresa  destinó  el  bus  de  placas XKI-532. En la ruta hubo un accidente que  ocasionó  al  demandante  diversas  lesiones  y  que  desde  luego  originó el  incumplimiento  de  Copetrán, por desatención de la obligación contractual de  conducir  sano  y  salvo  al  demandante  al  sitio de destino, accidente que se  causó  por  imprudencia  del  conductor  que  invadió  el  carril por donde se  movilizaba  en  sentido contrario el tracto camión de placas VJ-2700, según se  desprende del croquis levantado luego del accidente.   

2.2.           Luego  del  siniestro, el demandante fue  conducido  al  Hospital  Integrado  San  Rafael  de  Barrancabermeja,  dos días  después  fue  trasladado  al  Hospital Universitario Ramón González Valencia,  centro   de   atención  hospitalaria  en  el  cual  se  le  practicaron  varios  procedimientos  quirúrgicos  en  el  afán  del restablecimiento de la armonía  facial  parcialmente  comprometida  en  el accidente. Como secuela el demandante  padece    una    disminución    parcial    y   permanente   de   su   capacidad  laboral.   

3.            La  empresa  Copetrán  se  opuso  a las  pretensiones,  negó  algunos hechos, aceptó otros, y de los demás reclamó la  prueba.  Formuló  como excepciones las que denominó “hecho de un tercero”,  “fuerza  mayor”,  “pago”  e “inexistencia del perjuicio o ilegitimidad  para  reclamarlo”.  Llamó  en  garantía a la Aseguradora Colseguros S.A., la  que  en  tiempo  contestó  advirtiendo que la póliza de seguros con base en la  cual  se  formulaba  el  llamamiento  no fue expedida por Aseguradora Colseguros  S.A.  sino  por  Aseguradora  de  Vida  Colseguros  S.A.,  de conformidad con la  certificación  que  el  mismo  llamante en garantía adjuntó en el escrito. En  todo  caso, se opuso a la prosperidad de las pretensiones de la demanda, afirmó  que  “la  aseguradora  responderá  de  conformidad  con  lo  demostrado en el  proceso  al  tenor  del  clausulado  pertinente…  pagando el valor en la misma  estipulado  sin  que su obligación vaya más allá de lo convenido”. Formuló  como  excepciones  a  la  demanda  principal las que denominó “fuerza mayor o  caso  fortuito,  que  releva  de  toda  responsabilidad  civil  a la Cooperativa  Santandereana  de  Transportes  Ltda. “Copetrán” a la cual aparece afiliado  el  vehículo  XKI-532, como al propietario de éste”, “carencia absoluta de  responsabilidad  civil  por  parte de los demandados”, inexistencia de derecho  por  parte  del  demandante  para  pedir  las  indemnizaciones  que  exora”  y  “cualquiera  otra  que  demuestre  que  la  parte  pasiva  del  proceso  no es  responsable  civilmente  de  las  declaraciones  y  condenas que se formulan”.  También  se  opuso  Orlando  Pardo  Sánchez,  quien  adujo  bajo  el  rubro de  excepciones  de  fondo  “el hecho del tercero”, “la fuerza mayor”, “la  inexistencia   de   perjuicio   o   ilegitimidad   para   reclamarlo”,   y  la  “prescripción”.  Igualmente  llamó  en  garantía a la Aseguradora de Vida  Colseguros S.A.   

                                                                  

4.             La   primera  instancia  terminó  con  sentencia  en  la que el a quo  dispuso:  1º)  declarar  no  probadas las excepciones de mérito propuestas por  Copetrán  y  por  la  llamada en garantía Aseguradora de Vida Colseguros S.A.;  2º)  acoger la excepción de prescripción propuesta por el codemandado Orlando  Pardo  Sánchez;  3º)  declarar  que  Copetrán  es  civil  y  contractualmente  responsable  de  los perjuicios ocasionados a Carlos Orejarena como consecuencia  del  accidente  de  tránsito  ocurrido  el 13 de abril de 1992; 4º) condenar a  Copetrán      a      pagar      por      daño     emergente     $1’640.920.oo,    por    lucro   cesante  consolidado  $31’809.879.oo,  por    lucro    cesante   futuro   $52’754.113.oo     y     por     perjuicios    morales    $2’000.000.oo;   5º)   condenar   a   la  Aseguradora  de  Vida  Colseguros  S.A.  en  calidad  de  llamado en garantía a  rembolsar  a Copetrán la suma de $500.000.oo; 6º) condenar a Copetrán a pagar  las  costas  a  favor del actor; 7º) condenar a la parte demandante a pagar las  costas  a  favor  de  Orlando  Pardo  Sánchez;  y  8º) condenar en costas a la  Aseguradora   Colseguros  a  favor  de  Copetrán  en  un  70%  de  las  que  se  liquiden.   

          5.                         Esa  determinación  fue  apelada por la empresa  Copetrán  S.A.,  en  su momento el Tribunal al desatar el recurso confirmó los  numerales  1º,  3º, 5º, 6º y 8º (estos dos últimos atinentes a las costas)  y  modificó  el  4º en cuanto a la condena al pago de perjuicios. La demandada  Copetrán  S.A.  interpuso  el  recurso  de  casación del que ahora se ocupa la  Corte.   

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL  

El  ad  quem,  en  lo  de  su  competencia,  modificó  la  condena  impuesta  a  Copetrán  S.A. para disminuir el monto del  lucro cesante consolidado y el lucro cesante futuro.   

Así,  una  vez  resumidos  los  hechos  y  pretensiones  de  la  demanda,  la  actuación  procesal  surtida  en la primera  instancia,  el  fallo  allí  proferido y el recurso de apelación que interpuso  Copetrán,  el Tribunal partió de la existencia del contrato de transporte y de  la  obligación  de  resultado  que  fluye  de él, consistente en llevar sano y  salvo  al  pasajero  a  su  sitio  de destino, obligación que incumplida genera  responsabilidad  para  el  transportador,  de  la  que sólo puede exonerarse si  demuestra  fuerza  mayor  en la que no haya mediado culpa de su parte, culpa del  pasajero,  lesiones  orgánicas o enfermedad anterior del mismo, no agravada por  el transportador.   

Expresó que deben comprobarse, la existencia  del  contrato de transporte, el incumplimiento -cuya culpa se presume- el daño,  el   “hecho”   causal   entre   la  culpa  y  el  daño  y  el  quantum  de los perjuicios. En cuanto a la  primera  exigencia,  la  halló  acreditada  con  el  tiquete 40419 expedido por  Copetrán  S.A., documento que no fue desconocido por ella, la que por lo demás  al   oponerse   hizo   expresa   alusión   al   accidente  para  desvirtuar  su  responsabilidad,  mas  no  para  desconocer  la  existencia  del  contrato y del  siniestro.  En cuanto al incumplimiento del transportador, el Tribunal, luego de  presumir  la  culpa,  acometió el estudio de las excepciones propuestas por los  demandados  y la llamada en garantía, concluyó entonces que de acuerdo con los  informes  de  tránsito,  el conductor del bus afiliado a Copetrán es el único  responsable  del  trágico  accidente a más de que desestimó los argumentos en  que  se  apoyaron  las  excepciones  porque  ellos  carecen  de prueba. Desechó  enseguida   el  reclamo  del  apelante  para  hacer  extensiva  a  Copetrán  la  excepción  de  prescripción  que  prosperó para el codemandado Orlando Pardo,  todo  bajo  la  premisa  de que transportador y asegurador no son litisconsortes  necesarios.   

Hechos  los  cálculos  a partir del ingreso  frustrado  y  la pérdida de capacidad laboral, el Tribunal halló un gran total  de   $43’541.225,28  como  monto de la indemnización, al cual sumó los daños morales.   

          LA DEMANDA DE CASACIÓN   

Dos  cargos  se  erigen  contra la sentencia  acabada  de  resumir,  los  cuales  serán  despachados por la Corte en el orden  propuesto.                                         

PRIMER  CARGO   

          Con  apoyo  en la causal segunda de casación se acusó la sentencia  del  Tribunal  de  incongruencia  o disonancia entre lo pedido y lo fallado, por  mínima  petita,  porque  la  sentencia  de  segunda  instancia, que en el punto  criticado   por   el   censor   confirmó   la  del  a  quo,  “se  alejó en su parte resolutiva de declarar  que  entre demandante y demandada había existido un contrato de transporte como  lo  deprecó  el actor, para pasar a imponer condenas por la supuesta violación  del  mismo”.  Agregó que siendo lo pretendido la existencia de un contrato de  transporte,  este  no  se  declaró,  e  inadvertidamente  pasó  el  Tribunal a  proferir  condenas  por su incumplimiento, lo que no está acorde con el sentido  del  silogismo  que  subyace  en  la  sentencia.  Argumentó  el  censor  que al  sentenciador  no  se  le  puede  exigir  que  use las mismas palabras con que el  demandante  define  su  pretensión,  “pero  en  el  caso  concreto  se  trata  precisamente  del  fundamento  del  proceso  que  no  es  otro que el atinente a  establecer  si hubo o no contrato de transporte dadas las situaciones discutidas  en el expediente”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         En  la  demanda  (fl.  127  cdno.  1) se pidió de manera nítida y  rotunda  se  declarara  que  la  demandada  incumplió el contrato de transporte  celebrado  el  13  de  abril  de  1992  y  que  como consecuencia se dedujera la  responsabilidad  del transportador. Como en el mismo texto inaugural del proceso  se  citó  el  número  de  tiquete  y adherido vino el documento respectivo, la  existencia  del  contrato  de  transporte  se tomó como un dato fáctico que no  hacía  necesaria  una declaración especial, pues la existencia del contrato no  ofrecía  duda  al  demandante,  tampoco suscitó oscuridad en el demandado, que  apenas  reclamó  que  los hechos segundo y tercero, que describen la compra del  tiquete  y  el  abordaje,  fueran demostrados, sin objetar el documento aportado  para acreditar el contrato.   

         Juzga   la   Corte   que  cuando  se  demanda  la  declaración  de  responsabilidad  derivada  del incumplimiento de un contrato, no es menester que  se  haga una solicitud especial para que sea declarada previamente la existencia  del  contrato,  pues  la pretensión que afirma el incumplimiento de un contrato  comprende  naturalmente  la  existencia  del  negocio incumplido, dado que en el  contexto,  el  juicio  de  reproche que se hace al demandado de haber incumplido  una  de las obligaciones contractuales, no puede menos que suponer la existencia  del  contrato.  Por  lo mismo, la sentencia que declara al demandado responsable  de  haber  desatendido las obligaciones que tienen fuente en tal convenio, está  edificada sobre la premisa fáctica de que hubo un contrato.   

         Así,   la  sentencia  de  primera  instancia  -confirmada  por  el  Tribunal-   en  cuanto  hizo  eco  a  la  demanda  y  declaró  a  la  demandada  “contractualmente  responsable  de  los perjuicios ocasionados” (folio 296),  nada  dejó  por  definir  pues  ahí  quedó agotada a plenitud la controversia  sometida  al examen de la jurisdicción, en tanto, repítese, la declaración de  incumplimiento  de un contrato lleva implícita la afirmación de su existencia,  pues    resultaría   absurdo   declarar   incumplido   un   contrato   que   no  existió.   

         A  lo  anterior  se  añade  que la sentencia judicial debe tomarse  como  un  todo,  pues  su  parte resolutiva depende lógicamente de las premisas  fácticas  y  jurídicas  expuestas  en  el  segmento de las motivaciones, si en  estas  hubo  extensas  deliberaciones sobre la relación contractual, la cual se  dijo  fue  incumplida,  es  evidente que la sentencia dictada por el Tribunal no  peca por deficitaria frente a las pretensiones.   

         El cargo por tanto no prospera.   

SEGUNDO  CARGO   

         En  este  cargo  denuncia  el  impugnante  la  sentencia  de violar  directamente  los  artículos 1080 y 1077 del Código de Comercio, así como los  artículos  1608,  1615, 1617, 1626 y 1727 del Código Civil “en la equivocada  omisión de fijación de intereses a la llamada en garantía”.   

Tras  recordar que la sentencia del Tribunal  resolvió  condenar  a  Copetrán  al  pago del daño emergente, lucro cesante y  daño  moral,  y  transcribir  la  condena  que  se  le  impuso  a la llamada en  garantía,  de  restituir  a  Copetrán  la  suma  de  $500.000.oo,  resalta  el  recurrente  que  el  Tribunal pretermitió el rubro que gobierna los intereses a  cargo  del  asegurador  según las previsiones del artículo 1080 del Código de  Comercio.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La   parte  demandada  al  momento  de  llamar  en  garantía  a  la  Aseguradora,  hizo  una  escueta  mención  sobre  la existencia del contrato de  seguro  y  su  derecho a recuperar parte de aquello a que pudiera ser condenada.  En  su  momento,  la  sentencia,  numeral 6º, condenó a la firma aseguradora a  pagar  a  la demandada la suma de $500.000.oo y guardó total silencio sobre los  intereses a cargo de la llamada en garantía.   

          Se  sigue  de  la  anterior descripción que si algún reparo podía  hacerse  a la sentencia, lo sería por su cortedad, es decir por haber dejado de  decidir  algo  que  la  ley  manda  o resolver aún sin petición de parte, como  sería  el  tema  de  los intereses de que trata el artículo 1080 del C. de Co.  Puestas  las  cosas  en  esta  perspectiva  el  error  del  Tribunal,  no sería  in    judicando    sino  in      procedendo,   más  exactamente  tendría  anclaje  en  la  causal  segunda  de  casación  y  no  en la primera como viene  planteado impropiamente en esta demanda de casación.   

          Por lo dicho, se desecha el cargo.   

DECISIÓN  

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de la  República   y   por   autoridad   de   la   ley,   NO  CASA la sentencia del 18 de marzo de 1999, pronunciada  por  la  Sala  Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga,  en  el  proceso  ordinario  promovido  por  Carlos  Orejarena Mantilla contra la  Cooperativa  Santandereana  de Transportes Ltda. “Copetrán” y Orlando Pardo  Sánchez,  dentro  del  cual fue llamada en garantía la sociedad Aseguradora de  Vida Colseguros S.A.   

Condénase  en costas del recurso a la parte  recurrente. Tásense en su oportunidad.   

Notifíquese   y   devuélvase    el  expediente  al tribunal de origen.   

                                 

PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA  

MANUEL ISIDRO ARDILA VELÁSQUEZ  

JAIME  ALBERTO  ARRUBLA  PAUCAR   

CARLOS IGNACIO JARAMILLO  JARAMILLO   

SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO  

CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE  

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA    

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